Felicidad, virtud y libertad


Juan Pedro Viñuela Rodríguez

 

El valor es la virtud (fuerza) que nos eleva por encima de nuestras pasiones. La valentía, el coraje, nos hacen libres. La virtud está en la fuerza, la voluntad. Por eso, la educación -y eso es una de las cosas fundamentales que se han olvidados en las sucesivas leyes educativas- tiene que ir dirigida a la educación de la virtud. De ahí que la educación tenga más que ver con la educación de la voluntad, que nos hace libres, que con las motivaciones. Las motivaciones se dirigen a los deseos. Los apetitos y deseos nos hacen esclavos. Son las pasiones. Este es uno de los grandes engaños de la teoría educativa actual. Por eso encontramos tanto niño caprichoso, sujeto a sus pasiones y, pocos, con coraje y valentía, que sean capaces de lanzarse por encima de sí mismos y de sus pasiones, como la del miedo. El héroe, no es que no tenga miedo, es que es libre y acepta cumplir con su deber, porque lo considera importante.

Virtud, libertad y felicidad. Aquí están las claves. La felicidad es casi una cuestión accidental y bioquímica. Pero la virtud y la libertad tienen que ver con la acción. Son realmente el ámbito de la ética. Y no se alcanzan ninguna de las dos sin esfuerzo. Y ese esfuerzo es la tarea de nuestra vida. De ahí que la vida pueda ser una payasada o una obra de arte. La tarea de construir nuestra propia vida es la que forja nuestro ser y nos aleja del rebaño. El rebaño, decadente, no se esfuerza, sigue los impulsos de los deseos y huye, muerto de miedo, de de los ladridos del perro vigilante. El miedo es lo que utiliza el poder para dirigir al rebaño. Al poder no le interesa la libertad, prefiere que estemos “felices” y contentos, así tiene las manos libres. Pero el hombre libre es el que está por encima del miedo. Por eso es de temer y el poder lo rechaza como a un inadaptado.

No son tiempos de camuflaje ni de medias verdades. Son tiempos de héroes morales. El pueblo necesita ejemplaridad y excelencia. El héroe no es feliz por necesidad, es digno. Por eso hay que seguir admitiendo y practicando la sentencia socrática de que es mejor padecer una injusticia que cometerla.

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Categorías: Soluciones

Autor:Juan Pedro Viñuela Rodríguez

Profesor de ética y filosofía. Autor de Fin de milenio y otros ensayos. Una mirada etica a la tecnociencia y el progreso y Filosofía desde la trinchera. Director del seminario de CTS del IES MELÉNDEZ VALDÉS, y de la revista de ensayos Esbozos.

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21 comentarios en “Felicidad, virtud y libertad”

  1. 14 noviembre 2010 a 11:07 #

    Son tiempos de héroes morales. El pueblo necesita ejemplaridad y excelencia. El héroe no es feliz por necesidad, es digno.

    ¡Bravo, Juan Pedro!

  2. 14 noviembre 2010 a 11:30 #

    Sintéticas y precisas definiciones. Enhorabuena por la lucidez, la claridad y el tino.
    Un abrazo

  3. Ana Belén
    14 noviembre 2010 a 12:38 #

    Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
    Este estupendo artículo desmonta los cimientos que sostienen las teorías que sustentan el sistema educativo vigente en España solamente con tres párrafos. Como dice Mariano, lucidez, claridad y tino.
    Un saludo.

  4. Francisco Javier
    14 noviembre 2010 a 13:53 #

    Tarde o temprano tendremos que volver a poner el acento en la virtud. La única libertad que merece tal nombre es la que nace de la virtud moral y de la responsabilidad. Todo lo demás es mercado y necia necesidad. Mientras esto no cale en la sociedad, incluso aunque cambie radicalmente el sistema educativo, seguiremos por la mala senda. El problema de la educación no es sólo de la educación, es una manifestación de un mal mucho más amplio, más poderoso y más complejo. Digamos que el problema de fondo es que no sabemos por qué, ni para qué estamos aquí (nihilismo.) De ahí que, como siempre sucede en tiempos de crisis profunda, proliferen los falsos profetas, los sofistas de la peor raigambre, los charlatanes, la palabrería vacía, las neo-religiones travestidas y todo tipo de excrecencias de las que el sujeto contemporáneo, en su profunda desorientación, es víctima y presa fácil.

