Vivo en un “Polígano” II: la aristocracia


Maximiliano Bernabé Guerrero

 

Este fue el título de un escrito mío de finales del invierno pasado, y ahora emprendo la segunda parte de la saga sobre mi barrio. No es que pretenda emular a nuestra ilustre compañera Luisa J., cuya maestría, incluso lirismo, en “Elogio y Vindicación del Profesor” sé que no puedo igualar. Mi terreno es el esperpento, y a eso voy, a intentar describir las nuevas clases sociales que han ido surgiendo en mi barrio periférico toledano, extrapolables a otros muchos en esta España de nuevos ricos. Y a cómo se relacionan con la Enseñanza.

Los Junkers: Integran este grupo, principalmente, albañiles, instaladores de sistemas de calefacción y aire acondicionado y profesionales de la remodelación y reforma de viviendas. Su poderío económico creció vertiginosamente en la década que va de 1998 a 2008, y, como la clase de aristócratas terratenientes prusianos que le da nombre, han acaparado fincas, en este caso viviendas de protección oficial, que han copado a precios muy apañaditos debido a que, a  pesar de que han ingresado sacos de billetes, la mayor parte entran en eso que se llama la economía sumergida, que tan raro nos suena, a pesar de que nos rodea, y casi todos figuran en los papeles en la casi indigencia. Indigentes oficiales que han invertido gran parte de sus ganancias en apartamentos en Torrevieja y, sobre todo, en gigantescos vehículos todoterreno, pues un rasgo inherente a su casta es ocupar la acera de forma ostentosa cuando llevan o traen a sus retoños a la escuela, distante esta dos manzanas de su vivienda VPO. Sus temas de conversación suelen ser fijos y definitorios:

-El vestidor que se han hecho anejo al dormitorio principal, digno tanto en obra como en contenido de ser comparado con Versalles o Postdam.

-El viaje fantástico que acaban de realizar a la República Dominicana, Cuba o Yucatán, su comparación con el del año pasado, lo buenorros/as que están algunos nativos, a los que solo han entrevisto entre los empleados del “resort”.

-Lo vagos que son los maestros y profesores, que tienen muchas vacaciones y, además, no consiguen motivar y hacer que Jonathan y Yumalae “promoncionen”, que eso es lo que les ha dicho la orientadora. Esta sí que es una chica muy comprometida, miembra de dos oenegés del barrio, que les ha dicho que no se “rayen”, que luego lo van a conseguir tó en un sitio que se llama el pecepeí.

Su poderío y el tamaño de los 4×4 que se compran, pero no su verborrea, han disminuido considerablemente desde que nos instalamos en esta crisis.

La Haute Bourgeoisie: No tienen el pedigrí aristocrático de los anteriores, no han visto tampoco tantos sacos de billetes, aunque el hecho de que las talegas que pasan bajo sus narices hayan sido ganadas de modo menos laborioso, ha propiciado que esta clase haya sido engrosada por bastantes desertores de los junkers. Su ocupación laboral principal son “las bolsas”, también conocida como la mamandurria. Me explico, son las denominadas bolsas de trabajo de organismos públicos y afines. Los haut bourgeois son inquilinos (algunos dicen “aquilinos”) perpetuos de las listas de interinos y periódicamente tienen que pasar por un misterio iniciático llamado “la oposición”, donde con solo firmar un papelillo obtienen otra prórroga de permanencia en la mamandurria. A pesar de esta sencillez, según ellos, esta firma constituye una humillación sin parangón. Con esa firmita se blindan y se impide que esos curros salgan a la libre competencia o a un sistema de oposiciones libre. Tienen querencia por asentar sus reales en los “endosados” con piscina comunitaria, y los temas de conversación y las preferencias automovilísticas coinciden casi plenamente con las de los junkers. Con dos salvedades:

-Además de los carrazos 4×4 hay un sector disidente, más fino, que se inclina por los BMW, Audi y Mercedes de reventa, importados. Algunos no salen mal de precio, pueden estar un poco cascados y hasta haber sido taxis en Berlín, pero lo que cuenta es que los vecinos vean la marca.

-Los comentarios sobre los profesores de Kevin y Jessica se escoran por este lado: “Yo sus comprendo a vusotros, “decentes”, porque yo también soy empleao público. Lo que pasa es que tenís que dejarsus de libracos y convertirsus en profesionales globalificados, multifuncionales y poligestores comprometíos, eso sí, y enchufaos a las nuevas ticnologías. Entonces ya verás cómo aprueban tós los chavales”

La crisis les ha afectado menos que a los anteriores.

