El misterio de los jóvenes pedagófagos

El tiempo es un maestro terrible.

La oleada de violentos conflictos protagonizados por los cuerpos docentes, que tuvieron lugar en la Confederación de Estados Soberanos de Iberia durante el  año  2013 dio lugar a un serie de reformas radicales en el Sistema Educativo, cuyo resultado final fue la promulgación de una nueva Ley denominada L.O.M.S.E. : Ley de Organización Mental del Sistema Educativo. Ante la imposibilidad de llegar a acuerdos con las organizaciones docentes y el clima de tensión social producido por las huelgas “salvajes”, los Jefes de Estado de la Confederación  reunidos de urgencia resolvieron declarar el estado de excepción. Entre las numerosas medidas acordadas destaca la derogación del carácter funcionarial de la profesión docente, algo que venía siendo ya demandado por la opinión general desde hacía largo tiempo. El anuncio de dicha  medida significó una radicalización aún mayor del profesorado y un aumento imparable de la violencia. En algunos centros se llegó incluso a provocar incendios y fueron necesarias medidas extraordinarias para reprimir las acciones descontroladas de los grupos más beligerantes. Sofocada la rebelión, sus principales líderes fueron juzgados, siendo apartados definitivamente de la profesión. Fueron acusados de atentar contra la seguridad nacional, poniendo en grave peligro el orden público y el bienestar de la sociedad. En los casos más graves se dictaron penas de cárcel e indemnizaciones económicas elevadas. Especialmente severos fueron los cargos dictados contra las denominadas “células deseducativas”, responsables de instigar el movimiento desestabilizador. Sus integrantes fueron catalogados de traidores mentales de primer grado. En un acto encomiable  de generosidad política y con el consenso de los principales Sindicatos y Agentes Sociales, se resolvió aceptar la reincorporación de maestros y profesores a sus puestos de trabajo siempre que existiese el compromiso firme y firmado de aceptar una serie de condiciones. En el documento que los docentes tuvieron que firmar se establecía con toda claridad la prohibición al derecho de huelga (cuya infracción significaría la pérdida definitiva del puesto de trabajo)  y la obligación de participar en un programa exhaustivo de rehabilitación pedagógica en el que quedaría redefinida la función docente de acuerdo al nuevo ideario propugnado por la L.O.M.S.E. Aquellos docentes  que superasen el proceso de evaluación -en el que se incluían duras pruebas científicas para determinar el grado de compromiso pedagógico y de motivación laboral- , pasarían a ser contratados temporalmente, existiendo la posibilidad de pasar a la condición de laborales fijos, siempre y cuando demostrasen ser competentes y celosos en el ejercicio de sus funciones.

El objetivo fundamental de la nueva Ley fue diseñar un nuevo modelo educativo adaptado a la Sociedad del Futuro y  en el que no quedase ni un solo resto de tradicionalismo. La radicalidad de la propuesta fue saludada con entusiasmo por la comunidad de expertos en educación y por la población en general, cansada  ya de tantos desmanes y ansiosa por el restablecimiento del orden.  En la redacción de la Ley intervinieron reconocidos especialistas en ciencias educativas y psicólogos vinculados al recientemente fundado Instituto de la Felicidad “Eduardo Punset”. El objetivo principal fue la eliminación del fracaso escolar, uno de los más elevados del planeta. Para ello se ideó un nuevo sistema de evaluación, altamente sofisticado, en el que desaparecían las calificaciones tradicionales -un signo evidente de aristocratismo injustificable e ineficaz desde un punto de vista psicológico-. De este modo se resolvió definitivamente la lacra del fracaso e Iberia pasó a ser un modelo para  todas las naciones. En el nuevo sistema de evaluación, los alumnos recibían un documento mensual en el que se consignaba con todo detalle sus progresos en “competencias básicas”, así como observaciones (siempre constructivas) sobre aspectos que debían ser desarrollados. Además de las competencias, el nuevo lenguaje impulsado por la  Ley ponía especial énfasis en el desarrollo de la creatividad y la armonía interior. La felicidad, tan denostada en los férreos sistemas del pasado, pasó a ser objetivo prioritario. Otro eje central fueron las tecnologías punta. Bajo lemas como: “¡Adiós a la tiza!”, “¡Nunca más un huérfano digital!”,  “¡No más cargar, con tu mochila digital!”,  los diferentes Estados hicieron, a pesar de la crisis terrible,  un enorme esfuerzo de inversión dotando a las aulas de los más sofisticados medios tecnológicos. En cuanto a la organización de los centros, tuvo lugar una verdadera revolución. Los departamentos – reflejo de una concepción del saber academicista impropia de los nuevos tiempos-desaparecieron. Todo el  personal educativo pasó a formar parte de un único organismo, al que se designó como “Equipo Pedagógico Interdisciplinar” (EPI). Todos los docentes, se dijo, eran especialistas en educación, por lo que debían asumir el reto de resolver cualquier tarea, siendo por principio competentes para ello. Se trataba ante todo de aprender  a trabajar en equipo y de “implementar” proyectos innovadores en el aula.

