Inequidades varias


José Manuel Lacasa

Tras leer la vergonzosa nota de prensa del Ministerio y escuchar la sarta de tonterías que le han hecho decir al pobre Bedera en la rueda de prensa sobre PISA –¿dónde estaba el ministro, por cierto?– me he decidido a escribir algo sobre ello. Ya estoy acostumbrado a que el Ministerio no afronte los datos, que mienta descaradamente cuando le conviene, que manipule la interpretación de los datos para que justifiquen su política, etc. No sería nada del otro mundo si no fuera porque el extremos conservadurismo del PSOE en materia de educación desde 1990 está perjudicando a nuestro país de forma extremadamente grave.

Por ejemplo, Bedera, diciendo en la rueda de prensa que la mejor vacuna contra el fracaso escolar es la escolarización temprana, y que poco menos que no pararán hasta escolarizar a todos los niños de menores de tres años. PISA no dice nada de eso (aunque los que más escolarización temprana tienen no salen precisamente bien parados), mientras que un informe de la OCDE sobre la educación española sí que dice que desaprovechamos claramente la etapa de Infantil. Pero, como el Pisuerga pasa por Valladolid, pues suelto una referencia al único indicador con evolución positiva del que dispongo, y así soy feliz. Una política pública más basada en una creencia en vez de en un dato.

Pero no es de esto de lo que quería hablar –al fin y al cabo, sólo es dinero tirado– sino del concepto de equidad que el Ministerio maneja en la nota de prensa, un concepto ideológico que le sirve para no ver la realidad y para seguir con la inacción que le caracteriza.

Como ya he explicado alguna vez, el Ministerio maneja un concepto de equidad basado en que haya escasas diferencias estadísticas entre los alumnos, lo que técnicamente corresponde a la varianza o la desviación típica. Es una traslación de un concepto económico –un bien económico es, por definción, un bien escaso– a uno no económico, como el nivel educativo: el que uno tenga más conocimientos es independiente de que otro los tenga, puesto que el conocimiento no se agota.

Por ejemplo, nuestro sistema educativo prácticamente proscribe la excelencia: a partir del percentil 75 (es decir, si comparamos los resultados del 25% de los mejores alumnos de cada país) ya somos el último país de Europa, mientras que nuestro percentil 95 roza el ridículo. Si subimos –es una simulación sencilla– un 2% los resultados de lectura de los alumnos entre el percentil 75 y 80, un 4% los alumnos entre el 80 y el 85, y así hasta el 10% a los del percentil 95, la media de España subiría ocho puntos, pero la desviación típica sería 100, es decir, la misma que la media de la OCDE. Es decir, si subimos un poco los resultados de los mejores alumnos –algo que el sistema educativo de prácticamente cualquier europeo parece capaz de lograr– la mejora es pequeña, pero la equidad se va al garete. Y eso sin modificar ningún valor del 75% de los alumnos restante. ¿Por qué? Porque nuestra famosa equidad estadística es sólo efecto de que nuestro sistema es incapaz de formar alumnos brillantes.

Como he dicho en algún momento del día de ayer, ya no sé dónde ni a quién, si de verdad nos creemos que estamos en al sociedad del conocimiento, y que los alumnos brillantes serán los mayores productores de riqueza del mañana, nuestra falta de alumnos excelentes hoy es sólo un número. Pero dentro de veinte años lo llamaremos crisis.

En realidad, en el tema de la equidad España no es ningún ejemplo, por mucho que lo diga el Ministerio. La equidad educativa consta de tres elementos: primero que ningún alumno quede por debajo de un mínimo; segundo que las circunstancias de los alumnos (especialmente las que no se pueden cambiar: sexo, raza, lugar de nacimiento, lengua materna…) no influyan gravemente en sus resultados educativos; y tercero que un alumno con capacidad e interés pueda llegar hasta donde él quiera. En el primer caso lo hacemos regular, en el tercero muy mal, como hemos visto. Nos queda por examinar un aspecto del segundo. Como dice el Ministerio en la nota de prensa:

“En cuanto a las Comunidades Autónomas, PISA refleja que los resultados entre unas y otras es mínimo, sólo de un 4%, es decir, que se constata que el sistema educativo español se caracteriza por una gran equidad.”

Confieso que me ha costado entender lo del 4%, y a algunos amigos que saben de esto también. En un principio pensé que se referían al tamaño del efecto, pero mal calculado. Luego me ha parecido entender que se refieren al porcentaje de varianza explicada por el hecho de que un alumno viva en una región u otra. Lo cual me parece muy bien, pero es un dato que poco tiene que ver con la equidad.

Voy a empezar la argumentación al estilo del gato de Chesire: para empezar, nadie en su sano juicio diría que los resultados de Finlandia y España son “equitativos”: Finlandia está en los 536 puntos y España en los 481, Finlandia un 8% de los alumnos por debajo del nivel 2 y España un 19%, etc. ¿Cómo lo sabemos? Primero, porque las diferencias entre ambos países son significativas (es decir, existen, no son debidas al azar). Pero, con unas muestras tan grandes como maneja PISA, es fácil que una diferencia sea significativa. Por ello PISA ha comenzado a medir lo que se denomina tamaño del efecto (http://en.wikipedia.org/wiki/Effect_size), es decir, no si la diferencia es significativa, sino si es sustantiva. Y, en el caso de que lo sea, de la magnitud de esa sustantividad.

El propio Informe PISA (tomo II, pág. 148) nos explica cómo calcular el tamaño del efecto (mediante la delta de Cohen) y la interpretación de los valores: no sustantiva para valores por debajo de 0,20, poco importante entre 0,20 y 0,50, un efecto medio entre 0,50 y 0,80, y muy importante por encima de 0,80. Pues bien, el tamaño del efecto entre los resultados de Finlandia y España en la escala de Lectura es de 0,63.

Vamos a las regiones españolas. En la tabla he puesto el tamaño del efecto de las diferencias entre las Comunidades Autónomas españolas. En gris están las no sustantivas, en azul más pálido los efectos pequeños, en azul brillante los efectos medios y en rojo los efectos grandes.

Vamos a prescindir de Ceuta y Melilla (CyM), con unas distancias abismales (el Ministerio debería responder por estos datos, ya que son territorios bajo su gestión directa, pero ha preferido irse por equidades). Pues bien, las diferencias entre Castilla y León o Madrid con Canarias (CAN, Cantabria es CNT) tienen un tamaño de 0,62. Vaya, una centésima menos que las diferencias entre Finlandia y España. Es más, si no consideramos Finlandia, las diferencias entre los países europeos pertenecientes a la OCDE son similares, si atendemos al tamaño del efecto (y a las diferencias puras y duras) a los que existen entre las regiones españolas.

