Evaluación general de diagnóstico 2009, II: las competencias tienen un límite

José Penalva

La evaluación que publica el MEC muestra que parece estar consagrada la idea de currículum escolar basado en competencias (esto es, la enseñanza dirigida a que el alumno muestre la operatividad del conocimiento adquirido). Ese enfoque viene a admitir que la escuela debe enseñar ciertos contenidos instrumentales necesarios para la vida laboral. Por tanto, parece superada una idea restrictiva de currículum centrado en valores (emotivos, morales, políticos, etc.). En esta evaluación, la ciudadanía aparece como una competencia curricular más.

Dos razones han influido a la hora poner énfasis en las competencias instrumentales. El primero y fundamental: la exigencia de la UE, dirigidas a consolidar el mercado común europeo. El segundo, la demanda de los padres: “quiero que mi hijo sepa matemáticas, lengua,…”, tras un exceso de “educación para la ciudadanía” (promulgada por ciudadanos que, en su inmensa mayoría, nunca han estado en una escuela) y la “educación moral” (con sobreabundancia de sermones pronunciados, en su inmensa mayoría, por ex-sacerdotes reciclados vía departamento de pedagogía).

Ahora bien, el entusiasmo dirigido a que los niños (¡por fin!) puedan aprender en nuestras escuelas matemáticas, lengua, historia… no debería llevarnos a olvidar que la competencia (el currículum escolar basado en la operatividad del conocimiento) tiene sus límites. El quicio de la tradición educativa occidental reside en que la finalidad de la educación no es “fabricar operarios útiles”, como tampoco es “moldear ciudadanos políticamente correctos”, sino que la educación está dirigida a formar fundamental y básicamente personas. La educación —la genuina educación— nunca puede tener un carácter instrumental. Por tanto, o se forman instrumentos (ya operarios útiles, ya patriotas políticamente correctos) o se forman personas.

Dicho de otro modo, el conocimiento escolar (la lengua, la historia,…) “sirve” para conseguir y desarrollar un trabajo (competencia laboral); también “sirve” para convivir dentro de una comunidad (competencia para la ciudadanía); pero, ante todo, el conocimiento “es” —quien lo ha probado lo sabe— posibilidad de libertad para la persona (educación de personas). El conocimiento (la lengua española, la historia universal, la matemática, la filosofía…) es una posibilidad que se nos brinda, dentro de nuestro proceso de formación como persona, para que podamos ejercitar nuestra libertad y nuestra razón responsable ante la realidad. El conocimiento escolar nos permite estar en el trabajo, convivir en una comunidad, pero, esencialmente, nos permite ser en la verdad y mantenernos firmes frente a los poderes encubridores de realidad.

El trabajador no es (no debería ser) un instrumento útil, sino una persona libre que se desarrolla mediante su trabajo. El ciudadano no es (no debería ser) un borreguito servil de quien le ordeña y manda, sino un ciudadano racional, libre y responsable. Por tanto, que la Logse y la política socialista subyacente haya insistido hasta el empacho en los valores de un ciudadano políticamente correcto, no significa que, para superarlo, haya que centrarse en formar sólo y únicamente buenos operarios, como dicen ahora buena parte de críticos y hastiados de la Logse. La educación tiene como eje curricular central la formación de personas. Ese es, de otro lado, el único camino para construir una sociedad seria y sólida, que es lo que realmente necesita España.

 

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos, Panlogsianismo

Autor:José Penalva

José Penalva es profesor de la Universidad de Murcia y profesor visitante en la Universidad de Cambridge (GB).

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43 comentarios en “Evaluación general de diagnóstico 2009, II: las competencias tienen un límite”

  1. José Miguel
    2 noviembre 2010 a 17:01 #

    Creo que pasamos de guatemala a guatepeor. Vale que la “educación para la ciudadanía” es un pastiche propia de curitas y monjitas laicos vía psicopedagogía; pero en este artículo se propone resolver algo muy oscuro por algo todavía más oscuro aún: forma personas. Bastante tenemos, al menos yo, con enseñar bien la especialidad en la que somos académica y administrativamente titulados, como para meterme en berenjenales metafísico-edificantes como las que se proponen aquí. Además, ¿quién soy yo para formar personas? ¿acaso cualquier persona de la calle no tiene la misma competencia en ese aspecto? ¿existe la titulación de la “formación personal”? Miren, no demos ideas, que hasta le hacen caso, tal como está el patio.

