Elaborando el Plan del Centro. Primera parte: resolución de conflictos


Teresa Fernández Martínez

Con la sana intención de convencerme de que todos estamos colaborando en la elaboración del Plan de Centro (¿recuerdan la estrategia de la Junta con el ROC?), mi equipo directivo me ha pasado un cuestionario para la detección de las necesidades de formación a incluir en el plan de formación del centro. El cuestionario es un ejemplo más de la arrogancia con la que se nos insulta diariamente a los profesores desde la administración que se supone debería precisamente defendernos de ataques de este tipo.

Consiste en una serie de apartados en los que se nos pregunta si tenemos o no carencias en las habilidades necesarias para llevar a cabo los elementos más básicos de nuestra profesión. Algo así como si les preguntasen a los jueces si saben lo que es una sentencia. Aún peor, sería como si a estos mismos jueces les preguntasen si se han dado cuenta de que no saben redactar sentencias y de que, cuando lo hacen, son parciales.

En su primer apartado, el cuestionario pide que nos pronunciemos sobre la necesidad que tenemos de situar la gestión de convivencia y resolución pacífica de conflictos fuera del modelo punitivo y sancionador, entre otras lindezas. La estrategia es clara. Nosotros afirmamos que carecemos de esta extraordinaria habilidad y ellos nos invitan amablemente a acudir a un curso obligatorio en la materia porque nosotros mismos hemos reconocido nuestras carencias. Como el cuestionario sólo nos permite poner un Sí o un No, pocos comentarios más podemos hacer. Es por eso que a mí me gustaría reflexionar públicamente sobre la respuesta a esta cuestión.

Si yo pongo en la casilla correspondiente, admito que soy incapaz de, en efecto, situar la gestión de convivencia y resolución pacífica de conflictos fuera del modelo punitivo y sancionador, o sea, que no soy capaz de realizar las actividades necesarias encaminadas a realizar una mediación dialogando con el alumno “disruptivo” y llevándolo a una solución pacífica con la que todo el mundo esté satisfecho. Pues, en efecto, no, no soy capaz. ¿Porque desconozco esas técnicas? En absoluto, verán, a estas alturas todos los profesores hemos hecho algún curso -o diez- de resolución de conflictos en el aula. Incluso los primeros los hicimos con ilusión, creyendo que funcionarían, que nuestra administración estaba tan preocupada por el tema que nos iba a dar la panacea.

Yo les voy a explicar en qué consiste esta panacea. Las soluciones pacíficas del conflicto fuera del modelo punitivo consisten en instrucciones del tipo “eres tú quien creas el conflicto y no el alumno” y “ explícale paciente y dialogadamente por qué se equivoca”. ¿Dejamos de lado en primer lugar el insulto que supone para un profesional que le digan que es él quien crea conflictos  en lugar de sus inmaduros alumnos de quince años? Es como si les dijésemos a los policías que tienen la culpa de los incumplimientos que los ciudadanos hacen de las normas de tráfico. Dejémoslo, pues, como una anécdota más de cuánto nos quiere nuestra administración y pasemos a comentar la solución mediadora y pacífica, que es lo que interesa.

¿Qué sugieren los expertos en el tema que jamás han pisado un aula? ¿Que dialogue pacientemente con el alumno durante veinte minutos mientras el resto de la clase hace…? ¿Qué exactamente? ¿Y qué cree el experto que ocurrirá si yo me dedico a dialogar con cada alumno que interrumpe la clase con los treinta alumnos restantes? Como este experto no ha pisado un aula en su vida, seré tan amable de informarle que en esos veinte minutos se producirán otras veinte conductas disruptivas además de hacer por completo imposible que los alumnos de las tres o cuatro clases adyacentes puedan escuchar a su profesor, por supuesto. Es de esperar también algún daño menor al material del centro: alguna pantalla de ordenador rayada, algún cable cortado, algún ratón que desaparece… Poca cosa.

También es posible que la conducta sobre la que hay que mediar ocurra en el pasillo, donde un profesor tiene más espacio. Uno puede encontrarse a un chaval golpeando a otro en la cabeza, o usando algunos adjetivos de rancio abolengo para llamar a su madre, es un poner. ¿Debo detenerme entonces y ponerme a dialogar con el chaval, a decirle que no es apropiado usar esas palabras y que sería conveniente que no le machacara el cráneo a su compañero? La inmediata respuesta del alumno en mi centro es algo así como: ¿y  tú por qué te metes si yo no me meto contigo? Yo hago lo que me da la gana (adobada, eso sí, con abundantes palabras que oscilan entre la obscenidad y la más absoluta falta de sentido gramatical). Lo que genera una nueva fuente de mediación. Sigamos sumando mediaciones… Un momento, lo olvidé, tengo un curso, treinta alumnos esperándome para que les dé clase. ¿Los dejo esperándome? Total, lo de menos es que me paguen para enseñar…

La mejora del clima de convivencia en el aula no depende de la falta de conocimiento de las formas de mediación que los cursos sobre el tema se han empeñado en exponernos una y otra vez de forma teórica, sino del hecho mucho más simple de que no pueden llevarse a cabo este tipo de recomendaciones en aulas donde conviven treinta o más alumnos y en las que es preciso continuar con un proceso de aprendizaje al que los alumnos no disruptivos tienen derecho. De la misma forma, un problema de disciplina en el pasillo que generase una mediación y una “resolución pacífica” implicaría que el profesor llegara tarde a su próxima clase en detrimento claro del derecho de los alumnos a recibir clase.

Dado que estas situaciones se producen por docenas en un día y no como parecen creer los expertos un par de veces a la semana, el problema no es no tener los conocimientos para resolverlas sino las condiciones de trabajo necesarias para ello. Y la ayuda de la sociedad entera. Si las familias respondieran ante este tipo de conductas como deberían, quizás, sólo quizás, los profesores podríamos empezar a enseñar. Que es nuestro trabajo, por si ustedes lo han olvidado.

Mientras tanto, si me lo permiten, y aun a riesgo de parecer prepotente, creo que no, que no tengo carencias en cuanto a mediación de conflictos sino la experiencia de años de trabajo que me permite saber que la aplicación de dichas estrategias es imposible. Claro que a lo mejor es que soy muy torpe. ¿Querrían por favor venir esos expertos a explicarme cómo se hace mientras enseñan Matemáticas o Inglés o Lengua? ¿Cómo? Ah, que es que no quieren que enseñemos Matemáticas, Inglés ni Lengua… Entonces quizá deberían dejar de contratar a licenciados en Matemáticas, Lengua o Inglés. Saldría más barato y el contribuyente lo agradecería.

Mañana, más.

(Damos la bienvenida a Teresa Fernández Martínez, profesora de Filosofía en un instituto de Gibraleón, Huelva.)

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

Autor:Teresa Fernández Martínez

Profesora de Filosofía

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129 comentarios en “Elaborando el Plan del Centro. Primera parte: resolución de conflictos”

  1. sonia
    5 marzo 2011 a 8:33 #

    Me voy a meter en este post en el cual, igual ni debiera, pero como tiene que ver con el tema de la gestión de convivencia y resolución pacífica de conflictos fuera del modelo punitivo y sancionador, os expongo lo que me ocurre, que supongo que no estará exento más de uno.
    Trabajo en un colegio pequeño en el que todo el mundo está muy saturado por la escasez de medios, puede ser culpa por un lado de la administración y por otra, de la gestión que realiza el director (“hay que ahorrar cuartos”), con lo cual, para cualquier cosa que pretendes hacer, te encuentras con la primera barrera. Por otro lado está el tema de la infraestructura propia del colegio, a estas alturas hay escasez de mobiliario escolar, o sea: sillas ¿Cómo se come que en un colegio falten sillas? Hay dos opciones: o las tienen guardadas o las quitan de “donde menos falta hace”, o sea, del aula de música. Estate callada porque si te quejas, te gritan y te regañan como a un niño pequeño, que eso sí que lo saben hacer muy bien. Con lo cual, el modelo punitivo y sancionador lo tienen al orden del día, no te menees ni un cm. de lo que ellos consideran “lo correcto” que ya tienes la espada de Damocles asestándote por la mañana tempranito.
    Bueno, el caso es que, aparte del director, en mi colegio tenemos otras espadas, y en este caso es de personal no docente, o séase, EL CONSERJE ¿A alguien le suena eso de que “no lo hago porque no es mi obligación”?
    Pues esa es la frase preferida de nuestro conserje, aderezada con un humor ácido, sarcástico, irónico y de una mala leche brutal. Tanto es así que ha llegado a herir a mucha gente: padres, alumnos y maestros. Él es el amo del cortijo en mi centro. Se lo han consentido siempre y se jacta de ello. Además, como es el más antiguo del centro, incluso que el director, pues tiene una serie de privilegios que no gozamos los demás.
    ¿Quién pone firme al conserje? ¿Quién delimita cuáles son sus funciones? ¿Por qué se toman la licencia de faltar al respeto, vejar, humillar, acosar, criticar, juzgar, … y me quedo sin verbos a los maestros?
    Éstas son otra serie de cosas a las que nos tenemos que enfrentar y que nadie se entera. Al final, el que manda en el colegio es el último mono, y no sólo te tienes que rebajar a los tiranos de los alumnos problemáticos, sus padres, el equipo directivo y la administración, también a esta “gentucilla envidiosa de personal no docente”.
    Llevo un año en ese colegio y ya he llorado muchísimas veces por culpa de ese hombre. No sé si debe ser ya algo personal o qué. Pero en absoluto se corresponde el trato que le dispenso con el que él me corresponde a mí.
    La gente me dice que no le haga caso, que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, que él es así y que tiene un carácter muy particular, etc… Palabras vacías. Eso no me sirve para nada. Yo no tengo por qué ir a trabajar y estar “acojonada” por pedirle fotocopias porque me va a soltar una grosería, que no me vea por un pasillo porque me lanza un grito de “eh, tú, ponte a trabajar”, que esté en la puerta de un aula esperando a los alumnos para llevármelos y me suelte que “qué horas son estas”, y así un largo etc… Se mete en lo docente y en lo no docente y nadie le para los pies.
    Ayer ya me colmó la paciencia y se lo tuve que decir a mi director por segunda vez. No puedo venir al colegio a trabajar en estas condiciones y no me vale que me diga que él es así y que gasta esas bromas a todo el mundo. Ya le dije que, o cambiaba esta situación o me iba a inspección, y parece que eso lo asustó un poco y me dijo que eso no, que antes hablara con él.

    Bueno, perdonad todo este rollo, pero quería haceros partícipes de lo que me ocurre y que me diéseis vuestra opinión.

    Un saludo.

    • Don Pasquale
      5 marzo 2011 a 10:19 #

      Querida amiga, ánimo. Usted no se merece esas ofensas del burdo paleto que es el conserje, ni sufrir las consecuencias del absurdo y sucio sistema escolar que todos sufrimos. Si le sirve de consuelo, yo, ahora ya un profesor de 40 años, he sufrido desde que comencé mi patética carrera profesional todo tipo de ofensas y humillaciones de equipos directivos, alumnos matones, algunos tutores y padres paletos. Yo también he llorado, e incluso visitado al médico en más de una ocasión por todo esto. ¿Quién con un poco de sensibilidad no lo haría en un país tercermundista como éste?
      Al final, me he endurecido como la piedra y ahora toda esta podredumbre resbala sobre mi dura piel.
      Quédese con lo poco bueno de la profesión, que es el contacto humano con algún sensato compañero y con el de algún que otro buen alumno, y no me refiero a las notas, que de vez en cuando aflora en el desierto, como un raro manantial. Aprenda a ignorar todo aquello que no le resulta digno de estimación, que le resbale a usted como ya me resbala a mí y a tantos otros, y refúgiese en su ocio y en su vida personal. Un abrazo, querida compañera y me tiene a su entera disposición.
      Pascual Pérez.

    • 5 marzo 2011 a 12:52 #

      Hola, Sonia:
      Me quedo estupefacto cuando leo que estás en un centro donde faltan sillas y se grita a los profesores cuando las reclaman. Cuando en un centro faltan sillas, EL DIRECTOR las pide a la consejería y asunto resuelto. ¿Un centro español donde faltan sillas y el director no las pide? ¿Estamos en España o en Afganistán? En cuanto a tu conserje y la cuestión de si deberías ir a la inspección o no, aunque sabes que no soy precisamente un incondicional de la inspección, creo que lo que deberías hacer es esto: elaborar un informe escrito con las cosas que te hace ese señor e ir con él a la inspección acusándole de acoso, pues algunas de las cosas que te hace son conductas típicas de acosador, incluida y muy especialmente la táctica de aparentar que las groserías que te dice son bromas. Ese truquito de los acosadores ya está estudiado e identificado desde hace muchísimo, no cuela. Si tienes alguien que pueda servir de testigo y sea de confianza, pídele que te ayude. Si los sindicatos fueran de confianza, te diría que fueses a uno, pero eso… ANPE tiene una iniciativa que se llama Defensor del profesor, que no sé si será algo más que un paño de lágrimas. Su teléfono en Madrid es el 915220827. Pero lo que si te digo es que, hagas lo que hagas, puentees a tu director, porque está claro que es la peor víbora que tenéis en tu centro. Por último, voy a tener la osadía de responder a algunas preguntas que hay en tu comentario:
      -¿Quién pone firme al conserje? El director. Si no lo hace, está incumpliendo sus funciones. La pelea con los malos conserjes (huelga decir que no todos lo son y que hay muchos buenísimos) es un “clásico” de los inconvenientes de la dirección, pero va en el sueldo apechugar con ella. Tenéis que presionar a vuestro director.
      -¿Quién delimita sus funciones? La normativa vigente (entérate de cuál corresponde en tu caso), que no suele disponer que el conserje está para fumarse cigarrillos y tocarse los xxxxxcillos. Una tendencia muy extendida entre los malos conserjes es la de autodelimitar sus funciones; luego, cuando se va a la normativa, se descubre que están obligados a hacer muchas de las cosas que ellos dicen que no les corresponden.
      -¡Por qué se toman la licencia de faltar al respeto, vejar, humillar, acosar, criticar, juzgar… a los maestros? Porque estos se lo permiten. He conocido a algunos malos conserjes y he visto muy claramente que, con los profesores que les paraban los pies, andaban tiesos como velas.

    • Jesús San Martín
      5 marzo 2011 a 16:04 #

      No sé si te servirá Sonia. Yo se lo habría saber al director vía el registro. Eso queda escrito y cuando las cosas vayan a mayores se le podría caer el pelo. Empezaría el escrito algo así:
      Ante las reiteradas faltas de respeto del sr X, que le he comunicado a usted de viva voz, y ante la falta de acciones por su parte, me veo en la necesidad de comunicárselo por escrito. El sr X me ha faltado el respeto continuamente de la siguiente manera:
      1
      2
      3
      Igualmente me ha impedido realizar mi labor al negarse a
      1
      2
      3

      Espero que te sirva.
      Un abrazo

      • sonia
        5 marzo 2011 a 16:09 #

        Gracias, tomo nota, también voy anotando de vez en cuando en mi diario de clase todas las “incidencias” por parte del conserje y de otros miembros de la comunidad educativa. Tal vez para que no se me olviden las perrerías que me hacen.
        Igual, cuando llegue un claustro, me vuelve la memoria y lo suelto allí para que quede constancia por escrito.
        Ahora la pelota está en el tejado del director, veremos.

  2. 5 marzo 2011 a 9:12 #

    Los cuestionarios deberían ser abiertos para detectar carencias reales. La resolución de conflictos sí es útil pero como indicas muchas de las técnicas recomendadas no se pueden llevar a cabo en un grupo clase. Sí me parece útil pensar en los desencadenantes del conflicto y tratar de evitarlos, más que en mediaciones posteriores. Un claro ejemplo: evitar tiempos muertos en el aula que hagan que X se aburra y comience a llmar la atención de modo vandálico

    • José Miguel
      5 marzo 2011 a 16:30 #

      Para los druideas del entretenimiento ¿Te parece una eficaz estrategia de “prevención”, por ejemplo, contratar a un payaso para que el nene/a no se “aburran”? ¿Estimas posible, por ejemplo, que el estudio de trigonometría sea un “desencadenante” de conflictos y sea necesario resucitar ese “tiempo muerto” con trigonoparchís, o la trigonopayasada, es decir, la trigonometría divertida?

      • 6 marzo 2011 a 10:05 #

        Me parece eficaz moverse por las meses y detectar cuándo el alumno deja de entender la trigonomoetría o cuándo cree que no tiene nada que hacer porque ha acabado la tarea, no sabe qué se espera de él o no puede cpntinuar. Y si además se divierte con payasadas como tú dices, `pues bienvenidas, siempre que no se deje de dar la trigonometría

      • José Miguel
        6 marzo 2011 a 11:41 #

        Algunas precisiones al mensaje del druideas, ahora civilizado, es decir, en una sociedad científico-tecnológica, transformado en druideas “detector”, pero con el mismo discurso mágico:

        1. “detectar cuándo el alumno deja de entender la trigonometría”

        Posees una concepción algo limitada de la realidad de la problemática comportamental de los discentes, puesto que reducen el asunto al plano del entendimiento, sin aludir en ningún momento al de la voluntad dirigida al estudio académico, completamente desarticulada por los principios del sistema educativo logsiano. De paso, puedes desvelarnos cómo hacer estudiar al que no le interesa, sobre todo, en un sistema educativo donde se puede promocionar automáticamente sin haber estudiado, es decir, prescindiendo completamente de las facultades del entendimiento y de la voluntad. Por cierto, muy peculiar tu terminología: “detectar” (¿tal vez deba exigirse una Tomografía Axial Computerizada para determinados alumnos?)

        2. “cuando cree que no tiene nada que hacer porque ha acabado la tarea”

        Todo profesor vendería su reino por impartir docencia a alumnos cuyo mayor problema fuese “haber acabado la tarea”. Estimado amigo, el problema suele ser, precisamente, lo contrario: empezar la tarea.

        3. “no se sabe qué se espera de él”

        A poco usted concibe a nuestros discentes desde una perspectiva existencial, abocados a la náusea, sin sentido dentro de las aulas. No le quito la razón en el caso de bastantes alumnos. Pero también le diré que solemos esperar cosas bastantes accesibles a su entendimiento: que hagan un resumen, tomen unos apuntes, resuelvan un problemita, pregunten en clase, opinen sobre ciertos temas, etc… y, además, nos ocupamos muy mucho de informar su esperanza, máxime en un sistema logsiano donde la burocracia informativa hacia los alumnos, padres, equipos directivos, inspectores, consejos escolares… es abrumadora.

        4. “no puede continuar”.

        Habría que precisar a qué se refiere uno con eso de “no puede continuar”, su causa, etc. Si a las exigencias académica se refiere, hay que decir que dado el actual nivel logsiano de los contenidos, prácticamente cualquiera que posea córtex cerebral puede “continuar”. Es más, si “no pudiera”, para eso está la promoción automática.

        5. “si además se divierte con payasadas,… pues bienvenidas, siempre que no se deje de dar la trigonometría”

        Concibe usted las payasadas como algo sobrevenido a la enseñanza, pero es justamente a la inversa: la trigonopayasada es lo constitutivamente esencial al ejercicio docente logsiano (existe otro término: “motivación”), hasta el punto de ser secundaria la propia trigonometría (no olvide que ahora somos profesores de “enseñanza secundaria”, lo que antes era bachillerato).

        Un saludo.

    • uno mas...
      6 marzo 2011 a 17:16 #

      Me parece “genial” que tengamos que estar pendientes de que no haya tiempos muertos en clase, no vaya a ser “de que” X se aburra, y le de por hacer el vandalo “fuera de los circuitos punitivo-emocionales”, añado.

      Genial, sencillamente genial.

      Me apunto a lo del payaso que dicen más arriba. Bueno, aunque ya lo tenemos, ¿no? Está el profesor que tenga clase a esa hora.

      Genial la “táctica”. Cuidadín, cuidadín, que como se aburra X y empiece a “vandalear”, la culpa será del profesor, “que ha dejado que se aburra”.

      Dios mío de mi alma. Hasta dónde estamos llegando en la autoinculpación.

      • 6 marzo 2011 a 20:19 #

        En este blog predomina una única manera de ver las cosas, bueno, lástima. Abundan en una serie de falacias, como la promoción automática: es cierto que no se pueden repetir dos cursos seguidos (solamente faltaría) pero de automática no tiene nada, hay un 32% de alumnos que han repetido al menos un año, señal de que no pasan tan a la brava.

        Respecto a lo de detectar, a veces es difícil en una clase de 27 alumnos ver cuándo uno se ha perdido, por eso he usado este verbo. Creo que no debemos dejar que eso pase y no siempre sirve preguntar si van siguiendo porqque o no responden o asienten aunque no comprendan, todos lo sabemos. Así que me reafirmo en el verbo.

      • Jesús San Martín
        6 marzo 2011 a 22:49 #

        Estimado Eduideas.
        El viernes pasado estaba dando la clase de cálculo de varias variables, a los alumnos de ingeniería. Un alumno escribió en la pizarra: dos elevado a cinco menos dos elevado a cuatro igual a dos elevado a (cinco menos cuatro), o sea, dos elevado a uno igual a dos. Haga usted mismo la cuenta y el resultado es 32-16=16. Semejante burrada no se daba ni en los institutos. Le pregunté al alumno si había aprobado el cálculo de una variable y me contestó afirmativamente. En la misma clase varias veces apareció que dos elevado a cero es cero (el resultado correcto es uno). Una vez pregunté al autor de tamaña salvajada, que antes en un instituto era motivo de suspenso en el examen, si había aprobado el cálculo de una variable, y también me contestó afirmativamente.
        Dice usted
        “En este blog predomina una única manera de ver las cosas, bueno, lástima.”
        Lástima sentirá usted, cuando por su pensamiento, permitió lo arriba indicado, y algún ser querido suyo muera, porque un puente se hundió, una presa reventó, unos frenos no se ajustaron como era debido,….
        Esta vida no se queda con nada de nadie. De todo corazón le deseo que no tenga que maldecir el día que creyó que la promoción automática era una falacia.