Es decir, en un país como España, con un mismo sistema educativo, mismos profesores, misma dotación a los centros, y con una homogeneidad cultural, idiomática, socioeconómica, etc. mucho mayor que en Europa, resulta que tenemos unas diferencias entre regiones similares a las que existen entre los países europeos, las mismas entre Holanda y Austria o la República Checa que entre Castilla y León (o Madrid) y Canarias.

Ya sabíamos que el hecho de nacer en un país u otro podía marcar el rumbo educativo de un alumno. Parece bastante claro que también nacer en una región española u otra. Esto es lo que el Ministerio considera diferencias mínimas.

 

(Damos la bienvenida a José Manuel Lacasa, investigador especializado en educación que dirige el Instituto Forma de Investigación Educativa, en cuyo blog escribe habitualmente. Durante nueve años ha sido redactor jefe y subdirector del periódico Magisterio. Es autor, entre otros estudios, del demoledor “El efecto LOGSE y otros cuentos“.)

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

Autor:José Manuel Lacasa

Investigador especializado en educación, dirijo el Instituto F de Investigación Educativa. Durante nueve años he sido redactor jefe y subdirector del periódico Magisterio.

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35 comentarios en “Inequidades varias”

  1. Jesús San Martín
    10 diciembre 2010 a 7:57 #

    En realidad para conseguir las escasas diferencias entre los alumnos no recurre a disminuir la varianza, sino a degradar la media a partir de la que se calcula. Si cogemos una muestra aleatoria de la población española, de una edad dada, y les mandamos saltar nos encontraremos con una valor medio y una varianza; pero si a esa misma muestra le mandamos saltar 50 cm de altura (es una manera de degradar el valor medio que se ha saltado) casi todo el mundo lo hará, la varianza habrá disminuido y encontraremos la famosa equidad. Esa falta de excelencia que mencionas no es otra cosa que la degradación del valor medio exigido: no exigiendo nada todo el mundo lo cumple y la varianza disminuye. Hay equidad en la ignorancia para todos, y rozamos el ridículo porque en la olimpiada nos damos autobombo indicando que saltamos un asombroso medio metro.

  2. 10 diciembre 2010 a 9:32 #

    Me extrañana no ver más plumas de Magisterio en deseducativos, teniendo en cuenta la clarísima afinidad de visiones.

  3. 10 diciembre 2010 a 11:48 #

    Sí, Jesús, es más o menos lo que vengo a decir. Pero con el añadido de que al poner el listón bajo, nadie se esfuerza por saltar algo más, sobre todo los que van sobrados. Por eso, cuando pasamos una prueba donde puedes saltar todo lo que puedas, pues ninguno salta mucho más.

    Eduideas, hace año y medio que me echaron de Magisterio. No digas más plumas, sino alguna.

  4. sonia
    10 diciembre 2010 a 13:17 #

    Igual mi comentario puede molestar a alguien, pero allá va.
    Soy maestra de primaria e imparto clases a todo el colegio desde infantil hasta primaria. Observo con perplejidad desde que se implantó la LOGSE y esa manía de no enseñarles “casi nada” a niños en Educación Infantil, que sigue todo exactamente igual.
    Los niños pasan a primero sin saber leer, con lo que el primer trimestre se pasa baldío sin enterarse de casi nada y avanzar lo mínimo.
    Si les preguntas a las compañeras de infantil que por qué no les enseñan antes a leer, no te contestan de que no están preparados ni maduros, sino que si ellas les enseñan a leer, ¿qué van a hacer en primero? No le van a hacer el trabajo a las de primaria.
    O sea, es la pescadilla que se muerde la cola. Pues si cuando llegan a primero ya saben leer, pues qué van a hacer, pues seguir leyendo, digo yo.
    Me indigna la hipocresía de este país. Mientras las madres-maestras de infantil no enseñan a sus alumnos a leer, porque no lo manda la ley, ellas a sus propios hijos los enseñan a edades tempranas y con una cartilla de las de toda la vida. Mientras a sus propios alumnos los machacan con proyectos de “lecto-escritura” de dudosa eficacia, de muchas horas perdidas para nada y que al final, el iluminado de turno es el que se lleva las flores y los “puntos” por poner en práctica dicho proyecto, y a los alumnos que les den.
    Si a todo esto, le añadimos los niños que habitan en regiones bilingües y que los machacan en lenguas que no son la materna, pues entonces, apaga y vámonos.
    Y así nos luce el pelo, cada vez más.
    Espero vuestras críticas, seguro que alguno me irá a la yugular por decir esto que es politicamente (in)correcto.

    • 10 diciembre 2010 a 16:39 #

      Estupendo, Sonia, un comentario muy significativo, con el valor añadido de proceder de alguien que se bate el cobre a diario entre los niños y conoce la realidad de primerísima mano. Tu comentario no anda muy alejado de ese que hace Jesús acerca de la plusmarca de 50 cm. Cuando los profesores de secundaria recibimos cada septiembre a los niños que empiezan primero de ESO, nos congratulamos de ver que el 99’99999% vienen aprobados. ¡Tenemos una infancia genial! Ahora bien, cuando los estúpidos como este tu seguro servidor los ponemos a leer el primer día, a menudo nos encontramos con que bastantes de esos que vienen aprobados de primaria, sencillamente, no saben leer. Entonces se nos rompe el sueño. Comentando esto con los muchos amigos profesores de primaria que tengo, todos admiten que, en efecto, su nivel de exigencia no es muy alto, que tal vez se han malacostumbrado a esos 50 cm. de los que habla Jesús. ¿Y por qué? Bueno, ya todos sabemos, la inspección, los padres, las malas caras, los porcentajes de suspensos non gratos, el no señalarse, yo no quiero líos…: es decir, la presión invisible (o no tanto) de nuestro inefable sistema. Ya sabes, Sonia, que no estoy condenando a nadie, porque reconozco que en los IES esto también funciona. Resultado: lo que vemos todos menos quienes tienen la sartén por el mango.

