La España vulgar. Introducción depravada

Comienzo la publicación de un libelo, un género casi en desuso, que ha de entenderse en su recto sentido: la recreación en la descalificación, sostenida desde una retórica que puede disuadir a unos y cautivar a otros. Mis quejas desencajadas, que se mueven a medio camino entre la falsa humildad de la parresia y la mala leche del insatisfecho crónico, ceden el espacio a una creación argumental que me va a permitir comentar los comentarios. Por eso siempre me pongo en guardia cuando los autores son tan expertos en el propio análisis de su obra, como si ésta respondiera a un diseño creativo que no ha dejado ni el más mínimo espacio a la verdadera creación, novelas anguitianas, ¿lo recuerdan?: programa, programa, programa. El más temido comienzo de una esas defensas autorales es: “mi obra es una reflexión sobre…” Ahí es cuando desconecto y me digo que otro memo viene a darnos la matraca… Por cierto, en un breve viaje a Nantes, visité el castillo de la localidad y allí descubrí un nuevo sentido de “dar la matraca” muy diferente del que recoge el DRAE, puesto que era la matraca un cilindro de hierro coronado en ambos extremos por dos bolas con las que los tripulantes de los buques negreros golpeaban en la cabeza a los prisioneros para disuadirlos de intentar amotinarse. El autor que se lanza a engarzar supuestas razones sobre su obra en una suerte de impúdica crítica propia -que no pudorosa autocrítica- que sólo recoge, como es preceptivo, los aciertos y los esfuerzos, denodados, obviamente, para conseguir tan acabada obra de perfección me parece un prodigio de charlatanería de feria. ¡Cuanto más prefiero a las folclóricas que “se deben a su publico” de todo canalillo y corazón azotado por el ventalle!

Vale.

LA ESPAÑA VULGAR

(Libelo libelular)
Juan Poz
El estado reflexivo es contrario al natural. El hombre que medita es un animal depravado.
                                                 J.J. Rosseau

1. Introducción depravada

No desde los ojos del exquisito que no soy, sino desde los del hastiado al que se le ha vuelto imposible soportarla, por puro hartazgo, por empacho estomagante, emprendo esta invectiva contra la vulgaridad que causa devastadores estragos en un país de tan triste historia como es la de España, si no erraba el vate arrabolero, y de tan ambiguo presente macroeconómico, como no yerran los indicadores estadísticos de los conspicuos mamones, es decir, de los secuaces de Mamón, los despreciables chulos engominados de la liquidez y los futuros a quienes las miserias de la microeconomía les parecen un justificado efecto colateral inevitable de su explotación del mundo. En el babilónico lenguaje contable, ¡y constatable!, del debe y del haber, las crisis siempre las padecen los mismos, porque también son los mismos, pero otros, los que sacan tajada de ellas, cíclicamente.

¿Hay espacio real o ficticio, desde la educación hasta la política, pasando por el mundo del espectáculo, el de las sectas religiosas, con la católica a la cabeza, las ufanías literarias, los eméticos jardines del botellón, las paradas-consulta del mercado o los programas de televisión, entre otros…, donde la vulgaridad no se haya convertido en dueña y señora chillona y marimandona, desgarrada y pandémica?

Tampoco pretendo hacer sociología de baratillo o antropología inocente, y mucho menos levantar estampas costumbristas desde las corrosivas y pedagógicas luces de la sátira moralizante. No. Quiero desahogarme. Así de claro. ¡Y de necesario! Porque es de justicia que, al menos, ponga el grito en el cielo de celulosa reciclada el hijo de vecino que sufre tan en silencio la inhumana agresión ética y estética de la vulgaridad rampante, desacomplejada, jaleada, mimada, espoleada, bendecida y votada.

La corrección política y el mercado insaciable y omnipotente han creado una sociedad monstruosa cuyos miembros, permanentemente adulados para obtener de ellos el valioso voto y sus magros ingresos mensuales, se han convertido en dictadores del  gusto aberrante que abarca todos los aspectos de la vida. La masa se ha Petronizado y cualquier hijo o hija de vecina se cree el árbitro de la elegancia. Así pues, apenas nada ni nadie puede escapar de esa viscosa vulgaridad que, como la publicidad, se cuela de matute en nuestra vida y nos la hace imposible, insufrible, insoportable, invivible.