    Un saludo.

  2. Alfonso Salas
    2 noviembre 2010 a 17:05 #

    José vista la foto y el “target” “aim” del Congreso, los maestros en “ejercicio” iremos, con la venia, en chandal y los jubilados piden disculpas casi todos, por tener comprometido un crucero para esas fechas (los que han tenido suerte y no están cascadillos). La verdad es que los jubilados están muy, muy interesados en poder decir algo ahora. En otra ocasión. No hay prisa.

    Tengo entendido que Alonxo irá. Con un Workshop.

  3. Francisco Javier
    2 noviembre 2010 a 18:51 #

    Comparto el comentario de José Miguel.

    Yo con que empezásemos a plantearnos hacer las cosas en serio, formar buenos técnicos , gente con una buena base, bien formada,…, dejarnos de filosofías (¡y de pedagogías, por favor!) y a ser posible olvidarnos de Europa un poquito bastante, ….(en resumen: dejarnos de paridas y pajas mentales), creo que sería una bendición del cielo. Y hasta tendríamos seguro mejores personas. Pero lamentablemente no veo que vayan los tiros por ahí , sino que más bien seguimos en el mundo turbio que ya conocemos. Respecto a lo de formar personas es algo demasiado complejo y (es sólo una opinión) me parece que cuanto menos se diseñen planes al respecto, cuanto más quietecito lo dejemos estar , tanto mejor para las “personas.”

  4. 2 noviembre 2010 a 18:53 #

    Los ponentes son de traca. Ánimo, José, que te has metido en la boca del lobo. Estos ejercicios de plantarse solo ante el peligro no están nada mal. Si yo pudiera asistiría. Me lo pide el cuerpo.

    Estaría bien que algún granadino deseducativo se acercara por allí a echar una mano.

    • 2 noviembre 2010 a 20:28 #

      Oye, David, ¿el compromiso docente es liarse con la de Francés?

      • 2 noviembre 2010 a 20:50 #

        Jajaja. Eso espero, que sea con la de Francés y no con el de Religión.

      • 2 noviembre 2010 a 20:54 #

        Aunque, ¿te imaginas que al final todo consista en liarse con doña Rosa Regàs, que es quien cierra el congreso?

      • 2 noviembre 2010 a 22:37 #

        Deberíais comenzar a manejar mejor el lenguaje coeducativo, unamos los géneros: “Un francés con una de Francés”.

  5. Raus
    2 noviembre 2010 a 19:09 #

    Estimado José Miguel, si dijera que no me ha sorprendido un tanto que Penalva defienda la idea de que la escuela está para formar personas, le mentiría. Creo poder afirmar que los componentes de Deseducativos estamos mayormente en desacuerdo con ese propósito que, como todos sabemos, es uno de los más acariciados deseos de la pedagogía dominante. En Deseducativos, varios de nosotros nos hemos opuesto frontalmente a ello. Creo que, tras leer el artículo de Penalva, puede hacerse una interpretación compatible con lo hasta el momento defendido en estas páginas. A mi entender, hay una diferencia radical entre ese “formar personas” de la pedagogía logsiana y el “formar personas” a que se refiere Penalva. A saber: para los logsianos el conocimiento académico es, o bien superfluo, o bien perjudicial para la persona. En consecuencia, a lo que ellos aspiran es a formar personas a espaldas del conocimiento y la objetividad; encarecen el valor de lo emocional (inteligencia emocional), de la comunicación democrática, la igualdad radical (igualitarismo), la opinión y el subjetivismo (relativismo), las buenas intenciones (“buenismo”), etc. En realidad, echan mano de todo aquello que es contrario a la formación de una persona libre, crítica y racional.

    Penalva hace lo contrario, si no le entiendo mal. Entiende que la formación de una persona crítica y racional precisa del conocimiento académico, de una escuela que enseñe con rigor y seriedad. El peso no recae en lo emocional, subjetivo o propagandístico, sino en lo racional y objetivo: en los contenidos. Por tanto, lo que nos viene a decir es que los denostados contenidos académicos son necesarios para el desarrollo de la persona crítica e informada: aquélla que, por saber cosas del mundo con rigor y lógica, podrá mantenerse firme frente ante los poderes encubridores de la realidad. Y, en este sentido, lo que nos dice el autor es justo lo contrario de lo que nos dicen nuestros estultos oponentes. Por tanto, lo que nos corresponde hacer a los profesores (o quienes ejercemos de profesores a veces) no es otra cosa que preocuparnos de que el alumno aprenda bien los contenidos de la asignatura (matemáticas, filosofía, historia…), en el convencimiento de que, con ello, ese alumno YA se estará formando como ciudadano responsable, crítico y libre. Así, según yo lo veo, Penalva no pide al profesor un “extra” a su función de transmisor de conocimientos, sino que se ciña con seriedad a esa función de transmisor de conocimientos.

