Conejo de paella

(Homenaje a Joan Valls)

Receta de Conejo de Paella para profesores murcianos desesperados por la hipoteca, las letras del BMW o la púa, aún sin pagar, del último verano en Marina d’Or con los nenes, la suegra y la madre que los parió a todos.

Aprovéchense de modo diferente a como se suele hacer esos raros y efímeros momentos  en que el profesor, tal vez muy de mañana y con el café con leche en la mano, se siente de pronto raptado por el ensueño, la mirada descansando en el infinito de la cocina o la expresión de alelado en la cara. Evítese lo siempre, es decir, ir corriendo al váter, y piénsese que quizá ese instante muy bien pueda ser lo que la gente llama inspiración.

Amárrese a la Musa del cuello y paséesela con el recién inspirado las veinticuatro horas del día. Sométasela a un tercer grado. Amenácesele, si es necesario, con matar a sus ocho hermanas si finalmente no colabora. Estrújesele, pisotéesele la voluntad hasta que cante algo que se asemeje al argumento de una novela.

Sazónese dicha novela en ciernes con un poco de adolescencia difícil, algo de intriga, una pizca de padres que no comprenden, una cucharadita de patologías quinceañeras, una punta de un gran misterio final que descubrir, dos o tres policías tocapelotas, tres gotas de amor de baja intensidad y pajillero, y, a gusto del chef, un libro enigmático, un experimento científico, tal vez algo de Guerra Civil por aquello de la memoria histórica y medio vasito de humor salpicado con alguna que otra palabrota tipo jopelines o germanía adolescente como me cachis en la mar salada.

Compóngase, en dos o tres meses, la novela y comiéncesela a mover por aquí y por allá: que si un premio de literatura juvenil, que si el representante de tal editorial que conoce a fulanito que conoce a menganito, que si me la publico yo mismo con mi mecanismo y me termino de empuar, pero qué más da, a lo mejor me pasa como a Gabriel García Márquez al escribir Cien años de soledad y resulta que termino forrándome, después de todo.

Tras el tiempo de cocción necesario y la consiguiente publicación de la historia comiéncese la acostumbrada vida socioliteraria. Intégrese en el circuito regional de presentaciones y ventas. Córrase la voz. Háblese con el librero de la capital para que exponga el libro en el escaparate del negocio. Camélese al compañero que tiene una compañera que tiene un marido que tiene un hermano que trabaja en el Departamento de Lengua de tal instituto.

Lógrese dar con uno o varios profesores de Lengua modelnos y chachiguais que piensen que su labor con los alumnos, ¡criaturitas!, ha de ser la de aficionarlos a leer. Apréndanse de memoria algunos elementos de la fraseología pedagógica al uso: fomento de la lectura, el Quijote no es para estos críos, a mí lo del canon literario me la suda, o me doy con un canto en los dientes si los chavales (¡criaturitas!) leen algo, aunque sea el Marca. Cómaseles la oreja y consígase que el curso que viene aparezca la novelita en la lista de lecturas obligatorias de 3º de ESO, en vez del Lazarillo o El Conde Lucanor.

Manténgase en el horno dos o tres años y, mientras, aprovéchese para conocer a otros autores que también son profesores. Entáblese cierta amistad. Agréguese tres o cuatro horas de Facebook al día para hacer publicidad, en las páginas de estos mismos escritores, de la obra maestra. Escríbase en sus blogs o publíquese uno propio con alguna que otra reflexión copiada de aquí y de allá. Muévase, en definitiva, y médrese todo lo que se pueda.

Una vez se hayan estrechado los lazos pertinentes con los genios literarios regionales, vuélvase a alguno de esos Departamentos de Lengua tan comprometidos con la literatura adolescente. Sugiérasele la revolucionaria idea de elaborar un programa de lecturas obligatorias que solo cuente con escritores murcianos contemporáneos. Trátese de figurar en la dorada nómina cueste lo que cueste. Y, claro está, felicítese posteriormente a los profesores por haber mandado a paseo a Lope, Cervantes, Calderón o Fernando de Rojas, y haber colocado en su lugar, desde 2º de ESO a 1º de Bachillerato, a autores regionales cuyas historias conectarán mucho mejor con las necesidades de los estudiantes (¡criaturitas!).