Interactiva es la primera palabra tótem del nuevo siglo. Interactuar es dictar en el teclado del móvil desde quién hace el ridículo en concursos televisivos casposos, hasta quién se va o se queda de aquí o de allá de las múltiples jaulas donde inverosímiles miembros y miembras de la especie se ofrecen a la empatía inversora al por mayor de ciertos congéneres con quienes congenian en grado de representatividad casi tautológica. De aquí a nada hasta el pronóstico meteorológico se elaborará por interactuación con el espectador. “Si quiere que el anticiclón se instale en la península, envíe Quieto parao, al 777; si quiere que se aleje la borrasca, envíe Fus  Fus  Fus al 333”, y, con suerte, hasta le puede tocar al agraciado participante un precioso y decorativo juego de isobaras de regalo, ¡sólo por participar!, ¿a qué espera?, ¡llame ya! Recuerde:  Quieto parao al 777 ; Fus, Fus, Fus al 333.

Cualquier desahogo como mandan las cánones es paradójicamente contrario al orden y al método; de ahí que la diatriba vaya recalando, al buen tuntún del horror, el hastío y el asco, en terrenos de muy diferente morfología, clima, flora y fauna. No hay orden posible en la vulgaridad, ni jerarquías caben en su seno de matalotaje. Ubicua y omnipotente, la vulgaridad se extiende como los mares de nubes bajo la cima cónica de los altos volcanes: todo lo cubre con densa niebla impenetrable; nada se ve a través de ella y ella, sin embargo, todo lo recubre con la pegajosa humedad que atrae las miradas.

La vulgaridad tiene vocación amalgamadora, batiburrillera, y de ese pandemónium caótico y bullanguero iré yo aislando –y alisando con el firme tundidor de la defensiva indignación–, casi con doble vocación de entomólogo y escarmentador, un limitado repertorio representativo de las infinitas variedades de la vulgaridad nacional cuyos rasgos ontogénicos en modo alguno desmienten la filogénesis de la chocarrería que cubre nuestra geografía peninsular como el diseño radial de las vías que nacen del abdomen de la gran araña, siempre presta a engordar con las presas que caigan en cualquier rincón de la tela que, como velo de Maya, disfraza la historia y la vida comunes, ¡y a menudo tan descomunales!

Los argumentos ad hominem suelen estar prohibidos en cualquier reflexión argumentativa que se precie de tal, pero la condición de desahogo de estas líneas permite -¡y aun exige!- que comparezcan algunos personajes soeces, ¡y preclaros indigentes intelectuales!, cuya actuación pública es la muestra elocuente de la tesis que defiendo: la existencia de una España vulgar omnipotente que se ha ido imponiendo a esas otras Españas ilustradas que tratan de sobrevivir al turbión de chabacanería y estulticia que amenaza con convertirlas en desarraigados fantasmas del sueño de la razón, tristes vilanos estériles, incomprendidos y despreciados estilitas del yermo…

No se me escapa, por paradójico efecto contrario, que bien pudieran los especímenes humanos que yo traiga al primer plano desde el fondo amorfo  -¡y solidísimo!- de esa vulgaridad  acabar teniendo una mayor presencia pública y causar aún más estragos de los que pretendo combatir. Pienso ahora en la infame dimensión hortero-comercial de una apuesta estética como la de la ultrapublicitada  Yo soy La Juani de Juan José Bigas Luna, entronizador de un modelo canónico de la zafiedad cuya validez suprema consiste en su mera existencia, modelo que, al otrora impecable director de BilbaoCaniche o  Jamón, jamón y deleznable de tantas otras como Huevos de oro o La camarera del Titanic, le parece el protocolmo de la creatividad.