    En fin, así es como yo lo he entendido.

    Saludos.

  6. Jesús San Martín
    2 noviembre 2010 a 19:30 #

    En ningún corolario, deducido inmediatamente de un teorema, he visto “formación de personas”, tampoco en ninguna definición matemática. Si una persona corre la maratón, a parte de sus beneficios físicos, obtendrá como subproducto la formación de su carácter, de su personalidad: constancia, superación, capacidad para aguantar el dolor físico, pero insisto, como subproducto, no como meta en sí misma. Si se estudian matemáticas se aprenden matemáticas, y esa es su meta, no la de formar personas, y como un subproducto útil a las personas se tiene la capacidad de de detectar supuestos falsos que nos pueden llevar a cualquier sitio; así, un claro ejemplo de supuesto falso es decir: “o se forman instrumentos o se forman personas” ¿Realmente no hay más alternativas? Fijada una premisa falsa deduzco lo que quiera.

  7. Raus
    2 noviembre 2010 a 19:50 #

    Quizá la cuestión radique en la presencia o ausencia de la preposición “a”. Los docentes no están para “formar personas”, sino para “formar a personas”. Ahora bien, cuando se forma a una persona (el alumno) obtenemos un “tipo” determinado de persona: una persona crítica, capaz, culta… Creo que, en este sentido, sí podemos decir que la escuela aspira a conseguir un determinado tipo de personas. De lo contrario, lo mismo daría una sociedad de (manipulables) analfabetos que una sociedad ilustrada. Persona es el analfabeto y persona es el sabio, pero, lógicamente, nosotros preferimos una escuela que dé sabios y no una que dé analfabetos.

  8. 2 noviembre 2010 a 21:54 #

    Efectivamente, la escuela está para formar personas. ¿Para qué si no? Y en esa formación incluimos contenidos a la par que habilidades y valores. Desligar cualquiera de esos pilares significa dejar a la persona a merced de cualquier eventualidad. La crisis ha puesto a cada uno en su sitio; si hay mucho paro en la construcción por errores de cálculo e intereses creados, no hay menos en otros sectores. ¿O acaso no hay ingenieros, abogados, profesores en paro? De qué les sirvió estudiar dos, tres carreras, si no son capaces de realizar una tarea diferente a aquella para la que “se prepararon”? ¿Dónde y cuándo aprenderán lo que es la iniciativa empresarial? ¿Qué saben de la creatividad? No, eso no venía en sus miles de folios. Una pena.

    • Luzroja
      2 noviembre 2010 a 22:30 #

      Alonxo, desde luego te va la marcha.

      Te encanta que te lean la cartilla porque así aprendes.
      Ahora la torpeza de tu escrito es de tales proporciones que no hay quien te lea la cartilla.
      La verdad es que esta vez tu estratagema (que no estrategia) se te ha ido un pelín de las manos.

    • Ana Belén
      3 noviembre 2010 a 12:36 #

      ¡Oh no!

      ¡pero si ahora contraataca usted por aquí! ¡y con qué perlas!
      Y de nuevo mezclando churras con merinas. ¿Puede explicarme, por favor, qué tiene qué ver su defendida “formación en habilidades y valores” con el hecho de que haya personas en paro con dos o tres carreras, que, en palabras suyas, no saben desempeñar otra tarea diferente para la que se prepararon? Es que está usted mezclando problemas, ¡por Dios santo! Es que esa situación, la de paro entre profesionales altamente cualificados, cambiará con esa formación en habilidades o valores? ¿qué habilidades, qué valores? ¿Cómo se trabaja eso sin caer en la pérdida de tiempo, la banalidad y la memez? ¡que ése no es el problema, que el problema es de un alcance que sobrepasa con mucho esa fórmula tan simple que usted menciona a modo de solución!
      Lo que usted menciona de las personas que están en paro o con un trabajo muy por debajo de su cualificación es una realidad, por supuesto, pero es que ese problema trasciende lo meramente educativo. ¿Sabía usted que en los países vecinos todos los universitarios están obligados a trabajar mientras realizan sus estudios superiores? ¿sabía que las pruebas de acceso a la universidad duran varias semanas y son durísimas? (no como la bufonada en que se ha convertido la selectividad en este país), ¿sabía usted que en Alemania los alumnos van a un centro u otro al terminar la escuela primaria en función de sus calificaciones? ¿sabe que es esos países es impensable algo como la promoción automática y la presencia en el mismo aula de un alumno aplicado y de uno que no rasque bola? Volviendo a la situación del excedente de personal con estudios superiores ¿en qué invirtió España el dinero mientras otros países lo hacían en investigación?