    • 10 diciembre 2010 a 17:20 #

      Sonia, lo normal es que ocurra al revés. Que alguien que no sea maestro diga lo que tú estás diciendo y un maestro vaya y le ponga a caer de un burro (incluso aunque sea un maestro de los que en casa enseña a su hijo a leer antes de sentarle en el orinal). No sé si una vez en Deseducativos comenté el caso de un colega que utilizaba los métodos más presuntamente vanguardistas para dar clase a los alumnos, pero enviaba a sus hijas a las jesuitinas, que eran, según él, las que verdaderamente enseñaban. Por este doble rasero (que es el que pretenden con la concertada y la pública) se ha medido la enseñanza en estos tiempos, de infame presencia. Gracias por tu claridad, Sonia, y por tu rebeldía.

      • Alfonso Martín
        11 diciembre 2010 a 15:29 #

        ¿ Doble rasero los demás? ¿Nos sentimos superiores?

        ¿Dónde van tus hijos? ¿Concertado zona pija tal vez?

        Me apuesto pincho y caña.

        Cuanto hipócrita anda suelto. Así marcha el sistema.

      • 11 diciembre 2010 a 18:05 #

        ¡Y cuánto ignorante! ¡Y cuánto bocazas!

      • 11 diciembre 2010 a 18:11 #

        ¡Ah! Y la frase “cuanto hipócrita anda suelto” se escribe entre exclamaciones y con tilde en “cuanto”. Así: “¡Cuánto hipócrita anda suelto!” ¿Usted ha ido a un concertado zona pija tal vez?

      • sonia
        11 diciembre 2010 a 18:28 #

        No sé si debo reponder en este hilo, ya que sabía que alguien se me echaría a la yugular.
        1º Soy madre de 3 hijos y han ido y van a la escuela pública. Mientras mis compañeras de infantil se pasaban los días tocándose …. mis hijos ya los había yo enseñado a leer con la cartilla Micho, y ellas ni se enteraban. También tuve una directora que cuando yo en 1º les puse la cartilla para que se soltaran a leer me echó los trastos a la cabeza y me dijo que eso eran métodos obsoletos, cuando sabía de antemano (todos lo saben) que el método globalizado es una PUTA MIERDA. Pero ella a sus hijas las enseñaba a leer con la cartilla Micho en su casa cuando estaban en infantil.
        ¿Eso no es doble rasero? Que se jodan los de la pública, que ellos a sus hijos los llevan a la privada y luego las clases vanguardistas para los de la pública. Eso sí que es ser hipócrita. Y no sé por qué maldita regla de tres, al lado de un vanguardista siempre hay un hijo que va a la privada.
        Alfonso: ¿Sabes a qué colegio llevaba el señor Bono a sus hijos en Toledo? Pues yo te lo diré. Al colegio Infantes. El colegio de curas más pijo junto con Maristas de Toledo.
        ¿Sabes dónde llevaban mis compañeras vanguardistas a sus hijos? A Infantes, of course, o si me apuras mucho a las Teresianas o similares, que allí no enseñaban a restar por el método tan moderno de aprendizaje significativo aprender a aprender no valen las clases magistrales porque el maestro es igual que el alumno y la asamblea lo resuelve todo.
        HIPÓCRITAS, SEPULCROS BLANQUEADOS.
        Eso es lo que no rodea.
        P.D.: Espero lapidación.

      • Jesús San Martín
        11 diciembre 2010 a 20:28 #

        Según el diccionario de la Real Academia Española

        hipocresía.
        (Del gr. ὑποκρισία).
        1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

        Nadie ha fingido cualidades, las han pregonado muy alto, y han actuado en consecuencia y con la responsabilidad que como padres deben tener. Hipócrita es el que defiende el método de la escuela pública y sin embargo no lo quiere para sus hijos. Entre nosotros, yo no los considero hipócritas, sino basura, esa hez social que siempre hay en todas las sociedades, y que viendo el problema callan como putas (con todo mi respeto a las meretrices, por compararlas con semejante canallesca).

        Me pregunto si quienes acusan de hipócritas, a los que denuncian la situación, no serán las furcias de las que hablo.

      • Francisco Javier
        12 diciembre 2010 a 11:22 #

        Hay:

        1) Gente que cree en el modelo de Educación Pública “progresista” (cada vez está menos claro que lo sea): el modelo LOGSE-LOE, y que obra consecuentemente llevando a sus hijos a la Pública. Estas personas merecen todo respeto y a su favor hay que decir que si todos obrasen así, nuestro sistema sería mejor: más equilibrado, más justo.

        2) Gente que se declara partidaria, entusiasta, del modelo “progresista”, que incluso tiene poder decisorio en su realización, pero que de forma inconsecuente y en contra de sus principios lleva a sus hijos a la privada (frecuentemente “confesional” – para mayor regodeo.) Aquí cabe distinguir dos grupos aparentemente muy diferenciados: a) los que se dicen de izquierdas, incoherentes e hipócritas; b) los de derechas, que se benefician de la existencia de la pública -a la que toleran y llegan a defender-, como institución benéfica que acoge a una parte de la población con la que no desean que sus hijos compartan espacio. Es una postura igualmente hipócrita e injusta, aunque no incoherente de acuerdo a su peculiar lógica. Todos ellos se merecen menos respeto.

        3) Gente que no creen en este sistema y en consecuencia hace todo lo posible para que sus niños no tengan que pasar por las aulas de un colegio o instituto de titularidad estatal. Dentro de este grupo, hay personas (más progresistas) que tal vez estarían dispuestas a retornar al sistema público, si éste fuese modificado; y hay personas de marcada tendencia de derechas, que en ningún caso mandarían a sus hijos a un sistema público (aunque fuese el finés), pues son acérrimos defensores de lo privado y de la “libertad” (lo que entienden un ultraconservador por libertad.)

        Nota: Entre los enemigos de la Pública hay que mencionar que muchos de ellos no están dispuestos a pagar un colegio privado (los hay casi gratis, se llaman concertados), todo lo más a hacer una pequeña contribución, siempre que ello sirva como freno para que los menos pudientes (donde suelen darse los caso más conflictivos y donde están los alumnos más “desfasados”) se corten y se vayan a donde les corresponde, es decir: a la pública.

        4) Por último, hay gente que no cree especialmente en este sistema (ni tampoco lo contrario) y que a pesar de todo envían a sus hijos a la Pública. Por lo general, en este grupo se encuentran las capas más humildes de la sociedad. Se trata de gentes que tienen otras cosas en la que pensar, como por ejemplo: sobrevivir. También están los que cabría llamar como resignados, los despistados, … Desde luego, que también estas personas se merecen todo el respeto y no se merecen ser víctimas de los intereses de otros grupos como los que aparecen más arriba – en especial en las opciones 2 y 3b.

