Las nuevas tecnologías de siempre

¿Es posible que en nuestro tan cacareado siglo de las nuevas tecnologías el acceso a la información del ciudadano medio sea más deficiente que hace unos años? Mucho me temo que sí. Y me explico. Las nuevas tecnologías hacen posible que cualquier persona interesada por un tema pueda tener información sobre el mismo como para escribir dos Espasas. Pero ojo, y repito, cualquier persona interesada. Este adjetivo no es gratuito sino que viene a ser la madre del cordero. Si a uno le interesa saber, supongamos, sobre la cría del somormujo en el Himalaya, puede coger el autobús, o su bici, o su coche, o incluso sus piececitos, plantarse en la biblioteca pública de su pueblo, ciudad, metrópoli…., y comenzar a indagar. O bien, mucho más cómodo, en su casa, sentado ante el ordenador, escribir unas palabras, darle a un botoncito, y… voilà! Y este punto del proceso de obtención de información es tan fácil… Tan fácil que lo que viene a continuación, por comparación, resulta extremadamente arduo. Porque, claro, si se queda ahí, si se limita a ojear las cientos de páginas, da igual que el proceso anterior lo haya hecho o no. Por supuesto que la información está ahí, delante de sus narices. Ahora debe ir un poco más allá. Ahora debe hacer un esfuerzo, el Esfuerzo: ahora debe leer, comprender, asociar, cotejar, descartar. Ahora debe asumir que el aparatito ha hecho bien su trabajo y que el resto es cosa suya, personal e intransferible. Ahora es cuando demostrará si tiene interés, ganas de saber. Y aquí, señoras y señores, es cuando el deseo de conocimiento comienza a volatilizarse. Porque el interés, las ganas, el deseo de saber è mobile, cual piuma al vento, y requiere alimentación permanente y constante.

Esto, recuerden, hablando del ciudadano medio, al que se le supone cierto interés por unos determinados temas.

Cambiemos de plano y de personajes, aunque el argumento siga siendo el mismo.

Ese ciudadano medio es ahora un alumno medio (me refiero no a los lumbreras ni a los apáticos, sino al grueso de la tropa, que son los más), con un cierto interés también mudable (aquí no depende del viento, sino de otras variables externas e imprevisibles como, por ejemplo, el tiempo -se pasa la clase abanicándose, plas, plas, plas; o por el contrario, se encasqueta el gorro de lana, que más parece que vaya a atracar la Secretaría del instituto, ¡pobre iluso!-; o el amor -está mustio e irritable porque la Marijuli no le ha dejado un mensaje desde el cambio de clase; o eufórica y alucinada porque el Mariano, al cruzarse con ella en el pasillo, le ha dado un muerdo que la ha dejaó pasá-; o la familia- su madre le odia y él odia al mundo, profesor incluido; o está supercontento porque, como solo ha suspendido tres esta evaluación, por fin va a tener la moto a la que piensa trucar el tubo de escape-; llegando a lo puramente físico -está hecho polvo porque la noche anterior celebró su cumpleaños y emuló a los cosacos, o porque no creyó que para el examen de mates tendría que empollar tanto y ha estado despierta hasta las seis de la mañana-…). Suponiendo que siga existiendo ese interés, uno, como profesor, va a hacerle la vida un poquito más fácil, ya que las horas que debería pasarse frente al ordenador -buscando información, cotejándola, insertando imágenes suficientemente explícitas, esquemas aclaratorios…- las va a ver reducidas sustancialmente.

El trabajo está hecho. Llegas con TU (de propiedad) portátil a clase, descargas tu trabajo, y, sobre eso, además añades comentarios que se te ocurren sobre la marcha, explicas, por si hay dudas (tú debes suponer que las hay), incides en lo que es más importante, y vuelves, por activa y por pasiva, a dar un repaso total al asunto, a ese asunto de cierto interés (aunque solo sea por aprobar) para el alumno.

Y hasta aquí hemos llegado. El profesor ya no puede continuar más allá. FIN. Se acabó. Porque el siguiente paso, -el que va tras las horas recabando información, tras otras muchas horas componiéndolo para que salga algo digno y sobre todo edificante, ilustrativo, aclaratorio-, es una opción sólo del alumno; porque llega el momento del esfuerzo. El esfuerzo para que el tema sea asimilado de manera coherente y le sirva de base para otros temas, ya sean afines o no. En realidad el esfuerzo que se pide es el esfuerzo de comprensión y, por supuesto, memorístico.