Como en las patéticas conjuras propiléicas del peplum, cualquier adalid de la vulgaridad en este país de todos los demonios no está solo. Siempre halla la complicidad de corifeos y corifeas –juguemos a la corrección y a la polisemia- que le jalean, se lo creen, lo comparten y lo difunden. En este país las necedades nacen con carruaje de altavoces tirado por caballos blancos, como bien sabe cualquier aficionado al cine que haya sufrido el éxito comercial de engendros como la saga de los Torrentes y un sinfín de ordinarieces de parecido jaez, algunas de ellas con pretensiones de cine de autor, que han logrado financiación en el revuelto río de los pesebres oficiales, estatales y comunitarios, amén de los autonómicos, sedientos todos ellos de una etiqueta que cuajara en el archivo de clichés de los espectadores: ¡El nuevo cine extremeño!¡El nuevo cine balear!¡El novísimo cine catalán!,¡El nuevo cine ceutí!, etc. Pero ya habrá tiempo de volver la mirada cinegética hacia ese paradigma de la vulgaridad cinética que es buena parte del cine patrio.

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Categorías: La España vulgar

Autor:Juan Poz

Profesor de Secundaria y Bachillerato en un instituto público de Barcelona, y autor del blog Diario de un artista desencajado.

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25 comentarios en “La España vulgar. Introducción depravada”

  1. Francisco Javier
    27 noviembre 2011 a 17:11 #

    Un ejemplo maravillosos de la dictadura de la vulgaridad es nuestro sistema educativo, en el que todo lo zafio tiene su legítimo espacio. Las TIC en especial tienen un alto potencial depravatorio. Vean si no:

    http://encuentro2011.educared.org/video?page=1

    • Francisco Javier
      27 noviembre 2011 a 17:16 #

      Mejor así:

      • 27 noviembre 2011 a 17:40 #

        Joder, Fran, entre que estoy con un buen gripazo y que es domingo por la tarde, creo que me has puesto un par de centímetros más cerca del bote de pastillas…. Estos cantarines son los que luego vienen a los institutos y salen espantados a los dos días de “interactuar” con los chicos. Qué cosa más naif, hortera, hedionda y pueril.

        Un saludo, compañero.

        P.S.: Espero con sumo interés nuevas entregas de Juan Poz.

      • Ania
        28 noviembre 2011 a 20:11 #

        ¿Os dais cuenta de lo tranquilitos y relajados que están los más de los espectadores?. Se ve que los más de ellos están descansando pero,…¡un momento! : los hay que se ríen y todo.

        Y los que están ahí con las maquinitas formalitos tomando datos, laboriosos ellos, con sus aparatitos. ¡¡Olé!! Mejor ahí sentados que dando clase,¡leñe!

  2. Luzroja
    27 noviembre 2011 a 18:30 #

    ¿Pero no se dan cuenta estos juglares que su puesta en escena es medieval?

    Les funciona lo que siempre ha funcionado frente a públicos populares: hablar de lo que está de moda y ridiculizarlo, manejar los tópicos al uso sobre el ayer, el hoy y el mañana, usar personajes masculinos para representar personajes femeninos y acompañarse de una murga conocida por facinola.

    Son trece minutos de chirigota que vienen a determinar por dónde irán los tiros y que Fran los ha hecho servir para ilustrar el sangrante artículo de Juan Poz.

  3. 27 noviembre 2011 a 20:00 #

    Gracias a los comentaristas. Lo que aquí se presenta es la introducción al libelo completo que voy publicando en mi espacio personal http://diariodeunartistadesencajado.blogspot.com/
    donde todos los lectores son bienvenidos.
    Usualmente, Francisco Javier, tengo el volumen del ordenador silenciado. He roto mi costumbre para asomarme a tu invitación y he sentido una repulsión de tal naturaleza que sólo la iguala ese otro anuncio de Movistar, creo que es, en el que se representa una reunión de vecinos como una asamblea de indignados, “o asín”. No soy un ser refinado ni culto ni exquisito ¡ni cursi!, pero he de reconocer que de un tiempo a esta parte la vulgaridad me ataca el hígado de tal manera que me produce náuseas. Hace tiempo otro ser “crudelísimo” como tú, Francisco Javier, tuvo a mal colgar en estas páginas educadas un video de una clase de Historia de la tal Belén Esteban -de facciones no muy desemejantes del Goya que ilustra mi participación- e igualmente el horror me acongojó casi hasta el llanto. De ambos espectáculos me ha redimido, entonces y hoy, la contemplación inmediata del arte efímero y magnífico de Francisco de Pájaro, en http://www.franciscodepajaro.net/, uno de los mejores artistas de nuestros días, goyesco y expresionista, hijo predilecto de George Grosz y de Otto Dix.

