El malestar de la sociedad de riesgo. Anotaciones a “En defensa de la intolerancia”, de Slavoj Zizek


Francisco Javier González-Velandia Gómez

Es Marina el que a menudo suele repetir la tesis de que la educación es un proceso que compete a la sociedad en su conjunto, a la que de modo gráfico y no sé si del todo afortunado designa como “tribu”. Hay en ello una cierta reivindicación nostálgica de un modelo de sociedad antropológicamente en vías de extinción en el que la autoridad del adulto, la figura venerable del anciano, el  modelo tradicional de familia y comunidad aún conservaban algo de su antiguo significado. Creo no obstante que en esta visión de las cosas hay un equívoco de fondo que se desvía de la verdad o que sencillamente es falso. Contrariamente a la tesis de Marina, hoy más que nunca es la sociedad y toda su maquinaria administrativa, institucional, jurídica, educativa y asistencial (eminentemente psicológica), la que ha pasado a asumir tareas  de tutelaje que tradicionalmente eran función de la familia. Hay un claro desplazamiento de la familia a la Administración-Estado (y muy en especial a las instituciones educativas) -ahora principal responsable de una parte fundamental del proceso socializador, de constitución de la identidad- de funciones que antaño pertenecían por principio a la estructura de micropoder familiar. Poner una fecha al inicio  de este desplazamiento es algo que corresponde a los sociólogos, si bien creo que fue a partir de los años 60 cuando podemos a ver indicios claros de cambio. A grandes rasgos este cambio (crisis de la familia, crisis social) ha consistido en la paulatina mutación del modelo autoritario al modelo democrático de familia. Lo que este cambio ha supuesto es nada menos que una redefinición profunda del individuo.

Observo en mi entorno el modo como se relacionan los hijos (tanto niños como adolescentes)  con sus padres y compruebo en efecto los modos desinhibidos con que fluyen sus relaciones y en los que la “mala educación” es un hecho evidente. Rebobino un poco en mi propia historia y me sorprendo de cómo la escena familiar ha cambiado. Lejos quedan ya  esas reuniones familiares en las que la figura paterna brillaba como centro indiscutible y omnipoderoso. No tengo duda de que mi padre era para mí una figura temida, fascinante, oscura y represiva (un verdadero mito que habría que desmontar.). Cuando él hablaba el resto callaba, y si había que guardar silencio porque él así lo deseaba (por ejemplo, si en la televisión aparecía la imagen del Caudillo, el Pater de la Patria; o anunciaban el “parte”-como marcialmente llamaba al “telediario”-; o había que visionar un evento deportivo de especial trascendencia), reinaba un silencio tétrico. Nunca me pegaron, y ni falta que hacía pues tenía muy claro que mi obligación (mi a priori) era obedecer, estudiar (una carrera en la Universidad) y callar. Modelo en definitiva autoritario, dictatorial. Modelo que encaja perfectamente en eso que Freud llamaba novela familiar, el  complejo de Edipo-Electra, la neurosis, el asesinato (simbólico se entiende) del padre, etc. La puesta en cuestión de todo este complejo, su debilitamiento, es a mi modo de ver la cuestión de fondo. Y es por ello que creo que el Psicoanálisis, como el Marxismo en otro plano, sigue teniendo plena vigencia, siguen siendo un arma muy potente para entender qué es lo que aquí sucede. Tengo la sospecha de que el descrédito tanto del Psicoanálisis como del Marxismo no obedece tanto a razones “científicas”, a una supuesta superación (que habría que determinar), como a intereses puros, muy puros: estos discursos son molestos y mejor silenciarlos.

No entra en mi mente defender el modelo tradicional de familia, abominable en muchos sentidos, pero sí me parece evidente que la alternativa posmoderna entraña tremendos problemas y se ha traducido en una crisis cuyas consecuencias empezamos a ver ahora con claridad, siendo su solución no obstante oscura – como el reciente artículo de Antonio Gallego Raus, “Sociedad, padres y escuela: salto al vacío”,  (y los comentarios al mismo) muestra con lucidez. Cada vez estoy más convencido que la crisis en la educación no es un problema que pueda resolverse sólo desde la educación. Estamos ante un espejismo. No, la educación es una manifestación de un movimiento mucho más amplio que engloba la totalidad, desde la determinación del individuo (su identidad: sexual, moral, espiritual) hasta las formas de la colectividad (economía política, políticas culturales, sociedad multicultural.) Nos enfrentamos a la Máquina más perfecta y más demoníaca que ha producido la mente humana: el Capitalismo en su fase más avanzada vs. Sociedad Posmoderna vs. Globalización. Lo que caracteriza a esta Máquina es su capacidad infinita de fagocitar y cancelar eficazmente  toda resistencia, toda diferencia, cualquier atisbo de libertad: una especie de Espíritu de la Historia de signo perverso, Espíritu del Mal, dialéctica siniestra, Demonio de la perversidad (la seducción del abismo.) De ahí, que la crítica a la educación deba revestir la forma de una crítica (política) a la totalidad; deba adoptar una visión de conjunto, si no quiere quedar reducida a un mero espejismo.