Ahora dejemos paso al coro de voces que se transforman poco a poco en aullidos desgarradores ante esta “perversa” palabra. Sí, memorístico, han oído bien. Pero nótese que antes de dicho palabro he escrito “de comprensión”. Y no es gratuito sino que ambas cosas casan tan bien, que parece mentira que quieran utilizarlas siempre por separado, ensalzando las bondades de la primera y denostando a la segunda. ¿Por qué ese miedo al esfuerzo de la memoria? Sin ella todo sería nuevo, un continuo comenzar. Viviríamos perdidos en un mundo que nos sería siempre, cada vez, ajeno. Ni Dante, en sus círculos del Infierno, ideó un castigo semejante.

La memoria nos permite poder recitarle a nuestro chico, con voz bajita y pegando los labios a su oído, aquellos versos que nos hacen poner la gallina en piel. La memoria nos regresa a momentos irrepetibles cuando aspiramos un aroma. La memoria nos hace salir airosos de situaciones comprometidas porque sabemos utilizar las palabras adecuadas, porque ya las hemos utilizado antes y nos ha ido bien, y las recordamos. La memoria hace que, cuando nuestro equipo gana, podamos cantar We are the champions, además en inglés. En última instancia, la memoria me asegura que yo sepa siempre que tres por dos son seis, y que extravagante se escribe con v. La memoria hace que seamos lo que somos. Y, por supuesto, la memoria, que no la memorieta, hace que ante lo que despierta nuestro interés, seamos capaces de, con algunas palabras -conceptos, ideas-, tirando de la memoria y, esto es lo más hermoso, sin darnos cuenta, llenar páginas enteras (incluso, a las malas, sobre aquello que tenemos que estar interesados por narices, léase temario).

Para acabar, y parafraseando el principio ¿le llega al alumno la información en la era tecnológica mejor que antes? Creo que la respuesta sigue siendo no. Pero el alumno, al contrario que el ciudadano medio, juega con ventaja; y esa ventaja se la proporciona el propio sistema educativo: la criba de la información pasa por el cedazo del profesor. La primera dificultad está superada. Pero además, porque hay más, si no algún malicioso podría pensar que el fin último del profesor es que sus alumnos se le parezcan, igual que lo padres quieren ver “parecidos” en sus hijos. Por eso hay más: es la sublimación del profesor. Es la simbiosis del saber indiscriminado telemático y del saber sopesado humano. Sin botones, sin cables, sin coste alguno añadido. Tú, alumno, si quieres saber más, si quieres conocer otros aspectos, pregúntale a tu profesor. Él te indicará los caminos. Y en esos caminos ya serás capaz de andar solo, perdiéndote y volviéndote a encontrar, que es, ni más ni menos, que llegar a la adultez.

(Con el esfuerzo de comprensión no me extiendo porque lo doy, quizá ingenuamente, por perfectamente comprendido -y permítanme la redundancia-.)

P.S.: Para ejemplificar lo que digo, baste un botón: propuesto un trabajo a mis alumnos sobre la Segunda Guerra Mundial, un grupo presentó en Power Point (porque la técnica, hay que reconocerlo, la dominan cuando se ponen a ello) el punto sobre las Conferencias de Paz. Todo iba anodinamente bien hasta que presentaron una imagen cuyo pie de foto era: Conferencia de Yalta. La foto en cuestión no sé qué evento recogería, pero juro por Snoopy que allí estaban, alrededor de una mesa, de pie, Frank Sinatra y Dean Martin junto a otros que no reconocí, pero que presumo pertenecerían al mundo hollywoodiense. Añadir que mis alumnos eran de 1º de Bachillerato. Y que me reí con toda el alma.

Lástima que solamente fuese yo.

(Damos la bienvenida a María A. C., profesora de Historia en un instituto de Murcia)

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

Autor:María A. C.

Soy profesora de Historia en un instituto de Murcia

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31 comentarios en “Las nuevas tecnologías de siempre”

  1. Ana Cuesta Solana
    14 octubre 2011 a 11:58 #

    No es lo mismo información que conocimiento. Incluso la información, si se carece de conocimiento, no es más que un conjunto de datos inanes.

    Las nuevas tecnologías, la técnica, son el entorno en el que se mueve la cultura real del alumno de hoy. Su uso en la educación tiene su cara y su cruz. Por un lado, proporciona muchos recursos. Por otro, se lo dan todo hecho, es como la comida precocinada, que no te enseña a cocinar. Eso sin contar que la red es una selva que sólo se puede aprovechar si el usuario sabe utilizar los filtros. Distinguir las páginas adecuadas de la basura sólo es posible con conocimiento. Y este no se adquiere en la red.

    En última instancia, identificar las nuevas tecnologías con la panacea no deja de ser el clásico recurso de los tecnócratas para no ir al fondo de las cuestiones. Aunque todos los centros educativos contaran con los mejores medios informáticos (!qué despilfarro en estos tiempos!), si el analfabetismo de la escuela basura no se corrige cambiando el rumbo, la maquinita no va a resolver el problema.