    • 28 noviembre 2011 a 0:04 #

      Juan, fabuloso Francisco de Pájaro. Muchas gracias por la recomendación.

      • 29 noviembre 2011 a 22:12 #

        Las calles que ves en las fotografías son las calles de mi barrio, y sé que algunos vecinos se han llevado a casa obras suyas. No soy muy nocherniego y no me he tropezado con el artista trabajando “en vivo”, per algun día saldré de caza, a ver si cazo a ese “pájaro solitario” que, como exigía San Juan, “no sufre compañia”. En honor a la verdad, he de reconocer que llegué a él a través de un artículo de Gregorio Luri en su blog El café de Ocata.

  4. 27 noviembre 2011 a 20:06 #

    ¡Guau! ¡Si no lo veo no lo creo! ¡Las cimas más altas de la estupidez en vivo y en directo! ¡Y sólo he visto cinco minutos!

  5. Mariano
    27 noviembre 2011 a 20:45 #

    El análisis de Juan Poz nos remite a la triste realidad de fondo que hay más allá de la educación.

    Respecto del horrendo vídeo que nos trae Francisco Javier, que es para mear y no echar gota, es un exponente de una estética y una ideología que no da más de sí, muy a tono con el artículo.

    Antes de visionar semejante patochada estridente, se debería advertir que la secuencia en cuestión puede herir la sensibilidad del espectador.

    Como se decía en otros tiempos, las cancioncillas y los textos tienes “mensaje”, un mensaje transversal absolutamente lamentable, simplón, maniqueo, estúpido. Todo un musical de memez, mal gusto y estulticia. De vergüenza ajena.

    Es una muestra de la oligofrenia institucionalizada de la “nueva enseñanza”. No puedo decir lo que pienso que haría con los artífices y actores de esta basura porque a mis comentarios se les podría aplicar el Código Penal.

    El vídeo es muy representativo de la vulgaridad, la horterada y el descerebramiento del establishment educativo. ¿Cuánto está costando la escuela 2.0. en estos momentos de crisis? ¿Cuánto ha costado la charlotada indecente y horripilante que se puede ver en este vídeo?

    ¿Qué concepto tienen de la educación estética los impresentables que dirigen el chiringuito educativo?

  6. Borja Contreras
    27 noviembre 2011 a 21:07 #

    Un buen artículo, Juan.
    Sobre el espectáculo 2.0… imagino que ninguno de los presentes en el acto ha pensado que telefónica, organizadora del evento cool, gana un pastizal con estas tontadas y puede todavía sacar mayor tajada.
    Anque podemos creer en su carácter altruista que, quien más quien menos, ha sufrido alguna vez en carnes propias. Eso sí que sería fe, ¿Verdad Juan?

  7. Mariano
    27 noviembre 2011 a 21:08 #

    Otro asunto:

    La vulgaridad es no sólo un síntoma y una estética, es una forma de huir de la realidad. Es tan cruda la realidad social y económica, es tan fuerte la ficción que hemos construido, que enfrentarnos a ella provocaría un trauma y una angustia que es mejor diluir con la evasión. Cierto es que la evasión podría tener mejor gusto, pero eso depende del nivel que tengan los que gestionan los medios, la cultura institucional, etc.

    Pensemos en algunas realidades:

    – No somos un país rico.
    – Ser europeos, o uropeos, no es la bicoca que nos salve de todo.
    – La reforma educativa ha sido un fracaso en todos los órdenes.
    – El Estado de las Autonomías es un desastre sin paliativos: despilfarra, discrimina e impone tiranías y estupideces.
    .- Las perspectivas de empleo para los jóvenes no llevan al optimismo.
    – La formación que tiene la generación mejor preparada de España no es la que dicen los propagandistas oficiales.
    – La democracia es completamente superficial (sin dejar de valorar lo que tenemos en comparación con la dictadura; sobre todo como sistema potencial que no hemos sabido emplear hasta sus últimas consecuencias).