  5. Francisco Javier
    14 noviembre 2010 a 17:27 #

    El pueblo necesita modelos de virtud, de excelencia. Pero el principal educador del pueblo en la Era de la Globalización son los mass media: fundamentalmente la televisión y cada vez más Internet (las redes sociales, el chat, el porno y la violencia, el mundo freaky, el cotillleo y la culturilla basura). ¿Cómo luchar frente a eso? El problema de la educación, perdón por repetirme, no está ni mucho menos sólo en la educación. Una sola hora de Telecinco (por poner un ejemplo especialmente cutre entre la práctica totalidad de cadenas TV) hace tanto daño, que son necesarias muchas horas de esfuerzo docente para corregir las lesiones espirituales producidas por la radiación televisiva (y en realidad no tiene remedio.) La educación debe ir acompañada de políticas sociales globales. Los padres deberían limitar de forma radical las horas de televisión (y de ordenador) de sus hijos: un ratito de dibujos animados a la hora de merendar y poco más; por la noche a las 10 a la cama con un libro y a leer hasta caer en el sueño. La regeneración moral, que el artículo de Juan Pedro señala, tiene que darse en todas las dimensiones de la vida para que ésta no quede condenada a ser una payasada; la educación por sí sola no puede transformar el mundo: este es uno de los principales errores (entre muchos otros) en que cae el “utopismo” educativo.

  6. 14 noviembre 2010 a 18:15 #

    Gracias por vuestros comentarios. Francisco Javier, efectivamente, concuerdo contigo. La regeneración moral debe ser global. Y, como dices, los centros de enseñanza, no son precisamente los más importantes en la educación. En un artículo que escribí hace años “El malestar en la enseñanza” comenzaba diciendo que cuando iba al instituto siempre me decía que iba a deseducar. La tarea del profesor es trascender la doxa del alumno. La filosofía decía Ortega era paradoxa. Los medios de comunicación transmiten más valores que los profesores. El problema, como ya he señalado otras veces, es de índole global. A mi modo de ver asistimos a una crisis filosófica tremenda que nos ha llevado a adoptar una imagen del mundo, una cosmovisión, con sus valores incluidos, que es absolutamente perniciosa para la humanidad. La educación, el sistema de enseñanza, es vehículo, asimismo, de esa psuedofilosofía, que, como hemos señalado aquí entronca con el relativismo, el posmodernismo y el constructivismo. Gracias y un saludo.

    • 16 noviembre 2010 a 15:24 #

      En efecto, de “profesor paradójico” podría calificarme, pues coincido contigo en esa labor higiénica que continúo practicando desde hace ya…, la intemerata. Mi labor educativa ha consistido en borrar los tópicos, las demagogias y las pseudoideas o ideas sedicentes con las que entran en clase y que pronto descompongo ante sus oídos para que escapen de la prisión de la obediencia y sepan lo duro que es conseguir tener un juicio propio. Muchos se asustan y prefieren el servilismo y la “comodidad” del secuaz que cumple órdenes sin cuestionarlas nunca. Y ahí compruebo cómo se ha enseñoreado de ellos el debilitamiento moral, casi hasta dejarlos hechos unas piltrafillas. Erich Fromm hablaba del miedo a la libertad, pero anterior a él es el miedo a ser uno mismo, a “tener que ser un uno mismo” frente a la tranquilidad de no ser o ser mera parte insignificante de la masa, ¡ algo tan recompensado socialmente!

  7. Raus
    14 noviembre 2010 a 20:21 #

    Amigo Juan Pedro, llego un poco tarde. Así como el concepto de disciplina ha quedado proscrito en los cuencos encefálicos de nuestros pedagogos (en realidad, en toda la sociedad), pues lo relacionan con los regímenes militares, también el concepto de virtud ha sido desterrado, en este caso por su aparente ascendencia religiosa o católica. Y no, ni la disciplina ha de ser necesariamente militar ni la virtud obligatoriamente religiosa. Tu artículo es hermoso, como ese heroico David de Miguel Ángel cuya determinación y coraje tanto necesitamos. Sobre la quiebra de la voluntad estoy preparando un escrito. Enhorabuena.

