Elaborando el plan del centro. Tercera parte: evaluación

Teresa Fernández Martínez

Primera parte: resolución de conflictos

Segunda parte: atención a la diversidad

En el fascinante cuestionario que mi centro me ha pasado para que responda si quiero o si quiero acudir a los más cautivadores cursos de formación en mi tiempo libre, llegamos ahora al apartado estrella, el tema de la evaluación.

Vayamos primero con las ofensas. Si creían ustedes que lo de días anteriores era ofensivo, prepárense para  rebajar sus criterios. El cuestionario me pregunta sin ningún rubor si quiero modificar algunos aspectos de mi práctica que se caracteriza por la ausencia de instrumentos de evaluación que aseguren la justicia en la evaluación. El cuestionario me recomienda, para evitarlo, que me sumerja en los gozosos misterios de una cosa llamada triangulación. O sea, para que ustedes lo entiendan, que tome al menos tres notas distintas de mis alumnos. Menos mal que hay expertos a los que pagamos para que lleguen a estas conmovedoras conclusiones. También me acusa el cuestionario de hacer una evaluación impresionista o poco rigurosa.  Ya se lo dije: como si a los jueces les acusaran de parcialidad. No sé a ustedes, pero a mí que nuestra empresa nos diga directamente esto me parece como para incendiar Torretriana sin pensármelo dos veces. La redacción de los mismos contenidos podía haber sido como poco más afortunada, pero los contenidos son meridianamente claros. Decirle a un profesor que lleva diez años dando clase que no sabe evaluar es como decirle a un médico que lleva diez años ejerciendo la medicina que no sabe hacer diagnósticos.

A no ser… a no ser que mi empresa quiera que yo cambie mi forma de hacer diagnósticos. Echemos un vistazo a otro de los ítems. Confiesen que están fascinados por la prosa del cuestionario. Esto acabará de seducirlos: superar la concepción del “aprobar” para instalarse en el “aprender”. O sea, a ver si lo entiendo. Esto debe ir dirigido a los alumnos, ¿no? Deben pensar menos en aprobar y más en aprender. Estoy de acuerdo, sí. Pero ¡un momento! Este cuestionario no pretende identificar las carencias de los alumnos sino de los profesores. Somos nosotros, soy yo, lo confieso, la que está empeñada en que para que un alumno pase de curso debería aprobar la asignatura.  Aquí me parece que reside todo el asunto. Lo que quieren es que yo, por fin, dé mi brazo a torcer. Quisieron sobornarme ofreciéndome 7000 euros, pero yo dije que no. Ahora me premian por ello con un curso en el que pueda entender de una vez que hay que aprobar a los alumnos porque lo verdaderamente importante es que aprenden y, como el aprobado es lo de menos, pues han de aprobar, como sea. Sólo que olvidan el pequeño detalle de que si el alumno ha aprendido lo que se le enseña no tiene ningún problema en aprobar. ¿Por qué entonces tanta confusión?

Lo que le preocupa a la administración no es que yo no sepa evaluar; lo que le preocupa a la administración no es que yo no sepa hacer diagnósticos; lo que le preocupa a la administración es que mi diagnóstico no les gusta. No les gusta que les diga que casi todos mis alumnos están muriendo, muriendo de ignorancia y de hastío, y de la comodidad que les hemos enseñado a desear con tanta promoción automática y tanta titulación engañosa, muriendo de aburrimiento porque no se nos permite enseñarles que el Latín es bello y la Poesía, mágica y las Matemáticas fascinantes y la Historia asombrosa y el Inglés una herramienta con la que ampliarán su conocimiento del mundo…

Todos tenemos carencias y procuramos mejorar en nuestro trabajo, todos cometemos errores, pero no son los cursos teóricos impartidos por expertos que -si hay suerte pisaron un aula hace veinte años y en la mayoría de los casos, jamás- los que pueden mejorar nuestra forma de evaluar. En este sentido, grupos de trabajo de profesores de la misma materia pueden ser mucho más operativos: profesores que trabajan la misma disciplina y discuten sobre su forma de enfrentarse al proceso de evaluación  pueden enriquecer notablemente nuestra visión de la evaluación y mejorar nuestra práctica docente. Pero esta solución no parece interesar a nuestra administración. Ni a los CEPs. No sea que vaya a ser peor y acabemos por suspender aún más. Porque la verdad, la verdad de la buena, es que los alumnos no aprenden. Si aprendieran, aprobarían. No hace falta saber evaluar para comprender algo tan básico.

Quienes redactaron este cuestionario parecen no haber entendido que un examen no es algo pensado para suspender a nadie sino una sencilla prueba en la que un alumno demuestra que sabe hacer algo que previamente le hemos enseñado a hacer. ¿Hace falta la triangulación para eso?

Hasta mañana.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos, Uncategorized

Autor:Teresa Fernández Martínez

Profesora de Filosofía

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96 comentarios en “Elaborando el plan del centro. Tercera parte: evaluación”

  1. Francisco Javier
    15 abril 2011 a 12:03 #

    A mí los datos que ofrecen los exámenes siempre me han corroborado los datos extraídos de otras fuentes. El muchacho que sigue las clases con normalidad, atiende, hace los deberes, se interesa por lo que hace (o al menos se interesa por su calificación), etc., siempre obtiene calificaciones positivas en las pruebas objetivas y es prácticamente imposible que suspenda el curso (si es muy, muy corto, pero de verdad trabaja ya me encargo yo mismo de encontrar la forma de que apruebe -recordemos que los niveles en la ESO son muy poco exigentes.) Por el contrario, el alumno objetor (dentro de los cuales hay diferentes grados) da igual el índice que utilicemos porque siempre será negativo. Es así, aunque resulte molesto para los intereses políticos y de la secta. La triangulación es un subterfugio más de los muchos que continuamente imagina la mente calenturienta de la secta para cumplir su función de criada fiel y solícita de la Administración. La consigna es “hay que aprobar a todo dios” y a partir de aquí los expertos de la secta han de diseñar lo que sea y como sea. Es una vergüenza y un timo. Y además es un insulto para los docentes, por lo que no sé de que se extrañan algunos cuando aquí se habla de pedabobos o se dice que esta pedagogía es una …. El verdadero insulto es que uno tenga que soportar en sus carnes día tras día la estulticia y la ideología de unos aprovechados impresentables, y que encima te responsabilicen de lo que ellos mismos han generado.

    Una cosa es clara: de momento, tal vez sólo de momento, la decisión última la seguimos teniendo los docentes y es muy deseable que todos seamos conscientes de ello. Mientras exista el conflicto el sistema no funcionará y los docentes harán muy bien en no dejarse mangonear. Hemos de ser muy conscientes de nuestro poder y no colaborar en este tipo de inmundicias, que como muy bien expresa este artículo sólo obedecen a la obcecación de un sistema fracasado, que quiere a toda costa perpetuarse en sus mentiras.

    Un artículo muy clarito y contundente. Mi enhorabuena a Teresa.

  2. Incompetente en incompetencias.
    15 abril 2011 a 17:34 #

    Puedes explicarles que “… triangulación….que tome al menos tres notas distintas de mis alumnos.” significa la media de la primera, segunda y tercera evaluación. No ibas a arreglar nada pero te quedaría el gusto de descojonarte en su cara.

    En mi centro el inspector, con la complicidad de la directiva, anda bajando el porcentaje de la nota asignada a los exámenes (fijarsus si seré retrógrado por querer una prueba objetiva donde el nene demuestra lo que sabe sin ayuda de clases particulares donde le hacen los deberes), andamos en el 50% y con tiempo para arrebajarla entoavia más hasta el final del curso. Voy a proponer que por entregar el cuaderno con adornos y sin exámenes directamente pongamos un diez, da igual que sea una instrumental.

    Nada, nada sigamos formando a la próxima generación de analfabetos funcionales. Ya saldrán estudiosos preguntándose, y cobrándose, donde está el fallo.

    • Ania
      16 abril 2011 a 11:40 #

      Si se empieza a extender la tendencia que se está imponiendo desde la secta, directivas chachiguays y, por lo que leo, al menos en Andalucía: los inspectores entrando directa y físicamente en claustros y reuniones de evaluación pidiendo aprobados,-en otros lugares las inspeciones colaboran de otra forma menos evidente,tal vez porque el porcentaje de suspensos es ya menor-; al dar al examen un valor del 40% o menos sobre la nota final preparaos a aprobar asignaturas con menos de un dos en la nota ; en otras palabras: mientras nosotros nos estrujamos las meninges para poner exámenes variados y chachiguays, pues nos obligan a seguir poniéndolos, los alumnos no van a dedicar, al menos en la ESO, ni un minuto de su tiempo en memorizar para los mismos: sigamos perdiendo el tiempo y haciendo el ridículo . Y suma y sigue…

      • Incompetente en competencias
        16 abril 2011 a 19:09 #

        Para aprobar con un dos en los exámenes basta que estos cuenten el 70% de la nota. En mi centro cuentan actualmente el 50 %, YA NO HACEN FALTA PARA APROBAR, y bajando.

        Y hablo de una instrumental donde el nene demuestra lo que sabe en el examen sin ayudas de padres, clases particulares u otras zarandajas donde le hagan las tares.

      • Incompetente en competencias
        22 abril 2011 a 11:39 #

        Aunque ha pasado algún tiempo y el hilo no está fresco me gustaría puntualizar lo de “al dar al examen un valor del 40% o menos sobre la nota final preparaos a aprobar asignaturas con menos de un dos en la nota”

        No, no es que vaya a aprobar con un dos en los exámenes. Con ese porcentaje, y el inspector de mi zona lo está pidiendo en las instrumentales, puede sacar un CERO en todos los exámenes y aprobar con un SEIS de nota media el curso.

        Repito, ¿qué conocimientos puede tener un alumno sacando cero en una prueba individual y sin ayudas?

  3. 15 abril 2011 a 18:02 #

    Confidencialmente, me repugna evaluar. Siento una aversión de profunda raíz desconocida,acaso de mandrágora…, que me hace aborrecer el acto de impartir justicia reglada, con sus baremos, sus proporciones, sus medias, etc. Mi compañera me dice que le ayuda mucho fijar en la excel los porcentajes para concluir la nota final que supuestamente se merece cada alumno. Soy incapaz de fragmentar la justicia. Me reconozco un inepto y un mal profesional, sin duda, pero algo dentro de mí se rebela cuando he de calificar del 0 al 10 el aprendizaje de los alumnos. Me sé siempre injusto, y, lo peor, que lo escasamente bueno que pudiera tener ese acto de justicia se queda por el camino, perdido en el laberinto de las décimas. Mis asignaturas, Lengua y Literatura españolas, no son rebeldes a la evaluación, y en el plano lingüístico parece una tarea sencilla la de determinar exactamente el nivel de conocimientos y de capacidades expresivas de los alumnos. Debe de ser que mi concepción de la transmisión del saber choca frontalmente con el espíritu burocrático de las calificaciones, pero lo que sé indudablemente es que evaluando con el ojo de buen cubero que he desarrollado a lo largo de mi vida profesional, mis evaluaciones, sin más pruebas objetivas y cuantificables que el control del trabajo diario, la famosa evaluación continua, se corresponde matemáticamente con otro tipo de evaluación más formal y tradicional. Que conste que he avisado desde el principio: me repugna evaluar. Me gusta ayudarles a corregirse siguiendo mis correcciones, pero odio, como docente, el acto de la evaluación, y los exámenes. No reniego de su valor probatorio ni de que algún sistema haya de existir y sin duda ése ha demostrado su eficacia. Pero, a decir verdad, no los necesito para nada. Y me jacto, no sin un exceso de ufanidad, de establecer la lista de aprobados y suspensos el día 20 de setiembre, sin equivocación ninguna. Todo esto que parece una apología del determinismo, choca con mi convencimiento de la capacidad individual para escribir, dentro de lo que cabe, el propio destino, o, como decía Perls, el creador de la terapia Gestalt, cada uno ha de ser capaz de escribir “el guión de su propia vida”. Lo que exige el guión, en el caso de la magoria de nuestros alumnos, es aferrarse al determinismo académico, sustentado por la pigricia y la zorronglonería.

    • Francisco Javier
      16 abril 2011 a 10:49 #

      La situación ideal del estudio sería aquella en que justamente no tendría lugar ni sentido la evaluación. En la facultad donde más aprendí, donde mejor me sentía, más ilusionado, fue en esos seminarios libres, que no daban puntos, ni nada de nada, y a los que uno acudía con el único fin de disfrutar del saber. También tengo un recuerdo muy grato de unas sesiones que organizó mi profesora de piano en su casa en las que un grupo de alumnos nos dedicamos durante un año a escuchar y analizar en detalle las 9 sinfonías de Beethoven. No sé como serían las reuniones en el jardín del divino Epicuro, pero seguro que evaluaciones no había. Pero en nuestra “cultura de la evaluación” hablar de estas cosas es como intentar aspirar el aire de otros de otros planetas. Por si no fuera poco, el tener que evaluar a cientos de alumnos, de acuerdo a “criterios triangulares”, también debemos evaluar la propia evaluación: evaluar el evaluar de los procesos y metaprocesos de las estrategias y metodologías de los sistemas y subsistemas de aprendizaje…..¡Toma ya!

  4. 15 abril 2011 a 19:08 #

    En mi asignatura, las notas de examen cuentan un 40% para la nota final. El resto es trabajo en clase, con actividades individuales, y en grupo, realizando diferentes proyectos.
    Los resultados finales no varían sustancialmente de los que habría obtenido computando exclusivamente las notas de las pruebas realizadas y me ahorro de aprobar a vagos y revienta clases que solo trabajan varios días al trimestre. Además me encargo de cotejar el trabajo de casa y clase para observar las diferencias. Hay muchos padres que les hacen los deberes a los niños.
    Menos falacias e historias: Hay que primar el trabajo del alumno a lo largo del curso escolar. Hemos de evaluar el fin y los medios.

    • Ania
      16 abril 2011 a 11:58 #

      No creo que la evaluación por proyectos sea garantía de librarte “de aprobar a vagos y revientaclases que sólo trabajan varios días al trimestre.”. Si el alumno presenta un buen trabajo y dice que lo ha hecho él en fecha y forma , y su padre lo avala, te verás obligado a aprobarlo al no tener pruebas objetivas -exámenes-, que coroboren tu versión. Será su palabra contra la tuya y él puede decir que sí ha entregado los trabajos, que tú en tu libreta apuntas como no presentados o incorrectamente realizados. Sinceramente, en mi modesta opinión, si el sistema te funciona es -aparte de tu dedicación y profesionalidad, que no pretendo poner en duda-, porque tienes buenos alumnos que aprobarían de todas formas en cualquier sistema.

  5. Ania
    16 abril 2011 a 12:00 #

    Añado: Alumnos que aprobarían Y TRABAJARÍAN en otro sistema.

  6. Francisco Javier
    16 abril 2011 a 12:20 #

    Del sistema de evaluar por trabajos, proyectos -peor aún si son en equipo,… con todos mis respetos, no me fío ni un pelo. Además, en determinadas asignaturas fundamentales (por ejemplo, matemáticas), ¿qué quiere decir todo esto? En una ocasión, me referí al hecho de que la evaluación de acuerdo a métodos fashion tiene el peligro añadido de tornarse tan subjetiva, tan lábil, que las reclamaciones pueden degenerar con suma facilidad en serios conflictos.

  7. Mari
    16 abril 2011 a 14:44 #

    Recuerdo hace veintitantos años, aún EGB, ya se quejaban los inspectores del número de suspensos. Por aquellos entonces se hablaba de la autoevaluación del profesorado; autoevaluar el trabajo, así hice más de un examen de conciencia, me autoevalúe más de una vez y vi mis carencias, ya antes de autoevaluarme las había detectado, pero bueno… me autoevalúe. Y me autoevalúo desde que sé que esto se llama así, antes lo llamaba otra cosa pero también lo hacía.
    En cuanto a la externa, la evaluación del profesor más creíble la hace el alumno bueno (no sólo de bondad) y el compañero que trabaja codo con codo con él, y el padre preocupado por la educación de sus hijos, y no es malo evaluar así, igual los buenos pacientes evalúan a sus médicos, los ciudadanos a los políticos, etc. Se trata de una evaluación informal, que da o quita prestigio entre los buenos (no sólo de bondad), lo demás es… ¿poco científico?, ya que para evaluar a un docente habría que tener en cuenta un sin fin de variables.
    En cuanto a la evaluación de los alumnos en Primaria y Secundaria, más de lo mismo, tampoco me gusta evaluar, pero como forma parte de mi trabajo… procuro ser lo más objetiva posible, por ello tengo en cuenta la historia académica del alumno, sus conocimientos previos, el esfuerzo, comportamiento, memoria, capacidad de comprensión, razonamiento, expresión, ortografía y caligrafía y, sobre todo, los contenidos propios de la materia.
    Evaluar trabajos realizados en equipo, también, algunos, pero en su justa medida.

  8. 16 abril 2011 a 16:55 #

    Gracias, Teresa, por la meridiana claridad de estos artículos.

    Un abrazo.

    • 18 abril 2011 a 18:52 #

      ¿Cómo se puede puntuar negativo un simple comentario de agradecimiento a la articulista? ¡Qué bárbaro!

  9. José Manuel
    18 abril 2011 a 16:46 #

    Llama la atención el empeño de las autoridades educativas por conseguir que todos los alumnos, sea por lo civil o por lo militar, obtengan el graduado en ESO. Deberían reflexionar acerca de para qué serviría un título que posee todo el mundo. No acredita nada académicamente, cualquiera que llevemos tiempo en la enseñanza sabemos que puede haber diferencias siderales entre dos alumnos titulados en ESO y que nadie le va a preguntar al alumno si el título lo ha conseguido a base de sobresalientes o por el empeño y caridad cristiana del profesorado. Tampoco sirve de nada laboralmente, ¿qué empresario anda buscando graduados en ESO? Para trabajos sin cualificación alguna no hace falta el título. Entonces ¿por qué la obsesión por aprobar de cualquier manera a todo el mundo? Sólo sirve para aburrir al alumno aplicado e interesado y, por otro lado, es muy complicado atrapar el interés de alguien a quien le ofreces algo que no sirve para nada.

