Cómo intentar dar clases en Primaria y no perecer en el intento

 

 

José Antonio Llanillo Veganzones

 

La actividad en los colegios se parece cada vez más a aquel inútil servicio militar de antaño en el que,  tras la ilusión de un frenético movimiento,  no se iba a ninguna parte.

La Consejería de Educación se apresta a cobrar con intereses la prima concedida por acogernos al Plan de Calidad y Mejora de los Rendimientos Escolares en Andalucía. Son días de febril trabajo. Todo el mundo anda preocupado por cuadrar las Programaciones (hermosa palabra) que redimirán a nuestros alumnos del fracaso y la ignorancia secular. Los equipos directivos trasladan fielmente las órdenes. Hay que engrasar bien la maquinaria burocrática: este año toca evaluación externa; tenemos que mejorar algunos indicadores. Los que acusan a la Consejería de comprar aprobados a cambio de incentivos es que no conocen a los docentes andaluces. ¿O sí?

Al comenzar el curso, todos los maestros del colegio recibimos un archivador, perfectamente organizado con sus pestañas y separadores: Horarios, orientaciones, normativas, planes,  evaluaciones, modelos de plantillas de lo más diverso, faltas de asistencia, adaptaciones curriculares, piojos, justificantes, citaciones, etc.

De todo este farragoso material quiero entresacar algunas perlas para que se aprecie, por si a alguno le quedaba alguna duda, el grado de estulticia al que hemos llegado en la enseñanza primaria.

En una de sus páginas, todas encabezadas por  el repelente eslogan “Por la Excelencia Educativa” se nos orienta sobre cómo debemos preparar las Unidades Didácticas. Copio textualmente:

ACTIVIDADES, METODOLOGÍA

  • Deben de presentar las tareas integradoras de competencias, de áreas y contextualizadas.

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EVALUACIÓN Y CRITERIOS

  • Tenemos que establecer relaciones objetivo con criterio de evaluación y promoción de una manera clara.

No hay nada mejor que la claridad. A continuación se nos indica cómo debemos (o nos deben, aún no está claro) evaluar nuestra práctica docente:

  • Los espacios-materiales-estrategias y tiempos han sido motivadores y socializadores.

Lo de los materiales socializadores me ha dado que pensar. Llevo todo el día dándole vueltas y no acabo de ver la relación entre, pongamos por caso, las pinturas Alpino y la socialización.

  • Hemos fomentado el aprendizaje dialógico.

Vale, lo reconozco, lo del aprendizaje dialógico es una de mis debilidades.

  • Ha existido una buena conexión y empatía alumnado-profesorado.

Se debe referir a las neuronas empáticas, también llamadas neuronas espejo.

En otro apartado, denominado CONVIVENCIA (otra hermosa palabra) se nos recomiendan algunas posibles acciones  para su mejora. Observen:

  • Preparar la clase para que a los alumn@s les sea más fácil colaborar en las tareas de formación.
  • Servirse de la persuasión y del prestigio del profes@r para que los alumn@s se dediquen a las tareas de aprendizaje.
  • Crear un ambiente de aceptación y respeto mutuo que permita al alumno expresar sus sentimientos de forma satisfactoria.

Está bien, pueden expresar sus sentimientos al profes@r, a condición de que sea de forma satisfactoria. La que sigue es una muestra de necedad casi siniestra. Lean:

  • Intentar mejorar el marco escolar y las normas del Centro si fuera necesario antes de intentar cambiar las conductas de l@salumn@s.

Como diría un castizo: ¡Manda h.!

Más adelante se nos ilumina sobre cuáles deben ser las actividades del tutor. Eso sí, todas ellas son consideradas prioritarias. Vean:

  • Explicarles las funciones y tareas que él mismo tiene como profesor tutor del grupo, dándoles la oportunidad de participar en la propuesta y programación de actividades.

Esto sí que es democratizar la enseñanza. Tomen nota en Secundaria.

  • Realizar actividades que muestren a la Comunidad la diversidad existente en la misma desde un punto de vista social, cultural y étnico, y que resalten la importancia de integrar a todos sin excepción en la dinámica escolar.

¿Se han quedado sin palabras? Pues la siguiente propuesta creo que refulge con luz propia entre tanta imbecilidad. Admiren:

  • Tener entrevistas individuales con los padres, cuando ellos las soliciten o el tutor las considere necesarias, ayudándoles a descargar la ansiedad ante los problemas escolares de sus hijos y buscando una valoración global y una actitud más activa y responsable ante la situación.

Ustedes pensarán que toda esta colección (en realidad, una mínima muestra) de sandeces y anacolutos debería  provocar de inmediato la oposición de los claustros, que los responsables habrían de  sufrir la mayor reprobación y que estaría justificado su escarnio público. Nada de eso. No se les mueve ni una pestaña. Todo sigue igual ante la indiferencia general. De modo que, para no coger la escopeta y liarnos a tiros (¿verdad, Antonio?), solo nos queda el humor como contrapunto a tanto despropósito.