        Jesús San Martín

    • 7 marzo 2011 a 21:15 #

      Quería exponer alguna aclaración al hilo de sus opiniones en esta entrada, estimado Eduideas
      En primer lugar, afirma usted que “Llevo años en las aulas y en la ESO, pero me gustaría que hubiese algún argumento de más peso que “la logse es horrible y todo va mal y el que no lo vea es un pedagogo enfermo o un ignorante””. Este blog ha ofrecido ya cientos de páginas de argumentos muy bien fundamentados sobre cuestiones referentes a la enseñanza, y no creo que se pueda decir, más que desde la gratuita descalificación, que los artículos de Deseducativos se reducen a lo que usted apunta. A propósito de lo horripilante de la LOGSE y de lo mal que va todo, ya no es necesario escribir artículos. Contamos con estudios lo suficientemente concluyentes y con el descrédito en la Unión Europea, porque a sus directrices en materia de educación no nos vamos a acercar nunca.
      Habla usted de una falacia que aquí se pretende sostener. La de la supuesta “promoción automática”. Bueno, es casi cierto. Pero no es una falacia. Es una equivocación. No es promoción automática. Es promoción por imperativo legal. Se produce siempre que se dan las circunstancias contempladas porque de otra forma se incumpliría la ley. Por supuesto que no vamos a hacerle repetir a un alumno más de dos años. Y que la “promoción por imperativo legal” parece hasta sensata. Pues no. Deberían arbitrarse otras medidas que no fueran ni una ni otra. Pero no están contempladas en una ley nefasta que obliga a mantener a todos los alumnos en el mismo redil por narices. La LOGSE, vaya.
      Por otra parte, recurre usted a las “estrategias de aula” para eliminar los conflictos. Incurre usted en la siguiente falacia, muy propia de pertenecientes a colectivos de “renovación pedagógica”. La que podríamos denominar la “falacia-madre”, la que le pone a uno de los nervios cuando se le oye decir a un pedagogo de los que también van predicando estrategias de aula. Se puede plantear de la siguiente manera: le estamos a usted diciendo que el aula está descompuesta, que ya no hay estrategias de aula, y nos dice que arreglemos la imposibilidad de las estrategias de aula mediante estrategias de aula. O sea, que nos han desmontado las posibilidades de que el aula sea un lugar donde se pueda trabajar, y nos piden ustedes que reparemos el desaguisado justamente utilizando unos medios que nos han birlado. Por supuesto, hay algo que señala usted que yo suscribo: esto sólo se le puede ocurrir a un pedagogo enfermo o ignorante. Y añadiría: además, subnormal. Me recuerda otra de este tipo que se suele oir en las situaciones de divorcio hostil. “¿Y por qué no lo habláis? -suelta algún cretino”.
      El aterrizaje en las aulas de problemas ajenos a la enseñanza e irresolubles en este espacio ha provocado la depauperación docente que desde este blog denunciamos y que sólo uno muy cretino, muy cretino, podría creerse que tiene solución desde el lugar que, con toda la mala leche del mundo, ciertos sinvergüenzas se han ocupado de arruinar.
      Siga usted viniendo a Deseducativos. Tarde o temprano uno lo pilla. Yo, si usted quiere, me ocuparé de detectar sus carencias y ayudarle en su progreso.

  3. Suero de Quiñones
    5 marzo 2011 a 10:09 #

    Estimada Teresa y comentaristas,

    Este es el problema número 1 en la enseñanza y en la vida. Sin orden y disciplina no hay comunicación posible. Responsables primeros de la situación: los progenitores de los cafres. Cómplices necesarios: la quinta columna de profes guays, directivos y psicopedas hasta llegar a Gabilondo y su corte de Colls, Gimenos, santos Guerras, que nos han dado mucha guerra siempre. (no olvido a muchos conserjes enchufados y, en mi Andalucia, indefectiblemente pesoeteros cobardes que pronto se harán peperos…, mi querida Sonia… son ratas vomitivas ).
    Sin ser prepotente os cuento la solución: Un timbre en cada clase con intercomunicador, un grupo de guardias jurados en los pasillos, una policía escolar que detenga a los violentos de palabra u obra y UNA SEGREGACIÓN EN AULAS DE CASTIGO y en centros especiales adecuados de la morralla que hay en muchos institutos… Yo la he visto aplicada en centros de los Estados Unidos y las familias decentes no sólo lo aceptan sino que lo aplauden… Aquella sociedad da bastantes oportunidades de educarse y salir adelante, si las desperdicias, TÚ TE HAS SEGREGADO , los demás no tienen que aguantarte…

    Un saludo deseducativo y peleón,

    • Antonio Fernando
      5 marzo 2011 a 15:50 #

      Desgraciadamente, esto no es Estados Unidos ni ningún otro país decente. Aquí toda la demagogia tiene su asiento: la clase política, los pedagogos y la infame y traidora basura sindical son los culpables de lo que ocurre en educación. Respecto a Andalucía,¿ qué se puede esperar después de treinta años de socialismo ? Ya sabéis la respuesta.
      Es hora ya de dejar de hacer sacrificios inútiles; debemos pensar sólo en nosotros mismos y en nuestra dignidad personal; tenemos que dejar, hasta donde sea posible, de colaborar con el monstruo, pues nadie va a venir a sacarnos las castañas del fuego. Se podrían hacer las siguientes cosas:
      -Salvo que sea obligatoria, no responder jamás a ninguna encuesta de la Consejería de Educación de cada uno.
      -No hacer ningún tipo de curso de formación, aunque no se cobren sexenios.
      -Exprimir al máximo los reglamentos de orden interno de cada centro en lo referente a la disciplina.
      -Si alguien se ve amenazado o en una situación apurada, debe recurrir a la justicia.
      -No participar en actividades extraescolares, semanas culturales, etc.
      -Si alguien tiene problemas al dar una clase , que pare y que no la dé. No debe ni esforzarse ni gritar.
      -Si hay alumnos inocentes y perjudicados por lo que ocurre en las aulas, que lo solucionen las autoridades.La solución no debe ser más desgaste para nosotros.
      -No corregir exámenes de selectividad.
      -No votar jamás a ningún sindicato de clase.
      -Si un equipo directivo no defiende al profesorado, éste deberá boicotear cualquier iniciativa que el equipo tome.
      -No participar en ninguna reunión sobre resolución de conflictos.
      Para que estas medidas ,y cuantas otras se puedan tomar, sean efectivas, deberían ser seguidas masivamente. Poderoso es el enemigo, pero más poderosos son el titubeo y la parálisis que están atenazando al profesorado. Y si éste no se mueve…

      • 6 marzo 2011 a 10:10 #

        No me parece adecuado, hay que negarse a hacer cursos idiotas, no los que están bien planteados (los hay); hay que negarse a perder el tiempo en reuniones burocrácticas, no a coordinarse y tratar de debatir los problemas del centro; boicotear sistemáticamente a un equipo directivo supone crear bandos y enrarecer aún más el clima de centro; parar la clase es una medida efectiva pero como todas dura poco, hay que ir cambiando los recursos

      • José Miguel
        6 marzo 2011 a 13:27 #

        Por lo que leo en sus mensajes, eduideas parece estar bastante alejado de los centros educativos, cuando habla de “enrarecer aún más el clima de centro”. El ambiente está ya muy enrarecido, eduideas, hasta el punto de darse, aquí sí, un verdadero cambio climático hacia un calentamiento global fundiendo hasta su disolución todo vestigio de una enseñanza competente. Para construir hay primero que destruir, enrarecer, violentar…, a no ser que parta usted del melifluo diálogo mediador infinito de pura logorrea inane moviéndose en una idealizada metafísica armonista. Esto está ya muy enrarecido, y no haga responsables a los profesores, los principales sufridores de ese degradado “clima”.

      • uno mas...
        6 marzo 2011 a 17:20 #

        Coincido totalmente con esta opinión.

        Basta ya de colaborar con esta lobotomía contínua a la que quieren someternos

        Encuestas como la que la autora del artículo comenta tan sólo merecen ser ignoradas. Están construídas con el único objetivo de aumentar nuestro sentimiento de culpa ante situaciones que no hemos creado, y no podemos controlar.

        Seamos mínimamente dignos, y no cooperemos con esta bazofia.

      • 6 marzo 2011 a 20:21 #

        Bueno, no creo que tenga que demostrar nada, si no se está de acuerdo con al línea deseducativa uno está “lejos de la enseñanza” o no conoce lo que hay. Por ese motivo comento tan poco a menudo, aunque os lea, porque no se admite el debate ni la discrepancia. Llevo años en las aulas y en la ESO, pero me gustaría que hubiese algún argumento de más peso que “la logse es horrible y todo va mal y el que no lo vea es un pedagogo enfermo o un ignorante”

      • Francisco Javier
        7 marzo 2011 a 13:07 #

        Antonio, no había leído tu post, que es magistral.

        -No participar en actividades extraescolares, semanas culturales, etc.

        Lo de las semana cultural, (¿quién la inventó, por cierto?): muchos deporte, concurso gastronómico, trenzas, gymkanas, ….. : ¿Cultura con mayúsculas! (En un centro intenté hacer alguna actividad cutural: no apareción ni Dios – eran muy aburridas, es verdad.)

        -No hacer ningún tipo de curso de formación, aunque no se cobren sexenios.

        No pasa nada por no cobrarlos, no es tanto dinero y a cambio ganas mucho tiempo.

        -Si alguien tiene problemas al dar una clase , que pare y que no la dé. No debe ni esforzarse ni gritar.

        A mi esto me cuesta horrores. Por desgracia, tengo la manía del deber muy arraigada. No obstante, creo que voy a empezar a practicar la medida (es horrible, pasar la hora de clase en plan cacharrería, pero ¿qué otras cosa queda a veces?)

        Y el resto de medidas, perfecto.

      • 7 marzo 2011 a 16:04 #

        Javier, parafraseando un viejo dicho: las semanas culturales son a la cultura lo que la música militar es a la música. Que en los centros educativos se pongan cartelones diciendo SEMANA CULTURAL y luego se haga eso que suele hacerse da idea de hasta qué punto hemos perdido el norte. En cuanto a los cursos: yo me declaré objetor desde que la comunidad de Madrid nos clavó el cambiazo de 250 horas en lugar de 100. Reconozco, eso sí, que a mí solo me queda el último sexenio. El palacio que tengo en la costa me lo compré con lo que saqué de los anteriores.

  4. Raus
    5 marzo 2011 a 11:54 #

    Estimada Teresa, bienvenida y gracias por tocar con tanto sentido común un asunto que me parece de capital importancia. España es el país de la Unión donde los docentes se ven más obligados a perder el tiempo intentando poner orden en la clase. Leo en Internet que “los profesores emplean el 16% del tiempo lectivo en intentar que haya un “clima de orden necesario” en las aulas”. Para mí es evidente, por muchas razones que ya he expuesto en algunos de mis artículos para este blog, que lo de dialogar con niños y jóvenes insolentes no sólo no es útil sino, las más de las veces, contraproducente. Uno de los errores más garrafales que hoy día se cometen tanto en hogares como en aulas es, precisamente, creer que al niño hay que explicarle, hasta que lo entienda, por qué no hay que comportarse mal. Y creer que ese crío será capaz de entender las razones dadas por el adulto y que enmendará su conducta en lo sucesivo. Demostrado está hasta la saciedad que rarísima vez son efectivas las razones dadas al niño. Por mucho que se le sermonee, volverá a las andadas casi siempre. En realidad, esto de intentar adecentar comportamientos a base de buenas palabras, no funciona, ni siquiera, en el mundo de los adultos. ¿Qué ocurriría si, en lo sucesivo, la policía se dedicara a echar sermones a los conductores que infringen las normas de circulación y no volvieran a poner multas por ello? ¿Quién en su sano juicio cree que el ladrón dejará de robar tras mantener con él un diálogo cargado de buenas razones? Simplemente, no funciona. Tales medidas no provocaría otra cosa que la risa del infractor contumaz y del ladrón (o del asesino, o lo que sea). Pues esa risa burlona, propia de quien se sabe impune y que se va de rositas, es la de los alumnos contumaces que se dedican a reventar las clases. Puedo entender que un buen profesor necesite saber imponerse con autoridad en sus clases, pero hasta cierto límite. Cuando las faltas de respeto sean grandes, el alumno debe abandonar el aula por un tiempo. Permítanme, estimados compañeros, que pegue a continuación parte de un artículo mío que, hará cosa de un año, dediqué a estos problemas. Pido disculpas por su longitud, pero espero que sea de algún provecho:

    “… El chaval que insulta al profesor o al alumno debería salir inmediatamente de clase. Cuando hay reiteración de insultos o mala conducta en general, los padres deberían saber sancionar al hijo, colaborar con el docente. Es decir, debería haber entendimiento entre profesores y padres en estas cuestiones (y otras). Pero, al menos, si la colaboración paterna no existe, el centro debería tener claro que el alumno insolente debe salir de clase ipso facto, porque ni aprende ni deja aprender y porque su conducta es indigna. Nuestro amigo Lozano Andaluz nos dijo que en otros países con buen sistema de enseñanza el docente sólo tenía que apretar un botón de debajo de la mesa para avisar de que un alumno debía salir fuera. Es decir, la mala educación reiterada debe tratarse fuera de clase. Eso es una medida correctora adecuada por varias razones. Una, muy importante, es que los demás alumnos no tienen por qué perder el tiempo de clase por culpa de un alumno maleducado, ni tienen por qué oír cosas poco agradables. Los problemas de indisciplina importantes no deben tratarse en la misma clase. Eso es como si un adulto se dedica a insultar a sus compañeros de trabajo y el jefe decide amonestarlo o apercibirlo en el mismo lugar. El resultado, entre otros, es que durante ese tiempo se para o ralentiza el trabajo porque todo el mundo está pendiente y expectante de qué dirá el trabajador y qué dirá el jefe; a veces con la curiosidad malsana de ver si el jefe sabe ponerse en su lugar o si el otro le gana la partida. Por otro lado, el profesor que corta al alumno puede quedar muy humanamente afectado del rifi rafe con el alumno, lo cual le perjudicará su concentración. O quizá se quede con el temor de que el alumno vuelva a las andadas, y esto lo dejará inquieto y nervioso.

    Así pues, la necesidad de enfrentarse en clase a alumnos que insultan, molestan y sacan de quicio a todo el mundo:

    – Supone un parón en la buena marcha de la clase. Pérdida de tiempo para todos.
    – Posible (probable diría yo) expectación malsana de los alumnos por el desenlace y por ver si el alumno pone en entredicho la autoridad del profesor.
    – El profesor se ve obligado a un “cuerpo a cuerpo” indigno de su profesión y cometido.
    – Un alumno de 15 ó 16 años con largos años de chulería en su currículo podría no verse intimidado ni cortado por la intervención “cortante” del profesor, lo cual agravaría la cosa.
    – El profesor, como humano que es, podría perder los papeles, en especial si tiene un mal día.
    – Si el chaval quedase en ridículo o avergonzado, el profesor podría temer una futura venganza de aquél.
    – El profesor podría desconcentrarse o quedar nervioso tras el encontronazo “dialéctico” con el alumno, lo cual repercutiría en la calidad de sus explicaciones.
    – Los padres, incluso aunque fueran colaboradores, podrían quejarse de ese particular método correctivo. Etc., etc.

    El drama de los profesores, quizá el mayor, es que se hallan en la más pura indefensión, que nadie los apoya. Los partes casi nunca sirven para nada. Un amigo maestro me dice que ya no hace partes, porque no sirven para nada en absoluto. Los métodos adecuados para tratar estos casos pasan por la expulsión inmediata de clase del alumno que insulta o agrede al profesor o a los alumnos, por las razones expuestas. La expulsión, huelga decirlo, será proporcional a la falta cometida.
    Otra cosa, por supuesto, son las faltas de respeto leves, que, por ser tales, sí pueden ser tratadas en el mismo desarrollo de la clase.”

    De nuevo, gracias, Teresa, y bienvenida.

  5. Francisco Javier
    5 marzo 2011 a 12:14 #

    Hola Teresa, me ha encantado tu artículo, que me parece de lo más razonable. Yo iría de todos modos un poco más allá y simplemente diría que el rol del docente psicólogo carece de toda credibilidad. Todos esos cursos no sirven para nada y son pérdida de tiempo. Al final, lo que vale es la experiencia y la capacidad adquirida a través de unos cuantos disgustos y malos ratos de bregar con las situaciones de violencia, que forman parte sustancial de nuestro sistema educativo (entre los más violentos y disruptivos de Europa según datos de los expertos.) Y tiene narices lo del modelo punitivo y sancionador. ¡Pues que abran las cárceles de una vez! Por no hablar lo de que el conflicto lo crea el docente. ¡Lo que faltaba por oír! Un saludo y bienvenida seas.

  6. Pepe
    5 marzo 2011 a 13:01 #

    El problema empezó cuando aceptamos toda la falsa palabrería. En los años que llevo dando clase nunca he tenido conflictos en el aula porque eso supone a dos iguales con la misma responsabilidad en el problema, asumiendo de entrada que el profesor no tiene la razón .Y hoy por hoy (aunque más ayer por ayer) un alumno y un profesor no son iguales en sus respectivas funciones, ni mucho menos el profesor es el que crea el problema (y en caso de que lo cree para eso está inspección, otra cosa es como funcione esta). Lo único que me he encontrado es falta de disciplina por parte de alumnos. Cuando en el cuestionario me hablen de esto, podré aportar algo.

  7. 5 marzo 2011 a 13:32 #

    Me sumo a la bienvenida y te felicito por tu artículo, Teresa. Artículos como este, que saquen a la luz las manifiestaciones concretas del desastre escolar y la desvergüenza de sus (ir)responsables son muy valiosos. Me sumo también a los comentarios de Francisco Javier y de Raus y, de este último, quisiera destacar algo que interpreto como su idea principal: la de que el gamberrismo, la violencia y la conflictividad deben ser combatidos desde medidas sencillas y contundentes del propio sistema, no desde respuestas individuales del profesor. Esto sería lo más barato, rápido y eficaz. Paso a hacerte algunas puntualizaciones:
    1.- Es necesario recalcar y destacar con letras de molde que hay responsables educativos capaces de CANALLADAS y VEJACIONES AL PROFESORADO como esa de preguntarte si te sientes capacitado para el desarrollo de tus labores. Hacer eso demuestra el respeto que nos tienen y el que ellos se merecen.
    2.- Esta memez de “situar la gestión de convivencia y resolución pacífica de conflictos fuera del modelo punitivo y sancionador”. Demuestra que:

    -Los responsables de semejante propuesta deberían empezar por aprender a escribir.
    -La verborrea destinada a confundir y a no llamar a las cosas por su nombre esconde una falta de ideas aterradora, más aún, cuando procede de los que mandan.
    -Yendo a la idea que al final se consigue adivinar, es un absurdo insostenible, porque un modelo de resolución de conflictos que no incluya en algún lugar la posibildad de la sanción jamás podrá funcionar. El buenismo estúpido de los pedagogos está obcecado en evadirse de la realidad, que demuestra a diario que muchos de los que provocan conflictos solo responden y pueden ser controlados mediante la sanción o su amenaza. Esto está archidemostrado por la experiencia, pero ciertos políticos canallas aún se empeñan en hacer que los demás se estrellen usando medios contrarios a la experiencia.Y lo malo es que, si tú cuentas las cosas como son y no aceptas sus cuentos de hadas, estos señores encima te llaman fascista o mal profesor. Naturalmente y como tú señalas, esos grandes profesores y además demócratas que no se manchan con el “modelo punitivo y sancionador” tampoco contaminan sus puros espíritus con el ejercicio de la docencia. Nada podrá mejorar en la eneseñanza mientras la rijan cuatro señoritos incendiarios y sinvergüenzas capaces de llamar fascismo a algo tan limpio como sancionar las faltas.
    3.- Recomendaría encarecidamente que JAMÁS se acudiera a uno de esos cursos de resolución de conflictos, porque, lejos de servir de ayuda, lo que hacen es confundir más a quienes asisten, tal y como cuentan todos los que han acudido. Hora es ya de decir que muy pocas cosas procedentes del pedagogismo hay que no hayan resultado desastrosas para la enseñanza.

    • Raus
      7 marzo 2011 a 18:58 #

      Exactamente, querido Pablo, eso es. En mi opinión, la conflictividad del alumnado debe ser atajada y controlada por el mismo sistema, no por acciones individuales del profesor. Ese modelo de “mediación de conflictos” es, como ya se ha dicho aquí, indignante para el profesor. Y tan inútil como indignante. Si alguien cree que “dialogar” con el crío conflictivo es eficaz, ¿por qué no extender la medida a otros ámbitos? Cuando alguien dé por saco en el cine, que el acomodador se acerque a dialogar con él y trate de convencerlo de que debe guardar silencio por respeto a los demás espectadores. ¿Por qué tendrían el resto de espectadores que perder ni un segundo de visualización de la película que han pagado por ver tranquilamente? Cuando el conductor se salte una y otra vez el semáforo en rojo, que el guardia se ponga a dialogar con él para intentar convencerlo de lo inadecuado de su proceder. Absurdo. La mediación de conflictos es, en fin, como bien explica Teresa, indignante para el profesor en grado superlativo. Si el alumno falta el respeto de manera grave o reiterada a sus compañeros o profesor, si importuna e interrumpe, ni hay que dialogar con él dentro de clase, ni tiene el profesor que aprender a controlarlo cual domador de leones. El alumno que se extralimite debe ser apercibido fuera de la clase, por el bien de todos. Con el tiempo y la experiencia, cualquier profesor sabrá cómo adquirir autoridad frente a los alumnos. No obstante, el docente no ha de verse obligado a vérselas con energúmenos en clase.
      Dicho esto, lo que yo me atrevo a recomendar a todos ustedes, queridos docentes, que hagan todo lo que esté en sus manos para evitar en lo posible que los alumnos acaben creyéndose sus iguales. Hoy suena anacrónico, lo sé perfectamente, pero, en mi opinión, el profesor debería exigir al alumno ser tratado de usted (y el profesor tratar de usted al alumno; al de cierta edad, se entiende). Y evitar, desde un principio, todo lo que pueda sugerir compadreo o “colegueo”, ya me entienden. Y cuidado con las sonrisas, que por muy bienintencionadas que sean, suelen ser percibidas por el alumnado como un signo de igualdad y amistad. Es el mismo profesor el que debe establecer todos los signos simbólicos de la distancia jerárquica, lo cual, pese a lo que muchos quieran entender, no está reñido con el trato humanitario y la calidez. Sé de muchos psicólogos que dan terapia al lado del paciente, sentados ambos en sillas, sin que una mesa se interponga entre ellos. Desean con ello eliminar “barreras” y jerarquías, buscando su confianza y amistad, etc. Es un grave error profesional, pues es el mismo paciente quien no desea que un igual lo trate. Trato humano sí, pero no compadreo igualitarista. En una palabra: por la cuenta que les trae, amigos míos, traten desde un principio de que los alumnos no tengan excusa para tomarse excesivas confianzas. No les den facilidades en este sentido, que ya ellos tienden a coger el brazo cuando se les ofrece un dedo, y el rábano por las hojas. Si tras establecer la distancia profesional adecuada, algún alumno, no obstante, se extralimita, su lugar no es la clase. Allí se va a aprender; y para aprender hace falta comportarse con respeto.
      Saludos.

      • 8 marzo 2011 a 22:25 #

        Antonio, el primer escalón es ese: que el profesor se gane el respeto por sí mismo. La inmensa mayoría de los profesores que lo han perdido es porque o se han creído las memeces igualitaristas de los que se han cargado la enseñanza o porque, sin creérselas, por miedo o por complejo, intentan aplicarlas. Los profesores que se hacen respetar no tienen conflictos o tienen muy pocos, porque los gamberros huyen de los adversarios que pueden complicarles la vida. Esos disparates del igualitarismo y de “la gestión de convivencia y resolución pacífica de conflictos fuera del modelo punitivo y sancionador” han abierto la época dorada de los gamberros y han convertido en gamberros a muchos que, en una situación normal, no lo serían. Lo mismo pasa con los centros: en los que usan métodos firmes para frenar el gamberrismo (que los hay) se puede vivir en paz y enseñar, por eso estoy tan de acuerdo contigo en eso de que la mejor garantía de una buena convivencia ha de partir del sistema, no del individuo, que es más variable y menos fiable. Lo malo es que hay centros, zonas e incluso comunidades autónomas enteras donde los fundamentalistas de la LOGSE tienen las riendas e imponen sus desastrosos sistemas con férrea mano estalinista: ESTALINISTA, mal que les pese y se crean los depositarios de las esencias democráticas. Donde por una razón u otra se prescinde de sus métodos alucinados de regulación de la convivencia, paradójicamente, hay una verdadera convivencia y no se echa de menos la disciplina.