    ¿Se enteran las autoridades de que legalmente se puede acceder a la Universidad sin haber obtenido el graduado en ESO? Basta con superar la prueba de acceso a Grado Medio (el único requisito es tener 17 años o cumplirlos en el año en curso). Posteriormente, mediante otra prueba de acceso se puede cursar Grado Superior y de ahí a la Universidad. Nadie le preguntará si ha aprobado la Secundaria.

    Se puede argumentar que no es lo más habitual o frecuente, pero es estrictamente legal. Hace pocas semanas, enterado de esto un alumno “objetor” de mi colegio me hizo la pregunta lógica: “Entonces, ¿para qué sirve la ESO?. Y no supe muy bien qué responderle.

    Enhorabuena, Teresa, por tu colección de artículos.

    • Incompetente en incompetencias.
      19 abril 2011 a 20:15 #

      En realidad basta con tener 25 años, menos papeles que una liebre y hacer la prueba de acceso a la uni. ¿Para qué sirve la ESO? Debería valer para dar una cultura común a todo ciudadano español y ahí es donde empezamos a descojonarnos los que pisamos el aula. Dependiendo de la autonomía que usará educación para adoctrinar y mantener al señorito del cortijo, del caserío, de la masía o lo que toque, dependiendo del inspector que crea que el pueblo da para más o para menos que el de al lado y apretará para que regales los aprobados, dependiendo del profesor universitario en educación (o al menos eso creerá el interesado) y sus “ejperimentos” pedagógicos en su zona de influencia, dependiendo del político que solo le interesa decir que todo funciona pues te puedes encontrar con analfabetos titulados o sin titular en la mayoría de los casos.

      Servir lo que se dice servir para poco, sirvió para bajar el paro en el tramo de 14-16 años. Con la crisis actual servirá para bajarlo en el tramo 16-18 me temo. Sirve para que los padres responsables puedan ir a trabajar dejando al infante aparcado en algún sitio. Sirve para que los padres irresponsables no aguanten al infante. Sirve para que el niño destroce el centro en lugar del mobiliario urbano. Sirve para quemar al docente que para eso vive muy bien, o eso dicen. Sirve para meter extranjeros sin papa de castellano, sindromes down , sordos, mudos y demás minusválidos (o como cojones se diga hoy en día) sin gastar ni un euro extra… Después de servir para tantas cosas no esperaríamos que sirviera para formar al alumno, ¿verdad?

      • elena
        21 abril 2011 a 10:46 #

        Se dice dis-capacitados, que tienen mermada alguna de sus capacidades. Así, el cojo tiene menor capacidad motriz para determinadas acciones, el sordo menor capacidad auditiva, y Hawkins tiene limitadas muchas de sus capacidades motrices y sin embargo tiene una cabeza brillante. Todos sommos discapacitados en algo y a todos los tiene usted en un mismo aula, al que no oye bien, al que no anda bien y al que no comprende bien las matemáticas. Siempre ha sido así. ¿no?

      • Incompetente en incompetencias
        22 abril 2011 a 9:49 #

        Pues no, no siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que al sordo lo atendía un profesor que conocía el lenguaje de signos, al cojo se le ponía un monitor que lo ayudaba en sus problemas de movilidad, al sindrome down un especialista. Pero eso requiere pasta, pasta que se puede ahorrar la administración hacinándolos en las clases con el resto de alumnos normales. Y digo normales porque según la RAE significa que se halla en su estado natural y de una persona esto es no ser ni cojo, ni sordo, ni down, ni gilipollas correctamente hablando…

        Y se llamaban minusvalidos sin maricomplejines. Y no, no todos somos discapacitados en algo. Porque hay gente que no es ni coja, ni sorda, ni down, ni le reservan el 33% de las plazas ni les ponen aparcamientos, cosa que me parece estupenda, pero gili… correctamente habladores los hay a patadas.

        Y si, los tengo en el aula pero malatendidos porque tengo treinta alumnos, TREINTA, y en una hora de clase caben a dos minutos por barba y minusvalía. Y no, no es mi trabajo saber lenguaje de signos para el sordo, ni hacerle de monitor al cojo, ni saber como atender al down que en un tercero de ESO, aunque sea de diver, anda el pobre perdido en todas las asignaturas porque no llega, por mucho que alguno haya sacado alguna carrerucha, ni tampoco saber idiomas extracomunitarios que de esto también tengo en el aula.

        Mi trabajo es dar clase de mi asignatura que ya me cuesta con la falta de disciplina. Si, DISCIPLINA , que convivencia ya la hago con mi parienta.

      • Fernando
        23 abril 2011 a 11:15 #

        Vuestros razonamientos están llenos de lógica y sentido común aparentes. Es cierto que los alumnos discapacitados eran atendidos antaño por especialistas conocedores de su oficio, en centros con estructuras arquitectónicas adecuadas, con mobiliario y material escolar adaptado a sus necesidades, con jornadas, ratios y horarios especialmente pensados para ellos y con fórmulas organizativas acordes con las funciones específicas a desarrollar. Todo esto es cierto, pero se os escapa lo principal. Los padres de estos alumnos, llegada la hora de recogerlos, no podían decir en voz alta y con legítimo orgullo a sus compañeros de partida de cartas: “voy a recoger a mi hijo al instituto”. El buenismo educativo finalmente se impuso.

      • elena
        25 abril 2011 a 1:08 #

        Si. Y hubo un tiempo al que al discapacitado se le llamaba minusválido y se le consideraba hijo de un dios menor y anteriormente tullidos o subnormales y se les condenaba a la mendicidad o la muerte. Afortunadamente hoy las cosas no son así. Dicen que no es la discapacidad la que hace díficil la vida de las personas sino los pensamientos y las acciones de los demás. Y pensamientos como el suyo no deberían tener cabida en un centro educativo. Sin maricomplejines. Quizás preferiría un aula perfectamente disciplinada en la que todos se pusieran en pie cuanto el profesor entrara en el aula y se dedicasen a hacer las tareas sin rechistar. Hubo un tiempo en que así fue y los niños de entonces son los adultos sodomizados y somatizados de ahora. Bonita escuela.
        No es cierto que la integración sea la causa del fracaso educativo y no es cierto que no se hayan derivado recursos y buenos dineros para llevarla a cabo. Así que el problema no es el dinero ni los recursos, quizás sí de discapacidad para saber utilizarlos.

      • Incompetente en incompetencias
        25 abril 2011 a 18:40 #

        Si, ya sabemos que el fascismo/stalinismo logsiano no admite otras ideas más que las propias. Si ya lo dijo nuestro consejero autónomo, no hay nada más peligroso que el profesor que piensa solo y se aparta de las directrices. Donde pido una atención especializada solo les llega para interpretar que no los quiero en clase, como si fuera una vergüenza poder dar clase en un aula donde haya disciplina. Efectivamente, hay profesores sodomizados y dispuestas a seguir dejándose sodomizar.

      • elena
        25 abril 2011 a 23:58 #

        Le prejuzgo con la misma facilidad con la que me califica a mí de fascista stalinista logsiana delante de su auditorio, sñ incompetente. Cuando se dirija a mi le agradecería que lo hiciera por mi nombre y en segunda persona, no tengo ganas de cazar moscas al vuelo. Como dice Nacho en uno de sus escritos, el diablo se encuentra en los detalles y tildar de minusválidos a quienes no correr tan rápido como usted o no oyen tan bien como usted es una diablura indigna de un profesor. Le sorprendería lo que son capaces de hacer si deja de ver su discapacidad y está mas atento a sus capacidades.
        Por lo demás, quizás no le haya entendido bien, no tengo nada contra la disciplina, sí contra la obediencia y la sumisión. Tampoco tengo nada en contra de la atención especializada ni en contra de la especialización del profesor.

      • Fernando
        26 abril 2011 a 14:41 #

        Señora Elena:
        Conozco muy bien los centros específicos de educación especial. Le describo uno de ellos, el de mi hijo Ignacio. Es un centro estatal sin coste alguno para los padres, salvo el comedor escolar. Atienden a 92 alumnos con necesidades educativas muy variadas. Es un magnífico edificio adaptado desde los cimientos hasta el tejado para eliminar cualquier obstáculo arquitectónico que pudiera entorpecer o poner en peligro a sus usuarios. La ratio oscila entre 3-5 alumnos por aula, todas ellas atendidas por profesores especialistas auxiliados por un educador o educadora por aula con el mismo horario del profesor. Dispone de transporte adaptado a las dificultades del alumnado y comedor, casi a la carta, según necesidades alimenticias de los alumnos. La plantilla de profesores se complementa con un médico, dos fisioterapeutas, cinco logopedas, tres profesores de educación física y el personal de administración y servicios propio de cualquier centro escolar. Mi hijo podría venir conmigo al instituto donde una profesora de EE hace más de lo que puede atendiendo de uno en uno individualmente, durante una hora “aproximadamente”, a cada uno de los seis alumnos que deambulan por los pasillos, de la clase ordinaria al aula de EE, con unas hojas de cuadernos sueltas y coloreadas en las manos. Yo he podido elegir y sin dudarlo me incliné por el primer sistema. Me consta, así me lo dice la directora de mi hijo, que muchísimos padres y madres se resisten a llevarlos a estos centros sin conocerlos sin molestarse en conocerlos.
        Sí, señora Elena, yo asistía a clase guardando silencio, saludando con respeto a mis profesores, tratando de responder a las exigencias de los estudios y sabiendo que quien decidía en el aula era el profesor de cada asignatura porque teníamos la seguridad de que él, o ella, eran los responsables de que saliéramos adelante con la adecuada preparación.
        Nunca me sodomizó nadie, ni me impidió manifestar mis opiniones, ni me adoctrinó, ni me torturó ni tengo noticias de que tal cosa ocurriera nunca a ninguno de los mil quinientos alumnos que allí estudiábamos, un instituto público. Es más, en mi vida como profesor, es usted la primera que me dice que no merecería entrar en un centro educativo por mis opiniones. En algo lleva usted razón, tanto el centro de mi hijo como el instituto donde yo estudié se construyeron durante el oprobioso régimen anterior. ¿No cree que tal vez usted

      • Incompetente en incompetencias
        27 abril 2011 a 5:53 #

        La profesora sodomizada sería una buena candidata a comisaria política como jefa de esos nuevos departamentos, como formación, ya que tiene la capacidad para decidir quien debe o no trabajar como profesor, por lo pronto daría ración de adoctrinamiento en forma de cursillitos a todos los presentes. Sin duda, cada vez es más cierto lo el pero enemigo lo tienes en tus propias filas.

      • elena
        29 abril 2011 a 1:09 #

        Fernando, mi respuesta no era para usted, sino para “incompentente en incompetencias”, su texto no lo había visto. Mi intervención en este hilo fue simplemente aclarar la diferencia entre minusvalía y discapacidad. Cuando vemos a un minusválido vemos su incapacidad, una desventaja que lo limita para llevar una vida normal, en cambio cuando lo que vemos es un discapacitado entonces vemos una deficiencia que con los debidos apoyos puede superar. Eso es lo que hacen en los centros específicos, prestar apoyos en las actividades que su hijo no pueda hacer sólo. La minusvalía degrada mientras que la discapacidad normaliza ya que todos somos discapacitados en algo, yo misma tengo una severa incapacidad para hacerme enternder en vista de las respuestas que recibo. Parece un detalle insignificante, lo sé, pero tras ese detalle se esconden los ojos que ven a Ignacio y las actitudes de quienes trabajan con él.
        En ningún momento he dicho que niños con graves discapacidades deban seguir una clase normal. Tan importante es conocer sus capacidades como reconocer sus limitaciones, pero ya que conoce los centros específicos, estará conmigo en que no todas las deficiencias deben ser atendidas ahí. Los hay que con los debidos apoyos pueden seguir una clase normal. El colegio de mi hija es un centro de integración auditiva y asisten niños sordos que con los debidos apoyos son perfectamente capaces de seguir las clases. Y algunos con resultados excelentes.
        Pero en cuestiones de integración Francisco Javier tiene razón, es un tema serio y que ha de hacerse bien por respeto al todos los alumnos y sus profesores.

      • elena
        29 abril 2011 a 1:11 #

        Señor “incompetente en incompetencias” no sé si sabrá que dos negaciones suponen una afirmación así que supongo que lo que lo quiere decir es “competente en competencias”. Usted sabrá. O tendrá que revisar su competencia lingüística. Puede contestar al tendido, esta vez a lo mejor le echan flores y todo.

    • Francisco Javier
      25 abril 2011 a 18:05 #

      El asunto de los alumnos con necesidades educativas especiales o de los alumnos de integración debería ser tratado con suma seriedad. Si hay un grupo de alumnos con el que no vale escatimar recursos es precisamente este. Pero también aquí las cosas se han hecho de modo muy chapuzero. A mi juicio, no se trata sólo de que un alumno con una deficiencia X esté en una clase ” normalizada” como si fuese un mueble, sino de que exista un programa específico que potencie al máximo sus capacidades. Hace falta asesoramiento médico, verdaderos especialistas en pedagogía específica, medios adecuados. Lo que es una chapuza es meter a una serie de alumnos en un aula “normalizada” y pretender que el profesor -que no es un especialista en atender, pongamos por caso a un alumno con parálisis cerebral- lleve a cabo con seriedad una adaptación curricular hiper-específica y que a la vez de clase, ponga orden, atienda un par de adaptaciones más de alumnos de compensatoria y que además en su materia estén incluidos los de “diver”. Lo que es una chapuza también es que un orientador se empeña en que le dé los papeles con las programaciones específicas para estos alumnos y que luego ni se miren, porque quien tiene que estar con estos alumnos no tiene ni idea de música (que es lo que yo doy y es de gran interés para alumnado con necesidades especiales.) Personalmente, a mí no me importaría en absoluto especializarme en este tipo de alumnado, que es por regla general muchísimo más agradecido y respetuoso que los “normales”. ¡Pero todo a la vez, no!

      • Jesús San Martín
        25 abril 2011 a 18:38 #

        Lo que comentas, Francisco, es el típico caso de buenismo que desemboca en perjuicios para la persona en cuestión y la clase en la que se encuentra. En EEUU, origen de la idea, ya están reculando, pues se permitió el acceso de minorías a centros de elevadísimo nivel, y no pudieron terminar la carrera, cosa que si podrían haber logrado en otra universidad menos exigente.
        En particular, en nuestra escuela hay un tetrapléjico, casi no puede articular palabra y sólo mueve una mano, con la que indica letras, y algunas palabras y frases hechas, sobre una cartulina para comunicarse. Está en una clase normal, pero no la puede seguir, y si pretende hacer una pregunta, con la técnica que he indicado, le lleva tal cantidad de tiempo que no se puede dar la clase. Añade la cantidad de símbolos extraños que usamos en matemáticas (piensa en las notas musicales). Esta persona debe tener profesores para el solo, que vaya previamente a clase con sus compañeros, para que se relacione, pero después la lección se le debe repetir a él solo, sin tiempo fijo, donde pueda emplear todo el tiempo que requiera. Eso cuesta mucho dinero, y todos somos muy alegres con la cartera de los demás: no conozco a nadie que deje de tomar la cerveza para destinar el importe a la alimentación de los niños que se mueren de hambre agarrados a la teta de su madre, las palabras en cambio son gratis y quedamos de maravilla diciendo lo que hay que hacer (sin dejar de tomar la cerveza)

  10. Jesús San Martín
    20 abril 2011 a 14:38 #

    “El principal instrumento de la educación de los hijos es el que parece haber fallado estrepitosamente: la exigencia de los padres y su responsabilidad a la hora de exigir esfuerzo y resultados en vez de complacientes facilidades para incrementar el tiempo de ocio a costa de la imprescindible formación”

    “No han fallado básicamente las escuelas ni las Universidades sino un amplio segmento de la cultura familiar dominante que ha confundido tolerancia con irresponsabilidad.”

    http://elcomentario.tv/reggio/la-mala-educacion-de-primo-gonzalez-en-republica-de-las-ideas/20/04/2011/

    • elena
      25 abril 2011 a 1:58 #

      Hola Jesús, felicidades aunque sea con retraso. He leído el enlace y me ha llamado la atención esta frase “Mi hijo no sirve para los estudios” Una frase lapidaria que condena al hijo al fracaso. Si a esto le unimos otra perla, esta ver de nuestro querido Boyer “el que se mueve no sale en la foto” tenemos el resumen perfecto para la estulcia española. Estulín ha entendido bien el problema al asegurar en una entrevista a proposito de España “es el único país que conozco que hace gala de la incultura”. Y conoce muchos.
      Centrar el problema educativo en la falta de exigencia de los padres, o la falta de esfuerzo del estudiante, o las trampas que tienen las leyes o la ineficacia del funcionario es no querer coger el toro por los cuernos. El auténtico problema es que pertenecemos a una sociedad que desprecia el conocimiento y que adora a Mario Conde como al becerro de oro. Dos mil años de historia y seguimos sacando de la cruz a Barrabás. Y, por supuesto, seguimos crucificando a todo aquel que mueve ficha.