  2. 14 octubre 2011 a 12:15 #

    Espléndido artículo, María. Mi enhorabuena.
    Me he reído mucho con el pie de foto. Los mandatarios soviético y británico bien pudieran haber sido Sammy Davis Jr. y Peter Lawford. ¡Qué tiempos!

  3. 14 octubre 2011 a 15:20 #

    Muy bueno.
    Algunas veces queremos explicar los entresijos de una clase a personas ajenas al mundo de la educación y nos acabamos perdiendo. Tu artículo es una ayuda perfecta. Gracias.

    Saludos

  4. Kruscaya
    14 octubre 2011 a 16:03 #

    Estimada Maria:
    Estoy dispuesta a admitirte cualquier crítica a la sacralización de las tecnologías como instrumento definitivo y último en la educación, pero, como mandan los tiempos, sin negar su utilidad y los grandes avances que reportó a niños y jóvenes de todas las épocas, rompiendo con las escasas posibilidades que los limitados conocimientos de maestros y profesores podían trasmitir a sus alumnos, tan ávidos de conocimientos y rigor científico como los que ahora pueblan nuestras aulas. La edad tiene muchos inconvenientes – que me lo digan a mí que ya he cumplido los 60- y con esta maldita mala salud de hierro que padezco creo sin temor a equivocarme que no he faltado a clase más de 4 ó 5 días en los cerca de 38 años de maestra en ejercicio, pero también le habremos de conceder algunas ventajas. A lo largo de mi vida profesional he conocido grandes revoluciones tecnológico-educativas que ahora parecerían nimias: multicopistas ( por fin aquel prodigio que nos permitía reproducir sin límite pliegos y más pliegos de…, pero ¿qué importa el contenido? ). Aquel artefacto se fue perfeccionando y de la manual (tinta pegajosa en las manos y entre las uñas), pasamos a la eléctrica (¿ Qué pasa con la luz?, esto no funciona, ya ha vuelto a tocarla Matilde y mira que se lo tengo dicho. Estos aparatos son muy delicados, deberíamos nombrar a un encargado …. Tú ya sabes, como ahora con los ordenadores) y finalmente la electrónica, con sus luces de colores, sus botones, sus teclados, sus contadores, sus claves…. Ya no se llaman multicopistas sino fotocopiadoras y la tinta no es pegajosa sino en polvo (con perdón) como la lecha americana que tomábamos los niños, y niñas, en el colegio pero mucho más oscura, yo diría que negra (también con perdón) . Qué emoción contemplar a aquella larga fila de compañeros, y compañeras, esperando a que el conserje les terminara sus copias para la clase mientras los niños iban entrando con 8 ó 10 kilos de libros a la espalda esperando que alguien se decidiera a leer su contenido. Anteriormente habíamos tenido la televisión (discusiones por coger hora , uno y dos aparatos por colegio afortunadamente), y mucho antes los transistores (sobre todo para las clases de idiomas pues en eso de las pronunciaciones hasta los especialistas tenían sus reparos, dicho sea con el debido respeto). Sobre la influencia en el aula de la invención de arado romano no tengo noticias ni experiencia directa. Todas estas innovaciones y otras muchas que podríamos citar fueron enriqueciendo a nuestros alumnos e introduciendo entre nosotros la buena práctica docente de la que hoy nos sentimos tan satisfechos y orgullosos por

  5. Kruscaya
    14 octubre 2011 a 16:09 #

    (Cotinuación)sus resultados.
    Hay, sin embargo, un tema al que te refieres que no quiero pasar por alto: la memorización. Como bien sabes, esta peligrosa manía de aprender definiciones con precisión, clasificar por sus nombres, recordar fechas, memorizar poesías, hacer demostraciones matemáticas, localizar en el mapa continentes, naciones, ¡¡¡ y hasta capitales!!! , aprender los elementos químicos, localizarlos en la tabla periódica y otras muchas antiguallas son tributarias de épocas afortunadamente superadas y que hoy sólo practican aquellos infelices a los que el futuro reserva el triste destino de conformarse con ser notarios, jueces, registradores, profesores, funcionarios y otras gentes por el estilo, por no decir de mal vivir, desarraigados de sus mayores y de su clase social, proletaria, naturalmente.
    ¿Cómo comparar la gracia y el salero de definir el principio de Arquímedes como “una cosa que empuja parriba y que le viene mu bien a los barcos” con aquel desangelado “todo cuerpo sumergido en un fluido…” al que nos obligaron a nosotros? Ciertamente es para indignarse ante aquellos abusos

  6. Luzroja
    14 octubre 2011 a 16:34 #

    La técnología nos hace inútiles.