En una sociedad menos desorientada, sería impensable organizar la enseñanza en los colegios bajo las absurdas indicaciones  de tanto majadero,  si no fuera mediante una formidable, directa y feroz represión. Aquí no es necesario. Hordas de “compañeros” alegres, solidarios y democráticos se encargan a diario, con exquisito celo, de asolar los colegios sin más beneficio que algún carguillo, un mejor horario o curso o, directamente, por nada. Una de las armas más eficaces para la propagación es este recorta y pega infernal que tras largos años de actividad ha conseguido convertir las directrices de nuestros eminentes pedagogos en unos textos imprecisos, desordenados y aún más absurdos que los originales, si tal cosa fuese posible.

Todo ello me recuerda la oportuna  y convincente opinión de Carlo M. Cipolla de que, entre la estupidez y la maldad, siempre hay que escoger esta última. Es menos dañina.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

Autor:José Antonio Llanillo Veganzones

Me llamo José Antonio Llanillo Veganzones. Trabajo como maestro de Primaria en Fuengirola (Málaga).

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100 comentarios en “Cómo intentar dar clases en Primaria y no perecer en el intento”

  1. Alfonso Salas
    28 octubre 2010 a 11:40 #

    ¿Supongo que estás en un Centro pre-TIC? Lo digo, mayormente (forges dixit), por el colorista archivador.

    • Alfonso Salas
      28 octubre 2010 a 11:51 #

      Me respondo a mi mismo. De todos modos estoy acostumbrado a que no se me escuche, en clase y en otros sitios.

      Para la ansiedad el TRANKIMAZIN (alprazolam) va “de lujo” (recordar la reciente campaña institucional). Aunque no es un producto andaluz es ampliamente consumido aquí en nuestro medio. Supongo que nos autorizarán a prescribirlo o de lo contrario, a elaborar el P-10 para el SAS.

      Salud y paciencia.

      • Ania
        28 octubre 2010 a 19:27 #

        Yo estoy en la Secundaria Pública. en el País Vasco.

        En lo que a mi experiencia respecta, ni Dios reconoce tomar otra cosa que no sea la políticamente correcta tila y aspirina. En cuanto a las bajas largas se trata de lumbagos, esguinces, hernias, contracturas, artrosis, cuidado de “otros”…

        Aquí todos somos muy fuertes, muy profesionales y abunda el “pues conmigo muy bién”

        Valiente panda de …

        Aquí en mi zona no tenemos más sindicatos que los nacionalistas y los dos pesebreros. Si hay algo más yo no he dado con ello. Los compañeros “no sabrían qué hacer” cuando la tomran con ellos. No hay reglas ni pautas fiables sólo la ley de la jungla , el calor de la manada, el cambio de centro…Y la compasión del médico .

        Hay muchísimo maltrato entre “iguales” y entre Directivos y profesores. Hay muchos compañeros agresivos, malhumorados de contínuo, enloquecidos fantasmas que pululan gesticulando por los pasillos…Se está sufriendo mucho.

        Tal y como están las cosas, en mi entorno al menos, un profesor ateo puede beneficiarse del consuelo y compasión del compañero o compañera que imparta religión. Ésto lo digo muy en serio. No sé qué cóño está pasando con el compañerismo y la solidaridad…

        Y eso que en esta Taifa, comparada con las vuestras, venimos siendo privilegiados en ratios, cubriciones de bajas y emolumentos. Éso sí , no hemos necesitado estímulos económicos específicos para la calidad ni ROCs para acatar el aprobar al 85% de los alumnos de media tengan o no tengan el nivel. Aquí éso se viene haciendo por presiones y con los resultados que ya se saben. Me he llegado a topar en un centro con profesores de Lengua española que obtienen un 100% de aprobados en la ESO habitualmente. Un inspector me los puso de ejemplo a seguir una vez que tuve problemas con padres.¡ Él había sido profesor de Lengua antes de ser Inspector.!

        Ya me gustaría saber de y contar con, algún gabinete jurídico imparcial y especializado. Me da grima saber que el Sindicato al que voy a acudir para que me defienda es el mismo al que pertenece el compañero o Directivo que me está abusando….

        En fin…

      • Francisco Javier
        28 octubre 2010 a 21:08 #

        Los profesores tienden a mentir mucho en lo que a su salud mental atañe. Nuestro trabajo es hacer teatro de continuo: con los alumnos desde luego, con sus papás y lo que resulta más triste, con nuestros propios compañeros. Resulta cansado, muy cansado y te comprendo perfectamente. Cuando al maltrato de los alumnos y papás, se unen situaciones de maltrato de nuestros propios colegas el trabajo empieza a resultar un verdadero infierno. Hay que resistir. Lo que cuentas de los sindicatos se las trae y es muy significativo que no exista, como dices, un gabinete jurídico imparcial y fiable al que poder acudir.

        Paciencia, Ania. Un saludo.

    • 28 octubre 2010 a 13:44 #

      ¡Qué bien lo has calado! Efectivamente, el archivador era de una dudosa estética Disney, aunque yo me lo he cambiado para no sufrir . Tener”angustias” lo llaman por aquí.

  2. Ana Belén
    28 octubre 2010 a 13:04 #

    ¡Hola!

    artículos como este deberían servir para abrir los ojos a la sociedad ante la situación de estupidez generalizada que invade el sistema educativo, pero si los hechos mismos no lo consiguen en los propios centros, no sé qué podemos esperar. Esta situación es absurda, ¿cómo se puede consentir esta degeneración? ¿Alguien duda todavía de las intenciones de este sistema? Lo que se pretende con el mismo apesta por todas partes. Un saludo y ánimo, de momento no se puede decir otra cosa.