La gentry: Como sus congéneres británicos, son lo más de lo más, al menos para el barrio. Aunque es menester decir que la gran mayoría de ellos no reside en el “polígano”, con el que mantienen una relación ambivalente: No se cansan de proclamar que ellos salieron de allí, lo que es cierto, su origen es bastante humilde, pero no lo  pisan mucho, para no mancharse. Lograron sobresalir de la aristocracia de menor rango gracias a sus contactos con los grupos políticos, los “interlocutores sociales” y los resortes de poder autonómicos. Al decir de algunos, en los “años buenos” se hicieron con muchos locales de los bajos de las promociones de vivienda protegida, latifundios que luego vendieron y alquilaron de forma muy ventajosa, el oro fluyó a sus mansiones, y ellos mismos se hicieron promotores. Su vinculación actual con el barrio viene porque son los ideólogos del “Poliganismo”, doctrina que reparten desde los órganos de opinión progresistas, desde ONGs y asociaciones varias, desde algún que otro club de paddle, y desde muchas barras de puticlús de carretera. Esta se resume en que aquellos que osan cuestionar el poder de los estamentos descritos más arriba son unos peligrosos reaccionarios, unos fachas neocón, unos elitistas que no quieren que el pueblo progrese, vendidos al gran capital de las hipotecas basura americanas, verdaderos causantes de la crisis, y no el lejano Señor Zetapé, augusto patrón de estas cohortes nobiliarias. Viven en lujosos chalets y se compran los coches que les da la gana, que para eso son ricos. Los destinos de sus viajes de asueto son variados: fiordos noruegos, Patagonia chilena, el Índico, la Polinesia francesa… A las asociaciones del barrio suelen llevar como regalito algún licor exótico que amarillea en una estantería hasta que se lo bebe la señora de la limpieza y lo sustituye por friegasuelos. Opinan que los maestros y profesores de centros  públicos son unos “chafados” a la antigua, rémoras nostálgicas del franquismo, y por eso llevan a Alan y a Samantha a un colegio privado carísimo, unas veces de monjitas y otras de pedagogos progres y laicos. La crisis solo les ha afectado en que ahora pagan un poco más por el amarre de su yate.

Los mamelucos: Al igual que aquella milicia de esclavos y mercenarios que rigió Egipto durante varios siglos, tiran de fierro, navaja o pistola, con pasmosa facilidad. Como aristocracia guerrera que son, controlan actividades benéficas tales como el mercadeo de esas sustancias de la felicidad llamadas estupefacientes, visitas nocturnas a los polígonos industriales, el reciclado del cobre de las instalaciones eléctricas, etc. Históricamente han sido los beneficiarios exclusivos de bloques de viviendas que cada veinte años, gracias a las influencias de la gentry, se les regala, pagados eso sí, con las contribuciones del Tercer Estado, los plebeyos. Veinte años es lo que tardan en desguazar completamente un edificio y en dejarlo digno de un suburbio de Kabul. Al contrario que todos los anteriores, y para desgracia de sus vecinos plebeyos, no suelen salir mucho del barrio, excepto cuando van a descansar temporadas a Alcalá-Meco, Ocaña II, Sangonera, Alhaurín y otros establecimientos de esta cadena hotelera. En la automoción, sus preferencias se reparten entre grandes furgonetones blancos y veloces coches amarillos con las lunas tintadas. A los profesores del Richard y la Jennifer se lo han dicho bien clarito: “Como no “estitulen” los churumbeles, so racista, es por tu culpa, y nos quiten la ayuda, te vamos a rajar las ruedas del coche, o te vamos a rajar a ti. Que sabemos donde vives. Que eres mú malo y mú racista, no como el señorito inspector que habló con nosotros el otro día, que ese sí es bueno”.

Y hecho este recuento; ¿No hay más habitantes en el Polígono? Naturalmente que sí, la mayoría son plebeyos, incluidos maestros y profesores. Como en la víspera de la Revolución Francesa, este Tercer Estado es mayoritario, aunque se le oye poco, porque no se atreve a protestar, ocupado como está en pagar los dispendios de los aristócratas y soportar sus malos modos. ¿Para cuándo alguien inventará una guillotina eléctrica?