  7. anele
    15 octubre 2011 a 11:03 #

    María, he escrito “conferencia de Malta” en google y hay aproximadamente 144 mil entradas. Es evidente que unas serán mejores que otras, incluso las habrá que serán auténticas tonterías, pero para eso estás tú, para orientar a tus alumnos y seleccionar cuales son las más adecuadas para consultar.

    La diferencia entre que los alumnos busquen, seleccionen, lean, comprendan, asocien y sinteticen la información o que lo hagas tú, es la madre del cordero. ¿quién debería hacer el esfuerzo, ellos o tú?

  8. Francisco Javier
    15 octubre 2011 a 11:12 #

    La imagen del Titanic refleja bastante bien el hundimiento del sistema educativo español. Las secuelas de la Escuela 2.0 serán un paso más en el naufragio definitivo. Si el desplome de las Leyes educativas se ha intentado justificar (con gran cinismo) a partir de la “burbuja inmobiliaria” -esa que nadie ha tenido los arrestos suficientes para “pinchar”-, asistiremos en un futuro a nuevas estrategias del Poder cínico para no asumir su irresponsabilidad y obviar la realidad.

    El papanatismo tecnológico es ya una realidad a la que mucha gente fascinada por lo que huele a novedad (o lo que es peor: sin el más mínimo sentido común) se entrega del modo más irreflexivo. La tecnología sólo muestra su potencial cuando hay un sentido, una capacidad de comprensión, una apertura al conocimiento, que nos permite hacer un uso racional de la misma. De lo contrario, caemos en un remolino de dispersión pura, de entretenimiento compulsivo, de comunicación distorsionada por los propios medios. La tecnología per se, como bien señala Luzroja, nos hace inútiles.

    Por otra parte, creo que el discurso sobre las nuevas tecnologías está plagado de mitos, como el de que son muy motivadoras, que han de aprenderse desde la más tierna infancia, que van a mejorar el rendimiento (los estudios incompletos e inciertos son profundamente contradictorios), que son accesibles ya a todos (olvidan que no los son, ya que no todos disponen en igualdad de condiciones de dichos recursos), que se aplican igual de bien a todo (sin distinguir etapas educativas, modalidad de estudios, materia a estudiar, etc. – aquí la confusión es bestial),……

    Para terminar: claro que es importante la memoria y hasta los más críticos con ella, está ahora redescubriendo lo que ya sabía la humanidad desde tiempos inmemoriales (alguién se imagina a un músico de verdad, por ejemplo, sin una memoria hiperdesarrollada.)

    Mi bienvenida también a la autora y gracias por el artículo.

    Dejo dos referencias en relación con las TIC para los que gusten de la filosofía:

    http://www.heideggeriana.com.ar/textos/serenidad.htm

    http://www.heideggeriana.com.ar/textos/tecnica.htm

  9. Jesús San Martín
    15 octubre 2011 a 11:37 #

    La tecnología ha evolucionado y mucho, tanto que ha dejado el reloj obsoleto, pero yo soy un pasado de moda y lo uso, con la consecuencia de que empiezo la clase puntualmente y se quedan fuera los retrasados. También ha hecho la clase más amena. Este año mis alumnos mandan mensajes con los móviles y escuchan música con su mp3. Yo, consciente de estos adelantos, les pido que no pierdan el tiempo en clase y vayan al bar a seguir profundizando en tales labores. Y allí me quedo yo, charlando de álgebra con algunos alumnos, que consideran que explico mejor la materia que los miles (quizá trillones) de textos y problemas en la red.

    Bienvenida María. Si los alumnos memorizaran más y comprendieran mejor tu materia no sufrirían lo que nos está sucediendo ahora.