  3. Francisco Javier
    28 octubre 2010 a 13:08 #

    Debemos tener muy claro, que nuestro trabajo va dirigido a los alumnos: a ellos nos debemos. Toda esta gesticulación esperpéntica tiene, sin embargo, como único objetivo legitimar los intereses laborales y políticos de la casta pedagógica. En ningún caso debemos colaborar en este tinglado que a nadie favorece a excepción de aquellos a quienes legitima. No debemos dejarnos intimidar por la parafernalia psicopedagógica, que tan sólo sirve para entorpecer nuestra tarea, desviarnos de lo que debe ser nuestro principal objetivo y anularnos como profesionales. Debemos defender a los alumnos de los efectos perniciosos de este modo de entender la enseñanza, claramente ideológico (enajenante), pues los alumnos lo que necesitan es centrarse y todo el delirio de la pedagogía progre lo único que consigue es dispersarlos. Frente a la idea de que a los alumnos hay que integrarlos en este mundo, me parece que lo mejor que se puede hacer es protegerlos del mundo de los adultos, justamente porque se están formando para ser adultos, pero aún no lo son. Hace ya muchos años que Arendt nos avisó del enorme peligro de “educar” vs. adoctrinar. ¿Saben nuestros políticos pedagogos, nuestros orientadores, ¡nuestros especialistas de las “ciencias de la educación” quién era Hanna Arendt? Me temo que no.

    Los intereses de clase (la supervivencia, el perseverar, el medrar) hacen muy difícil que surja un atisbo de luz , de inteligencia. Es comprensible, pero no perdonable, que el propio interés nos haga creernos las teorías más absurdas- este es el caso de la mayoría de pedaprogres. No sé si existirán pedagogos lo suficientemente inteligentes para ser cínicos, pero si los hay son preferibles a los primeros (asquerosos pero no imbéciles.)

    ¿Qué hacer? Desprecio, ironía, hacernos los locos, …LA INDIFERENCIA MÁS ABSOLUTA Y EFECTIVA. No trabajamos para que se beneficien otros de nuestro esfuerzo. Neguémosnos a cualquier cosa que provenga de los orientadores, a no ser que esté plenamente justificado por LEY (exijamos la LEY.)

    Un placer leerte, José Antonio.

    • 28 octubre 2010 a 18:56 #

      Un espléndido comentario, que es un artículo en sí mismo. Me quedo con dos aspectos de la misma idea:
      Tenemos que defender a los alumnos….porque a ellos nos debemos. Totalmente de acuerdo. Un abrazo.

  4. El pobrecito profesor
    28 octubre 2010 a 14:58 #

    Me apunto a lo que propone Francisco Javier. Indiferencia absoluta a su “labor” y, si tenemos que hacer algo porque no nos queda más remedio -ejercicios absurdos de tutorías y demás tonterías impuestas- , hagámoslas sin hacerlas y pareciendo que las hacemos…Al menos así nos dejará un poco tranquilos este sistema parasitario que nos ha caído encima. Igual algún día se aburren y la toman con otros -por ejemplo, creo que ya han puesto el ojo en la universidad…-.

    • Francisco Javier
      28 octubre 2010 a 17:01 #

      Sí, pero una salvedad (estoy seguro que estamos de acuerdo.) Yo quiero que me dejen en paz, que ya bastante tengo con atender a mis alumnos y currarme mi asignatura (que lo hago), pero tampoco me gustaría que la peste asolase la Universidad (aunque la epidemia ya está ahí también.) Me daría mucha pena.

      • Jesús San Martín
        29 octubre 2010 a 15:16 #

        La universidad se pudre, pero algo se ha movido (yo ya he firmado)

        http://listadelaverguenza.blogspot.com/

        Si se mueven conjuntamente todos los niveles de la educación se nos oirá más.

  5. 28 octubre 2010 a 15:26 #

    Estimado José Antonio:

    Por más que escarbo en la necedad legislativa, no dejo nunca de sorprenderme. ¡Y que nadie mueva una CEJA!

    Es, en efecto, para echarse al monte.

    Un abrazo.

    • Francisco Javier
      28 octubre 2010 a 17:10 #

      Yo tampoco lo entiendo, Nacho. Y esto es lo que más desazón produce: el ver como la inercia, la pasividad, la desidia permiten que la estupidez se propague sin contenciones, ¡y que la opinión pública no se rebele! Todavía más: que ni siquiera los intelectuales, los profesores y la Universidad en general no pongan el grito en el cielo. Pero no es posible, que seamos una minoría invisible, sin voz. Aquí sucede algo muy raro.

