Carta de una recién licenciada a los estudiantes que empiezan

FANECA

(Por M.)

(Una reciente licenciada de la Universidad Carlos III nos ha enviado este escrito, a modo de carta a los estudiantes que comienzan su carrera. Lo publicamos complacidos).

Futuro alumno:

Te escribo desde la tranquilidad que otorga el haber acabado la carrera.

Sé que te enfrentas a un sistema educativo nuevo, eso que llamamos Bolonia. Pero me atrevo a darte algunos consejos, porque en la Carlos III llevan ya muchos años dando la brasa con las nuevas pedagogías y una las ha padecido con toda la resignación y el sentido del humor de que ha sido capaz.

a) En primer lugar, y esto es lo mas importante, piensa si realmente te interesa el grado que has escogido. Eres un adulto y pretender que alguien tenga que “motivarte” para Derecho Financiero o Termodinámica del no-equilibrio es una estupidez. Delante de ti se extienden un montón de años de trabajo: más vale que te lo pases bien o que tengas una potente motivación de otro tipo. Algo que te reconforte cuando sean las doce de la noche y te queden aún un montón de prácticas que hacer. Y, además, aprender algo que de verdad te gusta puede ser muy divertido y muy satisfactorio.

b) En segundo lugar, prepárate para perder el tiempo. Vas a hincharte de ir a clase, de hacer seminarios y talleres y de otras cosas absurdas y humillantes que aún no puedes imaginarte: si escuchas hablar de juegos de rol, no pienses en créditos por jugar al Dungeons&Dragons en la cafetería, sino en “estudiar” Derechos Fundamentales hablando con una botella vacía que representa a un extraterrestre, delante de todos tus compañeros. En serio: vas a flipar de las gilipolleces que te obligarán a hacer.

Para limitar el riesgo recomiendo huir de cosas con nombres originales. “Grupos-puzzle”, “proyectos de innovación docente” y cosas así normalmente no presagian nada bueno. Sobre todo huye de lo que se llame “piloto”. Quiere decir que aún no lo han probado, es decir, que todos los problemas te los vas a encontrar tú por primera vez.

c) No desesperes: aprenderás. Aprenderás a aprobar. Harás las prácticas con medio cerebro: al final podrás ver Física y Químicamientras redactas. Aprenderás a entender lo que quieren de ti en cada caso, y eso te hará optimizar tu esfuerzo, a usar el power point, a hacer resúmenes y a escribir buenos exámenes, a memorizar listas de cosas sin sentido. Vas a aprender mucho sobre ti: si se te da mejor escribir o empollar, si eres bueno esquematizando, si puedes estudiar cada día y acordarte o si lo que tienes que hacer es encerrarte a estudiarte todo en una semana.

Muchas veces pensarás: “¿de verdad la universidad va de esto, de ver quién hace sesiones mas largas en la plataforma virtual, de aprender a buscar cosas en google?”, por ejemplo. No sé si es algo planificado o fruto de la desidia, pero en realidad la uni va, muchas veces, de eso.

Y aprenderás algo de los contenidos de tu carrera. Algo, no todo, ni siquiera mucho, y a veces a pesar de la universidad, no gracias a ella. Muchas cosas se te van a olvidar al día siguiente de hacer el examen, pero algo se quedará pululando por tu cabeza. Bastante de lo que te guste, un montón de información descontextualizada y algunas ideas generales sobre la disciplina. Además tendrás un título que te permitirá dedicarte a algo que te gusta.

d) Vas a tener un montón de profesores. Algunos buenos, y otros malos. Aprende a tratarlos. No hagas caso de lo que te digan sobre las horas de estudio o la forma de afrontar la asignatura, tú tienes que aprender cuánto tiempo, y cuándo, necesitas en cada caso. Puede que prefieras otros manuales distintos al recomendado, que prefieras usar varios o estudiar con apuntes. Puedes preferir estudiar solo o en grupo, durante muchas horas seguidas o un rato cada dia.

Siempre hay profesores magníficos. Sé bueno con ellos: es un tema de solidaridad. Un profe interesado y currante que se enfrenta año tras año a alumnos tramposos y chapuceros acabará siendo un cabrón con pintas. Ten en cuenta que los profesores que pasan de todo cobran lo mismo y trabajan menos.