Recientemente he descubierto un libro: “En defensa de la intolerancia” de Slavoj Zizek. Creo que sus análisis de la sociedad son muy reveladores y como muestra he transcrito un fragmento del capítulo –que da nombre a este artículo-  titulado “El malestar de la sociedad de riesgo.” Pido disculpas por lo extenso del texto, en especial a aquellos que son enemigos de las citas. No es mi caso (¿qué tiene de malo citar, cuando lo que importa es lo que se dice y que esté bien dicho, mejor de lo que uno podría hacer?)

“El análisis que de la familia hace la teoría de la sociedad del riesgo refleja claramente sus limitaciones a la hora de dar cuenta de las consecuencias de la reflexivización. Esta teoría señala acertadamente cómo la relación paterno-filial en la familia tradicional constituía el último reducto de la esclavitud legal en las sociedades occidentales: una parte importante de la sociedad (los menores) no tenía reconocida su responsabilidad y su autonomía y quedaba atrapada en una relación de esclavitud respecto a sus padres, que controlaban sus vidas y eran responsables de sus actos. Con la modernización reflexiva, los hijos son tratados como sujetos responsables con libertad de elección (en los procesos de divorcio, pueden influir en la decisión acerca de la custodia; tienen la posibilidad de emprender un proceso judicial contra sus padres si consideran que sus derechos humanos han sido vulnerados, etc. etc.); en definitiva, la paternidad ya no es una noción natural-sustancial, sino que, en cierto modo, se politiza; se transforma en ámbito de elección reflexiva. ¿No cabe, sin embargo, pensar que la “familización” de la vida pública profesional es la contrapartida a esta reflexivizaci6n de las relaciones familiares, por la cual la familia pierde su naturaleza de entidad inmediata- sustancial y sus miembros su estatuto de sujetos autónomos? Instituciones que nacieron como antídotos a la familia funcionan cada vez más como familias de sustitución, permitiéndonos de un modo u otro prolongar nuestra dependencia, nuestra inmadurez: la escuela, incluso la universidad, asumen cada vez más una función terapéutica, las empresas proporcionan un nuevo hogar familiar, etc. La clásica situación en la que, completado el período educativo y de dependencia, el joven se adentra en el universo adulto de la madurez y de la responsabilidad queda sometida a una doble inversión: por un lado, el niño accede a la condición de individuo responsable y maduro pero, simultáneamente, su infancia queda indefinidamente prolongada, es decir, el niño no se verá realmente obligado a “crecer”, toda vez que las instituciones que ocupan el lugar de la familia funcionan como Ersatz de la familia, proporcionando un entorno propicio a los empeños narcisistas…

Con objeto de comprender el alcance de esta mutación, puede ser útil rescatar el triángulo elaborado por Hegel: familia, sociedad civil (la interacción libre de individuos ejerciendo su libertad reflexiva) y Estado. La construcción hegeliana distingue entre la esfera privada de la familia y la esfera pública de la sociedad civil, una distinción que va desapareciendo, en tanto que la vida familiar se politiza (se transforma en ámbito público) y la vida pública profesional se “familiariza” (las personas participan en ella como miembros de una gran familia y no como individuos “maduros” y responsables). No se trata aquí, por tanto, como insisten en señalar la mayoría de las feministas, de un problema de autoridad patriarcal y de emancipación; el problema radica, más bien, en las nuevas formas de dependencia que siguen a la decadencia de la autoridad patriarcal simbólica. En los años treinta, Max Horkheirner, al analizar la autoridad y la familia, ya advirtió las ambiguas consecuencias de la progresiva desintegración de la autoridad paterna en la sociedad capitalista: la familia nuclear moderna no era sólo la célula elemental de lo social y el caldo de cultivo de las personalidades autoritarias, sino que era, simultáneamente, la estructura en la que se generaba el sujeto crítico “autónomo”, capaz de contrastar el orden social dominante con sus convicciones éticas, de modo que el resultado inmediato de la desintegración de la autoridad paterna también traía consigo la emergencia de eso que los sociólogos llaman la personalidad conformista, “guiada por otro”. Hoy en día, con el desplazamiento hacia la personalidad narcisista, ese proceso se acentúa aún más y se adentra en una nueva fase.