      • Jesús San Martín
        28 octubre 2010 a 18:28 #

        Tras leer tu post de que la peste llega a la universidad he leído mi correo, y allí estaba: un escrito con el mismo lenguaje majadero de los que Nacho nos descubre, pero los sindicatos protestando porque quieren pillar tajada.
        En la universidad hablamos, y vemos que es un desastre la educación preuniversitaria, se es consciente del problema, no se es una minoría, pero no se protesta, no sé la razón, quizá sea la naturaleza humana. Yo mismo he estado reflexionando esta tarde sobre el problema y he llegado a la conclusión de que protesto por este problema particular que conozco, pero los habrá más grandes y no protesto porque los desconozco. Creo que la inmensa mayoría de la sociedad no es consciente del problema, y aunque lo fuera, casi 5.000.000 de parados hará que la gente tenga otras prioridades. Quizá, cuando todo se pudra, y llegue el momento de quitar a las sanguijuelas que nos devoran, sea el momento de meter todo en el mismo saco.
        De todas formas no le encuentro nada especial a que la gente no proteste, no ceo que suceda algo raro con esta circunstancia en particular, pero si han recortado los sueldos un 7% y la paga un 45% y nadie ha dicho nada, si nos retrasan la jubilación hasta dos meses antes de morirnos y otro tanto. Cuando el otro día, en el artículo de Luisa, tú decías “país de señoritos”, yo decía “país de idiotas”, ¡joder! “país de idiotas”. Y me temo una cosa, si el agua que remansa la presa en exceso no sale poco a poco se romperá.

  6. 28 octubre 2010 a 16:13 #

    Todas estas asfixiantes sandeces se llevan sembrando en cursos, cursillos, departamentos de Pedagogía y demás antros durante mucho tiempo…. Luego se llevan a la vida de los centros en detrimento de otras acciones cotidianas más productivas.

  7. 28 octubre 2010 a 17:38 #

    Aún tengo las carnes abiertas por ese uso de la @ al que deberíamos responder dirigiéndonos por escrito a las autoridades de esta guisa: “el profesorarroba firmante se dirige a Vd. para informarle de que el claustro ha decidido que los alumnarrobas…”, a ver si se ven en el espejo del ridículo y desisten de su imbecilidad congénita. Leyendo articulos como éste casi siente uno la tentación de abogar por lo más parecido a una militarización la escuela…, darles a los alumnos la oportunidad de rebelarse ¡por fin! contra algo, contra alguien. Ahora, el sistema actual sólo promueve que escupan con desdén la tibia mano fofa que les mece la cuna desde el parvulario hasta la universidad.
    En cuanto a las TIC famosas, ya le he encontrado su verdadero significado: Total Indigencia Conceptual.
    ¡Qué horrores!

    • 28 octubre 2010 a 19:04 #

      Con su permiso, Sr. Poz, me apropio del término profesorarroba, a ver si tengo algo más de suerte.
      Hasta ahora me limitaba a ponerles en el espejo del ridículo con saludos del tipo: Benos días, colegas y colegos, con escaso éxito, por cierto.

  8. José María
    28 octubre 2010 a 18:24 #

    Si les sirve a ustedes como otra gota más en el vasito, servidor lleva dos semanas haciendo desde cero las programaciones de departamento (aunque se han tenido que convetir en “semi de aula” por indicación amable de cierto inspector) de seis asignaturas, seis, desde 2ºESO a 2º Bachillerato. Siendo como soy el único profesor del departamento, se pueden imaginar la carga de trabajo. ¿A qué le he tenido que quitar tiempo? A comer, me niego: me gusta hacerlo tres veces al día. A dormir, complicado: qué menos que cinco o seis horas al día. Llevo por tanto, dos semanas sin vida personal y sin poder preparar ni decente ni indecentemente ninguna de mis clases, desatendiendo a mi alumnado por cumplir este obligatorio trámite burocrático que, todos lo sabemos, no sirven para nada una vez entregadas.

    En fin, voy de nuevo con la de 3º ESO, que se entregan todas mañana y voy tarde.

    P.d.: Y algunos se preguntarán “¿por qué las dejas para última hora?”. Fácil: porque soy novato en estas cosas y atendí la orden de que no empezáramos a elaborarlas hasta haber hecho la sesión de preevaluación, que fue hace justo dos semanas. Llámenme “pringao”, que me lo merezco.

    • Francisco Javier
      28 octubre 2010 a 20:48 #

      Si sondeas un poco en las páginas de los IES encontrarás bastantes programaciones ya hechas. Lo de recortar y pegar no tiene nada de malo. Si una cosa ya está hecha para qué hacer esfuerzos redoblados. También están las de las editoriales. Dormir y comer es prioritario, sin duda. Y en último término, porque te den unos días másde plazo tampoco pasa nada. Eso si pensasen un poco, lo cual en los tiempos que corren es mucho suponer. ¡Ánimo!

    • uno mas...
      1 noviembre 2010 a 11:28 #

      ¿Y a ti te pagan esas “horas extra” que estás echando en hacer esas programaciones? ¿Has probado a comprar un cronómetro y ponerlo en marcha cada vez que haces “algo” en casa relacionado con el trabajo?

      Te sorprendería (nos sorprendería a todos) la cantidad de horas “de gratis” que hacemos en casa. Pero en esto, como en todo lo que pone el magnífico artículo de arriba, somos un país de estúpidos resignados, o de resignados estúpidos, no sé qué orden usar.

      Algún día tomaremos conciencia del valor de nuestro trabajo, pero tal vez entonces ya sea demasiado tarde, y la transformación de “escuela” en “lo que se está gestando” sea del todo irreversible.

      Todavía hay muchísimos compañerarrobas (genial el término) que dicen que “no nos podemos quejar de nuestro trabajo y de nuestro sueldo”. Pues vale….