      • Raus
        3 noviembre 2010 a 12:55 #

        ¡Oh, sí, querida amiga, se nos ha pasado para acá! Hoy toca el Sermón de los Valores.

      • Francisco Javier
        3 noviembre 2010 a 14:50 #

        Ana Belén:

        Jesús San Martín escribió con mucho acierto lo siguiente:

        “…, se demuestra matemáticamente, usando el segundo lema de Borel-Cantelli, que basta dejar caer las manos aleatoriamente sobre el teclado para escribir cualquier texto. Errar es humano y de necios porfiar en el error.”

        Cuando el diálogo está radicalmente distorsionado por la violencia es imposible la comunicación, todo tiende e una diseminación absoluta, carente de sentido y que tiende al infinito. Y nada se puede hacer para detenerla. Se entra en un delirio compulsivo del habla, absurdo y sin gracia, que pruede recordar al parloteo de los personajes de Samuel Beckett (cogito ergo fallo) o a los desvaríos más radicales de los partidarios de Dada,…, pero sin el valor literario de la poesía de Beckett o la gracia extraordinaria de un Schwitters. En consecuencia: silencio, punto final.

  9. José Miguel
    2 noviembre 2010 a 22:40 #

    A Alonxo: también una familia forma personas, pero no cobran un salario de la administración. Además, antes de ir a la escuela ya se ha de ser persona, de lo contrario, sería imposible ejercer nuestra labor. Y no se crea tan imprescindible en esa “formación”. Otros sujetos extramuros del instituto pueden ser, al menos, tan competentes o más en dicha “labor”, y, probablemente, ni se den cuenta de ello, ni maldita falta que les hace.

    • Francisco Javier
      3 noviembre 2010 a 11:52 #

      A mí la idea de que un docente tenga una posición privilegiada para inculcar “valores” y educar sentimentalmente a los niños y jóvenes (el maestro director espiritual) me parece de una pedantería intragable. Un maestro es una pieza más en el proceso e socialización del niño, pero desde luego que no la única. Todos sabemos de personas que ni siquiera han pasado por las aulas (gentes sencillas de pueblo: pastores, agicultores, todo ese mundo que se extingue) y con una calidad como persona muy superior a la de muchos catedráticos. En realidad -misterios de la moral- la relación entre educación y moralidad es un enigma oscuro.

      • Jesús San Martín
        3 noviembre 2010 a 13:06 #

        A la primera de cambio inculcan los valores de las madrazas y los países del antiguo telón de acero son otro claro ejemplo de las consecuencias de esa demagogia.

  10. Maximiliano Bernabé Guerrero
    3 noviembre 2010 a 9:14 #

    Coincido plenamente con la interpretación que hace Raus del escrito de Penalva, a quien admiro por su afán emulador de Gary Cooper. Espero que la profe de francés ésa de que habláis sea como Grace kelly, o como Katy Jurado, que era la mejor de aquella película. En otros tiempos yo también asistía a congresos de este tipo, para obtener “material”. En aquellas cavernas conocí a las lumbreras Santos Guerra, Juan Manuel Escudero, Fernández Enguita, que tanto alimento dieron a mis pesadillas. Ya conseguí dejar de ir a estos actos, me quité, (se había convertido un poco en un vicio) porque me di cuenta de que todo ser humano tiene un límite en la cantidad de tóxico que puede ingerir, pero nada, José, adelante y a poner una pica en Flandes. Hace falta gente como tú. Por otro lado creo que no debemos liarnos en consideraciones enrevesadas sobre si debemos formar personas o no. Formamos personas porque si no nos dedicaríamos a adiestrar caniches, otra cosa es que nadie debe moldear a nadie ni inocularle doctrinilla. En cuanto a la afirmación de Alonxo, de que los libracos te incapacitan para desenvolverte en la vida laboral, eso me recuerda a las leyendas tenebrosas que oí hace mucho en alguna aldea perdida “Pobrecillo, se quedó tonto de tanto leer…” Los libros no incapacitan para nada, si acaso, lo que incapacita es acostumbrarte al calorcillo o al aire acondicionado que tienes mientras estudias, y eso ya va en la forma de ser de cada uno. Yo, en mis tiempos jóvenes, cuando tenía buena vista leí millones de folios y luego estuve algunos años dedicado a tareas agrícolas y otras actividades peoniles. Y hasta me sirvió para librarme de las lorzas que había acumulado a culo quieto.