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Panlogsianismo

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18 comentarios en “Vivo en un “Polígano” II: la aristocracia”

  1. Francisco Javier
    9 noviembre 2010 a 17:23 #

    A pesar del sentido del humor que derrochas, mucha gracia no tiene lo que cuentas. No cabe duda que muchas cosas han cambiado en este país para bien, pero lamentablemente ha habido mucho de espejismo y me temo que no hemos sabido aprovechar el buen momento para incorporarnos a Europa, o tal vez llegamos demasiado tarde. Y lo que reflejas con fino tacto sociólogo es lo de siempre: la España ignorante, casposa, esperpéntica. Si a ello se une el estado de profunda desorientación, de caos mental (no hay más que oír hablar a Punset para comprobarlo), pues da miedo.

  2. 9 noviembre 2010 a 20:40 #

    Tú acabas mal, Maximiliano. Ahora bien, a tu funeral llevaremos picas y palones y te pondremos esta canción: http://www.youtube.com/watch?v=ooJXts5iM-c

  3. 9 noviembre 2010 a 20:48 #

    Y si la aristocracia no se da por enterada, les cascaremos esto otro:

    A ver si de una vez por todas van viendo quiénes no son los fachas en esta peliculita que nos traemos.

  4. 9 noviembre 2010 a 21:40 #

    Gracias, Maximiliano , por presentarnos esta fauna variopinta de tu políngano, un microcosmos que refleja con gracia el patético estado en que se encuentra nuestra desnortada sociedad. Espero tener menos constipados este invierno ya que, como sabrás, análisis de sangre demuestran que el humor mejora nuestras defensas .

  5. Ania
    9 noviembre 2010 a 23:18 #

    En verdad que , aun apreciando tu esfuerzo por desgranar las faunas de tu polígano, y reconociendo que algunos tipos que describes sean esperpentos extrapolables al resto de España y del mundo mundial hay alguno que , tal como lo describes ,más bien me parece catalogable de rara avis autóctona y exclusiva de tu Polígano.

    Imagino que esperases que tanto las especies autóctonas como alóctonas que describes en tu territorio sean declaradas, tras un juicio rapido y sumarísimo, especies total y absolutamente desprotegidas y a extinguir fusiladas al amanecer…

    No pasa nada, dramatismos y pelillos a la mar.

    Saludos.

  6. Ania
    9 noviembre 2010 a 23:53 #

    Ay, perdón-es lo que tiene no leerse algunos artículos al completo-; que “con la guillotina eléctrica ” a la que aludías en tu último párrafo no me hacía falta imaginar otra forma de ejecución.

    Muy bién expresado lo guays que caen los orientadores y los inspectores a los gitanacos, diver, otros y papas varios: ellos sí que se enrollan no como los profesores , los cuales, teniendo la suerte de “disfrutarlos” día a día manteniéndoles “contenidos” en las aulas ( porque clase, lo que se dice clase, ya se sabe que no hay manera de darla) , son tan desagradecidos que se atreven a no promocionarlos.

    • Francisco Javier
      10 noviembre 2010 a 10:10 #

      La diferencia de percepción entre aquellos que viven día a día la realidad de las aulas y aquellos otros que desde sus despachos y departamentos imaginan, fantasean, es algo fundamental y explica muy bien muchas cosas. Pero como a los primeros no se les quiere escuchar, se les reprime sistemáticamente, se les odia (por no avenirse a las fantasías de los segundos), tenemos lo que todos conocemos de sobra.

  7. Raus
    10 noviembre 2010 a 12:50 #

    Gracia, Maximiliano, por este buen-mal rato. Y como en aquel entonces, también ahora ha de ser la plebe quien pague los dispendios de la aristocracia. La concepción de Estado-Subsidiario que tenemos nos conduce directamente al desastre. Un Estado que alimenta voluntaria y generosamente a sus parásitos y castiga y diezma sus defensas, tiene las horas contadas. No es posible concebir autodestrucción más eficaz que la que ya sufrimos. Los Junker y los Ninis mantenidos a mesa puesta son modelos de supervivencia parasitaria a imitar por las nuevas generaciones juveniles. En lo sucesivo, debería contar en el currículo, o en el carnet de identidad:

    “Parásito NINI de larga duración; Extensa experiencia chupóptera. Máster en Conflictividad y en Cómo Originar Conflictos. 300.000 horas como Quemasangres. Me adapto bien a cualquier organismo receptor. Compatible con cualquier tipo de sangre. Irascible y Chulo. Total disponibilidad horaria y de desplazamiento con el coche de papá.”