      Gran artículo, y grandes comentarios los que se leen aquí.

      • Jesús San Martín
        1 noviembre 2010 a 13:47 #

        ¡Ah! ¡De eso nada! Tengo muy claro el valor de mi trabajo. Te tuteo y te lo cuento. Los oyentes que me preguntan si pueden asistir a mi clase entran sin problema, los que se cuelan reciben dos preguntas, primera ¿A quién has pedido permiso para entrar en clase? Segunda ¿Vas a trabajar gratis? a lo qué sigue ¿de dónde deduces que lo vaya yo a hacer contigo?, a lo que añado, cuando termine la clase no puedes volver.
        Ese es un valor, el otro es el de las lentejas. Les pregunto a los alumnos que cuánto cuesta un suspenso, ellos lógicamente dicen que 1000 euros; yo, sin entrar en el coste real de la matrícula, les indico que les cuesta 60.000 euros, 10 millones de las antiguas peseta, y piensan que bromeo. Yo continúo, si suspendes tardarás un año más en ser ingeniero y el sueldo de ese año lo pierdes, pero la primera subida de sueldo cuando trabajes también se retrasará una año, así que lo sumas, y haces lo mismo con la segunda y la tercera, y las demás, total 60.000 euros al día de hoy, sin tener en cuenta la inflación. Como yo suelo tener 50 alumnos por clase, puedo generar en un momento unas pérdidas a la sociedad de 3 millones de euro. Pero es exactamente lo mismo que cualquier profesor en cualquier nivel.
        ¡Vaya! No te puedes quejar de tu sueldo ¿Cuánto cobran los que dirigen un grupo de 50 personas y un presupuesto de 3 millones de euros diarios?
        (Por favor, que no vengan los toca narices a decirme que veo a los alumnos como dinero, sólo me estaba fijando en el coste monetario en este momento.)

  9. 28 octubre 2010 a 21:38 #

    Querido José Antonio, te contaré un suceso justo acontecido esta mañana. “Recién”, como dicen los australes. Volvía del encierro docente en el Metro con una profesora de Lengua española de treinta floridos años que ha llegado este curso nueva a mi Instituto. Se la veía agotada, demacrada. Se notaba que había tenido una jornada demoledora. Me preguntaba cómo era posible que sabiendo desde hace tanto tiempo que todo era un disparate insistiéramos más en agravarlo, lo llevásemos cada día a peor, y nadie hiciera nada para remediarlo. Entendía que la miseria era tan manifiesta que ya no se podía achacar al desconocimiento, sino a la mala fe, a una voluntad perversa e insana. Le parecía que habíamos llegado al colmo, y aún no habíamos visto el fondo… ¡Siete horas de Lengua en algunos grupos para que odiasen la Lengua hasta la saciedad! No remediar el error, sino insistir en él hasta reventar. Cada ley no hacía más que empeñarse en arruinarlo todo más. En matarlo todo más. Un suicidio, decía ella, se trata de un suicidio.
    Yo he intentado explicarle la clave de la cuestión. Un joven amigo, recién ingresado en la Escuela de Magisterio (apenas hace un mes) me recitaba ya, archiconvencido, los dogmas de la pedagogía reinante (“que no hay que enseñar contenidos sino educar”, y toda esa mierda) sin titubear lo más mínimo. Y lo peor era la actitud que ya había asimilado el mozo en un escaso mes. El muy cretino ya no quería hablar de ello conmigo, porque conmigo de esto no se podía hablar, y callaba y bajaba los ojos después de recitarme la monserga. Y lo curioso no era sólo que hubiese aprendido tan pronto la retórica canalla, sino la actitud… El menda ya había sido aleccionado para defender la patraña como un sordo y un ciego. Como un tonto. “A ese le quería yo ver en un aula de verdad”, me ha dicho mi joven compañera mientras nos despedíamos en el andén. “Educar, enseñar, ¡qué iluso!. Sobrevivir. Sobrevivir”.
    P.S.: Sigo pensando, y más con artículos como el tuyo, que la cosa es como para coger la escopeta y liarse a tiros. Gracias por el rato, José Antonio.

    • 28 octubre 2010 a 22:00 #

      Y sin embargo, Antonio, hay algo que no acabo de entender. En mi Colegio no son más de cuatro o cinco personas las que defienden y propagan los dogmas, y somos más de treinta. Además no lo defienden por motivos ideológicos ( que no saben ni lo que significa ), sino por mezquinos intereses. Tiene que haber una forma de romper esta inercia. Un abrazo.

    • Raus
      29 octubre 2010 a 19:27 #

      Lo que habría que preguntarse a estas alturas de la película, queridos amigos, es qué tiene que ocurrir para que haya una reacción contundente del sentido común. Si hemos permitido que la mecha de la locura ideológica haya prendido, quizá ya sea demasiado tarde para adecentar esto, pues a la vista está que oponer cordura, sentido común, lógica, datos y pruebas en contra de toda esta inmensa patraña es, me temo, inútil o, al menos, insuficiente. Hemos permitido que el león se abalance sobre la carne y ahora no hay manera de apartarlo de ella. Lo que quiero decir es que, se mire como se mire, hemos dejado crecer un monstruo ideológico por completo ciego e indiferente a la evidencia. Se han creado las condiciones sociales necesarias para poder afirmar que los burros vuelan cual libélulas y que todo siga hacia adelante como si nada. Cuando la evidencia más rabiosa ya no tiene ningún efecto, es que algo horrible está ya instalado entre nosotros. Algo que bloquea la reacción de la inteligencia. Algo que nos encamina a un destino nefasto. Sin duda a un totalitarismo enmascarado bajo los hueros formalismos de una pseudodemocracia ayuna de razón.