  8. Ania
    14 noviembre 2010 a 21:14 #

    Es hermoso tu artículo y tus postulados me gustan para mí.

    ¡ Cómo me gustaría que sirvieran y fueran apreciados también por mis hijos y sus congéneres!

  9. Ania
    14 noviembre 2010 a 21:16 #

    Perdón, debí decir “mis alumnos” . A veces, incluso en este foro, me olvido de que soy profesora.

  10. Francisco Javier
    15 noviembre 2010 a 9:34 #

    A propósito del heroísmo, quiero felicitar a David por su estupenda idea de plantar un lazo de solidaridad con el pueblo saharui. Lo que vemos en estos días ejemplifica a las claras justamente la cobardía, la falta de ética y la miseria, que antepone los intereses económicos y geopolíticos a la defensa de la libertad y los derechos humanos. España es responsable de una descolonización cochambrosa, que ha llevado a una situación desesperada a pueblo. El no asumir esa responsabilidad es pura cobardía y una vergüenza que se suma a nuestro vergonzoso pasado colonial.

  11. 15 noviembre 2010 a 11:00 #

    Efectivamente, Raus, se ha olvidado la virtud y la voluntad, ambas relacionadas. Para la consecución de la virtud es necesaria la voluntad. Pero, como sabes, el modelo pedagógico se apoya en el empirsmo y el constructivismo. El empirismo, como ideal de ciencia, elimina todo aquello que no es observable. De ahí que la voluntad desaparezca del estudio del psicólogo y el pedagogo. Y esto ha producido un tremendo daño como ya hemos analizado. Creo que es necesario, para una regeneración ética de la enseñanza, y de la sociedad en su conjunto, una vuelta a la ética de Aristóteles y de Kant. Pero esto son palabras mayores que necesitarían un artículo extenso y a parte. Gracias.

  12. El pobrecito profesor
    15 noviembre 2010 a 19:22 #

    Grande y sabio artículo. Palabras bellas, como virtud, voluntad, esfuerzo, heroísmo, han quedado deslegitimadas en esta sociedad y, por supuesto, en nuestra educación. Se confunden tanto su sentido como su ideología, que es válida para cualquier cultura civilizada. Es una pena que este texto no pueda comentarse con los alumnos de nuestros centros educativos, y no digo sólo de secundaria o bachillerato, creo que tampoco de algunos universitarios. Ni lo llegarían a entender ni, quizás lo más preocupante, mostrarían ningún interés por el tema.

  13. José De Miguel Parada
    15 noviembre 2010 a 22:33 #

    ¿Cómo me presento en mi Instituto y me planteo lo que sabiamente propone el Juan Pedro? Virtud es la que yo tengo cuando aguanto las lindezas de mis orientadores.

    • Ania
      16 noviembre 2010 a 12:05 #

      Al hilo de José Miguel sobre lindezas de Orientadoras:

      La Orientadora arte y parte cómo no, del Cómité-Uy, qué lapsus- Comisión de convivencia, escoltada por su grupito convivencial (mayormente Pedagogas terapeutas), increpa a la cabeza de turco- otro lapsus,( si es que no se dónde tengo la cabeza esta tarde)-, increpa a una profesora , quería decir, bolígrafo en mano ella: “a ver, dime , qué es lo que esperas tú de ese grupo”

      Cabeza de turco, – profesora , perdón-, respondiendo:

      a) ¡¿Pero a qué viene esa pregunta?!
      b) Lo que espero está en la programación que me habéis obligado a hacer y entregar en fecha.
      c) ¿Para qué coño he entregado la programación?
      d) Un clima de trabajo en el aula.
      e) Que se apliquen las sanciones a las faltas de convivencia con el rigor requerido para poder trabajar.
      d) Que no me amenacen de muerte.
      e) ……….
      f) ……….

      La lista es abierta . añadan señores y señoras docentes , si gustan, otras respuestas posibles.

