Pasión y trabajo duro


Jesús San Martín

Todo el mundo puede escribir, pero no como Cervantes. Todo el mundo puede hablar, pero no como Cicerón. Todo el mundo puede dibujar, pero no como Leonardo. La falsa creencia de que somos genios universales, capaces de cualquier logro, nos lleva a perseguir quimeras. Malgastamos el tiempo en busca de excelencias que no fructificarán, y olvidamos nuestra pasión donde aguarda el éxito. Qué extraordinaria sabiduría encierra el poema en prosa, con el que nos deleitaba nuestro Juan Poz:  “ …porque hay varas verdes que se nos vuelven añosas en nuestras manos casi sin darnos cuenta de ello, y no podemos ya moldearlas, de lo maleadas que están.”

¿Puede un halterófilo destacar en salto de altura? ¿Y el saltador levantar grandes pesos? A nadie se le niega la capacidad ni de saltar ni de levantar pesos, pero  ¿cuál sería el futuro deportivo del saltador si quisiera dedicarse a la halterofilia? Esforzándose muchísimo se consigue pasar de malo a mediocre en aquellas áreas en las que no se  destaca, pero con menos esfuerzo se pasa de bueno a excelente en los asuntos donde se tiene habilidad natural. El escritor tiene que escribir y el pintor pintar. Obviamente como adultos. Todos necesitamos un bagaje cultural y la aventura del saber donde quizá descubramos nuestra pasión. Pasiones que no necesariamente coincidirán con las modas sociales; los científicos eran quemados cuando ahora son estimados, los reyes envidiados y luego guillotinados, cada época tiene su afán.

Un punto donde se manifiesta esta nefasta tendencia, a doblegar nuestras capacidades innatas frente a las modas, está en la creencia de que todos debemos entrar en la facultad. Primar la actividad intelectual sobre la manual no convertirá en intelectuales a quienes no tienen vocación: Lo que natura non da, Salamanca non presta, y sólo malograremos  excelentes artesanos y técnicos,  así como los genios aleatoriamente repartidos. La formación profesional debe ser una alternativa en nuestro sistema educativo, socialmente apreciada, capaz de formar técnicos y artesanos cualificados.

La variedad de las habilidades es inmensa, y no se reduce a la dicotomía entre manual y mental. Las inclinaciones de nuestros cerebros son tan dispares como las físicas,  y donde puede surgir un excelente músico marchitaría un matemático, un filósofo, o un historiador. No todos estamos capacitados para ser buenos ingenieros, ni la sociedad los necesita, pero los ingenieros que necesita la sociedad deben saber idiomas, economía, y arte; nuestros arquitectos historia y arte; los economistas historia y matemáticas; todos ellos necesitan maestros: las raíces de nuestra educación y los cimientos de nuestro futuro. Me he detenido en este punto por la peligrosa tendencia a  distraer la formación humanística en las universidades y a cerrar sus facultades. Y me voy a extender aún más. Compramos diseño, mal que nos pese, compramos con los ojos, no con la cabeza. Italia vive de él, en sus ropas y en sus Ferrari. Las ciudades compiten con su arquitectura, con una arquitectura singular que nace del arte. ¿Quién envolvería una caja de bombones en un trozo de periódico o una joya en una caja de cerillas? ¿Cuánto nos vamos a gastar estas navidades en la artesanía que adornará cada detalle, de la mesa al turrón? Pero lo más importante que nos da la formación humanista es la libertad. La falta de capacidad crítica, que aqueja a nuestra sociedad y nos está dejando en la cuneta de la historia, se deriva porque las personas desconocen las más elementales estructuras en las que fundamentar sus análisis, estructuras emanadas de los saberes humanistas: filosofía, historia, geografía, economía…. No saben cómo encarar la infinidad de desconcertantes e incoherentes datos, sin aparente relación, agravado por el hecho de valorar tanto la opinión de un experto, como la palabra de la verdulera de turno que nos estrangula con sus cuerdas vocales. Desgraciadamente, los politicastros si saben como sacar ventaja de este desconocimiento.

El talento natural por sí solo no es suficiente, hay que trabajarlo. Todos tenemos la habilidad natural para andar y hablar, y no practicamos sólo ocho horas al día para adquirirlas, ni lo logramos en menos de dos años. Con el resto de nuestras singularidades sucede lo mismo. Ese el significado de “el talento está en el culo”, frase que nos traía ayer nuestro estimado Juan Pedro Viñuela. No son ocho horas, ni seis, ni veinte, es una metáfora para advertirnos de la necesidad  del  esfuerzo, que no irá libre de pena. Tampoco es un castigo, como algunos lectores interpretan, o técnicas pedagógicas pasadas de moda. A todos se nos ha olvidado lo mucho que nos esforzamos para aprender a andar y las veces que nos caímos ¿Cuál es la diferencia? ¿No nos hacíamos daño al caer? ¿Lo intentábamos sólo un rato? Todos lo intentamos, una y otra vez, por eso andamos en vez de arrastrarnos. ¿Por qué  insisten, entonces, los padres en que sus hijos sean tullidos mentales? No creo que se hayan planteado las consecuencias de su proceder, y tampoco ayuda la aplastante mediocridad y uniformidad, adornada de vanas palabras, con las que los políticos ocultan su incompetencia. ¿Es equitativo que los lentos tengan el privilegio de andar a su paso, pero los rápidos no puedan correr? ¿Es libertad que el trabajador sea encadenado al vago? ¿Es progreso que no se te deje progresar?