Una vez pasados los primeros momentos de entusiasmo, y esto sucedió muy pronto, surgieron los primeros síntomas intranquilizadores. Las condiciones laborales se habían vuelto extremadamente  duras debido a la crisis económica, que en modo alguno daba signos de recuperación.  La autonomía de los centros, la competencia entre los mismos y las nuevas (y tremendas)  atribuciones en materia de personal de las Directivas inspiradas en  “modelos de gestión”,  hicieron de la labor del profesorado una tarea ardua, tensa, agotadora -algo que tan sólo la enorme motivación de este colectivo heroico conseguía equilibrar,… hasta cierto punto-. Las antes denominadas horas lectivas (ahora “unidades temporales didácticas”, UTAs) se situaron en 25 sesiones (de 55 minutos) semanales. También se incrementaron notoriamente las horas complementarias: reuniones pedagógicas, sesiones de coordinación, reuniones con alumnos y padres de alumnos, comisiones de todo tipo, proyectos de investigación e innovación, etc… etc…etc. Un factor de ansiedad añadido fue el hecho de que al haber limitado radicalmente la especialización  “académica”, los docentes se encontraban con frecuencia inseguros en sus conocimientos, teniendo que  hacer sobrehumanos esfuerzos para asimilar contenidos de los que no tenían la más remota noción.  Los alumnos más dotados notaban estas carencias por lo que hubo ciertas protestas. Para este tipo de alumnado desviado con conductas regresivas se adoptaron programas rehabilitadores con bastante éxito. Sin embargo, lo verdaderamente inquietante fue la actitud de un gran número de discentes. La tendencia a la apatía, la ausencia de espíritu, los trastornos mentales, la tendencia al  autismo, la agresividad inmotivada, experimentaron un incremento espectacular, propagándose como un virus letal por toda la geografía. Este comportamiento resultaba del todo enigmático y no se correspondía con la  bondad del Sistema. La voz de alarma la dio un centro andalusí en el que una docente fue víctima de un ataque brutal  de un grupo descontrolado de alumnos. Sin motivo aparente, los alumnos en cuestión la emprendieron a dentelladas con la pobre profesora, que pudo salir con vida del aula gracias a la rápida intervención de los ordenanzas. Frecuentes casos similares se dieron en otros puntos del país, siendo silenciados con fino tacto político a fin de evitar la alarma social. Pero el caso más grave aconteció en un centro educativo del Estado del Levante, donde una educadora -profesional de gran prestigio-  fue arrojada por la ventana desde una tercera planta falleciendo a causa de una grave lesión cerebral. La autopsia reveló, como se sospechó desde el primer momento, marcas de mordiscos. Los alumnos al ser interrogados manifestaron una conducta incomprensible y evidentes síntomas de amnesia. Las únicas frases que eran capaces de articular eran del tipo: “no sé qué me sucedió, pero de repente me dio un subidón”, “me entró angustia y no sabía lo que hacía”, “me dejé llevar del grupo”, “no me acuerdo de nada”, “me aburría”.  Ante la gravedad de los hechos y la alarma social el caso ha sido puesto en manos del Instituto de la Felicidad “Eduardo Punset”, sin que hasta la fecha sus especialistas se hayan pronunciado. Mientras tanto el miedo crece.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