    • 10 diciembre 2010 a 21:25 #

      Sonia, ésto que cuentas lo hemos vivido los maestros de Primaria en infinidad de ocasiones. Maestras “innovadoras” de Infantil, un proyecto detrás de otro, ¿la lectura?: Los niños aprenden solos, son como esponjas. Muchos celebran la profusión de fiestas de otoño, disfraces en Halloween, cartelería desenfrenada, desayunos interculturales… Pero, ¡ay, amigo!, a la hora de escoger curso en 1º ( y he perdido la cuenta) todos, repito, todos, nos matamos por coger los niños de las maestras más tradicionales, ¡qué casualidad! Y algunos no saben lo duro que es un primer curso, sobretodo si no han practicado la lectura; las pesadillas te duran hasta marzo. Muy oportuno tu comentario.

      • Francisco Javier
        11 diciembre 2010 a 12:59 #

        Una observación.

        Ya es la segunda o la tercera vez que leo en la prensa oficial, que siguiendo el modelo finés (palabras mayores) deberíamos tener ente los maestros a la crème de la crème de la sociedad. Es decir -aunque no se termina de decir-: no a esta pandilla de mediocres refractarios que somos los que trabajamos en la enseñanza. No me cabe duda la enorme capacidad de los fineses para haber establecido un sistema educativo excelente, sin embargo no acabo de entender eso de que los mejores deban dedicarse a la docencia. No parece nada sensato y se supone que los fineses lo son. Por sentido común, creo que los mejores matemáticos de un país deben dedicarse en cuerpo y alma a producir pensamiento matemático; que los mejores literatos se dediquen a escribir; que los mejores científicos estén en laboratorios, centros de investigación, empresas farmacéuticas; etc. Destinar a los “mejores” a la docencia sería una pérdida imperdonable de potencial creativo. Como es obvio, con estas proclamas de lo que se trata es una vez más de despistar a la población, de retórica, de no querer reconocer dónde está el problema. Entre los entusiastas de la educación suelen estar casi siempre nuestros peores enemigos.

      • Polícrates
        11 diciembre 2010 a 15:43 #

        “The PISA survey tells only a partial truth of Finnish children’s mathematical skills”

        The results of the PISA survey (http://www.jyu.fi/ktl/pisa/) have brought about satisfaction and pride in Finland. Newspapers and media have advertised that Finnish compulsory school leavers are top experts in mathematics.

        However, mathematics teachers in universities and polytechnics are worried, as in fact the mathematical knowledge of new students has declined dramatically. As an example of this one could take the extensive TIMSS 1999 survey, in which Finnish students were below the average in geometry and algebra. As another example, in order not to fail an unreasonably large amount of students in the matriculation exams, recently the board has been forced to lower the cut-off point alarmingly. Some years, 6 points out of 60 have been enough for passing.

        (sigue en http://solmu.math.helsinki.fi/2005/erik/PisaEng.html )

        Cuando el rio suena…

      • Jesús San Martín
        11 diciembre 2010 a 20:07 #

        Francisco Javier.
        Son una panda de majaderos. Estoy hasta las narices de discutir con profesores que afirman, una vez y otra también, que los doctores son mejores profesores que los licenciados. Es una tontería de la que es difícil sacarlos, los doctores se dedican a investigar, y puede que sean buenos profesores o no. Su conocimiento de las materias fundamentales, básicas, no es superior a la de un licenciado, por la sencilla razón de que no se investiga en las estructuras básicas que se enseñan, esas estructuras se conocen perfectamente y habrán sido descubiertas, en el mejor de los casos, hace un siglo. Lo que se necesita es un profesional que tenga muy claro el significado de lo que enseña y sepa comunicarlo, sabiendo las dificultades que va a encontrar el alumno y como deben superarlas. Un buen profesor es (la definición no es mía, me la comentó el que probablemente sea el mejor profesor de física de la escuela) aquel que quiere a sus alumnos, y los que aquí escriben los quieren, porque se preocupan por ellos, el corolario (no es necesario ser matemático para entenderlo) es que los malos profesores son los que limitan la potencialidad de alumno, dicen amén a todas las barbaridades y permiten que su futuro sea destruido por su cobardía para enfrentarse a las hordas medievales.
        La moda ahora en la universidad es que tienes que ser idiota integral, perdón quería decir genio universal. Debes ser buen profesor, buen investigador y buen gerente. Se puede ser muy bueno en una faceta, bueno en dos y mediocre en las demás. Y aunque tuviera capacidad innata para todas ellas no tendría tiempo para dedicarme a todas ellas y adquirir la necesaria experiencia y habilidad. Luces tan cortas nacen de quienes son malos profesores y peores investigadores, que se han refugiado en la des-gestíon, y pretenden decirles a los demás lo que ellos no saben hacer: para saber lo que hay que hacer, sólo hace falta mirar dónde están los premios Nobel. Situación similar a los que nunca han cogido una tiza y pretenden decirles a los demás como enseñar.

      • Francisco Javier
        11 diciembre 2010 a 21:15 #

        Estimado Jesús:

        debería haber matizado, que en la Universidad las cosas son distintas. Evidentemente en la Universidad hay gente de la más alta capacitación y aquí sí interesa y es compatible la labor creadora con la docencia. Grandes científcos y pensadores han dado clases en la Universidad desde que esta institución fue fundada. Donde sí me parece exagerado es en el resto de niveles. Si pongamos por caso, alguien es un extraordinario pianista, sería una pena que consumiese su esfuerzo dando clases de música en la ESO. Mejor será que se dedique a dar conciertos, lo que no quita para que de vez en cuando imparta una clase magistral o tenga algún alumno escogido. Y tampoco he querido decir que valga como profesor o como maestro cualquiera: deberá tener una formación adecuada y pasar un proceso selectivo. Un saludo.

      • Jesús San Martín
        11 diciembre 2010 a 21:43 #

        Francisco Javier

        Estoy totalmente de acuerdo con tu post anterior, el mío quería aportar más puntos de vista al tuyo. Pienso que si la universidad tiene un excelente investigador es mejor que dedique su tiempo íntegramente a la investigación, en lo que es competente, lo mismo que las personas más capaces. Un músico, por muy excelente que sea, no conseguirá enseñarme música, sería un total desperdicio, y los grandes amantes de la música os perderíais un gran placer. No es necesario matizar nada.

        Un abrazo.