(Damos la bienvenida a Jesús San Martín, Profesor de Matemática Aplicada e Investigador en Dinámica no lineal.)

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Categorías: Diagnósticos

Autor:Jesús San Martín

Profesor de matemática aplicada. Investigador en dinámica no lineal.

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39 comentarios en “Pasión y trabajo duro”

  1. 19 diciembre 2010 a 9:48 #

    Bienvenido y enhorabuena por tu artículo. Una perfecta síntesis del valor del esfuerzo, la igualdad de oportunidades y la desigualdad real de los individuos. Un saludo.

  2. Laura
    19 diciembre 2010 a 10:03 #

    Totalmente de acuerdo

  3. Francisco Javier
    19 diciembre 2010 a 11:06 #

    Respecto a la FP creo que posiblemente en un futuro no lejano se acabe por vencer el prejuicio de que es una opción de segunda, un mal menor. No obstante, ese prejuicio sigue estando presente y hace mucho daño. La cuestión es que para hacer la FP hay que tener el título de Secundaria y si queremos que la FP sea seria, como debe serlo, no podemos convertirla en el coladero del fracaso escolar, porque entonces habremos desvirtuado su sentido. Difícil problema, que nos lleva al problema, mil veces tratado, del sentido de la Secundaria tal como hoy es. Mientras los centros de Secundaria sigan siendo guarderías y no se replanteen muchas cosas en la Escuela, que es donde se fragua el fracaso, es muy probable que sigamos haciendo las cosas mal. Y hablando de tabús, me gustaría añadir el de la “educación para adultos”. Creo que los estudios de Secundaria y Bachillerato para adultos deberían ser potenciados, publicitados como una buena opción. No tiene nada de vergonzoso el que un alumno que ha sido mal estudiante en su adolescencia, siente la cabeza al madurar y decida cursar estudios por la tarde. Pero aquí al igual que con la FP, la mojigatería progre psi-,su puritanismo cursi del pobrecito niño, pone mil trabas haciendo un mal servicio a los intereses de la población.

    Comparto contigo, Jesús, el interés, la sensibilidad que muestras con las Humanidades. Es absolutamente imprescindible que el estudiante adquiera una visión global del Mundo, lo cual no es posible sin el auxilio de la historia, la literatura, la economía, la política, la filosofía,… Es un debate ya antiguo y que el Romanticismo vio con absoluta claridad (el Romanticismo y después Nietzsche y Marx.) El individuo de la Posmodernidad es un ser fragmentado, y por lo tanto fácilmente manipulable. Tal vez es verdad, que en el estado actual de la Ciencia, no sean ya posible visiones globales al estilo de la filosofía clásica (pensemos en un Leibniz), pero sí es necesario intentarlo al menos. La inmersión en los micro-detalles no deben hacernos perder el horizonte del mundo: ¿para qué?, ¿para quién?, ¿por qué?,…

    Y termino mi inconexo comentario: sin esfuerzo es muy poco lo que se consigue. Toda la mitología (quería decir metodología) del éxito sin esfuerzo es eso: mitología (mala.) El esfuerzo implica una dosis de abnegación, de sufrimiento, pero a cambio te da lo que de ningún otro modo puedes alcanzar. Y la inmensa alegría de alcanzar un logro (aunque sea pequeño) nada lo puede sustituir. Resolver un problema de física por uno mismo, tocar una sonata de Mozart entera, hacer un programa informático, escribir un relato original,…, ¿sin esfuerzo? Imposible. Un saludo y gracias por el artículo.

    • Jesús San Martín
      19 diciembre 2010 a 11:57 #

      Francisco Javier, ya sabes que el artículo surgió de un comentario tuyo, y se ha empapado de muchas ideas vertidas en el foro. Ahora vuelves a tocar otro punto fundamental, la educación de los sabios, la educación de los mayores, que no tienen una instrucción formal y no pueden proyectar su potencial. Cada semilla tiene su ritmo y su tierra, y las circunstancias de la vida han podido malograrlas. Recuperar para sí mismos a esas personas, y sus vidas y conocimientos para los demás, es algo fundamental. Tienen el poso de la experiencia, tamizada por la gran maestra que es la vida, y sólo pueden destilar esencia. Estoy seguro que de ahí surgirán excelentes aportaciones a todas las ramas del saber. Mi opinión particular sobre el tema, en sociedades ricas como la nuestra, donde disminuye el índice de natalidad, es conseguir que las personas mayores sean lo que siempre han sido: un pozo de experiencia y conocimiento, un apoyo para los que se inician. Continuamente prejubilan montones de técnicos cualificados por otros menos preparados porque son baratos; no progresarán las empresas si se dedican a matar la pasión y el conocimiento. Una vez estaba hablando con el zapatero del pueblo, donde veraneaba y curtía mi personalidad en el pensamiento solitario; hablábamos sobre los satélites que acababan de llegar a Marte, para mi lucimiento dije “es sólo cuestión de dinero” y el me respondió “pon un montón de dinero en el suelo a ver si sube solo” ¿dónde voy a encontrar otro maestro como este hombre? Un saludo.

  4. 19 diciembre 2010 a 13:35 #

    Bienvenido a DESEDUCATIVOS. El artículo es un texto que podría formar parte de un “argumentario” en contra de la comprensividad, el ludismo, el buenismo, el igualitarismo no equitativo e inicuo… No debe caer en saco roto. Va al fondo de lo que es esencial en la educación. Una dosis de lógica y fundamento frente a las aporías de la pedagogía oficial, tan impregnadas de falacias cuyo daño comprobamos día a día.