      • Raus
        25 abril 2011 a 7:20 #

        ¿Dos mil años de historia, señor Elena? ¿Ha empezado usted a contar desde la natividad de Cristo? Creía yo que la historia era algo más vieja. Mire, si el auténtico problema es que “pertenecemos a una sociedad que desprecia el conocimiento y que adora a Mario Conde” desde siempre, tan malos resultados académicos habría obtenido el estudiantado español antes de la LOGSE como después de ella. Y no es así: el bajón académico se produce a partir de la implantación de esa ley y de una mentalidad general, decarácter progre, contrarias al mérito, la cultura y el esfuerzo; por tanto, especialmente contrarias al conocimiento. Una mentalidad y una ley que han intentado igualar a todos por abajo. Si nuestro problema fuera un desprecio intemporal por el conocimiento, no habría manera de explicar el bajón académico sufrido en las últimas décadas. Analizar esa ley y esa mentalidad general no es precisamente “no querer coger el toro por los cuernos”. Y si usted cree haber agarrado al morlaco por ahí, ¿qué solución propone? ¿Cómo conseguir valorar el conocimiento? Para valorar el conocimiento lo que hay que hacer es adquirirlo, poseerlo. Y para adquirirlo no hay más remedio que hincar codos, apelar al esfuerzo y la voluntad del alumnado, porque es él quien tiene que meterse el conocimiento en la mollera. Y todo ese esfuerzo exigible al estudiante no puede lograrse sin el concurso y el compromiso de los padres.

      • Raus
        25 abril 2011 a 7:28 #

        Perdón, obviamente, quise poner “señora” Elena.

      • elena
        25 abril 2011 a 22:50 #

        Bien, quizás debí decir EN dos mil años de historia. La historia es como las citas que cada cual usamos lo que necesitamos y me pareció adecuado para hablar de crucifixión porque antes y ahora en este país se sigue crucificando la excelencia. No ha necesitado venir la LOGSE para igualar, la guadaña ya la pasamos entre todos. Cada vez que tildamos de empollón a quien se esfuerza en el estudio, cada vez que enviamos al psiquiatra a quien no puede parar quieto, cada vez que censuramos los espíritus rebeldes, cada vez que mandamos guardar silencio a quien hace preguntas incómodas estamos igualando y pasando tabla rasa al que es diferente o piensa diferente. En un mundo de iguales no hay lugar para la diferencia. Atribuyes estos males a una ley y a la mentalidad progre, sin embargo, cuando yo estudié mucho antes de esta ley incluso del progresismo, todas estas actitudes ya eran práctica habitual en las escuelas.
        Si el problema NO es un desprecio intemporal por el conocimiento no habría manera de explicar el lío en que nos hemos metido. ¿dónde están los técnicos, los buenos profesionales, los científicos o los políticos preocupados por la sociedad y el bien común más allá de sus cholletes particulares? ¿Dónde los grandes pensadores que idean soluciones para la crisis? ¿Dónde los espíritus emprendedores?¿Dónde la industria y la tecnología para crear empleo? Ellos no son los hijos de la LOGSE, los hijos de la LOGSE solo son los herederos.
        Dices que para valorar el conocimiento hay que poseerlo. No es cierto. Nada se valora más que aquello que no se posee. La salud, el amor, el dinero incluso el trabajo se valora más cuando no se tiene. Lo que sucede con el conocimiento es que todos creeemos saber mucho de todo y el que cree que lo sabe todo no puede aprender nada. Y en nuestra propia soberbia de conocimiento somos unos grandes ignorantes. Ignoramos incluso que ignoramos. Y esto vale igual para el peón que para el científico. Valorar el conocimiento no es una cuentión de contenidos, es una serie de actitudes, la primera, la humildad. Sí es cierto que que para adquirir conocimientos es necesaria cierta disciplina y esfuerzo, pero de la misma manera en que al que ama la montaña no le supone esfuerzo el madrugar y escalar, sino que lo hace con placer, al que ama el conocimiento no le supone un ningún esfuerzo aprender cosas nuevas puesto que también lo hace con placer. Lo hace con placer el joven que tunea su coche mientras aprende electrónica y lo hace con placer el científico que investiga una nueva cura contra el cáncer.

      • elena
        26 abril 2011 a 11:30 #

        Jesús, mezclas en tu texto la falta de educación de los padres hacia sus retoños, con la holocausto naci y el feminismo. Y pretendes hablar claro. Mira, si unimos la falta de compromiso de los padres con la educación de su hijo, y las largas horas de futbol frente al futbol ignorándole, quizás acabemos, como Jose Antonio Marina pensando que la solución está en educar a los padres. No se si es ahí a donde quieres llegar. Si es así no puedo hablar. Que hay padres que necesitarían ser educados está claro, lo que no está tan claro es que se dejen educar, al menos mientras hay remedio. Si la ayuda la piden cuando tiene que mediar la justicia o cuando ya se han convertido en unos ni-nis empieza a ser un poquillo tarde.
        Sí, a mi también me educaron para trabajar y me educaron en unos valores y principios sólidos, y esos valores también implican que hay que hacer lo que hay que hacer y desde luego no es mirar para otro lado cuando ves las injusticias que se cometen a tu alrededor. Quizás los nacis, en su férreo nacionalismo se apuntaron al holocausto pensando que hacian lo que tenían que hacer, pero aquí, en España, nuestros conflictos con ese pueblo los saldamos con la expulsión y no con el genocidio. Se dice que al cruzar las fronteras en su peregrinación, el rey Fernando el Católico, les hizo abrir sus ataudes –puesto que se llevaron a sus muertos con ellos- y al encontrar el oro les dijo: Podeis marchar, pero que nadie diga que el rey de Aragón no sabía lo que os llevabais. De ahí la frase “pesas como un judío muerto”. Pero esa es la diferencia entre la nobleza baturra y el nacionalismo alemán. Y no, no todos somos iguales y desde luego yo nunca formaría parte de esa algarabía de sangre ni veo esperanza en que unos cuantos den su vida para salir de esta puta mierta. Ya va siendo hora de enterrar la espada y usar la pluma.
        Respecto al feminismo, tema recurrente y deliberamente mal interpretado, en algo tienes razón. No se puede calumniar y quedar inmune. Si una mujer o un hombre hacen un falso testimonio y así se demuestra que caiga sobre ellos la fuerza de la ley, y si un hombre o un mujer o quien sea maltrata a otro ser humano pues igual. Pero en defensa de la mujer diré que sí hacen falta de leyes que la protejan de la brutalidad masculina que las usa como esclavas o objetos de placer. Aquí y en el Congo belga. Es falaz tu argumento de que tienen menos masa muscular ergo tienen menor masa cerebrar. Con ese razonamiento los elefantes tienen mayor cerebro y no por ello son más inteligentes. También es falaz tu argumento de mandarlas a trabajar en la mina. No tengo ningún inconveniente siempre y cuando se defienda el derecho de los hombres a la limpieza a domicilio. Y ni qué dicir tiene lo que ganan unos y lo que ganan otros. Lo mismo sucede con la administración, valuarte de igualdad, lo mismito el sueldo destinado a un auxiliar de enfermería que a un mozo de almacen o de mantenimiento. Igual cualificación profesional y distinto sueldo. Pero no pasa nada, nos pondrán unas cuantas en el gobierno o de presidentas, vete tú a saber, y todos tan contentos.

    • Jesús San Martín
      25 abril 2011 a 8:21 #

      Estimado Raus, en la silla de mi despacho está el jersey de aprobar. Lo utilizo siempre que los alumnos me preguntan qué hay que hacer para sacar la asignatura. Cojo el jersey, prácticamente nuevo, y meto la mano por la manga para sacar el dedo por el agujero del codo. Agujero, resultado de apoyarme en los codos. Ya lo hemos dicho otras veces: los cursos de CCC, cabeza, codos y culo.

      Querida Elena, los padres han hecho una gran dejación de sus funciones, no por omisión, ni por vagancia, sino porque creían que era lo mejor, convicción a la que llegaron tras salir de una dictadura y que les llevo a pensar que el trabajo duro y la disciplina para sacar el trabajo era fascista (confusión de tolerancia con irresponsabilidad). Entiendo por disciplina aquello que hay que hacer, aunque no guste, para realizar una labor (un diabético necesita una fuerte disciplina para no tocar los dulces e inyectarse regularmente la insulina). Posteriormente se ha producido una realimentación entre esa forma de ser de los padres y la sociedad que creamos: la acción de los padres genera una sociedad permisiva y la sociedad permisiva potencia la dejadez y la inacción de los padres. En la circunstancia actual los padres no pueden hacerse con el control, hay demasiado mar de fondo, pero el problema no es ese, es que no son conscientes del problema: ni siquiera lo intentan. En realidad, reduzco el problema a uno sólo: siempre echamos la culpa a los demás de las cosas que nos salen mal, ya sea el suspenso, que no nos luzca el trabajo, que nuestros hijos no estudien,…

      Gracias por las felicitaciones que me habéis mandado varios de vosotros, pero el chocolate no se puede compartir por la red, y no diré que me da pena.

      • elena
        25 abril 2011 a 23:59 #

        Querido Jesús, en vez de tanto chocolate te deberían haber regalado otro jersey. Los padres de hoy, como los de ayer quieren lo mejor para sus hijos, y piensan que lo mejor es todo aquello que ellos desearon para sí mismos y no pudieron tener. Eso incluye las clases de piano, de inglés, de natación de sky, y también las barbies, las gameboys y las nikes pero olvidan algo que ellos sí tuvieron y que entre tanta actividad olvidan dar a sus hijos: el tiempo que pasan con ellos. Sobre valores como la disciplina, el esfuerzo, la voluntad, totalmente de acuerdo pero esas cosas pueden educarse por obligación como en el caso del diabético, o por placer como en el caso de montañero.
        Sobre tu tesis de la realimentación social tendrás que hacerme un esquema, demasiado complicado para mí, pero vaya un poco exagerado eso de que los padres tienen la culpa de todos los males de sus hijos y por ende, de la sociedad ¿no? Ahora va a resulta que las políticas, la economía y los medios de desinformación son inocentes y no tienen nada que ver en esta historia.

      • Jesús San Martín
        26 abril 2011 a 7:52 #

        Por mucha desinformación y situación económica no consiguen que fume, porque en mi casa no se fumaba. Por mucha desinformación y situación económica no consiguen que deje de trabajar, porque era lo que veía en casa; no te digo ya de robar o pegar a la gente. No dejamos de ir a trabajar porque llueva o haga mal tiempo, pues lo mismo con la desinformación y la situación económica: como el mal tiempo, ajo y agua, y a hacer lo que hay que hacer.

        No he dicho que los padres “tienen la culpa de todos los males de sus hijos”, sino que son responsables de la desastrosa educación de sus hijos, como consecuencia de una errónea interpretación de lo que es conveniente para ellos, y que les ha llevado a la transmisión de unos valores y comportamientos que repercuten muy negativamente en su formación. Añadir, “por ende de la sociedad (se sobreentiende que los males de la misma)” es una implicación que ni he hecho ni se deduce de mi argumentación

        Sí, hay padres que les dan clases de esquí porque ellos no las tuvieron, y otros para quitárselos de encima. Similar a lo de la cerveza y los niños que se mueren de hambre: ¿cuántos padres dejan de ver el partido para estar con sus hijos?

        Volvamos un momento a la sociedad. Tras el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, y otros holocaustos (más recientemente tras la dictadura argentina) siempre se oía: cumplía con la ley. Nosotros no lo haríamos ¿verdad? ¿o sí? Piénsalo antes de seguir leyendo. Piénsaloooo, no sigas leyendo. Al día de hoy, en España, en nuestra sociedad, si una mujer dice que un nombre le ha pegado, el hombre pasa la noche en el calabozo, aunque sea mentira, y el policía le lleva a la cárcel porque lo dice la ley: siendo totalmente inocente, y ninguno de nosotros le vamos a decir al policía que no lo haga. La verdad es que llevaba mucho tiempo desesperado con esta mierda de sociedad, pero hace unos días vi un excelente documental de historia religiosa, por un profesor de Oxford (no me extraña que sea tan buen universidad), y apareció la protesta contra la tiranía, personas que pagaban con su vida nuestra libertad y volví a creer que saldremos de esta “puta mierda”.

        Para terminar te comentaré algunas cosas sobre esta salvajada ilegal de condenar a la gente sin pruebas, y dictar distinta pena en función del sexo. Por un lado ha dado votos a la escoria de los partidos (el PP no se libra también hace el mismo juego), bueno para ellos y malo para la mujer, porque ha establecido legalmente la inferioridad física de la mujer, no solamente en las sentencias, sino en las pruebas de acceso al ejército y a la policía, y no hay que pensar mucho para saber cuáles serán las consecuencias para el sueldo en la mina (que depende mucho del esfuerzo físico), y después de la mina….Se le ha ocurrido pensar a los partidarios de esta salvajada, que si el hombre tienen más masa muscular que la mujer también tiene un cerebro casi un 10% más grande, y que si hay ley para una cosa también acabará habiéndola para la otra, y cuando se vaya extendiendo la religión que considera inferior a la mujer ya tendrá la base jurídica para justificar lo injustificable.

      • elena
        26 abril 2011 a 11:37 #

        Jesús, te he contestado más arriba. Espero no te importe, no me he dado cuenta.

    • Jesús San Martín
      26 abril 2011 a 13:35 #

      No he dicho que mayor masa muscular implique más masa cerebral, por lo que tus siguientes argumentos son falaces. Lo que yo he dicho es que el cerebro del hombre tiene más masa que el de la mujer, que es un hecho empírico

      http://familiaytu.com/peso-del-cerebro-adulto-y-recien-nacido/

      y si tu mantienes que la mujer debe tener leyes particulares para protegerse de la fuerza del varón entonces las religiones que piensan que la mujer es inferior ya tienen el argumento legal y TU opinión para sujetarlo. He añadido que si tales leyes se hacen basándose en la fuerza entonces también está el hecho empírico del la diferencia de masa cerebral, y llegará el día que se apoyen en ello, con el apoyo de los que, como TÚ, aprobabais tales leyes: la de mandar a un varón inocente a la cárcel sólo por ser varón.
      Los asesinos y violadores van a la cárcel, independientemente del sexo, y la ley contempla la diferencia de fuerza a la hora de establecer la condena. Que hay más violadores entre los hombres, pues irán más a la cárcel, pero la condena, la misma. Si tu marido no hace las labores de casa es problema vuestro, no de la sociedad; no las hace, divórciate, si aceptas es porque te da la gana. ¿Conoces casos de mujeres con menor salario e igual trabajo? Pues en la Plaza de Castilla están los tribunales. Un mozo de almacén y el personal de enfermería cobran distinto sueldo porque son trabajos distintos, pero si fuera el caso de que una mujer y un hombre, ambos trabajando como mozos de almacén, cobrasen distinto, tú lo estarías justificando con el argumento de que la mujer es inferior físicamente y al ser un trabajo físico pues la diferencia que tanto te gusta, se te materializa en las narices (eso indicaba en mi post anterior): nadie puede pedir igualdad en nada (salarios, trato,…) si simultáneamente mantiene y exige su inferioridad por ley, o eres igual o no lo eres, para todo. Medimos muy mal los ritmos, y no nos damos cuenta de las implicaciones: votos para los partidos hoy, seres inferiores mañana. Echa una ojeada a la religión de mayor crecimiento y a las tasas de natalidad de las mujeres de esa religión, sabrás lo que tienes a la puerta: a la puerta que estás llamando.

      • elena
        27 abril 2011 a 23:44 #

        Es un hecho empírico que el cerebro del hombre tiene más masa que el de la mujer y es un hecho empírico que el cerebro de un elefante tiene más masa que el de un hombre. Bien ¿Cuál es más inteligente de los tres? No veo la base jurídica para la discriminación con semejente argumento.
        Y es un hecho empírico que el hombre tiene más fuerza. Llegado el caso en que ante un determinado puesto de trabajo se justificase un mayor sueldo para el hombre en base a su fuerza y no a su competencia o buen hacer estaríamos defendiendo que la fuerza bruta ha de ser más recompensada que la inteligencia. Y creo que ninguno de nosotros defiende tal cosa.
        Del hecho de que el hombre sea más fuerte, lo único a considerar es que pega las hostias mas gordas. Si una mujer denuncia a un hombre de maltrato la sociedad debe defenderla y si consideramos el número de mujeres que mueren a mano de sus parejas, entonces es que se denuncia menos de lo que se debería.

    • Jesús San Martín
      28 abril 2011 a 9:49 #

      Vuelves a comparar peras con manzanas, igual que el otro día mezclabas mozo de almacén con enfermería, ahora quieres mezclar elefantes con personas. Eres tú quien dice que si el hombre tienen más masa muscular entonces “pega las hostias más fuertes”, y como el hombre tiene mayor masa cerebral entonces….. Yo no he visto en ningún momento base jurídica para discriminación por la inteligencia, igual que tampoco la veo por razón de sexo como tú haces:
      “Si una mujer denuncia a un hombre de maltrato la sociedad debe defenderla”
      Lo que la sociedad debe hacer es defender a cualquier ser humano ante el maltrato, y la pena debe ser la misma sin distinción de sexo. Quien mata va a la cárcel. Qué sólo matan los hombres, entonces sólo irán a la cárcel los hombres, pero la pena la misma para los mismos delitos.
      Eres tú quien justifica un mayor sueldo para los hombres en tareas que requieren fuerza bruta, pues tú estableces legalmente la inferioridad física de la mujer. Al mismo tiempo, las religiones misóginas, que consideran inferior a la mujer, tienen base jurídica gracias a ti y la ley que defiendes. Eres tú sola la que se está poniendo el burka, desgraciadamente se lo vas poner a todas las mujeres.

      • Mari
        28 abril 2011 a 14:30 #

        Tal vez la fuerza se atrofie de no usarla; ahora con tanta máquina, quizás no tengamos que evaluar si el hombre tiene más o menos, mejor o peor, fuerza que la mujer; igual en otro tiempo la mujer tuvo más fuerza que el hombre y de no utilizarla… se le atrofió. Para fuerte fuerte, una grúa y para listo listo, internet, que sabe de toooo.

