El síndrome de Viridiana

En Viridiana de Luis Buñuel se enfrentan dos mundos radicalmente diversos. En su antagonismo comparten, no obstante, como rasgo característico la barbarie. Y entre ambos mundos Viridiana (Silvia Pinal) trata de establecer una mediación, condenada desde su inicio al fracaso. Viridiana pertenece al mundo de la burguesía y encarna todas sus contradicciones. El  mundo burgués bajo la mirada implacable y despiadada de Buñuel  se caracteriza por su falsedad, la doble moral, la hipocresía, el fetichismo y la perversidad. En la otra orilla encontramos el mundo de los pobres, cuya imagen terrible queda reflejada con extremo realismo y de un modo absolutamente genial. Nada más lejos de las representaciones beatíficas del catecismo católico burgués: el mundo lumpen es el mundo de la fealdad extrema, de la lucha sin piedad por la vida; los pobres de Viridiana son  feos, horriblemente feos; y malos: miserables, vagos, resentidos, mentirosos, lujuriosos, violentos.

Como toda verdadera obra de arte, las lecturas posibles de Viridiana son múltiples. No es mi pretensión hacer una análisis en detalle de esta obra, en  la que casi me atrevería a decir que cada escena invita a la reflexión. Me limitaré por lo tanto a destacar algunos aspectos. Para ello propongo articular el film en tres momentos, que reproducen lo que denominaré las tres revelaciones de Viridiana.

Primera revelación. Viridiana se encuentra en un convento a punto de recibir los votos que la retirarán definitivamente del mundo para estar a solas con su Dios. En un momento de su vida debió tener una revelación mística. Su pasado se insinúa oscuro y su presente  es el  de una bella mujer joven, ausente, triste, amargada, fría y un tanto extraña. La abadesa del convento le comunica que antes de tomar la decisión final debe hacer una visita a su tío Don Jaime (Fernando Rey), a lo que accede de mal grado y en contra de su deseo. Don Jaime es un ser extravagante, obsesionado por su esposa – muerta en su noche de bodas- y entregado a sus perversiones. Fascinado por su sobrina, que le recuerda a la difunta, Don Jaime la somete al juego de sus fantasías. En las escenas que transcurren al inicio, Viridiana presenta claros rasgos de psicótica (masoquista, sonámbula, neurótica.) Tras las escena de la recreación de la noche de bodas en la que Viridiana acepta, para agradar a su tío, vestirse con el traje de novia de la fallecida, el clímax  de esta primera parte es la escena en la que Don Jaime, ante el rechazo de Viridiana a acceder a su absurda propuesta  de matrimonio, le administra un somnífero en el café y abusa de ella (primera violación.)

Segunda revelación. Ante las presiones de su tío, Viridiana se ve obligada a huir al convento. Pero Don Jaime hace una “travesura” y se ahorca. Tras el suicidio, del que le informa la Guardia Civil cuando está a punto de partir, Viridiana retorna a la casa de su tío. Algo en su interior cambia y su deseo de ser monja de clausura le abandona. Tiene entonces una nueva revelación: Viridiana se hace moderna. No es en el convento, sino en el mundo, donde ha de encontrarse la redención. Animada por su espíritu beatífico, toma a su cargo un grupo de mendigos con la idea de organizar un refugio. Su primo Jorge (Fernando Rabal) –perfecto ejemplo de arribista sin escrúpulos, de la moderna  burguesía en ascenso-, el hijo olvidado de Don Jaime, está ya en la finca con su amante para hacerse cargo de la herencia y contempla con desprecio lo que le parece pura tontería de beata. El mismo desprecio sienten los pobres por las ideas de Viridiana, de la que lo único que pretenden es aprovecharse al máximo sin la más mínima conmiseración.  Algunos detalles: en la recepción  en la finca, dos mendigos se niegan a participar en la comuna, hartos ya de las “beaterías” de la Señora; cuando Viridiana menciona que sería bueno trabajar, los mendigos se miran entre sí con muecas burlonas; ante los intentos de mediar en los conflictos continuos,  la respuesta de los pobres es siempre violenta e irreverente (como mucho fingen obedecer); cuando anima a uno de sus pobres a pintar un cuadro (siempre se muestra muy positiva en sus juicios), el resto se lo toma a chanza; la escena del Ángelus tiene como contrapunto escenas inquietantes, como preludio de la secuencia clave en la que el mundo carnal, irreverente, desenfrenado de los pobres estalla (la cena orgiástica con la famosa escena de La última cena.)