Aunque haya sido un logro asegurarse un número fijo de ventas al año que permitirán seguir pagando el BMW, regresar el verano que viene a Marina d’Or e internar esta vez a la suegra en algún recóndito y lejano asilo, evítese el triunfalismo y contáctese con algún CPR predispuesto a ese tipo de experimentos. Créese un curso de didáctica de las obras literarias regionales para docentes necesitados de puntos, con lo que, además de consolidarse el tinglado de la las lecturas obligatorias de las criaturitas, se consigue entrar de lleno en el mercado, siempre en alza, de todos esos profes anticanon que pululan por Murcia.

Por último, para que el plato resultante de la receta deje un recuerdo imborrable en sus invitados, cámbiese el nombre y los apellidos y sustitúyase por alguno de los siguientes: Juan Ramón Barat, Marta Zafrilla o Rubén Castillo.

Sírvase caliente pero como quien no quiera la cosa.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

Autor:David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura. Administrador del blog.

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19 comentarios en “Conejo de paella”

  1. Torrebruno
    30 octubre 2011 a 10:22 #

    Total, que lo que parece que quieres decir entre tanto arroz es que el canon en literatura se ve influido por intereses espureos y comerciales. Algo que sabemos hace años, que el canon que impone el sistema educativo tiende a la arbitrariedad, porque está influido por las ideas que forman el sustrato del propio sistema, que en unos momentos han sido doctrinales o moralistas, y en otros, como en la actualidad, puramente instrumentales. Ese es un tema interesante, desde luego.

    El canon de lecturas escolares ha sido cambiante con el tiempo, lo que en sí mismo es una característica contraria al concepto de clásico, que, como su nombre indica, requiere una aprobación general tras un cierto paso del tiempo. Pareces decir que lo preocupante, para ti, es que los cambios no se producen criterios literarios o estéticos, sino por razones ideológicas o pedagógicas. Bueno, puede ser. Nada nuevo, tampoco.

    Ahora bien la vision que das segun la cual “llegan porque el amigo del amigo….” es bastante simplona. Si es como dices deberias aportar pruebas, sobre todo porque estas mencionando personas. Y decir que hay corruptelas no basta.

    A lo que me obliga la ley es a que los alumnos «Conozcan las características generales de los periodos más representativos de la Literatura Española, así como sus autores y obras más destacados».(Ministerio de Educación y Ciencia: R. D. 832/2003). Lo que yo aconseje u oblige en mis aulas depende bastante de mi.

    Un tema fantastico pero un enfoque muy pobre.

    • 30 octubre 2011 a 10:39 #

      Bueno, Torrebruno, Anias, Pilar, Bodoque o como quiera que se llame usted (por cierto, ¿sería mucho pedir que dejase, al menos durante una temporada, un solo nick para saber a quién de sus múltiples heterónimos dirigirme?), nihil novum sub sole, es cierto, lo cual, según usted, basta para no denunciar lo que hay o, al menos, cambiar el enfoque. Pero es que, en el fondo, no hay otro enfoque posible, estimado multilector, porque al final todo se reduce al negocio de las editoriales. Lo de que el canon ha cambiado sólo se lo creen los profes, es una suerte de engrudo para consumo del personal.

      El canon no ha cambiado, sino que ha proliferado el negocio editorial de la medianía literaria en los institutos y el número de profes que quieren sacar tajada.

      Yo no acuso a nadie, sino que critico. Lo de “el amigo del amigo” es algo tan usual, tan común, tan de todos los días como indemostrable.