  5. Ana Belén
    19 diciembre 2010 a 14:04 #

    Bienvenido a Deseducativos, Jesús. El artículo es estupendo, se puede decir más alto pero no más claro. Una gran síntesis de lo importante que es el esfuerzo en la formación de cualquier persona. ¡Cuánto se ha dicho ya de las consecuencias de la falta de conocimiento en el desarrollo del espíritu crítico y cuánto beneficia esto a una clase política como la que padece este país!
    También me ha parecido una gran sentencia de Francisco Javier ” El individuo de la Posmodernidad es un ser fragmentado, y por lo tanto fácilmente manipulable…”, más claro y mejor expresado, imposible. Un saludo a todos.

  6. Angel L
    19 diciembre 2010 a 14:08 #

    No puedo estar mas de acuerdo con el articulo; en mi caso particular soy ingeniero industrial y trabajo en el proyecto C10 de Repsol Cartagena, actualmente estamos trabajando con una instaladora eléctrica local en uno de nuestros proyectos, de las 10 personas que están a mi cargo 8 se mueven en una franja entre los 18 y 23 años sin mayor formación que la ESO y con escasa o ninguna experiencia. Los resultados son: mayores plazos de ejecución e ínfima calidad.
    Es solo una pequeña muestra, pero que para mi pone de manifiesto la necesidad que tenemos de buenos profesionales en todos los oficios.
    Enhorabuena por el artículo.

  7. Raus
    19 diciembre 2010 a 14:29 #

    Decía Ramón y Cajal (lo parafraseo) que él no tenía una gran inteligencia, pero sí una gran capacidad de trabajo. A parecer, llegaba a trabajar hasta 16 y 18 horas diarias. El talento de Miguel Ángel es inigualable, pero también su tesón. De natural genio, sí, pero un genio que estuvo trabajando en sus esculturas hasta el penúltimo día de su larga vida. Ayer mismo me contaba un amigo mío, profesor de música, que los chiquillos, ante la partitura, recurren muy a menudo a la manida frase: “esto es muy difícil”. Mi amigo, ya cansado de la cantinela, les responde: “ya estáis otra vez con que es difícil. ¿Pero quién os ha dicho que la guitarra es fácil? ¿Quién os ha dicho que la vida es fácil?” Uno de sus alumnos, ruso, muy aplicado y responsable, se apresuró a darle la razón: “Nada es fácil, nada”.
    Bienvenido, Jesús, y enhorabuena.

    • Jesús San Martín
      19 diciembre 2010 a 22:35 #

      El otro día le comentaba a Juan que echase un ojo a “El trabajo intelectual” de Guitton, que había sido libro de lectura obligatoria cuando impartí gestión del conocimiento, el otro libro de lectura obligada fue “Los tónicos de la voluntad”, del maestro del que hablamos. Ni que decir que los doctorandos también tienen que leerlo. Ramón y Cajal ha sido uno de mis formadores como científico, otro ha sido Edison, cuya formación reglada fue escasa, lo digo para aquellos que tienen poco aprecio por los técnicos de FP.

  8. Maximiliano Bernabé Guerrero
    19 diciembre 2010 a 15:31 #

    Un gran artículo, que ya estábamos esperando los admiradores de los comentarios de Jesús San Martín. El comentario de Antonio ha llevado este tema de la capacidad natural y el tesón a un terreno donde se puede ver gráficamente, al de la música. Nada es fácil, nada. Los no dotados musicalmente no suelen pretender obtener un título en el conservatorio. La sociedad no comprendería que alguien con la carrera de piano no supiera tocar éste. Lo mismo pasa con el deporte. Una nulidad en fútbol no juega en el Real Madrid o en el FC Barcelona, y nadie se escandaliza por ello. Y toda esta lógica falla en lo que se denomina la enseñanza obligatoria; ya se pretende que verdaderos analfabetos se cuelen en la universidad, y si manifiestas oposición te tachan de “excluyente” o elitIsta. Yo creo que hay una idea como de hidalguía cazurra que demoniza el trabajo manual e identifica el intelectual con la ociosidad, y para éste ha de valer cualquiera. A la vez que a este colador se le atribuye una funcioón de transformación social, que es lo que hace la progresía.
    Explicación: La progresía no sólo engloba a la izquierda, es más bien una actitud vital. Lo digo como aclaración para futuros comentarios.

    • Francisco Javier
      19 diciembre 2010 a 18:00 #

      Maximiliano, yo creo que el problema de la Izquierda es que ha dejado de pensar y se ha instalado en el mejor de los mundos posibles. En realidad y a pesar de su insistencia en el progreso, hace ya mucho tiempo que dejó de creer en el progreso. Leyendo unos aforismos de Kafka (“Consideraciones en torno al pecado, el sufrimiento, la esperanza y el camino verdadero”), me encontré este pensamiento, que creo explica bien lo que quiero decir:

      “48. Creer en el progreso significa no creer que un progreso ya ha acontecido. Ello no sería un creer.”