      • elena
        28 abril 2011 a 15:48 #

        “ Eres tú quien dice que si el hombre tienen más masa muscular entonces “pega las hostias más fuertes”, y como el hombre tiene mayor masa cerebral entonces…..” el elefante es más listo.
        Vale, no aceptas fuerza bruta como animal de compañía y base legislativa. Lo veo. Pero en este país de pandereta, Jesús, se sigue considerando que es el hombre quien trae el sueldo a casa y la mujer “ayuda”, de la misma forma en que las tareas de casa y la educación de los hijos sigue siendo cosa de la mujer y el hombre “ayuda”. Este reparto de roles ha sido así hasta antes de ayer y todavía perdura de la mentalidad española. De la misma manera en que perdura en la mentalidad española aquello de “esposa te doy, que no esclava” y hay que especificar eso de esclava . ¿puede esta mentalidad cambiarse a base de leyes? No lo sé, puesto que la mayoría las ignoramos y lo que nos llega de ellas como la “discrimanición positiva” que favorece el ascenso a puestos de responsabilidad a la mujer sólo por ser mujer y no por estar más capacidada, lo único que favorece es la discriminación que pretende eliminar. Lo que sí se es que estas mentalidades se transmiten en casa en el mismo momento en que cuando un niñollora decimos “vaya pulmones que tiene” y cuando llora una niña la escusamos diciendo “es que está nerviosa”, o les ponemos el trajecito azul o rosa. Ahí ya comienzan las difencias.
        La violencia doméstica es otra cosa, o la misma, puesto surge de la creencia de que “la maté porque era mía” y ningún ser humano le pertenece a otro. Y mientras haya hombres que sigan mantando a sus mujeres porque son suyas tendrá que haber leyes que las protejan.

      • elena
        28 abril 2011 a 15:53 #

        Seguro que sí Mari. Bonito guión para una novela.

      • Raus
        28 abril 2011 a 17:38 #

        Si no recuerdo mal, en la Constitución española queda establecido que nadie debe ser discriminado por su procedencia, religión, sexo… Usted, señora Elena, lo que propone es derogar el artículo en cuestión. Cargarse la igualdad ante la ley. La ley, según usted, debe ser más dura con los hombres que con las mujeres por el mismo delito. En la Alemania nazi ocurría así: la pena era distinta en función de etnia del autor. Si era judío, la pena era mayor que si no lo era. Aquí, en otros tiempos, se decía que “pagará la multa según quién sea”.

        Dice usted, además, que hay que proteger a la mujer de la brutalidad del hombre. Y se queda tan pancha. Quienes, por cierto, no se quedan tan panchas son las lesbianas maltratadas por sus parejas, pues cuando solicitan protección de la administración, ésta les da calabazas: la ley sobre el maltrato doméstico protege exclusivamente a la mujer de la agresión del hombre, no de la de otra mujer. Supongo que si usted fuera lesbiana y sufriera el ataque de su pareja (femenina, claro), lo que querría es que la ley también la protegiera de la violencia de las mujeres. La ley, como ya le ha dicho Jesús, debe proteger a las personas de las personas, con independencia de su sexo.

        Si usted está dispuesta a mantener aquí que los hombres de este país son más agresivos con las mujeres que con los hombres, tendrá que explicar cómo es posible que, grosso modo, por cada mujer asesinada haya diez hombres asesinados. Atendiendo a las cifras objetivas, no se justifica una ley específica para proteger a las mujeres de “la brutalidad de los hombres”: ¡antes al contrario! A no ser que usted piense que la vida de una mujer es más valiosa que la de un hombre. A no ser que usted me diga que los asesinatos de hombres son menos lamentables que los asesinatos de mujeres, o que los interfectos masculinos se lo han buscado. Si es así, si es que usted cree que es más valiosa la vida de las mujeres, debe usted explicar por qué.
        Y mire usted, la realidad sobre la violencia no es la realidad que le cuentan los telediarios. La que ahí nos cuentan es tan veraz como lo pueda ser el gobierno de turno y diferentes lobbies. Tan veraces como los balances que nos presentan los responsables políticos sobre la situación de la enseñanza española. Imagínese lo veraces que son. Para empezar, en los grandes medios de difusión, se denuncian sistemáticamente los asesinatos domésticos que comete el hombre, no los que comete la mujer. Y créame, las mujeres también los comenten. Porque no se vaya usted a creer que lo que no sale en los telediarios no existe.

        Si usted quiere una ley que proteja a las mujeres de la “brutalidad de los hombres”, imagino que también considerará necesaria una ley que proteja a los niños de aquel sexo que más los maltrate. ¿Sabe usted cuál es el sexo que más maltrata a los niños (estadísticamente hablando)? La mujer. Para ser más exactos: las madres de las criaturas (¡pero no todas, por supuesto!). Y si usted está pensando que las madres maltratan más a los críos que los padres porque están más tiempo con ellos, le diré que no es así. Y si usted está pensando que esto me lo saco de la manga, también le diré que no. Consulte usted, por ejemplo, lo que dicen al respecto el Centro Reina Sofía (institución oficial, ojo), UNICEF, el Instituto Nacional de Estadística, el U.S. Department of Health & Human Services (Administration for Children and Families, Administration on Children, Youth and Families, Children’s Bureau), el o el Centro Nacional de Epidemiología.

        Por último, si acaso piensa que le digo todo esto para poner de mala a la mujer y exculpar al hombre, se equivoca. El maniqueísmo de unos buenos y otros malos no me afecta. Hombre y mujeres pueden hacer buenas y malas obras, o delinquir. No importa en absoluto si el que comete un determinado delito es rubio o moreno, alto o bajo, negro o blanco, angoleño o español, católico o hindú. Todo eso da igual: la pena debe ser la misma. Todo eso debe dar igual. Y también si el delincuente es hombre o mujer.

      • elena
        29 abril 2011 a 1:07 #

        Mire, sr Raus, si yo cogiera la Constitución la partiría en dos y trataría de elaborar una nueva, pero precisamente ese artículo sería de los pocos que preservaría de la quema. No me ha leído bien si de mi escrito deduce que pretendo leyes diferentes para unos u otros pero tampoco soy tan ingenua como para pensar que con las leyes se hace justicia. Justicia es dar a cada uno lo que necesita, y necesita más el más indefenso, sea una mujer, un niño o una persona de pocos recursos. No se cómo era la justicia en la alemania naci pero sé como es la justicia aquí, y también pagas distinta condena según el dinero que tengas. Depende del abogado que te puedas pagar. Si eres carterista estás perdido, si robas 1 billón se te abren hasta las puertas del cielo. Y de la propiedad intelectual ni hablamos, sale más caro el pirateo que violar un menor. Así que no me enrede con prisiones preventivas de mujeres que denuncian malos tratos. Si le parece miramos para otro lado y que pase lo que tenga que pasar.

  11. Raus
    21 abril 2011 a 9:45 #

    En efecto, estimado Jesús, no hay contradicción entre las leyes de la enseñanza y lo que ocurre en las familias. Si la hubiese, otro gallo nos cantaría. En ambos sitios se canta la misma canción.
    Un abrazo.

  12. Mari
    21 abril 2011 a 14:47 #

    Reflexión en alto:

    Muchos somos los que queremos que esto cambie. Muchos sabemos que demasiados mandamases no cumplen adecuadamente con su tarea, ni demasiados subordinados. Y sabemos que hay muchas personas que creen en dios y otras que son ateas y otras están, ahí, en medio. Y también sabemos que hay personas que salen diariamente de casa sin saber si conseguirán algo que llevarse a la boca y… personas con mansiones y yates, y por todos es sabido que el pez grande se come al pequeño, pero, ¿es esto lo que queremos para nuestros hijos? ¡NO!, rotundamente ¡NO!, sé que todo aquel que tiene hijos quiere lo mejor para ellos, otra cosa es saber qué es lo mejor y aun creyendo saberlo… cómo conseguirlo. Todos soñamos con que nuestros hijos sean… unos, buenas personas y felices, otros, grandes científicos, deportistas de élite, famosos abogados, actores de éxito… Unos les enseñaran a ser ÉTICOS; para otros, el lema a enseñar será: todo vale a la hora de conseguir vuestros fines; otros… a saber.

    ¿Existirá una Ética objetiva que podamos enseñar a nuestros hijos? Imagino que no, porque la Ética la han inventado los hombres y lo objetivo es independiente de la manera de pensar, sentir o hacer de las personas. Éste es el primer dilema que se encuentran muchos padres a la hora de educar a sus hijos en una sociedad como la nuestra, que aunque hay leyes, muchos se las saltan y además son aplaudidos por muchos otros.

    ¿Qué debo enseñar a mis hijos?, ¿cuáles son mis principios y cuáles quiero que aprendan mis hijos?, se preguntan no pocos padres, ése “¿no sé qué hacer con este hijo?” que muchos padres claman, para mí, lleva estas preguntas implícitas.

    Sí, la educación falla en las casas, pero antes falló en la sociedad (ese “todo vale” – ese estando yo caliente… no rindo cuentas ni a… mi padre, ni pareja, amigos… a nadie – se puso tras la democracia pronto de moda, supongo que sería efecto de lo anterior); hoy los hijos no rinden cuentas ni a padres, maestros, hijos; pasamos del norte al sur sin pasar por el centro. ¡Pero si de lo que se trata es de no alejarse del centro!, ¡del equilibrio!

    Qué difícil ha sido siempre que el vago trabaje, que el ladrón no robe, que el egoísta sea capaz de ponerse en el lugar del otro, que el que tiene el alma oscura vea la claro, pero hoy puede que más, porque… ya sabemos por qué.

    Es difícil enseñar a un hijo en un mundo como éste, pero hay que hacerlo y siempre con el lema tu obligación es aprender y la mía enseñar, mostrar, orientar y todos los ar que queramos, pero ¿qué enseñar?, ésta es la pregunta realmente inquietante a la que se enfrentan muchos padres, sobre todo aquellos que no tienen una formación sólida, que se consideran religioso pero no lo son, que creen en los derechos humanos, pero… ¿qué enseñar para formar adecuadamente a los hijos?, ¿cómo llegar a unos principios Éticos, por los que regirnos y en los que educar a nuestros hijos, con los que muchos estén de acuerdo?

  13. 21 abril 2011 a 16:16 #

    No vivimos en el mejor de los mundos para dedicarnos a esta tarea.Las familias no están por la labor y la sociedad tampoco ayuda mucho; mejor dicho, nos bastaría con que unos y otros no estorbasen.
    Dicho lo cual, tampoco debe asustarnos, pues si los niños viniesen al cole sabiéndolo todo y siendo almas impuras, podríamos irnos a cultivar cebollinos. Debemos exigir el cumplimiento de las normas, independientemente de que en su casa o en la calle las haya o no, las cumplan o no. ¡Y ahí no debemos pasar ni media, ni a padres ni a hijos! Cuando asistimos a un concierto, o una celebración religiosa, damos por hecho que se respetarán unas normas básicas para que esos actos se celebren con el orden y la solemnidad requeridas. Igualmente, la escuela precisa de un ambiente adecuado de silencio, de trabajo. Y eso no lo van a solucionar ni los padres ni los inspectores, sino quienes somos responsables de ello. De lo que ocurra en mi aula yo soy el único responsable. Un alumno puede hacer una locura, y me resultará practicamente imposible evitarlo; que la repita depende mucho de las medidas que yo haya tomado. Un padre puede venir al centro a quejarse, a darme lecciones…, pero una sola vez. A partir de ahí debe quedarle muy clarito quién es el profesional, quién decide lo que se imparte y cómo se imparte. Yo no le doy lecciones al mecánico cuando le llevo mi coche.
    No es tarea fácil, pero sí necesaria. Y es importante que en eso sí que estemos de acuerdo.

    • Francisco Javier
      23 abril 2011 a 11:50 #

      Según esa forma de ver las cosas, ¿qué más da un sistema que otro? Si todo depende de la “profesionalidad” del docente, de voluntarismo, de su capacidad innata para poner orden, pues lo mismo da que haya ESO o AQUELLO. Pero no es así. No sé muy bien de qué tipo de centros nos hablas, cuando insistes tanto en repetir siempre el mismo “argumento”. No dudo de que a lo mejor tú seas capaz de conseguir un clima de silencio en tus clases, pero en una inmensa mayoría de casos no sucede así, incluidos profesionales de gran experiencia (y valía), que se han visto desbordados por la realidad. Yo no pido que los niños vengan sabiendo, pero sí que me dejen enseñar y lo que no puedo hacer es mandar a Jefatura a una clase en bloque, o a un 30 % de la clase que sistemáticamente me impide ejercer mi trabajo con normalidad, porque le importa una nada mi asignatura (y en general todo), o dicho de otro modo: no desean estar allí (lo cual ellos mismos declaran con absoluta convicción.) Las normas, uno hace todo lo posible por hacer que se cumplan, pero eso no impide que la clase tenga un nivel de ruido insoportable, que haya alumnos que no traigan por sistema ni un triste lápiz, que se tenga que estar pidiendo por favor silencio de continuo, etc., etc., etc. Para eso nos pagan, dirán algunos. Muy bien, para eso me pagan, pero luego que nadie se sorprenda de los niveles penosos de nuestros educandos, o de que desde la Comunidad Europea se empiecen a oír voces que hablen de la posibilidad de llevar a cabo funciones de “tutoría” ante la incapacidad manifiesta de este país por solucionar su crisis crónica.

      • 23 abril 2011 a 22:06 #

        No, no nos pagan por eso, nos pagan por enseñar. Por eso, tenemos derecho y debemos exigir el poder realizar nuestro trabajo en las mejores condiciones. Tengo que educar, no tengo que aguantar a los alumnos.
        Claro que “enseñar” y “educar”, en mi modesta opinión, no se reduce a los contenidos, sean estos raíces cuadradas o subordinadas de relativo. Si no estamos de acuerdo en esto, no vamos a estar de acuerdo en nada más. Lógicamente, los valores en los que debo educar no son los mismos en Educación Infantil que en Bachillerato. A medida que el alumno madura hay “temas” que se deben dar por supuestos, como debe darse por supuesto que en Educación Secundaria ya sabe leer y escribir, aunque sea mucho suponer. ¿Si no sabe leer y escribir de quién es la culpa?, ¿Y si no guarda silencio en clase, de quién es la culpa? ¿Por qué hay grupos que en unas clases están en silencio y en otras no paran de hablar? Y no, no es por miedo…Saben a quien pueden “torear” y a quien no, van a medirte desde el primer día para saber hasta dónde eres capaz de aguantar, Y si llevas un año con ellos y no te dejan dar clase, tenemos un problema.
        ¿Quién le inculca al niño el hábito de estudiar, de comer a la misma hora o de lavarse los dientes?, ¿quÍen el de escuchar en clase, esforzarse, respetar a los compañeros…?
        Bien es cierto que el alumno que en su casa no tiene normas, no va a cumplir las del Centro, ni tampoco las de la “calle”. Ahí aparece el listillo que te dice “no hago caso a mi padre y te lo voy a hacer a tí”. Muy bien, voy al RRI y veo lo que dice sobre faltas de respeto al profesorado, abro un expediente, lo tramita la Comisión de Convivencia y se va a su casita 20 días. Si no funciona me lo dices, pero antes de opinar, es bueno probarlo. “Quien lo probó lo sabe…”
        Nunca he dicho que haya que aguantar, sino que la tarea de educar abarca más allá de los contenidos. Y si alguien piensa otra cosa diferente, quizás se ha equivocado de profesión. Las tuercas de los coches no protestan, no interrumpen, no tienen que atarse los cordones ni se hacen pis; los niños sí. Pero eso ya lo sabíamos.
        En la Universidad ya damos por supuesto que el alumno sabe atarse los cordones de los zapatos y salir del aula por la puerta y no por la ventana. Entonces sí, es lógico que los contenidos ocupen el 100% de la tarea. En Educación Infantil es otra historia.
        ¿Cómo voy a explicarle a un chico de 14 años lo que es potencia de una potencia si ese día no ha desayunado? Será más aprovechable para ambos que le dé un vasito de leche y una tostada, ¿no?
        Cuando una clase no funciona, sea por lo que fuere, lo que no procede es empeñarse en seguir metiendo contenidos con calzador. Antes solucionaremos los problemas que haya. A nadie se le ocurre reparar el motor de un coche yendo a 140 por la carretera. Paramos, reparamos y continuamos. Siempre vale la pena “perder” una hora o tres días, que todo un curso. Y no hablo de negociar, no; yo no tengo que negociar nada, porque la disciplina, el esfuerzo y el respeto no se negocian.

      • Raus
        24 abril 2011 a 7:09 #

        Si es que no te enteras, F. Javier. Te lo explico: la función de los padres no es educar a sus hijos. Eso es cosa del pasado, del rancio pasado. Los padres, hoy, están para lo siguiente: para yacer y reproducirse, criarlos (darles de comer, o cebarlos, si prefieres), darles un techo, comprarles regalos, y ya. Lo demás, lo de educarlos, urbanizarlos y demás, corre a cargo del maestro, que para eso le paga el Estado. De modo que, en lo sucesivo, y para que os vayáis preparando, si el niño rompe un cristal porque va haciendo el gamberro por la calle, o si molesta en el cine o si se dedica a pegar a niños pequeños de su barrio, si algo de esto hace, digo, los responsables vais a ser los maestros, no los padres. Sí, porque sois vosotros quienes les tenéis que civilizarlos y enseñarles matemáticas, lengua, música, química…. Ya falta menos para que se persone la policía en vuestras casas a pediros cuentas por el vandalismo botellonero de la Vanesa o el Llónatan. Avisados estáis.