Una vez socavado definitivamente el sistema patriarcal y ante un sujeto liberado de todas las ataduras tradicionales, dispensado de toda Prohibición simbólica interiorizada, decidido a vivir sus propias experiencias y a perseguir su proyecto de vida personal, etc., la pregunta fundamental es la que se refiere a los “apegos apasionados”, inconfesados, que alimentan la nueva libertad reflexiva del sujeto liberado de las ataduras de la Naturaleza y/o de la Tradición: la desintegración de la autoridad simbólica pública (‘patriarcal”) se ve contrarrestada por un “apego apasionado” al sometimiento, un vínculo aún más inconfesado, como parece indicar, entre otros fenómenos, la multiplicación de parejas lesbianas sadomasoquistas, donde la relación entre las dos mujeres obedece a la estricta, y muy codificada, configuración Amo-Esclavo: la que manda es la “superior”, la que obedece, la “inferior”, la cual, para ganarse la estima de la “superior”, debe completar un difícil proceso de aprendizaje. Si es un error interpretar esta dualidad “superior/inferior” como prueba de una “identificación con el agresor (varón)” directo, no menos erróneo es comprenderla como una imitación paródica de las relaciones patriarcales de dominación: se trata, más bien, de la auténtica paradoja de la forma de coexistencia libremente consentida Amo-Esclavo, que proporciona una profunda satisfacción libidinal en la medida en que, precisamente, libera a los sujetos de la presión de una libertad excesiva y de la ausencia de una identidad determinada. La situación clásica queda así invertida: en lugar de la irónica subversión carnavalesca de la relación Amo-Esclavo, estamos ante unas relaciones sociales entabladas entre individuos libres e iguales, donde el “apego apasionado” a determinada forma extrema, y estrictamente organizada, de dominación y sumisión se convierte en el origen inconfesado de una satisfacción libidinal, en obsceno suplemento a una esfera pública hecha de libertad e igualdad. La rígidamente codificada relación Amo-Esclavo se presenta, en definitiva, como la manifestación de una “intrínseca transgresión” por parte de unos sujetos que viven en una sociedad donde la totalidad de las formas de vida se plantean como un asunto de libre elección de estilos de vida.”

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28 comentarios en “El malestar de la sociedad de riesgo. Anotaciones a “En defensa de la intolerancia”, de Slavoj Zizek”

  1. Francisco Javier
    10 enero 2011 a 18:01 #

    Un vídeo educativo de este señor (que complementa lo de más arriba) y que puede ser de interés para nuestras clases (creo que se entiende, pero no estoy del todo seguro.)

  2. Jesús San Martín
    10 enero 2011 a 18:14 #

    El hecho de que una ministra te regañe si insultas, que te diga como tienes que hablar, lo que tienes que comer, no bebas, no fumes, e incluso como y con quien tienes que “follar”, pues sí, me recuerda mucho a los padres; pero falsamente, porque quien te ha llevado nueve meses dentro de sí y te ha parido con mucho dolor, estoy seguro de que te lo dice con todo el amor del mundo, aunque quizá el consejo no sea bueno, pero cuando veo tal comportamiento en una incompetente arribista de mierda (con perdón para las heces) cuya mayor capacidad es hacer un cuadrado con un canuto, acostumbrada a vivir de mí y del cuento de que se preocupa por mí, me hace pensar que el problema no está en la sociedad sino en el hombre (y la hombrA): tengo la sospecha de que a muchos les encanta ser esclavos, para no luchar contra su infantilismo, y poder echar la culpa de su dejadez a los otros, y me fundamento en que si te dicen como comer, beber, hablar y “follar” y no dices ni mu, es que eres gilipollas.

    P.S. Estoy a la mitad de la corrección de un artículo, en modo matemático, por lo que no puedo pasar al modo irónico y evitar los insultos, o quizá sea eso de “caca, pedo, culo, pis” cuando la tonta del culo, que agarra las salchichas (para comerlas) con papel de fumar, me dice que los insultos de El Quijote hay que prohibirlos (será por eso de que quien nace gilipollas muere gilipollas, y no en balde, en este caso, el taco es femenino).