      Siento que haya perdido su tiempo en leer esta receta. Yo, de todas formas, le aconsejo que, si está en dificultades económicas y además es usted profesor (cosa que dudo ya, porque según quién “de usted” escriba, según el nick que utilice, unas veces es licenciado por Aberdeen, otras ama de casa, otras profesor y otras un famoso maestro de ceremonias circense), se aprenda de memoria esta receta.

      Un saludo.

  2. 30 octubre 2011 a 10:54 #

    El problema es que haya profesores con falta de criterio profesional, nivel cultural adecuado a su condición de licenciados y ganas de trabajar para ver cómo explican “La Celestina” a un grupo de adolescentes. Este tipo de profesores son los que favorecen la expansión de estos literatos y los intereses editoriales. Es mucho más fácil que te solucionen el problema de las lecturas de un modo sencillo y sin complicaciones que te tengas que calentar tú la cabeza.

    De nuevo, un saludo.

    • Luzroja
      30 octubre 2011 a 11:54 #

      Mari Cruz, yo creo que además hay una idea extendida de que a los chicos han que alimentarlos con hamburguesas y patatas fritas.

  3. Luzroja
    30 octubre 2011 a 11:50 #

    La mayor de las arbitrariedades es que, habiendo chicos que en primaria se hayan leído: La Busca, Misericordia, El árbol de la Ciencia, El buscón y otras novelas de “tres al cuarto”, lleguen a la ESO y se tengan que leer, por obligación, “¿Y a ti aún te cuentan cuentos?, “Lobo Negro, un skin”, “El niño del pijama de rayas” y otras por el estilo.

  4. Ana Belén
    30 octubre 2011 a 17:57 #

    Lo que está pasando de unos años para acá con el tema de las lecturas es un desastre, no sabía que hubiera tantos intereses personales por parte de profesores en este asunto, pero a estas alturas a mí tampoco me sorprende nada. Precisamente el otro día hablaba con la persona que se encarga de la cafetería del IES donde estoy este curso y que tiene a su hija allí y se quejaba de que su hija tenía que leer una obra de teatro y que esperaba que no fuese un clásico de esos, porque últimamente su hija tenía que leer las obras dos veces porque a la primera no las entendía, y que no les hacíamos ningún favor a los alumnos mandando leer obras de esas, que lo único que conseguíamos era que no leyesen nada. No tuve fuerzas para rebatirle nada, me bebí mi café, me levanté y me fui. Todo en este país se ha vuelto una vulgaridad, ya nada se valora ni se respeta. Ya nada importa. Pero como dicen algunos tertulianos de esos que tanto abundan últimamente, estamos en el país de las generaciones mejor preparadas. Cada vez que oigo eso se me revuelve la sangre. Allí mismo, la semana pasada: conversación de una exalumna del centro con los de la cafetería, que ahora estudia Educación Infantil: que cómo se iban a enfrentar a los niños con tan pocas prácticas, y que además ella prefería las prácticas que estar en clase “aguantando una chapa”. Otra exalumna, que deduje que era estudiante de Medicina, recomendándoles productos de Homeopatía, eso sí, cuando fue a escribir preguntó si Homeopatía se escribía con hache… Pero la educación va bien, como dice algún candidato a presidente del gobierno, y si va mal, la culpa la tienen los profesores, que no aplicaron los modelos comprensivos.