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16 comentarios en “El misterio de los jóvenes pedagófagos”

  1. 4 octubre 2011 a 9:40 #

    Aterrador, Francisco Javier, un “Fahrenheit 451” educativo e hispanistaní. Las horas lectivas convertidas en UTAS, unidades temporales didácticas… Creo que habría que decir Posibles Unidades Temporales. Espero que en el segundo capítulo haya alguna célula deseducativa que se eche al monte y empiece a asaltar las sedes provinciales del insituto Punset y a apiolar psicotontos por serranías y caminos.

  2. 4 octubre 2011 a 12:34 #

    Lo que me preocupa de tu escrito, Francisco Javier, es que lo mismo pueda servir de inspiración a algún tarado. Espero no tener que pedirte cuentas cuando me hagan formar parte de un Equipo Pedagógico Interdisciplinar. Un saludo, nen.

  3. jose Antº
    4 octubre 2011 a 16:53 #

    No tan deprisa, amigo Antonio. Recuerda que los instigadores deseducativos habriais sido declarados traidores mentales de primer grado. Así que no te hagas ilusiones de formar parte de esos Equipos Pedagógicos Interdisciplinares. Antes deberías conseguir el perdón y la rehabilitación de los ABRONEs que implementaron las UTAs.
    Mis felicitaciones a Fco. Javier por su original y aterrador artículo.

  4. Luzroja
    4 octubre 2011 a 18:00 #

    El EPI (Equipo Pedagógico Interdisciplinar), se encargaría de diseñar, controlar, mejorar, y potenciar el BLAS (Básico Lugar de Actividad Social, o sea el recreo)

    El EPI y el BLAS, pilares de la organización escolar.

    Macabra perspectiva la descrita en el artículo, pero quitando algunos flecos que la caricatura deforma, distinguimos a la perfección al personaje caricaturizado.

  5. Alfredo
    5 octubre 2011 a 7:25 #

    Bah! sólo os fijais en tonterías. Lo importante es el contenido.

    Y como primer tema de la asignatura de Educación para la Esclavitud HOY…
    “La Boda, la duquesa se nos casa”.

    Libro del profesor, recomendaciones: Hacer hincapié en los valores hembristas y el sindrome de Estocolmo.

    Trabajo propuesto: Se hará ver a los alumnos la conveniencia de estudiar y comparar los diferentes tipos de vestido de bodas de las duquesas imperiales. ¿Que tipo de vestido te gustaría llevar?. ¿Crees que va bien con tu peinado?. ¿A que tipo de trabajo o programa de televisión podrías acceder con esos conocimientos?. Son preguntas que deben ser debatidas y dialogadas en el aula.

    • Manu
      5 octubre 2011 a 14:20 #

      Si, si. Lo veo muy lógico. Tan lógico como el designador rigido de Kripke.

      Aqui tambien, el Instituto de Educación Transversal Galactico recomienda el uso de material didactico ciber-digital-teletransportado.

      Para la asignatura que mencionas de Educación para la Esclavitud, además, lanza una Aplicación Didactica con muchos recursos pedagógicos como, adivinanzas, juegos de palabras, sopas de letras y un sin fin de materiales interactivos, divertidos, amenos y llenos de humor y alegria.