    • Francisco Javier
      11 enero 2011 a 17:55 #

      Estimado Jesús, comparto tu indignación por el Neopuritanismo fundamentalista que nos invade. El Paternalismo del Estado (muy acusado en nuestra Izquierda posmodernilla) es una verdadera lacra contra la que hay que revelarse siempre, por lo dañina, perversa e imbécil que es. Se trata, es evidente, de escamotear el problema de fondo (la economía, la penuria cultural, científica, estética) y mantener hipnotizada y agilipollada a la población (que en gran medida ya lo está.) ¡Ya ni insultar se va a poder! Vamos, hombre. El insulto salvaje, incluso la violencia física es en determinados casos perfectamente legítima, racional y hasta un deber (lo dice bien claro y además lo fundamenta rigurosamente Arendt (que no era de izquierdas precisamente) en un pequeño libro: “Sobre la violencia”.). Ante tantos y tantas barbaridades de la historia y del presente, ¿quieren que nos comportemos como “nenazas” (la expresión es de Maximiliano)? Este señor, Zizek, (lo digo porque creo que más de uno se puede confundir), no es precisamente un facha, ¡todo lo contrario!, es un rojo, bien rojo, y que se ha propuesto molestar allí donde a todos estos progres ejemplares más les jode: en su fondo mediocre de adaptados a lo que hay. “¡Es la economía política, estúpido!”, es el título del siguiente capítulo, que da título a este comentario. Que también el Señor Gates es muy enrollao y hace muchas obras de caridad y colabora con fundaciones benéficas y ONGs (hoy en día ya se sabe, para ser buenecito hay que ser al menos de una ONG, dar limosna a los pobres pero mejor que no sea a través de sectas cristianas, tener compasión, follar pero sano, no insultar, cuidar el lenguaje sexista, etc.) En fin, que me voy a fumar un piti para relajarme. Un saludo, Jesús.

    • Ania
      11 enero 2011 a 21:12 #

      Espero que no me digan cómo “follar” y si lo hacen pueda , siendo mujer, hacer “alegaciones” e incluso tener iniciativas humorísticas al respecto en las reuniones sociales entre los docentes. Pero no caerá esa breva. Las profesoras siguen siendo las gallinitas monjiles que ríen -o le consienten -, los comentarios al gallo o gallos machos docentes del grupo y machacan a la fémina que se atreve a hacerlos.. Son como nuestras abuelas. No han cambiado casi nada. Si te sales del guión , eres el bicho raro.

  3. 10 enero 2011 a 20:09 #

    Hace un tiempo recibí este texto que comparto con ustedes:

    – “Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad.
    Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos”.
    – ‘Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder,
    porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible’.
    – ‘Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos’.
    – ‘Esta juventud esta malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos.
    Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura’.
    – ‘El padre teme a sus hijos, el hijo se cree igual a su padre y no tiene por sus padres ni respeto ni temor. Lo que él quiere es ser libre. El profesor tiene miedo de sus alumnos. Los alumnos cubren de insultos al profesor. Los jóvenes quieren rápidamente el lugar de los mayores. Los mayores para no parecer atrasados consienten en la dimisión, y todo en nombre de la libertad, de la igualdad, y de la emancipación de los sexos’.

    Información adicional, autores de las citas:

    – La primera es de Sócrates (470-399 a.C)
    – La segunda de Hesíodo (720 a.C)
    – La tercera es de un sacerdote del año 2000 a.C
    – La cuarta estaba escrita en un vaso de arcilla descubierto en las ruinas de Babilonia (Actual Bagdad) y con más de 4.000 años de existencia
    – La última es de Platón (429 – 347 a.C)

    • Polícrates
      10 enero 2011 a 23:04 #

      Leyenda urbana: Sócrates no dijo tal cosa.

      A question which arises periodically on alt.quotations is for the full
      text and the source of the ‘ancient’ writing complaining about the bad
      manners of youth nowadays. It is frequently suggested that Socrates
      coined the material (almost certainly not true) although it is
      occasionally attributed to Roman, Babylonian or other ancient sources.

      …the mayor of Amsterdam attributed this observation to Socrates:
      ‘The children now love luxury; they have bad manners, contempt for
      authority; they show disrespect for elders and love chatter in lace of
      exercise. Children are now tyrants, not the servants of their
      households. They no longer rise when elders enter the room. They
      contradict their parents, chatter before company, gobble up dainties
      at the table, cross their legs, and tyrannize their teachers.’

      This wisdom from the grave was subsequently reported in the New York
      Times and reprinted widely. After Malcolm Forbes included Socrates’s
      [sic] words in a Forbes magazine editorial entitled ‘Youth,’ his
      research staff went crazy trying to prove their authenticity. They
      contacted a wide range of librarians, classicists, and other experts
      on Socrates. None knew of any source for the passage. The researchers
      finally called Amsterdam’s mayor, Gijsbert van Hall. Van Hall said
      he’d seen the lines by Socrates in a Dutch book whose title he could
      not recall. There the search ended. ‘We suspect,’ Forbes’s [sic]
      researchers concluded, ‘. . . that Socrates never did make those
      cracks about Athenian youth.’…

      http://answers.google.com/answers/threadview?id=408989

  4. Jesús San Martín
    10 enero 2011 a 20:37 #

    Lo que decía a mis alumnos de hace cinco años: vuestros exámenes son más fáciles que los del año pasado.
    Lo que decía a mis alumnos de hace cuatro años: vuestros exámenes son más fáciles que los del año pasado.
    Lo que decía a mis alumnos de hace tres años: vuestros exámenes son más fáciles que los del año pasado.
    Lo que decía a mis alumnos de hace dos años: vuestros exámenes son más fáciles que los del año pasado.
    Lo que decía a mis alumnos de hace un año: vuestros exámenes son más fáciles que los del año pasado.