Tercera revelación. La cena va degenerando en el caos (los pobres tienden a ello.) Las imágenes nos recuerdan algunos de los grabados más grotescos de Goya, que Buñuel tomó por lo visto como fuente de inspiración. Los bailes al son del Aleluya de Händel resultan una especie de contrapunto bestial a la música, algo así como una venganza contra el mundo excelso de la religión, también una  burla cruel  de la Cultura. Por una casualidad el retorno de Viridiana se adelanta a lo previsto. Algunos de los pobres ya han huido, asustados por los excesos cometidos. Dos de los mendigos permanecen ocultos en la casa con la intención de robar. Uno de ellos golpea a Don Jorge y lo inmoviliza, aparece Viridiana y es violada ante su primo (segunda violación). Mientras el mendigo más agresivo –un delincuente en toda regla- la viola, “el leproso” (Juan García Tienda) le  golpea en la cabeza con un hierro – seducido por Jorge, que le ha prometido darle una gran cantidad de dinero si lo mata. Por fin aparece la Guardia Civil, que ha sido  avisada por Ramona, la criada (Margarita Lozano.) En las secuencias finales Viridiana se muestra otra vez como al inicio: ausente, trastornada, hundida, enajenada. Sus ideales han quedado pulverizados, su alma trastocada. En el guión original (del propio  Luis Buñuel en colaboración con Julio Alejandro) el final concluía con la entrada de Don Jorge en el dormitorio de su prima (¿tercera violación?) Por un feliz azar de la censura, este final no fue admitido -lo cual no deja de resultar sorprendente, pues hay otras escenas de contenido sexual  igual de explícitas  y otras más irreverentes. En todo caso, el nuevo final es mucho más sugerente: Don Jorge, en compañía de Ramona –con la que mantiene una relación erótica-  invita a una tímida Viridiana a jugar una partida de cartas. La frase de Don Jorge: No me lo vas a creer, pero la primera vez que la vi me dije, “Mi prima acabará jugando a tute conmigo”, está llena de ironía y humor corrosivo. De fondo suena un disco de moda: música de rock, que destaca el carácter progresista de Don Jorge, en contraste con el conservadurismo de su padre.

La perfección con que Buñuel integra el mundo real y el mundo onírico de los deseos reprimidos, de las imágenes surreales; la fuerza del guión y la dirección genial; la interpretación magistral de los actores: desde un punto de vista estético, cinematográfico, Viridiana conserva todo su potencial. Pero desde una perspectiva crítica, la película sigue siendo profundamente actual. Con todas las distancias lógicas que consideremos oportuno, el espectador atento podrá descubrir más de una analogía entre la película y los tiempos de renovado puritanismo que corren. Es justamente su mensaje políticamente incorrecto lo que hoy sigue llamando la atención. Si bien la imagen del mundo de la pobreza tal como queda reflejado en la película se distancia radicalmente de las representaciones bienintencionadas tanto del pensamiento conservador (de raíz más o menos cristiana), como de un laicismo progresista con pretensiones ecuménicas y que tiende a caer con bastante facilidad en modalidades encubiertas de  beneficencia (sin cuestionar el fondo), paradójicamente cabe afirmar que esa imagen transmite dignidad. Esa dignidad radica en el hecho de la resistencia feroz de los pobres a ser tratados como víctimas, merecedoras de misericordia. Buñuel se sirve justamente de los pobres para denunciar las insulsas y estúpidas (bienintencionadas) pretensiones rehabilitadoras (didácticas) de Viridiana -transformada en algo así como una madre, maestra, monja y enfermera. Viridiana se empeña equivocadamente en ver en los pobres a unos niños desvalidos, que ella debe salvar, lo que provoca su burla, tan justa como cruel. Y es esa visión ilusa y fanática de Viridiana la causante de su tragedia.