      Cuando se critica a la Izquierda, en contra de las reacciones que con frecuencia tal actitud suscita (la demonización del apóstata), lo que se está haciendo es obrar de acuerdo a lo que por definición ha venido siendo la Izquierda hasta situarse en el “momento tétrico” actual (son palabras aparecidas hoy en una entrevista a Semprún en El País), es decir: ejercer la crítica desde la libertad de pensamiento. Por lo tanto, toda crítica cuando se ejerce racionalmente y sin interese ocultos debería ser bien recibida. En vez de eso, en vez de afrontar su crisis de identidad, de pensar (como de forma tan genial se ha hecho en otros momentos de la historia), lo que con gran frecuencia vemos es un grupo de poder mediocre, confuso y con mala conciencia. La educación es uno de los reductos en los que obra malamente esta mala conciencia (generada por la tensión insoportable de tener que defender unos principios económicos, que niegan la esencia de la Izquierda y la reducen a una gesticulación vana, poco convincente, cínica.) La cita entera de Semprún, para no omitir nada:

      “La izquierda europea vive un momento tétrico. Aquí se suma la incompetencia del PP.”

    • 21 diciembre 2010 a 0:24 #

      Los tiros van por donde dice este comentario. Tomemos nota.

  9. Sampedro
    19 diciembre 2010 a 18:00 #

    Recíclense colegas, que no están al día:

    «El humor potencia la motivación de los alumnos en clase»
    18.12.10 – 03:10 -JESÚS ESCUDERO | GIJÓN.

    «La educación tendría que ser un aprendizaje gozoso y divertido, pero se convierte en algo triste y aburrido. Por eso los estudiantes desertan»
    José Damián Fernández Solís Doctor en Pedagogía
    «El humor no cura, pero es sinónimo de tener una actitud vital desenfadada ante determinados retos»
    «La escuela tiene que replantearse lo que debe hacer y el papel del profesor»

    El proyecto ‘Red Winner’ echó ayer a andar con un único objetivo: reducir el fracaso escolar y la exclusión social. Liderados por la Fundación Metal Asturias y con la participación de cuatro ayuntamientos asturianos -Gijón, Avilés, San Martín del Rey Aurelio y Castrillón- y la Fundación Mujeres, entre otras entidades, este proyecto de un año de duración pretende favorecer la interacción de los profesionales que trabajan con jóvenes con fracaso escolar, así como el desarrollo de herramientas metodológicas y didácticas para la integración social y laboral de los estudiantes.
    Para este último aspecto, la jornada de presentación de ‘Red Winner’ contó con la presencia de Jesús Damián Fernández Solís (Madrid, 1961), doctor en Pedagogía y experto en la aplicación del humor al crecimiento personal, quien señaló las ventajas de esta técnica para un correcto aprendizaje en las aulas. «El humor es un acicate para potenciar la motivación de la clase y sirve para que haya una mayor comunicación y cohesión en el grupo», aseguró.

    -Su ponencia se titula ‘El valor pedagógico del humor en la educación social’.

    -En cuanto a los valores pedagógicos, el humor es un acicate para potenciar la motivación de la clase. Este tipo de humor positivo se caracteriza por ser inofensivo y compartido. No se trata de reírme a tu costa sino de reírme contigo. Cuando se produce esto, hay una mayor comunicación y cohesión, además de generar un sentimiento de pertenencia al grupo y favorecer una atmósfera positiva.

    -Es decir, siempre será mejor un aprendizaje informal que uno estricto.

    -Pongo un ejemplo: un grupo de la Universidad de Alicante ha impartido temas sociales, incluso de malos tratos, a través de viñetas de humoristas gráficos. Otro más: para hablar de los estilos de comunicación puedo proponer a los alumnos que utilicen chistes.

    -¿No resulta algo contradictorio el uso del humor en un escenario tan importante para la formación personal como la escuela?
    -Todo lo contrario. La educación tendría que ser un aprendizaje gozoso, festivo y divertido, pero se convierte en algo triste y aburrido. Por eso los alumnos desertan. Fíjate si es un tema importante que hay empresas que se juegan el dinero para imbricar el humor en el engranaje de sus recursos humanos. Saben que si los trabajadores son felices, trabajarán más y, por tanto, producirán más.
    Como un paraguas
    -¿El humor puede ser el camino más corto para acabar con la generación Ni-Ni?
    -El humor no cura, pero es sinónimo de tener una actitud vital desenfada ante determinados retos. No hay más que ver cómo se utiliza en hospitales para que la enfermedad sea llevada de otra manera. El humor es un aliado y un paraguas ante las adversidades.
    -¿La pérdida del humor en las aulas es un factor que influye en el fracaso escolar?
    -Habría que estudiarlo, pero no sería el más importante. Lo que sí creo es que si creamos ambientes y entornos motivadores, los alumnos estarán en clase y aprendiendo. Si no respondemos a las expectativas de los jóvenes, las buscarán fuera de la escuela.
    -Está claro que ahora la escuela tiene que competir con otros medios.
    -La escuela tiene que replantearse lo que debe hacer y también el papel del profesor. Antiguamente, el maestro tenía la autoridad porque disponía de toda la información. En cambio, ahora cualquier chaval puede tener un ordenador y saber sobre cualquier tema. El gran reto educativo de nuestros días es cómo vas a contar a los alumnos algo que ya saben y además lo controlan y lo dominan.
    -¿Es partidario de formar a los profesores para que apliquen el humor en las aulas?
    -Esta formación debería estar inculcada en la carrera. Para poder aplicar el humor, uno tiene que formarse. El profesor debería formarse en la resolución de conflictos y en el manejo de estas herramientas. El efecto de transmisión del humor pasa primero por la formación del profesor y, a continuación, ya lo imparte a los alumnos””.