    Información adicional. Los alumnos preparan la convocatoria usando exámenes de años anteriores, cuanto más se retrasan en el tiempo menos consiguen resolver, y a veces no resuelven ninguno.

  5. 10 enero 2011 a 20:40 #

    Francisco, no te contesto porque estoy elaborando un artículo sobre la conversión del Estado en Institución terapéutica que va justo en la línea de lo que tan acertadamente indicas en esta entrada. Aprovecharé para apoyarme un poco en tu texto, y en el planteamiento de Zizek, que al fin y al cabo mucho tiene que ver con el Foucault que analizaba el control del sexo por el poder político a través de la profilaxis y de la salud. Un saludo.

    • Jesús San Martín
      10 enero 2011 a 20:49 #

      Te dejo una pista de Savater que quizá conozcas: “las AUTORIDADES sanitarias” advierten que…… Todos niños a obedecer al papa estado controlador. Me parece que ese artículo va a tener el mismo movimiento que el de Raus, se espera con impaciencia.
      Un abrazo

    • Francisco Javier
      11 enero 2011 a 18:03 #

      Un asunto apasionante. Me encantará leerlo. De lo poco que sé sobre Zizek (tan sólo he leído este libro que compré en un kiosco de prensa), creo que lo le separa de Foucault es la reivindicación del concepto de ideología, muy cuestionado por los postestructuralistas franceses. Espero que nos aclares algo del asunto. Un saludo, Antonio.

  6. Raus
    10 enero 2011 a 21:10 #

    Veo este artículo preñado de muchos elementos de interés y muy merecedores de atención. Asistimos, es cierto, a la paradójica hibridación del capitalismo y la caridad (“buenismo”), al intento, bastante patético, de armonizar mercado y democracia de valores humanitarios. Y muy cierto lo que explicas, estimado Francisco Javier, sobre cómo el papel de la familia se traslada a otras instituciones. Hay que meditarlo. Excelente.

    • Francisco Javier
      11 enero 2011 a 8:57 #

      Estimado Raus,
      gracias por el comentario. Espero que no te importe haber tomado prestada tu imagen (muy adecuada), pero la razón no es otra que la relación directa con asuntos que tú mismo has inspirado. Gracias.

      • Raus
        11 enero 2011 a 11:24 #

        En absluto me importa que cojas esa imagen, estimado Francisco Javier. Es, ciertamente, muy acertada, pero hay que aclarar que no la elegí yo, sino el bueno de David Sandoval, a quien quedo agradecido por tan buen ojo. Y también las otras que acompañan a mis otros artículos las eligió él.
        Un abrazo.

      • Francisco Javier
        11 enero 2011 a 17:15 #

        Gracias entonces también a David, que con tan buen criterio ha colaborado con esta imagen.

  7. Raus
    10 enero 2011 a 21:27 #

    Qué poco me extraña que Sócrates y Platón lamentaran la mala educación juvenil. Es que esa mala educación estaba presente en esa época, como lo estuvo un galopante relativismo sofístico que también esos grandes hombres lamentaron y hubieron de refutar con genio inigualable. Hoy, precisamente, vemos cómo el relativismo reinante se acompaña de muy mala educación juvenil (y general), antesala de la decadencia, si no lo remediamos. El relativismo, junto con el igualitarismo, son concausas de la mala educación. Y sí, hoy, como hace miles de años, “los mayores para no parecer atrasados consienten en la dimisión, y todo en nombre de la libertad, de la igualdad, y de la emancipación de los sexos’.” La historia se repite más que el ajo.Qué actual es siempre el pasado. Qué actual Platón.

    • 10 enero 2011 a 22:54 #

      Además, Antonio, Sócrates y Platón pudieron ser testigos de cómo la polis griega se iba al carajo para siempre jamás.