  11. Jesús San Martín
    3 noviembre 2010 a 12:45 #

    Si introduzco la preposición “a”, como dice Raus, escribo: “formo a personas” (muy distinto de “formo personas”, cosa que hacen en las madrazas y la asignatura de educación para la ciudaestupidez manipulable.)
    Si añado, como tú dices, “nadie debe moldear a nadie ni inocularle doctrinilla” entonces escribo: formo “a” personas y “específicamente” en matemáticas, que es mi trabajo. Pero también se forma a personas, y en otros saberes, en lugares distintos de la escuela. Si nos distraemos, la secta (perfectamente definida por Ana Belén) usará la escuela para inculcar los valores que le conviene y que matan la capacidad crítica y la libertad.
    Como tú, lo de los ojitos para la lectura es lo que más echo de menos, pero el oculista dice que es culpa de las velitas, así que no pienso ponerlas en la tarta.
    Un saludo.
    P.S. Y NO siguiendo los consejos del gran sabio, me voy a pegar un atracón de repaso de imglés

    • 3 noviembre 2010 a 15:46 #

      Esa “a” me parece crucial. Desface el entuerto. “Formamos a personas gracias a la enseñanza de nuestras respectivas materias, materias que son los instrumentos que las muchas generaciones anteriores nos han legado con su esfuerzo para poder comprender y dominar la realidad en la que ocurre nuestra existencia (Dasein)”. Me he puesto pedante heideggeriano al final, pero, oye tú, la profesión va siempre por dentro.

  12. Luzroja
    3 noviembre 2010 a 15:55 #

    Hay que enseñar en competencias básicas, me dijo el Inspector hace dos días.
    Yo le dije que la enseñanza por competencias huye de lo general o universal, para andar solventando problemillas de modo artesanal.
    Le dije que la enseñanza por competencias es superficial, subjetiva y relativa; “valores” que toda enseñanza que se precie debe evitar.
    Y para terminar le indique que ni él ni yo fuimos enseñados por medio de esas artes, y sabemos desenvolvernos en el mundo cambiante, rápido, inestable y frívolo que nos está tocando vivir.

    Para entender esto sirve un chiste muy viejo: Un mecánico repara el coche de un cliente apretando una de las tuercas del motor, le cobra 200 € por el trabajo, el cliente se queja de que por apretar una tuerca le cobre tanto, el mecánico le dice que no, que apretar la tuerca cuesta 5 €, el resto es saber qué tuerca y cuánto hay que apretar.

    La enseñanza por competencias enseña a apretar tuercas, la enseñanza por conocimientos a saber cuál y cuánto hay que apretar.

    Los maestros nos debemos a la segunda.

    • Jesús San Martín
      3 noviembre 2010 a 16:28 #

      Lo que ha devenido en anécdota, y a veces en chiste, es un hecho real, creo que de Tesla, pero siendo Tesla el genio que era seguramente fue él. No recuerdo exactamente, creo que se trataba de un transformador que no funcionaba. Contrataron a Tesla y tras hacer sus cálculos les dijo el número de espiras que debían suprimir. Les cobró un buen pellizco, por lo que le pidieron una factura detallada: 1 dólar por decir el número de espiras que hay que cortar, el resto por saber el número, fue la respuesta
      Felicidades por ese par de corajes bien puestos para decir al inspector lo que había que decirle.