    • Andara
      11 diciembre 2010 a 10:57 #

      Al hilo de la primaria:
      El viejo axioma de que la culpa de todo -o de casi todo- es de los maestros y profesores se basa en unos estereotipos que los constructivistas-logsianos han CONSTRUIDO sobre nosotros: reacios, críticos o neutrales respecto al sistema dominante educativo. La cosa tiene sus bemoles porque, más que incapaz, el maestro al que se critica se presenta como fronterizo-subnormal.
      Interesa lo burdo de la oposición buen/mal profesor y el ejemplo de un proceso de aprendizaje pretendidamente constructivista pero que en realidad se parece mucho al de nuestros maestros de antaño.
      Otro mensaje secundario que se deduce es que en tiempos de crisis la falta de medios no es ningún impedimento para maravillar a nuestros alumnos (las TIC pueden esperar ..ja…ja).
      El correo corporativo del que lo tomo procede de la Universidad y para dar ejemplo, ni siquiera cita la fuente del texto. Deduzco que lo sacan de alguna revista de educación argentina (supervisor=inspector) a raíz del informe PISA.
      Cito:
      ________________________________________________________
      “”El Corcho”
      Un Supervisor visita una escuela primaria. En su recorrido observa algo que le llama la atención: una maestra estaba atrincherada detrás
      de su escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.Decidió presentarse:
      – “Permiso, soy el Supervisor… “¿Algún problema?”
      – “Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos… No tengo láminas, no tengo
      libros, … el Ministerio no me manda material didáctico, no tengo recursos electronicos, no
      tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…”
      El inspector que era un antiguo maestro: vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con aplomo se dirigió a los chicos:
      -¿Qué es esto?
      -“Un corcho señor “…gritaron los alumnos sorprendidos.
      – “Bien, “¿De donde sale el corcho?”.
      – “De la botella señor. Lo coloca una máquina…”, “del alcornoque…”…
      “de un árbol”… “de la madera…”, respondían animosos los niños.
      “¿Y qué se puede hacer con madera?”, continuaba entusiasta el docente.
      “Sillas…”, “una mesa…”, “un barco! “.
      -Bien, tenemos un barco. – “¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa
      en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito?
      – Escriban a qué provincia argentina pertenece.
      “¿Y cual es el otro puerto más cercano?
      “¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que allá nació? ¿Qué produce esta región?
      ¿Alguien recuerda una canción de este lugar?

      Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música, economía, literatura, religión, etc. La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:
      “Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas Gracias.”

      Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y buscó a la maestra. Estaba acurrucada dtrás de su escritorio, los alumnos otra vez en total desorden…

      “Señorita… ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mi?
      -Señor, ¡cómo olvidarme! ¡Que suerte que regresó!! … No encuentro el corcho. ¿Dónde lo dejó?”.”
      ________________________________________________

      El remitente del email finaliza:

      “¿Tienes idea de cuantos docentes de estos encontramos en las escuelas?”

  5. Raus
    10 diciembre 2010 a 13:22 #

    Bienvenido, José Manuel. Gracias por el artículo y por sumarse a nuestros lamentos. Lo que está haciendo la administración es igualar por abajo; o sea, reducir el nivel de exigencia general para que hasta el menos dotado o estudioso pueda superarlo. Los alumnos, cada vez más acostumbrados a estudiar menos, rinden poquísimo, lo cual exige, de nuevo, bajar el listón. Y así sucesiva e indefinidamente. Es decir, hay establecida una “competición a la baja” entre los alumnos, creada por la propia administración y consentida y reclamada por gran parte de la ciudadanía. Cuanto menos se trabaja, menos se quiere. El círculo vicioso rueda a velocidad vertiginosa pendiente abajo.

    Este no es un mal exclusivo de la escuela, sino un mal general de nuestras opulentas y demagógicas sociedades: una pandemia. Así, por ejemplo, para informar en el telediario (el que sea), el busto parlante sólo tiene que emplear indiscriminadamente unas cuantas de palabras: “registrar”, “arrancar”, “escenario”, “puntual”. Con éstas (o quizá tres o cuatro más), se bastará y sobrará el nesciente para hacer su trabajo, y nadie le dirá nada. Ahora todo “se registra”: unas nubes en el horizonte, lluvias en el cantábrico, un asesinato, una pregunta al Parlamento… Lo que sea. Como los pitufos, vaya. Ah, y ya no nos dan información, sino informaciones. Ya lo sabíamos: Carreter nos advirtió de la inclinación del malhablado por las palabras largas, como la de los pavos por sus colas… Por no hablar, patético intento de seducción, del afectado, festivo y ridículo soniquete que estos atildados pitufos del micrófono le imprimen al discurso.

    Cuando al eximio académico se le preguntaba por la salud del idioma, contestaba que era excelente; que lo que andaban mal eran los caletres de quienes prevaricaban con él.

    Y si echamos un vistazo al nivel cultural de la programación, tanto de radio como de televisión, apaga y vámonos. Lo que quiero decir es que la proscripción de la excelencia es un mal general, el viciado aire que respiramos cada día. La información-basura, la radiotelevisión-basura, la escuela-basura, la diversión-basura, el idioma-basura, la educación-basura, la política-basura, el arte-basura, la comida-basura, la filosofía-basura… ¿Qué se libra aquí del abrazo séptico de la idiotez? ¿Qué se libra aquí de la degradación y la decadencia?

    La falta de equidad es, sencillamente, iniquidad: maldad, injusticia grande. Esto es lo que tenemos.

    • Francisco Javier
      10 diciembre 2010 a 13:51 #

      Cuando una sociedad funciona bien, está bien de salud, la escuela funciona necesariamente bien, aunque tenga unos recursos modestos. Cuando esto nos sucede y vivimos en un estercolero cultural da igual lo que hagas porque toda conspirará en contra del trabajo que se haga en las aulas. Sociedad y Escuela no son entidades separadas, sino íntimamente vinculadas. Cuando un joven se pasa la mayoría de su tiempo viendo basuras (telebasura, vídeobasura, prensabasura, internetbasura, etc-basura), comiendo comida-basura, y educándose en un medio-basura, todo termina por ser basura. Bueno, que ya uno termina por ponerse pesado. No insisto, Raus, que tú lo explicas muy bien y llevas toda la razón.