  14. Mari
    23 abril 2011 a 21:38 #

    Alonxo, en lo básico puedo estar de acuerdo con usted, pero es necesario que profundicemos más, porque de nada sirve que tengamos a nuestros alumnos en silencio en clase, si cuando salen a la calle son unos irrespetuosos, intolerantes, etc. con los que si son respetuosos, etc.  Lo que quiero decir es que, al igual que en los centros hay varias culturas, ideologías, modos de pensar, de actuar, etc., en la sociedad ocurre lo mismo.
     Igual que propongo un acuerdo en lo educativo, ya que, para mí,  ley de educación debería ser acordada entre todos los partidos políticos y  que cada Centro debería adaptarla a su realidad concreta, por supuesto sin salirse del marco de la ley, también creo que cada grupo social debería acordar unos principios éticos, derechos humanos desenmarañados; es curioso como en general la sociedad conoce los derechos humanos y, además, está en gran medida de acuerdo con ellos, pero en cuanto indagas un poco te das cuenta que no todos entendemos de igual manera la justicia, la libertad, la igualdad, la tolerancia, etc., es decir, no le damos el mismo significado. Si aclaráramos estos conceptos, tal vez, cada uno de nosotros sabríamos realmente que piensa el otro. Hay quienes están seguros que significan para ellos estos conceptos, tanto en un lado como en el otro, pero hay una no sé si mayoría o, al menos,  un número nada despreciable de ciudadanos que no tienen muy claro dónde están en algunos planos, así podemos encontrar personas  nada partidarias del aborto, divorcio, etc. que votan… y viceversa.
    La escuela debe ayudar a desenmarañar, debe presentar a sus alumnos el cómo piensan unos  y cómo  lo hacen otros, otros… y otros. En que teorías filosóficas fundamentan cada grupo su ideología,  para que cada cual, tras sus vivencias,  puedan elegir… y actuar en consecuencia.

  15. Mari
    23 abril 2011 a 21:55 #

    Lo anteriormente dicho crea un desasosiego, un conflicto personal, familiar y social que genera un todo vale que no es real, ya que a la hora de la verdad no vale todo y así tenemos que hacérselo saber a nuestros hijos y alumnos.
    He descubierto como algunos de mis alumnos piensan una cosa y hacen otra justificándolo

  16. 23 abril 2011 a 22:22 #

    Y otra más, Francisco Javier:
    “y lo que no puedo hacer es mandar a Jefatura a una clase en bloque, o a un 30 % de la clase que sistemáticamente me impide ejercer mi trabajo con normalidad”.

    Si no puede, tenemos otro problema. Y grave.
    ¿Acaso la policía no puede detener a 30 personas que están robando? ¿Cuál es el número límite de personas a las que se puede imponer un castigo por incumplimiento de las normas?

    Saludos.

    • Ania
      28 abril 2011 a 0:23 #

      El problema que tenemos contigo Alonxo es que mezclas argumentos excelentes con aparentes sandeces como sugerir que demos vasitos de leche con tostadas a los alumnos hambrientos y que perdamos -tu dices que tres días-, porqué no todo el curso puesto que a cada alumno es seguro que tiene cada día una carencia física , emocional sexual o apetitiva que atender antes de abordar cualquier contenido lectivo. Y es que ,desgraciadamente, tus aparentes sandeces toman visos de crueldad sicopática al decirnos, de un modo u otro , directa o indirectamente , de modo variado pero continuo y machacón que tenemos que ser profesores, cuidadores y hasta restauradores de los alumnos .

      No me parece posible , salvo tal vez con los niños de infantil, cumplir tamañas expectativas: o damos clase y enseñamos o hacemos de padres-cuidadores, restauradores o monitores de tiempo libre : no se puede ser todo a la vez ni siquiera todo por tiempos para todos y cada uno de los alumnos de cada grupo clase.

      • 28 abril 2011 a 17:58 #

        “El problema que tenemos contigo Alonxo…”
        Extraño modo de comenzar una conversación, ¿no cree? Lo digo porque todo cuanto escriba será utilizado en contra mía, y no en contra suya por estas “originalidades” y las que suceden.
        Por contra, yo no creo que usted diga sandeces, usted es la genialidad personificada. Si baja un poquito el tono, y está dispuesta a leer lo que escribo, interpretarlo correctamente y si no preguntarme, le explicaré con mucho gusto lo de las tostadas. No vaya a ser que el problema sea solo suyo y no del resto. Ponga usted lo que convenga en lugar de tostadas, pensé que no necesitaba acudir a la hermenéutica para tan simple pensamiento.
        Para usted es una “sandez”, para mí no. ¿Y sabe por qué? Porque trabajo con personas, no sé si usted se dedica a la construcción de buques o a la venta de chirimoyas, en cuyo caso no ha de preocuparse por desayunos y otras “sandeces”. A mí sí me precocupa si un alumno ha desayunado (ponga usted lo que quiera) o no. Y las tostadas incluso en alguna ocasión se las daré yo, sí, no tengo ningún problema en hacerlo. Como no es su trabajo, usted puede reclamar este particular a Servicios Sociales, a los compañeros del Equipo de Apoyo, en fin…pensé que eso tampoco necesitaba explicación alguna.
        Sí, cuando yo tengo problemas con un grupo paro la clase, porque todo lo que haga mientras exista ese problema será tiempo perdido. Si usted tiene una técnica mejor que esta “sandez” ruego me la transmita, me gusta aprender. No hacer nada no me parece una propuesta razonable frente a la que yo le hago.
        Como comprenderá no hablo de memoria, aunque si le parecen “sandeces” mis opinones, creerá que me invento todo cuanto digo. Pues no. En más de una ocasión, como todos, he tenido grupos difíciles. He actuado así y ha funcionado. Así de sencillo. Obvio relatar todo el proceso que espero supondrá, pues una clase no se para tres días sin más. Pero vamos, tampoco requiere de muchas filigranas.
        Claro que mis “sandeces” no son solamente “sandeces” sino que ” toman visos de crueldad sicopática”.
        Bueno, no solo aporta “nada” ante mis propuestas sino que se dedica a calificar y descalificar sin encomendarse a nadie. No seré yo quien trate de arreglar la imagen que da; allá usted. Que digo yo que cómo calificaría usted a quien no aporta nada si a quien lo hace le dedica esa retahíla de “piropos”.
        Vamos con el segundo:
        “no hay la más mínima voluntad de aplicar los reglamentos entre los denominados pomposamente “miembros de la comunidad educativa” .
        Los miembros de la Comunidad Educativa somos todos; por tanto, si no se aplica el RRI es porque no queremos los miembros de la CE.
        “Claro es que tu caso Alonxo es bien diferente y estos problemas de los demás no impiden que tú en tu clase estés a gusto”. Mire, he pasado por una docena de centros y como comprenderá sé algo de problemas iguales y diferentes. La cuestión es cómo resuelve cada uno esos problemas que todos tenemos. Yo le doy mi opinión y respeto la suya, usted no opina sino que insulta y no respeta, eso nos diferencia.
        “Tú sigue entrando y danos caña con ese altruísmo tuyo que te desborda”.
        Gracias por “dejarme entrar”; pensé que este foro era abierto y por eso entro cuando me conviene y opino lo que me viene en gana. Usted se permite “invitarme” a un foro abierto, se atreve a insultarme, y a mis opiniones, tan respetables como las suyas, les califica como “dar caña”. Es una opinión, sí. ¿Altruísmo? Si se refiere a que intento hacer mi trabajo lo mejor posible, pues sí. No se crea, también me pagan por ello, por algo que hago con mucho agrado.¿Le parece mal?
        En absoluto pretendo convencerle de nada, antes tendría que invitarle a utilizar un lenguaje más respetuoso. Lo que le digo, no se puede solucionar un problema en marcha, hay que parar y solucionar antes otros más elementales. ¿Entiende ahora lo de las tostadas? Pues eso. Ahí tiene un buen ejemplo. A ver si nos regala un comentario más provechoso y menos descalificador, si es capaz. Apuesto a que sí.

    • Ania
      28 abril 2011 a 1:38 #

      No te hagas de nuevas Alonxo: no mandamos al 30% de clase que molesta porque no hay la más mínima voluntad de aplicar los reglamentos entre los denominados pomposamente “miembros de la comunidad educativa” , porque la citada entelequia no existe: es un bluff. Y los Directores y Consejos escolares están habituados a marear la perdiz expulsando de las citadas comunidades a chivos expiatorios: indivíduos elegidos al azar debido a estar en el lugar adecuado en su momento inadecuado, gente algo aislada , algo distinta o especial: un pelirrojo, un gordito, un hablador, un guapo, uno nuevo, uno que no es propietario, ése que no salió en la foto; el que faltó a la comida…:

      ÉSE: el que consiga disimular durante un rato la realidad de que el 30% de la clase seguirá impidiendo a Francisco Javier que dé su clase, el que no impedirá que el 70% restante ni aprenda música , ni disfrute de ella y tampoco evitará que la mayoría de ellos recuerden a Francisco Javier como a un profesor pelele.

      Mientras se siga actuando sólo “in extremis”, cuando los disruptivos agreden directamente a los equipos directivos; y los reglamentos sean aplicados de ese modo torticero, injusto y tan perentoriamente ejemplarizante los profesores trabajamos… , sin más . Claro es que tu caso Alonxo es bien diferente y estos problemas de los demás no impiden que tú en tu clase estés a gusto. Tú sigue entrando y danos caña con ese altruísmo tuyo que te desborda . Mira que podías estar feliz en tus clases limbo y no necesitabas complicarte la vida entrando a abrir éstos nuestros ojos docentes descarriados pero ahí estás erre que erre, ora et labora.

      Eres muy pero que muy pesado Alonxo y, paradógicamente , esa tenacidad incombustible suele dar buenos resultados con alumnos problemáticos y recalcitrantes . Eso ha sido un cumplido y no una coña como puede parecer. Tú sigue que nos convences,jaja..

      • Francisco Javier
        28 abril 2011 a 9:03 #

        La situación a la que he aludido en modo alguno se refiere a un caso particular, el mio, lo cual no tendría ningún interés. No, es algo institucionalizado, que afecta en mayor o menor grado a todo el sistema: he conocido ya muchos profes y maestros y sé que lo que hay es lo que hay. Y que no me lo invento lo demuestra las cifras inenarrables de partes y burocracia represiva que generan nuestros centros (unido a las bajas por depresión, desmotivación generalizada, etc.) + los resultados académicos penosos (en mi centro muchos grupos de la ESO suspenden un 70 %, 4 o más asignaturas.) Con los niveles existentes de ruido, de “disruptividad”, de mal comportamiento, los niveles de aprendizaje descienden dramáticamente, lo cual es una obviedad. Y en España estos niveles son terribles en general.

        Te agradezco tu comentario, pero espero que nadie me recuerde como un pelele, ya que no lo soy: no me dejo que me trate mal nadie, lo que no quiere decir que me resulte insoportable, como a cualquiera de los que trabajan en la enseñanza, el dar clase a determinados grupos de niños histéricos.

        Respecto a lo de las expulsiones, me podría detener y dar datos muy graciosos, pero en respuesta a cierto comentario diré, que sí, que hay un límite absoluto: se puede expulsar a uno o dos por sesión y no conviene acostumbrarse, pues de lo contrario vas a tener problemas, serios problemas (con Jefatura, con la Inspección, con todo dios.) Lo de echar a toda la clase en bloque sería muy divertido y más parece una performance que otra cosa (tal vez una película de terror.)

        Un saludo.

  17. Helena
    24 abril 2011 a 19:38 #

    Mi felicitación a Teresa por el artículo.
    Saludos a todos.

  18. 25 abril 2011 a 9:56 #

    Interesante y clarificador artículo de Xabier Pericay en el ABC de hoy.

  19. 25 abril 2011 a 9:59 #

    El ekace para el artículo de Xabier Pericay en el ABC de hoy se ve mejor de esta forma, creo..

  20. 25 abril 2011 a 10:04 #

    A ver si ahora se puede acceder alenlace de una vez.

  21. 25 abril 2011 a 10:17 #

    Parece que hoy tengo el día torpe con las nuevas tecnologías. Copio el artículo íntegramente por su interés:

    La demostración sindical
    «No parece que esa tríada responsable del actual desastre educativo esté
    dispuesta a admitir que el problema no radica en el franquismo, ni en la falta
    de inversión pública, ni en el desgaste producido por la ampliación hasta los 16
    años de la escolarización obligatoria, sino en el sistema mismo»
    POR XAVIER PERICAY
    Día 25/04/2011
    ES probable que el sindicalismo sea un mal necesario. Es probable que, aun
    tratándose de un sistema de representación no demasiado representativo, no quede
    más remedio que tragar con él. En cualquier campo de actividad económica, y en
    especial si ese campo emplea a un número considerable de trabajadores, la
    relación entre las partes contratante y contratada requiere, en el segundo de
    los ámbitos, de una mínima fórmula de delegación. Por no hablar de los grandes
    acuerdos de Estado, donde la presencia, al máximo nivel, de los distintos
    agentes sociales —esto es, de la patronal, por un lado, y de los sindicatos, por
    otro— resulta poco menos que imprescindible. De ahí, insisto, que un país
    democrático no pueda privarse del sindicalismo. Y de ahí también que lo amamante
    con dinero público, haga la vista gorda ante los abusos que se cometen en su
    nombre y hasta tolere, en los órganos de la Administración, las cohortes de
    liberados y sus inconfesables prebendas.
    Pero esa condescendencia para con los representantes del otrora llamado
    «movimiento obrero», esa especie de conllevancia con un estado de cosas que
    clama por una drástica renovación tiene en determinados sectores unos efectos,
    si cabe, mucho más perniciosos. Entre otras razones, porque en ellos las fuerzas
    sindicales ya no se limitan a defender, supuestamente, los derechos laborales de
    los asalariados, sino que se arrogan un derecho más, el de intervenir en la
    planificación, el desarrollo y la evaluación misma de la actividad a la que esos
    asalariados consagran, mal que bien, sus esfuerzos. Así ocurre, por ejemplo, con
    el sistema público de enseñanza. Desde hace algunas décadas, tanto la
    legislación educativa como su aplicación han sido en gran medida el fruto de una
    conjunción de intereses. Por un lado, los de la Administración socialista,
    empeñada en cambiar de arriba abajo el legado recibido; por otro, los de los
    expertos universitarios, deseosos de trasladar a las aulas primarias y
    secundarias sus experimentos pedagógicos; y, por último, los de los sindicatos
    mayoritarios de docentes, decididos a aprovechar la coyuntura para intentar
    acabar con la jerarquía, convertir a maestros y profesores en simples
    trabajadores de la enseñanza y, sobra decirlo, colocar a los suyos.
    Como es natural, semejante compendio de intereses —concretado en esta LOE con la
    que siguen desayunándose cada mañana nuestros educandos y que no es otra cosa,
    al cabo, que una versión edulcorada de la vieja LOGSE— se ha visto favorecido
    por la convergencia ideológica de las partes. Y, en particular, por ese buenismo
    igualitarista que lo mismo prescribe que hay que adaptar el nivel general del
    grupo al de los alumnos más rezagados —con el consiguiente perjuicio para
    quienes destacan de entre la medianía— que considera perfectamente homologables
    las tareas de todos y cada uno de los enseñantes, con independencia de los
    estudios cursados, de las oposiciones a las que han concurrido y de los
    merecimientos que atesoran a lo largo de su carrera docente. La consecuencia
    última de todo ello es de sobra conocida: España cuenta con uno de los peores
    sistemas educativos del mundo desarrollado y en vías de desarrollo. Cuando
    menos, a juzgar por sus resultados, tal y como atestiguan machaconamente los
    informes PISA y los porcentajes de fracaso y abandono escolar.
    Aun así, no parece que esa tríada responsable del actual desastre educativo esté
    dispuesta a admitir que el problema no radica en el franquismo, ni en la falta
    de inversión pública, ni en el desgaste producido por la ampliación hasta los 16
    años de la escolarización obligatoria, sino en el sistema mismo. En el sistema y
    en los principios que lo informan. Eso sí, como los hechos son los que son y la
    realidad no puede maquillarse eternamente, unos y otros han insistido en los
    últimos tiempos en la necesidad de tomar medidas. Pero siempre dentro de un
    orden. O sea, sin modificar para nada lo que podríamos llamar el tronco del
    sistema. Incluso la propuesta ministerial tendente a convertir el cuarto año de
    ESO en una suerte de curso puente en el que los alumnos se encaminen ya,
    mediante la creación de distintos itinerarios, o bien hacia el mundo laboral, o
    bien hacia una u otra modalidad de estudios postobligatorios, no deja de ser en
    el fondo un apaño.
    Claro que, de tarde en tarde, surgen noticias esperanzadoras. Y no me refiero
    ahora a las que tienen como protagonista a la presidenta de la Comunidad de
    Madrid y su Bachillerato de Excelencia, sino a las que provienen del propio
    «statu quo» educativo. Como, por ejemplo, la que daba cuenta el pasado mes de
    marzo de la publicación de un estudio de Manuel de la Cruz y Miguel Recio
    editado por la Fundación 1º de Mayo, perteneciente a Comisiones Obreras, y que
    trata del abandono escolar. No, no es que el sindicato comunista o excomunista
    —corresponsable, junto a UGT y las distintas franquicias sindicales
    nacionalistas, del sistema vigente— haya sufrido, por fin, su particular, y
    educativa, caída del caballo. No, a tanto no llegamos. Pero el caso es que, de
    un modo u otro, queriendo o sin querer, el estudio en cuestión ha puesto el dedo
    en la llaga. Porque sus autores, partiendo de los datos de la Encuesta de
    Población Activa y tras analizar los referidos a los españoles nacidos en 1985
    durante el periodo 2001-2009 —o sea, entre el año en que cumplieron 16 veranos y
    el año en que cumplieron 24—, han llegado a la conclusión de que ese abandono se
    origina en primaria. En otras palabras: si casi un tercio de los españoles con
    edades comprendidas entre los 18 y los 24 años abandona la escuela sin haber
    obtenido el bachillerato o un ciclo formativo de grado medio, y si ese
    porcentaje, que equivale a más del doble de la media europea, se halla
    fuertemente enquistado desde por lo menos 2004, no hay que echarle la culpa a la
    secundaria obligatoria y postobligatoria, sino al ciclo que las antecede. Y si
    no toda la culpa —el estudio menciona también otros factores, como por ejemplo
    los efectos de la repetición—, sí buena parte de ella, aunque sólo sea por la
    importancia que siempre cabe atribuir a la detección del foco de cualquier
    problema.
    El trabajo de la Fundación 1º de Mayo se limita a exponer un diagnóstico y
    apenas propone medidas paliativas. Pero es de suponer, en consonancia con el
    ideario educativo del sindicato, que esas medidas, de haberlas, no iban a ser en
    ningún caso contradictorias con el sistema mismo. Quiero decir que no iban a
    consistir en proponer, ya desde la primaria, la instauración de una cultura del
    esfuerzo y de la responsabilidad; ni la fijación del mérito como valor; ni la
    promoción de la sana competencia entre iguales, ni el establecimiento, en fin,
    de una prueba de evaluación general previa a la secundaria a la que el alumno
    debería enfrentarse. ¿Para qué? Eso sería tirar piedras contra el propio tejado,
    cargarse la revolución pedagógica de los años setenta y ochenta que acabó
    alumbrando la LOGSE. Donde más fuerza tenían entonces esos sindicatos de clase
    —entre los que estaba, en un primerísimo lugar, CCOO— era, precisamente, en las
    aulas primarias. En realidad, aquí empezó todo. Resulta, pues, de lo más lógico
    que el epicentro del abandono escolar se sitúe ahora en este ámbito. Al igual
    que resultaría de lo más justo que, llegado el día, se situara también aquí el
    inicio de la tan necesaria remoción.
    XAVIER PERICAY ES ESCRITOR

    • Francisco Javier
      25 abril 2011 a 12:58 #

      El enlace de este interesante estudio:

      http://www.1mayo.ccoo.es/nova/NNws_ShwNewDup?codigo=3698&cod_primaria=1171&cod_secundaria=1171

      ¡A ver si alguien se toma en serio los datos!