    • Ania
      10 noviembre 2010 a 18:07 #

      Im-pa-ga-ble, Raus, la ” oferta” entrecomillada de trabajo que nos haces en tu post:¡¡¡ Por Dios!!!

      Ante el peligro inminente de desbordamiento masivo de nombres y apellidos reales de especímenes como los que escribes siendo éllo incompatible con la conservación de mi trabajo: corto y cierro.

    • Jesús San Martín
      10 noviembre 2010 a 18:25 #

      ¿Te refrieres a estos chupópteros?

      http://www.invertia.com/noticias/articulo-final.asp?idNoticia=2428746

      A mí me parece bien que quien se arriesgue a perder tenga el beneficio de la ganancia, lo veo justo, y viceversa, si te arriesgas a ganar te arriesgas a perder. Ganaron mucho dinero con las autopistas, pues que paguen ellos las pérdidas, que a mí no me dieron las ganancias. Para ellos el binomio ganancia-pérdida, en su conjunto, pero que estos sinvergüenzas no nos den a nosotros las pérdidas y se queden ellos con las ganancias. No somos sólo un pueblo de palurdos, somos además un pueblo de idiotas.
      Y lo dice con todo el morrito, este hombre que ni siquiera acabó la carrera (pero qué se necesita para gobernar un pueblo de tontos): “rescatar a las autopistas costará a todos los españoles” 1.400 millones, Serán H…..P…..”

      • 10 noviembre 2010 a 18:36 #

        Es inaudito, Jesús, este país está gobernado por auténticos bandoleros: están ahorrando en pensiones y en sueldos de funcionarios para darle la pasta a la banca y a las empresas: ¿dónde está el famoso riesgo del emprendedor y bla bla bla? ¿En tener las espaldas cubiertas aun a costa de sueldos y pensiones? Y luego irán a por la edad de jubilación, pero deberías leer esto:

        http://www.elpais.com/articulo/opinion/Elementos/debate/pensiones/elpepiopi/20101106elpepiopi_5/Tes

        Ahí se habla de cosas que todos sabemos desde hace tiempo y que inciden en lo mismo: en que se está gobernando a favor de los poderosos y de los defraudadores. Las cargas van siempre sobre las espaldas de los asalariados. Tenemos una clase política de canallas y al servicio de los poderes económicos.

      • Jesús San Martín
        10 noviembre 2010 a 19:09 #

        Ya lo creo Pablo. Además pretenden hacernos creer que como vivimos más tiempo debemos jubilarnos más tarde, pero ¿cómo justificar que nos jubilamos 5 años más tarde que en otros países? ¿mueren antes en otros países europeos? ¡no! ¿verdad?

        Y ahora la refutación a su premisa de que debemos cotizar más tiempo

        http://www.investigacionyciencia.es/Archivos/11-10_Perez-Diaz.pdf

        basta leer las conclusiones.

        La revista en cuestión es Investigación y Ciencia, la edición en español de Scientific American, es decir, que quien escribe ahí es experto y justifica sus aportaciones con datos, no como estos bandoleros y demagogos que quieren chuparnos la sangre hasta tres meses antes de morirnos.

        Se ve claramente lo mucho que conviene a esta escoria una sociedad inculta y aprobatoria a la que poder esquilmar tranquilamente, Y la secta haciéndoles el trabajo.

  8. Maximiliano Bernabé Guerrero
    10 noviembre 2010 a 18:09 #

    Gracias a todos por vuestros elogios. Y sí, estoy con Pablo en que algún día cantaremos una Marsellesa. Espero que no sea en mi entierro, que Robespierre también se llamaba Maximilien. Cada vez me convenzo más que va a hacer falta una sacudida brutal para acabar con tanto parásito que, además, alardea de ello, y ya exige ´no sólo que continúe, sino que se acreciente el vampirismo. Aunque todavía no sé qué tipo de sacudida; en todo caso, a esta crisis aún le queda mucho por decir, al menos en España.

    • Ana Belén
      14 noviembre 2010 a 12:30 #

      Pues habrá que pensar en algo, a ver qué ocurre con el cambio de gobierno, pero si la respuesta es nada, habrá que ir pensando en echarse al monte de verdad. ¡Un saludo!

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