      • Raus
        10 diciembre 2010 a 14:38 #

        No, por favor, Francisco Javier, insiste todo lo que desees. No quisiera ser el único o casi el único en señalar que la infección es general, que no sólo afecta a este o aquel órgano. Tal y como yo lo veo es algo así: estamos fijándonos en los miasmas que degradan la escuela, sin prestar mucha atención, o ninguna, a los agentes patógenos aledaños. Y es lógica hasta cierto punto esta atención selectiva: cada cual sabe y se ocupa de lo suyo, de lo que ocurre en su casa. Pero hasta cierto punto. En mi último artículo quise hacer ver la íntima relación de lo que está ocurriendo en los hogares con lo que está ocurriendo en las escuelas. La ecuación que allí formulé no podía ser más sencilla: como gran parte de los padres no educa bien a sus hijos, la enseñanza se resiente de arriba abajo. Nuestro drama empieza en los hogares y se continúa en todo lo demás. ¿Qué partido se puede sacar de un niño que no respeta, que no atiende al adulto que le intenta enseñar a hablar o escribir?

        Lo diré muy gráficamente: ¿Por qué el domador le puede enseñar al león a no cerrar la boca cuando le mete la cabeza en ella? Porque el león ya está adiestrado: sabe quién manda. Sería de locos meter la cabeza en un león sin domar. Pues bien, nuestros niños –muchos- son como ese león sin domar: gritan, desatienden, hacen burla del profesor o del padre, insultan, sueltan tacos, gruñen, protestan, dan órdenes… Ponte a enseñarles matemáticas cuando resulta que ignoran lo más básico.

        Y sí, todos los demás aspectos de nuestra cultura están igualmente viciados: la tele, la radio, la prensa, internet… Y nada de eso nos ayuda. Cuando el crío oye en el nauseabundo telediario decir que “Fulanito coló el gol “por culpa” de la asistencia de Menganito”, cuando oye esto y mil gilipolleces de este jaez, la laboriosa labor del maestro de Lengua recibe un varapalo. Cuando oye o lee que en “el partido popular “ha registrado” varias preguntas para el presidente…”, la labor del maestro también ser resiente. Cuando lee que “se ha habido lluvias “puntuales”…”, ídem. Y así ad nauseam.

        Tenemos miedo de hacer extensivo el mal porque no queremos hacer buena la pamema pedagógica de que “educa toda la tribu”. Hacemos mal en mi opinión: la dolencia es, a ojos vista, general; y nadie en su sano juicio podrá decir que no hay relación entre todas estas partes infectadas, pues actúan en sinergia. Me parece a mí que nosotros podemos denunciar que el mal es general sin temor a que los principales ideólogos de la nesciencia nos vengan con que ellos tienen razón al decir que “educa toda la tribu”. La enseñanza es cosa de la escuela, pero precisa de unos padres que sepan educar bien (esto no lo dice la secta) y, por Dios, de unos medios de comunicación que no sean el mismo moridero de la inteligencia.

  6. Jesús San Martín
    10 diciembre 2010 a 15:58 #

    José Manuel:

    La opinión personal que tengo del ser humano, y podría estar equivocado, es que le gustan los retos. Lo peor que se puede hacer es bajar el listón. Ahora mismo estoy explicando algebra, abstracta donde lo haya, y los alumnos dicen que les gusta. Estoy seguro de que no, no tienen suficiente conocimiento para gozar de ella, lo que sucede es que resuelven problemas endiabladamente complicados y se sienten satisfechos por ello: es el placer de superar problemas, de saber que la sangre corre por tus venas y de que eres una maravilla de la creación.
    Cierta vez leí que para aprender a nadar te tienes que meter en una piscina que te cubra ligeramente por encima de la narices, de forma que puedas respirar poniéndote de puntillas pero te resulte más cómodo aprender a flotar y nadar. El listón está al alcance, pero supone un reto, estamos de acuerdo que con el agua por la cintura nadie aprende a nadar, aunque pueda hacerlo. Como la piscina es la misma para todos, la altura de las personas tiene que ser aproximadamente la misma. Es fácil ver la semejanza, la piscina es el aula, y la altura el conocimiento de los alumnos. Necesitamos homogeneidad en los alumnos del aula, no pueden pasar sin aprobar, o esa persona será baja y caben dos posibilidades: o la dejamos que se ahogue o bajamos el nivel del agua y nadie aprende a nadar; cabe otra posibilidad, que niegan por principio, quédate en la piscina que estabas hasta que puedas pasar a una que cubra más.
    Volviendo a la idea del principio, de que el ser humano es un ser al que le gustan los retos, cargados con doscientos kilos de hormonas y en una edad que buscan la emancipación, si no se distraen intentando saltar el listón se distraerán con el profesor.
    Discrepo contigo en que nos encontremos en la sociedad del conocimiento. Si ese fuera el caso se respetaría al transmisor del conocimiento: al maestro, no se le partiría la cara. (Estoy de acuerdo contigo, es sólo una figura literaria para mostrar la situación)
    Me ha gustado mucho la didáctica de tu artículo e indicar el significado del tamaño del efecto (yo, de hecho, no lo conocía), es importante saber leer los números.
    En definitiva, un placer leerte.

    Ania:

    Mis felicitaciones por llamar al pan pan y al vino vino. Voy yo con otra ligeramente incorrecta. El espadachín más famoso de la historia, Musashi, tuvo su primer combate a muerte a los 13 años, y mató al oponente. Junto a El Príncipe, de Maquiavelo, y El arte de la guerra, de Sun Zi, está El libro de los cinco anillos, de Musashi, lo comento antes que los borregos empiecen a balar por el ejemplo elegido. La menarquia se sitúa alrededor de los 12 años, lo que indica claramente donde sitúa el cuerpo la madurez. Guerra a los 13, primera ovulación a los 12, y muerte a los 30 nos han acompañado durante cientos de miles de años. Hemos inventado la adolescencia y agilipollado a los jóvenes: ahora apenas leen con diez y no consiguen entender un texto que habla de cepillos de dientes, cuando hace tres siglos les quedaban dos años para empezar a cargarse de hijos y tres para ir a la guerra. Estamos rodeados de cuerpos de adultos con 15 años, a los que hay que regalar la píldora del cachondeo después, pero no se les puede pedir esfuerzo. “Manda huevos” (de los que ponen las gallinas, será porque soy políticamente correcto o porque en España no hay lo que tienen los griegos)

    Raus y Francisco Javier:

    Totalmente de acuerdo con vosotros, añadir que infectar a la escuela es indispensable para que la pandemia social continúe, en caso contrario tendrían que empezar a trabajar los politicastros. Los políticos lo ven y son los principales responsables, lo mantienen por su conveniencia. Veo una cosa positiva a la programación de la televisión y las noticias de los periódicos: la cantidad de tiempo que me ahorro no viendo unas y no leyendo otras.