  10. 15 octubre 2011 a 12:31 #

    Las nuevas tecnologías no son buenas o malas; es más, ellas mismas no tienen conciencia de serlo, lo uno o lo otro. Como todos los avances tecnológicos, médicos o científicos que en el mundo han sido, gozan de nuestra capacidad de raciocinio para que, en su correcta aplicación, las “convirtamos” en buenas. ¿Cómo se puede decir que las tecnologías nos perjudican, son nefastas o no sirven para nada? Si este rechazo hubiera sido tal desde el principio de los tiempos, viviríamos en cavernas, y parece que hay quien lo añora. Ya me imagino, tras la invención de la imprenta, a los eruditos escribas, escribanos y escribientes rajando contra ella. ¡Con lo que “molaba” copiar y “recopiar” obras a golpe de escafoides! De la fotocopiadora mejor ni hablamos.
    Los siglos, que son más sabios que nosotros, son los que acaban por dar y quitar razones. ¡Y a la vista está!
    ¿Cuál es el problema? Que con la invención de la imprenta muchos amanuenses se fueron al paro, seguramente los peores. (La crisis va por barrios, pero siempre afecta menos a quien de más iniciativa y recursos dispone. No me refiero a los económicos, eso es otra historia.
    La contienda que la escuela mantiene con las TIC es que, apoyada sobre unos cimientos de barro, no es capaz de asumir esta avalancha de novedades. ¡Si ni siquiera hemos sido capaces de adecuar métodos y leyes a la sociedad actual, cómo vamos a estar capacitados para trabajar en una de las llamadas “Aula Red XXI”!
    Tener acceso a tanta información no solo es positivo, además es un gran privilegio. ¿O sería mejor que los alumnos tuvieran que acceder a ella mediante extraños métodos cual si de “la búsqueda del tesoro” se tratase? Bueno, de eso ya se ocupan los Boys Scouts. Un niño debe aprender a sumar, a multiplicar…, pero cuando ya sabe, es una tortura que tenga que realizar sumas de miles de cifras sin poder utilizar la calculadora.
    Lo que no es de recibo es, así en frío, poner a un alumno frente a la pantalla sin tener claro el objetivo que pretendemos y el método que utilizaremos. No todo vale. Una PPT puede ser muy útil o una soberbia castaña; una búsqueda en Google puede ser enriquecedora o acabar en los cerros de Úbeda. Hay sitios peores.
    Si además denostamos la formación en nuevas tecnologías, estamos haciendo un pan con dos obleas (por poner un sinónimo). Para juzgar algo: primero conocerlo, experimentar con ello, crear métodos eficaces-que los hay- y, después, mucho después, cuando lo tengamos clarito, aplicarlo. Seguir la ruta inversa sirve para- y nada más- ver pasar una hora de clase; y me consta que algunos es lo que pretenden. ¡Para qué van a esforzarse! Su objetivo está cumplido.
    Ni la rueda fue buen invento ni la pólvora malo. El tiempo decidió lo que hubo de ser cada uno. La pena es que muchos sigan lamentándose de ambos. ¡Pintando en la caverna no se estaba mal!

  11. 15 octubre 2011 a 14:35 #

    En ese ¿y ahora qué?, tras haber accedido a 1.220.437 referencias para cualquier tema es donde se echa de menos la auténtica formación que puede proveer el profesor “tradicional”, quien, con infinita paciencia, te ha enseñado a distinguir las ideas de los hechos, los razonamientos de las falacias, las verdades de los embustes, a no separar el sujeto del verbo con una coma, a no poner éstas siguiendo lo que siempre he llamado comas-descanso, puestas sin venir a ningún otro cuento que descansar, echar la vista al techo que necesita una manita de pintura y esperar que por inspiración divina nos venga la continuación de la soberbia frase que apenas acabamos de comenzar; el mismo que a lo largo de los años te ha exigido que rehúyas el tópico, la frase vacía, la consigna, el lugar común, la repetición de lo agotado, y que te ha lanzado a considerar que, más alla de la comunicación, está también la expresión: que hablar y escribir no es solo comunicarse con los demás, sino revelarse en la construcción de la frase, en la selección del vocabulario y en el dominio de los diferentes registros; quien no te ha perdonado nunca que te dejes vencer por la pereza y aceptes lo manido, lo sudado, el regüeldo de quienes, como criticaba Machado, en vez de pensar embisten. Tras leer este estupendo artículo, me ha venido a la mente la crítica que siempre le formulaba al entusiasmo por las nuevas tecnologías: Pero ¿para decir qué?, ¡y cómo!, porque de mis tiempos de aprendizaje sólo me llega con nitidez el mantra de mi fracaso: ¿Y cómo lo digo? Aún lucho contra él, y la verdad es que la cibernética no me ha ayudado mucho…, ¡pero se me han hecho indispensables sus maravillosos recursos!

    • Francisco Javier
      16 octubre 2011 a 17:01 #

      De lo que se trata es, por lo visto, de formar competentes digitales, absolutamente incompetentes en el uso del lenguaje, es decir: analfabetos funcionales. Lo que más miedo da de las TIC, no son tanto las TIC como tales, sino -como aquí observamos una y otra vez- aquéllos que las defienden fanáticamente. Tu ardua labor con los alumnos para que se expresen adecuadamente, para que piensen, me parece infinitamente más valiosa que dedicar el tiempo a hacer una webquest (en equipo a ser posible) sobre tal o cual asunto candente de gran interés socio-juvenil.