Si, además del profesor, la asignatura te gusta, te ha tocado el gordo. Disfruta. Estudia y saca buenas notas. Pregúntale cómo puedes dedicarte profesionalmente a eso. Recomiéndalo a otros alumnos. Si te enteras de que tiene algún problema (porque no es titular y tiene problemas para que salga una plaza, porque no está de acuerdo con el sistema de enseñanza que le han impuesto…), que sepa que lo apoyas. Es tan facil como enviar un correo electrónico. Un alumno solo no tiene ningún poder, pero tenéis la ventaja de ser muchos.

También vas a tener profesores soporíferos, pesados, babosos, amargados: pasa de ellos todo lo que puedas. Un mal síntoma es que te pasen lista: los buenos profes no suelen necesitar obligarte a ir. Pero me temo que ahora es prácticamente obligatorio. Nunca entenderé esa obsesión por las bancadas llenas de alumnos que a duras penas se mantienen despiertos.

Si la asignatura te gusta, sobre todo no permitas que te la hagan aborrecer. Busca un buen manual y léelo en clase mientras te sueltan el rollo. Entérate de si otros profesores tienen mas interés, cambia de grupo, si puedes, y de todas maneras pídeles ayuda: si de verdad son buenos, estarán encantados de encontrar un alumno interesado aunque no sea alumno suyo. Habla, además, con compañeros de cursos superiores: a veces ayudan más que un mal catedrático, y pueden pasarte apuntes, prácticas corregidas, exámenes de otros años o trabajos, o simplemente orientarte y echarte una mano. Si la asignatura no te gusta, bueno, haz lo que creas que te va a facilitar el aprobado y quítatela de encima cuanto antes. Una asignatura atravesada con un profesor petardo es lo peor que te puede pasar.

Por último, no olvides que, aunque parezca imposible, los profesores son personas. Lo juro: mis padres son ambas cosas. Tienen sus dias buenos y malos, problemas en casa, opiniones, posiciones políticas, enemigos y amigos, se les estropea el coche, tienen hijos enfermos, resacas. Pueden pensar que vistes como un mamarracho o ser de tu mismo equipo. Deberían ser capaces de pasar por encima de esto, pero no siempre quieren o pueden. Tenlo en cuenta.

e) Ten cuidado con lo que dices. Hay muchos profesores a los que cabrea sobremanera que se les lleve la contraria o que se les pida que argumenten sus posiciones. No son mas listos que tú, solo (y nada menos) saben mas que tú de un tema. A veces, ni siquiera. Pero pueden suspenderte, así que aprende a tener la boca cerrada o a descubrir en clase de quién puedes hablar con libertad.

Pero sé crítico. No tienes que tragarte todo lo que estudias ni tienes que decir todo lo que pienses: pueden evaluar lo que sabes pero no lo que crees. Van a contarte cosas como si fuesen neutras, cuando no son mas que la visión de una escuela. Y esto pasa en todas las materias, incluso en la ciencia más pura. Si algo te interesa, comprueba todo lo comprobable y busca otras visiones. El que dice que explica las cosas “como son” normalmente quiere que aprendas lo que él piensa. El que dice que defiende una posición concreta es honesto: normalmente significa que puedes criticar sus opiniones.

f) No tengas miedo de las instituciones. “La universidad” o “la facultad” no son entes monolíticos. Hay gente de todo tipo en ellas, personas que muchas veces están enfrentadas entre sí o que simplemente no se deben lealtad. Hay profesores muy corporativistas, pero no son todos.

Si crees que has sufrido una injusticia, busca las vías para protestar. Sobre todo si sois muchos. Hay delegaciones de alumnos, defensores del universitario, vicedecanos, decanos, claustros, juntas de facultad… que en cada sitio funcionan de manera distinta. Prueba. No tengas miedo de pedir una segunda corrección si estas convencido de que mereces un aprobado, por ejemplo. No tengas miedo de quejarte ante un profesor de lo que hacen otros, siempre y cuando lo hagas con prudencia: me refiero a “no entiendo el método de evaluación de la señora Menganita”, no a gritar que “Fulanito es un hijo de puta que no aprueba a nadie”.

El no ya lo tienes y, si tus reclamaciones son sensatas y argumentadas, lo peor que puede pasarte es que no te hagan ni caso. Pero puede ser que él, o ella, tenga muchas quejas anteriores. Que tenga problemas con sus compañeros. Que el profesor esté majara y simplemente necesites una pista sobre como “entrarle”. Que la persona con la que vas a dar esté sinceramente preocupada por el funcionamiento de la uni y te ayude.

g) Y sobre todo: no te angusties. Mi madre siempre dice que si matriculas una vaca, acaba la carrera. Yo soy un ejemplo. Que esto te quede claro: si estudias acabarás aprobando. Repito: si estudias, acabarás aprobando. Es cuestión de dedicarle horas.