      • Francisco Javier
        16 noviembre 2010 a 17:35 #

        Lo de las “comisiones de convivencia” es uno de los inventos más lesivos, más imbéciles, más anti-educativos, más humillantes en que ha degenerado esta gran mentira. Será digno de ver el que una orientadora tuviese un conflicto serio con algún cafre de esos que tanto abundan en nuestros centros educativos y que se viese inmersa en un proceso de conciliación presidido por una de estas comisiones formadas por orientadores, profesores ilusos y unos cuantos alumnos aspirantes a menudos psicólogos. ¿A ver qué tal le sentaba? Si un profesor debe someterse al tribunal de una comisión de convivencia, ¿dónde queda su autoridad moral, su autoestima -si es que algo le queda? Lo tenemos que tener muy claro y negarnos de forma tajante a ser juzgados por quiénes no tiene por ley ninguna prerrogativa, ningún derecho, nada. Que venga el inspector, el Sursuncorda o la Guardia Civil, pero que no nos toquen las narices más de lo necesario.

  14. Ania
    16 noviembre 2010 a 12:13 #

    errata: donde digo “tú” quiero decir “TÚ”

  15. Ania
    16 noviembre 2010 a 12:32 #

    errata: donde digo “tú” quiero decir “TÚ”

    Otra errata: después de punto evidentemente he debido de poner mayúscula: “Añadan” quise decir y no “añadan”.

  16. Bolboreta
    17 noviembre 2010 a 8:30 #

    Tus artículos, Juan Pedro, son breves, pero intensos. Me has recordado a los samuráis y su credo.
    Disculpad mi simpleza al recurrir al copy & paste, pero soy una persona pragmática y nunca podría llegar a desarrollar algo semejante. Os pego el credo samurái.
    Cambiar la palabra samurái por PROFESOR y ya veréis que bonito queda. Me gusta la primera, pero mi favorita sería la última: “Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel”.
    ¡¡Quiero ser un profesor-samurái!!

    1. GI – Honradez y Justicia
    Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.
    Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.
    Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
    2. YU – Valor Heroico
    Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.
    Un samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.
    Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
    3. JIN – Compasión
    Mediante el entrenamiento intenso el samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.
    Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
    4. REI – Cortesía
    Los samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.
    Un samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.
    5. MEYO – Honor
    El Auténtico samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.
    No puedes ocultarte de ti mismo.
    6. MAKOTO – Sinceridad Absoluta
    Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.
    No ha de “dar su palabra.” No ha de “prometer.” El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.
    Hablar y Hacer son la misma acción.
    7. CHUGO – Deber y Lealtad
    Para el samurai, haber hecho o dicho “algo”, significa que ese “algo” le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.
    Un samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.
    Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
    Cuidado con el camino que sigues.

  17. 17 noviembre 2010 a 10:24 #

    Es la moral del fuerte, del aristócrata. La necesidad de la meritocracia, frente a la mediocridad de nuestra sociedad y del sistema educativo. Pero es necesario recordar el diálogo del final de la película de Korosawa “Los siete samuráis.” (Hablan entre sí los samuráis.)
    – Otra vez hemos sido derrotados.
    – ¿Cómo?
    – Sí, los ganadores son los campesinos y no nosotros.
    Los siete samuráis. Kurosawa.

  18. Francisco Javier
    17 noviembre 2010 a 11:58 #

    Os recomiendo a todos este artículo de Josep Ramoneda aparecido hoy en EL PAÍS:

    “La construcción social del fascismo”

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/construccion/cultural/fascismo/elpepuopi/20101117elpepiopi_12/Tes

    Los héroes del pueblo no son precisamente samuráis, sino más bien las Belén Estebán y otros monstruos protofascistas. Por cierto, una de las características de nuestra LOE y de todo el Discurso que la fundamenta es su carácter profundamente populista: a lo niños, a sus papás, a las familias, hay que decirles de continuo que todos son muy guapos, muy listos, que tienen todos los derechos del mundo, que sus hijos son geniales (aunque un pco traviesillos),…. (un asunto a desarrollar, porque creo que tiene bastante sustancia.)

    Un saludo.

    PD: Una idea estupenda la de presentar aquí el Código Samurái (un texto genial y de enorme profundidad.)

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