      Un abrazo.

    • 25 abril 2011 a 16:24 #

      Querido Mariano:
      A este señor Pericay podríamos incorporarlo a nuestras caminatas por cierto paseo marítimo. El tío sabe de lo que se habla, ¿eh? Habría que hacer ciertas matizaciones al uso que hace -quizás de manera no demasiado meditada- de la expresión “echar las culpas”, porque creo que estas no hay que echárselas a etapas educativas, sino a una compleja mezcla de factores y de la influencia de estos en cada etapa. Te lo diré de forma más explícita: más que de la primaria o la secundaria, la “culpa” sería de cómo los profesores y las élites directivas de estas etapas se han posicionado ante los dsparates y mentiras de la LOGSE-LOE, entre otras cosas. En fin, es asunto complejo, no se puede despachar en unas líneas. De todos modos, a lo mejor sí sería viable e interesante fichar al señor Pericay para nuestras cenas madrileñas: la secta pedagógica se fundó en unas lúdicas jornadas que veraniegamente organizaban unos movimientos de supuesta renovación pedagógica: ¿por qué no podría su antídoto nacer en una epicurea reunión de amigos aunados por el disfrute y el propósito de cargarse un despropósito?

    • Francisco Javier
      25 abril 2011 a 17:37 #

      Ya sé que es pecado decirlo, pero el gran absurdo, como muy bien dice el Señor Xavier Pericay abalado por los datos de la mismísima Fundación 1º de Mayo, comienza en la Primaria. Desde el momento en que se decidió que absolutamente todos sin excepción debían por decreto pasar por las aulas de un Instituto, comenzó el desastre que ya sabemos. El adelanto en dos años de la etapa de Secundaria ha resultado un verdadero desastre y es una de las fundamentales causas del pésimo estado de nuestra educación. Desde el momento en que los maestros entraron a formar parte de los que hasta entonces eran centros de Bachillerato, toda la estructura y el modus operandi de los institutos se contagió del espíritu del cole y de ahí que nuestros institutos sean ante todo coles y lo peor de todo: malos coles. Cuando una gran parte del alumnado de Primaria entra a un IES, habiendo aprobado por promoción automática, con una mentalidad aún muy inmadura y además arrastrando un “desfase curricular” notable, el fracaso está ya escrito. ¿Cómo va a alcanzar los objetivos de un 4º de la ESO un alumno cuyo nivel en 2º de la ESO sigue siendo claramente de 4º o 5º de Primaria? ¿Cómo va a obtener su título de Secundaria un alumno, cuya disposición hacia al alumno es manifiestamente negativa desde 1º de la ESO?

      ¿Por qué no plantear entonces con toda crudeza una vuelta al sistema anterior y dejar en el cole a los muchachos hasta los 14 años, que es lo natural? ¿Por qué no exigir un nivel lógico para ingresar en un Instituto y abrir otras vías con un sistema flexible que no condene a nadie a cursar un Bachillerato (la palabra condenar es claramente tendenciosa, pues en este país sigue existiendo la manía de ver una víctima en todo aquel que no llega a una Universidad)? Mientras estas cosas no se planteen de verdad, es mi opinión, las soluciones a la LOGSE (más apoyos, más orientadores, más pedagogía, más Tabletas-PC,……………………), vamos a seguir igual.

      • Francisco Javier
        25 abril 2011 a 17:46 #

        Perdón: que no condene a nadie por no cursar un Bachillerato.

        Adenda: en la Primaria y en especial en los últimos cursos, ya es momento obligado de que el joven se responsabilice sobre su futuro (disciplina, sentido del esfuerzo, cierta claridad respecto a las opciones académicas), como muy bien señalan Mariano, Raus y Jesús. Un saludo, por cierto, para todos.

      • 25 abril 2011 a 18:27 #

        Tocas puntos cruciales, delicados y convertidos en tabú por la santa doctrina oficial y sus esbirros. En una situación normal, no te verías obligado a pedir disculpas por nada, pero como en el mundo de la enseñanza están hoy proscritos el diálogo y la diversidad de pareceres… Y así nos va: con un sistema educativo cuya inoperancia es patente desde hace al menos una década y sin que quienes mandan estén dispuestos a cambiarlo.

      • Ania
        26 abril 2011 a 11:39 #

        No solamente pasan todos los alumnos por las aulas de los institutos sino que las direcciones de los mismos están controladas más y más por los maestros.

  22. Jesús San Martín
    25 abril 2011 a 10:39 #

    Qué gran razón Mariano, los hábitos, y entre ellos el del trabajo, el esfuerzo y el deseo de superación, hay que cogerlos desde niños, después no hay nada que hacer. Destrozada la primaria destrozada la educación, y como dice el artículo, e indico en mi post anterior, ¿quién va a reconocer que se equivocó y es él el responsable de la situación actual?
    Cuando uno adquiere el hábito de lavarse los dientes no puede acostarse sin hacerlo, ahora tenemos dientes a una edad que hace un siglo hacía tiempo que habían desaparecido, nuestra escuela son como los dientes de hace un siglo: nada, a ver si logramos los buenos hábitos y salimos del agujero. Convirtamos el hábito del trabajo en lo mismo que lavarse los dientes, para que no nos podamos desprender de él, aprendamos desde niños.
    Un abrazo.

    • 25 abril 2011 a 14:56 #

      Sin duda soy un bicho raro, Jesús, pero quiero ofrecer mi testimonio personal como prueba en contrario de que “no hay nada que hacer después”, si no se han adquirido esos saludables hábitos a los que te refieres, porque yo adquirí esos hábitos en tercero de carrera… De hecho, si he podido seguir estudiando ha sido porque una bellísima persona me aprobó, a mis veinte años, un griego de sexto que me quedaba pendiente…, y me presenté con las declinaciones justitas y el presente de indicativo del verbo ser… Sin duda D. Antonio, mi viejo profesor de Lengua de 1º de bachillerato, no daría hoy crédito a sus ojos, ni a su saber, al ver que aquel zagalejo travieso al que condenó a las clases de repaso de su asignatura es hoy profesor de esa misma asignatura… No, por respeto a mi propia biografía, he de sostener que la persona es ese ser capaz de casi todo, incluso de apartarse de un futuro escrito y sellado con el más espeso de los lacres. De todas las lacras puede escaparse uno, incluso de sí mismo…

      • Ania
        25 abril 2011 a 16:16 #

        No hay regla sin excepción.

      • Jesús San Martín
        25 abril 2011 a 18:11 #

        Rectifico mi frase “después no hay nada que hacer” por “después es dificilísimo adquirir los buenos hábitos y muchos se habrán perdido”.Yo como tú, Juan, creo que mientras hay vida hay esperanza, y fuiste tú mismo el que me indicó el origen americano de mi creencia en que toda persona tiene una misión, que yo expreso con “toda persona es maravillosamente especial en alguna faceta”.
        Además de tu caso conozco otro, una auténtica bala loca, hoy doctorando mío, y que trabaja de sol a sol (del día siguiente quiero decir). Menos mal que los ritmos hormonales cambian con el tiempo, aunque desgraciadamente cuando llegan tales cambios ha podido suceder: “ …porque hay varas verdes que se nos vuelven añosas en nuestras manos casi sin darnos cuenta de ello, y no podemos ya moldearlas, de lo maleadas que están.” Eso quería transmitir con la necesidad de que las cosas se hagan bien desde primaria.
        Un abrazo.

  23. Raus
    26 abril 2011 a 8:10 #

    Señora Elena:

    Pues si usted coge de la historia lo que usted necesita, no pretenda que los demás necesitemos lo mismo que usted, porque, oiga, referirse a la historia como la historia a partir de Cristo para poder meter la metáfora de aquí se crucifica la excelencia, es, cuando menos, de un rebuscado que marea. Y yo no soy adivino.
    Cierto, no ha hecho falta que viniera la LOGSE para empezar a igualar, porque, lógicamente, la LOGSE es el resultado de una mentalidad igualadora anterior a la ley. Pero mire, donde quedan escritas las muchas providencias legales para igualar es, precisamente, en ese documento llamado LOGSE. Con ésta, el igualitarismo se institucionaliza, se legaliza y se pone en práctica de manera sistemática, incluso más allá de los deseos personales de los maestros. Por ejemplo, con la promoción automática. ¿O acaso no piensa usted, señora, que dicha promoción no es una práctica igualadora por abajo? Pues antes de la LOGSE no existía. Ni existía la presión institucional que hoy existe en los centros para que todo el mundo reciba el aprobado y su título. Ni se aprobaba por la percepción subjetiva del esfuerzo del alumno. No, señora, todo eso antes no se hacía. Eso se está haciendo a partir de la LOGSE.

    ¿Entiende usted que estamos igualando por abajo cuando enviamos al psiquiatra a un niño que, según sus propias palabras, “no puede parar quieto”? Eso no es igualar en nada. Eso es proceder con sentido común. Porque un niño que no puede parar quieto, quizá tenga un trastorno de hiperactividad. Aunque la más de las veces simplemente lo que le ocurre es que está mal educado. Pero suele ser conveniente que el facultativo haga su diagnóstico y descarte un problema real de hiperactividad.

    ¿Igualamos cada vez “cada vez que censuramos los espíritus rebeldes, cada vez que mandamos guardar silencio a quien hace preguntas incómodas estamos igualando y pasando tabla rasa al que es diferente o piensa diferente”? ¿Todo esto se hace de forma sistemática en los centros educativos? ¿En los hogares? ¿Se manda callar en las aulas al alumno que hace una pregunta incómoda? ¿Puede usted ponerme usted algún ejemplo de pregunta incómoda hecha por un alumno que haya sido silenciada por el maestro? ¿Puede exponer algún caso real? Porque, señora, las prácticas igualadoras (por abajo) de las que yo le he hablado son sistemáticas y objetivas: están escritas en papel oficial y se imponen por ley. Las que usted señala tienen poco de sistemáticas y objetivas. Y si lo son, demuéstrelo. Lo que sí está más que demostrado es que hay una respuesta reaccionaria por parte de las instituciones hacia quien pensamos de manera diferente a la letra y espíritu de la LOGSE. Esa respuesta reaccionaria suele consistir en tachar de fascista o franquista a quien disiente de la LOGSE.

    Pregunta usted que dónde están los técnicos, los buenos profesionales, los científicos… ¿Pero usted, señora, dónde vive? Porque donde yo vivo siempre ha habido buenos técnicos, buenos profesionales, buenos ingenieros, médicos bien formados y hasta científicos de valía. El tejido industrial de España se fue tejiendo gracias a la labor de profesionales formados en escuelas bastante más exigentes y excelentes que las que hoy tenemos tras el paso de la dichosa LOGSE y de unas prácticas educativas generales desastrosas.

    Escribe usted:
    “Dices que para valorar el conocimiento hay que poseerlo. No es cierto. Nada se valora más que aquello que no se posee. La salud, el amor, el dinero incluso el trabajo se valora más cuando no se tiene.”
    Según usted “nada se valora más que aquello que no se posee”. ¿Dice usted esto para forzar en mi cara una sonrisa matutina? Si fuera cierto que se valora aquello que no se posee, Belén Esteban, plena de ignorancia, valoraría el conocimiento con fuerza de ciclón. Y nuestros pobres alumnos, ignorantes hasta el aburrimiento, pedirían a gritos a sus maestros que les dieran instrucción, que los empaparan de saberes librescos. Pero me parece a mí que eso no sucede ni por asomo. Habla usted del deseo que todos tenemos de salud, amor o dinero, máximo si de esas cosas carecemos. Pero no, señora, esas tres cosas se desean de manera diferente a como se desea comúnmente el conocimiento, pues se trata de cosas que dan contento de inmediato, al instante, sin esfuerzo. Los placeres que da el conocimiento suelen venir tras mucho entrenamiento, sudor y fatiga. La mayor parte de los niños no desea pasar por esa dura etapa de preparación que sólo se puede superar echándole fuerza de voluntad y disciplina. Antes de poder tocar el Concierto de Aranjuez, tan placentero al oído, el estudiante de guitarra ha debido pasar largas y tediosas horas de solfeo, de ensayo y error, de rasgar acordes insulsos, de repetir mil veces las mismas notas. Antes de poder dar gráciles saltos de ballet y poder representar grandes obras, el aprendiz de bailarín ha debido sufrir miles y miles de horas de durísimo entrenamiento, forjando su cuerpo con dolorosos ejercicios gimnásticos y reprimiendo sus muy humanos deseos de comer alimentos sabrosos hipercalóricos. Así que, por favor, señora, no compare usted.

    Dice usted que “ignoramos incluso que ignoramos. Y esto vale igual para el peón que para el científico.” Menos mal que usted no ignora que ignora, menos mal que usted sí es humilde.
    Dice usted que “al que ama el conocimiento no le supone un ningún esfuerzo aprender cosas nuevas puesto que también lo hace con placer”. ¿Y qué me dice usted con eso? La cuestión es: ¿los niños, en general, piden por voluntad y deseo propios que les enseñemos matemáticas, latín, gramática o geografía? La respuesta es un no rotundo. Por tanto, salvo que queramos dejarlos en su ignorancia, les tendremos que crear el hábito del esfuerzo y el estudio. Les tendremos que presionar, desde muy pequeños, para que estudien. Porque ellos, señora, no van a preferir las matemáticas a la televisión o la play. ¿O sí?

    Saludos.

    • elena
      27 abril 2011 a 20:27 #

      Me alegro de haberle forzado al menos una sonrisa matutina. Es una buena forma de empezar el día, libera endorfinas y ayuda a mantener una buena salud. Y te abre los chakras. Espero que hoy también haya empezado el día con buen pie. Sonriendo.

      Vayamos a la LOGSE. Lo que la ley pretendía era la igualdad de oportunidades para todos mediante su escolarización y creo recordar que ponía bastante énfasis en el respeto por las diferencias pero como dice Gurb, aquel divertido personaje de Eduardo Mendoza “una cosa es el marco heliográfico ideal y otra muy distinta mirar por donde se pisa.” Y en ese mirar por dónde se pisa es dónde donde nos damos de bruces con el sistema y la mentalidad.

      • Los profesores, como seres humanos que son tienen unas costumbres arraigadas y sienten miedos e inseguridades con los cambios. Como cualquier otro colectivo.
      • Las mujeres, que tradicionlamente se habían dedicado a la crianza de sus hijos se incorporan al trabajo y los niños deben permanecer solos o a cargo de los abuelos con lo que se pierden los hábitos de estudio que se adquirían bajo la vigilancia materna,
      • Los centros educativos que admiten en la intervención de los padres en la vida escolar y lejos de colaborar se convierten en una intromisión.
      • Un sistema económico basado en el ladrillo y la construcción que le facilita la vida a todos aquellos que fracasan en el estudio, ya sabe, ni estudia, ni trabaja, ni falta que le hace.
      • Unos medios de comunicación que idolatran a Belenes Esteban , Gutis, el éxito fácil y el pelotazo. Tal es la sociedad, regida por otras tantas leyes y políticas que han favorecido todas estas cosas y muchas otras. Tal es el sistema.

      No se de dónde saca que sea defensora de la LOGSE ni de las promociones automáticas. No he indicado nada al respecto en ninguno de mis comentarios, aunque le reconozco dos aspectos positivos: la intención de escolarizar a todos y de integrar a los colectivos con riesgo de exclusión social. Socialmente es algo beneficioso, económicamente puede ser una ruina y en un mundo regido por el poder del dinero y el libre mercado espero que si ha de acometerse una nueva reforma, al menos estos principios no sean discutidos. Sobre la conveniencia de la promoción automática o no, hay personas mucho mas cualificadas que yo para debatirlas así que no me posiciono aunque tengo bastantes más argumentos en su contra que a su favor, por aquello de mirar por dónde se pisa. Pero cuando se habla de sistema, sr Raus, se habla de todo, de lo que hay escrito y lo que no. Lo que se institucionaliza en un centro escolar, según usted, es el reglamento interior de centro consencuado por toda la comunidad y escrito y sin embargo, en la práctica no ha acabado con la indisciplina, ni la violencia, ni el abandono ¿Hemos de deducir por ello que los reglamentos están mal?

