La España vulgar (2). El nefando indiviso

0 Brassai, full 3 1821-23, Goya, pinturas negras, Dos viejos comiendo, Museo del Prado, Madrid

El solo nombre de alguno de los especímenes de los que antes hablaba se basta, a veces, para que en el imaginario activo del posible lector de estas líneas emerja una presencia tan acabada de lo que quiero combatir que bien pudiera ahorrarme ulteriores maledicencias y exégesis, si hubiere lugar.

Pongamos por caso éste:

Vicente Martínez Pujalte.

Ni demasiado conocido ni desconocido totalmente: perfecto representante del paradigma que, en el ámbito de la derecha montaraz, encarna los deleznables atributos de la más acabada y deprimente vulgaridad.

 ¿No está, acaso, todo dicho, una vez dicho su nombre? No, claro está, para quienes, ¡afortunados ellos!,  vivan al margen de la realidad parlamentaria y política, esa masa creciente de abstencionistas entre los que son número moderado los escépticos hiperconscientes y número astrofísico los zafios.

Aun así, y tanto para quienes ignoran su existencia como para quienes padecen sus histriónicas y demagógicas actuaciones, repasemos las rasgos definitorios del eminente fanático conservador, amante de la jerarquía, leal al polifacetismo de las ya defenestradas mentiras  acebeñas y zaplaniles, sumo sacerdote del fariseísmo y activista hooliganero del filibusterismo y la negación de la esencia parlamentaria: el diálogo. No en vano destaca, entre sus méritos insignes, el de haber sido el primer parlamentario expulsado del salón de plenos.

Somos hijos de nuestro diseño genético, cierto; pero no lo es menos que, a menudo, nos complacemos en él y lo tomamos por acabada muestra de la sabiduría de la naturaleza. Nadie que haya escuchado torticeros argumentos en la agudísima voz de cochinillo en trance de degüello del tal Pujalte  y padecido el horrísono humor de su risa filamentosa de reidor habitual de chistes de mariconsones puede dejar de sentir un escalofrío estético de tal naturaleza que le lleve a considerar si es atinada, más allá de su justicia o injusticia, la decisión científica de hacernos individuos de una misma especie común.

Disfrazado de hombre rumboso, con chaquetas cruzadas de cuatro palmos más de tela,  y ostentando la austeridad de quienes renuncian al cuello para evitar que, en su día, les ruede con facilidad la cabeza rectora de sus cuatro dogmas de baratillo, Pujalte encaja el cerebelo entre los hombros y se le dispara hacia el cielo una faz en la que brilla la mirada maliciosa del cerebro reptilíneo que la anima, y en la que destaca, como proa de navío de la celebrada edad dorada, un apéndice olfativo que huele “socialistas” a más distancia de la que los tiburones huelen la sangre vertida o las abejas huelen a sus congéneres, y no ciertamente para el apareamiento, sino,disimiladamente, para el apaleamiento del bu!, del anda ya!, del serás mentiroso!, del vete con tu abuelo! y otras lindezas chocarreras de peor jaez.

¿Por qué será que la ideología, a veces, condiciona la morfología corporal? Entre las flacideces  abdominales, tan propias de ser tan dado a la risa congestiva y jadeante como el bregador (sic, sí, con e, no jodamos…) Pujalte; el derroche caderoventral del bañista nuclear de Palomares; las expansiones de barril desflejado del extinto Gil del GIL de las corrupciones verdes, y otras desventuras estéticas…, la vulgaridad de ciertas formas habitan, por via paradójica, en espíritus devotos de la firmeza y, sobre todo, de la firma… en el BOE.

No está solo, Pujalte, en esa épica parlamentaria de la vulgaridad patria, sino demasiado bien acompañado, porque son legión los seres singulares que cohabitan con él en el Olimpo de la representación política. Desde su propio jefe máximo, Aznar, el funcionario de éxito y productor conspicuo de destilada y nasalizante ideología apolillada veterotradicionalista, hasta el prevaricador excelso de  la prosodia castellana, Rodríguez Zapatero, tan dado a cortar los segmentos prosódicos como si inaugurara Aves o Autovías o Ambulatorios, pasando por la presencia siniestra de NachoAstarloa, con su entrañable imagen protectora de inseparable compañero de Nosferatu, o la apicarada y maliciosa retórica, con resabios de pellizcos de monja, de José Blanco, diana de tantos cazadores ad hominem como se ejercitan en los predios populares y aledaños.

No son pocos, ciertamente, los engendros que el propio pueblo nos regala para exhibirse ante él en un ejercicio de espectacular y especular masoquismo. Sería larga la lista y no se guarda memoria colectiva de todos ellos. ¿Quién se acuerda ya de las patéticas orgías del ingeniero Roldán, con más tejido adiposo por metro cuadrado que el contenedor de desperdicios de una clínica de restauración corporal, por ejemplo? ¿Quién es capaz de ligar nombre e imagen en el caso de Antonio Hernández Mancha, alias Pipino el breve, insigne parlamentario y efímero líder máximo en la travesía del desierto de la rancia y avinagrada derecha española? ¿Quién recuerda el número astrofísico de millones de pesetas que la Banca perdonó a los intuitivos creadores del gran invento político del siglo, el Partido Reformista, con Miquel Roca i Junyent, alias míster tema,  a la aproada cabeza, hoy abogado de éxito al que nunca –a diferencia de lo que ocurre con muchos otros acreedores bancarios, sobre todo del sector hipotecas euríbor + cero coma mucho… imposibles de pagar – le han pasado al cobro aquella astronómica factura?

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Categorías: La España vulgar

Autor:Juan Poz

Profesor de Secundaria y Bachillerato en un instituto público de Barcelona, y autor del blog Diario de un artista desencajado.