    ( “El Comercio Digital, Asturias, 18-XII-2010)

    • Francisco Javier
      19 diciembre 2010 a 18:06 #

      ¡Qué risa! ¿Y a un profesor de Universidad le pagan por dedicarse a esto? Sin comentarios.

    • Jesús San Martín
      19 diciembre 2010 a 18:41 #

      ¡ya! ¡ya! Si el aprendizaje tendría que ser algo gozoso, pero se pega uno cada ¡hostia! para aprender a andar que no veas, y aprender a parir ¿cómo lo ves? ¡da un gustazo!

      Aplicado el humor, centrémonos en las sandeces:

      1.- “Antiguamente, el maestro tenía la autoridad porque disponía de toda la información”
      Falso, disponía de la autoridad porque tenía el conocimiento, que no la información, que estaba en los libros como ahora en Internet.

      2.- “ahora cualquier chaval puede tener un ordenador y saber sobre cualquier tema”
      Falso, es un caso similar al anterior, sencillamente tienen acceso más rápido a la información, pero no tienen el conocimiento.
      En este enlace

      http://www.sciencedirect.com/science?_ob=ArticleURL&_udi=B6TVK-4YMK1F8-2&_user=10&_coverDate=07%2F01%2F2010&_alid=1583807529&_rdoc=1&_fmt=high&_orig=search&_origin=search&_zone=rslt_list_item&_cdi=5537&_sort=r&_st=13&_docanchor=&view=c&_ct=1&_acct=C000050221&_version=1&_urlVersion=0&_userid=10&md5=eed204ca74019bac1cb0978828ebfc95&searchtype=a

      hay un teorema, que según el artículo de “El comercio digital” cualquiera entiende. Estaría encantado de que el famosos doctor en pedagogía me explicara que dice.

      3.-“El gran reto educativo de nuestros días es cómo vas a contar a los alumnos algo que ya saben y además lo controlan y lo dominan.”

      Me estoy desternillando por el chiste, y no porque vaya a mandar a nadie al enlace anterior, ¡no!, tampoco es porque los chavales se sepan la tabla de multiplicar antes de ir a la escuela, ni la historia antes de pasar al instituto, es sólo que me estoy preguntando si la que tiene que aprender a parir (con gusto) estará encantada de tener a su lado un médico cuyos bagajes sean el acceso a internet y la práctica médica que da el teclado.

      ¡Manda güevos, cuanto gilipollas suelto hay! Y no me refiero al caradura que vive de decir tonterías, ¡no!, me refiero al que pierde el tiempo leyéndolas.

    • 19 diciembre 2010 a 19:06 #

      Tontos como este doctor en Pedagogía abundan por estos lares. En cursillos y en facultades de Ciencias de la Educación se reproducen como hongos. Precisamente para contrarrestar a tanto mentecato necesitamos los artículos y los comentarios de personas como Jesús San Martín.

    • Ania
      19 diciembre 2010 a 19:33 #

      Ridículo.

      Le metería a intruducir “su humor” en cierto grupo que tengo este año. A ver cómo para la cascada de “humor” que le devuelven con el pretexto de que ellos tienen el mismo derecho que el profesor a hacer las bromas que les parezcan. Le apuesto******** a que tras su primera broma , su clase… , habrá terminado-no así el aguantarlos hasta que suene el timbre de salida, claro.

    • Jesús San Martín
      19 diciembre 2010 a 22:00 #

      Me he ido a visitar al lumbreras

      http://www.elcomerciodigital.com/v/20101218/gijon/humor-potencia-motivacion-alumnos-20101218.html

      y de paso a traer unos cuantos lectores.

      Quede claro que no soy calvo, era sólo sentido del humor, no me vayais a llamar mentiroso.

      • Raus
        19 diciembre 2010 a 22:21 #

        Pero qué poco sentido del humor tenéis. Es evidente que todo ha sido una broma del dotor Fernández Solis. Y vosotros vais y os lo tomáis en serio, es que vamos, cómo sois… Pues yo sí que me he reído. Y bien motivao que me noto. Menuda mejoría.

    • 21 diciembre 2010 a 0:33 #

      Estas pavadas pedagógicas nos las podemos tomar ocn sentido del humor y reírnos de ellas como sanceces que son. O nos las podemos tomar muy en serio, como un exponente de la estultocracia organizada, lo cual ya no tiene gracias. Contraponer al lúdcido, valiente y bien encaminado artículo de Jesús San Martín las nimiedades estólidas de nuestro pedagogo de guardia -u oficial de guardia de semana. merece el adjetivo “patético•, tanto en su sentido etimológico como en el anglicismo extendido a través de las series de adolescentes yanquis. Sea como fuere, los pedagogos no dan más de sí. No se hizo la miel para la boca del asno. A un burro le hicieron pedagogo y se dedicó a diseñar currículos

      • Raus
        21 diciembre 2010 a 12:31 #

        Estimado Mariano, siento no haber sabido expresar mi ironía con suficiente claridad. Siempre hay que tener en cuenta que, por escrito, se pierde la información prosódica, tan útil cuando se lanza una ironía. Lo cierto es que no me he reído en absoluto con la propuesta del pedagogo, ni siquiera viendo que es risible. Estoy muy lejos, créeme, de tomarme a la ligera estas venenosas sandeces que, desde luego, no son simples anécdotas o casos aislados, sino la verdadera esencia de la escuela actual. Es más: lo cierto es que no he llegado a leer más que unas cuantas líneas del pedagogo redentor, suficientes para saber que mi estómago no estaba para idiotez.