La película se puede ver online en la siguiente dirección:

http://imagen-inversa.blogspot.com/search?q=viridiana

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30 comentarios en “El síndrome de Viridiana”

  1. Anias
    27 octubre 2011 a 16:06 #

    Si. El sindrome Viridiana ha hecho estragos en buena parte de las practicas politicas de la izquierda, que los mas radicales llaman izquierda convencional o burguesa. Los buenos deseos, pero la mejora que persigue pasa, inevitablemente, por eliminar las caracteristicas propias del colectivo ayudado para insertarlo en el engranaje del Estado. No sin antes exprimirles hasta la última gota.
    El sindrome no es ya como una «enfermedad infantil», sino la «enfermedad sentimental» de la izquierda. Una enfermedad determinada por el síntoma de la bancarrota de la izquierda politica y la vacuidad ideologica en la que está ahogandose, o se ahogo ya, una de las corrientes politicas más importantes de la historia contemporanea. La enfermedad sentimental que nos agobia con tanta emocion, tanto llanto en los mitines, o tanto apelar a emociones en videos electorales diseñados por “expertos” en neuromarketing, que con simples imagenes nos traen toda conmiseración social; la declaración de “simpatía”; la disposición “auxiliadora” interesada; con todos sus valores caducos, esgrimidos hoy hipócritamente, dentro de las coordenadas de ese realismo cínico denunciado por Sloterdijk como “percibir la infamia de lo que se hace, y seguir adelante”.

    Uy! creo que me salgo de tema. Por otro lado, a mi la pelicula me carga con tanto simbolismo. Supongo que tambien podia haberse llamado “el fantasma de la libertad” o “el enigma de la docilidad”.

    Saludos

    • Kruscaya
      29 octubre 2011 a 5:14 #

      No te desanimes, Ania, vivimos en todo su esplendor lo que Stoterdijk llamó el “realismo cínico”: “percibir la infamia de lo que se hace y seguir adelante”. Muchos y muchas que otrora fueron tan críticos o más que tú colaboran hoy lealmente en la farsa al lado de los farsantes. Han encontrado su lugar en un rincón del colchón, han tirado de la manta hasta que les cubrió también a ellos y suspiran aliviados mirando – desde dentro- la fría escarcha del exterior. Creen que están a salvo de las inclemencias. No es nueva esta actitud, la practicaron a la perfección los capos judios en los campos de concentración en situaciones dramáticas para los suyos.

  2. 28 octubre 2011 a 8:22 #

    Da gusto leer algo así, Francisco Javier. El progresismo siempre me pareció muy monjil. Pensé en ello cuando vi “La Reina de África”, en la que Katharine Hepburno interpretaba a una solterona beata protestante, y cuando vi el “remake” que hicieron en la década de 1990 me dio qué pensar. No recuerdo ni el nombre de esta película, ni el de la actriz, sólo que el nuevo Humphrey Bogart era Harrison Ford, y la solterona beata… aparecía transformada en una feminista progresista.

  3. Ania
    28 octubre 2011 a 17:01 #

    Aquí, en los institutos te viridianizan por imperativo legal. Aquí el im-personal te exige que des cariño de la forma más natural, si eres mujer sobre todo, -curiosamente los más bordes de carácter y/o escasos en horas lectivas son los que más lo exigen…a los demás-, pero no exclusivamente…No me dan pena los viridianos pero violaría y golpearía en la cabeza con fuerza a los repugnantes viridianizadores del sistema educativo.