      • Jesús San Martín
        16 octubre 2011 a 17:52 #

        Das en el clavo Francisco Javier. Estos fanáticos consideran que es más importante la máquina de radioterapia que la enseñanza para prevenir el cáncer evitando el tabaquismo. Ven la técnica como un fin y no como una herramienta que tiene sus limitaciones de uso en todos los aspectos. Creen que poniendo más máquina se soluciona el problema, lo que demuestra claramente que no conocen la fuente del mismo: el cáncer producido por el tabaquismo no se cura con más radioterapia, sino dejando de fumar.
        Su necedad les lleva a sustituir el espejo retrovisor (pizarra y tiza) por una cámara y una pantalla (pizarra electrónica). Deberían leer a Norbert Elías, pero es mucho pedir.
        Un saludo.

  12. Jesús San Martín
    15 octubre 2011 a 15:09 #

    Todos los alumnos del instituto saben lo que es un coche (tecnología) y ninguno está en condiciones de usarlo en la autopista. Mirémonos a nosotros, ninguno está capacitado para pilotar un Airbus A380. Todos somos conscientes de que la tecnología tiene su momento y su lugar, pero el necio, en su inmensa necedad, cree que la negamos. Coja el necio un soldador la próxima vez que se le estropee el televisor e intente arreglarlo y no olvide que el soldador es tecnología.

  13. Pilar
    15 octubre 2011 a 15:43 #

    Hombre, pues para eso estais vosotros. Para enseñar como se usa. Acaso no cometiamos errores con los libros, copiando tontamente. Tu articulo no tiene sentido. Si quieres criticar el uso de la tecnologia primero leete a Marx, luego lo mismo a Foucaoult. Si quieres criticar la tecnologia educativa, comienza con la Escuela de Franckfurt.
    Pero asi…es muy burdo. Casi que solo has copiado y pegado las tonterias que se repiten por todas partes. Eso si, le has añadido unas anecdotas, que no hablan tanto de tus alumnos como de ti y en las tonterias que te fijas.

    Que no, que no. Que ya sabemos que los cuchillos sirven para cortar el pan o para matarnos unos a otros. Muy pobre. Es critica de bar o de peluqueria. Un cerapio.

    • Frank
      15 octubre 2011 a 21:31 #

      Pilar, tus regüeldos grafológicos podría mejorar si aprendieses a escribir sin faltas de ortografía. Para que aprendas algo, con o sin nuevas tecnologías, copia cien veces:
      Se escribe “estáis” y no “estais”.
      Ídem, “cómo se usa” y no “como se usa”.
      Ídem, “cometíamos” y no “cometiamos”.
      Ídem, “artículo” y no “articulo”.
      Ídem, “tecnología” y no “tecnologia”.
      Ídem, “léete” y no “leete”.
      Ídem, “Foucault” y no “Foucaoult”.
      Ídem, “Frankfurt” y no “Franckfurt”.
      Ídem, “así” y no “asi”.
      Ídem, “tonterías” y no “tonterias”.
      Ídem, “sí” y no “si”.
      Ídem, “anécdotas” y no “anecdotas”.
      Ídem, “tonterías en que te fijas” y no “tonterias que te fijas”.
      Ídem, “crítica” y no “critica”.
      Ídem, “peluquería” y no “peluqueria”.
      Las tildes no están de adorno, como parece estar tu educación. Y espero que no pongas la consabida excusa de que mi móvil/ordenador no tiene tildes, porque -según tú- las nuevas tecnologías son la repera, ¿no?
      PD: dispersit superbos mente cordis sui.

      • Pilar
        16 octubre 2011 a 9:47 #

        Ke si. Ke si. Ke los arvoles no te dejan ber el voske. Grandes Hargumentos los Tullos Frank, por zierto es…Frank o Franc o Franck? there are diferent spelling, you know.

        La gran conclusion del post era “mis alumnos no saben ni hacer la O con un canuto y yo acabo partiendome de risa”. Si, si, si. Mola mazo.

        La gran conclusion del tullo es “menudo ignorante que no sabe poner acentos”. Muy profundo. Otro cerapio para ti.

        Por cierto tampoco es PD es PS, pues me imagino que no lo as escivido despues de la fecha.

        PS.- Mi ordenador no tiene tildes. Te escrivo desde un ordenador canadiense. Si, tambien los hay.

      • Luzroja
        16 octubre 2011 a 10:19 #

        Frank, esque setie discribir a lo natural.

        Pilar es muy leída, primero Mark “luego lo mismo” Foucault (vamos como quien se lee primero el País y después el Marca)

        Pilar es muy versada ….”Casi que solo has pegado y copiado”… (aquí no se sabe si el autor ha pegado y copiado él solo el texto (prácticamente sin ayuda), o que sólo ha pegado y copiado)

        Pero Frank, a buen entendedor… Asinus cum equis nom habitat…latinajo esclarecedor.