    Tras los sueños rotos, se impone la realidad. Que es depresiva. El márketing buenista de los años del zapaterismo, con su pseudomodernidad, su pseudofeminismo, su política de imagen y de glamur de pacotilla y con sus colorines se ha desvanecido. El sueño tonto ha terminado. El país se enfrenta, desnudo, a los hechos, que ya no es posible disfrazar ni ocultar.

    Todas las políticas educativas y culturales de los últimos tiempos se han basado tanto en la superficialidad como en la ficción. La zafiedad y el mal gusto entran de lleno en la cultura posmoderna, tan antitrascendente y epidérmica. Ahora sabemos que es efímera.

    Conceder valor a otra estética, como conceder valor al conocimiento, la ciencia, la cultura, el saber, el esfuerzo, la competencia y la competitividad en la enseñanza es ir contra la corriente que ha inundado la sociedad durante tantos años.

    Porque toda esa vulgaridad, toda la superficialidad y trivialidad de los zapateros, las chacones, los zerolos, las leires y la panda de la LOGSE, no nos engañemos, son un reflejo de la sociedad, Más la oclocracia que la democracia. Pero, como sucede con los “relity shows”, es una forma de que el hombre medio, corriente y moliente, tengan su espacio y su protagonismo. Es la toma del poder por los más necios, una forma curiosa de entender la democracia frente al elitismo que representa la cultura.

    Por ese motivo, las políticas educativas no se han propuesto extender la cultura entre las masas, sino generalzar la mediocridad en los institutos, en la universidad, en los medios… Los que han diseñado esta forma de hacer las cosas sabrán por qué.

  8. Mariano
    27 noviembre 2011 a 21:13 #

    Fe de errores:
    En la escritura rápida y no revisada se han deslizado varios errores y faltas de concordancia (toda …. son; el hombre … tengan). Todo se pega. Sería un ejemplo de que escribir sin corregir y releer suele llevar a hacerlo mal. Exusas miles.

  9. Atropos YZ
    28 noviembre 2011 a 21:51 #

    jajaja! Amén hermano,adoremos a Mamón.
    Cultura: fus fus fus 666

  10. Roberto Martínez
    29 noviembre 2011 a 8:43 #

    ¿Esto es verdad? -Me refiero al patio de butacas del vídeo.-

    Tengo que asesorarme en lo referente a la obligatoriedad de la escolarización; cómo tenga el más mínimo resquicio legal, mañana mismo saco a mi hijo del colegio.
    Entiendo que no seré el más indicado y preparado pero por poco que le enseñe y lo forme, estoy seguro que va a sacar mucho más rendimiento que dejándolo en manos de este sistema putrefacto.
    Estamos para no salir de casa y quedarnos en la cama tapados hasta la cabeza
    ¡Que mundo!

  11. Francisco Javier
    29 noviembre 2011 a 9:11 #

    En la página http://encuentro2011.educared.org/ podéis visionar todo un elenco de nuevos gurús del futuro (¿De dónde salen tantos?) No quiero herir más vuestra sensibilidad, que ya bastante tenéis con el vídeo de más arriba. Lo que es indudable es que todo un ejercito de apóstoles de los nuevos tiempos se ha subido al carro de las TIC para poder seguir mantiendo la impostura pedagógica en versión digital. No hay quien los pare. Depravación 2.0.

    No sólo se trata de una cuestión racional, sino como con gran estilo subraya el artículo de Poz, de estética. El rechazo a la inmensa mayoría de propuestas educativas tiene una raíz estética en tanto que son expresión de una vulgaridad elevada a modelo único universal.

    Un saludo.

    • Polícrates
      30 noviembre 2011 a 3:40 #

      Se advierte, don Francisco, que vd. nunca se visto obligado a hacer de vientre en el campo.

      Yo borraría lo de apóstoles; resulta ofensivo (para las moscas).