    ¿Qué cosa buena les puede ocurrir a ellos y te puede ocurrir a tí, como profesor con una panda de hiperrepetidores de 15 años en 2º de la ESO , encerrados en las aulas por imperativo legal?

    ¿Terminar jugando al tute con ellos ?.

  4. JP
    28 octubre 2011 a 21:30 #

    Muy buen artículo – sí señor.

  5. Pepe
    28 octubre 2011 a 21:41 #

    Ania, no te lo tomes a mal, pero quizás deberías dejar la enseñanza. Con todo el respeto te lo digo.

    Un saludo.

    • 29 octubre 2011 a 10:41 #

      ¡Hombre, muy buen consejo! ¡En vista de lo que hay salir corriendo! Por ejemplo, hacia un despacho, una comisión de servicio, una canonjía… Desertar de la tiza. No, si te lo pones a pensar, pues está bien. Afiliarte a un sindicato y lograr la liberación. ¡Ahí está el futuro!

    • Ania
      29 octubre 2011 a 15:19 #

      Con todo el respeto , abstenete de aconsejar a quien no te lo demanda y evitarás que te aconsejen a tí poner en marcha un negocio de freiduría de espárragos.

  6. Pepe
    29 octubre 2011 a 15:16 #

    Sólo digo que el sistema no necesita que sacrifiquéis vuestra salud mental. ¿O es que os consideráis mártires de la educación? Muchos comentarios, como el de Ania, transmiten una frustración y una amargura francamente preocupantes. Trabajar así no tiene que ser bueno ni para vosotros ni para los alumnos. Conste que os entiendo, ¿eh? Y hombre, Antonio, hay vida más allá de los institutos y trabajos fuera de la enseñanza. Claro, que entiendo que el panorama no está para alegrías. Me pregunto cuántos de vosotros seguiríais como profesores si el mercado laboral español fuera capaz de ofreceos otra cosa.

    • Ania
      29 octubre 2011 a 15:39 #

      Pepe, no sé si Antonio estima tus consejos no pedidos. Yo desde luego no sólo no lo hago sino que te digo que tu consejo es osado y ofensivo . Puedes seguir degustando con fruicción ( ya que , como dices, nos lees mucho) , la vista de los toros educativos desde tu barrera. Yo no dirijo este foro y no decido quién participa , como ni de qué manera.

      • Pepe
        29 octubre 2011 a 16:13 #

        A ver Ania, entiendo que para ti este foro es el rincón donde te desahogas, sin embargo para mí, que estudio bachillerato en un instituto público, es una posibilidad de saber cómo pensáis los profesores. Quizás he sonado impertinente y no era mi intención. En cualquier caso, lo que leo aquí no es nuevo. Cada día veo profesores amargados que lo pasan muy mal en clase. No es para menos, las aulas están llenas de salvajes, sobre todo en la ESO. El otro día una silla cayó por la ventana desde el segundo piso cuando yo pasaba. No es agradable vivir así. Por eso pregunto, ¿por qué aguantáis? ¿De verdad estáis comprometidos con la educación o es que sabéis que no vais a encontrar otro trabajo con el sueldo y las condiciones que tienen los profesores de la pública? Es que veo que los de mi generación no somos los únicos puteados por la falta de expectativas laborales, también vosotros lo sufrís de otra manera. Ania, cuando un profesor dice de su trabajo”violaría y golpearía en la cabeza con fuerza” quizás debería replantearse su medio de vida. Ahora imagino que me insultarás y tal.

      • 30 octubre 2011 a 0:01 #

        A mí lo que me preocupa es que si cayó una silla por la ventana cuando tú pasabas, Pepe, ¿por qué no has dejado el Instituto y te has ido a un sitio más seguro, un colegio de monjitas, una esquina del barrio a pasar cristal, que encima te da una pasta, las juventudes de un partido, una empresa de inmigración clandestina, un sindicato, yo que sé, cualquier cosa mejor que un puñetero Instituto? ¡Yo es que nos os entiendo! ¡Perder el tiempo con unos pringaos como Ania! ¡Se necesita estar gilipollas!