      • María
        16 octubre 2011 a 11:10 #

        Proverbio canadiense: la vanidad es el complemento de la ignorancia.

      • Luzroja
        16 octubre 2011 a 18:22 #

        María, desarrollemos el provervio canadiense

        http://www.nodulo.org/ec/2006/n052p03.htm

      • Luzroja
        16 octubre 2011 a 18:25 #

        Proverbio, error lamentable, no puedo decir que mi teclado carezca de la letra “b”

      • María
        16 octubre 2011 a 19:30 #

        Tu acción indica lo que quería realzar con el proverbio. Te has equivocado y lo reconoces, pero la necia ahonda en él y ahí se manifiesta su vanidad como compañera de su ignorancia.

      • Frank
        16 octubre 2011 a 22:14 #

        Pilarica, hija mía, si de verdad vives en Canadá, será en la parte francófona, porque en la anglófona lo dudo. Si no, sabrías que se dice “there are diFFerent spellingS”. Mira, hasta en inglés necesitas que un humano te corrija. Qué triste, ¿no?, my friend.
        Post Data sive Post Scriptum, ut vellis: Saludos a Leonard Cohen

      • Frank
        16 octubre 2011 a 22:22 #

        DRAE:
        post scríptum.: Loc. lat. que significa literalmente ‘después de lo escrito’. Se emplea como locución nominal masculina CON SENTIDO EQUIVALENTE a posdata.

    • Francisco Javier
      16 octubre 2011 a 17:13 #

      “Si quieres criticar la tecnologia educativa, comienza con la Escuela de Franckfurt.”

      Disculpa, ¿a qué viene aquí al caso la Escuela de “Frackfurt”? Lo mismo con “Foucaoult”. Yo no veo ninguna necesidad en hacer referencia a estos autores -que no conocieron nada de la tecnología educativa (TIC) y desarrollaron su tarea en un contexto eminentemente académico (elitista) (Instituto para la investigación social, Collège de France.) Pensar de otro modo es de una pedantería tan absurda como extravagante.

      Y, por favor, modere un poco el tono de sus comentarios.

  14. 18 octubre 2011 a 10:08 #

    Como efecto positivo de la crisis, en mi instituo, un IES de la crisis, pues se creó en 2008, no hay nuevas tecnologías ni na de na. Tres ordenadores, uno para el director, otro el jefe de estudios, y el otro en secretaría. No hay pizarras electrónicas ni esos cacharricos tan raros. Hay, eso sí, unos cuantos radiocassettes-CD para los de idiomas, y lo que ponga cada uno desde su casa. Una delicia, salvados los inconvenientes. Tizazo y tente tieso. No es el paraíso para un reaccionario como yo, pero se le aproxima.

  15. 18 octubre 2011 a 10:13 #

    No se vayan todavía, que aún hay más, que decía Super Ratón: Benditos recortes, cuando lo que recortan son las nuevas terrrrrnologías. Muy bien el artículo de María, me he reído, lo cual en un reaccionario adusto como yo es prueba de que su sentido del humor es realmente notable. Y me gusta como escribe. Estoy que no me conozco en cuanto a sentimientos positivos, igual llamo a Punset.

  16. Cruscaya
    18 octubre 2011 a 11:35 #

    No puedo creerlo, Maximiliano. Si hasta es posible que tengais libros de texto con sencillos esquemas al alcance de los alumnos, de aquellos que adjuntaban el “Programa, por el profesor de la asignatura”, única ayuda permitida cuando hacían sus exámenes, ¿evaluaciones?, trimestrales, naturalmente, pues el examen de la última pregunta del último tema, el anterior, no se consideraba relevante.No me digas que os hablen de usted los alumnos, que el Director no es Pepinuqui para alumnos y profesores ni la Jefa de Estudios La Lola, tan guay y comprensiva ella.¿Sí,… de verdad?. o sea, que hay entre vosotros algún profesor que se ha plantado y exigido dar sus clases, incluso cuando la coordinadora de… le ha dicho que hay actividad extraescolar y tiene que dejar la clase para pastorear el rebaño por las calles del pueblo. Si es así, hazme un favor, Maximiliano. Dime el nombre de tu Instituto. Tengo un hijo, profesor de secundaria, a punto de arrojar la toalla. Sus hermanos, farmacuético uno, odontóloga otra y abogado el tercero, siguen haciendo lo que siempre hicieron los farmaceúticos, dentistas y abogados. Tercos en sus errores no se han adaptado a los nuevos tiempos. No, no comprenden los problemas.de su hermano pequeño. Siempre creyeron que había elegido una profesión digna y gratificante. Vive entre competencias, ordenadores, ratones, celebraciones del día de…,pizarras electrónicas, excursiones de fin de semana, fin de trimestre, fin de lo que tenga fin, salidas extraescolares lectivas, salidas complementarias no lectivas y viceversa, reuniones de oordinadora de…, orientadores de…, Jefes de departamento de…, visitas al museo local de instrumentos de labranza, estudios in situ del cruce de los dos ríos del pueblo, confecciones de lazos para celebraciones (verdes, amarillos, rojos,negros), celebraciones para ponerse el lazo verde, amarillo, rojo o negro según proceda con salidas multitudiarias al patio, en la última hora de clase…, al fin y al cabo están los chiquillos tan cansados… Yo, por la edad, solo salgo para acudir a mi colegio como maestra y no puedo sirvirle como referente. El mio es un centro pionero en las nuevas metodoliogias y técnicas instructivas y hasta yo, tan reacia a innovaciones no contrastadas, he tenido que someterme. Lo peor es que no veo posibilidad de recuperar la racionalidad entre mis compañeros, y compañeras. No olvides mi petición de auxilio. Un cordial saludo.
    .