    • 10 diciembre 2010 a 21:34 #

      Jesús, me inicié en la vida pedagógica, o parapedagogica, para ser más exactos, como profesor de natación y me avergüenzo al recordar que nuestro método con los chavales que se “apanicaban” ante la sola idea de verse en ese gran charco sin nada a lo que agarrarse consistía en cogerlos del brazo y la cintura y lanzarlos justo al medio de la piscina y, así que salían de la zambullida, les poníamos el asidero de hierro como una zanahoria hacia la que se lanzaban braceando con un estilo que compensaba el horror que habían vivido, aunque perseguían en vano el hierro, porque se lo íbaos retirando hasta que llegaban por sus propios medios hasta el bordillo… Ya digo que me arrepiento…

    • Jesús San Martín
      10 diciembre 2010 a 22:26 #

      queróa decir Sonia no Ania, perdón.

      Juan

      Esa técnica que comentas para la piscina yo la he sufrido para el doctorado: te tiramos en medio de la piscina y si llegas al borde sabes nadar, es bastante salvaje y tragué bastante agua: me doctoré en físicas y en psicología flotadora. Mis conocimientos doctorales se redujeron a una frase, que digo a mis doctorandos cuando están próximos a leer: un doctorando está preparado para leer cuando llega a la conclusión de que su director de tesis es el tonto más grande del mundo. Es una forma brusca de traerles a este mundo y que vean que de su tesis saben ellos y sólo ellos, a mí ya no me necesitan y al tribunal no hay que tenerle miedo.
      Creo que haber pasado por ello, o que en algún momento nosotros se lo hayamos hecho a otros, aunque después nos pese, es positivo: sabemos lo que hay que hacer y lo que no. Me llevo de maravilla con mi antiguo director de tesis, al que considero un gran amigo, hizo lo que creía que tenía que hacer, y si a mí no me gustaba tragar agua, mayorcito era para marcharme.
      No te arrepientas, seguro que tus alumnos de natación se lanzan al charco en las cosas de este mundo, saben que se aprende a nadar mientras se traga agua, y así es en lo más importante de la vida. Compáralos con algunos de nuestros alumnos que se ahogan tragando su propia saliva.

      • 11 diciembre 2010 a 22:27 #

        En mi caso, Jesús, que ando en plena elabración de la tesis, lo que he hecho ha sido escoger un director que, siendo de la especialidad, jamás se ha acercado, ni por equivocación, al tema sobre el que la hago. Con la sensación de libertad absoluta que tal situación me depara, trabajo que es un contento…, aun a pesar de que la pérdida de la jubilación LOE me obliga a intensificar la labor para poder llegar al 2015 con los deberes hechos…
        Un saludo cordial

      • Jesús San Martín
        11 diciembre 2010 a 23:18 #

        Cuando uno es Maestro, y tú lo eres Juan, no se necesitan maestros, sólo un nombre que figure como director.

        Un abrazo

  7. 10 diciembre 2010 a 17:18 #

    Me parece muy interesante que Deseducativos incorpore a alguien como J.M. Lacasa a quien sigo desde hace tiempo, primero en la revista Magisterio y ahora en su bitácora. Tengo la impresión de que aporta un ángulo de visión de la educación que en cierto modo faltaba en Desducativos y que seguramente todos agradeceréis como yo hago en este momento.

    • Raus
      10 diciembre 2010 a 18:11 #

      Por mi parte, Emilio, lo agradezco y mucho. El artículo es un ejemplo excelente de lo que nos puede aportar un buen análisis estadístico y de cómo los gobiernos se refugian en determinadas cifras que les interesa para jugar al despiste o salirse por la tajente. Los efectos regionales o autonómicos señalados Lacasa deben ser estudiados. A mi juicio, las diferencias entre unas taifas y otras muestra la necesidad de una política de enseñanza nacional, atenta a las desviaciones regionales para corregirlas cuanto antes.
      Por mi parte, sólo he querido llamar la atención, quizá con demasiadas palabras y razones, de que la proscripción de la excelencia, atinadamente señalada por Lacasa, es un mal general al que, a mi juicio, también deberíamos prestar atención.
      Saludos.

  8. Francisco Javier
    10 diciembre 2010 a 17:30 #

    La pregunta sin respuesta.

    De modo muy genérico tres parecen ser en mi modesta opinión los principales objetivos o retos ante los que se enfrenta la educación en este país que es España:

    1) Es necesario alfabetizar a toda la población de forma eficaz, o mejor dicho: de forma veraz. Lo que de momento no sucede, ni va a suceder mientras sigamos persistiendo en lo mismo.

    2) Es necesario una Formación Profesional más moderna, mejor, con recursos y plazas suficientes para cubrir la necesidad urgente de profesionales cualificados que requiere el sistema. Lo que tampoco sucede.

    3) Es necesario poner los medios que hagan posible que nuestros estudiantes más cualificados puedan desarrollar su talento de forma adecuada. Esto es: es urgente un Bachillerato, que recupere su verdadero sentido, que no es otro sino el de preparar a futuros universitarios. La ESO y el actual Bachillerato de dos años hace absolutamente imposible que esto sea así, como la inmensa mayoría de profesores y catedráticos de Universidad denuncian.

    Creo que no es necesario ser muy listo para comprender que la actual estructura de nuestro sistema hace absolutamente imposible que se cumplan estos objetivos. La reducción de la Escuela Primaria (la formación básica llevada a cabo por maestros) en dos años y la obligatoriedad de una Educación Secundaria de nada menos que de cuatro años, son la razón de ser de que seamos un desastre. (Aparte de otros factores no menos importantes, que tan bien ha destacado y fundamentado nuestro amigo Raus.)

    1) La ampliación en dos años de la Escuela sería una medida buena por muchas razones. Primero, porque los maestros tienen mucha mejor preparación para alfabetizar a la población que los profesores de instituto. Segundo, porque los maestros tienen una formación pedagógica de la que los profesores carecen. Tercero: porque la Escuela es el medio indicado para resolver todos los problemas de orden psicopedagógico, social, etc. Es en la Escuela donde medidas racionales (no idioteces psi-) pueden hacer su labor de terapia, compensatoria, etc. En un instituto ya es demasiado tarde (esa es mi experiencia y nadie, que no sea un demagogo nato) la puede negar) y al final todo se limita, como hasta ellos saben, a que el muchacho esté entre cuatro paredes recluido, perdiendo mucho el tiempo y en una inmensa mayoría de casos sin recibir nada (son muchos los que no titulan y con un futuro muy negro.) En síntesis: la ESO debe desaparecer, es un error total y absoluto.