  7. Ania
    29 octubre 2011 a 16:01 #

    Y otra cosa Pepe: el día que el sistema educativo me pierda, que ocurrirá, como no puede ser de otra manera, será una gran pérdida ,no sólo por mi positiva aportación sino por los males mayores que mi presencia en él está evitando. Tal vez, más por ésto último .

  8. Ania
    29 octubre 2011 a 16:38 #

    Mira Pepe, no te voy” a insultar y tal”, pero , como te declaras estudiante de bachillerato, y por deformación profesional, más que nada, viéndote tan necesitado de atención y consejo ,te recomiendo dejes de husmear en las cuitas de tus profesores del instituto dentro y fuera de este foro y te dediques a practicar hobbies sanos y a preparar tus exámenes trimestrales, que está al caer tu primera evaluación y seguro tienes trabajos y sesiones de estudio pendientes.

    • Pepe
      29 octubre 2011 a 17:01 #

      Vale, venga, lo pillo, no soy digno de que me contestes. Lo que no sé si he pillado es lo de Viridiana. ¿Se supone que los alumnos somos como los pobres de la peli? Si es así, yo también me resisto a ser tratado como víctima, merecedor de tu condescendencia. Hala, me voy de botellón.

  9. Ania
    29 octubre 2011 a 18:20 #

    No has pillado lo de Viridiana Pepe; no lo has pillado en absoluto, en lo último en lo que pensaba era en los alumnos cuando hacía ese comentario que te ha resultado tan fuerte . No son los alumnos los “agentes viridianizadores del sistema educativo.”. No me refería a los alumnos en ese comentario Pepe.

    El botellón no es malo , si te sirve para charlar barato con los amigps, si lo acompañas de algo de comida y si a la botella no le pones alcohol.

  10. Frank
    29 octubre 2011 a 21:37 #

    Lo siento, Ania, pero en esta ocasión creo que has sobrerreaccionado. No veo en Pepe ánimo de insultar, sino sinceridad a la hora de preguntarnos cómo es posible seguir trabajando en las condiciones en las que lo hacemos; es más, esa misma pregunta nos la hemos hecho nosotros mismos muchas veces.
    Además, me parece excelente que “husmee” en páginas como ésta y abra los ojos a la realidad que políticos y prensa tanto se afanan en ocultar. Se nos llena la boca quejándonos de que nuestros alumnos no se interesan por nada y cuando encontramos uno que sí lo hace, le echamos los perros.
    Pepe, como profesor, estaría orgulloso de tenerte como alumno y te animo a que sigas entrando en esta página, pues las opiniones de otros miembros de la llamada “comunidad educativa” podrían ser enriquecedoras.
    Un saludo.

    • Ania
      30 octubre 2011 a 1:57 #

      Pues , si te incluyes entre los preguntados, y de verdad quieres contestar a Pepe pues hazlo. Mientras me uses de pantalla: Frank(y): go to Hollywood .

      Un saludo.

  11. María
    29 octubre 2011 a 22:06 #

    Vale, venga, Pepe, lo pillo, no soy digna de que me consideres inteligente, sino tonta y he de creer que eres estudiante de bachillerato sabiendo acentuar y puntuar como lo haces. A ver Pepe, entiendo que para ti este foro es el rincón donde mientes escondido tras la cobardía de un pseudónimo, transmitiendo una frustración, una amargura y una envidia francamente preocupantes. Pepe, no te lo tomes a mal, pero quizás deberías dejarlo. Con todo el respeto te lo digo.