      • Raus
        10 marzo 2011 a 11:54 #

        Pablo, si las cosas funcionaran con un mínimo de sentido común, el primer escalón no sería, exactamente, que el profesor se ganase el respeto por sí mismo. Ése sería el segundo (sé que estás de acuerdo con este apunte). El primer escalón es que los niños acudieran a clase mínimamente urbanizados por sus padres. De esta burra no me bajo ni a tiros porque me parece incuestionable. Como ese primer escalón no suele darse, el profesor se ve obligado a hacer un trabajo extra que no le corresponde. No es de recibo que el niño llegue a clase asilvestrado. Por orden cronológico, quienes primero se han creído y practicado las memeces igualitaristas son los padres; lo que no es óbice en absoluto para que también muchos maestros hayan hecho lo propio. Y es cierto, estoy contigo, que si los maestros hubieran renegado del credo igualitarista desde un principio, los conflictos en clase serían mucho menos gordos, incluso aunque los padres, confundidos por las chorradas paidocéntricas expelidas por mis colegas, aplicaran ese credo desde la cuna. Es el sistema escolar, en efecto, quien debe permitir al maestro hacer uso de su autoridad sin complejos, y apoyarlo cuando surjan conflictos más o menos graves con alumnos díscolos. Pero lo que hoy ocurre, como bien apuntas, es que tenemos un régimen estalinista al respecto que degrada la autoridad del maestro hasta límites bochornosos, de modo que incluso un maestro firme y serio se podrá ver como el que se tragó el paraguas cuando un crío decida darle por donde amarga el pepino. No recibirá el apoyo de los padres del crío ni del sistema, sino todo lo contrario. Y esto, en centros con alumnos especialmente conflictivos, tiende a minar la moral del más pintado, excepciones aparte.

        Ya he explicado por qué un alumno que interrumpa en clase o falte el respeto debe salir ipso facto fuera de clase. Es una medida aséptica y justa que exige obrar con autoridad tanto al centro como al maestro. El maestro que no consienta al maleducado en clase, hará bien en expulsarlo sin contemplaciones (obviamente tras los avisos pertinentes). Pero para poder expulsarlo necesita, claro está, de la venia del centro. De modo que todo se le complica al maestro con autoridad cuando la misma dirección del centro y los padres del alumno están en su contra: entonces se verá obligado a luchar sin armas (sin autoridad reconocida) contra el alumnado y contra el propio sistema, atormentado en la más miserable indefensión.

        Todo este desbarajuste exige una respuesta integral. Mientras no sea integral, la mesa seguirá coja. La respuesta integral consiste en que todos los agentes educativos (educativos digo) manden al cubo de la basura el credo paidocéntrico e igualitarista. Es decir: 1) los padres; 2) los centros escolares; 3) los maestros y profesores.

        Si los padres no cumplen con su parte, estarán cargando sobre la escuela una labor extra que no le corresponde ejercer. Si, por su lado, el centro no cumple con su parte (otorgando autoridad al maestro), el docente será el último mono sobre el que se cargará toda la responsabilidad de educar al crío, cuando no es esta su principal función. Pero este docente no puede cargar con esa responsabilidad si no cuenta con autoridad institucional: eso es una contradicción insoportable.
        Como quiera que ni los padres (una mayoría) ni los centros (muchos centros) cumplen con sus respectivas partes, sus respectivas e indelegables responsabilidades, toda la presión recae sobre los hombros del maestro, quien, inerme, se ve obligado a hacer juegos malabares o de magia para conseguir imponer orden en clase. Despojado de autoridad institucional, se verá obligado, en demasiadas ocasiones, a emplear una autoridad exclusivamente personal dentro del aula. Si por cualquier razón esa autoridad falla o no es lo suficientemente firme (pensemos, por ejemplo, en maestros novatos), el proceso de enseñanza se verá comprometido y seriamente amenazado. Las consecuencias serán malas para todos, especialmente para los alumnos buenos que sí desean aprender. Pero también para la salud mental de ese pobre maestro que, pese a tener las ideas claras, tanto padres como director e inspector lo despojan de autoridad y, por tanto, de dignidad.

      • 10 marzo 2011 a 17:32 #

        Sin duda, Antonio. Entré en la enseñanza en 1983. Hasta 1993, estuve en EGB, donde entonces imperaban los credos paidocéntricos de los MRP (Movimientos de Renovación Pedagógica); a partir de ese año, pasé a secundaria, donde, gracias a la LOGSE, que prácticamente se implantaba ese año, acababan de desembarcar, ¡oh, casualidad!, los dogmas paidocéntricos. Como ves, por H o por B, he sido toda la vida un infeliz perseguido por este nefasto evangelio, lo que, como a aquellos otros infelices de la caverna platónica, ha condicionado mi visión y me ha hecho creer que el orden normal es primero la autoridad del profesor y segundo la autoridad del sistema, cuando la lógica, el sentido común y la práctica eficaz de la enseñanza determinan que debería ser al revés. La única gancia positiva es que, al menos, desde muy jovencito aprendí a resolverme las cosas por mí mismo. Quien no se consuela es porque no quiere.

  8. 5 marzo 2011 a 14:46 #

    Se ahonda de nuevo en el tema de la disciplina en los centros. Desde luego, estamos inmersos en un ambiente poco propicio para desarrollar nuestro trabajo. Sin embargo, ¿por qué este ambiente es muy diferente de unos centros a otros? En los Planes de Convivencia de los Centros se recoge detalladamente el modo de actuar ante cualquier conflicto, sea este falta leve, grave o delito. Si conocemos este proceso solo nos resta aplicarlo. Hay Centros en los que esto resulta harto difícil pues se arguye que ese proceso es difícil, que lo es, por complicado (burocracia mayormente). Si acallamos ante esa primera dificultad estamos aceptando trabajar en un clima áspero y muy delicado. Si, por el contrario, insistimos en que el proceso, sea más o menos farragoso, se lleve a cabo, estaremos dando un paso importante, no solo por nosotros sino por todo el colectivo.
    Es muy difícil pero no imposible. Todo depende del grado de compromiso que tengamos y de nuestra disposición a agilizar trámites. Es triste, ciertamente, que para ello haya que “convencer” al equipo directivo de evidencias; pero, si es preciso, se hace y si alguien queda en evidencia son ellos.
    Por otra parte, hay que tener en cuenta que por muy indeseable que sea una persona, su “condena” exige unos trámites. Hace unas décadas no eran necesarios, pero en eso me alegro de que hayamos avanzado.
    Personalmente he vivido las dos experiencias. En un Centro, si bien no conseguí que cambiara el modo de actuar, al menos quedaron los partes que yo abrí a algunos alumnos: mi trabajo estaba hecho, nadie puede echarme en cara que me quedara cruzado de brazos. En otro, tuve la suerte de trabajar con un equipo directivo que no pasaba ni media y, a pesar de tener que lidiar con un grupo más que difícil, la tarea se hizo más llevadera gracias a que en lugar de poner obstáculos me animaban a tomar decisiones, abrir los partes que fueran precisos. Seguidamente se convocaba de urgencia la Comisión de Convivencia, se nombraba al profesor que llevaría el caso y, sí que es verdad que pasaban varios días, el alumno se iba a su casa durante 20 días. Esto ocurrió con dos alumnos. Y resultando que uno vino con más chulería de la que se llevó con el primer expediente, se le abrió otro y de nuevo 20 días en casita. Todos sabemos que los padres de estos individuos no están dispuestos a aguantarlos tanto tiempo, así es que si no a la primera, a la segunda, los tenemos de colaboradores. Mientras cambiamos el mundo, vamos a hacer cada uno nuestra parte y exigir que los demás hagan la suya. La responsabilidad es de todos.

  9. Jesús San Martín
    5 marzo 2011 a 16:30 #

    Bienvenida Teresa y gracias por tu artículo.
    El otro día comentaba que había impedido la entrada en el aula de los que sistemáticamente llegaban tarde. Se quedó fuera una veintena de alumnos. Desde entonces no han abierto el aula fuera de las horas adecuadas para ello, pero ayer noté que faltaban muchos alumnos. Hice firmar la lista, y dije a la clase que comunicaran a los que faltaban, que perderían la evaluación continua si no vienen a clase (por el plan Bolonia tienen la obligación de estar en clase todos los días). Es mi obligación que la clase funcione, no mi responsabilidad, yo no soy responsable del mal hacer de nadie.

  10. Mª Ángeles Pérez
    5 marzo 2011 a 19:12 #

    Buenas tardes,

    Teresa, me ha resultado de gran interés lo que publica, pues desde mi posición de alumna desconozco el mundo del docente que se extiende más allá de un aula. En primer lugar, como estudiante de algunas asignaturas de Sociología, me pregunto quién ha elaborado dicha encuesta que debe cumplimentar, puesto que la pregunta a la que alude y en el modo en que aquí la expone, en ningún caso puede elaborarse de manera cerrada y limitarse a un “si” o “no”. Pero Ud. sabrá mejor que yo si se debe a un trabajo ineficiente o, por el contrario, premeditado, con alguna intención.

    Como estudiante, que no se considera conflictiva, he de reconocer que siempre me ha resultado bastante incómodo cualquier conflicto que pudiera tener lugar en el aula entre alumno y profesor o entre alumnos teniendo que mediar el profesor. Creo que la educación que un niño recibe en su hogar, procedente de sus progenitores, es el factor primordial que le llevará a actuar de un modo correcto, o no, en su ámbito de estudio, con lo que no considero que sea tarea de un profesor el educar en modales a un niño, si informar de cualquier comportamiento, que diste del adecuado, a sus padres, los principales responsables de su educación; y no como en determinadas ocasiones se ha podido oír de boca de algunos padres, principalmente de niños conflictivos, que mantienen que es obligación del profesor el educar a sus hijos, pues por ello los envían al colegio. No señores, es su obligación como padres EDUCAR a sus hijos, mientras que la del docente es la de ENSEÑAR. ¿Sabrían distinguir la diferencia? Seguro que sí, pero es más cómodo delegar responsabilidades en otros y más cuando éstas se presentan arduas.

    Por otro lado, y más concretamente en los centros de educación secundaria, creo, y en mi caso fui consciente de ello, que son muchos los alumnos que, digámoslo de algún modo, saben comportarse, difieren y rechazan el tipo de actuaciones que emprenden algunos de sus compañeros y que únicamente tienden a crear un ambiente conflictivo y desagradable dentro del aula y del propio centro educativo. Pero al igual que lo que ya se comentaba en el artículo titulado “El nudo gordiano”; éstos rechazan la opción de actuar en favor de una enseñanza de calidad, que al fin de cuentas es para su propio beneficio y satisfacción, enfrentándose a aquellos que no permiten al profesor realizar la tarea que se le ha encomendado. ¿Miedo al compañero, desconocimiento de los procedimientos a seguir, ´pasotismo´?

    Por último, añadir, que como alumna, me van a permitir que difiera muchísimo del “nos cruzamos de brazos” ante la adversidad, al que creo recordar aludía más arriba Antonio Fernando. Creo que se puede encontrar la solución adecuada a cualquier problema que surja dentro de un aula sin la necesidad de castigar a los alumnos que realmente quieren aprender privándolos de sus explicaciones. Creo que un cauce de actuación, ante estas situaciones, sería la de intentar concienciar a los alumnos que no crean ningún tipo de conflicto y que acuden a clase con el firme propósito de incrementar sus conocimientos, de que ellos también forman parte de la solución ante estos casos y que ésta no se limita a un comportamiento correcto, sino que también está ligada a defender sus intereses ante aquellos que no les dejan disfrutar de un derecho que les pertenece. ¡La unión hace la fuerza!

    Saludos,

    Mª Ángeles.

    • Francisco Javier
      6 marzo 2011 a 11:06 #

      Lo que propones al final no me parece sensato. Los alumnos no tienen porque resolver el problema. Eso es precisamente lo que quieren los partidarios de la mediación de conflictos, la democratización de las aulas y todas esas sandeces que tanto daño hacen,. Como alumno tienes todo el derecho a recibir clase en un clima adecuado y si no es así debes protestar, a ser posible por escrito, ante la Administración. Y sería muy bueno que este tipo de denuncias se extendiesen (no sé porque no se hace.) Los alumnos de los centros públicos tienen el mismo derecho a disfrutar de un clima de paz y convivencia, tan necesario para el estudio, que los de la privada. El problema es insisto de los adultos, que son los responsables principales y últimos.

      • Mª Ángeles Pérez
        6 marzo 2011 a 11:49 #

        ¿Está Ud. hablando de los mismos adultos que pretenden cruzarse de brazos ante la adversidad; de aquellos que forman parte de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos; no, quizás se está refiriendo Ud. a los adultos que componen nuestra clase política; etc etc etc? Ninguno de ellos hace nada por el alumnado. Entiendo que Uds. como profesores tengan sus más que razonables quejas, pero los alumnos, porque no todos somos unos cafres, también tenemos las nuestras y al igual que Uds. ya no tienen esperanza en que la Administración Pública, la élite política o sus sindicatos velen por sus intereses, nosotros sentimos lo mismo respecto de éstas, como de los adultos que forman parte de nuestra vida tanto en los centros educativos a los que acudimos como en los organismos relacionados con ellos. Así pues me va a disculpar por el absurdo pensamiento de que los alumnos también podríamos formar parte de la solución.

        Buenos días,

        Mª Ángeles.

      • Francisco Javier
        6 marzo 2011 a 19:13 #

        No, Mª. Ángeles, creo que no me he explicado bien. En primer lugar, no he querido decir, no he dicho, que los alumnos sean unos cafres, aunque también los hay. Entre ellos abunda también gente muy sensata como tú. No es eso. Yo lo que digo es que los adultos, empezando por los profesores son los máximos responsables del orden en la clase (de crear las condiciones en materia de política educativa para que el sistema sea bueno y haya orden) y no tienen porqué derivar esa labor tan desagradable en los alumnos, que ya bastante tienen con aguantar lo que a veces tienen que aguantar. Si el profesor se ve incapacitado para poner orden y tiene que pedir ayuda a los alumnos para que sean ellos los que medien es que algo ya va mal (de entrada ese profesor ha perdido toda legitimación y se lo van a tomar por el pito de un sereno), y lo que está mal es el sistema, que sencillamente es absurdo. Desde que los centros de enseñanza se han convertido en guarderías, mitad cárceles, mitad circos, entramos en un mundo viciado, en el que la educación brilla por su ausencia. Y totalmente de acuerdo contigo en que de la Administración, visto lo visto, es poco lo que cabe esperar. Buenas tardes.

      • Francisco Javier
        6 marzo 2011 a 19:31 #

        Disculpa otra vez, Mª Ángeles:

        no tengo nada en contra de que los alumnos, si así lo desean y libremente quieren hacerlo, participen en la solución de los problemas. Todo lo contrario, me encantaría que se alzasen todas las voces posibles entre los estudiantes para proponer un modelo diferente, expresar sus ideas y hacer la revolución si es necesario. Y si toman la iniciativa de actuar por libre albedrío en la mediación de conflictos, también desde luego están en su derecho. (Eso sí, por favor, que no me sometan a ninguna terapia de grupo, que no me da la gana.)

      • José Miguel
        6 marzo 2011 a 23:48 #

        ¿Puede explicarnos Mª Ángeles Pérez en qué sentido pueden los alumnos “formar parte de la solución”? Porqué, precisamente, esa misma exigencia de un alumnado que cree estar capacitado para aportar soluciones sea una parte esencial del problema. Ustedes, por su condición de discentes, están para resolver problemas que las materias que se les imparte ofrecen. Pensar que puedan ustedes aportar algo más que la cultura de la queja, muy propia de su edad, por cierto, es no entender la naturaleza de su condición. Acaban de agarrar el lápiz y ya se constituyen en colectivo genérico con derecho al pataleo y con presunta equiparación a los políticos, claustro de profesores, consejo escolar… Cuando resulta que como alumnos, al menos, ni siquiera tienen condición jurídico-política por ser menores de edad. Eso para empezar. La falta de prudencia es sorprendente, pero no es su culpa, sino que así han sido moldeados por quienes todos sabemos.

      • Mª Ángeles Pérez
        7 marzo 2011 a 1:49 #

        Bueno, para empezar, querría compartir con Uds., Francisco Javier y José Miguel, principalmente, también con el resto, por supuesto, una frase que dice lo siguiente: “sois vosotros los que tenéis que pararles los pies a esos compañeros vuestros que no hacen más que molestar y no nos dejan desempeñar nuestro trabajo de modo que sea productivo para el resto, que sí queréis aprender”. Esta misma sugerencia tuve la oportunidad de escucharla, en el colegio donde realicé el primer ciclo de educación secundaria, de boca de más de uno de mis profesores. Con esto aprovecho para encauzar mi contestación a José Miguel. Como verá no todos los profesores piensan como Francisco Javier o Ud., también hay quiénes, digamos, intentan delegar, por no decir que intentan ´lavarse las manos´, hablando claro, una responsabilidad como la de mantener a raya a un alumno conflictivo, en el resto de alumnos, aludiendo a qué los que están siendo perjudicados son ellos que no pueden recibir las pertinentes explicaciones del profesor porque la clase ha sido saboteada por algunos alumnos que así lo han creído conveniente para su disfrute personal. Con esto quiero decir que si, como bien puede ver, no todos los profesores son iguales, con los alumnos ocurre más de lo mismo. No todos acudimos a clase pensando “¡qué tortura!, a ver si se me ocurre algo para que el profesor no pueda impartir la lección” o “¿quién se creerá éste para obligarme a mí a hacer determinadas tareas?”. Hay quiénes no vemos la educación como un lastre, al contrario, disfrutamos con ella al igual que Uds., estoy segura, disfrutarán enseñando. Tampoco quiero olvidar decirle, que yo, personalmente, no me considero ninguna marioneta del político de turno, gracias a la educación que he recibido, y nunca mejor dicho, tengo mis propias ideas y no considero que me deje convencer por nadie tan fácilmente y menos por un personaje que quizás tenga menos estudios que yo que aún no los he concluido; y aunque el modo en que la sociedad se está configurando nos muestra que son ya muchos los que sí sucumben a este deje, quiero creer que aún, y estoy segura de que así es, quedan alumnos de educación secundaria obligatoria y no obligatoria y universitarios que no se dejan arrastrar por discursos baratos y palabras vacías. Y en este caso ¿qué ocurre con los profesores? ¿Son todos ellos los que no se dejan convencer por los políticos de turno o, al igual que ocurre con nosotros, también hay quiénes llegado el momento sucumben a las promesas de la clase política? En resumidas cuentas, José Miguel, ni todos los alumnos somos el problema ni todos los profesores la solución.

        Por último, a voz de pronto, porque habría que estudiarlo detenidamente, yo lo creo así, ¿por qué no? los alumnos sí forman/ formamos parte de la solución. Por tanto aquellos que sí quieren aprender, desde su posición, una de las cosas que deberían hacer es la de poner al corriente a sus padres de lo que ocurre en sus clases, e instarles a que insistan en las AMPAS de la necesidad de actuar ante estas desagradables situaciones que no hacen más que perjudicar a todos, profesores y alumnos. Y así de paso, a ver si dichas organizaciones cumplen también con sus funciones. Sigo creyendo que si se quiere hay bastantes cauces de actuación conjunta.

        Buenas noches,

        Mª Ángeles.

      • Jesús San Martín
        7 marzo 2011 a 2:15 #

        Mª Angeles, el otro día me comentaba que era estudiante de la universidad de Murcia. En el mensaje actual, al hablar de AMPAS y de la situación que describe, podría deducirse que es usted alumna de un instituto. Por otro lado, su frase: No todos acudimos a clase pensando “¡qué tortura!, a ver si se me ocurre algo para que el profesor no pueda impartir la lección” o “¿quién se creerá éste para obligarme a mí a hacer determinadas tareas?”, induce a creer que estudia usted en el instituto, porque semejante cosa no se le ocurriría a ningún universitario, con irse a la cafetería lo arreglarían. Usted dice “formamos parte de la solución”, lo que le incluye a usted en el instituto, porque tal problemática no se da en la universidad. Por favor, si es usted universitaria no se incluya en el instituto, porque hará creer a los profesores que tienen información de un alumno del instituto, lo que es falso.

      • José Miguel
        7 marzo 2011 a 8:41 #

        Lo que advierte Jesús San Martín, es una prueba más de la quimérica propuesta de participación del alumnado. Más que nada, porque un alumno de secundaria no tiene el juicio ni la conciencia suficientemente formada para hacer lo que ahora mismo está haciendo la estudiante (suponemos) universitaria Mª Ángeles (y desconocemos que nivel cursa, si acabó los estudios…), envuelta en cierta ideología asamblearia, democrático-demagógica, propagada vehementemente en los centros educativos, y de la cual son consumados adalides los psicopedagogos. La conciencia de un alumno de secundaria primero se tiene que moldear a través de las instituciones, que le dotarán en varios años la suficiente formación para desenvolverse ante las exigencias que la sociedad le hará, pero dista mucho de darse el caso inverso, es decir, que desde la conciencia de un alumno de secundaria se pueda reorganizar las propias instituciones. Es más, prueba de esto es la constatación de la propia exigencia de Mª Ángeles, es esa ideología asamblearía, donde se disuelve la jerarquía, construida por las propias instituciones, en este caso, un partido, el PSOE, con su ejército de psicopedagogos que han envuelto esas conciencias subjetivas. Pero las jerarquías son absolutamente necesarias para el propio funcionamiento de la democracia. Y esto es lo que muchos no perciben, imbuidos de ciertas ideologías anarcoides, que suponen progresistas, siendo no más que pensamiento reaccionario siguiendo la mitología del “buen salvaje”.

      • Raus
        7 marzo 2011 a 11:33 #

        Atinadísimas reflexiones de Jesús y José Miguel. Dan en el blanco: la eliminación de jerarquías (igualitarismo) es uno de nuestros más graves problemas. Una verdadra democracia no es, en absoluto, contraria a las jerarquías. Si contra éstas se obra se obra contra la excelencia, contra la inteligencia. Las consecuencias son las que hoy sufrimos.
        Saludos.

  11. 6 marzo 2011 a 10:34 #

    En un centro que estuve el alumno expulsado debía rellenar un cuestionario dando su versión de los hechos, y diciendo cómo se sentía. Luego debían pasárselo al profesor que lo había expulsado por si podían llegar ambos a “algún acuerdo”. Nunca contesté a estas tonterías, la única respuesta posible me parecía “que cumpla las normas de convivencia [sic] del centro”. Esa falsa “cultura de la paz” sólo sirve para engañar a los alumnos y a todo quisque, dando una imagen falsa de la realidad exterior al contenedor educativo, permitiendo así cosas que en la calle no se tolerarían (como la impunidad y la falta de respeto).
    Saludos.

    • 6 marzo 2011 a 12:49 #

      Hola, José Miguel. Aberraciones parecidas a esta del cuestionario de que hablas las he visto yo en algunos centros, siempre en los más incondicionales de las paparruchas logsianas. Estuve concretamente en uno en el que eran partidarios furibundos de estos juegos y era un sitio donde resultaba palpable la conversión de los profesores en auténticos felpudos. Había en particular una jefe de estudios que tenía dos principios: carear a alumnos y profesores como si fueran del mismo nivel y ponerse siempre del lado de los gamberros más indeseables. Humillante. Este fue el peor instituto que he tenido que padecer, un sitio donde las bajas de los profesores eran excesivas (a menudo, vergonzantmente disfrazadas de resfriados o esguinces) y el consumo de tranquilizantes mucho mayor de lo deseable. Más de uno y más de dos compañeros de aquel infierno me confesaron que habían llegado a pensar seriamente en abandonar la enseñanza. Las consecuencias de empecinarse en que todos los niños son ángeles y en aborrecer el modelo “punitivo sancionador”, unidas, en el caso concreto de aquella jefe de estudios, con la que tuve una guerra continua, a un tremendo complejo de inferioridad que la llevaba a odiar patológicamente a sus colegas. Estos son los mimbres del pedagogismo.