  10. 29 octubre 2010 a 8:19 #

    Tengo la impresión de que las escapatorias que algunos apuntan son de corto recorrido y el problema seguirá ahí, porque forma parte “de lo institucional”. Hasta el propio J.A. Marina pone en solfa la calidad de la medición de PISA y señala que algo debe fallar en el modelo finés cuando la tasa de suicidio de adolescentes en ese país es superior a la española, o cuando las cifras de violencia de género también apuntan en ese sentido, curiosamente en ningún momento apunta que nuestro sistema compatibiliza con total normalidad de tasas de fracaso y abandono escolar abultadísimas con consumos de drogas, de todo tipo de drogas, también muy abultadas e índices de violencia que no paran de crecer.

    El otro día se publicó lo siguiente:
    http://www.elconfidencial.com/sociedad/congreso-medidas-evitar-juegos-sexistas-colegio-20101027-70989.html

    Por mucho que nos asombre hay compañeros y compañeras que no protestan este sistema porque es el suyo y, por tanto, hacerse ilusiones del tipo de que pronto alcanzaremos masa critica para echarlo abajo, es eso, hacerse ilusiones. En mi opinión mientras no perdamos el miedo a introducir en nuestros análisis y reflexiones el género, estamos condenados a no entender el mundo en que vivimos. Por eso os animaría a comenzar desde ya, porque sólo desde esa perspectiva la respuesta es posible.

    • Raus
      29 octubre 2010 a 9:46 #

      Antes lo contrario, Emilio: quizá ya hayamos alcanzado la masa crítica necesaria para que esta locura sea imparable. Quizá se den las condiciones psicológicas y soiales necesarias para que el sistema siga su curso por completo ciego a las evidencias, a la lógica, a la razón. En cuaquier caso, merece la pena luchar contra ese monstruo, sea o no inexpugnable.

    • Raus
      29 octubre 2010 a 11:19 #

      Marina, de nuevo, parece echa un capote a la pedagogía dominante de este país con esa alusión a las tasas de suicidio y la “violencia de género” de los finlandeses. Nada que nos pueda asombrar a estas alturas en uno de los autores y redactores de la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, la cual, ya lo sabemos, está dominada por la ideología de género. A mí me parece que salir con lo del suicidio y violencia de “género” es, como mínimo, mezclar churas con merinas. Además, de una manera grosera, impúdica. Esas palabras de Marina son mera opinión, sin un análisis juicioso que la respalde.

      Y lo más grave: Marina viene a decirnos que la escuela está para formar en valores, para formar personas, apartándose, así, del carácter asépticamente formativo y académico que la escuela debería temer. Viene a decirnos que si la escuela finesa educara en valores (igualitaristas), esas tasas de suicidio y violencia no serían las que son. Son asociaciones zafias y sin fundamento. Quiere meter la ética donde no le corresponde estar. O no de la manera que él propone.

      Y, como dice Emilio, nuestros jóvenes, tan empapados de ideología igualitarista y de género, son cada día más violentos: con sus padres, con sus maestros, con sus iguales y consigo mismos (conductas temerarias, riesgosas y autodestructivas), con lo que se menea y lo que no se menea. ¿Por qué? Porque en las casas, en las escuelas y en las calles se practica un tipo de “autoridad” que condice a la perfección con el que Marina propone: una autoridad que dimane de la palabra, de las buenas intenciones, de los cuentos (chinos), de la retórica y demás músicas celestiales.

      Marina, que ha popularizado la pamema de que “educa toda la tribu”, endilga a los docentes la función de educar al niño, cuando, dicho está, es una función que le corresponde, primordialmente, a los padres. Por eso este señor, cuando habla de la escuela finlandesa, le achaca suicidios y demás violencia juvenil. ¿Por qué no atribuye esas conductas a las prácticas paternas? Pues más cabe atribuir a éstas esas conductas que a la escuela.

      Con estas intervenciones de personajes tan afamados como Marina se consigue enrarecer más y más el ambiente y prevaricar con el sentido común: exonerar a los padres de la carga educativa y endilgársela al maestro. Quizá es que Marina no quiera incomodar al colectivo de padres, blanco sustancioso de sus proyectos literarios, ¿no?

      • 29 octubre 2010 a 12:47 #

        Para mí, Marina, siempre ha representado, convenientemente disfrazado, el mismo papel de aquel que afirmaba “yohevenidoaquíahablardemilibro”.