    • Jesús San Martín
      30 octubre 2011 a 18:33 #

      Ana Belén, la diferencia entre usual y normal es la siguiente. Usual es que una persona corra cincuenta metros para coger el autobús y llegue jadeando, lo normal es que pueda andar cuarenta kilómetros todos los días (el hombre es uno de los pocos animales que caza por agotamiento de sus presas, persiguiéndolas durante días). Parafraseando, lo usual es que los niños lean “mi mamá me mima” y las madres protesten por tan cansado trabajo, lo común ya lo sabemos.
      Sí, no se equivocan, son las generaciones mejor preparadas para ser explotadas, estafadas y esclavizadas. Pero no todo está perdido, las hormonas juegan en casa y ganan. Ya veremos lo que pasará cuando suba el nivel de testosterona y bajen los euros en el bolsillo. Los seguidores de la psico-política creen que conocen todos los resortes de la manipulación ¡lo que me voy a reír! Cuando oigas mis carcajadas compra garbanzos.
      Hoy he leído dos artículos, cada uno con una idea interesante y que llevan a la reflexión. Uno de ellos indicaba que nuestros políticos son como los pilotos de ciertas aerolíneas, que saben pilotar el avión en función de lo que haga “el piloto automático” (manda h.., esto es mío) y el problema surge cuando se estropea. Y así están los políticos, que saben que hacer mientras la cosa funciona, y ahora que se ha estropeado no saben pilotar el avión en llamas. El otro artículo advertía que esto se parecía cada vez más a los tiempos previos a la Primera Guerra mundial: todo el mundo tenía un pacto de defensa asociado a un pacto asociado a un pacto … de manera que si uno era atacado todos entraban en guerra, y eso hay ahora, todo el mundo defiende las finanzas del país X que a su vez defiende las del Y que a su vez defiende las de Z, o sea, se sujetan juntos y se caerán juntos ¡De golpe! ¡Más garbanzos!

    • Luzroja
      30 octubre 2011 a 21:18 #

      Bien cierto Ana Belén, los padres que no leen siempre defenderán la postura indolente.
      Lo cierto es que leer cuesta trabajo. Lo que divierte no instruye (Alain)

  5. Antonio Aguilar
    31 octubre 2011 a 8:21 #

    Hola David. Gracias por el enlace, pero el curso ya está prácticamente terminando.

    Ha sido una gozada poder contar con Rubén Castillo, Fran J. Marber, Isabel María Abellán, Juan Ramón Barat, Pablo Albo, Inma Pelegrín y José Emilio Iniesta.

    Pero no te preocupes, que si el año que viene el curso sigue existiendo y también los CPR y yo sigo aquí y todo gira y esas cosas, a lo mejor incluso tú también puedes aparecer en la nómina.

    Antonio Aguilar

    • 31 octubre 2011 a 10:48 #

      Gracias, Antonio. Pero soy un negado para esto de la paella. Así que debo declinar tu amable (por irónica) oferta. Nunca podré (y creo que ni querría) estar a la altura.

      Un saludo.

  6. 31 octubre 2011 a 11:44 #

    Jajaja. Es tremendamente divertido leerte, David, pero por el tono gratuitamente ofensivo podría alguien pensar que tienes algo personal contra esos autores que nombras.

    Sé que un escritor puro como tú no necesita consejos, menos aún sobre cuestiones argumentales (léase si no “Viaje al parnaso” para hacerse una idea de la profundidad cervantina de tu pluma, publicada sin enchufe alguno en una editora local donde hemos publicado muchos, yo misma con 22 años), pero te pediría que, dado tu potencial, en las próximas entradas hables de los regalos que hacen las editoriales a los profesores por poner sus libros de texto en los institutos. También podrías ahondar en el tema que hoy dejas a mitad (porque se te va el hacha hacia unos pocos entre los que me encuentro), ¿por qué no destripas de arriba a abajo la literatura juvenil reinante? Intenta justificar los cientos de lectores que autores como Gisbert, Frabetti, Sierra i Fabra o Laura Gallego han creado.

    Y siguiendo con la respuesta de Mari Cruz, cuya opinión comparto salvo por su tono despectivo, podrías ahondar en el tema de los docentes que no saben qué libros poner de lectura a sus alumnos porque no han abierto uno en años y que, claro, inmorales, acaban mandándoles lo primero que pillan (“Mensaje cifrado” en 2º ESO, el maravilloso “Poesía para gorriones” en 1º ESO o la controvertida novela “Las grietas del infierno” en Bachillerato, por ejemplo). Te diré que muchos de esos docentes nos llaman a Barat, a Rubén o a mí sin haber leído el libro ni al final de curso. Son los menos, pero los hay. Sobra decir que sus alumnos tampoco nos leen, por suerte para ellos y para ti, querido David, pues quedarán salvados de nuestras historias infantiloides y llenas de tópicos.