  12. Alfonso Salas
    6 marzo 2011 a 11:23 #

    Dado que aquí hay profesores de francés, ¿Podría ser interesante traducir para el resto este artículo?

    http://www.lemonde.fr/idees/article/2011/03/05/eduquer-au-xxie-siecle_1488298_3232.html

    Es un discurso reciente de la Academia Francesa (en ella está en PDF) y creo que puede “elevar una octava” nuestro entendimiento de la situación actual.

    Yo entiendo el francés, pero como traductor dejo mucho que desear.

  13. Ana Belén
    6 marzo 2011 a 17:35 #

    Hola!

    Un artículo estupendo y necesario, Teresa. Ese tipo de cuestionarios ponen en evidencia las verdaderas intenciones e ideología de quienes se encargan de su redacción. A estas alturas a mí ya no me sorprende nada de nada.
    Me gustaría enviar mi apoyo a Sonia y Don Pasquale. Es lamentable que situaciones como las que describen se den en un país que se supone que pertenece al primer mundo (a estas alturas de la película va a ser ese mucho suponer, me parece a mi). También me gustaría decirle a Mª Ángeles que me alegra mucho tener el testimonio de una alumna y que en ningún caso se cree aquí que todos los alumnos sean unos cafres. No, ni nos quejamos de eso ni el origen de nuestras quejas y críticas es tan simple: lo primero, porque no es cierto que todos los alumnos sean así: la queja va dirigida hacia la ley (y sus promotores y defensores) que ha propiciado que esos comportamientos se hayan multiplicado y hayan dejado de ser lo que deberían: casos aislados. Cada vez más tales comportamientos y actitudes son el pan de cada día en las aulas de este país. La administración lo sabe: prueba de ello es la existencia y multiplicación de cursos sobre comportamientos disruptivos y sobre resolución de conflictos en las aulas. La cuestión es simple: no deberían producirse esas situaciones más propias de un sistema educativo bananero que de uno serio. Y que se produzcan esas situaciones va precisamente contra los derechos de los alumnos que tienen un comportamiento normal y cuyo derecho a recibir clase se vulnera sin que la administración se preocupe por sus derechos. Importan más los derechos de los que incumplen las más básicas normas de comportamiento. ¡Qué país!
    Un saludo y enhorabuena por el artículo, Teresa.

  14. 6 marzo 2011 a 17:43 #

    Hola, Pablo. Algunos de los más prologsianos son maestro/as que sí parecen demostrar ese complejo de inferioridad del que hablas hacia los licenciados. Su actitud maoísta hacia los catedráticos confirma este extremo. He vivido experiencias similares a las tuyas en lugares donde esa autoproclamada actitud de “defensores de los alumnos” se combinaba con un “savoir faire” estalinista en el trato con los compañeros no “afines”. He sufrido la humillación de oír en algún centro que trabajábamos poco… porque no veníamos por la tarde (como hacen en primaria, que es su auténtico modelo -aparte de que intelectualmente no dan para mucho más-).
    Saludos.

    • 6 marzo 2011 a 19:53 #

      El estilo estalinista, José Miguel, ahí le has “dao”, eso es lo que está haciendo estragos.

    • José Miguel
      7 marzo 2011 a 12:24 #

      Hace años que se cepillaron a los catedráticos. Luego empezó, por decreto, la mezcolanza entre maestros y profesores. Ahora van a por estos últimos. Su objetivo, confeso, es convertir la enseñanza obligatoria y la postobligatoria en un inmenso parvulario. Ya casi lo han logrado. No falta más que un empujoncito para que se haga realidad la utopía igualitarista de esa pandilla de mediocres que han destrozado en un par de décadas el trabajo de siglos. Sólo falta que incorporen a los alumnos en el gobierno de los propios centros, incluso en el Ministerio de Educación.

  15. Teresa Fernández
    6 marzo 2011 a 19:40 #

    Gracias a todos por vuestra bienvenida y sobre todo por vuestros comentarios. Creo que vuestras aportaciones han sido más interesantes que mi sencillo artículo, que nació sólo de la indignación que me produjo tener que contestar a semejantes preguntas.
    Entiendo que nuestra postura ante este tipo de cuestionarios debe ser radical. Yo me he negado a responderlo entregando en su lugar una reflexión sobre lo inadecuado y ofensivo que lo encuentro. A mi pregunta repetida de quién había elaborado el cuestionario, por cierto, no obtuve respuesta en ningún momento, como si hubiera aparecido por arte de magia.
    Respecto a los cursos de resolución de conflictos, me matriculé en uno, no muy convencida, pero empeñada al menos en no dejar de conocerlo. Duré exactamente dos días. El argumento que más utilizaba el psicólogo a cargo del mismo era el de que éramos nosotros los que creábamos los conflictos dado que si dos no quieren, no hay pelea. A la repetida pregunta de cómo podía darse clase en esas condiciones en las que la única salida para “que no hubiera pelea” era dejar al chaval que se saliera con la suya, tampoco había respuesta. También cosa de magia.
    A pesar de todo, os anuncio que lo más ofensivo del cuestionario se encuentra en otros apartados y que habrá próximas entregas sobre los mismos.
    Un saludo y ánimo a todos los que compartís conmigo centros problemáticos.

    • 6 marzo 2011 a 19:52 #

      ¿Había cosas más ofensivas? Se me ponen los pelos de punta. En cuanto a quién ha elaborado el cuestionario, el que no te lo digan es bien significativo, como la falta de respuestas de tu especialista en resolver conflictos. Me contaron una anécdota de un inspector que quiso “resolver un conflicto” en la misma clase con un chico que le habían dicho que era difícil. El diestro se aproximó a la fiera y, al primer capotazo… el churumbel lo empitonó con un “¡Vete a tomar por culo!” que dejó en su sitio a las “técnicas de resolución de conflictos” y sus defensores. Esto es lo que les pasa cuando se atreven a enfrentarse a la realidad sobre la que pontifican.

      • Francisco Javier
        7 marzo 2011 a 9:20 #

        El berraco ese sí que sabía argumentar bien. Tal vez, deberíamos aprender de sus métodos, mucho más sensatos que los de los de los pedabobos y abducidos. Un saludo, Pablo.

    • Francisco Javier
      7 marzo 2011 a 12:52 #

      Tu negativa a rellenar el cuestionario me parece de lo más digno y coherente. Yo no tengo duda de que, si se me presenta la ocasión, procederé del mismo modo. Hay que negarse en rotundo a colaborar en semejantes excrecencias. Lo que procede es una nota: cuestionario sesgado, manipulador, bobo, negativo, indigno y carente de la mínima transparencia. En el Claustro de debe exigir cuál es el origen de la encuesta. Que se diga bien clarito.

      Respecto a los cursos, viene muy bien tu comentario, ya que pone sobre aviso a posibles víctimas. No participar en este tipo de cursos es un deber moral. Un saludo.

    • José Miguel
      7 marzo 2011 a 13:31 #

      Teresa, si es cierto lo que escribe, debe decirle a ese psicólogo de la necedad que uno de los principios más verdaderos que existen acerca de las interacciones humanas es que LOS AMIGOS SE ELIGEN, PERO LOS ENEMIGOS NO LOS ELIGE UNO. Es un principio tan verdadero como el principio de gravitación universal ¿Acaso los pasajeros del tren que sufrieron la barbarie terrorista el 11M habían elegido esos enemigos? La respuesta es no, porque el fundamentalismo islámico ya considera cafres, herejes y elementos a combatir a todo aquel que no se someta a Alá. ¿Acaso los judíos del campo de concentración de Auchswitz eligieron los enemigos nazis?… Sucede que los psicopedagogos están envueltos en pseudoideologías adoptadas acriticamente (y muchos colegas también, no nos engañemos) como el pacifismo, los abrazos gratis, el diálogo infinito que todo lo resuelve…, etc. Dice que duró dos días en es infame curso: me parecen una eternidad.

    • José Miguel
      7 marzo 2011 a 15:13 #

      Pero lo peor es lo que ese psicólogo pretendía en realidad: que el alumno y el profesor sean amigos. Es decir, sus marco pseudoideológico, es que en el aula se debe disolver las diferencias institucionales o institucionalizar el igualitarismo a ultranza, de modo que un conflicto en el aula, es una “riña entre amiguetes”, y, entre dos amigos, si uno no quiere reñir el otro no lo hace. Este principio es paralelo a ese otro “principio” igual de delirante de quienes enuncia que los “padres son amigos de sus hijos”. Esto es objetivamente imposible, pues LA AMISTAD SE DA ENTRE IGUALES. Pero el profesor y el alumno, así como el padre y el hijo, no son iguales, eso está clarísimo. Pero es que a ese psicólogo y a toda esa pandilla que se ha incorporado a los centros con la misma pseudoideología, les da absolutamente igual, pues de los que se trata es de tener a los alumnos encerrados, pues la sociedad, el mercado de trabajo no los puede absorber, y se trata de mantener a sujetos sin casi o ninguna inclinación al estudio dentro del aula, y por eso hay que distraerlo, embaucarlo, entretenerlo… todo menos airear extramuros del instituto el conflicto que plantean las enormes contradicciones de semejante situación, de los principios logsianos. El psicólogo ese sólo trata de engañar a los asistentes a su curso, es un chamán embaucador, su discurso a poco que se raspe no dura un mínimo asalto dialéctico. El problema, es que los asistente al curso ya van sugestionados. De ahí que no se obligue a su asistencia, como debiera ser si fueran tan eficaces esas supuestas “estrategias”, pero, claro, si a mí me obligara la administración a asistir, les aseguro que no me iba a quedar calladito ni dejarle largar impunemente su sarta de disparates. Ni asisto, ni siquiera leo avisos, correos… los elimino automáticamente, como haría con cualquier propaganda de crecepelo.

      • Raus
        7 marzo 2011 a 16:34 #

        Estimado José Miguel, es peor todavía peor que eso, créeme. Quiero decir que ese psicólogo “buenista” y “buenrollista” no trata de engañar o embaucar a nadie: él mismo se cree la sandez de que el profesor y el alumno pueden y deben ser amiguetes y coleguitas. Créeme, sé de lo que hablo. Y lo sé porque, en mi condición de psicólogo, he estudiado al lado de muchos colegas y conozco cómo piensan. A mí me sueltan las mismas pamemas que a los maestros; y si se les contradice se crispan y enojan como si estuvieses profanando algo sagrado e incuestionable. Cuando hablo con algunos de ellos de estas cosas, queda clarísimo que se creen lo que predican. No digo que todos crean esas memeces ni que todos las que predican se las crean, faltaría más, pero la mayoría sí. Se las creen a pies juntillas. Y aquellos psicólogos que nos salimos del redil “buenista” somos considerados como “anti-psicólogos”, como la antítesis del (buen) psicólogo. Pues el psicólogo corriente tiene como misión implantar en las escuelas (y en la sociedad) los principios de la democracia según ellos la entienden: como charro igualitarismo. Desde el momento en que la democracia es entendida como simple igualdad forzada entre sus miembros integrantes y se reniega, en consecuencia, de todo orden jerárquico y de la excelencia, los psicólogos (típicos) reciben el encargo institucional de dirigir el cotarro en su calidad de “expertos en relaciones personales”. Y ellos asumen el cargo con la cándida lealtad de quien no está por encima de lo que predica. Con el candor y la determinación ciega de una hormiga soldado.
        Saludos.

      • Francisco Javier
        7 marzo 2011 a 16:43 #

        Estimado José Miguel,

        a mi lo que me sorprende además es cómo de una supuesta ciencia como es la psicología se llegan a derivar semejantes estupideces, que como tú bien dices es puro chamanismo, pero infinitamente más aburrido, tendencioso y carente de todo interés (todavía los chamanes entre colocón y colocón lo mismo decían algo interesante.) En mi modesto conocimiento de la psicología, creo que ha habido épocas en que se trabajaba con infinita mayor seriedad, se pretendía hacer ciencia y no escribir en plan revista Psychologies -ésa que como muy bien decía en una entrevista reciente el gran Ferlosio está volviendo tonta perdida a más de una. La psicología que maneja esta gente es psicología de barrio, de hortera, algo penoso. Y además una lacra social.

      • Francisco Javier
        7 marzo 2011 a 16:48 #

        Gracias Raus, por tus palabras. Es muy reconfortante comprobar que aún queda algo de vida inteligente. Un saludo.

      • José Miguel
        7 marzo 2011 a 19:38 #

        Que conste que no voy contra los psicólogos en general, sino contra el ejercicio de determinada psicología, la introducida en los centros desde cierta ideología, y que aboga por el psicologismo. Y, precisamente, de lo que se trata es de des-psicologizar la enseñanza, cuestión bastante ardua, puesto que la sociedad actual está enormemente psicologizada (junta la judicialización, y lo vivimos también en los centros), casi ningún ámbito escapa de esa plaga. Hoy los psicólogos son los amos, aparte del gran negocio que supone para el gremio.

      • Raus
        8 marzo 2011 a 10:49 #

        Gracias, Francisco Javier, pero más que mérito mío por salirme de un redil tan estúpido es demerito de quien sigue balando dentro de él.

        Claro, José Miguel, lo entiendo perfectamente. Yo soy el primero que está en contra de la “psicologización” de la enseñanza y de la sociedad, entre otras cosas porque nos empantana en un subjetivismo-relativismo desastroso. Ya Goethe advertía (parafraseo) que las épocas objetivas(las centradas en el objeto) eran las que permitían evolucionar a la humanidad; mientras que las centradas en lo subjetivo son decadentes. La psicología puede ser muy seria y rigurosa, pero la que hoy está incardinada en nuestras escuelas está más cerca de la parapsicología que de la ciencia; así de claro y así de triste.
        Saludos.

    • 7 marzo 2011 a 19:46 #

      Bienvenida, Teresa, que llevo una semana muy ocupado y casi no he podido pasar por la página. Tu artículo ha ofrecido una buena discusión. Es un placer contar con uno más de la vetusta sabiduría filosófica en estos Foros. Un cordial saludo.

      • 7 marzo 2011 a 20:19 #

        No tengo nada que añadir a lo que estáis apuntando a propósito de la Psicología parda esa que introdujeron Marchesi y Coll para convertir las aulas en espacios de terapia de grupo. ¿No sentís, cuando hablamos de esto, como una especie de grima, como si nos hubiesen llevado a tener que tragar una bazofia insana que no deja de roernos las tripas?

      • Francisco Javier
        8 marzo 2011 a 12:19 #

        Sí, sí, Antonio. Además cuanto más conoces, más asco sientes ante toda esta bazofia y toda esa gente que traga bazofia y que no contentos con ello nos la quieren hacer tragar a los demás.

  16. 7 marzo 2011 a 16:24 #

    Amiga Mari Ángeles Pérez:
    En el último comentario suyo que he leído, asegura usted que algunos de sus profesores de ESO invitaban a sus alumnos a poner en sus sitio a los compañeros conflictivos. Me lo creo, porque conozco a unos cuantos que lo hacen, y afirmo que son unos malos profesionales que empaquetan a los alumnos sus responsabilidades. En materia de conflictividad, la mejor aportación de un alumno debe ser el comportamiento adecuado, y nada más, a cada uno lo suyo. En otro orden de cosas, le pido disculpas, pero cada vez que leo uno de sus comentarios termino preguntándome: ¿de verdad es usted una alumna?

  17. Ania
    7 marzo 2011 a 16:50 #

    Teresa, Sonia…José Miguel, Pablo…Vosotros dos últimos en particular , ponéis el dedo en la llaga y es así como está sucediendo. Que nadie lo dude.

    Todo lo que decís lo vengo constatando a lo largo de mis años como docente.

    Están poniendo en las direcciones una gente que está utilizando a los alumnos como ariete para los que no les son ideológicamente afines o , simplemente, son licenciados, que no maestros como ellos. No nos pueden ver. Son raros, obtusos, estalinistas y cerriles y nos acusan a nosotros de no ser ellos. Predican el respeto y la multiculturalidad para coartada de disruptivos y matones y los usan como ariete para buscarte y ,si no lo encuentran, inventarse, agravios tuyos hacia los demás. Ellos son expertos en careos de tú a tú en los que el profesor siempre ha dado motivos, cuando no te acusan de ser tú el maltratador . Te encuentras con que , al pretender hablar con algunos padres, ellos te obvian y te anuncian que hablarán directamente con ésos directivos que saben que los ayudan a pasar por encima de tí. ..

    Es triste que los institutos se esté convirtiendo en cortijos de unos cuantos.

    Las encuestas preevaluatorias que se están generalizando en los institutos son una vergüenza y yo no veo que en mi entorno nadie proteste.

    En mi zona el nº de aprobados en la pública es del 15%, no del 30 o 40%, como en las otras y habiendo ganado la pelea del aprobado por la cara , estamos ya en otra fase: la del este profesor o profesora , además de enseñar bién y aprobar a casi todos o a todos, debe tener un carácter ideal, caer bien a los alumnos, saberlos divertir, jugar con ellos, monitor de tiempo libre, llevarlos de excursión, organizarles fiestas y saraos, estar a mano en el pueblo para que puedan acceder a tí en todo momento; ser medio siquiatra de los padres, visitarles en sus casas…Ni una arista , ni una aspereza amigos…Si eres mujer, sobre todo: amatxu siempre solícita, cariñosa y amantísima…Ésto es fascismo puro y duro, …Estamos sufriendo una exigencia y una intransigencia que es muy fuerte compañeros, muy fuerte.

    Esta profesión va adquiriendo ya en mi zona visos de apostolado pero en el mal sentido porque bajo esa apariencia de “diálogo” y buen rollito no punitivo se los está maltratando a lo bestia con esos mimos irracionales de adultos obtusos que aprovechan sus cargos directivos para convertir a sus “compañeros” en profesores felpudo.

    Mal rollito el buen rollito . Recuerdo algunas observaciones de Maximiliano con respecto a los interinos…

    Que ocurra lo que tenga que ocurrir.

    Un abrazo

    • Francisco Javier
      7 marzo 2011 a 18:57 #

      Ania, yo la verdad es que si me pudiese cambiar de trabajo, incluso cobrando bastante menos, lo haría. Lo que dices -que con matices, dependiendo de los centros es más o menos el pan de cada día de la educación de este país: no eres la única- es desgraciadamente cierto . Pero encontrar ahora otro trabajo, me temo que es más que difícil. A veces, tengo la esperanza de que algún día definitivamente me degraden, por ejemplo a limpiar aulas. No me importaría. En fin, paciencia. La paciencia lo es todo.

    • 8 marzo 2011 a 22:47 #

      El aislamiento, la presión, el acoso, la tergiversación de la realidad, la amenaza, el dogma intocable…: eso existe. Entre otras cosas, han sido unos métodos muy útiles para mejorar porcentajes de aprobados. Habrá quienes digan: “Pues a mí jamás me han dicho que apruebe a un chico”. Y se les podrá decir: ¿Y nunca has oído hablar de cuáles son los porcentajes de aprobados que convienen? ¿Y nunca has estado en una junta donde sorprendentemente aprobaban alumnos de infinita ignorancia y/o de pésimo comportamiento? ¿Y nunca has oído sugerencias así como quien no quiere la cosa acerca de cómo deben ser los niveles de exigencia? ¿Y nunca te has tropezado en una junta con uno de esos colegas-esbirro que se permiten hacer comentarios acerca de las notas que pones tú o que pone fulano? ¿Y nunca te han dejado caer que los niveles de aprobados estaban por encima de los contenidos de los programas? ¿Y nunca, por supuesto cuando no había oídos indiscretos, te ha dicho ningún compañero aquello de “no quiero líos”? Pues bien: cada vez que alguien haya tropezado con algo de esto, se ha cruzado con una ráfaga de estalinismo logsiano. Y sin necesidad de que nadie le haya dicho: “Aprueba a fulano”. Insisto, eso sí, en que no domina en todos los centros.

  18. Jesús San Martín
    7 marzo 2011 a 18:04 #

    Como se ha comentado otras veces, dependiendo de la personalidad se será más o menos abierto, pero el que quiere utilizar la técnica del buen rollito es porque no sabe hacer su trabajo, y lo quiere tapar con esa sonrisa de idiota tan conocida y tan destructiva. El que tenga vocación de payaso que vaya al circo y el de apostolado a China.

    En lo relativo a “dos no discuten si uno no quiere” es tan repugnante que ni siquiera merece la pena recordarle que: la mujer no es violada si acepta, uno no es robado si entrega su dinero. Con su pensamiento: déjate violar, déjate robar y no habrá conflictos.

    El movimiento se demuestra andando: que no digan cómo hacerlo que lo muestren. El ejemplo de “vete a tomar ….” lo muestra a las mil maravillas. ¡Anda, mi niño, cómete las espinacas que saben muy güenas.! Los niños huyen instintivamente del sabor amargo, porque la evolución lo ha asociado al cianuro presente en las plantas para autoprotegerse: no sirve el diálogo, tendrás que forzar la situación para que lo coman, lo mismo para aprender (Este tema ya lo ha tratado Raus hasta la saciedad y José Miguel está dando nuevos fundamentos)
    Una cosa es el deseo y otra la realidad. Las personas que no lo distinguen son inmaduros sociales.

    ¿Qué ha traído la LOGSE? Dense una vuelta por los primeros cursos de la universidad y lo verán por sí mismos. Lo único que ha cambiado ha sido la ley, no la naturaleza humana, por lo tanto el desastre se debe a la ley

    Mañana, algunos llevarán a los tribunales, a los que pregonaron las técnicas (sin base científica) que destrozaron su vida. ¿Tonterías? Tontería es pensar que alguien no va a cargar el muerto de sus errores a otro: les verán en los tribunales.

  19. Maximiliano Bernabé Guerrero
    8 marzo 2011 a 7:33 #

    El igualitarismo, la eliminación de las jerarquías, el maoismo que nos inocularon todos aquellos progres pesados no sólo han podrido la relación con los alumnos, también la que se da entre los colectivos presentes en un centro de enseñanza. Lo que ha contado Sonia del conserje bigardo es un ejemplo, Y los profesores no estamos exentos de culpa, el buen rollito de muchos ha sido nefasto. Un ordenanza es un ordenanza y un profesor es un profesor, y cada uno ha de cumplir su deber, pero esto no significa que sean iguales. Iguales ante la ley, por supuesto, en lo demás cada uno hace algo totalmente diferente. Recomiendo la lectura de “Diario de un Cazador” y las novelas de esa serie de Miguel Delibes para que se vea cómo eran las relaciones entre profesores y conserjes hace unos años, ciertamente con mayor respeto que ahora, sabiendo cuál es el sitio de cada uno, y también más humanas.
    También han contribuido lo suyo la idea del PSOE, plasmada en las consejerías de todos los sitios donde gobiernan, de que “todos educan, profes y conserjes, todos somos trabajadores de la enseñanza”. De hecho, aquí en Castilla La Mancha los ordenazas de coles e institutos dependen de la Consejería de Educación en lugar de la de Administraciones Públicas, como los demás del resto de las dependencias adeministrativas. Esta tesis también la defienden a capa y espada los llamados sindicatos de clase (los que doblaron el espinazo ante Merkel y ZP), porque así pueden mangonear en bolsas de trabajo y ganarse un vivero de voto cautivo que luego aumenta sus porcentajes.