      • Raus
        11 enero 2011 a 4:43 #

        Exacto, tocayo. Imagínate si no tendrían ocasión de observar la degradación general de la inteligencia causada por el séptico relativismo. Ellos, genios universales, no pudieron parar la gangrena… Cuando a toda costa se niega la evidencia, mala cosa. Perder el sentido de la realidad es propio de quien, sonrisa complaciente, se acerca al precipicio sin saberlo. Einstein decía que “tendremos el destino que nos merecemos”. A pulso nos lo estamos ganando.

  8. Maximiliano Bernabé Guerrero
    11 enero 2011 a 9:31 #

    Otro de los que tuvo problemas con sus díscolos alumnos fue San Agustín que, creo recordar, que acabó muriendo cuando su ciudad era sitiada por los vándalos. Lo digo por si ahora estamos entrando en un ciclo de repetición, o en el último ciclo, que ya no sé qué pensar.
    A tenor de lo que dice Francisco Javier en este esclarecedor artículo, recuerdo que cuando llegué al instituto lo viví como una liberación, precisamente porque se te trataba prescindiendo de estructuras familiares (las cuales estaban todavía algo presentes en la escuela), lo mismo que cuando empecé a trabajar. Y eso que aquellos trabajos eran bastante horribles, pero te permitían sentirte de algún modo un hombre, una persona, no una prolongación de otros. Normalmente siempre se acaba un poco cansado de la familia, por muy cálido que sea su entorno. Y en algunos casos era, y es, un tanto gélido. Curiosamente, la estructura que en otros tiempos más similitudes guardaba con la familia tradicional era el ejército (de hecho entre los militares siempre gusta mucho la expresión “familia militar”). Y también curiosamente, creo que hoy, en 2011 y en España, visto el alto nivel asistencial y pseudo-familiar que ha alcanzado la organización administrativa, y muy especialmente la educativa, el grado de control mental de los súbditos por parte de la administración (como bien dice Jesús San Martín, hasta te dicen qué modelo de relación “afectivo-sexual” es el correcto) supera ampliamente al que pudiera haber en una organización tan jerarquizada como son las fuerzas armadas. Alguno hasta va a acabar echando de menos la mili.

    • 11 enero 2011 a 21:03 #

      Para mili la ESO. Además, de cuatro años. Pobres chicos ( y chicas) obligados a 6 horas de cárcel, con el sólo alivio del recreo, perdón, segmento lúdico educativo (SeLE). En la mili, que duraba menos, por lo menos había compensaciones, te dejaban emborracharte y fumar porros.
      Vuelve a mi memoria un panfleto antiguo de “profe apúntate a la Legión”. ¿Lo recordais?.

      Salud y paciencia.

      ¿Habeis visto el panfleto del ancianito francés “Indignez-vous”? (Está en PDF en la red)

  9. Jesús San Martín
    11 enero 2011 a 12:06 #

    Raus, ya que andas por aquí, necesito tu consejo. Entre las dos clases del primer semestre merecen matrícula de honor tres alumnas, pero ningún alumno. Atendiendo al gilipolli-iguatirarismo legal que atiende al tipo de cromosoma que portas en vez de a tus méritos no puedo dar ninguna. Además, como la ingeniería la estudian más los hombres que las mujeres, la proporción de éstas es menor en clase, por lo que o apruebo alumnos incompetentes para igualar la fracción de mujeres o suspendo a alumnas competentes. No sé qué hacer, porque yo soy un gran seguidor de la PIBA (el femenino del PIB para que no haya crisis) y sus acólitas.

    P.S. Hace cinco años no habría habido ninguna matricula, que diría la falsa leyenda urbana de Sócrates. Qué acertado ha estado usted Sr. Polícrates, parece un samurái, sus intervenciones son siempre para acabar de un solo tajo.

    • Raus
      11 enero 2011 a 12:56 #

      Jesús, IGUALITARISMO obliga, ya lo sabes bien. La PIBA sabe lo que se hace, que para eso es ministra. No debes dar ninguna matrícula a esas chicas: que no hubieran nacido bajo nuestro sagrado régimen igualitarista. Ellas se lo han buscado. Y lo otro, a ver… a ver… sí, eso, lo que tú has dicho: para igualar la fracción debes aprobar a alumnos incompetentes. Además, ¿quién decide qué es eso de competente o incompetente? Algún monstruo absolutista, no fastidies. Si percibes alguna contradicción en tu misión igualitarista, da igual: ejecútala. Apáñatelas como sea. ¡Viva la PIBA! ¡Arriba la PIBA!

      • Polícrates
        11 enero 2011 a 13:47 #

        —¿Por qué rumias por lo bajo?
        ¿Por qué gruñes para ti?
        ¿Por qué mascullas así,
        yo no sé de qué carajo,
        con la lengua de estropajo
        y modales troglodíticos,
        que no entiendo lo que dices?
        —¡Que estoy hasta las narices
        de aguantar a los políticos!