      Aqui los “profe-coleguis” la usamos mucho, y lo pasamos bomba con nuestros “alumni-coleguis”. Aunque ultimamente no se puede acceder a la aplicación porque el ADSL de la escuela está sin pagar. Así que siguiendo las directrices del Instituto les llevamos a todos a pasar el dia al Centro Comercial, lo cual les divierte y relaja mas que llevarlos al Museo, y algunos aprenden ya el dificil arte de la compra compulsiva (tema 12).

      Excuso decir que todo ello ha de hacerse en inglés. Pues, al menos, en mi escuela, aqui en Andromeda 7 esa asignatura ha de impartirse en ese idioma.

      Es una lata, la verdad, porque en la Constelación de Andromeda sólo hablamos klingon, y otras lenguas barbaras.

      En fin amigos, me despido, pues me avisan por el I-Phone 900 que viene hacia la Constelación una Inspector Repedagogico con un rayo laser, cara de Orco y todo el material necesario para la Persuasión Mental Coercitiva. A ver ahora que le digo!!!, Ay!!!.

  6. Jesús San Martín
    5 octubre 2011 a 10:46 #

    El Sr. Rubal_GAL_ba propne un MIR para que los políticos (entre otros, los de su partido) no roben y devuelvan el dinero, no sólo robado, sino de las indemnizaciones a costa de la sanidad, la enseñanza y las jubilaciones.

    http://www.elblogsalmon.com/entorno/directivos-de-bancos-intervenidos-deben-devolver-sus-sobresueldos

  7. El pobrecito profesor
    5 octubre 2011 a 18:09 #

    Yo ya tengo en mis clases a varios que, días sí y días también, no paran de decirme:
    – Maestro (a pesar de ser un instituto no se enteraron del cambio), que me estoy poniendo mu nervioso (o mu nerviosa, que es un centro coeducativo), que me va a dar algo, que no sé lo que me pasa…
    Por ahora, se conforman con echar la hora de clase en los pasillos, pues me piden salir para tranquilizarse. Pero, ¿será este el primer aviso de las mutaciones pedagófagas?
    Pongamos atención y corran la voz, por si ya ha empezado…

  8. 5 octubre 2011 a 20:30 #

    La verdad es que a veces dan ganas de seguir a rajatabla todas las majaderías que pretenden que hagamos en los centros a ver si el sistema “peta” definitivamente. Estoy con Maximiliano en que dado el final abierto de la historia hace falta un segundo capítulo.

  9. Polícrates
    5 octubre 2011 a 23:49 #

    Siento mucho tener que decirle, don Francisco, que su artículo necesita una revisión urgente a más tardar para ayer mismo. Y es que por más empeño que pongamos en la tarea la realidad siempre supera a la ficción. En esto nuestro ínclito presidente si ha demostrado una clarividencia encomiable; después de todo la tierra es del viento.

    http://www.nytimes.com/2011/09/22/world/africa/in-scramble-for-land-oxfam-says-ugandans-were-pushed-out.html?_r=3&scp=3&sq=uganda&st=cse

    http://www.prisonplanet.com/armed-troops-burn-down-homes-kill-children-to-evict-ugandans-in-name-of-global-warming.html

  10. 6 octubre 2011 a 7:25 #

    Es verdad, es sobrecogedor este escrito tuyo, estimado Fº Javier; sobre todo porque, salvo en la truculencia antropófaga, lo demás es bastante fiel al referente en que se inspira. Ayer vi por casualidad a un antiguo maestro mío. Me dio Lengua y Francés en la extinta E.G.B. Este año se ha jubilado. Le pregunté su opinión sobre las causas del desastre educativo. Él me contestó que era una cuestión compleja, difícil de analizar. Me aseguró, eso sí, que hoy los alumnos no estudian nada, y que hace años, en mis tiempos, un crío de 6º de E.G.B. sabía más que un chaval de 4º de la actual E.S.O. Etc.