    • Mª Ángeles Pérez
      10 marzo 2011 a 13:13 #

      Buenas tardes Maximiliano Bernabé Guerrero,

      leyendo su comentario me ha venido a la memoria algo que me lleva contando mi hermano (estudia 2º de bachiller) desde que empezó la educación secundaria obligatoria. Resulta que tienen un conserje que al parecer es la alegría de la huerta con el cual están todo el día de bromas y tal. El caso es que más de una vez en la que un profesor ha faltado a una clase por X razón, a esa clase no han enviado a otro profesor habiéndolos libres, sino que han enviado al conserje a dirigir la clase. ¿Esto qué representa? Si otro profesor podía haber acudido en sustitución de su compañero y al final se ha preferido enviar al conserje del centro, luego no se lamenten de qué los alumnos distorsionen la realidad acerca de las determinadas autoridades que les rodean en un centro educativo. Por otro lado, y haciendo referencia a la razón X, se plantea el mismo dilema, cuando un profesor dice a sus alumnos que va a faltar a la próxima clase porque es el cumpleaños de su madre, que la señora ya es muy anciana y tal. Digo yo que el día tiene 24 horas y no creo que sea de vital importancia que la señora madre del profesor sople las velas precisamente en el horario en que su hijo debería estar acudiendo a su trabajo. ¿Qué vuelve a pasar en esta situación? El alumno vuelve a distorsionar la percepción de la autoridad o del modo correcto en qué actuar. Si mi profesor no va a asistir a clase porque es el cumpleaños de su madre, no va a pasar nada porque yo llegue 5 minutos tarde a clase o, incluso, decida no asistir, pensará una triste mayoría.

      Por último quería responder a algunos comentarios. Primero, en ningún momento he hablado de abolir jerarquías ni mucho menos. Me he limitado a hacer referencia a aquellos alumnos que sí quieren aprender y ven como algunos de sus compañeros no lo permiten ante la indiferente atención que algunos profesores prestan a la situación. No he dicho que ante este tipo de situaciones sea el alumno el que tome la iniciativa y mande a callar o a salir de la clase al compañero, pero si puede hacer constar a alguna entidad competente lo que está ocurriendo, ¿por qué no lo va a hacer? Segundo, en las universidades ya se están empezando a producir estos mismos hechos, de forma más sutil, por supuesto, como no dejar de hablar con el compañero de al lado teniendo el profesor que llamar tu atención, saliendo a mitad de clase porque te llaman o tu madre o la madre naturaleza, entrando en clase 5 o 45 minutos tarde, etc y más que se van a incrementar, porque si el plan Bolonia, entre otras cosas, hace de la asistencia a clase algo obligatorio, todos podemos imaginar lo que va a ocurrir, ya no se va poder quedar el alumno en la cantina, puesto que lo que no haga allí lo hará en clase. Y tercero, siento no haberme presentado correctamente desde un principio. Sí, soy estudiante, no de educación secundaria, pero he pasado por ella y creo poder exponer algo de lo que a ella concierne. Estudio 3º de Ciencias Políticas en la Universidad de Murcia (más concretamente, este curso, una mezcla entre 3º y 4º puesto que estoy de Erasmus en Dublín).

      Saludos,

      Mª Ángeles.

      • Jesús San Martín
        10 marzo 2011 a 13:56 #

        En el Trinity. Buen sitio y maravillosa biblioteca. En fin, que pena que hayan cerrado esa excelente librería, con el café nada más subir las escaleras centrales, que placer sentarse allí. No dejes de ver The Goose Girl en la National, pero a finales de enero estaba prestada.
        En este foro damos caña a la deseducación logsiana y los partidos corruptos: todos sin excepción. Y la corrupción se mantiene por los que forman parte de ellos. A la gente le molesta muchísimo ser manipulada.
        Saludos.

      • 10 marzo 2011 a 18:23 #

        Amiga Mari Ángeles Pérez, o Ángel Pérez o Pedro Angelical o como quiera que usted se llame, porque, después de este último comentario, ya no me cabe la menor duda de que usted ha entrado en este foro en plan lobo con piel de cordero, lobo antiprofesoral con piel de cordero-alumno-responsable-amiguete-de-los-profesores, e invito a cualquiera a leer detenidamente sus comentarios para ver si tengo o no razón. Ahora se nos presenta como estudiante murciana que está de Erasmus en Dublín tomándose unas pintas, la verdad es que imaginación no le falta. ¿De qué se va a disfrazar la próxima vez? ¿De geóloga desplazada a la universidad de Reikiavik para hacer una tesis sobre lo calentita que sale el agua de los géiseres? No me extrañaría, porque tiene usted más identidades que Mortadelo, y todas igualmente postizas. Le diré porque creo que usted es un troll antiprofesoral:
        1.- Habla usted de un anónimo centro en el que más de una vaporosa vez han enviado a un indefinido conserje impresentable para sustituir lo mismo al de física que al de lengua que al de filosofía. Con ello concluye -y esto no me lo invento- que los docentes no podemos quejarnos, pues ejercemos una profesión tan superficial que hasta un conserje soez puede suplir a cualquier profesor de cualquier asignatura y nada menos que en ese 2º de bachillerato que ahora estudia su hermano, al que supongo tan real como usted y tan auténtico como sus planteamientos. La historia de un conserje supliendo a profesores es tan descabellada y sus intenciones las veo tan sucias, abyectas y cobardemente escondidas que no tengo menos que pedirle a usted que modere su falta de respeto hacia nuestro colectivo.
        2.- Nos refiere usted después el indignante caso de un docente tan falto de profesionalidad que va a dejar de asistir al trabajo porque tiene que ir al “cumple” de su mamá, y tan oligofrénico o prepotente que se permite contárselo con esas mismas palabras a los alumnos afectados. Con eso, naturalmente, pretende de nuevo revolcar por el fango a un colectivo en el que pueden darse tales aberraciones; tal vez incluso pretenda usted dejar caer que, ya que son posibles, están generalizadas. Doña Angelina Jolín: ¿es que nos ha tomado usted por subnormales? ¿Cómo se atreve a ensuciar este foro con una patraña tan pueril e infumable?
        Termino, querida amiga: ¿tiene algo contra los profesores? ¿Le suspendieron a usted una vez la gimnasia aunque era la tía más cachas del instituto y no nos lo perdona? Pues entonces, siga mi consejo: búsquese un buen psicólogo que escuche sus penas y déjenos en paz, que nosotros ya estamos bastante apaleados como para tener que aguantar sus memeces.

      • 10 marzo 2011 a 18:28 #

        Le ruego me disculpe, doña Angélica, con las prisas, se me ha colado un “porque” donde debería haber escrito “por qué”. Mándeme usted a ese amigo suyo conserje sabelotodo para que me enseñe un poquito de ortografía.

  20. Raus
    8 marzo 2011 a 15:59 #

    A mí no me puede extrañar que la psicología que muchos de mis colegas practican, sobre todo en la enseñanza, sea cualquier cosa menos algo respetable y serio. Puedo contar algunas cosas que, ya cuando era estudiante en la UNED, me espantaron. Diez o doce compañeros de clase celebrábamos una cena, no recuerdo si por el fin de curso o de carrera. Más que compañeros, compañeras, pues la psicología suele atraer más a las mujeres. La velada fue agradable, hasta el momento en que, en la sobremesa, vi cómo una muchacha miraba la palma de la mano a otra con intenciones de “leérsela”. Alguna otra hablaba del tarot, y no faltó, ya en el colmo del desvarío, quien hablara de visitas extraterrestres. Ni miento ni exagero un ápice. Tal es así que protesté. “¿Cómo es posible –les pregunté- que tras cinco años estudiando el método científico estéis ahora hablando astrología, quiromancia y visitas extraterrestres? No doy crédito”. Nos enzarzamos en una discusión cuyos términos podéis imaginar. Ahí no acaba todo. En otra ocasión formé parte de un equipo de investigación. Deseábamos indagar sobre el autismo. Fuimos a un Centro de Educación Especial y hablamos con el director para que nos permitiera observar la conducta de un chico con autismo. Dos de mis compañeras propusieron hipnotizar al chaval con el fin de desentrañar qué trauma intrauterino pudo haber causado el autismo. Es más, las chicas aseguraban que el trauma pudo haberse producido en una vida anterior (reencarnación). Aunque yo no podía creer lo que estaba oyendo, les llevé la corriente, tal vez por la malsana curiosidad de hasta dónde les alcanzaba la locura. Les pregunté cómo pensaban hipnotizar al chico autista. Su método era el siguiente: se trataba de hacerle preguntas subliminales; esto es, preguntas dichas con tan baja intensidad que sólo inconscientemente pudieran ser oídas. El inconsciente del receptor de la pregunta contestaría a través de un péndulo cuyo hilo habría de coger aquél con los dedos pulgar e índice. Tras “oír” la pregunta subliminal (inaudible), el péndulo se movería bien en círculos, bien de derecha a izquierda. Si lo hacía en círculos se interpretaba (creo recordar) como un “sí”. Si lo hacía de derecha a izquierda, como un “no”. Yo, por supuesto, dije que no eso era pura superstición, así que las chicas, ni cortas ni perezosas (bueno, cortas sí) decidieron hacernos una demostración. Resolvieron que una preguntaría subliminalmente a la otra. Y así lo hicieron. La “receptora” de la pregunta, armada de su péndulo, contestaba mediante éste. Para que no hubiera trampa ni cartón, se escribía previamente en una libreta las preguntas que se le formularían. Luego, simplemente, la chica que preguntaba, le formulaba la pregunta entre dientes, en tono inaudible para todos. Por ejemplo: “Juanita, ¿estás al lado de una chimenea?” Seguidamente se le indicaba a la chica del péndulo, que llevaba una venda en los ojos para no ver los labios de la preguntona, que ya podía responder (responder su cerebro, se entiende). Se le formularon como ocho o diez preguntas, y lo cierto es que acertó la mayor parte de ellas. El péndulo se movía en la dirección correcta casi siempre. Incrédulo, pedí que se volviera a hacer otra tanda de preguntas. De nuevo, la receptora acertaba bastantes más de la mitad. No conforme, les propuse que yo haría las preguntas. Para empezar, pedí que fueran, como mínimo 30 (un n más fiable). Y empecé a preguntar de la manera descrita. No acertó ni una. Es decir, no acertó más de lo que predecía el azar. Lo que hice fue hacer preguntas cuya respuesta correcta debía ser siempre positiva. Por ejemplo: “Juanita, ¿en estos momentos estás respirando?” Obviamente, la respuesta correcta debía ser “sí”. Pero la receptora contestó unas veces que sí y otras que no, al azar. Tras ver los resultados, protestó enérgicamente: ¡ella (su cerebro inconsciente, digo yo) esperara que las preguntas exigieran tanto respuestas positivas como negativas! Huelga decir que no me comí un rosco con ninguna de estas dos compañeras. Me estuvo bien empleado: por chafarles el aquelarre.

    Estoy hablando de estudiantes de cuarto o quinto de carrera. Ni he exagerado ni mentido. Otros testigos hay que no me dejarían mentir. Esas estudiantes sacaron, por supuesto, su licencia como psicólogas. Hoy, quién sabe, quizá ocupen algún cargo en la administración, o pululen como paquistanís en algún centro educativo. Que la psicología se ha convertido en un nido de irracionalidad y que atrae a personas tentadas por el ocultismo y la parapsicología, no es secreto para mí. Y nada me puede extrañar, como digo, que la enseñanza de este país, dirigida por esta turba de necios de bata blanca, sea un insalubre charco de ranas.

    En el otro extremo nos encontramos a los cientifistas, que no son mejores: a todos aquellos que presumen de hacer ciencia simplemente porque utilizan el método científico despojado de teorías potentes. Así pues, son muchos los licenciados en psicología que o bien se inclinan por la parapsicología o bien por el cientifismo. Sin embargo, y no es menester insistir en ello, siempre hay profesionales magníficos cuyas obras y trabajos es un placer conocer. Lo malo es que, y lamento mucho tener que decirlo, hoy día son la excepción. O eso me parece a mí.

    Saludos.

    • Jesús San Martín
      8 marzo 2011 a 16:54 #

      Es bastante peor de lo que piensas Raus. Me apuesto tableta de choco negro (ya sabes que yo no apuesto, sólo invierto) a que más del 80% de los lectores de este post creen que los planetas influyen en nuestra vida personal de forma directa. ¡Pues claro! me van a decir, ¿no determina La Luna las mareas? ¿no interactúa la Tierra con Marte? Pues la verdad es que he de reconocer que eso es cierto. También he de reconocer que sus masas (la de La Luna, la de Marte, la del agua de toda la Tierra que forma las mareas) es un poquillo, sólo un poquillo mayor que mi masa. Y que si utilizo la ley de Gravitación de Newton comprobaré que la fuerza de mi coche sobre mí es mayor que la de Marte, y como puedes suponer, lo mismo sucede con un montón de objetos aquí al lado, y si desprecio el efecto de todas esos objetos, con más razón el más pequeño de Marte, Júpiter y lo que le venga en gana. Si alguien me viene con la historia de que los planetas están alineados que alineen los coches, que el principio es el mismo, y el resultado también: despreciables. Para que la gente se haga una idea: cojan un bolígrafo, frótenlo con la manga y verán que levanta pequeños trozos de papel. Levantar pequeños trozos quiere decir que su fuerza electrostática es mayor que la gravitatoria “DE TODA LA TIERRA” sobre esos papeles. ¿Les ha cambiado en algo la vida de esa fuerza que es mayor que la de la Tierra?
      Lo explicado, es la diferencia entre una ciencia y los conocimientos parciales, que forman el cuerpo de doctrina, de muchas disciplinas, que tienen de ciencia sólo la palabra. Números para comparar, que de lo contrario entra todo en el mismo saco, y lo veo en muchos comentarios del blog: pura astrología, el mismo razonamiento.
      Genial tu truco: forzar todas las respuestas positivas para que el azar visitara las negativas, y buen planteamiento científico aumentar la muestra. Ahora bien, como dices, mala técnica para ligar, a los tontos es muy difícil sacarles de su tontería.
      Un saludo

      P.S. Por cierto, el roce genera en el cuerpo una carga electrostática, que cambia el potencial de las membranas de ciertas células, que inician un proceso, que si cambia la vida. El cerebro interpreta el cambio de potencial de cierta manera y empieza una descarga de hormonas….Como el chocolate: mejor gozarlo que entenderlo.

    • Francisco Javier
      8 marzo 2011 a 18:49 #

      Estimado Antonio, me ha encantado este relato que nos has regalado. El caso es que ahí tenemos a “esta turba de necios de bata blanca” haciendo saltar a todas las ranas en este “charco insalubre de la educación”. (Las expresiones son plenamente adecuadas.) La superstición más idiota, como comenta Jesús, gana adeptos por millones y es normal teniendo en cuenta la sociedad en la que nos movemos. Un ejemplo, que mencionaba este fin de semana Ferlosio en una entrevista a la que me he referido: a través de los alimentos, ¡comemos emociones! ¡Toma ya! Luego está todo el lenguaje (demencial) de las energías positivas y negativas. Hay personas que sólo hablan en estos términos, sin tener ni P.I. de lo que quieren decir cuando hablan de sus energías, de proyectar energías, de comunicar energías,… Seguro que habéis conocido a más de una (la mujer es muy proclive a este tipo de supersticiones) y a más de uno, fans de las energías cósmicas.

      • Jesús San Martín
        8 marzo 2011 a 19:42 #

        Es una auténtica lacra social la facilidad con que la gente se cree el lenguaje pseudoscientífico de los vendedores de crecepelo. En el retiro se ven carteles de doctor en parapsicología, y las energías acompañadas de todo tipo de adjetivos pueblan los universos de los tontos. La gente asocia el crecepelo con el prestigio de las ciencias de donde ha salido el término. El crecepelo más caro que se ha comprado últimamente, que supone nuestra bajada de sueldo, subida de impuestos y consumo básico, y el robo del dinero que hemos pagado para nuestra jubilación es: la ingeniería financiera. Con la palabra ingeniería todo queda resuelto. El otro día vi un nuevo caso de ingeniería matemática. Un amigo me comentaba lo que su banco le había propuesto. Como los tipos van a subir comprar un seguro para protegerse de ello. Le dije, los tipos van a subir, pero si tu banco supiera cuándo, invertiría en futuros y ganaría mucho más dinero que vendiéndote el futuro ¿por qué quiere vendértelo tu AMIGO el banco?. Por otro lado, lo que tú dejes de perder lo tiene que perder otro, ese otro son los pringados como tú y yo, comprando lo que no debes cuando no debes ¿Qué crees que es lo que te ofrecen? La contrapartida a la ganancia: la pérdida. Además, la última vez que los bancos ofrecieron tal seguro no era tal cosa, sino el futuro tal cual, y tenían tanto la posibilidad de ganar como perder, cosa que finalmente sucedió. Piensa lo que es un banco y actúa en consecuencia, es cierto que uno se puede proteger contra las subidas de los tipos de interés usando productos derivados, pero si fueras capaz de hacer eso, no tendrías una hipoteca.
        Para el lector interesado: lo que deje de pagar por la subida de su hipoteca lo tendrá que pagar otro. Y en bolsa se dice: en la bolsa siempre hay un idiota, si no sabes quién es, entonces eres tú. El control de los tipos se hace con futuros (bolsa) ¿sabe quién es el idiota que va a pagar lo que usted va a dejar de pagar? Si la respuesta es ¡no!……

        P.S. Descargo (que siempre veo en las web de bolsa).- Este comentario no es ningún consejo para comprar o dejar de comprar un seguro contra las variaciones de los tipos de interés.

      • Jesús San Martín
        8 marzo 2011 a 19:46 #

        donde dice “El otro día vi un nuevo caso de ingeniería matemática” debe decir “El otro día vi un nuevo caso de ingeniería financiera”. Ingeniería matemática es el truco que se han inventado las facultades de matemáticas para atraer alumnos.

      • Raus
        9 marzo 2011 a 12:36 #

        No me apuesto nada contigo, Jesús. Muy interesante lo que cuentas del influjo de las masas de los cuerpos cercanos y todo eso. Un argumento que desmonta el castillo de naipes de la astrología. Yo, como de física no tengo mucha idea, suelo utilizar otros argumentos cuando alguien me viene con lo del influjo de los astros. Sobre todo cuando ese alguien es aficionado a consultar en las revistas cuál será su suerte en los días próximos. Les digo algo así: “hay en el mundo alrededor de 6000 millones de personas. Los signos del zodiaco son 12. Grosso modo, toca a 500 millones de almas por cada signo zodiacal. Cuando tú lees, por ejemplo, que los virgo vais a tener una semana magnífica en el amor, ¿crees que a los 500 millones de virgos de este mundo les irá de puta madre en el amor? ¿No habrá por ventura alguno que, por ejemplo, se divorcie, reciba calabazas, etc.? Y si te anuncia el zodiaco que gozarás de buena salud los días próximos, ¿crees que de entre esos 5oo millones de virgos no habrá alguno que se muera, le atropelle un coche o agarre una pulmonía, etc.?…” Luego hay gente que, a modo de justificación, te dice que lo leen por simple entretenimiento. Ignoro que solaz pueda causar en nadie leer una sarta de tonterías por completo gratuitas. Demencial.

        Sí, amigo F. Javier, lo de las “energías positivas y negativas” da mucho juego. Hay que ver qué bien han explotado los charlatanes aquello de que “la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Hace años una amiga aficionada a las energías cósmicas me decía eso, que “somos energía”. Ahí queda eso. Todo esto puede parecer un mero pasatiempo inocente, pero no lo es. Es un negocio que mueve millones de euros y que puede llegar a causar graves daños en muchas personas, en especial a aquéllas que confían su salud a las manos de “curanderos” y demás charlatanes de feria. Y lo más grave, quizá, es que, como he dicho, son muchas las personas aficionadas o profesionales de la psicología que acaban haciendo pura y simple parapsicología, o que desarrollan una actividad plagada de prejuicios, supersticiones y falacias del más grueso calibre. Son personajes que tienen licencia para disparatar, que confunden al personal más incauto y confiado con sus ocurrencias de frenopático.

        Esta mierda de relativismo y subjetivismo que se nos ha ido instalando en la mollera tiene la culpa de todo o casi todo. Asociado falazmente el relativismo a los conceptos de libertad y democracia, el amor a la verdad y al saber objetivo (filo-sofía) se ha ido diluyendo poco a poco. Ese magno proyecto de la humanidad, de incalculable valor y complejidad, consistente en aspirar a conocer la realidad y la verdad de las cosas, está siendo minuciosamente destrozado por una manga de necios que a la mínima te descerrajan la corrosiva sandez de que la verdad no existe o de que cada cual tiene su verdad. Observad, amigos, que, en efecto, todos los que se consideran a sí mismos moral e intelectualmente superiores al resto, todos esos iluminados progres que hoy son legión, pavonean su relativismo como prueba de su superioridad. Y toda esa falta de respeto a la verdad ha ido calando más y más en la mentalidad general, hasta el punto de que la más rabiosa irracionalidad va ocupando los más altos puestos de la administración y la vida política. Las soberanas gilipolleces con que nos flagelan estos parapsicólogos camuflados en asépticas batas blancas ya no encuentran, en general, obstáculo en la lógica (en la razón), pues la razón ha sido sometida a escarnio público, adquiriendo la terrible fama de aliada del despotismo. Y no y mil veces no: el respeto a la verdad de las cosas es el resultado de obrar conforme al dictado de la razón: esa razón que nos ha permitido crear la medicina moderna, la tecnología actual, la misma justicia, la ética, la polis… Las turbias aguas de la ignorancia anegan nuestras instituciones. El sentido crítico y la inteligencia misma han sido amordazados y exiliados de este país de relativistas incontrolados que campan por sus respetos y arrasan lo que pillan a su paso cual plaga de langostas. Simples supersticiosos que se creen mejores que los demás, más buenos y demócratas que nadie y que, justamente por ello, no dudan en implantar en la escuela (y en la sociedad) su credo de hierro, sus estólidos dogmas de inmisericordes alucinados, su despotismo de mierda. Un hatajo de pánfilos que predican contra la verdad pero que se creen en posesión de ella, que denuestan el concepto de evidencia pero que presentan sus demenciales psicochorradas como férreos e incuestionables axiomas… Es la inteligencia racional la que nos permite someter a prueba nuestras opiniones o creencias. Pero aquí, compañeros de naufragio, no hay debate público ni verdadero diá-logo, sino simple y llana imposición del credo sectario de quienes no consienten más voz que la suya.

        Hace ya bastantes años, cuando todavía yo era adolescente, escribí algo que ha sobrevivido a las fauces del olvido y la vergüenza autobiográfica: “Cuídate mucho de las democracias que se precian mucho de serlo: no permiten que nadie lo ponga en duda.”