  12. Pepe
    30 octubre 2011 a 3:44 #

    Veo que es difícil el diálogo, qué pena. De todas maneras intentaré responder antes de irme a la cama.
    Antonio, pues sí, hay cosas de mi instituto que no me gustan pero las opciones que das me gustan menos. Muchas veces tengo la sensación de perder el tiempo pero es lo que hay. Para mí el instituto es una etapa de la vida mientras que para un profesor puede ser la vida entera. He tenido profesores regulares, profesores nefastos y profesores maravillosos a los que siempre recordaré con cariño (dos). Este año no ha empezado con muy buen pie pero me ilusiona la posibilidad de estudiar una carrera fuera. (¿Ves?, se puede responder sin faltar al respeto y sin ponerse a la defensiva. Seguro que tú también puedes si lo deseas con todas tus fuerzas y taconeas tres veces).
    Ania, sé que no hablabas de violar y golpear a los alumnos. Aun así tus palabras me siguen pareciendo preocupantes. Soy así de sensible.
    Frank, gracias por tu comentario. También creo que la gente aquí ha reaccionado de manera desproporcionada. España es el país con más profesores quemados y tengo la teoría de que la dificultad de cambiar de carrera profesional tiene bastante que ver. Es una hipótesis.
    María, lo tuyo sí que tiene gracia. Llevo casi quince años escolarizado, que es tiempo más que suficiente para aprender a escribir. ¿De qué tengo envidia? ¿De sentir ganas de violar y golpear a la gente? Bueno, no importa, tu comentario es una burla que no aporta nada.

    • Ania
      30 octubre 2011 a 10:37 #

      “Ania, sé que no hablabas de violar y golpear a los alumnos. Aun así tus palabras me siguen pareciendo preocupantes. Soy así de sensible”

      Menuda farsa has montado desde el principio si, como confiesas, lo habías “pillado “,- qué adolescente te queda éso-, desde el principio. En cuanto a lo del botellón, lo bordaste hasta el punto de que yo me lo sigo creyendo . Otra cosa es confundir la sensibilidad con el cinismo y , amigo, tú conmigo has sido , cuando menos…impertinente.

      De todas formas, si has estado escolarizado 15 años con tanto “profesor quemado” , y has salvado recientemente la piel, evitando la silla que tus compañeros arrojaron en el instituto desde ese segundo piso y que pudiera haberte lisiado, reconoce que no es para sentir de tí envidia precisamente pues a nosotros no nos sucedíeron a tan tiernas edades sucesos tan penosos.

      También puedo entender que con tanto profesor “regular” y “nefasto” soportados a lo largo de 15 años( media vida laboral de un profesor medio de la pública)., estés falto de energías, fuerza e impulso mental y moral para dar el salto a Hollywood, perdón al extranjero. Uno necesita energía para acometer los retos de una vida laboral incipiente y por hacer. Veo que utilizas el foro para cargar las pilas. Te entiendo. Yo soy sensible.

      • Pepe
        30 octubre 2011 a 11:46 #

        Ania, ¿por qué farsa? Hablé de que notaba frustración y amargura en tus palabras y lo sigo manteniendo. Tanta impotencia se debe sentir queriendo estrangular – perdón golpear – a un alumno como a un oientador o un pedagogo (que me imagino que es a lo que te referías más o menos). Pero hablando de farsas, a veces me parece que el sistema educativo es una gran farsa, todos vamos obligados a los institutos y encima perdemos el tiempo. Es deprimente, ¿no? Lo peor es que a nosotros nos va más en ello, aunque sois vosotros los quemados, quizás porque no teneís tanta práctica esquivando sillas. Y ahora estamos aquí peleando como chulillos de barrio, vosotros contra mí, cuando en realidad estamos en el mismo barco. Pero vosotros estáis empeñados en que hay malos y buenos ¿Os extraña que quiera irme de España?
        María, mira, para k te kedes trankila, voy a escribir así y ademas me llamo Jonathan no Pepe pero bastante coña teniais ya con el nombrecito bueno pues eso k lo dejo ya k tengo cosas k hacer pero a estdo bien en realidad.