Pero a veces también se aprueba sin estudiar, y creo que con Bolonia esto será aún mas fácil. A base de ir a clase y hacer todas las chorradas que te pidan, aunque sea haciendo collages con fotos del Código Penal. Porque tienes suerte en el examen y te cae justo lo que acaba de explicarte un compañero en la puerta, porque el profesor se va y copias del de al lado o porque vas a revisión y le pillas de buenas. Al final las asignaturas imposibles acabarás aprobándolas: aprenderás a identificar cuáles son las que se te atascan y solo es cuestión de darles mas caña.

Vive un poco además de estudiar. Creo que esto va a ser muy importante: horarios absurdos, exámenes cada dos por tres y muchos trabajos que entregar, tanto que parece que no hay tiempo para nada. No dejes que te vuelvan un zombi: terminarás por odiar eso que habíamos quedado en que te interesaba. Tienes que tener tu vida: ve al fútbol, visita a tu abuela, conéctate al tuenti, emborráchate, juega al tenis o ve a misa los domingos, lo que te guste y lo que sea importante para ti. Si lo único que haces es estudiar, estudiar será tan importante que cualquier contratiempo te amargará la existencia. Sal un poco del rollo de la universidad: si solo te tratas con tus compañeros de clase, puedes acabar desquiciado, y si al acabar no encuentras trabajo de lo tuyo, pensarás que has desperdiciado tu vida.

Si necesitas, o quieres trabajar, trabaja: tener curriculum te vendrá tan bien como el título. Además, si ganas dinero la presión de tu familia normalmente será menor y podrás ir con mas calma. Si te dicen que no se puede estudiar lo que has escogido y trabajar, que te apuntes a la UNED o algo así (que vas a escucharlo con frecuencia), no es cierto: hay gente que saca adelante dos carreras a la vez y gente que trabaja y tiene hijos mientras estudia una ingeniería. Saber que te espera tu sueldo a fin de mes también ayuda mucho a relativizar un suspenso.

Si no puedes con seis asignaturas cuatrimestrales, matriculate de cinco, o de cuatro. Mucha gente tarda seis años en carreras pensadas para cuatro cursos: es mejor, menos frustrante, que sea porque te matriculas de poco y vas aprobando, que porque te matriculas de todo pero no apruebas.

Tómate las cosas con un poco de distancia y con sentido del humor. Procura disfrutar lo bueno de la universidad, tanto de lo académico como de lo periférico. Y, por favor, implícate un poco. Esto ya es una petición personal, no una recomendación, pero quiero decirla: somos responsables de nuestro entorno, sea cual sea. No vale solo quejarse, si luego no se hace nada.

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13 comentarios en “Carta de una recién licenciada a los estudiantes que empiezan”

  1. José Miguel López
    8 marzo 2011 a 9:38 #

    Te felicito por tu titulito y, sobre todo por tu artículo… Mientras quede algo de sentido común y algún universitario como tú, tal vez no todo esté perdido. Muy recomendable. Se lo daré a mis alumnos de Bachillerato para que vayan desmitificando y poniendo en su justo lugar esa prolongación o enquistamiento de la ESO en que han convertido la moderna universidad…

  2. 8 marzo 2011 a 10:14 #

    Gracias por tu artículo. Todos los alumnos deberían leerlo para saber qué es “la que les va a caer” cuando lleguen a la Universidad: Esto es la consecuencia de ir bajando los niveles hasta el mínimo posible; y no solo en los contenidos, claro. Me quedo con tu última frase porque, para mí, es el el resumen de por qué nuestro sistema educativo está como está: “No vale quejarse, si luego no se hace nada”.

  3. Francisco Javier
    8 marzo 2011 a 12:12 #

    Los profesores más mediocres, más repugnantes, que tuve en la Facultad fueron justamente aquellos que intentaban controlar la asistencia (por suerte eran muy pocos) y se empeñaban en examinarte de algún artículo que habían publicado ellos mismos. Para mí es inconcebible que en una Facultad se tenga que pasar lista. Es una vergüenza para la Universidad.