    Pero lo peor de todo, amigos, es que no hay nadie, -excepto cuatro gatos desperdigados como nosotros-, que demande un cambio de sistema. No lo demandarán los alumnos, obviamente, salvo, quizá, los extremadamente lúcidos. Los maestros y profesores están divididos. Primaria, al menos Primaria, es feudo logsiano, feudo progre. ¿Y la ciudadanía, y los padres? Nada de nada. Viven, la mayoría, en el más espeso limbo que jamás pudiera imaginarse. ¿Y los sindicatos? Mejor me callo. ¿Y los políticos? Huelga decir que tampoco. Y no van a cambiar nada de sustancia porque la Educación no está en la agenda de preocupaciones de la población (sólo de cuatro profesores atribulados y quejicas). El calamitoso estado de la enseñanza no ocupa los primeros puestos en la lista de preocupaciones ciudadanas. Los políticos pueden dormir tranquilos: nadie les demanda un cambio, y menos un cambio radical. Pueden seguir ocupándose de otros puntos del día: la economía, el paro o su propia imagen ante el electorado. Porque en este país enfangado en su propia ignorancia, muy pocos, al parecer, tienen clarividencia suficiente como para comprender que una mala escuela es la antesala de degradación económica, la depauperación de los servicios públicos, el paro y el malestar social. Y no nos hace falta inteligencia emocional, al estilo Punset, para soportar lo que ya tenemos y lo que se nos viene encima; nos hace falta inteligencia, a secas, para cambiar el mundo y solucionar nuestros problemas.
    Nos ha llegado la hora de recoger lo que hemos estado sembrando años y años. Largos decenios de culto y reverencia a lo más cutre, indecente y estulto. La televisión basura, la radio basura, la prensa basura, la educación basura, los contratos basura, la comida basura, el feminismo basura, el arte basura, la filosofía basura… Donde “todo vale”, nada es valioso. Todo se ha ido degradando a pasos agigantados ante un ciudadano impasible, incapaz de razonar, incapaz de reaccionar. No sabíamos, por lo visto, que en el saco del “todo vale” también estaban metidos el paro, la pobreza, los recortes públicos, el malestar. ¿Todo esto no nos vale?

  11. Ana Belén
    6 octubre 2011 a 11:11 #

    Aterrador artículo, Francisco Javier. Veremos cuánto tarda en superar la realidad a la ficción, que todo se andará, a este paso. Magnífico comentario de Raus. Una verdad detrás de otra. Deberíamos pensar en publicar un manifiesto, como han hecho los economistas aterrados, titulado también “Manifiesto de profesores aterrados”. Deberíamos plantearnoslo. En serio. Quién sabe. Los panfletos en la línea de Indignaos, Indígnese, Reaccione… se vendieron muy bien, ¿por qué no había de ser éxito de ventas uno del mismo tipo pero sobre educación? Nunca se sabe…

    • Jesús San Martín
      6 octubre 2011 a 11:38 #

      ¡Genial tu propuesta!

    • 6 octubre 2011 a 12:54 #

      Gracias, amiga Ana Belén. Yo pienso que llevas razón. Lamentablemente, sólo he podido reunirme una vez con alguno de los compañeros de este blog. Si no recuerdo mal, propuse empezar a meter miedo a la gente, pero ya. Y no por medio de mentiras o alarmismo. Ni alarmismo ni sensacionalismo son buenos, ni éticamente deseables. Bastará con que empecemos a contar la verdad a secas, con la crudeza que la situación requiere. O llegamos a las tripas de la gente o, en mi opinión, esto se nos va a pique sin remedio. Nuestro terror es, en realidad, el mismo que atenaza a los economistas: sabemos que un sistema de enseñanza pésimo, como el nuestro, nos traerá (ya nos trae) paro, sufrimientos, delincuencia y degradación por doquier. Si esto no lo sabemos hacer ver a la población, estamos perdidos. La relación entre la escuela y la economía es tan fuerte y directa que cuesta entender cómo es posible que la gente no se dé cuenta, que no reaccione de una puñetera vez. No nos queda más remedio que explicar a la gente esa relación. Si a la gente le interesa lo que diga un economista sobre el estado de la economía, también le debe de interesar y preocupar lo que diga el maestro o el docente del estado de la escuela, pues, en realidad, ambos hablan de lo mismo en muchos sentidos.
      Saludos.