  12. 29 noviembre 2011 a 11:01 #

    Cuánta brasa nos han dado los de las guitarras, desde aquellos tiempos en que estaban en las parroquias con el “Alabaré, alabaré…”

    • El pobrecito profesor
      29 noviembre 2011 a 19:29 #

      Hombre, las monjas yankis-saltarinas de “Viva la gente” tenían su punto. Yo, desde los 14 a los 15 años estuve a veces con los de Cristo Vive, para irnos de misioneros al Perú. Al final, como tampoco se ligaba allí, pues mis amigos y yo desistimos.

  13. Antonio Javier Abellán Cano
    1 diciembre 2011 a 14:28 #

    En primer lugar, felicitar a Juan Poz por su artículo. Me parece estupendo. Y en segundo lugar, felicitar a Juan Francisco por enlazar tan “incalificable” documento; tras verlo no he podido articular sujeto con predicado durante unos breves instantes. ¡Buffffff!, he aguantado los 13 minutos que dura, y de la sorpresa y el estupor he pasado a sentir vergüenza ajena hasta que finalmente, tras el asco, resignación. ¡Jodido país éste, cuanta estupidez, por no llamarlo subnormalidad! Y es que en España, como decía Ortega, siempre lo ha hecho todo la masa, pero de un tiempo a esta parte, me atrevería a decir incluso que, todo lo hacen los necios.

  14. 1 diciembre 2011 a 17:00 #

    El vídeo en cuestión ha sido enlazado en el foro del aula virtual de cierta facultad de Magisterio. Todos los comentarios de los alumnos han sido elogiosos… por no decir vehementemente encomiásticos.

  15. Mariquilla
    2 diciembre 2011 a 9:55 #

    El problema no son los actores ni los guitarristas. Ellos lo hacen bien. Lo que impacta es el babeo del patio de butacas, lleno de profesores de los que dan clase diariamente. Este sí que es un problema de difícil solución, el CI.

  16. Ana Cuesta Solana
    2 diciembre 2011 a 12:31 #

    La España de la vulgaridad es la España del Dioni, de La Noria, de los grafiti, del ruido por todas partes, de los famosillos de la telebasura, de muchos de los actores del mundo de la “cultura”, los pseudoperiodistas de los “reality shows”, las princesas de barrio, los poligoneros, la Jennifer y el Johnattan que visitaban el liceo (Francisco Javier dixti).

    Y es congruente con ella la escuela de la ignorancia, los psicopedagogos, la adaptación al entorno y otras maravillas que nos depara un sistema que huye de la segregación, la excelencia y la brillantez intelectual como elementos antiguos, carcas y discriminadores que sólo echan en falta los nostálgicos.

    Más cómic y menos literatura culta en las aulas, huyamos del usted y de las distancias, suprimamos cualquier tecnicismo, suprimamos el refinamiento, que es de pijos. Escuchemos a las madres y los padres de las AMPAS en chándal y llamando al pan, pan y al vino, vino en una reunión deslenguada. !Ah! Y dejemos un muro para los grafitis de los nenes, cuanto más soeces, borreguiles y cutres, mejor. !Que viva España! Y como dijo aquel ministro de Franco hace ya más de tres décadas: Menos latín y más deporte.

    • Mariquilla
      2 diciembre 2011 a 21:19 #

      Y no se olvide, Ana, del permanente alarde publicitario de todo lo que huela a gais y lesbianas, la quintaesencia entre nuestros comunicadores/as, aderezado con un “chorrico” de feminismo cutre. Si a ello se añade algún oportuno “follar”, “pene” y “que te cagas”, en el discurso desinhibido y actual, entonces quedas “como dios”. El aplauso está garantizado en cualquier foro.

      • 2 diciembre 2011 a 22:37 #

        Alarde de “gais” y lesbianas se hace poco, fíjate. No creo que sean necesarios los chascarrillos sobre homosexuales para criticar la vulgaridad y la falta de luces de algunos pedagogos y supuestos expertos educativos. ¿No será que donde unos ven alarde – y publicitario, nada menos – solo existe el intento de hablar con normalidad de ciertos temas? ¿O es que la señora que dice que va con su marido al supermercado “alardea” de su sexualidad? El problema de la escuela no es que se intente normalizar el tratamiento de la homosexualidad. De hecho, esta es una de las pocas cosas buenas que ha traído la modernidad. No mezclemos churras com merinas.

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