        —¿Por qué se te hinchan las venas
        en la frente y en el cuello?
        ¿Por qué avivas el resuello,
        te agitas y te enajenas?
        ¿Por qué ahora por las buenas
        andas pidiendo ansiolíticos
        como quien pide socorro?
        —¡Porque ya estoy hasta el gorro
        de sufrir a los políticos!

        ¿Por qué te pones violento,
        frenético y furibundo?
        ¿Por qué tornas iracundo,
        levantisco y turbulento?
        ¿Por qué, como un rompimiento
        de peñascales graníticos,
        te encolerizas y explotas?
        —¡Que estoy hasta las pelotas
        de cargar con los políticos!

        —¿Por qué gritas con desgarro?
        ¿Por qué aúllas con rencor?
        ¿Por qué bramas con furor?
        ¿Por qué te comes el tarro?
        ¿Por qué enciendes un cigarro,
        si por sus humos mefíticos
        te van a poner sanciones?
        —¡Que estoy hasta los cojones
        de pagar a los políticos!

        http://libertaddigital.com/opinion/fray-josepho/hasta-donde-estoy-de-los-politicos-57907/

      • Jesús San Martín
        11 enero 2011 a 14:57 #

        Sr. Polícrates creo que esta vez ha sido usted muy desconsiderado con los políticos. Certero como es usted, capaz de rajar un pelo a lo largo con la katana como cualquier samurai (verdad esta tan absoluta como que no hay crisis y sólo los antipatriotas lo afirman), tal error sólo se puede deber a la desinformación. Para que no yerre, y pueda usted reconsiderar su opinión ante la excelsa labor de nuestros políticos, le daré yo razones, que aunque no sean muchas serán machas, o hembras, que es lo que a la PIBA le interesa, aun cuando sean magras.
        Esta mañana, una alumna me ha comentado que ayer se marchó de la universidad porque la calefacción estaba (y sigue) al mínimo, si así se puede interpretar el estar aterido. Rápidamente me he preguntado yo si tal cosa tenía que ver con el hecho de todavía no se haya tramitado el presupuesto para este año, y he llegado a la conclusión de que nuestra gran presidentA está luchando para acabar con la crisis. Tanto es así que, paseando por la ciudad, he visto la ventana de su despacho abierta para pasar el mismo frío que los alumnos. Para que luego las malas lenguas
        (http://www.mefeedia.com/watch/28210902) digan que se desvían vías y se recalifican terrenos. Hemos de alegrarnos más, pues el alcalde sabe lo que el emperador: que “el imperio es como un agujero y cuanta más tierra pierde más grande se hace”, y así el alcalde sabe que cuanta más deuda tiene la ciudad (a ser posibles endeudando hasta a nuestros nietos) más grande es la ciudad; y nos alegra la vida doblándonos los impuestos, cuidando de nuestros coches a multas, que las malas lenguas dicen que son ilegales y que el ayuntamiento sistemáticamente desestima los recursos, pues bien sabe que el ajo saldría más caro que el pollo, así que sin vaselina: para ahorrar. Nos halaga que vayamos en transporte público, pero él no se baja del coche; aunque tampoco es problema, pues en España nadie tiene coche oficial, y es falso, como dicen algunos conductores oficiales, que se usan para ir a la peluquería y a recoger los niños al colegio.
        De todas formas lo que me extraña es lo de la calefacción, pues a mi entender, tras bajarnos el sueldo y subirnos la luz un 10% (un 40% acumulado), las eléctricas han repartido 4.500 millones (de euros) en dividendos, ¿será porque a la hora de hacer la factura no promedian las distintas fuentes –hidroeléctrica, carbón, nuclear, eólica,…- y nos cobran la más cara? No creo que tal cosa lo consientan nuestros políticos, ni tampoco lo que se dice en la red: que la luz nos la subían cuando el gas para producirla había caído cerca del 40%.
        Para acabar, hay una cosa con la no estoy de acuerdo en la poesía. Para estar hasta los cojones hay que tenerlos. Será que tanta sustancia química en el agua, como dicen en los documentales, actúa como hormona y evita el desarrollo de los testículos; creo que en Grecia tienen un agua muy pura.

    • Polícrates
      11 enero 2011 a 15:33 #

      He estado pensando un rato en su problema con las matrículas y la solución, nada original, consiste en un cambio de sexo. Explique vd. elocuentemente la situación a sus alumnas; explíqueles que la situación ya se ha dado en el pasado cuando las mujeres tenían vetada la asistencia a las aulas universitarias y que algunas de ellas optaron por el disfraz para colarse de tapadillo en las mismas. Y que si bien hoy no necesitan este subterfugio para acceder a la universidad si que tendrán que transfigurarse en varones (la ley lo parmite) si quieren ser merecedoras de una matrícula. Dos de ellas renacerán como hombres por la obra y gracia de la TIPA para devolver el equilibrio al Cosmos. Pueden echárselo a suertes.