      • Luzroja
        3 noviembre 2010 a 21:27 #

        No las merezco, ya se me pasó la edad en la que los cargos imponen, ahora la carta de presentación de todo aquel que entra a mi despacho está en lo que sea capaz de decir y de entender.
        El inspector sabe (las veces que ha venido a mi centro se le ha hecho patente) que tengo unos criterios, digamos “diferentes” y que no me muerdo la lengua. Aunque algo juega a su favor: soy muy cumplidor del deber.
        Lo del chiste me ha sorprendido gratamente el que, quizá como tú dices, sea una anécdota real.

  13. 3 noviembre 2010 a 19:06 #

    Claro, por eso cuando uno va a tráfico le enseñan a circular y conducir. Además, si no lo sabe, deberán enseñarle normas cívicas, de comportamiento social cuando se lleva un vehículo entre las manos. ¿O eso lo aprende por su cuenta?
    ¿Dónde aprende un alumno a relacionarse con los demás, en su casa? ¿A respetar, a convivir, a ayudar, a empatizar…? ¿Esto no cabe en la escuela? Vaya, cada vez estoy más sorprendido.
    De la EpC hablamos en otro momento. También da para mucho desde que algunos partidos jugaron a hacer política con ello.

  14. 3 noviembre 2010 a 19:16 #

    José Miguel dice:
    2 Noviembre 2010 en 22:40
    A Alonxo: también una familia forma personas, pero no cobran un salario de la administración. Además, antes de ir a la escuela ya se ha de ser persona, de lo contrario, sería imposible ejercer nuestra labor. Y no se crea tan imprescindible en esa “formación”. Otros sujetos extramuros del instituto pueden ser, al menos, tan competentes o más en dicha “labor”, y, probablemente, ni se den cuenta de ello, ni maldita falta que les hace.

    ¿Dónde vas? ¡Manzanas traigo!

  15. José Miguel
    3 noviembre 2010 a 20:14 #

    El que no sabe por dónde sopla el aire es el señor Alonso. Como no se entera de lo que escribo se lo voy a repetir: lo que le estoy argumentando continuamente es que no existe enseñanza reglada sobre “formar personas” ni nadie sabe qué es eso de “formar personas”. Que en ese asunto tan competente puede ser un profesor como una persona que jamás haya tenido ninguna relación con la docencia (e incluso tal vez mucho mejor). Que las enseñanzas regladas son las matemáticas, la lengua, la literatura, la filosofía, la física, la química…etc. Que si ello influye en la conformación de un sujeto como persona, nadie lo niega; pero del mismo modo que puede influir un gerente de una concesionaria en un trabajador, o una madre en su hijo, o un guardia municipal en un ciudadano, o el amigo cercano, etc, etc, etc. …. En todo caso, formar personas no define nuestra profesión, o al menos, no en mayor medidad que cualquier otro ciudadano, quien puede ser exactamente igual de competente o más que nosotros. Y que no cobramos por “formar personas”, porque si así fuera, entonces sería una flagrante discriminación, respecto a otros ciudadanos extramuros que influyen tanto o bastante más que un docente en la trayectoria personal de un alumno. A ver si le queda claro esta vez.

    • Jesús San Martín
      3 noviembre 2010 a 20:24 #

      José Miguel ¿merece la pena perder el tiempo con quien con una absoluta falta de coherencia científica y total menosprecio por el magisterio habla de lo que no sabe?
      La consigan de Francisco Javier, en esta misma entrada, “silencio, punto final” es muy acertada.

      • 3 noviembre 2010 a 21:52 #

        Nadie diría que usted se cree sus propias palabras. Si no merece la pena perder el tiempo con este humilde servidor de dios y de españa, ¿A qué tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas? ¿Amigo de las discusiones bizantinas? ¿Problemas por resolver? Le aseguro que yo no tengo la culpa. Como se dice en mi tierra: “eche el agua por otro cantero”.

    • 3 noviembre 2010 a 21:48 #

      Don José Miguel:
      Sinceramente creo que su fijación excede cualquier límite. Da que pensar…Como posiblemente no habrá leído el artículo que nos trae aquí, le sugiero que lo lea y, en lugar de dedicarse a mi persona -de antemano ya le digo que no tiene nada que hacer-, dedique sus horas a contestar al articulista que, curiosamente, también habla de “formar personas”.
      ¿Qué tengo yo que mi amistas procuras? Uhmmm….

  16. José De Miguel
    4 noviembre 2010 a 9:13 #

    El problema de mucho hastiado de la logse es que hartos de limpiar al bebé en el agua sucia de siempre, optan por abrir la alcantarilla y tirar el agua, y al bebé.