        Saludos.

      • Raus
        21 diciembre 2010 a 12:33 #

        “para tanta idiotez” he querido decir.

    • Bolboreta
      21 diciembre 2010 a 7:39 #

      “La educación tendría que ser un aprendizaje gozoso, festivo y divertido, pero se convierte en algo triste y aburrido. Por eso los alumnos desertan.”
      Yo quisiera que las hogazas de pan crecieran en los árboles, y que el vino manara de las fuentes. Y ser más alto, más guapo, y tener más dinero y tardar mucho en morirme. Y luego irme al cielo y estar allí mucho tiempo, siempre calentito y con muchos, muchos libros para leer.
      Cuando leo gilipolleces me consuela pensar que dentro de cuarenta años posiblemente estaré muerto y no veré la que con este presente nos deparará el futuro. También me consuela pensar que me crié en una época bastante más espartana y en caso de que finalmente se produzca ese crash económico-ecológico-social que algunos autores pronostican, lo llevaré bastante mejor que esta generación joven, acostumbrada a ir a Zara o a Stradivarius todos los sábados, a apoyar los pies en los asientos del tren, a no hacer mili, a no emplear las papeleras que hay en el patio del IES, a llegar tarde al instituto y que puedan pasar porque son menores, a beber cervezas de importación como si nada, a tener relaciones –léase follar- sin protección, porque total voy al centro de salud y me dan la píldora del día después, a marcar ellos el calendario escolar tomándose las vacaciones de Navidad el viernes 17 cuando hay clase hasta el miércoles 23 incluido, …
      Van a sufrir mucho, mucho, y terminarán de rodillas mendigando a los que manejen el cotarro –multinacionales chinas- un trabajo de 500 € y se creerán felices soñando participar en el próximo reality show televisivo, que les permita dejar de trabajar hasta los setenta años mientras sus ojos se enrojecen por el humo del porro transgénico que la propia empresa les ha suministrado.
      Pero yo no lo veré. Dentro de cuarenta años estaré muerto. O eso espero.

      Estimado Jesús San Martín:
      Me ha alegrado encontrar un primer artículo tuyo. Leo con mucha atención todos tus cometarios, -los de los demás también, que conste-, pero los tuyos son los de un cerebro de ciencias y los comprendo mejor.
      Dentro de un tiempo, cuando ya hayamos tenido tiempo para pensarlo nosotros nos podías explicar que teorema hay detrás de la imagen que te identifica. Me recordó el teorema de Heine-Borel, del que por cierto ya no me acuerdo que postulaba exactamente… También he pensado en un fractal…¿Y la discontinuidad blanca?
      Como dijo James Clerk Maxwell en 1857 sobre los anillos de Saturno: “Cuando hemos visto ese arco enorme doblarse sobre el Ecuador del planeta sin que se perciba conexión alguna, no podemos apaciguar la mente”
      Así he quedado yo con el dibujo y el artículo, y espero seguir quedando con este maravilloso blog de deseducativos: sin poder apaciguar la mente.

      • Jesús San Martín
        21 diciembre 2010 a 8:19 #

        Ciertamente, el papel tiene un teorema, es un guiño y un juego entre los lectores. Es sencillamente la demostración de que los ángulos de un triángulo suman 180º. Cuando vi la imagen me di cuenta de que no había puesto las letras para identificar los ángulos en posición correcta y que la demostración no queda trivial. Para ver la imagen, cópiala y luego edítala. Hay un libro de Miguel de Guzmán, “el rincón de la pizarra”, que desgraciadamente está agotado (acércate a una buena biblioteca) que es una maravilla y se pueden explicar muchas cosas en el instituto y en la carrera, de forma visual. De Guzmán también hay otro libro de fractales “Estrucutras fractales y sus aplicaciones” ,y agotado nuevamente, que te gustará.
        Un saludo.

  10. 19 diciembre 2010 a 18:14 #

    Tu comentario en favor de las Letras tiene más mérito por venir de alguien del campo matemático. Y que conste que tengo la impresión de que son más los que no dan el valor que debieran a las Matemáticas y materias científicas, que aquellos que desestiman las Letras o Humanidades. En mi opinión donde verdaderamente nace el desprecio por el trabajo y el esfuerzo es en el mensaje que durante tantos años se ha venido dando desde los poderes públicos, de hecho esta actitud indolente no sólo está presente en la enseñanza, sino en muchísimos otros ámbitos de la vida social y quizá por eso mismo sea tan difícil un cambio en la educación de forma aislada. Ahora con la crisis mucha de esa filosofía barata de que el esfuerzo era una cosa primitiva y del pasado, porque en la era de internet y la informática con tocar una tecla asunto resuelto (y no tengo ningún prejuicio contra ninguna de estas dos cosas, aunque sólo sea porque me permiten comunicarme con vosotros en tiempo casi real cosa que en otro contexto sería imposible), está pasando a mejor vida, pero queda la tarea de reclamarla como método no por la necesidad de este momento, sino porque se ha asumido que nada se consigue sin esfuerzo, pero también que el esfuerzo puede ser fuente de grandes placeres.