      ¡Paz tío!

      • Jesús San Martín
        11 enero 2011 a 16:10 #

        Estimado señor Polícrates:

        Sabiendo como ambos somos tan grandes admiradores de la TIPA o la PIBA, no podía por menos que esperar tan magistral solución como la que me ofrece, para que el equilibrio del cosmos siga inalterado en un adecuado reparto de inteligencia entre los cromosomas X e Y, con la finalidad de que haya paza en la munda. Aunque para que no haya problemas de dos hombres a una mujer, o viceversa, creo, estará de acuerdo conmigo, en que una reciba como mujer, otra como hombre y la tercera en discordia como transsexual, lo que pondrá a la, ya nuestra excelsa universidad y cuna de tantísimos Nobel, en la historia del gran igualitarismo.

  10. Polícrates
    11 enero 2011 a 13:30 #

    ¡Albricias! Sí que está mal la cosa. ¿Consejo…? ¿Cree vd. prudente comentar estas cosas en público? ¿Qué prefiere el obstracismo o una temporada a la sombra?

    No me responda todavía, aún tengo más preguntas:

    ¿Dónde surge la leyenda urbana que asegura que la primera mujer matemático conocida fue Tanos esposa de Pitágoras e hija de su mecenas Milón de Crotona? Ninguna fuente histórica conocida cita semejante dato. No obstante de distintos Semiarios Grupos de Trabajo adscritos a centros universitarios salen hermosísimas exposiciones itinerantes que incluyen esta noticia (sin citar fuentes).

    Respecto a la bajada de niveles… Lea vd. la advertencia que desde París hace el señor Dotsenko a sus compatriotas (desde el navegador Chromium puede acceder a una traducción al inglés cuando menos inteligible, la de Google no vale para nada, o utilzar el traductor en línea http://www.online-translator.com/site_Translation.aspx ).

    http://nauka.relis.ru/05/0412/05412020.htm

  11. Francisco Javier
    12 enero 2011 a 15:04 #

    En la última parte del texto citado se esboza una explicación (posible) de la génesis profunda de la violencia – un asunto central de la educación-. La explicación de que es justa y paradójicamente el exceso de libertad, inasumible por el individuo (y en mayor medida aún en el individuo en proceso de formación), la raíz de impulsos violentos (expresados en modalidades de sadomasoquismo) , que intentan de algún modo satisfacer el deseo loco, es bastante sugerente. Hay un libro de este autor, que trata este tema en conncreto: “Sobre la violencia.” Personalmente creo que es importante tratar de comprender en un nivel más profundo, digamos filosófico (lo cual puede hacerlo cualquiera, desde la reflexión), estos problemas; nos quedarnos a menudo en el “qué”, sin acabar de entender el “porqué”. Me gustaría comprender más este tema. Tal vez, nuestro especialista en psicología (pienso en Antonio), pueda en algún momento aportar su sabiduría al respecto. Un saludo y gracias por todos los comentarios.

  12. 12 enero 2011 a 23:21 #

    —¿Por qué rumias por lo bajo? ¿Por qué gruñes para ti? ¿Por qué mascullas así, yo no sé de qué carajo, con la lengua de estropajo y modales troglodíticos, que no entiendo lo que dices? —¡Que estoy hasta las narices de aguantar a los políticos! —¿Por qué se te hinchan las venas en la frente y en el cuello? ¿Por qué avivas el resuello, te agitas y te enajenas? ¿Por qué ahora por las buenas andas pidiendo ansiolíticos como quien pide socorro? —¡Porque ya estoy hasta el gorro de sufrir a los políticos! ¿Por qué te pones violento, frenético y furibundo? ¿Por qué tornas iracundo, levantisco y turbulento? ¿Por qué, como un rompimiento de peñascales graníticos, te encolerizas y explotas? —¡Que estoy hasta las pelotas de cargar con los políticos! —¿Por qué gritas con desgarro? ¿Por qué aúllas con rencor? ¿Por qué bramas con furor? ¿Por qué te comes el tarro? ¿Por qué enciendes un cigarro, si por sus humos mefíticos te van a poner sanciones? —¡Que estoy hasta los cojones de pagar a los políticos! http://libertaddigital.com/opinion/fray-josepho/hasta-donde-estoy-de-los-politicos-57907/

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