    Así, primero, que la pedagogía vigente se apropie de conceptos (autores…), no quiere decir que haya que desearlos, sino que hay que limpiarlos y restituirlos.

    Segundo, si no se sabe algo, lo mejor es callar y leer. El paradigma logse habla de formar ciudadanos; este artículo habla de “personas”. Si no sabemos qué es “persona”, ni su referencia a la verdad y la realidad, y, por tanto, la enseñanza como oferta de posibilidades para el crecimiento racional, en libertad…; si no sabemos la diferencia entre masificación y persona,… entonces, apaga y cerramos.

    Tercero: el marco de referencia de la psico-pedagogía del paradigma logse es la Etología, y su versión evolucionista. De modo que el modelo antropológico de la enseñanza logse es el animal, y su proceso evolutivo. De ese modo, reduce la enseñanza al nivel “cognitivo” de la estructura psicológica. ¿Qué implicaciones tiene eso? Tremendas. Estudien y verán.

    En conclusión, menos quejarse y más trabajar. Algunos profesores, en vez de llorar, han preferido hacer una tesis doctoral sobre educación (al mismo tiempo que trabajaban en el instituto) para demostrarles a los pedagogos que nos mandan que lo que dicen es falso y por qué es falso. Claro, han sacrificado su tiempo libre, sus fines de semana, y sus ratitos de desahogo y lloriqueo en los foros.

    JP

    • Jesús San Martín
      4 noviembre 2010 a 12:02 #

      ¿Dónde se ha comprobado que la gente que se queja no trabaja? Cuando quiera comparamos su trabajo y el mío: encuestas secretas de los alumnos sobre mi actividad docente, libros publicados, dirección de tesis y la calidad de sus resultados,…Y quien ha hecho una tesis ¿Ha conseguido publicar los resultados de la misma en revistas internacionales del primer tercio o es trasiego de huesos de una tumba a otra? Además, como doctores en ciencias sabrán que en la Ciencia no sirve el argumento de autoridad, no vale esgrimir el título. Todos, y me refiero a todos, los que aquí opinamos, trabajamos y lo hacemos con ganas y con ilusión por nuestros alumnos; discreparemos en nuestras ideas, y nos tiraremos los trastos a la cabeza, pero nos matamos por nuestros alumnos, por eso protestamos.
      Un saludo.

    • Francisco Javier
      4 noviembre 2010 a 14:03 #

      Presentarse calificando en general de llorones, poco serios e indocumentados a los que aquí escriben es, por decirlo suavemente, poco cortés, aparte de torpe. Por cierto, no sé si su “crítica” va dirigida al autor del artículo, que es un especialista en la materia y ha publicado al menos ya tres libros en los que de forma rigurosa y muy clarita se analiza la educación del presente.

      Que en los fines de semana haya profesores escribiendo tesis doctorales en las que se demuestra que lo que dicen los pedagogos es falso, me parece genial: ¡cuantas más mejor! No obstante, en mi tiempo libre tengo otros asuntos, que me atraen mucho más.

      Eso no significa, que como docente y como ciudadano ejerza el libre derecho de hacer uso público de la Razón. No es necesario hacer tesis doctorales sobre pedagogía para argumentar de forma razonable y crítica un sistema ineficaz y absurdo como el que nos domina. Es lo que se hace en este foro.

    • 4 noviembre 2010 a 15:37 #

      Mire usted, José de Miguel, el bebé no es un bebé, siento decirle, es un aborto. No llore, hombre, que sé que da mucha pena, pero un hombre llorando… No llore, que me está usted partiendo el corazón. No, no lo podemos poner en papel Albal porque en unos días va a echar una peste que no va a haber quien la aguante. Sí, si ya lo sé, si ofertando, como dice usted, paradigmas para el crecimiento racional, libre, solidario y tolerante crecería que sería un gusto, pero es que nació muerto. ¡Ay, qué pena me da verle así de descompuesto! Entienda usted que su referencia a la verdad y a la realidad me encoge el alma, porque la realidad y la verdad es que está fiambre. No le puedo acompañar al velatorio. Crea que lo siento. Es que tengo un tribunal de una tesis sobre mi tesis doctoral. No, no trata sobre educación, ni sobre el nivel cognitivo de la estructura psicológica. Trata sobre una materia con la que intentaron acabar. Sí, los demócratas. Los de la LOGSE.