    2) Una vez conseguida la alfabetización, el alumno y su familia deben tener libertad para elegir. ¿No se nos dice que la FP es una salida muy digna -y es que lo es? ¡Adelante! ¿Dónde están los planes anunciados de reforma de los estudios de FP? Me dicen que es cara. ¡Qué le vamos a hacer! Las buenas inversiones a la larga rentan grandes beneficios. Pero tal vez, a pesar de todos los esfuerzos de la Escuela, haya alumnos que por distintos motivos no hayan alcanzado los mínimos necesarios exigibles. Seamos realistas: unas Escuelas y Talleres de Formación laboral, con los mecanismos necesarios para alcanzar los objetivos de la Escuela (un título que permita a los alumnos incorporarse a la FP más adelante) se imponen como una vía más. Y si alguno le da mucha penita, más penita me dan a mí todos esos alumnos que pasan recluidos cuatro años en un instituto y se largan en “cuanto cumplen los 16” y, por cierto, muchos de ellos habiendo dado más lata de la permisible tratándose de un instituto. También está la posibilidad de tomarnos en serio a Marx y organizar una Revolución que nos hiciese a todos camaradas, hermanos e iguales. Así todo cambiaría. No parece que algo así (de momento) tenga mucho futuro.

    3) Con unos institutos orientados hacia la Universidad y los estudios superiores, por fin podríamos empezar a hablar de cosas serias: de entrada a dar clase. Los alumnos más estudiosos encontrarían un ambiente propicio para el estudio (no el manicomio de nuestros institutos), etc.

    Habría que añadir un cuarto: la Universidad. Aquí de lo que se trataría es de mandar a paseo Bolonia y todos esos rollos: universidades serias, exigentes, modernas, que imaprtan conocimientos sólidos y foemnten la investigación, excelencia en estado puro.

    Si esto es así, ¿por qué plantearlo es TABÚ? La pregunta sin respuesta.

    Mi bienvenida y mis felicitaciones al autor de este interesante y estupendo artículo. Los datos son muy necesarios, sin duda.

    • Francisco Javier
      10 diciembre 2010 a 21:13 #

      Intento responderme a mí mismo.

      Creo que la palabra “tabú” es exacta. Los que inventaron la LOGSE sabían muy bien lo que hacían. Sus ideas arraigaron con enorme fuerza en la psique, en los intríngulis del Super-yo. La idea de transgredir ciertos principios activa inmediatamente los mecanismos de autocensura. No sólo que unos se sienta repulsivo, reaccionario, un facha – con los sentimientos de contradicción y malestar que consciente e inconscientemente ello conlleva, es que uno puede llegar incluso a sentirse casi un criminal, un defenestrador de vidas , uno que destruye el futuro de jóvenes víctimas de una sociedad injusta, etc. Un trauma así es algo que ni los menos progresistas desean. Es sólo pura especulación y además como nuestro entrañable Punset dijo en una ocasión, el psicoanálisis está superado, es una tontería y lo mejor que podíamos hacer es tirar sus libros a la basura. ¡Con el cariño que le tengo a Freud! Es muy raro este mundo.

  9. 10 diciembre 2010 a 20:28 #

    Bienvenido a Deseducativos. Y muchas gracias por una aportación tan rigurosa.

  10. 10 diciembre 2010 a 21:27 #

    Me sumo a la bienvenida, a pesar de que mi admiración es un poco la del ignorante a quien dejan boquiabierto las “divinas palabras”… Leía con aplicación los razonamientos estadísticos y pensaba para mí: ¿y dónde esta la educación entre todas esas cifras? ¿De qué se habla si no se habla de que la capacidad de comprensión que se le exige a un zagal de quince años, según las pruebas que aquí se han mostrado, es un absurdo radical? De repente me he visto como el palurdo de un dibujo de Gila que fue portada de Hermano Lobo allá por… Un capitalista llena la pizarra de fórmulas matemáticas -se supone que para convencer científicamente al palurdo de por qué existen ambos y de por que a cada uno le va como le va en la vida- y, con un gran globo que ocupaba un tercio de la portada, concluía, el de la chistera: ¡Y me llevo una! Me desternillé -destornillé para mis alumnos- de risa, como ahora me ha pasado al recordar aquel ingenio del gran Gila, cuyos dibujos, a buen seguro, no han pasado a la historia del cómic.
    Estoy de acuerdo con la conclusión del autor, y me alegra que, desde un dominio tan apabullante del lenguaje tecnócrata con que el poder siempre quiere endilgarnos las ruedas de molino, se le dé ese hermoso bofetón político que tanto se merece.

  11. anastasia
    22 diciembre 2010 a 12:33 #

    Si me permiten.
    Veo la insistencia de denostrar la concertada, de muchos maestros que aquí escriben, cuando sus palabras sólo hacen que hablar bien de ella. Me explico. . Dicen que en la Pública muchos docentes aplican unos métodos modernos que no funcionan pero que en la Concertada aplican métodos que sí y por eso a sus hijos los llevan a la concertada. Ante esto, no es lógico que unos padres quieran llevar a sus hijos a esos centros donde sí enseñanan a leer? ¿Si ustedes mismos dicen que enseñan mejor en la concertada, porque insultan a los padres que van a esos centros? Ya sé que también en la pública se hace bien, pero por lo que dicen, como los pimientos del padrón, algunos pican y otros non. Yo prefiero no dejar la educación de mis hijos al azar.
    Ya en materia, es que la Primaria, perdónenme, en materia de ser evaluada vive muy relajada. a. Sé que a muchos padres les gustará lo del disfraz de Hallowen, conectando con montar el Bleén o festival de Navidad, mientras que llega el hacer las fallas , entremedias el carnaval, hacemos unas jornada de la paz y participanmos en un correlengua por los derechos lingüísticos, y luego un día al zoo y otro a los pececitos. No sé, visto desde fuerz a veces uno no sabe quien renuncia a educar y pasa a ser luudoteca. Y luego, ahala, el alumno al instituto y que se apañe, y entonces aparecen los síntomas de la educación deficitaria y empiezan a repetir, fracasar, etcétera.
    No sé, con aquello de que no hay que hacer lpúblicos los resultados de Primaria de los centros porque está feo hacer ránkings y eso, veo que mi hijo en clase hace muchas tonterías pero de provecho, poco.
    Eso sí, tiene una infancia feliz y yo estoy quemando la videocámara.

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