  17. Fernando
    18 octubre 2011 a 14:27 #

    Con gran pesar por nuestra parte, Sra..Kruscaya, hemos visto transformarse prestigiosos colegios nacionales en escuelas unitarias de primeras letras y magníficos institutos de enseñanza media en reformatorios de enseñanza general básica. Podemos, como usted hace, repartir nuestras cualpas que no son ni las únicas, ni pocas. Mucha suerte.Si su hijo es intenligente, anímele a que continúe en la enseñanza. Muchos no perdemos la esperanza, que según refrán, es lo último que se pierde.

  18. 19 octubre 2011 a 9:42 #

    Sra. Cruscaya (Nadiezhda Konstantinovna, Sra. de Ulianov, supongo), mi instituto es el IES Blas de Prado, en Camarena (Toledo). Será bienvenida aquí cuando guste. No, lamento desilusianarla, éste es un insti logsiano como el que más, sólo que sin aparatejos. Por lo de la crisis. Ya es algo. En cuanto a estar amargado, lo justo. Yo me escudo en mi libertad de cátedra, y cuando me proponen chorradas, simplemente digo NO. Y nadie me pega, ni siquiera me mandan al GULAG (lo digo por lo de su “nick”).

  19. 23 octubre 2011 a 18:44 #

    Un saludo a todos los deseducativos , aunque sean tan tardío. Me gustaría puntualizar, además, algunos detalles de mi escrito que parece que no quedaron del todo claros por el tenor de los comentarios.
    En ningún momento he afirmado que las nuevas tecnologías sean algo inútil. Yo me sirvo de ellas y en cuanto a información son fuente inagotable y de muy fácil acceso. Pero como apunta Ana Cuesta: “una cosa es la información y otra el conocimiento”. Añadiría que al conocimiento se llega a través de la información. Lo que tristemente vemos en la gran mayoría de nuestros alumnos es que no saben qué hacer con dicha información. Y en el peor de los casos es que la información se reduce a una información única.
    Si la cuestión es “¿quién debería hacer el esfuerzo, ellos (los alumnos) o tú?” como pregunta Anele, la respuesta sale rápida: ambas partes. El primero, y por parte del profesor, es un esfuerzo inherente a la profesión (recordad, nos pagan por ello); por parte del alumno dicho esfuerzo es mucho mayor (se llama interés). Este es el inicio. Y puede darse el caso de que nos quedemos sólo en él. Pero si hay suerte, y la hay a veces, sobreviene un segundo esfuerzo: cuando el interés del alumno continúa (aunque él no sea plenamente consciente de ello). Y este segundo estadio del esfuerzo implica uno recíproco por parte del profesor (por esto también nos pagan, no creáis, lo que pasa es que por falta de uso ya casi ni nos acordamos). Así hasta el infinito, y más allá.
    En cuanto al valor positivo de la memoria, en el cual creo firmemente: querida Kruscaya, la gracia y el salero, mucho me temo, van reñidas con el rigor, la corrección lingüística y la exactitud. Si hago un viaje a Oslo y vuelvo comentando el frío que hace en Grecia, puede que solo se quede en una mera anécdota. Pero ¿pensaríamos igual de un dentista que nos hubiera sacado un canino cuando lo que teníamos cariado era un tercer molar? Al fin y al cabo, dientes son.

    P.S.: ¿Qué tipo de conexión neuronal establece, doña Pilar, cuando relaciona la acción de reír ante una situación cómica (el que usted no tenga sentido del humor es cosa aparte) con la consecuencia de que me río de los que provocaron tal situación? Hágaselo revisar. El resto de sus comentarios se asemejan más a una descarga de bilis que a una crítica razonada, a la que yo, si tal hubiese sido el caso, habría respondido gustosa.

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