    Luzroja, anónima luminosa, me alegra saber que has encontrado a niños que con 11 años ya han leído “El buscón” y “El árbol de la ciencia”. Como docente en aprendizaje, tengo mucho que aprender, pero tu experiencia me da esperanza. A esos chavales que no los estropee nadie con la vacía literatura juvenil de hoy día, criaturitas.

    Por cierto, tengo que preguntar si Rubén ha comprado un BMW a mis espaldas con el dinero que el desguace nos dio por nuestro Rover de segunda mano, aunque creo que va a estar más pendiente estos días de ir al cementerio a visitar a uno de esos familiares que tan airosamente nombras y que tan recientemente hemos perdido. Personalmente, te agradezco que nombres a las madres que nos parieron, las que están vivas viven orgullosas de sus hijos. ¿Los familiares que interceden para que publiques también lo están de ti? Supongo que sí. Es para estarlo. ¡Qué verborrea más bien traída!

    Podría añadir, David, alguna crítica malévola a tus escritos, pero que mis enemigos personales se los lean primero, así salimos beneficiados todos. Podría fingir que tu vida personal me importa (en un educado reflejo de tu interés por nuestras vacaciones en ¿¿Marina D´or?? y preguntarte por tu equilibrio emocional, pero me basta con imaginar tu cara de Doctor en Letras (con mayúscula siempre) juntando silabicas para tus endecasílabos tal y como describes tú mismo la inspiración con esa maravillosa aunque nada conseguida voluntad de estilo:

    <>

    Espero que este comentario te haga feliz pensando que has creado polémica. Como enfant terrible en aprendizaje te encantará ver cómo suben las visitas a tu blog y se lanzan opiniones en contra. Es lo que le queda a los profesores que con pocos años en la docencia creen saberlo todo y que se enorgullecen de ser por fin leídos.

    Me despido animando a los que comparten tu opinión (para nada tendenciosa y escrita con todo el respeto) a escucharte en alguna conferencia muy honda e imaginarte después en un aula con 30 niños de 11 años. Ah, si no sabes qué lectura poner en 1º de la ESO (curso que se escapa al rigor de tu pesquisa) te recomiendo “La cueva de las profecías”, no es autopublicada, pero quizá te guste.

    pd: Para los docentes modelnos y chachiguáis (¿el neologismo ya hecho tópico vacío como mis escritos, no llevaría tilde, David?) os recomiendo el siguiente enlace:
    http://vegadeloslibros.blogspot.com. (Son alumnos que han pasado por las aulas de los autores mencionados, pero algunos hasta leen a Ibsen, Goethe y Flaubert, aunque dudo que bajo su influencia).

  7. El pobrecito profesor
    31 octubre 2011 a 15:05 #

    La revista El Jueves traía hace poco un suplemento de la sección “4º de ESO”, que se titulaba: “A los borricos, alfalfa”-
    A lo mejor se refería también al tema de las lecturas.

  8. 31 octubre 2011 a 20:14 #

    Bueno, un chico que a los 11 años ha leído “El árbol de la ciencia”, promete. Y luego dirán que está mal la educación. Pesimistassss!!!!!

  9. Jesús San Martín
    31 octubre 2011 a 20:24 #

    “Leer con concentración, atención y en silencio todavía no es algo arcaico y prescindible, se haga a través de cualquier soporte. Lo mismo que la lectura debe ser total y no parcial. La cultura y el conocimiento siempre se obtendrán estudiando: es decir, leyendo…..No podemos permitirnos el lujo de que nuestros estudiantes pierdan su capacidad para leer, y entreguen su juventud al hipervínculo o al scrolling y que piensen que Don Quijote o Ulises son creaciones incapaces de ayudarles. Leer un libro no es un acto anticuado. Leerlo entero, compartir su enseñanza, es un acto superior al del mero cazador experimentado en Internet. Nuestros jóvenes se resisten a leer en profundidad y por tanto se resisten a estudiar, a adquirir un conocimiento propio. Han delegado su mente en una máquina, ahora su más fiel amigo. Nuestros jóvenes leen más, escriben más, pero de una manera superficial.”