  13. 30 octubre 2011 a 9:04 #

    Muy bien, estimado Fº Javier. Es totalmente cierto que los alumnos no deben ser objeto de conmiseración,ni ser tratados como criaturas irresponsables, ni los maestros deben estar para redimirlos de nada en el sentido que hoy se está haciendo en muchos centros gobernados por una moralina políticamente ultracorrecta que en verdad da náuseas. Los chicos están para aprender contenidos académicos y para ejercitar en clase la urbanidad que deberían aprender en sus casas, de mano de sus padres. Ese “buenismo” de memeces y sandeces no nos conducirá ni a la excelencia ni a nada bueno.

    • Jesús San Martín
      30 octubre 2011 a 9:36 #

      La enseñanza pública ha fracasado en su objetivo de aportar contenidos académicos. Ha quedado, como se ha dicho en otros comentarios, reducida a la beneficencia de aquellos que no pueden pagar una educación de calidad para sus hijos. El gran desastre, originado por la Logse y apoyado por el PSOE, debe ocultarse tras las cortinas de que la finalidad de la escuela son las memeces que se oyen a la secta.

  14. 30 octubre 2011 a 9:52 #

    De la mano de cierto feminismo y progresía se nos exige como ciudadanos -noción últimamente muy adulterada- no que respetemos al otro, o la otra, al igual como al diferente, ¡se nos exige que lo amemos!

    Vale, que amemos a algunos: los buenos, y con la misma fuerza rechacemos a otros: que además de repugnantes son malos. De la mano de cierta progresía estamos recuperando toda la moralina de una sociedad hipócrita e injusta, mejor injusta e hipócrita, incapaz de distinguir la noción de ciudadano de la súbdito.

  15. Borja Contreras
    30 octubre 2011 a 15:41 #

    Un estupendo artículo.
    El drama de la “enseñanza compasiva”, que es inútil en su desempeño y degrada a quien la recibe pero hace sentirse mejor a quien la distribuye repleto de dañinos buenos sentimientos.

  16. Francisco Javier
    30 octubre 2011 a 18:01 #

    Creo que es importante tener en cuenta que la crítica social y la imagen del ser humano que se transmite en Viridiana no procede precisamente de una persona de Derechas. Buñuel, como buen rojo, lo que dinamita es ante todo la conciencia burguesa. Pero Buñuel posee una fina inteligencia – algo que a partir de cierto momento entró en crisis- y no se anda con tonterías. La “enseñanza compasiva”, como bien dice Borja, tiende a deslizarse hacia una forma de mala conciencia que degrada su objeto y reproduce aquello que pretende negar, ya sea de forma estúpida (Viridiana) o cínica (esa progresía injusta e hipócrita que, como señala con tino Emilio, es “incapaz de distinguir la noción de ciudadano de la súbdito.”) El comentario de Raus resume a la perfección lo que debe y no debe ser la educación. Gracias Raus, y gracias a todos por vuestros comentarios.

    Una última observación: no es la primera vez que se hace aquí el comentario de que si hay docentes que se sienten quemados y no son felices en su trabajo (son muchos), lo mejor que deberían hacer es abandonar. Y como siempre, hay que responder que lo mismo valdría para la totalidad de trabajadores: si un súbdito de una empresa no se siente feliz por tener un sueldo miserable, aguantar a un jefe déspota y trabajar hasta que no le quede apenas fuerza para ser:: ¡ pues que se busque otra cosa!, que hay millones en la cola del INEM que pegarían por ese trabajo. Pepe: no hay trabajo, así de sencillo. Y decirle a alguien que renuncie a su trabajo, aunque se sienta amargado en él, no sirve de gran ayuda y resulta ofensivo (aunque, tal vez, no hayas pretendido serlo. De lo que se trata es de “salvar” este barco que se hunde como no nos pongamos entre todos a hacer las cosas bien.