      Respecto al sentido común lo que me dice es que no se puede envíar a un niño al psiquiatra a los 3 o 4 años porque molesta en el colegio y mucho menos darle una pastillita diaria cuyos efectos todavía no se conocen a largo plazo. Y mucho menos hablar de trastorno. Aquí quienes están trastornados son quienes pretenden convertirlo en lo que no es, quienes están más atentos a su discapacidad que a sus capacidades.

      Si le doy la razón en lo referente a las malas prácticas de algunos profesionales y que erróneamente he elevado a la categoría de mentalidad. Aceptemos que en la mentalidad está el tachar de fascista o reaccionario a quien piensa diferente. Bien, en la práctica docente lo es crucificar a quien pretende innovar y buscar alternativas diferentes.

      Me pregunta dónde vivo. Se lo diré. En un barrio obrero. Siempre he vivido aquí. Y dónde antes había trabajadores hoy se pasan los lunes al sol. No sé de qué tejido industrial me habla, porque la mayor empresa española que conozco es el Estado y ha ido soltando lastre durante todos estos años de democracia y vendiendola a capitales privados y extranjeros y ya no le queda prácticamente nada. Bueno sí, los aeropuertos, las redes de ferrocarriles, la sanidad, la educación, y poco más, así que átese los machos que enseguida le toca a usted. Y sus ingenieros, sus médicos y sus científicos se están yendo a buscar la vida fuera porque aquí no pueden trabajar. Quizás es que sigue habiendo dos Españas y yo no consigo ver la suya.

      También tiene razón con nuestra querida Belen, debería desear conocimientos con fuerza de ciclón y en cambio va abanderando la incultura como secreto del éxito. Es lo que tiene valorar el dinero por encima de la salud, el amor, la amistad o todas aquellas cosas que tienen valor en esta vida. Y como cosas con valor requieren esfuerzo. Eso incluye conocimientos. No es a ella a quien me refería, es a todas esas personas que abandonaron sus estudios y hoy se dan cuenta de su equivocación porque no han tenido la suerte de Belén. En cuanto a los niños, lo que de verdad les gusta es hacer cosas con los adultos y que les presten atención. Y entre las cosas que hacen con adultos están las matemáticas, la lengua y la geografía y en sus manos está el hacer de todas estas cosas algo agradable que produzca placer o algo desagradable que produzca rechazo ¿o no?

    • elena
      27 abril 2011 a 20:29 #

      Por cierto, escribe usted bastante mejor en esta plataforma que en “cuadernos deseducativos”. Luego se queja de que no los leen. Estoy segura de que puede hacerlo mucho mejor.

  24. Ania
    28 abril 2011 a 20:32 #

    Me lo tengo merecido, “el que con Alonxos se acuesta…

  25. Ania
    28 abril 2011 a 20:35 #

    Perdió la apuesta.

  26. Ania
    28 abril 2011 a 21:39 #

    Estimado Francisco Javier;

    Ciertamente un profesor que imparte de forma exclusiva y estable en un centro una asignatura que domina y tiene un blog de clase como el tuyo no es un pelele e incluso es más difícil que se le recuerde como tal que a otros en distintas circunstancias.

    Habría que distinguir , sin embargo entre lo que uno sea profesional y personalmente y en el cómo le recuerden a uno ciertos alumnos. Ambas realidades no habrían necesariamente de coincidir aunque lo ideal sería que lo hicieran.

    Hace pocos meses presencié en el bar , junto al instituto , el encuentro entre un veterano profesor, funcionario de carrera definitivo con muchos años de experiencia en el centro y en su asignatura y un grupo de exalumnas suyas que lo saludaban por su nombre y le decían a voces lo poco que se habían aburrido en su clase y lo nada que habían aprendido en los distintos grados que habían cursado con él. Él mantuvo la conversación un buen rato-llegó incluso a sentarse con ellas – y yo, Francisco Javier, no sé lo que él estaría sintiendo pero a mí me transmitía una sensación de impotencia tan patética que sentí vergüenza ajena de alguien que está oyendo que lo recuerdan como a un bufón y lo asume de aquella manera.

    Uno es libre de pensar que calificar de pelele a mi compañero en aquella situación es exagerado pero es así como yo lo sentí en el trato y falta de consideración hacia su labor profesional que aquellas alumnas explicitaron y el exceso de tolerancia hacia ese trato del que él hizo gala.

    ´Te deseo Francisco Javier que los alumnos te recuerden como tú quieras que lo hagan y en el caso de que fuera siempre así, pues que lo asumas como una contingencia de los tiempos que nos ha tocado vivir. Sin más. En mi caso, si me topo con señoritas como las arriba mencionadas no me quedo a darles conversación ni jarta de grifa.

  27. Ania
    28 abril 2011 a 21:46 #

    Fe de errata: en el último párrafo donde pongo”en el caso de que fuera siempre así” quiero poner :”en el caso de que no fuera siempre así”

  28. Raus
    29 abril 2011 a 7:35 #

    Señora Elena:
    Oiga no: no es que yo “deduzca” que usted quiera leyes diferentes para unos y para otros: es que usted ha dicho que quiere penas más duras para el hombre por EL MISMO delito. Le cito, señora: “Pero en defensa de la mujer diré que sí hacen falta de leyes que la protejan de la brutalidad masculina que las usa como esclavas o objetos de placer. Aquí y en el Congo belga.” De estas palabras “se deduce” que usted quiere leyes específicas para el hombre. Pero si usted legisla específicamente para el hombre, usted lo que hace es procurar un PRIVILEGIO a la mujer. Ya sabe usted que la palabra privilegio viene de “ley privada”: privi=privado; legio=ley. Porque, vamos a ver, si usted se encuentra con una mujer implicada en una red de prostitución esclavista, y le aseguro que las hay, ¿usted qué hace? ¿Le aplica la MISMA ley (la misma pena) que al hombre o no? Como la pregunta es muy clara, espero que también lo sea la respuesta.

    Dice usted: “Justicia es dar a cada uno lo que necesita, y necesita más el más indefenso, sea una mujer, un niño o una persona de pocos recursos”.
    ¿Y el más indefenso podría ser un hombre o no, señora? Si a usted le parece que en algunas ocasiones, sean las que sean, hay hombres en situación de indefensión frente a la mujer, o, sencillamente, agredidos por una mujer, usted aplicaría una ley más benigna para ella, pues ya se ha encargado usted de legislar específicamente contra LA BRUTALIDAD MASCULINA. Propone usted leyes privadas y cree estar defendiendo LA IGUALDAD ANTE LA LEY. No, señora, la igualdad ante la ley es pagar lo mismo por el mismo delito sin consideración del sexo, raza, creencia religiosa, nacionalidad…

    Presume usted de saber qué justicia tenemos aquí. Pero acto seguido dice: “Si eres carterista estás perdido, si robas 1 billón se te abren hasta las puertas del cielo.” ¿Qué entiende usted por perdido? Porque, señora, los carteristas en este país pueden robar cuantas veces quieran mientras el valor de lo sustraído no supere, si no recuerdo mal, los 300 euros. Así que, si el carterista en cuestión, se cuida de ese detalle, ese carterista entra por una puerta y sale por otra. ¿A eso le llama usted estar perdido?

    Dice usted: “Así que no me enrede con prisiones preventivas de mujeres que denuncian malos tratos.”

    Se enreda usted sola. Pero lo malo es que quiera enredar a los demás en su oscura manera de razonar. Yo no se lo voy a consentir, señora. Si usted dice que le enredo con prisiones preventivas de mujeres que denuncian malos tratos, yo le exijo que recorte usted y pegue qué las palabras mías con que yo me haya yo referido a denuncias falsas de mujeres por malos tratos. ¿Dónde he hablado yo de eso? Insisto, pegue usted aquí las palabras que demuestren que yo he hablado de eso. ¿No las encuentra, verdad? Pues no intente usted manipular lo que yo escribo.

    Por último, en el colmo de la necedad dice usted: “Si le parece miramos para otro lado y que pase lo que tenga que pasar”.

    Esta pregunta demuestra la maldad que tiene usted, señora. O su extrema cortedad. Insinúa usted que yo propongo mirar para otro lado cuando haya un caso de maltrato de hombre contra mujer. Debe ser que usted cree que puede venir aquí a decir lo que le dé la gana, y a acusar con total libertad de lo que se le antoje. Pero no, mire usted, señora, no se lo consiento. Ponga usted aquí las palabras mías según las cuales a usted deduce que mi intención es mirar para otro lado ante un caso de maltrato de hombre contra mujer. PÓNGALAS, señora, y así veremos en qué parte de mi discurso se basa usted para decir que, si me parece, miramos para otro lado.

    Ante el caso de un hombre que maltrate a una mujer YO NO PROPONGO HACER LA VISTA GORDA. A ese hombre que le caiga todo el peso de la ley. ES USTED, SEÑORA, QUIEN PROPONE HACER LA VISTA GORDA, O MENOS FINA, CUANDO LA MALTRATADORA ES UNA MUJER Y EL MALTRATDO UN HOMBRE. Es usted quien quiere legislar contra la brutalidad masculina como si la brutalidad SÓLO pudiera ser masculina. Y si usted piensa que la brutalidad sólo puede ser masculina, dígalo y demuéstrelo. De nuevo una pregunta muy clara: ¿la brutalidad es exclusivamente masculina, señora?

    • Mari
      29 abril 2011 a 13:54 #

      PUES SÍ, ELENA, ASÍ ES:

      ¿POR QUÉ PROTEGER MÁS A LOS MÁS DÉBILES: NIÑOS, MUJERES, ANCIANOS…? PORQUE… ES UNA OBVIEDAD, SOBRAN LAS PALABRAS.

      ¿POR QUÉ EXISTIRÁN PESOS PESADOS, MEDIOS, PLUMAS… EN BOXEO? POR… OTRA OBVIEDAD.

      ¿CUÁL DEBERÍA SER LA LEY, CUÁL LA NORMA?, PUES LA QUE DEBE SER, LAS LÓGICAS, SI A LO QUE ASPIRAMOS ES A SER UN PAÍS CIVILIZADO.

      ¿DEBE PAGAR MÁS EL QUE MÁS TIENE? SÍ, SÍ Y SÍ, Y AQUÍ (EN NUESTRO PAÍS) Y AHORA DEBERÍAN PAGAR BASTANTE MÁS DE LO QUE PAGAN (LOS QUE MÁS TIENEN) POR ESTO, ENTRE OTRAS MUCHAS COSAS, DEBEN MEJORAR LAS LEYES, INCLUIDA LA CONSTITUCIÓN.

      PROTEGER AL MÁS DÉBIL… ¿QUÉ PASARÍA SI EL MÁS DÉBIL FUESES TÚ O CUALQUIER OTRO DE LOS QUE AQUÍ ESCRIBEN O YO?, ¡Ea!, ya me salió la vena rojiza santurrona, aunque puede que sólo sea algo de empatía.

      • Polícrates
        29 abril 2011 a 16:05 #

        “¿POR QUÉ EXISTIRÁN PESOS PESADOS, MEDIOS, PLUMAS… EN BOXEO? POR… OTRA OBVIEDAD.”

        Yo mismo se lo explico: porque el espectáculo se reduciría en demasía. No abundarían los Davides capaces de tumbar a los Goliates. Como quiera que el objetivo de los combates de boxeo no es otro que el de dilucidar cuál de los dos púgiles es el mejor luchador no puedo entender su empeño en establecer paralelismos entre las reglamentaciones de las competiciones del boxeo con la ley de discriminación del varón. ¿Sugiere acaso que el objetivo del matrimonio entre hombre y mujer (de forma implícita admite que los sujetos integrantes de parejas de idéntico sexo no necesitan “protección” especial alguna) no es otro más que el intercambio de galletas?

        “¿DEBE PAGAR MÁS EL QUE MÁS TIENE? SÍ, SÍ Y SÍ, Y AQUÍ (EN NUESTRO PAÍS) Y AHORA DEBERÍAN PAGAR BASTANTE MÁS DE LO QUE PAGAN (LOS QUE MÁS TIENEN) POR ESTO, ENTRE OTRAS MUCHAS COSAS, DEBEN MEJORAR LAS LEYES, INCLUIDA LA CONSTITUCIÓN.”

        Puro pensamiento desiderativo. Aclarémonos. ¿Son los empresarios las personas que “más tienen”? Perfecto, subámosles los impuestos que ellos ya se encargarán de trasladárnoslos vía precios a los que menos tenemos. Y la parte de la producción que no puedan exportar por imposibilidad de competir en precios podremos financiarla vía otra nueva subida de precios nacionales para asumir el sobrecoste que el extranjero ningún consumidor estaría dispuesto a asumir. El círculo todavía no se ha cerrado, espere un momentito. Unos avispados emprendedores foráneos han observado que los costes de producción en el país X para el producto Y se han incrementado como resultado de las políticas fiscales nacionales por lo que el producto Y otrora no apto para la exportación hacia X por los sobrecostes de transporte ahora se ha convertido en una fuente de ganancias nada despreciables. Las autoridades de Y alarmadas ante la inundación de productos X extranjeros y los inminentes cierres patronales por cese de actividad, quiebras y deslocalizaciones, emprenden agresivas reformas legislativas para implantar fuertes aranceles a las importaciones y subenciones a la producción nacional. Y todo, todito financiado por los que menos tienen. En poco tiempo se habrían estinguido los empresarios emprendedores sustituidos ahora por los meapilas y plañideras comepanes incentivados ahora no a producir productos vendibles sino productos suvencionables. Fin de la partida y ruina segura.

        Claro que tal vez piense vd. en limitar las gancias de los empresarios por ley. Pero en este caso, lamentablemente, el lazo volvería a apretar sobre los gaznates de los mismos actores: habrá destruido vd. el incentivo al riesgo empresarial. El capital huiría despavorido en pocos años.

        Y todo esto por pura lógica. Parafraseando a Platón: “declarar obligatoria por ley la virtud es como escribir en el agua”.

        “PROTEGER AL MÁS DÉBIL… ¿QUÉ PASARÍA SI EL MÁS DÉBIL FUESES TÚ O CUALQUIER OTRO DE LOS QUE AQUÍ ESCRIBEN O YO?, ¡Ea!, ya me salió la vena rojiza santurrona, aunque puede que sólo sea algo de empatía.”

        Si no he entendido mal propone vd. aplicar de forma general e indiscriminada las prácticas habituales en un en una situación de emergencia o conflicto armado. Vamos, un estado devenido en totalitario que entiendo deberíamos aplaudir como buena nueva. ¿Tan jodido está el rojerio nihilista? ¿Es vd. consciente de lo que defiende con esta “biensonante asonada”? ¿Empatía hacia quien? La justicia, señora, o es ciega o no es justicia. Una corte de justicia empática; apañados estamos. ¿A qué se dedicarán ahora las iglesias? ¿A los asuntos del César quizás?

      • Francisco Javier
        29 abril 2011 a 19:46 #

        Una LEY ASIMÉTRICA por razones de sexo es profundamente perjudicial para la propia mujer y necesariamente ha de volverse en su contra. Basta pensar en los hijos para darse cuenta. A ninguna madre le gustaría sufrir que su hijo, al que quiere con la misma intensidad con independencia de su sexo, reciba un trato diferenciado en la escuela por ser varón; o que no se le da un mismo cuidado médico; o que se le discrimina laboralmente;o que sea severamente perjudicado en una separación provocada por su esposa, que además es una pelandrusca y que hace todo lo posible incluso por alejar a las criaturas de su abuela;…. Por otra parte, el victimismo institucionalizado no es aceptable desde un punto de vista ético, ya que degrada injustamente a la mujer, que en absoluto es un ser débil, ni requiere medidas compensatorias (pensar así es una barbaridad), ni es en definitiva inferior en ningún sentido al hombre. La agresividad venga de donde venga genera siempre más agresividad. Puedo comprender y comparto plenamente el deseo de justicia de la mujer, que históricamente ha sido tratada de un modo vergonzoso (y sigue siendo maltratada en amplias zonas del planeta), pero entrar en una espiral de odio, de venganza, no creo que vaya a beneficiar a nadie. Una LEY justa y severa, que garantice los derechos de todo ser humano por igual, y que se cumpla incondicionalmente.

    • Jesús San Martín
      29 abril 2011 a 14:58 #

      La ley, sin tener en cuenta el sexo, contemplaba distinta pena en función de la fuerza del agresor, y así sigue siendo en el enfrentamiento entre dos hombres. Por lo tanto si había primacía de fuerza en el varón sobre la mujer quedaba contemplado, pero el caso contrario también podría darse: que la mujer tuviera más fuerza que el hombre. Ahora no, por lo tanto genera discriminación única y exclusivamente por diferencia de sexo. Al día de hoy, si hoy una mujer acusa a un hombre, él entrará en la cárcel, aunque la acusación sea falsa (lo contrario no). Quien defiende tal ley es tan fascista como los que apoyaban a Hitler. Y tiene como consecuencia que en esta sociedad se ha establecido la inferioridad legal de la mujer, por lo tanto, si mañana se extendieran los partidos religiosos que gustan del burka, lo tendrán muy fácil para imponerlo: “en vuestro sistema judicial la mujer es inferior al hombre, y además lo hacemos para protegerla como hacíais vosotros”. Quien quiera vestirse con el burka, que lo haga, pero que no se lo ponga al resto de las mujeres.
      Otro problema que van a encarar, como consecuencia de la inferioridad legal de la mujer. Cuando uno llega del trabajo “molido”, llega con el cuerpo molido, no sólo la cabeza, y como los hombres tienen más fuerza deben ganar más. Y no es difícil imaginarse qué dirán de la tensión generada en los cargos directivos. No se puede pedir igualdad y desigualdad al mismo tiempo: principio del tercio excluso.
      Un reloj que marca las horas. Las mujeres paren varones y mañana sus hijos se encontrarán una loca que quiera quedarse con la casa acusándole falsamente, porque precisamente sí que hay muchas denuncias al respecto: falsas. Pero la escoria, ladrona, se queda con la casa. Es sólo cuestión de tiempo.