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9 comentarios en “La España vulgar (2). El nefando indiviso”

  1. javier usero
    12 diciembre 2011 a 9:15 #

    Gracias, don Juan… Áureos y humildes respetos de un maestrillo de primaria andaluz, hez del sistema…
    Pero, maestro, cerebro reptilíneo o ¿reptiliano?… Las carcajadas silenciosas que me has provocado llegan hasta el inspector que acaba de saludarme y llega en visita evaluadora logsepunsetiana…o puñetera.
    Larga vida a tu ingenio y a tu prosa.

  2. Francisco Javier
    13 diciembre 2011 a 9:14 #

    Desconozco a este siniestro personaje, de lo cual me alegro. Hay toda una galería de personajes, cuya única misión en la tierra consiste en envenenar la existencia del prójimo. Lamentablemente no son pocos y su catalogación es una empresa ardua y gigantesca. Así que espero muchos más capítulos de esta serie sobre la eterna España grotesca, que con acerado verbo nos prodigas.

    Entre todas las especies de bestia vulgar merecerían un capítulo especial los ricos, los famosos y los nobles de este paisucho: es difícil encontrar una muestra más perfecta en la que todos los males de la vulgaridad aparezcan tan condensados y en estado puro.

    La educación al tratar por todos los medios de abrirse a la sociedad -en virtud de sus dogmas pedagógicos- lo único que consigue es interiorizar la monstruosidad dominante con el resultado que ya conocemos.

    Un saludo.

  3. elena
    13 diciembre 2011 a 17:31 #

    Pues yo tampoco tengo el placer. Pero vaya, tal y como están las cosas, el que te echen del Congreso debería ser un honor. Y el levantarte e irte, un acto de buen gusto.

  4. El pobrecito profesor
    13 diciembre 2011 a 19:52 #

    Yo sí lo conozco -no personalmente, por suerte-. Está perfectamente descrito. Lo único que me causa cierta duda es si esta persona merece un segundo de pensamiento. Aunque como personaje vulgar y zafio, no cabe duda que está entre la élite. En todo caso, podría añadirse a la pléyade apocalíptica recopilada por José María Izquierdo.

  5. 13 diciembre 2011 a 20:27 #

    Javier, la RAE no nos ilustra sobre si ha de ser reptilíneo o reptiliano, pero dado que este segundo término ha cuajado para una raza alienígena, opto por el primero, aunque, dada la alienigeneidad de Pujalte, que excede mi capacidad de descripción, bien le podría ser aplicado reptiliano con toda propiedad, desde luego.
    Pobrecito, por suerte para mi integridad mental, he cumplido su deseo: no le he dedicado ni un segundo de pensamiento, sino que lo he sumergido en un mar de denuestos. Quizás para entrar en esa pléyade le falte plenitud, incluso vulgar, ¿no le parece? Es simulacro de imitaciones…

  6. El pobrecito profesor
    14 diciembre 2011 a 15:09 #

    Yo sigo creyendo que, aunque algunos de los miembros apocalípticos a los que me refiero se quieren vestir de intelectuales -Losantos o Dragó v.gr.-, no desmerecen al sr. Pujalte en la mayoría de sus cualidades. Incluso en sus chistes y reuniones taurinas usan a los mismos sujetos para denigrarlos -perroflautas, mariquitas, rojerío en general, emigrantes…-.
    Un saludo.

  7. javier usero
    14 diciembre 2011 a 15:48 #

    Gracias por la aclaraci’on, Juan, Ya me has espoleado y tengo los polvorones de Estepa, de Rute y de Alcaudete y para ” pasarlos” los divinos aguardientes de Ojén, Jubrique y Cazalla… Cosas del nacionalismo gastronómico andaluz. LA LECTURA: Quevedo, sin duda.

    Mis respetos.

  8. Mariano
    18 enero 2012 a 23:49 #

    Este ejemplar sigue contando con el favor y el reconocimiento del aparato de su partido. Para que luego digan que los principios de mérito y capacidad no se respetan en el mundo de la política. Los excelsos próceres que representan el noble papel de padres de la patria vuelven a la arena para dar más tardes de gloria a la afición, tan ávida de nueva carnaza. Hará falta más espectáculo, un poco de circo para hacer evadirse al populacho, al necio vulgo, del precario y quebradizo estado de nuestra economía.
    Vicente Martínez Pujalte ha recibido la ardua y meritoria tarea de defender la austeridad y los recortes de hecho y de derechos en tiempos nada fáciles. Si persevera en su estilo, irritará y combinará el drama con el sainete, la astracanada o la simple comedia de bobo o figurón. Pero por algo habrán confiado en él.
    De poco sirve que a muchas personas sensatas les dén vergüenza ajena su presencia, sus aspavientos provocadores y en general, toda la estética con la que se ha construido un personaje decimonónico, histriónico, hiperbólico y más bien ridículo, amén de un tanto anacrónico y carente del decoro elemental inherente a su posición representativa.
    Más de uno le reirá sus gracias. Pero también da que pensar que muchos de nuestros talentos estén emigrando en una nueva fuga de cerebros y que el foro y el Parnaso que se nos quedan aquí sean tan cutrones. !País!

    !Y luego intenta transmitir a los alumnos los valores de la cultura, la sensibilidad, la estética…. si luego ven lo que ven en el mundo real!

    http://www.elplural.com/2012/01/10/rajoy-premia-con-portavocias-al-hooligan-politico-martinez-pujalte-o-al-diputado-ausente-aragones/

  9. Mariano
    18 enero 2012 a 23:51 #

    Fe de errores: donde dice “dén” debería decir “den”

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