  21. Mari
    8 marzo 2011 a 20:08 #

    La democracia es una forma de gobierno inventada por los griegos y subjetiva. Ya sé, la democracia griega poco tiene que ver con la actual y mucho menos con la realmente participativa y justa, pero allí surgieron las primeras reglas sobre la participación. La democracia nace, desde mi punto de vista, porque el hombre debió darse cuenta que llegar a la objetividad era casi imposible… ¿quién es objetivamente el mejor gobernante?, ¿quién el mejor maestro?, ¿quién el mejor alumno?, la respuesta siempre sería la misma: depende para quién y para qué.
    Desde casi siempre ha habido quiénes han intentado convencernos que hay hombres que tienen la sangre azul, en vez de roja, y que por ello tienen que gobernarnos a los demás, a los de la roja; de pequeña lo creí así; pero pronto caí en que esto era una patraña más de éstos; al estudiar la objetiva, larga y terrible edad media – tras esas civilizaciones subjetivas, llenas de dioses, héroes, discusiones filosóficas, tragedias, etc., lo comprendí: la fe en un solo dios y la razón no son enemigas, muy al contrario, son almas gemelas; quien tiene esa fe tiene la razón y viceversa y así lo creí, hasta que me percaté que todos no pudieron vivir la objetividad cristiana de sangre azul como hombres libres y sin pasar hambre, después los absolutismos, ¡leñe!, sobre todo el ilustrado; la monarquía parlamentaria… en ella reconocí un guiño a la subjetividad y muchas más cosas. Y es que la unión hace la fuerza y a dos se les ocurren más soluciones que a uno. Si todo fuese objetivo los problemas sólo tendrían una solución, la mejor, eso sí, pero desde el momento que un problema puede tener varias soluciones o/y varias formas de solucionarlo; la realidad no es objetiva en su totalidad, aunque puede que sí, no seré yo quien niegue lo que no sé a ciencia cierta, pero a mí me da que no, no obstante, habrá que esperar a descubrirla… Mientras tanto cojamos lo que tenemos y desarrollemos adecuadamente nuestra democracia, que aquí sí creo que estamos todos de acuerdo. Desarrollarla implica, desde mi criterio, eso, luchar por un sistema democrático más participativo y justo, donde, entre otras cosas, los prácticos tengamos mucho que decir ante cualquier resolución que nos incumba… Pero, no olvidemos que los niños y jóvenes de hoy serán los prácticos del mañana, por ello es tan necesario que se habitúen a participar siguiendo las reglas adecuadas.
    Por otra parte, el conocimiento es práctico, siempre lo fue, cada vez que el hombre conoce, descubre, conquista o inventa algo lo hace o/y utiliza con el fin de mejorar sus propias condiciones de vida, la de sus hijos y demás parientes, a veces, incluso de su pueblo y especie, otras mata por arrebatarlo o no perderlo. Por regla general, nadie conquista, descubre o inventa nada en soledad, lo hace a partir de… libros, otros hombres (en definitiva en unión). La excelencia, por tanto, es compartida. El conocimiento filosófico, la filosofía es la ciencia de las ideologías, de las creencias y la política, pedagogía, psicología y sociología, hijastras que intentan llevar a otros terrenos estas creencias e ideologías.
    Y digo todo esto para situarnos en la realidad y no salirnos por la tangente debido al desánimo del momento actual.
    Además, qué importa… quién sembró, aró, pescó o cómo lo hizo… Lo que realmente importa es el pescado, el pan… que necesitamos para sobrevivir. Qué importa quien enseña al alumno, lo que importa es lo qué le enseña, cómo se le enseña y evalúa.
    Pero tiene que existir un paso previo, unas condiciones, al qué (contenidos) y al cómo (métodos) enseñar y el cómo evaluar.
    Desde mi criterio, pocas normas con sus respectivas sanciones, muy claras (en cuya elaboración deben participar, desde mi punto de vista, los alumnos de los últimos cursos de primaria y secundaria), aunque partiendo y sin salirse del marco institucional.
    No podremos enseñar adecuadamente a nuestros alumnos sino nos dejan, ¿quiénes?, quiénes sean: alumnos, equipos directivos, padres, etc. Y dada la situación actual en este terreno, si un alumno interrumpe las explicaciones del profesor en Secundaria, la actividad del tipo que sea o a un compañero… para hacer la gracia con la intención de sabotear la clase, tiene que salir inmediatamente de ella, sin discusiones tontas… y esto tiene que decirlo la norma, pero ¿dónde van si son menores?, pues, por ejemplo, a la dirección y que alguien del equipo directivo llame a sus padres y éstos se lo lleven ese día para casa, qué no pueden porque trabajan, pues… la norma es la norma y las sanciones las sanciones, así que le expliquen lo que les ha supuesto ir a por él o ella…
    Una cosa no está reñida con la otra.

    • Jesús San Martín
      8 marzo 2011 a 21:50 #

      Hola Mari. Algunos matices.

      La gente toma por regla la costumbre, no lo adecuado. Desgraciadamente la costumbre viene determinada por la comodidad, no por el trabajo que hay que realizar. Se ve claramente en que no practicamos deporte, y de la misma forma, las costumbres asociadas al trabajo intelectual son igual de dejadas. Si yo preguntara a mis alumnos si se permite entrar en clase una vez empezada, la respuesta sería afirmativa. Los argumentos pocos y con menos peso: el metros se retasa, me he dormido… ¿Cuántas veces has empezado una clase tarde? En tanto por ciento. Te lo digo yo: despreciable. Tanto por ciento de mis alumnos que llegaban tarde: 40%. Días en lo que sucede: 100%. Argumento suyo: si llego tarde cinco minutos por el metro y no entro me pierdo la clase. Argumento mío: no llegas tarde por el metro, no es sólo tu caso, si entras tarde (y es responsabilidad tuya llegar a tu hora) distraes a cincuenta personas que si han llegado puntuales y están haciendo su trabajo, etc. Todo el mundo encontrará un argumento que favorezca su conducta a costa del perjuicio de la mayoría, y el profesor es el juez para determinar la acción. Yo no me ataco con la puntualidad. Si la clase es por principio puntual entonces les dejo pasar a cualquier hora, porque sé que se debe a un incidente, no a la dejadez, pero la norma de sentido común la impongo yo, porque yo sé cuales son las consecuencias de actuar de esa manera. Lo puedes ver claramente en un hospital. No se decide por votación la conducta de las personas que lo visitan, como tampoco se decide de esa forma la actividad de los profesionales. Se les pide parecer y si se puede atender esa petición se hace, porque todos tenemos sentido común. Al solicitante le puede parecer lógica su petición, pero yo, conocedor de toda la problemática, sé que no es posible. Yo mismo le digo a mi clase que me indiquen lo que quiere que haga y cómo, que si es posible lo haré. No hay problema en escuchar y atender las solicitudes, pero no pueden imponer la norma de acción sobre algo que desconocen.

      En cuanto a quién es el mejor profesor, el mejor estudiante, la pregunta la veo mal enfocada. Cámbiala por quienes son (plural) los mejores profesores, los mejores estudiantes, y ese grupo será objetivo.

      En lo relativo a cómo enseñar, qué métodos usar, tenemos la libertad de cátedra por encima de la opinión de cualquier profesor, y mucho más por encima de la opinión de cualquier pedagogo que nunca haya pisado una clase. La clase es tan dinámica como la conducción, y como tú misma has dicho: pocas indicaciones y claras. Un ejemplo: mal-mal, mal-bien, bien-bien, bien-mal.
      Mal-mal: el alumno lo ha hecho mal y le dices que lo ha hecho mal, porque no ha trabajado.
      Mal-bien: el alumno lo ha hecho mal y le dices lo mucho que está progresando, porque está trabajando y no quieres que se desanime.
      Bien-bien: el alumno lo ha hecho bien y le dices que lo ha hecho bien.
      Bien-mal: el alumno lo ha hecho bien y le dices que no está trabajando todo lo que puede y que podría hacerlo mejor

      Eso se aprende dando clases y es fundamental para llevarla correctamente, a ello le unes cómo explicar la diferencial en cualquier método que me digan los pedagogos y no se sostiene ni cinco segundos. Normas de acción, como en el tráfico, y luego conduces según tu personalidad. Te recuerdo que las normas de circulación no las hemos elegido por votación y eso no ha afectado para nada al desarrollo democrático de ninguna sociedad.

      Mucho cuidado con “Y es que la unión hace la fuerza y a dos se les ocurren más soluciones que a uno.” De mi departamento, y gracias a mis aportaciones, los diseños de caballos son auténticos camellos. No sé de qué votación (la unión hace la fuerza) ha salido que tengo que hacer siete exámenes en el semestre: tres de media hora y valor 0.5 puntos, y cuatro de una hora de valor 2 puntos. Otra unión: pasar la diferencial de varias variables al cálculo de una variable: no he encontrado todavía un alumno que lo haya entendido tras el cambio (la mayoría que voto sí se esta desesperando). Otra unión: para presentar las tesis se necesitan tres artículos, menos mal que dije: ojo, que os vais a meter en jaleos (la tesis que yo dirigía en ese momento tenía ya tres artículos publicados). Se quedó en dos artículos o uno muy bueno (más que lo que pide la comisión de doctorado de la mismísima universidad). En mi patio no ha llovido, en los otros no para: no quiero uniones. La democracia es una forma de gobierno que no quiere decir que sea la mejor manera para llevar otros asuntos, y la probabilidad demuestra que es bastante mala en determinados asuntos: el martillo es buena herramienta para clavar pero mala para arreglar el televisor.
      Un abrazo

    • José Miguel
      8 marzo 2011 a 23:32 #

      Lo de Mari es de un lodazal subjetivista de juzgado de guardia. Esto de… “porque el hombre debió darse cuenta que llegar a la objetividad era casi imposible…”, produce sarpullidos. Nada más y nada menos que lo escribe refiriendose a una época y a una cultura que, precisamente, constituyó la objetividad en sentido estricto. Apaga y vámonos. Buenas noches.

      • Luzroja
        9 marzo 2011 a 16:19 #

        José Miguel, cómo te entiendo.

        Como todo es relativo, la opinión de cualquiera sirve tanto como la de otro cualquiera.

        Como a dos se les ocurren más soluciones que a uno, busquemos las ocurrencias de 200.000 ¡come mierda, 200.000 moscas no pueden equivocarse!

        Como todos tenemos la sangre roja, la diferencia no existe, Miguel Hernández y yo somos algo parecido, vamos que mis poemas son de la misma catadura que los suyos.

        Como la democracia es un bien (no admite otro planteamiento) lo único que se admite es ir puliéndola

        Como el conocimiento es práctico, todo aquello que no sirve para nada deja de ser conocimiento, de ahí que todas las humanidades estén tan arrumbadas del sistema educativo actual…porque saber quién fue Atila o dónde está la Capadocia o qué es el ser en cuanto ser, no es algo práctico.
        Mari entiende que todo conocimiento es práctico y sobreentiende que es bueno…nos escribe… “el conocimiento es práctico, siempre lo fue, cada vez que el hombre conoce, descubre, conquista o inventa algo lo hace o/y utiliza con el fin de mejorar sus propias condiciones de vida, la de sus hijos y demás parientes, a veces, incluso de su pueblo y especie, otras mata por arrebatarlo o no perderlo”. Cuan lejos de la realidad están estas palabras, casi parecen sacadas del “Candido” de Voltaire.

        Como para Mari, la filosofía es la ciencia de las creencias, no me queda otra que creerme cualquier cosa…”la ciencia de las creencias”…ahí es nada.

        Como para Mari, las normas tienen que ser dictadas por todos aquellos que las deben cumplir, convendremos en que no acatarlas entrará dentro de la libertad de aquel que no se sometió al dictado de aquellas. (y como ejemplo, el código de la circulación, sirve al propósito de mi crítica)

        En fin, José Miguel, un lodazal del que no hay manera de salir limpio.

  22. Mari
    8 marzo 2011 a 23:46 #

    En cuanto a lo primero, no hay excepción, quien llega tarde a una clase, se espera hasta la clase siguiente, no se debe interrumpir una clase, por lo que dices, respeto a los demás. Esto es sentido común y norma compartida seguramente por una mayoría si la proponemos con razones, independientemente que las sábanas te llamen o… En un hospital también hay normas. Hace unos días acompañé a mi padre al médico. El médico tuvo que salir y llamar la atención de unos jóvenes que esperaban y hablaban, más bien gritaban, y reían igual que si estuviesen en un partido de fútbol. El doctor salió a la puerta de la cosulta y sin mediar palabra, los miró y señaló un cartel que indicaba silencio. Los jóvenes callaron inmediatamente. Hay normas de convivencia que todos conocemos y que son hijas del sentido común de una colectividad, son necesarias, son propuestas por unos y aceptadas por la mayoría, por parecer sensata, aunque también es verdad que en otros grupos la norma puede ser bastante diferente. Hay duelos, donde los familiares visten de negro y otros, en los que se viste de blanco…

    ¿Por qué será el grupo objetivo? Los grupos hay que compararon con grupos, ¿Qué grupo gobernará mejor, éste o áquel?… Además, el hecho que sea un grupo el que gobierne ya implica gobierno de suma de subjetividades
    La libertad de cátedra también apela a la subjetividad, no hay una verdad absoluta, objetiva, por ello cada profesor tiene la libertad de actuar conforme a su criterio subjetivo, eso sí, partiendo de sus estudios de profesión… Igual pasa con el conductor, normas pactadas y sujetos de subjetivos.
    El martillo sirve para lo que sirve, y la democracia sirve para lo que sirve, que no es otra cosa que organizar una sociedad de la forma más justa posible…
    En cuanto a la unión o desunión , mi abuelo decía un refrán curioso, el buey sólo bien se lame… Y después decía pero sólo no se entierra. Y mi otro abuelo decía otro que tal vez te guste, el que regala bien vende si el que recibe comprende. No sé, Jesús, no puedo estar de acuerdo contigo, porque yo sí necesito a los demás, si necesito unirme a otros, y creo que tú también estás muy unido a los que piensan como tú, os respaldáis, ayudaís, apoyaís, si esto no es unión que venga dios y lo vea.

    Un cordial saludo

  23. Mari
    9 marzo 2011 a 14:28 #

    Comprendo la rabia, no creáis, yo, a veces, también tengo rabietas, pero no insulto, porque por insultar no voy a tener más razón, muy al contrario, puede que los demás me tachen de lo que yo tacho a quiénes lo que hacen principalmente es describir la realidad.
    Y me parece muy triste, que quienes se creen, de verdad, en posesión de la verdad, utilicen estas tretas: ¡Cuidado con lo que dices que viene el coco y te insulta! En fin…
    De cualquier modo, en ningún momento he dicho que no sea partidaria de una verdad objetiva, porque una cosa es lo que yo crea y otra, lo que es. Y lo que hay es lo que hay y es aquí, donde debemos dejar lo corajes y empezar a trabajar. Los que están tan seguros de qué la verdad es absoluta, qué lo demuestren, cómo muchos lo han intentado, mientras tanto, puede que los demás, partiendo de lo que realmente hay, intentemos hacer las cosas lo mejor que podamos, además de buscar también la verdad objetiva en disciplinas como la pedagogía, etc. (yo no deduje ninguna de las teorías filosóficas existentes) ¿quién me puede asegurar que no sea éste el mejor camino? Si dejáramos atrás la soberbia, entre otras cosas, puede que el camino tuviera menos espinas. Si partiéramos de la realidad (como las ciencias exigen), puede que lleguemos a la verdad, pero imponer por la fuerza lo que no está demostrado… es, como poco, despreciar los métodos científicos.

    • José Miguel
      9 marzo 2011 a 22:15 #

      Mari, déjese de psicologismos como “corajes” y demás, y preocúpese por escribir con cierta propiedad las categorías que emplea, porque no distingue, para empezar, entre la verdad absoluta y la verdad objetiva. Y hemos afirmado que sí existen verdades objetivas, aquí nadie ha afirmado la existencia de ninguna verdad absoluta. Su apología de la cortesía formalista puede enmascarar intolerables atrocidades dialécticas.

      • Mari
        9 marzo 2011 a 23:55 #

        Vislumbro en su comentario algo de relativismo… o sea, que ahora resulta que distinguen entre una  verdad objetiva,  más escasa, tal vez, que la absoluta. No me lo pareció por sus comentarios, pero, mire, bueno es saberlo. Y por si no lo sabe, algunos pensadores las identifican.
        Lo de las atrocidades dialécticas, qué quiere que le diga… gracias, pero es su opinión, más relativismo, así que deja caer una cosa así sin demostrar nada, vaya verdad objetiva, contrastada… Hombre, ya que lo tienen tan claro, por lo menos…

      • José Miguel
        10 marzo 2011 a 13:58 #

        Sigamos el delirante camino de Mari (esto se denomina reducción al absurdo): Mari identifica verdad absoluta y objetividad (fíjense en su conceptualización de la objetividad: “más escasa, tal vez” respecto de la absoluta). Así, Dios es una verdad absoluta de la misma forma que es una verdad objetiva. Es decir, la idea de Dios tiene la misma objetividad que el teorema de Pitágoras. Así, 2+2= lo-que-a-la-subjetividad-de-Mari-le-venga-en-gana-pues-todo-es-relativo. Así, es verdad absoluta y objetiva la conciencia ocurrente de Mari, y así, de tan ocurrente, clasifica a los demás de “soberbios” sólo porque han tenido la respetuosísima actitud que a (cualquier miembro del gremio de enseñantes cabe exigírsele) de corregir su soberbia, esta sí, ignorancia sobre ciertas ideas impropias de quien está relacionado con la actividad docente (dudo mucho de que su caso sea ese, pero la realidad supera en mucho mi limitadísima imaginación).

  24. Francisco Javier
    9 marzo 2011 a 15:11 #

    Hablando de REALIDADES:

    Esta noticia ha aparecido en Magisterio (http://www.magisnet.com/) (Lamentablemente el acceso está restringido a suscriptores) :

    “Insultada por alumnos y padres, y sancionada por la Administración
    La historia de una profesora acorralada por todo su entorno educativo

    Una profesora de Matemáticas de un instituto de Santiponce (Sevilla) sufre los insultos y amenazas por parte de alumnos y sus padres. Carece, además, del apoyo de la dirección del centro e incluso ha sido sancionada por la Administración al negarse a aceptar un proceso de mediación.”

    Resumen de los hechos:

    Un alumno en venganza tras ser pillado con marihuana en clase, termina por movilizar a todo un instituto en contra de una profesora. Los hechos indignantes (agresiones, acoso cibernético) culminan en denuncia y juicio con sentencia favorable a la profesora y multa de 180 euros más costas para el agresor. La madre del “niño” en cuestión logra reunir 950 rúbricas en contra de la profesora -el escarnio popular entra en escena-, ¡profesores incuidos! El 17 de diciembre la docente sufre un abucheo de alumnos y profesores pidiendo su dimisión. …etc: .Mierda, mierda, mierda. Solución: MEDIACIÓN (PERO FORZOSA). La profesora, con enorme dignidad y valentía, no acepta la mediación (asesorada por APIA) y la Delegación de Educación de Andalucia decide aprecibir a la docente por “negarse a colaborar.” Ni los inspectores implicados en el caso, ni la dirección del Centro, quieren hacer declaraciones (según informa MAGiSTERIO.)

    La afectada, actualmente en baja, va a intentar pedir una comisión de servicio.

    “Por mucha autoestima que tenga, no puedo soportar que estén todo el día machacándome y acosándome. Por lo visto, eneste trabajo entra que te insulyen y que te peguen y si te defiendes jurídicamente viene la Administración y te pone un apercibimiento.”

    Esto es lo que hay, la verdad objetiva, estimados amigos.

    • 9 marzo 2011 a 17:05 #

      Una repugnante historia de ese estalinismo logsiano del que venimos hablando en este foro. Podéis encontrar información en la página de APIA, en este enlace, que utiliza el término gulag:

      http://www.aso-apia.org/sindical/ver/id/3667

      Merece la pena que pinchéis ahí un enlace que viene con la noticia reflejada en El Mundo. Veréis algunos aspectos indignantes del asunto. Y, por cierto, ¿la mano ejecutora? La inspección, una vez más, que adujo para sancionar a esta profesora que, al ser el inspector una autoridad, el negarse a participar en el humillante proceso de mediación era negarse a colaborar con tal autoridad. Este es el concepto de autoridad a que hemos llegado: habría provocado la envidia del propio Francisco Franco. No soy experto en derecho, pero creo que un juez honesto y valiente, si se denunciase a estos personajes, los condenaría sin duda por abuso de “autoridad”.

      • Jesús San Martín
        9 marzo 2011 a 19:02 #

        Por qué no nos dejamos de historias. Hacemos una colecta entre Deseducativos, contratamos un buen abogado y a por uno de ellos: que la justicia caiga por abuso de autoridad y todo lo que haga falta. Me comprometo a poner 600 euros si la cosa cunde, nunca me habré reído tanto por tan poco dinero. Cuando vean que las cosas no les salen gratis se lo pensarán dos veces, los golpes dados a propósito hay que devolverlos. Lo dicho, 600 euros.

      • José Miguel
        9 marzo 2011 a 23:37 #

        Se ignora (o más bien se quiere ignorar) que la propaganda de la sublime democracia en todos los centros educativos no nos explica que puede ser tan represiva como una dictadura. Tiene exactamente la misma potencia operativa. Esta es una muestra entre otras innumerables y en otros ámbitos, gremios…
        Lo más lamentable en ese artículo de El Mundo es la fotografia con la cara tapada de la víctima de la sublime democracia que todo lo re-media. Con sentencia firme y todo. Esto no es sólo un linchamiento popular, sino que algunos mueven los hilos ideológicos creando ese ambiente corrupto en tal centro. Ahí se da una democracia orgánico-logsiana férrea. El asunto va más allá de este incidente puntual.

  25. José Miguel
    9 marzo 2011 a 15:35 #

    ¿Qué ideología y qué partido campa a sus anchas en esa zona de España? Pues precisamente los más acérrimos defensores e instauradores de la basura logsiana. Esa profesora está acorralada por las hienas logsianas de determinada ideología y partido. Es más, no sé que me da que esta profesora tenga conexiones ideológicas no conforme a la de los otros y la zurren de lo lindo en masa. Son meras conjeturas las mías… Teniendo una sentencia favorable y aun así que el vulgo arremeta de forma tan unánime contra ella…, son maneras de actuar de cierta corriente partidista cuyas maneras (se suelen llenar la boca con el sintagma “Estado de derecho”, sobre todo, abogan por la “liberación” de la mujer, etc. etc..) si es preciso, se saltan a la torera cualquier legislación, y saben, además, organizarse muy bien para ello… tienen tradición…

    • Francisco Javier
      9 marzo 2011 a 16:47 #

      Fíjate Miguel, que aquí de lo que se trata es de que la dirección y el profesorado, al tratarse de un pueblo en el que todos se conocen, lo que no quiere es líos y se pone de parte de las turbas y en contrar de la más débil, esta pobre profesora de matemáticas. Es pura cobardía, ausencia de todo escrúpulo, miseria humana. Es asqueroso. Y estos casos no pueden provocar sino el más profundo pesimismo: por un lado están los fundamentalistas, las hienas logsianas, nuestros hediondos mandarines de la educación, los pedagilipollas, etc.; pero por otro está la chusma, que refleja en buena medida lo que le representan aquéllos. Yo no sé qué es peor. A veces pienso, que es hasta casi mejor que la población esté al margen de todo. Las masas soliviantadas, llenas de soberbia, de resentimiento, plenas de derechos y sin ninguna responsabilidad, los niños torpes y grandotes, son capaces de cualquier cosa. Hay que andarse con mucho cuidado.

      • Francisco Javier
        9 marzo 2011 a 16:50 #

        Perdona, José Miguel, que con las prisas te he cortado la mitad del nombre.

  26. Ania
    9 marzo 2011 a 18:39 #

    Me apuesto alguna cosilla a que el el porretas acosador es representante de los alumnos en el Conejo Escolar y su madre prima segunda de la presidenta de su Hampa. En cualquier caso no les podéis negar al niño y a su mamá una muy buena nota en “competencias sociales” dado el éxito obtenido hasta el momento para conseguir salirse con la suya en un asunto, aun abyecto: “de su interés”.