      La justicia ya mide quien es más débil, sin contemplar el sexo. Delitos iguales (las mismas condiciones), penas iguales.

      Sí hay cosas que son evidentes en un país civilizado, y es precisamente que todos somos iguales.

      Una vez oí, a mi sobrino, comentar sobre Bill Gates algo similar a eso de que los que tienen más…., le hice notar que si dividía la fortuna de Bill Gates por la suya (la de mi sobrino) y la suya (la de mi sobrino) por la de cualquier madre cuyos hijos se mueren de hambre agarrados a la teta, el segundo número sería muchísimo mayor que el primero, y como coherente que era ya, estaba dando su dinero a los niños que se mueren de hambre. Otro más que deja de tomarse la caña para dar ese dinero a los niños que se mueren de hambre, que regalar el dinero de la cartera del otro es fácil, abrir la de uno cuesta más.

      ¿Qué he de hacer maestro?
      Seguir los preceptos
      Ya lo hago, maestro
      Entonces da todo a los pobres y sígueme.
      Ya sabemos, se dio media vuelta y se largó. El primero lo había hecho y podía pedirlo, los demás quedamos de maravilla pidiéndolo y no haciéndolo, hasta que vemos nuestras contradicciones.

      • Raus
        29 abril 2011 a 17:31 #

        Ya está claro lo que pretenden estos señores tan empáticos, amigos Jesús y Polícrates: crear leyes específicas para mejor despachar su desbordante empatía. Los hechos, según ellos y ellas, son estos:
        1. El hombre es siempre más bruto o brutal que la mujer. La mujer es siempre la parte más indefensa.
        2. Las víctimas de violencia doméstica son siempre, sistemáticamente, las mujeres. Los hombres son siempre los agresores.
        3. En un conflicto de pareja heterosexual el hombre es siempre culpable.
        En consideración de estas premisas (o generalidades), nuestros queridos progres entienden que no vale una ley general que tenga en cuenta, caso por caso, la fuerza o brutalidad del agresor, sino que es NECESARIA UNA LEY ESPECÍFICA PARA PROTEGER A LOS HOMBRES DE LA BRUTALIDAD MASCULINA.

        Bien, ya queda claro. Ahora digo yo: puesto que no vale la regla (o ley) general que tenga en consideración la mayor fuerza, caso por caso, del agresor, sino que hay que aprobar leyes específicas, pido aquí que se apruebe una ley ESPECÍFICA CONTRA LA BRUTALIDAD DE LAS MUJERES EN RELACIÓN A LOS NIÑOS.

        Véanse (si se tiene valor suficiente) los siguientes casos recogidos en el enlace:
        http://www.youtube.com/results?search_query=ni%C3%B1era+pega+a+beb%C3%A9&aq=f

        Nadie pondrá en duda que, en estos casos en que a la señora castiga al bebé, éste siempre es la parte más indefensa e inocente, ni nadie dudará de que la mujer es, aquí, brutal. Es decir, nadie dudará que se cumplen las premisas antedichas. Pido, además, que cada vez que se sepa de un caso de este tipo, se diga en el telediario: “Nuevo caso de violencia de mujer contra bebé.” O llámesele como mejor se estime. Espero, por lo menos, que no se le llame “violencia machista o de género”.

        Ah, y que conste: no me niego en absoluto a que se aprueben tantas leyes específicas como distingos pueda establecer la inteligencia. No me niego, faltaría más, a que se promulgue, por ejemplo, una ley específica para prevenir o castigar la violencia de los hombres contra los bebés. Tampoco a una que persiga la violencia de las mujeres (u hombres) contra los ancianos. Tampoco me niego a que se dicte una ley específica contra la violencia de un hombre muy fuerte contra un hombre débil. Bendeciré una ley específica contra la violencia del sano contra el minusválido. Y así, indefinidamente. Sea.

      • Mari
        29 abril 2011 a 23:36 #

        Jesús, la ley lo único que hace es proteger a los más débiles en unos supuestos determinados, por ejemplo, proteger contra la violencia de género, la pedofilia, la violación, etc. La ley de violencia de género protege a las mujeres que estén expuestas a violencia machista y la pedofilia, a los niños que estén expuestos a pedófilos, etc.
        Dices: “Porque si hoy una mujer acusa a un hombre, él entrará en la cárcel, aunque la acusación sea falsa (lo contrario no)”
        Esto lo dudo, Jesús, no creo que un juez deje suelta a una mujer acusada por su marido de haberle apuntado con una pistola o de haberle dado una paliza, igual que tampoco dejará libre a un hombre acusado por otro de un asesinato, aunque la acusación sea falsa en ambos casos. Lo que sí se suele oír decir es, en el caso de los maltratadores acusados por sus mujeres, que tal como entran por una puerta, salen por la otra.
        En cuanto a lo del burka y demás, desde mi punto de vista, cuando me protegen de indeseables también lo hacen de quiénes quieren taparme la boca. No, Jesús, no me siento inferior legalmente a los hombres, inferiores se sintieron gran parte de su vida mi madre y casi toda su vida mi abuela.
        Para mí, la mujer, por naturaleza, no es inferior al hombre y nunca lo fue, como el hombre negro no es inferior al blanco, etc. Pero no han sido pocos a lo largo de la historia los que se han comportado como bárbaros…
        En tanto a lo de la loca que quiera quedarse con la casa de mi hijo, pues al psiquiatra y al juzgado, que gente mala las hay por todas partes, en todos los sexos y razas.
        “Sí hay cosas que son evidentes en un país civilizado, y es precisamente que todos somos iguales”
        No, todos no, los niños, los ancianos, los enfermos mentales, etc. no son iguales ante la ley que un adulto normal.
        No soy partidaria de dar limosnas, soy más partidaria de enseñar a pescar: “Dale un pez y comerá un día, ¡Enséñale a pescar y comerá siempre!”, dice el dicho popular.

      • Polícrates
        30 abril 2011 a 0:55 #

        No sé si habrán leído una pequeña novelita de Jerome K. Jerome titulada “Tres hombres en una barca”. Comienza la narración con tres amigos planeando unas vacaciones a la par que van describiendo el estado de agotamiento en el que se encuentran. Uno de ellos es un hipocondríaco sin remedio que cierto día entra en el Museo Británico a consultar unos síntomas que cree padecer. El bueno del hombre va de libro en libro hasta toparse con una de esas voluminosas enciclopedias con todas las enfermedades conocidas y comienza a devorarlo desde la a hasta la zeta, descubriendo que padece todos los males conocidos por la ciencia médica en su fase más avanzada menos la rodilla de fregona. Abandona la biblioteca para visitar presto a un viejito amigo de su familia, un médico bonachón que habitualmente no le cobra más que la voluntad y le escucha pacientemente.

        – ¿Qué te ocurre esta vez?

        – La vida es muy corta compañero y los dos podríamos morir mucho antes de que pudiera terminar de relatarte mis problemas, así que te diré lo que no tengo: rodilla de fregona. El resto de enfermendades las sufro todas en su fase más avanzada. Los estudiantes del hospital de Bath no tendrían más que darse una vuelta a mi alrededor para licenciarse al instante.

        El viejito se le acerca por la espalda y le mete una colleja a traición. Acto seguido se dirige al escritorio, garabatea un folio y se lo entrega dentro de un sobre a su paciente.

        En la botica el mozo se disculpa:

        – Me temo señor que no podemos ayudarle.

        – ¿Cómo no van a poder ayudarme?, ¿acaso no es esto una botica?

        – Precisamente por eso nos es imposible. Tenga vd. por seguro que si regentara un híbrido de ultramarinos, taberna y posada familiar, habría de atenderlo gustosamente.

        El buen hombre coge la receta y lee:

        “Un buen filete cada seis horas regado con media pinta de cerveza amarga, un buen paseo tras la cena y una cama caliente a las 8. Pero sobre todo no te comas el coco con cosas que no entiendes,”

      • Jesús San Martín
        30 abril 2011 a 8:33 #

        Mari

        Frente a tu duda, un hecho objetivo: en la página

        http://misrizos.blogspot.com/2011/04/la-encuesta-de-la-plataforma-ciudadana.html

        puedes ver como un magistrado denuncia detenciones indiscriminadas de varones.

        Frente a tu sentimiento, otro dato objetivo: lo que dice la ley. Tú no eres, ni te sentirás inferior, pero la ley es lo que dice, te guste o no. Pero no sólo en esa ley, en el acceso al cuerpo de policía, bomberos, ejército, dice que eres inferior físicamente y se te exige menos en las pruebas físicas; y con qué cara se pide el mismo sueldo y la dirección, si se hace menos. (lee P.S.)

        Frente a tu creencia de que el psiquiatra lo arreglará, la objetividad de los hechos

        http://www.hombres-maltratados.com/foro2/viewtopic.php?f=1&t=2595

        Nadie duda de que los que apoyaban a Hitler son responsables morales del genocidio, lo mismo para estas barbaridades: los que apoyan tales desmanes son responsables morales de enviar gente inocente a la cárcel y de robarles sus casas.

        Mari, te dejo los datos, no las creencias, ni los deseos, ni lo que se suele decir (que como ves ha resultado falso)

        P.S.

        “El Ayuntamiento de Madrid ha accedido a modificar las pruebas de acceso al Cuerpo de Bomberos de la ciudad, después de las críticas que ha suscitado el hecho de que fuera el único que exige la misma condición física a hombres y mujeres. El Consistorio ha suscrito un acuerdo con el sindicato UGT para modificar las bases de la convocatoria a la oposición. En todas las pruebas físicas se INCREMENTARÁ la puntuación un 10% a las MUJERES aspirantes que superen los mínimos.

        http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mujeres/superen/pruebas/bombero/Madrid/tendran/puntos/elpepusoc/20110221elpepusoc_4/Tes

        http://www.complejolasrehoyas.com/docs/EJERCITO.pdf

        http://www.opositor.com/policia-nacional-pruebas-fisicas/1983/

  29. Mari
    30 abril 2011 a 0:56 #

    Señor Polícrates:
    1. Gracias por la explicación sobre el boxeo, pero mi intención era más simple, usted no le ha dicho alguna vez a un compañero de su edad: ¡petardo, métete con los de tu edad!, pues es de ruin aterrorizar por razón de superioridad física a quien es inferior.
    2. “Puro pensamiento desiderativo…”, pues claro, para que sirve describir la realidad si no es para desear cambiarla, porque usted mismo al describir la realidad expresa un deseo, que la cosa, tal y como está ahora mismo, tiene que cambiar y hace una propuesta clara a favor de que no paguen más los empresarios emprendedores, pero que me dice de esas personas que tienen esos salarios tan altos o de esos banqueros y empresarios que declaran haber ganado en un año cantidades astronómicas, etc. No, no quiero que pague más el pequeño o mediano empresario, quiero que pague más quien gana mucho o/y tiene mucho.
    3. El capital se marcha despavorido a tierras extrañas, ¿a qué?, pero si todavía no se puede salir de la Tierra, y además, si quiénes van a trabajar principalmente de aquí en adelante van a ser las máquinas y quiénes van a pagar impuestos también van a ser ellas, si a los hombres lo que nos va a quedar es el saber.
    4. Y no, no, yo no propongo nada de eso tan raro que usted dice, no se me asuste, que lo que defiendo es todo lo contrario, nada tiene que ver con los ismos, aunque usted ya lo sabe, porque no creo que con lo inteligente que parece cuando escribe no se haya dado cuenta. Y tampoco sé cómo estará de jodido el rojerío nihilista, no les he preguntado, pero sí sé lo que defiendo y no es precisamente esto: “la justicia o es ciega o no es justicia”.
    5. Y tampoco sé a qué se dedicarán las iglesias, aunque supongo que a lo de siempre, como algunos.

  30. Mari
    1 mayo 2011 a 22:20 #

    Jesús, soy partidaria de la igualdad, de esa igualdad que pretende atenuar las diferencias sociales a través de dos pilares fundamentales, unos mismos derechos y deberes para todos los ciudadanos, pero también soy partidaria de leyes que protejan a los más débiles (enfermos físicos y psíquicos, débiles mentales y/o físicos – se me ha venido a la memoria, en este momento, no sé el motivo, el ya caduco servicio militar obligatorio, se libraban de hacerlo, como es lógico, los sordomudos, ciegos o con un determinado grado de miopía, etc., es decir, enfermos físicos o mentales, también los que no daban la talla, los obesos, etc.).
    En cuanto al tema de la violencia de género, yo en principios no lo veo mal, pero tampoco me gusta que existan personas aprovechadas que utilicen esto en su beneficio y en perjuicio de otros (varones en este caso); de lo que se trata es de proteger la inferioridad en cuanto a la fuerza física de algunas mujeres con respecto a sus… maridos, pero tampoco es que me preocupe en demasía que se llame esta ley así, o de otra manera (que incluya a los varones) o que exista o no tal ley, mientras se proteja a los más débiles, sean hombres o mujeres, me vale; lo que no entiendo es por qué te preocupa tanto este tema, ya que imagino, que si tuvieras una hija o hermana casada con uno de estos personajes… También creo que mujeres malas hay tantas como hombres malos, aunque por experiencia no tendría que decir esto, sí de oídas o leídas.
    Dices: “Tú no eres, ni te sentirás inferior, pero la ley es lo que dice, te guste o no. Pero no sólo en esa ley, en el acceso al cuerpo de policía, bomberos, ejército, dice que eres inferior físicamente y se te exige menos en las pruebas físicas; y con qué cara se pide el mismo sueldo y la dirección, si se hace menos. (lee P.S.)”,
    No me siento inferior como persona y creo que soy capaz de hacer lo mismo que cualquier otra persona, con otros métodos, con alguna que otra estrategia o herramienta diferente, etc. – ya que la edad no me permite hacer lo que a un chico o chica de veinte años – tardaré más o menos, o lo haré mejor o peor, pero lo haré; no podré arrastrar un coche de un solo empujón y, tal vez, algún hombre sí, pero tanto yo como otros hombres y mujeres menos fuertes que el que puede arrastrarlo así, seguramente, consigamos hacerlo con la ayuda de otros, de una grúa, etc. El no sentirme inferior como persona no quiere decir que no tenga menos fuerza que muchos hombres y mujeres, pero igual puedo ser más hábil a la hora de tomar una decisión en un momento crucial (por ejemplo). Creo que es justo que exijan menos en las pruebas físicas de fuerza a las mujeres, pero también creo justo que exijan a las mujeres más que a los hombres en flexibilidad por ejemplo, porque la mujer, por lo general, es más flexible que el hombre; también es justo pedir menos a un hombre bajo y delgadillo, que a uno alto y fuerte, siempre, claro está, dentro de unos límites mínimos que requiera la profesión, puede que el bajito tenga una capacidad de trabajo o… más sobresaliente; para ser un buen bombero, policía o soldado es necesario, desde mi punto de vista, ser un hombre o una mujer para empezar con cierta fuerza, agilidad, velocidad, resistencia, pero también con cualidades, capacidades… como: sagacidad, ética profesional, etc.
    Los datos que me presentas, para mí, o son excepciones o son normas, con las que se puede estar o no de acuerdo. De todas formas soy partidaria de la igualdad… igualdad, pero haber quien es el guapo que convence de esto a tirios y troyanos. El que la haga que la pague, el que se escaqueé de pagar impuestos, el que o la que pegue a la mujer o al marido, el o la que mienta o engañe, el que robe al empleado o al jefe, etc., que lo pague, que ya me preocupo yo de no caer en la tentación. Y… a cambiar lo que no guste; siempre defenderé una justicia justa, no la ciega de la que hablaba el otro día Polícrates. Así que igualdad y justicia para todos, pero de la buena, de la que pretende compensar desigualdades para empezar.
    Un saludo, Jesús, y que tenga un buen día.

    • Jesús San Martín
      2 mayo 2011 a 8:20 #

      Mari,
      la ley contemplaba la fuerza del agresor a la hora de dictar pena. La fuerza viene determinada por la masa muscular, que se pierde con el tiempo. Hay mujeres que tienen más fuerza que muchos hombres y desde luego que ancianos, pero a pesar de ser el varón más débil en estas circunstancias, su castigo es mayor. Eso es una salvajada. Qué se vea la fuerza, no el género.
      Si un bombero debe cargar con una persona inconsciente en un incendio, esa persona no va a pesar menos para las mujeres, ni la manguera va a pesar menos para ellas, ni el agua a su salida va a ejercer menor presión. Si un policía tiene que detener a un agresor, no va a forcejear con menos fuerza si es mujer. Por lo tanto las exigencias tienen que ser iguales: las necesarias para el desempeño de las funciones.
      La justicia tiene que ser como dice Polícrates: ciega, a igual delito igual pena. Entiendo que igual delito quiere decir “a igual fuerza utilizada en el ataque”, cosa que contempla la justicia ciega. La ley contempla los casos que dices de debilidad, pero sin atender al género (justicia ciega), que es la salvajada.
      Observa que el número de hombres perjudicados por estas leyes, y normas, es pequeño comparado con el de las mujeres: unos miles (si llega) para ellos y toda la población femenina en el segundo.
      El día lo arreglaré con un buen chocolate negro, que guises una buena paella y la disfrutéis en familia.

  31. Mari
    2 mayo 2011 a 9:02 #

    Jesús, hay algo que me queda ? Si con la edad perdemos la fuerza, habrá que jubilar a los bomberos, policías, etc. muy pronto. En mi pueblo, cuando yo era joven, había un bombero gordo y sesentón, pero que se las apañaba la mar de bien, siempre había otros más jóvenes a los que enseñaba con esmero… No recuerdo otro igual.

    No, paella no comeré, aunque me gusta mucho, a mi marido se le ha metido hacer unos repapalos de pescada y ahí está haciéndolos (le salen riquísimos), yo haré el postre (unas fresas con azúcar).

    A disfrutar del chocolate negro, que tampoco es un mal postre o merienda.

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