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/Democratizacion/odio/intelectual/elpepiopi/20111031elpepiopi_13/Tes

  10. Jesús San Martín
    31 octubre 2011 a 20:32 #

    “Pero ya nunca he olvidado aquellas lecturas, ni lo que aprendí en ellas….Y discúlpenme: ni plan Bolonia ni hostias. Que protejan a los maestros, que no vamos tan sobrados.”

    http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20111031/54236642659/todavia-quedan-maestros.html

    • Borja Contreras
      1 noviembre 2011 a 12:12 #

      Jesús, dos grandes artículos. En especial el segundo, que no conocía.
      A los maestros no los va a proteger nadie. Sí, y mucho, a los vendedores. Me alegra que la extraordinaria obra de Ramón Valls reciba al menos un cierto reconocimiento. Lo más a lo que hoy puede aspirar un maestro es a que no le fulminen los ágrafos de turno.

  11. Mariano
    1 noviembre 2011 a 21:29 #

    Habrá que plantearse si el canon literario es pedagógicamente adecuado o ya está obsoleto, decía una profesora especializada en “educación literaria”.

    Si a la corriente de introducir lecturas juveniles en la enseñanza media le añadimos la nota de color local, regional o identitaria y si además le aportamos algo de mensaje transversal, ya tenemos el producto deseado. Hay que cambiar las jerarquías. Hay que liquidar toda la tradición cultural en la enseñanza para eliminar cualquier referencia común entre las distintas generaciones y los diferentes territorios. Es la cultura de lo inmediato, intereses creados aparte. Está en la línea predominante en todos los ámbitos.

    Defender que un estudiante de enseñanzas medias termine con un bagaje mínimo de lecturas que le conecte con lo clásifoc, en el más amplio sentido del término, es situarse fuera de juego.

    La clase dirigente tiene esa estética y esa concepción de la transmisión de la cultura y el conocimiento (!qué le vamos a hacer!). Incluso para algunos el propio concepto de transmisión del conocimiento es una antigualla.

    Por otro lado, si analizamos lo que se valora en los informes de los tecnócratas sobre la “comprensión lectora”, también constatamos esa misma sustitución de las jerarquías: el
    “canon pedagógico” es enemigo del canon literario. El primero está al servicio de la trivialización y la banalización que caracterizan los conceptos subyacentes de la casta dirigente, no digamos de los jefecillos de las taifas que tan estrechas miras tienen.

  12. Manuel L
    1 noviembre 2011 a 22:21 #

    No son beemeúves, solo es vanidad y algún que otro intangible. Tentaciones a las que, al parecer, muy pocos somos insensibles. Por otro lado, no estaría de más dejar de uniformar a las ‘criaturitas’. Para algunos, el Marca será un logro y para otros el arroz con conejo una pérdida de tiempo.

  13. 3 noviembre 2011 a 10:26 #

    Muy bien David, artículos como éste son los que hacen falta. De frente y sin mirar a los lados. Y hay algo de tu artículo a lo que no se ha prestado mucha atención, el que las lecturas recomendadas lo sean en la taifa de turno, y en la vecina otras parecidas, pero en vez de murcianas, manchegas, con las mismas tonterías infantiloides, pero donde los chorvos y las churris en vez de ir a pajearse a la playa se van al rastrojo. Canon literario sí, y con los clásicos, y además en todo el territorio nacional el mismo. Hay que acabar de una puñetera vez con las competencias educativas autonómicas.

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