      • 29 octubre 2010 a 18:24 #

        Y, sobre todo, Emilio, Raus y demás herejes contra el Santo Evangelio de la Pedagogía, es que Marina parece pasar por alto que, mucho antes de que el mundo fuese azotado por el debate pedagógico a que nos han traído los paidocentristas y sus memeces, ya los países nórdicos estaban seriamente preocupados por unas tasas de suicidio más altas que las del resto del planeta. Antes se especulaba con motivaciones como el clima o el paradójico tedio al que llevaba la perfección gris del estado de bienestar, pero parece ser que, hoy en día, ciertos oportunistas han descubierto que la culpa es de los buenos resultados educativos. Habrá que añorar, pues, como en el cuento de García Márquez, aquello de “Cuando era feliz e indocumentado”. No es cuestión superficial: recordemos que también Huxley, en su “Un mundo feliz”, parece ligar el conocimiento a la infelicidad. Volviendo a los países nórdicos, el asunto de la violencia latente (y no solo de género) también es una vieja preocupación que de nuevo les ha hecho pensar en cuáles pueden ser las causas que lleven a las sociedades opulentas a estallar de manera trágica. Que Marina haga esas manipulaciones demagógicas ligando estos problemas a las filosofías educativas me hace pensar que tal vez esté albergando el anhelo de convertirse en uno de esos Interventores Mundiales al estilo de la novela de Huxley, o, mucho peor aún, en un Inspector de Educación de los días de hoy.

      • 29 octubre 2010 a 18:30 #

        Estoy de acuerdo con lo que sugerís, estimados colegas. A este señor habría que nombrarle Comisario de Algo. Me revuelve las tripas. Literalmente. Es que casi prefiero a Punset.

      • 29 octubre 2010 a 18:30 #

        Ítem más: se me olvidaba que también en la mismísima Biblia la ciencia del bien y del mal se presenta como incompatible con la beatitud paradisiaca. Parece ser que a los dioses y a los sacerdotes, ya sean religiosos o pedagógicos, los seres humanos les agradamos más si somos un poquito lerdos: ¿estará en esto la clave del odio hacia el conocimiento que profesa la secta pedagógica?

  11. 29 octubre 2010 a 10:41 #

    Lo de “Por la Excelencia Educativa” no deja de tener lazos subliminales con aquello de “Por el Impero hacia Dios”. Atinadísimo como siempre, José Antonio. ¿Te importaría que lo fotocopiase para colgarlo en el tablón de mi instituto?

    • 29 octubre 2010 a 14:31 #

      Faltaría más, Pablo. Por cierto, tu comentario me ha recordado un par de escenas vividas recientemente, una creo que relacionada con la entrega de trofeos en unas jornadas de deporte escolar que, salvando las distancias, me recordó épocas pasadas y que yo creía felizmente superadas, posiblemente por mi inveterado optimismo.

  12. Raus
    29 octubre 2010 a 13:17 #

    Eso mismo creo yo también, José Antonio. Por cierto, perdona que haya insertado el comentario sin felicitarte antes por tu acertadísimo artículo. Muy bueno.

  13. Maximiliano Bernabé Guerrero
    29 octubre 2010 a 16:42 #

    Muy bueno tu artículo, José Antonio:
    Si como dices sólo queda elegir entre la estupidez y la maldad y elegimos la maldad, y hay que echarse al monte, yo me apunto. Como El Pernales. Y no mentéis a mi paisano Marina. Es desolador ver cómo alguien a quien presumimos inteligente, culto, lúcido ha sucumbido a los encantos de la mamandurria y se dedica a hacer tournées de conferencias para repartir sandeces. Bien retribuido todo, supongo.

    • 29 octubre 2010 a 18:07 #

      Gracias, Maximiliano. Estoy pensando en robar alguna idea tuya para elaborar un manual de resistencia en Primaria.

  14. Pepe
    29 octubre 2010 a 20:33 #

    José Luis, esas frases taaan pedagógicas parecen sacadas del “Generador de Verdades Neopedagógicas Definitivas”:

    http://www.subliminalia.com/generator/pedagogico

    Ya ni se molestan en ser originales.

  15. 29 octubre 2010 a 20:53 #

    Me sorprende que se culpe a los “demás” de todos los problemas de la educación. Bien es cierto que la LOE no es la mejor de las leyes; que los padres pueden y deben hacer mucho más y que la administración no es la deseable. Ahora bien, cuando yo entro en mi aula y cierro la puerta, no hay padre, ni ley, ni inspector que me impida hacer mi trabajo, al contrario de lo que sucede en otras profesiones. ¿Que tengo que hacer una programación? ¡Faltaría más! Pues claro que tengo que hacerla, aunque solo sea para saber por dónde voy y qué es lo que pretendo conseguir. Y tengo que hacer un PAT porque la relación con los padres de mis alumnos es esencial. Y tengo que coordinarme con mis compañeros, me guste o no. Y tengo que dejar un informe al profesor que me siga…Más allá de pedagogías, en este trabajo no se puede improvisar, no se pude ir por libre – y ahí estoy con José Antonio Marina en que “educar es tarea de toda la tribu”-; tampoco se puede echar la culpa a las TIC, ni mucho menos. Los jueces, no hace tanto, consiguieron importantes avances, gracias a su constancia y unidad. En el magisterio cada uno “va a su bola” rajando del resto, desde el presidente del gobierno hasta el compañero de al lado. Eso, en lugar de aportar algo realmente práctico, eficiente, más allá de sindicatos acomodados. Si pretendemos algún cambio, ha de ser desde la convicción de que nadie lo hará por nosotros, de que los políticos solo usan la educación para salir mejor parados en las urnas; y, buscando lo que aún nos quede en común y estemos dispuestos a defender. Rajando del compañero de al lado, mirándonos el ombligo y viendo pasar ley tras ley y gobierno tras gobierno, criticando con una caña en la barra del bar, no veo esperanza alguna de futuro. El conformismo, empezando por los “compañeros” liberados, es sorprendente; la dejadez que se percibe en los claustros es patética, la facilidad con que lanzamos balones fuera es digna de alabanza. No nos queda otra, o nos ponemos las pilas o seguimos tragando. Eso sí, cada uno seguirá sintiéndose el mejor. Por supuesto.