  27. Mari
    10 marzo 2011 a 15:27 #

    Contestando al Señor Luzroja

    “Como todo es relativo, la opinión de cualquiera sirve tanto como la de otro cualquiera”  ¿Una opinión?,  una opinión es lo que es… una opinión y por qué no va a valer lo mismo una opinión que otra, el valor dependerá del receptor; otra cosa muy distinta sería si de lo que hablamos es de un diagnóstico profesional y/o científico. Esto tendría que ver con el conocimiento de la técnica profesional, la experiencia, el esfuerzo, habilidad… Y por supuesto que tendrá más valor la de un entendido que la de otro que no lo es, aunque también puede tener más valor  la de un entendido que la de otro ( por experiencia…).
    “Como a dos se les ocurren más soluciones que a uno, busquemos las ocurrencias de 200.000 ¡come mierda, 200.000 moscas no pueden equivocarse!” ja, ja, ja, que gracioso es usted.
    “Como todos tenemos la sangre roja, la diferencia no existe, Miguel Hernández y yo somos algo parecido, vamos que mis poemas son de la misma catadura que los suyos”. Esto está contestado ( primer párrafo).
    “Como la democracia es un bien (no admite otro planteamiento) lo único que se admite es ir puliéndola” Sí, esta es mi opinión, y con esto le demuestro que una opinión tiene el valor que quiera darle el receptor, usted, me la ha valorado con un cero patatero.
    “Como el conocimiento es práctico, todo aquello que no sirve para nada deja de ser conocimiento, de ahí que todas las humanidades estén tan arrumbadas del sistema educativo actual…porque saber quién fue Atila o dónde está la Capadocia o qué es el ser en cuanto ser, no es algo práctico”  De verdad no sabe usted para qué sirve la historia,  la geografía o la filosofía, pues entonces…
    En cuanto a lo de ser cándida, gracias, pero es su opinión.
    Y por si no entendió que quería decir en lo relacionado con las creencias, me refería a  las principales corrientes filosóficas: idealismo, realismo, escepticismo,  materialismo… Y sus diferentes  formas de entender al sujeto, al objeto… y, por ello, de creer. Puedo creer en un ser superior, en la materia, en lo que veo o…
    “Como para Mari, las normas tienen que ser dictadas por todos aquellos que las deben cumplir, convendremos en que no acatarlas entrará dentro de la libertad de aquel que no se sometió al dictado de aquellas”
    Dictadas sí, en el sentido de redactadas, pero anteriormente a esto hay que llegar al acuerdo, en el que todos ceden. ¿Nunca compró algo en lo que tuviese que regatear?

    • José Miguel
      10 marzo 2011 a 16:34 #

      Mari es el típico ejemplo de lo que en esta página se cuestiona:

      1. El científico, el técnico, como especialista que es en la materia que sea, no opina. El que sabe no opina. Así que aprenda a distinguir la opinion del saber fundamentado, verdadero, demostrado. Y fuera del ámbito de la especialización, la opinión no depende del receptor, sino de la mayor o menor consistencia lógica de la opinión y de su mayor o menor conexión con la realidad. Porque, en caso contrario, daría lo mismo una opinión que su contraria.

      2. La democracia, en sí misma, es un régimen político con unas técnicas de funcionamiento. La democracia en sí misma no es un bien; eso es un juicio de valor personal suyo. Lo que es bueno o malo es el contenido que sea tratado democráticamente. Hitler fue elegido democráticamente, y no por ello la democracia es buena, pero tampoco mala, lo que fue horrendo fue el contenido de la decisión democrática: el nazismo. Sólo quien está afectado de democratitis o fundamentalismo democrático se mueve en esas coordenas formalistas como la suya.

      3. Hay que tener un espíritu francamente mediocre para medir los saberes por el rasero de la utilidad: como si Pitágoras cuando operaba con áreas, relaciones geométricas, sus teoremas… estuviera pensando en la “utilidad”. El saber es, ante todo, una actividad que se justifica por sí misma, por el puro goce especulativo que reporta. En cuanto el saber se valora sólo como un instrumento de utilidad personal, es traicionado y prostituido y, en un plazo muy breve, sus fuentes se extinguen. Ese espíritu pragmático como el de Mari (y de las muchas/chos Maris que en el sistema de enseñanza se han introducido) es el que estrangula el ánimo de la mayor parte de las personas, un espíritu ramplón que proviene de las Ciencias Particulares (que hoy son idolatradas en los centros y universidades, según dicta Bolonia). Por medio de las Humanidades debemos proponernos estimular los mecanismos puramente especulativos y desinteresados del entendimiento, pues sólo así la persona humana puede desarrollarse libremente y ocupar, con dignidad, el aristocrático puesto que le corresponde en la escala de los seres. La actividad genuina del entendimiento es la investigación especulativa de la verdad, sin preocuparse de los resultados prácticos que de esta investigación puedan seguirse, y que se darán “por añadidura”. Eso es lo más cercano a un espíritu libre, y no la servidumbre (recuerden “artes serviles” versus “artes liberales”) utilitaria, el actual drama del sistema educativo. Pero es más, precisamente, aquellos desarrollos especulativos se han convertido hoy en los saberes universales, civilizados y que han propulsado la transformación de las propias sociedades políticas en que esos espíritus aristrocráticos se desarrollaron.

      • Luzroja
        10 marzo 2011 a 18:34 #

        José Miguel, en su escrito desmonta con una claridad envidiable los tópicos que critica. Intuyo, además, que en su expresión “persona humana” se encierra todo un argumentario.

        Lástima que yo sea incapaz de razonarlo.

    • 10 marzo 2011 a 18:14 #

      Interesante comentario e interesante respuesta.
      Los que llevamo un tiempo por estos lares tenemos asumido que no hay debate. Usted puede opinar, yo puedo opinar pero no espere, si no está en una línea determinada, que eso genere debate, que sería-creo yo-lo adecuado. No, por encima de su opinión, de su verdad o la mía, hay otra verdad absoluta que no parece que admita la verdad del otro.
      Cada uno escribe desde su experiencia como docente, y solo por eso es respetable cualquier aportación. Sin emgargo no es así: buena parte del personal no respeta que tus métodos sean los que son, que disfrutes con tu trabajo, que tus alumnos aprendan desde una concepción de la educación diferente. Es más, no sólo no intentarán rebatir eso, sino que te puedes encontrar con expresiones como “pedabobo” o “pederasta”, solo por hablar de “empatía con el alumno” o decir que somos parte de la solución de los problemas que sufrimos.
      Observo con perplejidad como mensaje tras mensaje la intención no es otra que desestimar opiniones tan sensatas y experiencias tan respetables como cualquiera otra.
      Eso si, la conclusión siempre es la misma: la culpa de todo la tienen ZP, los logsianos, los pedabobos y los paidocentristas. ¿No es memorable? Pues eso.
      No acostumbro a dar consejos, pero si le sirve de algo, no se desgañite en argumentar cuando todo lo que le ofrecen son verdades incuestionables.
      Saludos.

      • Ana Belén
        10 marzo 2011 a 18:33 #

        Sólo una pregunta, Alonxo (y sin acritud): si lo tiene tan claro, que aquí no hay debate, que se le insulta, que no se admite ningún otro discurso, en definitiva, si no le aporta nada, que es la conclusión que se desprende de este comentario suyo ¿para qué sigue entrando en Deseducativos y con tanta frecuencia? ¿entra sólo a leer los comentarios de Mari y eduideas, que es con quienes parece compartir usted puntos de vista?

      • 10 marzo 2011 a 21:10 #

        “…si no le aporta nada, que es la conclusión que se desprende de este comentario.”
        Es la conclusión que extrae usted, solo usted. ¿Entiende ahora mi comentario? ¡Pues eso!
        Opine si quiere, debata si quiere, pero no saque concluiones sobre lo que opinamos los demás, lo que nos aporta o nos deja de aportar la opinión de otros. Gracias.

      • Coherente
        10 marzo 2011 a 21:37 #

        …Observo con perplejidad como mensaje tras mensaje la intención no es otra que desestimar opiniones….

  28. Francisco Javier
    10 marzo 2011 a 18:27 #

    Hay gente que es insaciable: no sólo quiere que se les diga la verdad, que ya de por sí es un regalo por el que deberían dar mil gracias, sino que ¡encima quieren que se le demuestre! No perdáis el tiempo, amigos. Es inútil.

    • Jesús San Martín
      10 marzo 2011 a 21:00 #

      Peor todavía, Francisco Javier, pretenden que los culpables no sean tratados de tales y que repartamos la culpa entre todos, aunque no hayamos tenido nada que ver. Si nos rigiéramos por ese proceder, la mitad de la culpa sería del violador y la otra mitad de la mujer violada.

  29. Mª Ángeles Pérez
    10 marzo 2011 a 21:44 #

    Coherente, lo peor son las maneras… No considero que haya tenido que ser necesario responder a mi comentario del modo en que el señor Pablo López Gómez lo ha hecho… Nada más que añadir. Buenas noches.

    • 10 marzo 2011 a 22:16 #

      Y hasta mañana, si Dios quiere. Por favor, mire bien el comentario suyo al que responde el mío que menciona y verá claramente que lo que hace usted es presentar dos casos esperpénticos y de dudosa veracidad con la pretensión de extrapolarlos al colectivo docente y dejarlo en un pésimo lugar. Dado que esto es indudablemente así, sus modales son de largo mucho peores que los míos, de manera que no me explico cómo viene ahora con melindres y haciéndose la ofendida.

  30. Mari
    10 marzo 2011 a 22:03 #

    Ja, ja, ja, Alonxo, es usted una persona muy inteligente, pareciendo que me defiende me tira un dardo, no envenenado, pero… Yo le aconsejé y usted me aconseja. Gracias, yo acepto consejos bienintencionados. Por otra parte, decirle que aunque agradezco su buena intención, no necesito, en circunstancias como éstas que me echen un capote, porque en plazas más… he toreado, además, no hay que caer en lo que caen otros, a fin de cuentas esto es… Aquí todos tenemos la barriga llena y es por esto por lo que perdemos el tiempo en discutir, lo que está discutido hasta la saciedad. Vamos, pecara minuta y sino que le pregunten a los que día a día se echan a la calle a ver si encuentran algo para llevarse a la boca. Por desgracia, me he criado en un ambiente intransigente por una parte y escaso por otra.
    Mi intención al opinar aquí no era otra que la de encontrar un espacio verdaderamente democrático, donde hablar sobre educación, pero esto es muy difícil, así que ni con unos ni con otros, hijo, perdón, Alonxo, por lo de hijo, pero era lo que tocaba. En fin, el señor Raus me invito y ahora… Y como parece que mi opinión no interesa a nadie, pues nada a seguir buscando, a mí sólo se me echan una vez de los sitios, que decía mi abuelo. Si es lo que quieren lo haré, no se preocupe, Ana Belén, si aquí no se puede decir lo que uno piensa o por si decirlo te insultan, pues… ¡Jau! antes de irme contestaré como merece al señor José Miguel, en cuanto encuentre un ratito
    lo haré. Pasaré por su página de cuando en cuando, señor Alonxo. Adiós, señor Raus, aunque no lo crea le tengo cierto aprecio, sé que ha tenido bastante paciencia conmigo, más de la que usted mismo hubiera
    imaginado. Adiós, Jesús, me gustaría que supiera que tengo un hijo muy bueno en matemáticas, es ingeniero informático, pero las mates es lo suyo; mi otro hijo, también es para las ciencias un fuera de serie, es ingeniero técnico en telecomunicaciones, hizo cuarto de la superior, pero se presentó a las oposiciones de FP con 22 años, porque le gustaba la enseñanza, ya sabe amor de madre, y desde entonces es profesor de equipos electrónicos. En fin… Tras contarles una pequeña parte de mi vida, chao y sean buenos.

    • Raus
      11 marzo 2011 a 4:29 #

      Señora Mari, usted se va porque quiere. Yo, desde luego, no la he echado. Aquí cada cual tiene su manera de pensar y sus modos de hablar y, créame,aunque los autores de este blog seamos todos “deseducativos”, cada cual se representa a sí mismo y responde únicamente de sus propias palabras y maneras. Y, a decir verdad, yo no creo que nadie la esté echando, a no ser que usted piense que manifestar desacuerdo con usted sea una manera de echarla. Yo, no es ningún secreto, no coincido con la mayor parte de sus opiniones, señora, pero no por ello he rechazado discutir con usted largo y tendido,como harto sabe. Ahora bien, todo tiene un límite: no encuentro mucho sentido a repetirle a usted, por enésima vez, los mismos argumentos y razones de siempre. Sencillamente, me parece una pérdida de tiempo. Ni usted me convence a mí tras mucho intentarlo, ni yo a usted tampoco. Aun así, no me niego a discutir con usted nuevos problemas, a despecho de que barrunte el resultado final. Si se queda, seguiré leyéndola en la medida en que pueda, siquiera por la curiosidad que tengo de conocer el pensamiento de quien, a mi juicio, suele estar en los antípodas del mío. Si, no obstante, decide irse, le deseo suerte y felicidad en la vida. Y felicidades por sus hijos.

      Un cordial saludo..

    • Ana Belén
      11 marzo 2011 a 10:08 #

      ¿Y por qué me menciona a mí y dice lo que que no se puede decir lo que uno piensa y Jau! ? acaso no lleva usted opinando lo que usted cree conveniente y debatiendo sobre ello con quienes han querido hacerlo?.

      Por otra parte y para darle un corte a esto que no lleva a ningún sitio me dirijo también a Alonxo desde aquí y no abro otra respuesta: con usted no se puede hablar. Le he hecho una pregunta sin acritud, si quiere la responde, y si no, no pero no hace falta responder de forma desagradable. Y luego habla usted de los demás! y mi conclusión la he extraído del comentario suyo que estaba justo antes, donde pone verdes a los que escriben en este blog y acusando de que es imposible debatir, que no se admiten otras opiniones y no sé qué más. Desde luego, parece usted escribir lo que se le pasa por la cabeza en ese momento y luego se le olvida cuando otra persona hace alusión a ello. Que no entiendo para qué entra aquí cuando leo una declaración como esta:
      “Los que llevamo un tiempo por estos lares tenemos asumido que no hay debate. Usted puede opinar, yo puedo opinar pero no espere, si no está en una línea determinada, que eso genere debate, que sería-creo yo-lo adecuado. No, por encima de su opinión, de su verdad o la mía, hay otra verdad absoluta que no parece que admita la verdad del otro”.

      “Es más, no sólo no intentarán rebatir eso, sino que te puedes encontrar con expresiones como “pedabobo” o “pederasta”, solo por hablar de “empatía con el alumno” o decir que somos parte de la solución de los problemas que sufrimos.
      Observo con perplejidad como mensaje tras mensaje la intención no es otra que desestimar opiniones tan sensatas y experiencias tan respetables como cualquiera otra.
      Eso si, la conclusión siempre es la misma: la culpa de todo la tienen ZP, los logsianos, los pedabobos y los paidocentristas. ¿No es memorable? Pues eso.
      No acostumbro a dar consejos, pero si le sirve de algo, no se desgañite en argumentar cuando todo lo que le ofrecen son verdades incuestionables.”

      ¿Cómo se han de interpretar entonces estas palabras, si no es como yo lo he hecho? porque no parece muy contento. Pero en fin, que me da igual que me responda o no, no se vaya a creer que me preocupa. Simple curiosidad, nada más. Y si no quiere que se le responda, pues medite un poco más antes de escribir.

      • 11 marzo 2011 a 17:36 #

        El problema, presumo, es que no me explico bien.
        Se lo repetiré. Por supuesto que yo opino, como usted y el restos de foreros, lo que estimo conveniente. Lo que no hago es sacar conclusiones, a mi antojo, sobre lo que dicen los demás. Insisto, hay una gran afición a responder a lo que no se dice y no a lo que se dice. Al igual que hay una gran devoción por la calificación y, a veces, por la descalificación. Si usted desconoce este dato, tiene todo el derecho a ello; no tiene derecho a negarlo. Basta con revisar el blog.
        Sí, conmigo sí se puede hablar, siempre y cuando no se me dediquen verdades absolutas, siempre que se me respete y siempre que se responda a lo que digo y no a lo que cada uno supone que digo. Es muy fácil.
        No, no pongo verdes “ a los que escriben en este blog”. Pongo “verdes” o mejor, pongo en evidencia a quienes sin argumentos acuden a la descalificación y al insulto. ¿Le parece grave que me limite simplemente a citar ese dato? ¿Ha pensado usted en algún momento en criticar al insultador en lugar de al insultado? Su respuesta me interesa, porque no cesa en aludir a este asunto.
        Y sí, hay quienes no aceptan opiniones que no vayan en su línea; tampoco descubro nada nuevo con esto. Y es muy lícito el no aceptarlas, lo que no me parece ni medio bien es que por lo que alguien opine se le descalifique; no creo que sea necesario entrar en el terreno personal.
        “. Desde luego, parece usted escribir lo que se le pasa por la cabeza en ese momento…” Claro, escribo lo que me pasa por la cabeza. Otros, al parecer, escriben sin que les pase por la cabeza o peor, si tales exabruptos les pasan por la cabeza es para preocuparse.
        “Que no entiendo para qué entra aquí cuando leo una declaración como esta…”
        Fíjese, yo no me cuestiono por qué entra usted aquí o por qué deja de entrar. Leo sus comentarios y los respeto, me gusten o no. Porque, ¿se ha preguntado usted en alguna ocasión qué hacen en los centros tantos profesores que no hacen más que quejarse de todo, que pasean su amargura por las clases de lunes a viernes y, me temo, que siguen con ello el fin se semana? Y a lo peor, sin hacer nada por intentar cambiar la situación. Eso sí me parece preocupante, ya que estamos en un foro educativo. ¿O prefiere que solamente visitemos aquellos foros donde nos dicen lo que queremos leer? Hace poco se me criticaba por escribir en la SER-no sé quién se vanagloriaba de no sé qué “pillada”-, y ahora por escribir aquí, ¿alguien lo entiende? ¿No le parece enriquecedor leer opiniones diferentes? A mí sí, por eso escribo aquí y en muchos otros foros de educación. Lo que no me impide criticar cuanto me apetezca a quienes se dedican a descalificar, si no le parece mal. Porque si eso le parece mal, ahí tenemos otro problema.
        “No acostumbro a dar consejos, pero si le sirve de algo, no se desgañite en argumentar cuando todo lo que le ofrecen son verdades incuestionables.”
        Sí, mire; yo he intentado por todos los medios explicar que dos y dos son cuatro, y por todo argumento he recibido que no era cierto. Y como hay quienes así actúan, me limité a sugerirle a esta compañera que no perdiese el tiempo. ¿Le parece mal?
        “Y si no quiere que se le responda, pues medite un poco más antes de escribir.” Pues claro que quiero que me responda, tampoco es una necesidad, puedo vivir sin respuestas; pero si lo hace, por favor, responda a lo que digo, no a lo que usted concluye que yo he dicho. Saludos.

      • Alonxo the one
        11 marzo 2011 a 19:30 #

        ¡Tolón, tolón!

  31. Mª Ángeles Pérez
    10 marzo 2011 a 23:52 #

    Bueno señores “deseducativos” ha sido todo un placer poder compartir opiniones con Uds. Únicamente espero que no todos los que aquí participan sean como algunas de las personas con las que a mí me ha tocado tratar estos últimos días, porque realmente sería una lástima descubrir que durante tanto tiempo he tenido sobrevalorada a una persona. Por cierto, aunque vaya no sé con qué clase de intención, me leeré el libro recomendado, no lo duden. Y ya les ahorro tiempo, no hace falta que contesten a este comentario, no creo que vuelva a un lugar en el que ante la primera crítica dudan de la veracidad de la persona que la hace saber a modo de opinión. Así van a conseguir Uds mucho. Saludos.

    • Jesús San Martín
      11 marzo 2011 a 8:41 #

      Andas muy susceptible Mª Angeles. Una persona te dice algo y tú acusas a todo el colectivo y lo abandonas. La verdad es que para ser una alumna entre 3º y 4º escribes como una licenciada con muchas horas a la espalda, y para estar de Erasmus en Dublín, aprendiendo inglés, empleas muchas horas leyendo comentarios en español (entras varias veces al día en este blog), cuando lo lógico sería no acercarse al español ni para darle los buenos días. A mí me llama la atención esas cosas y las que comenta Pablo, pero a ti no te llama la atención que yo diga que estás en el Trinity cuando tú no lo has comentado. También me resulta curioso que cuando hablo de esa famosa librería al lado del Trinity, que conocen todos los estudiantes, por el café central que tiene, tú no digas nada, eso es como no conocer el Retiro en Madrid. Y no te digo ya nada de la famosísima biblioteca del Trinity: una auténtica joya, lo mejor de todo Dublín, con la obra The Goose Girl, obras maestras que pareces no conocer. En fin, que tu comportamiento un poco extraño sí es, y cuando te lo indican te haces la ofendida diciendo que no volverás, echando leña al fuego. Fácil lo tienes, yo también he estado, y estaré, en Dublín largas temporadas.
      Un saludo y vuelve cuando quieras. Será un placer hablar contigo sobre Dublín, entre otras cosas.

  32. Mari
    11 marzo 2011 a 23:37 #

    El señor José Miguel dice:
    1.” El científico, el técnico, como especialista que es en la materia que sea, no opina. El que sabe no opina. Así que aprenda a distinguir la opinion del saber fundamentado, verdadero, demostrado. Y fuera del ámbito de la especialización, la opinión no depende del receptor, sino de la mayor o menor consistencia lógica de la opinión y de su mayor o menor conexión con la realidad. Porque, en caso contrario, daría lo mismo una opinión que su contraria ”
    ¿Y si el receptor es ilógico valdría lo mismo una que otra? Y dónde digo yo que el científico o el técnico no puedan opinar… Opinar, puede opinar todo el mundo, a pesar de aquéllos a los que no les guste que otros opinen, lo que digo es que cuando uno es competente en algo por conocer la teoría sobre el tema tratado y  haber practicado mucho… su aportación, en este terreno, es profesional y válida (a no ser que sea un mal profesional, que también puede pasar),  no  intuitiva (la generada en parte por la  transferencia de otros conocimientos, más el sentido común… que en ocasiones puede ser muy válida, esto  dependería también de las vivencias de cada uno y del receptor). Es mi opinión.