      • Jesús San Martín
        4 noviembre 2010 a 15:54 #

        Antonio estaba esperando tu cornada para reírme. Como sigas así voy a entrar en el foro sólo para desternillarme. Al final con tanta manoletina no sé si vas a estar en el centro de la plaza o juzgando al torero ¿lees o eres miembro del tribunal? Si fuese lo primero me gustaría ir a esa corrida. Un abrazo.

      • 4 noviembre 2010 a 20:05 #

        Jesús, mi tesis hace ya dieciseis años que vió la luz. Si me escribes a mi correo, que anda por ahí, te indico donde está publicada. Trata sobre el concepto de tiempo, y me parece que eso te va a interesar. Un saludo muy fuerte.

  17. José Miguel
    4 noviembre 2010 a 13:55 #

    A José De Miguel: el problema que se plantea con lo de la formación de personas, se plantea exactamente igual con el problema de la formación de ciudadanos. Pero mucho me temo que el señor José De Miguel no se ha leído ni una de la sesudas obras que se han escrito sobre el particular, y que critican sistemática y rigurosamente la sofistería de todo aquel que se erige en “formador de personas o de ciudadanos”. La LOGSE y su prórroga radicalizada, la LOE, incluyen engendros ideológicos inadmisibles en la enseñanza académica. Es adoctrinamiento en el sentido más peyorativo imaginable.

  18. 4 noviembre 2010 a 19:42 #

    No hay que liarse tanto. Raus lo ha entendido. Si hacemos nuestro trabajo, enseñar nuestra materia, estamos formando a los alumnos como personas. Se trata de eso, de formar personas a través del conocimiento, de las materias, de la cultura, de las ciencias y las humanidades; se trata de transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural de la humanidad. Así se forman personas. Eso es lo que entiendo que quiere decir el artículo de Penalva, que está, como nosotros, lejos de ser pro-logse.

    Saludos

  19. José De Miguel
    5 noviembre 2010 a 10:27 #

    Francisco Javier: no llamo llorones a todos, sino sólo a vd.

    Antonio: ¿Por qué no sale a la plaza pública, y lo dice? ¿Por qué no se presenta en las Facultades de Educación y se lo dice a los pedagogos? ¿Tendrías el valor de decir eso a tu inspector de zona?

    La verdad es que no me excitan los francotiradores de playstation.

    Olvidaba:
    El bebé no es el sistema educativo de la Logse, sino la educación.

    • Francisco Javier
      5 noviembre 2010 a 11:18 #

      Se equivoca: nunca lloro, que eso es de cursis capullos como Usted.

    • Luzroja
      5 noviembre 2010 a 13:41 #

      José De Miguel, no es cuestión de tener valor, sino de que no te escuchan, ni por escrito ¡oye!

      A mi inspector le redacte un plan “El plan de mejora de las competencias básicas” con una riqueza de detalles y con una prosa de análisis de texto, como para llamarme a capítulo.
      El plan era (y es) un documento oficial del centro, está en la dirección provincial, abierto a la lectura de quien quiera. Pero ¡quiá! ni una respuesta, ni una crítica, ni una amonestación, ni una alusión, nada de nada.

      La Autoridad Educativa Competente está al corriente de las memeces que hace, lo que pasa es que no sabe hacer otra cosa o no le interesa.

      Cada cual grita su dolor donde le palce, los hay que se lo callan y los hay que se inyectan morfina para taparlo.

    • 5 noviembre 2010 a 15:21 #

      José de Miguel: no sé por qué extraño hado se deben de creer ustedes que los que escribimos en este blog somos una especie de indocumentados aficionados que lo mismo no tenemos más vida que la de estar pendientes de sus neurasténicas apariciones en la playstation. Por el momento, lo voy a dejar ahí, que me tengo que ir a grabar un programa de radio en la UNED, sobre el Banquete de Platón, pero esta noche, si tengo un rato, le digo a usted en qué han consistido mis peleas con los pedagogos, la Inspección, las autoridades académicas, la Administración y su pajolera madre, durante veintitrés años, todo firmado, sellado y rubricado, con luz y taquígrafos. Claro, que lo mismo sería conveniente que usted hiciese lo mismo, porque hasta ahora lo único que sabemos de José de Miguel es que no es más que otro indocumentado que también se entrega a la playstation. Con muy poco garbo, por cierto.

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