  11. Ana Belén
    19 diciembre 2010 a 18:25 #

    Es un artículo de un pedagogo, ¿qué se va a esperar? Estupideces y naderías. Aulas más propias de cuentos de hadas que del mundo real. Al autor del comentario le diría que el reciclaje que hace falta en la educación de este país no va precisamente por esos derroteros que el parece admirar. A los hechos y a la caótica situación actual me remito.

  12. César
    19 diciembre 2010 a 18:46 #

    Acabo de descubrir el blog y me parece muy interesante. Soy profesor de secundaria y también me he cansado de ver alumnos inteligentes desperdiciando su potencial. Os seguiré a menudo.

    En relación al artículo también estoy totalmente de acuerdo. Sin embargo, el problema no es solo del sistema educativo sinó del conjunto de influencias que la sociedad otorga a nuestros jóvenes.

    ¿Què podemos esperar de un país que encumbra a personajes televisivos sin base ni cultura? ¿De unos universitarios que, en un gran porcentaje, solo aspiran a ser funcionarios? ¿De una sociedad que ve el trabajo duro como una peste de la que hay que huir? ¿De una sociedad donde el que se considera triunfador no es el listo sino el listillo (que ha sabido ganar mucho dinero con poco esfuerzo)?

    Me gusta que Jesús haya añadido el término “Pasión”. Ahí está la clave. Cuando hablo con padres preocupados por sus hijos mi recomendación siempre es la misma: encuentra algo que le apasione y el resto vendrá solo.

  13. una lectora.
    19 diciembre 2010 a 22:42 #

    Cuando era una niña asistí a lo que en el colegio llamábamos “ejercicios espirituales”. Recuerdo que en una clase en la que cura nos hablaba de Jesús que pensé ¿es que ese señor nunca se rie? Debí de pensarlo en voz alta por que todas mis compañeras se echaron a reír. La monjita, en cambio, me lanzó una mirada que hizo que me encogiese en el asiento. Sin embargo, el cura me respondió: interesante pregunta, has de saber que se organizó un Concilio en el que se discutió precisamente sobre ese tema. No podía creerlo. Lo que para mí resultó obvio nada más haberlo preguntado había traído de cabeza a la cúpula de la Iglesia. Les imaginaba en un fastuoso salón debatiendo obviedades intrascendentes mientras el mundo seguía luchando por sobrevivir. Se me cayó un mito. Y sin embargo, la monjita había cambiado su semblante, ya no era severo. Ahora sonreía.

    Un buen artículo Jesús. Aunque el esfuerzo no esta reñido con el sentido del humor. Es tan obvio.

  14. Jesús San Martín
    19 diciembre 2010 a 22:52 #

    Yo también me voy riendo a la cama tras su anécdota.
    Sepa que en mi clase los alumnos tienen permitido contar chistes, si lo creen necesario porque la clase se ha puesto muy pesada, son adultos y espero que se comporten como tal, y si creen necesario usar el humor para romper la situación tensa bien pueden hacerlo. Siempre les digo que me puedo ganar mejor la vida contando chistes que con el álgebra, y no bromeo.

    ¡Qué la sonrisa del Jesús, que decia “dejad que los niños se acerquen a mí” le sonría en sus sueños!

  15. 20 diciembre 2010 a 10:15 #

    Te escribo “Gracias, Jesús” y casi se me cuela solo el “por unirte a nuestro apostolado heterodoxo”( a fuer de emplear el sentido común y la lección de la experiencia y la tradición); pero ha de hacerse, qué duda cabe. Reitero, pues, las gracias, Jesús, y las doblo por un elogio que me parece excesivo, teniendo en cuenta que hablaba la tradición a traves de esas palabras. Coincido plenamente con tu análisis, que me ha traído a la meoria un aforismo de Bergamín que me parece muy oportuno: “El saber ocupa lugar. El valor de una inteligencia se cotiza generalmente por el cesto de sus papeles”. Es decir, trabajo, trabajo y trabajo. Por otro lado, forma parte de la ideología americana el hecho de que cada persona se crea haber nacido con un don que ha de desarrollar a toda costa. Es una visión de la persona teñida de mesianismo, en efecto, pero esos dones no necesariamente están asociados al éxito social y económico, pero, si se desarrollan, pueden acabar dando sentido a una vida. En nuestro país, sin embargo, parece que para lo que hayamos nacido es para que el Estado-papá se haga cargo de nosotros desde que nacemos hasta que morimos, y que la máxima aspiración sea aún la del escudero del tratado tercero del Lazarillo: vivir de la sopa boba, es decir, del antiguo “bodrio”, que era como se llamaba al “caldo del convento” para los pobres (que hogaño lo son de espíritu, también).
    Bienvenido, Jesús.

    • Jesús San Martín
      20 diciembre 2010 a 11:50 #

      Los hijos no son de quien los engendra sino de quien los cría y educa, así que la frase es bien tuya.
      Estoy encantado con la frase “El valor de una inteligencia se cotiza generalmente por el cesto de sus papeles” porque hoy tengo la papelera llena, y no precisamente por haber trabajado. No sé quién dijo “se escribe con las tijeras”, frase que quizá te guste dado tu don. Y hablando de ellos, no sabía que mi creencia de que todo el mundo tiene un don fuera americana, pero, como le decía el otro día a Ania, estoy firmemente convencido de ello. Ahora bien, que el don sea apreciado o no en la sociedad es otra cosa; dado mi don y mi forma de ser, hace unos siglos me habría calentado lo mismo que Giordano Bruno.