    2. La democracia, en sí misma, es un régimen político con unas técnicas de funcionamiento. La democracia en sí misma no es un bien; eso es un juicio de valor personal suyo. Lo que es bueno o malo es el contenido que sea tratado democráticamente. Hitler fue elegido democráticamente, y no por ello la democracia es buena, pero tampoco mala, lo que fue horrendo fue el contenido de la decisión democrática: el nazismo. Sólo quien está afectado de democratitis o fundamentalismo democrático se mueve en esas coordenas formalistas como la suya ”
    Señor demócrata, también me considero así, qué quiere que le diga, embusteros para hacerse con el poder habrá habido siempre y seguirá habiéndolos, pero esto no es culpa suya ni mía. Habrá oído hablar de los chaqueteros y de los mentirosos, egoístas que no pueden ver más allá de sus narices, son memos, porque   no se dan cuenta que cuando en un grupo uno sufre, todos pueden llegar a sufrir, sea grupos de amigos, familia, barrio… Mire, desde mi criterio, no soy socióloga, si algo intuitiva, cuando unos ciudadanos sienten el egoísmo de otros ciudadanos…  Pasa igual en una familia, por ejemplo, cuando alguno de los padres (que vive sólo) cae enfermo y necesita de sus hijos, que ocurre, los hijos, normalmente, no pelean por llevárselo a su casa,  creo que en la mayoría de los casos es al revés, casi ninguno quiere llevárselo a su casa… sobre todo si no hay de por medio algún interés. Menos mal que, por regla general, siempre hay uno o una que por ser menos egoísta, se responsabiliza, se pelea con sus hermanos y a final, todos enfadados y…  Si extrapolamos  esta situación a la sociedad que pasa…

    3.”Hay que tener un espíritu francamente mediocre para medir los saberes por el rasero de la utilidad: como si Pitágoras cuando operaba con áreas, relaciones geométricas, sus teoremas… estuviera pensando en la “utilidad”. El saber es, ante todo, una actividad que se justifica por sí misma, por el puro goce especulativo que reporta” (y quién le ha demostrado a usted que esto no era útil para Pitágoras y, posteriormente, para el resto de la humanidad; quién le dice a usted que  Pitágoras no necesitara medir con mayor rapidez una finca, por ejemplo, con estas características, veo que da muchas cosas por sabidas. Además, ¿qué pasa con los mediocres? quizás sean los que producen los alimentos, sin prepotencias, para que podamos comer usted y yo.
    “En cuanto el saber se valora sólo como un instrumento de utilidad personal, es traicionado y prostituido y, en un plazo muy breve, sus fuentes se extinguen”. Prostituido por la lavadora, el lavaplatos… Usted se sirve sin saber ni preguntar si Pitágoras u otros tuvieron que ver en el asunto, a usted que más le da, se sirve y ya está. Los filósofos griegos tenían esclavos que les cultivaban las tierras, mientras ellos buscaban el saber… para todos, el saber es colectivo y si no queremos que el saber repercuta en todos, que cultiven los sabios sus alimentos y… Es que… mandan…  El conocimiento, para mí, es practico y colectivo, usted dice que no, pues lleguemos a un acuerdo, ni para usted ni para mí pero no esto no lo consentiría o lo suyo o nada.

     Ese espíritu pragmático como el de Mari (y de las muchas/chos Maris que en el sistema de enseñanza se han introducido) es el que estrangula el ánimo de la mayor parte de las personas, un espíritu ramplón que proviene de las Ciencias Particulares (que hoy son idolatradas en los centros y universidades, según dicta Bolonia). Por medio de las Humanidades debemos proponernos estimular los mecanismos puramente especulativos y desinteresados del entendimiento, pues sólo así la persona humana puede desarrollarse libremente y ocupar, con dignidad, el aristocrático puesto que le corresponde en la escala de los seres. La actividad genuina del entendimiento es la investigación especulativa de la verdad, sin  espíritu ramplón, preocuparse de los resultados prácticos que de esta investigación puedan seguirse, y que se darán “por añadidura”. Eso es lo más cercano a un espíritu libre, y no la servidumbre (recuerden “artes serviles” versus “artes liberales”) utilitaria, el actual drama del sistema educativo. Pero es más, precisamente, aquellos desarrollos especulativos se han convertido hoy en los saberes universales, civilizados y que han propulsado la transformación de las propias sociedades políticas en que esos espíritus aristrocráticos se desarrollaron.
    Las maris, como usted las llama están intuyendo que usted lo que pretende es que la gente sólo sepan lo que a usted le interesa, es decir, poco,  le molesta que la gente sepa exigir sus derechos, le molesta que las maris le dén su opinión, oh, como osa esta Mari a tal cosa! Espíritu ramplón, ya le gustaría a usted ser tan ramplón como yo. Ve, señor Raus, a esto me refiero, no podemos exigir a los demás lo que nosotros no somos capaces de dar; mi padre dice: hijos míos hacer lo que yo os diga, pero no hagáis lo que yo haga y, esto otro de… lo ancho para mí y lo estrecho para lo demás. Ve señor Raus, no podemos exigir a los alumnos que se porten bien en las clases, que respeten, que… Y luego nosotros ponemos verdes a todo aquél que no  dice lo que nosotros queremos oír, tal vez es, como dice usted, que estamos en una época mala y todos estamos aducidos por ese relativismo… A mí me gusta que las personas vayan de cara y si me tienen que decir algo que me lo digan sin insultar y dirigiéndose a mí, no… Para que decir más, a buen entendedor…
    La verdad,  señor José Miguel, es que los seres humanos sufrimos y amamos y esto si es verdad, de la verdadera, porque lo sentimos todos antes o después, pero intuyo que hablar de esto a usted no le gusta, usted, está metido en el mundo de las ideas aristocráticas,  de las que sólo sirven para unos cuantos elegidos, nada prácticas, deleite de dioses del Olimpo… Pues vaya hombre… Cultive su Olimpo que yo, con los pies en la Tierra intentaré seguir buscando, en la medida de mis posibilidades, un poco más de sensibilidad… y ayudando en lo que pueda a mis alumnos. 
    Libertad eso es lo que quiero, libertad para expresar lo que pienso en espacios abiertos sin que nadie me insulte por ello.

    Un cordial saludo, señor Raus, y que usted también sea feliz.

    • José Miguel
      12 marzo 2011 a 9:37 #

      Conclusiones del “discurso” de Mari:

      1. ¿Alquien puede entender este sintagma: “receptor ilógico”?
      2. ¿Creen ustedes que hay conexión lógica entre mi crítica al formalismo democrático de la sentimental Mari? Fíjense que lo primero que se observa es su personalización (“Señor demócrata, también me considero así, qué quiere que le diga…”). ¿Quién le ha dicho a esta señora que yo me “sienta demócrata” (tiene tela esta expresión, qué querrá decir con eso) y, por lo demás, qué nos importa al resto si ella se siente así, como si se siente Napoleón? Estoy debatiendo en el plano lógico-material la idea de democracia que ella idolatra pero desde una perspectiva meramente formal.
      3. Según Maria, es posible que Pitágoras, Euclides, Sófocles, Eurípides, Platón, Aristóteles, Dante, Cervantes, Bach, Newton, Darwin, Einstein… son producto de una imperiosa necesidad de resolver el trascendental problema de organizar la huerta. Respecto a lo aristocrático, en su genuino sentido, “los mejores”, no tengo ningún inconveniente en considerarme mediocre académicamente respecto de esos que he citado. Solo un espíritu muy soberbio (que, paradójicamente, trata de presentarse como “modesto” o “humilde”) trata de disolver las diferencias entre las realizaciones (universales, imperecederas) de unos sujetos con las realizaciones mediocres, vulgares, corrientes que los demás realizamos en nuestras biografías públicas personales. Y ello no significa que los segundos sean menos merecedores de respeto como personas, pero es constitutivo de la idea de respeto misma, reconocer las grandes diferencias, la aristocracia de las realizaciones públicas de esos espíritus que pueden contarse con los dedos de las manos y que han determinado el porvenir y la transformación de las sociedades en las que todos convivimos. Porque de lo contrario, caeríamos en el charco subjetivista de Gran Hermano, en la noche etológico-psicológico-emocional donde todos los gatos son pardos de la que Mari es una palmaria representación.
      4. El resto de la respuesta en forma de pataleta adolescente de Mari (tiene acusada inclinación a personalizar mis mensajes: si yo hablo “de las maris” me refiero a sus tesis, a su modo de conceptualizar y actuar frente a determinadas realidades, pero no ataco a su persona, la cual respeto; no crea que no me he encontrado con conciencias “a lo mari” en diversas salas de profesores, y me he confrontado con ellas, y ello no ha implicado faltarles al respeto). Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero no a que se respeten sus opiniones. De hecho, respetar una opinión es analizarla, estudiarla, ver sus contradicciones, incoherencias, si las tiene, y si es preciso combatirla. Lo que no vale es finalizar con la coletilla tiránica “es mi opinión”, como queriendo decir que “soy libre” de opinar como me da la gana, como usted tiene la “libertad” de opinar como le da la gana, es decir, la tiranía, la dictadura de la opinión, no me toquen la “opinión de mi bolsillo”, como forma de coraza y protección de la, muchas veces, ignorancia culpable, del no saber. Hay muchas formas de ejercer aquel principio muy conocido del “muera la inteligencia”. La democracia también lo ejerce solo que a su modo, muy sutil y disimuladamente, de tal forma que incluso se vende como un logro: “libertad de expresión”, sí, pero ¿para qué? que ya preguntaba Lenin. Hablen todos para no decir nada, y hablar consistentemente, con propiedad, y decir algo que merzca la pena es de los menos. Pero las coordenadas del verbo de Mari son psicologistas: a modo de masaje, de terapia, de charleta de café, de ocurrencias espontáneas… que es saludable en la vida cotidiana, pero que es venenoso cuando se constituye en principio a regir en las instituciones educativas, que es lo que ha sucedido con la LOGSE: la apología de la ignorancia, del no saber aristocrático, y la instauración del saber servil, de las competencias de taller, instrumentales, a las que nadie niega su necesidad, pero negamos que deban suponer arrumbar a aquellas.

      • Mari
        12 marzo 2011 a 12:40 #

        ¡Receptor ilógico!, de verdad no sabe lo que significa, según el DRAE:
        Receptor: En un acto de comunicación, persona que recibe el mensaje.
        Ilógico: Que carece de lógica, o va contra sus reglas y doctrinas.

        Eso es lo que quería oír (Sócrates), que usted no se considera demócrata, pues si es así, no sé que hace viviendo y trabajando en un país demócrata, pues como bien sabe hay muchos aún que no lo son, es que soy tan sentimental que me atrevo… ah, ya sé usted no me pidió consejo, pues en este caso… no he dicho nada, bórrelo.
        Usted discute con formalidad, yo lo hago informalmente. Usted elimina el sentimiento de sus comentarios, y quiere usted que yo crea esto, si es así, le rogaría si no es mucho pedir, y como buen profesor que es, me explique cómo se hace esto, porque yo lo que veo es a un hombre defendiendo su modo de pensar y sentir. Ahora me dirá que usted cobra por enseñar (sofistas) o que no me lo explica porque no quiere (hombre libre), o sea que sus sentimientos no se lo permite, pues en este caso no hay nada más que hablar.
        Y no me diga que Pitágoras, Euclides, Sófocles, Eurípides, Platón, Aristóteles, Dante, Cervantes, Bach, Newton, Darwin, Einstein no… ¿de verdad cree que las creaciones de estos señores no fueron y son prácticas?
        Acudo nuevamente al DRAE:
        Práctico: Se dice de los conocimientos que enseñan el modo de hacer algo.
        ¿Cuántos han aprendido emplear estrategias, reflexionar, componer, disfrutar, etc. a través de estos señores y otros como éstos? De organizar al ser humano y a la huerta, sí.
        Se considera mediocre (de calidad media) con respecto a estos genios, pero no es mediocre con respecto al que sabe mucho de campo o de albañilería, carpintería… Y como según usted soy un espíritu soberbio, que aparenta ser otra cosa, pues… gracias, pero es sólo su opinión (fama o concepto en que se tiene a alguien o algo).
        Opinar: Discurrir sobre las razones, probabilidades o conjeturas referentes a la verdad o certeza de algo.
        Por otra parte, decirle, aunque sé que no le interesa, y si es así borre de nuevo, que soy respetuosísima con todos los conocimientos generados por todas estas personas que usted menciona, y reconozco como el o la que más… su valor, desconozco en general como fueron en las demás facetas de su vida, así que hasta allí no puedo llegar. E idem con otros tan excelentes en algún campo como éstos, pero también con todos aquellos que tampoco son mediocres en su oficio y en la vida, que son muchísimos, usted mismo puede ser uno de ellos, aunque lo desconozco. Respeto, ya sé que no le interesa, pues no lo lea, verá que le voy avisando, respeto, decía, a todo aquel que es respetuoso (que respeta) y respetable (digno de respeto, o sea que tiene dignidad o se comporta con ella, es decir, excelente, con excelencia o superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo. DRAE).
        Según usted, soy una palmaria (clara) representación de esto que dice, otra opinión, nuevamente gracias, pero sólo es su opinión, o acaso ha demostrado a ciencia cierta, con sus cuatro palabras, que lo sea.
        ¿Usted no me ataca a mí?, no hace otra cosa, hombre, que llamarme soberbia, simple o es que usted cree que si yo digo que lo que usted dice, por ejemplo, es de espíritu facha, he dicho por ejemplo, no se me vaya a picar; decía que si yo digo esto en el fondo no estoy diciendo que es usted un facha, vamos, que somos ya muy mayorcitos para no descubrir estas estrategias. Adolescente y pataleta, esto me ha gustado, aquí no me insulta, aquí me quita años, opiniones, tras opiniones con el fin de herir a la persona, pero gracias, gracias y gracias, sólo es una ramplona opinión, no usted, válgame dios. Usted respeta a las personas, pero no las opiniones, yo tampoco respeto las opiniones machistas, racistas, etc. pero tampoco a la persona. Cuando respeto a una persona es porque lo que dice y hace le dignifica, porque lo que dice es, aunque puede que sencillo, noble, digno.
        Y sí, somos libres de opinar lo que nos venga en gana, siempre que no dañemos a nadie, ni restemos valor a sus comentarios, ni libertad a aquellas personas que lo único que quieren es, mediante la reflexión, razones y respeto, exponer su opinión meditada, rebatiendo otras contrarias, con el fin de aportar algo nuevo a discursos viejos y no demostrados como verdaderos; que las razones de unos sean más intuitivas que las de otros que exponen teorías de autores reconocidos, no quiere decir que sean despreciables. Y si cree que con mis comentarios no digo nada (Lenin) no los comente, como hacen otros.
        Y si cree que yo arrumbo a los clásicos, se equivoca y mucho, pero para qué voy a justificarme, si a usted no le interesa mi opinión lo más mínimo.

        Adios, Jesús, suerte.

      • José Miguel
        12 marzo 2011 a 13:33 #

        Mire, Mari, me estoy hartando de su atrevida ignorancia, de su falta de conocimiento sobre las tipologías del conocimiento, de su evolución histórica. Y dado que estamos en una página de contenido educativo sólo me limitaré a de-mostrar su imprudencia y temeridad con la que escribe ciñéndome a uno de las cuestiones que debatimos: el hecho de que todo saber es práctico, utilitario. Bien, pues sepa de una vez por todas, que los desarrollos, la construccción, la fundación de la geometría, de la matemática teórica como tal, en la Grecia Antigua, fue un saber completamente inútil, puesto que los propios griegos despreciaban la utilidad, el “saber práctico” o visto desde la perspectiva utilitarista, pues consideraban que era labor propia de los esclavos, y, por tanto, despreciaban lo que ahora se denominan las “competencias”, el saber instrumental. Los desarrollos teórico-matemáticos no se utilizaron en la Grecia Antigua. Fue muchos siglos después, con Galileo, que dirá que la naturaleza está escrita con caracteres matemáticos, cuando la matemática, sus desarrollos teóricos serán profusamente aplicados desde entonces. Es decir, la investigación matemática antigua era de carácter contemplativo, pues lo consideraban como la actividad más excelente, la constitutivamente humana. Por tanto, no inspiraron a aquellos pensadores matemáticos de antaño el ramplon, vulgar y mediocre rasero utilitarista de Mari, pero ello sin perjuicio de que lo que en principio se originó como mera actividad especulativa se constituyó en un de los ejes fundamentales de la civilización actual, la única que existe, es decir, aquella que contiene todos los saberes científico-tecnológicos atravesados de matemática por todos sus poros y extendidos por todo el orbe (en diverso grado claro está, muy relacionado con el diverso grado de desarrollo de esas mismas sociedades).

        No entro a analizar el resto de su mensaje, porque contiene “juicios” de una imprudencia, temeridad, vulgaridad, ramplonería personalista y sensiblería pringosa del mismo calibre e indignas de una página como ésta.

        Mari, antes de escribir sobre el saber, lea a los clásicos, a las mentes más agudas y lúcidas que en la Historia han sido, pero con papel y lápiz, y no con su “corazón” granhermaniano.

        Respecto a lo de “receptor ilógico”, manejo la RAE, al menos, tan bien como usted. Me refería con mi apunte, a quién considera usted “receptor ilógico”, es decir, la conexión de ese sintagma con la realidad, con la tipología de sujetos que puedan ajustarse a esa descripción. A no ser que usted frecuente asiduamente los frenopáticos (cuestión que ignoro) y “dialogue” con sujetos aquejados de profundos e irrecuperables lesiones neurodegenerativas. Le recuerdo que hasta los chimpancés tienen comportamientos raciomorfos, es decir, lógicos, según ha estudiado la Etología.

    • José Miguel
      12 marzo 2011 a 23:50 #

      Dedicado a la fundamentalista demócrata, Mari:

      http://www.elmundotoday.com/2011/02/un-nino-pide-el-apoyo-de-todos-los-democratas-tras-suspender-las-matematicas/

  33. Jesús San Martín
    12 marzo 2011 a 8:37 #

    Mari, que tus buenos sentimientos te sigan acompañando. Estoy seguro de que tu hijo tiene la misma preocupación por los alumnos que tienes tú. Un fuerte abrazo.

  34. José Miguel
    12 marzo 2011 a 13:46 #

    Se me olvidaba: respecto de su fundamentalismo democrático, haga el favor de leer a grandes clasicos, como Platón, Aristóteles, también con papel y lápiz y descubrirá detalladamente muchas contradicciones de la democracia. Pero aquí no se trata de estar “a favor o en contra” de la democracia. Se trata de analizarla teóricamente, cómo funciona, en qué consiste, objetivar ese régimen, y no de hacer juicios de valor. A mi me resulta indiferente que usted esté a favor o en contra de la democracia. Podría responderle también con cuestiones personales: que la democracia coronada española, gobernada por el PSOE (que se dice partido socialista de los obreros) me expolia mensualmente el 7% de mi salario por la cara. El demos funcionario está salarialmente maltratado, pero, claro, aquí el ideario de la “igualdad” no se ve por ningún lado. Me refiero a la “igualdad” ante la ley, es decir, que los responsables por la aguda crisis económica paguen ante la ley, y no los inocentes. Pero así podría extenderme sin fin.
    Ya le digo, no me venga con el “catecismo” filodemócrata. Eso guárdeselo en el bolsillo. Por cierto, parece no acordarse desde su idolatría demócrata, que el régimen político más horrendo en la Historia nació de las entrañas de la democracia. Bastaría este sólo motivo para analizar detenidamente a este régimen político. Los clásicos ya lo hicieron y, obviamente, sus obras tienen una actualidad incuestionable. Pero ya le digo, léa más y mejor.

  35. Mari
    13 marzo 2011 a 12:22 #

    Bien, señor José Miguel, como bien sabe no molesta quien quiere sino quien puede y este no es el caso. Mi autoestima no ha sido mermada lo más mínimo, créame, lo que es cierto es que como usted estoy aburrida de esta tontería. Así que para terminar este absurdo, y no contaminar este sublime espacio por más tiempo con mis burdas palabras, sólo le contestaré a lo que realmente vamos:
    1. En ningún momento he dicho que los clásicos o… pensaran que el conocimiento era práctico o útil, lo que he dicho es que el conocimiento, todo, para mí es útil (de utilizar) desde el momento que lo utilizamos, ya sea para nuestro deleite, aprendizaje, etc. si esto a usted le parece una vulgaridad, pues que quiere que le diga, usted mismo.

    2. En cuanto al tema del “que viene el coco”. Mire, si usted tiene la premonición que esta democracia que tenemos, con sus defectos y virtudes, acabará con algún iluminado…, pues… espero encontrármelo en algún rincón de nuestro país luchando por la libertad y la justicia.

    • José Miguel
      13 marzo 2011 a 13:46 #

      Usted ha escrito estas “ideas”:

      1. “Por otra parte, el conocimiento es práctico, SIEMPRE LO FUE, cada vez que el hombre conoce, descubre, conquista o inventa algo lo hace o/y utiliza con el fin de mejorar sus propias condiciones de vida, la de sus hijos y demás parientes, a veces, incluso de su pueblo y especie, otras mata por arrebatarlo o no perderlo.”

      En un mensaje anterior ya le he de-mostrado que no siempre fue práctico: en la Grecia Antigua los desarrollos matemáticos teóricos. No tuvieron funcionalidad socio-política ni económica.

      2. “Desde casi siempre ha habido quiénes han intentado convencernos que hay hombres que tienen la sangre azul, en vez de roja, y que por ello tienen que gobernarnos a los demás, a los de la roja; de pequeña lo creí así; pero pronto caí en que esto era una patraña más de éstos; al estudiar la objetiva, larga y terrible edad media – tras esas civilizaciones subjetivas, llenas de dioses, héroes, discusiones filosóficas, tragedias, etc., lo comprendí: la fe en un solo dios y la razón no son enemigas, muy al contrario, son almas gemelas; quien tiene esa fe tiene la razón y viceversa y así lo creí, hasta que me percaté que todos no pudieron vivir la objetividad cristiana de sangre azul como hombres libres y sin pasar hambre, después los absolutismos, ¡leñe!, sobre todo el ilustrado; la monarquía parlamentaria… en ella reconocí un guiño a la subjetividad y muchas más cosas.”

      Que alguien explique esto: una “civilización subjetiva” y una “civilización objetiva”. Es la nueva clasificación categorial filosófico-política de Mari. Eso sí, desconocemos absoluta y objetivamente su sentido.

      Para concluir: si todo lo que tiene que responder se limita a escribir sobre su estado subjetivo personal, mejor se lo hubiera ahorrado. Esta página no es un consultorio psicológico. Por lo demás, le diré también que la autoestima en abstracto desconectada de sus contenidos (tal como lo hacen los psicopedagogos al uso que sufrimos en los centros) no tiene ningún valor: Hitler, Mussolini no se caracterizaban precisamente por su baja autoestima, y, en lo personal, si me permite, he conocido a mucho imbécil con la autoestima por las nubes.

      Un saludo, y con su autoestima se lo coma.

  36. Mari
    13 marzo 2011 a 14:04 #

    Ya tiene, usted mala suerte, hombre.

    • José Miguel
      13 marzo 2011 a 14:30 #

      Desgraciadamente, si mi infortunio se limitara a lo personal, aun podría remediarse. Pero el problema desborda mi circunstancia personal, hasta el punto de que la propia existencia de esta página tiene como uno de sus objetivos desvelar la multiplicidad de imbéciles plenos de autoestima que pululan en los centros, en tal grado, que, autosatisfechos, ignoran la degeneración que soporta el sistema educativo español, situación perfectamente objetivada en innumerables informes oficiales. Y uno se pregunta si no es, precisamente, la propia imbecilidad lo que pretende instaurarse en los centros educativos (y con el término “imbécil” me remito a su sentido clásico).

  37. Mari
    13 marzo 2011 a 14:43 #

    En esto, tengo que darle la razón, hay mucho imbécil (en el sentido clásico) con la autoestima alta. Pero no sólo en los centros educativos, no crea. Y como en este espacio no se puede opinar (en el sentido de consultorio psicológico) no diré ni mu… sobre por qué creo también esto.

  38. Fran
    1 diciembre 2011 a 12:03 #

    No lo consientas. Es un claro caso de acoso.

  39. Fran
    1 diciembre 2011 a 12:24 #

    Vaya tonterías que he leído allá arriba. Sobre todo de los “superlicenciados” que se creen por encima del bien y del mal. Y digo yo, si tan inteligentes son, ¿qué hacen todavía dentro del sistema educativo y no han dado el salto a otras “esferas realmente sublimes” acorde con su verborrea estúpida?.

    Maestro de toda la vida (licenciado y doctor)(¡qué os creéis!)

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