  12. 6 octubre 2011 a 22:35 #

    ¡Qué barbaridad! Dos días sin ordenador y, a la vuelta, me encuentro esto. Os veo en plena forma, al autor y a los comentaristas. Cuidado, Javier, que, como señala Ana Belén y medio señalan otros, este tipo de utopías a veces se cumplen en parte, y en la tuya hay cosas que medio están sucediendo ya.

  13. Francisco Javier
    7 octubre 2011 a 16:32 #

    Tan sólo se trataba de una fábula cruel y espero que nunca lleguemos a tales extremos. Quiero añadir dos breves reflexiones a propósito del post.

    1. Las ya muy viejas doctrinas de renovación pedagógica llevan confundiendo desde hace mucho tiempo causa final y causa eficiente en lo que respecta a la violencia, siendo un misterio su crónica falta de autocrítica. Me explico: entre los objetivos fundamentales de la pedagogía modernista (o como se la quiera llamar) se encuentra la erradicación de toda violencia en la escuela, el lograr un ambiente de estudio y convivencia pacífico. No obstante, la puesta en funcionamiento de sus propuestas se encontró desde el primer momento inmersa en múltiples contradicciones, provocando a menudo (causando) justamente el efecto contrario de lo que suponía fin (causa final.) La crisis en la educación ya es un mal endémico desde al menos los años 50 (recordemos el título de la conferencia pronunciada por Arendt.) Como hemos podido experimentar en España, siempre rezagada históricamente, la historia se repite una vez más y muy lejos de lograr una disminución de la violencia en el contexto escolar, lo que es innegable -como ya nos previno Arendt, sin que al parecer se le haya hecho caso alguno- es el efecto contrario: la escuela es más violenta, la sociedad es más violenta, la comunicación es más violenta; el discurso pedagógico, en expresión adorniana, está “distorsionado por la violencia.” No sólo eso, nunca se había dado un incremento tan evidente de patologías psíquicas tanto en el alumnado como entre docentes -algunas inéditas. Los pedagogos deberían, por lo tanto, ser mucho más realistas y analizar sin prejuicios muchos de sus supuestos, en vez de aferrarse dogmáticamente a pseudoideas que tanto daño causan a la sociedad (una base más consistente y trabajada en psicología, psiquiatría, historia y filosofía -de lo que adolecen- les vendría muy bien.)

    2. ¿A qué viene tal entusiasmo por lo digital? Cabe pensar que de lo que se trata es del prejuicio antropológico tan arraigado entre pedagogos de que todo lo nuevo, por el hecho de serlo, es bueno en sí mismo (optimismo antropológico) y que la sociedad siempre avanza hacia el Bien. Además está el factor de la moda, del negocio y del despiste con lo que sea (de lo que se trata es de no mencionar el fracaso estrepitoso de la educación. ) Siendo esto cierto, como tantas veces se ha analizado en Deseducativos, hay otra razón más lógica. Y es que la informática encaja muy bien en el dogma constructivista (constructivismo cibernético) y ciertos charlatanes de feria (mucho menos graciosos e inteligentes, mucho más cínicos, que no kínicos como los feriantes) ven en ella el sueño cumplido de dar rienda suelta a sus chifladuras pedagógicas sobre la autonomía innata del aprendiz y el extraño papel que asignan al profesorado (como motivadores, observadores externos, evaluadores, entes virtuales,…¿?) Y todo esto nos devuelve al punto 1, a la falta de seriedad, al daño que se inflige a la población al imponer ideologías carentes de rigor científico (la pedagogía no es una ciencia) y, lo que es peor, carentes casi siempre del más mínimo sentido común.

    Y gracias a todos por vuestros comentarios tan interesantes.

    Un saludo.

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