    • 30 octubre 2011 a 20:00 #

      De nada, querido amigo. Gracias a ti por este artículo diferente, donde has elegido la vía indirecta de la sutileza para hablarnos de una verdad muy profunda.

  17. Ania
    30 octubre 2011 a 19:56 #

    Gracias Francisco Javier por tu escrito que me ha resultado tan inspirador y sugerente como para inducirme a expresar libremente la rabia y la ira que la patética aplicación del espíritu viridiana a la educación me producía mientras lo estaba leyendo y haciendo mi elaboración personal fruto de mis experiencias, negativas ciertamente , al respecto.

    Agradezco doblemente tu apoyo al reconocer lo ofensivo de ciertos comentarios hacia mi persona , basándose una y otra vez en unas frases muy concretas mías que , segura estoy, no hubieran escandalizado a los Pepes de éste y otros foros si hubieran provenido de pluma de varón.

    Muchos hombres, y más los jóvenes, siguen siendo machistas y crueles con las mujeres en general y profesoras en particular de las cuáles exigen un plus de recato-amo a Laura-mamuchi que no piden a los varones. Si no lo obtienen, pues se revuelven, a taparnos la boca porque el detonante de su rebote ha ido por ahí, en gran medida y sí, sí que quería hacer daño aunque no fuera más que porque no le cambien ciertos esquemas y no perder privilegios que, tal vez inconscientemente, considera(n) licencia exclusiva para el uso masculino del lenguaje cuando se trata de expresar verbalmente instintos compulsivos de ira, venganza y desagrado.

    A mí nunca me han atraido los castigadores pero a más de una sí y así estamos como estamos y pasa lo que pasa.- Sí, que las mujeres también están abusando , claro que sí…-

    Un saludo a todos y gracias de nuevo , Francisco Javier y al resto de articulistas del foro por vuestra impagable generosidad.

    • Pepe
      30 octubre 2011 a 23:51 #

      La verdad es que no tenía intención de volver a escribir en este foro pero tengo que contestar a Ania porque ha malinterpretado, y mucho, mis comentarios. Ania, jamás tomé literalmente lo de ‘violar y golpear fuerte’: lo entendí como lo que (creo) es: un desahogo y la expresión de un cabreo monumental por una situación que obviamente te crispa. En esa crispación vi un síntoma de que no estás nada contenta con tu trabajo. Te imaginaba sufriendo cada día del mismo modo que veo sufrir a otros profesores. Por eso hice el comentario de que quizás deberías dejar la enseñanza. El comentario te sentó muy mal y lo siento, pero bueno, este es otro tema. Ten claro, eso sí, que hubiera escrito lo mismo de haber sido tú un hombre. Después hay un salto en tu razonamiento que me ha dejado descolocado: dices que soy machista, cruel con las mujeres y castigador, ¡toma ya! Acusaciones muy graves viniendo de alguien que tiene la piel tan fina, ¿no te parece? Esto de jugar a Freud no se te da muy bien. Eres susceptible en grado extremo. ignoro qué experiencias has tenido que te han llevado a pensar siempre lo peor de la gente (lo peor de mí, al menos), pero si acaso tiene relación con tu experiencia laboral, no puedo sino ver otro síntoma de crispación insano. Siento que este debate se haya ido de madre. Lo siento de verdad. Estáis a la defensiva, y no lo digo sólo por Ania. Tanta violencia verbal es agotadora y, no sé vosotros, pero yo ya tengo bastante de eso dentro del aula. No niego que quise llamar la atención con mi primer mensaje pero siempre tuve ánimo constructivo, aunque no lo creáis. Yo también tengo que agradecerle a Francisco Javier su mensaje. Ha expresado su opinión sin pensar mal, sin sentirse atacado, sin condescendencia y sin creer que soy un delincuente en potencia como muchos profesores pensáis. Mira, si resulta que puede que estéis ‘viridianizados’ sin saberlo.

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