  4. 8 marzo 2011 a 15:05 #

    Al menos antes, y hablo del pleistoceno, 1974, uno se matriculaba y se examinaba, pero la verdadera carrera, en las filologías al menos, se hacían en la biblioteca, o en casa, dado a la lectura de aquellas obras clásicas sobre las que hablaban quienes no las habían leído y te daban pseudosaberes de cuarta mano, refritos con husmo de carne agusanada. Para encontrar un autentico profesor universtario, al que se iría a escuchar a cualquier cátedra, allá donde estuviera, como a mí me pasó con José Manuel Blecua, tenía uno que soportar cien vulgaridades de las que, con cierta habilidad, logré escapar, aunque luego se resintieran las calificaciones, pero ¿quién buscaba la aprobación de los necios? Hubiera sido humillante que te dieran una calificación más alta. Y más de un suspenso fue motivo de honra y de prestigio. “Alma máter”, la llaman; “alma madráster” la llamó un oscuro escritor de dudoso ingenio.

  5. Jesús San Martín
    8 marzo 2011 a 15:12 #

    Bajada de sueldo, frente a
    Subida de la gasolina
    Subida de la comida
    Subida del gas
    Subida de la luz
    Subida de los impuestos.

    A ver si copiamos

    y vendemos unos clinex a la entrada de la clase, mientras nos anal_izan

  6. 8 marzo 2011 a 23:05 #

    El escrito refleja muy bien algunos aspectos de la realidad actual de la universidad. Lo de evaluar la asistencia -o, mejor dicho, por la asistencia- es una de las sandeces más estridentes de Bolonia. Puede terminar pareciéndose a un colegio de primaria. Sólo algunos se niegan, nos negamos, a pasar lista o la hoja de firmas con estudiantes adultos.

  7. Félix de la Fuente
    9 marzo 2011 a 10:34 #

    ¡Te felicito Faneca, un artículo genial! Como tú, yo acabe mi carrera hace unos meses y me ha sorprendido la forma tan clara y evidente con la que explicas la verdad. Pero con este artículo demuestras que no todos los alumnos de la universidad “actual” salen sin nivel, que una recién graduada escriba así significa que “Si quieres, puedes”
    Respecto a Bolonia no quiero hacer ningún comentario porque sería seguir criticando y repitiendo lo que ya se ha dicho hasta la saciedad y no se ha conseguido nada más que caiga en saco roto.
    ¡Un saludo maja!

  8. Adrián Begoña
    9 marzo 2011 a 13:35 #

    Yo fundé con unos amigos allá por el siglo pasado la asociación lúdica Íñigo Montoya, el club de rol de la Carlos III. Siempre me pareció que los juegos de rol con objetivos educativos eran un completo tostón (donde esté pegar espadazos a orcos o invocar a Cthulhu, que se quite todo lo demás…), pero lo del extraterrestre y la botella me ha hecho mucha gracia.

    Bueno, que me ha encantado la carta.

  9. 10 marzo 2011 a 1:00 #

    ¡¡Qué manera de sentirme identificada!!
    Esto se da en todas partes, señores, no solo con Bolonia.

    Saludos

  10. Francisco Gabriel Aroca
    11 marzo 2011 a 2:26 #

    Bien, es así, pero no por ello hay que ser conformista. Yo en mi día pequé de honrado, de no callarme nunca, y de tener que trabajar ( en lo mío), sólo en proyectos apasionantes, que me dijesen algo.

    Hace poco he abierto un libro que se llama Saber Educar. Quizás tenga alguna relación con lo que comentas, ya que incluye a uno mismo, a la familia, no sólo el “acuario” de la universidad.

    Yo quería leche

    y recibí la botella,

    Quería Padres

    y recibí juguetes,

    Quería aprender

    y recibí calificaciones,

    Quería jugar

    y recibí disciplina,

    Quería amor

    y recibí chantajes,

    Quería felicidad

    y recibí dinero.

    Quería libertad

    y recibí un automóvil.

    Quería un sentido

    y recibí sermones.

    Quería esperanza

    y recibí angustia.

    Quería cambiar,

    y recibí compasión,

    Quería….

  11. Cat
    28 marzo 2011 a 13:21 #

    Hola! Felicidades por el blog y el post y felicidades también a la autora de la carta! Me licencié hace año y medio y ahora soy estudiante de cursos a distancia. Ojalá cuando yo empezaba alguien me hubiera escrito una carta así.

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