  16. Jesús San Martín
    20 diciembre 2010 a 19:44 #

    Gracias por vuestros elogios y la calurosa bienvenida.

    Me he quedado con unas cuantas ideas: el “argumentario” propuesto por Mariano deberíamos tratarlo más a fondo, y el tema de la enseñanza de los adultos parece interesar profundamente.

  17. Mari Cruz Gallego
    20 diciembre 2010 a 20:12 #

    Me ha gustado mucho tu artículo, Jesús. Lástima que cada vez esté más pesimista con este asunto. A veces me parece que fuera de Deseducativos y de cuatro o cinco personas que conozco al margen de esto, el mundo de la docencia gira a lo suyo y hace ya tiempo que se dejó a un lado definitivamente la exigencia y el esfuerzo como méritos de la educación. Hoy mismo, mientras comía con unos compañeros del insti, discutíamos el tema y me respondía una de ellas: “La ESO es transmitir los elementos básicos de la cultura así que yo no doy las subordinadas en 4º”. ¿Ante eso, qué puedo decir yo para convencer de lo contrario? De verdad que a veces pienso que esto es ya irrevocable.

    • Jesús San Martín
      20 diciembre 2010 a 20:43 #

      Es como Juan Pedro advertía, la naturaleza humana, la mayoría tiende a ser oveja. Raus también ve en todo esto un reflejo social, y tiene razón. Tengo la convicción de que hasta que no se pudra no se reaccionará, por lo menos nuestras ideas estarán ahí para que sirvan de base. Esta mañana hablaba con una amiga, de los ingenieros agrónomos funcionarios del ministerio, los nuevos hacen unas preguntas que no se les ocurriría hacer a los estudiantes de ingeniería hace unos años (por vergüenza torera); con los médicos internos residentes (los especialistas en formación) es incluso peor, su inmadurez es logsiana y son los que nos atenderán dentro de poco. Toda esta dejadez social la pagará la sociedad en su conjunto. No hemos visto nada de lo que está por venir; ayer me tiré varias horas intentando ver los ojos del bicho y dije ¡joder, que bicho más grande!, sólo sé lo que va a hacer Rusia y Alemania, pero no lo que harán EEUU ni China, tampoco importa para deducir lo que nos pasará, y ahí es donde estará todo tan destrozado que la gente volverá a buscar la excelencia y el esfuerzo.
      En cuanto a que seamos pocos no me preocupa, estoy muy acostumbrado a que el número de personas a los que les gusta la Física y las Matemáticas sea pequeño. Por otro lado, como he dicho otras veces, me preocuparía mucho no estar en el grupo marginal de pensadores. Ya sabes el koan Zen: cuando todo el mundo sabe que es bueno ya no es tan bueno. Cuando todo el mundo sabe que es malo ya no es tan malo.

  18. 21 diciembre 2010 a 1:19 #

    Leí el post entre líneas. Pido disculpas por ello. Sin embargo me alegra saber por escrito que la falta de capacidad analítica esta en la mente de alguien mas que yo. Que importante es que nuestra sociedad deje el “dicen que…” por una conciencia asertiva, basada en argumentos propios, sin fundamentalismos, que solo nos dividen en manos de los “politicastros”, como bien dices. Tengo una polémica casi permanente con mi esposa (ella maestría en ciencias de la educación y yo ingeniero) en cuanto a que la educación se da en la familia y no en el colegio. Yo propongo que la secretaría de EDUCACIÓN pase a llamarse secretaria de INSTRUCCIÓN para dejar claro que la responsabilidad de educar ha estado, está y siempre estará en la familia: padres, madres, abuelos, hermanos, o tutores. Nunca el estado podrá suplir esa obligación porque el estado es impersonal y la educación incluye el traspaso generacional de la cultura familiar. En los estados en que se ha experimentado con aquello (doctrinas comunistas) la alienación y el fracaso se ha hecho presente. Deseo con mucha fuerza que la “reforma educativa” conocida como CALIDAD EN LA EDUCACIÓN que se ha iniciado en este gobierno , que a su vez ha encontrado espaldas muy fuertes, altas y desidiosas en el SNTE, ayude en algún momento con la aplicación de las competencias, dándose un paso hacia el quiebre del circulo vicioso inter-generacional de la pobreza y abrir una brecha hacia la generación de riqueza basada en las destrezas y talentos propios. Que la heterogeneidad de talentos entre los 120 mill de mexicanos que somos, se pueda expresar como progreso para cada una de nuestras familias y el país.

    • Jesús San Martín
      21 diciembre 2010 a 8:41 #

      Leyendo tu post estoy seguro de que te gustará leer loa artículos de Antonio Gallego Raus (http://deseducativos.com/author/antoniogallegoraus), donde aprenderás mucho y encontrará argumentos para tus razonamientos. Los artículos de todo el blog puedes encontrarlos en la sección de autores, arriba a la izquierda de esta página.
      Un saludo, y un placer que se acerquen a leer desde el otro lado del mar.

  19. 21 diciembre 2010 a 23:15 #

    Jesús, bienvenido a este ágora deseducativa. Gracias por ofrecernos tus escritos. Un fuerte abrazo.

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  1. Slaps 2010/01/10 | Qmunty - 22 enero 2011

    […] club de los poetas memos. De la quiebra educativa al colapso económico. Pasión y trabajo duro. La falta de excelencia en PISA. Videojuegos y hábitos de […]

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