    • Luzroja
      29 octubre 2010 a 21:21 #

      Alonxo, Marina tiene la razón: “educar es tarea de toda la tribu”, pero amigo, sólo tomada al pie de la letra. El sentido figurado de esta sentencia no se puede aplicar ni siquiera en la escalera de vecinos de tu casa.

      • 30 octubre 2010 a 11:44 #

        Lógicamente, las cosas se leen como están escritas. Ni más ni menos. No veo otra forma de interpretarlo. La educación es tarea de todos.

    • 30 octubre 2010 a 11:15 #

      Dejando a un lado que en algún momento no eres consecuente en eso de echar culpas, tengo la impresión de que te equivocas en algo de forma muy importante y es cuando dices: “Ahora bien, cuando yo entro en mi aula y cierro la puerta, no hay padre, ni ley, ni inspector que me impida hacer mi trabajo, al contrario de lo que sucede en otras profesiones.”
      Cuando tú entras en el aula te encuentras con unos chavales que tuvieron una clase antes y tendrán otra después, que tienen un currículo y unas experiencias vitales y educativas que no se borran como el encerado para que tu comiences a escribir como si de un libro en blanco se tratase, unos chavales que ya han recibido mucho de la tribu de dentro y fuera del sistema educativo, y parece que lo que han recibido de la tribu no va en la dirección del trabajo y el esfuerzo, y en la escuela tampoco reina un criterio diferente.
      Es verdad que hay que programar, pero cuando uno se da cuenta de que lo que se pretende no es la mejora de la práctica educativa y la concordancia entre lo programado y lo realizado, sino la elaboración de documentos de control con los que la inspección además de ese control busca cubrirse las espaldas ante una reclamación de los padres, es cuando uno se siente estafado. Si además descubres que la inspección lo que ha hecho es traducir el modelo que maneja de uno francés, te das cuenta de que la cadena de imbecilidad recorre el sistema hacia arriba y hacia abajo sin que nadie sea capaz de decir que el rey va desnudo.
      Si de verdad la tribu educase, el Gobierno, no ya ahora, sino hace mucho tiempo, al menos desde el primer informe PISA, habría reconocido el fracaso del modelo y puesto las bases para que algo cambiara, como por ejemplo hizo Alemania por las mismas fechas, y no se enrocaría en que tenemos el mejor sistema educativo de nuestra historia, que si no da más de sí es por a los que falta formación es a los padres y otras memeces consistentes en echar balones fuera, o recurrir a incentivos salariales en función del número de aprobados.
      Hacer crítica del sistema social que se nos quiere hacer pasar por modelo de virtudes, o plantarse ante un sistema educativo como el que tenemos no sólo no es una forma de escapismo sino lo que corresponde a un ciudadano y un profesional que necesariamente ha de opinar sobre lo que le rodea.

    • 30 octubre 2010 a 11:26 #

      Vuelvo a enviarlo para corregir un pequeño error en el cuarto párrafo

      Dejando a un lado que en algún momento no eres consecuente en eso de echar culpas, tengo la impresión de que te equivocas en algo de forma muy importante y es cuando dices: “Ahora bien, cuando yo entro en mi aula y cierro la puerta, no hay padre, ni ley, ni inspector que me impida hacer mi trabajo, al contrario de lo que sucede en otras profesiones.”

      Cuando tú entras en el aula te encuentras con unos chavales que tuvieron una clase antes y tendrán otra después, que tienen un currículo y unas experiencias vitales y educativas que no se borran como el encerado para que tu comiences a escribir como si de un libro en blanco se tratase, unos chavales que ya han recibido mucho de la tribu de dentro y fuera del sistema educativo, y parece que lo que han recibido de la tribu no va en la dirección del trabajo y el esfuerzo, y en la escuela tampoco reina un criterio diferente.

      Es verdad que hay que programar, pero cuando uno se da cuenta de que lo que se pretende no es la mejora de la práctica educativa y la concordancia entre lo programado y lo realizado, sino la elaboración de documentos de control con los que la inspección además de ese control busca cubrirse las espaldas ante una reclamación de los padres, es cuando uno se siente estafado. Si además descubres que la inspección lo que ha hecho es traducir el modelo que maneja de uno francés, te das cuenta de que la cadena de imbecilidad recorre el sistema hacia arriba y hacia abajo sin que nadie sea capaz de decir que el rey va desnudo.

      Si de verdad la tribu educase, el Gobierno, no ya ahora, sino hace mucho tiempo, al menos desde el primer informe PISA, habría reconocido el fracaso del modelo y puesto las bases para que algo cambiara, como por ejemplo hizo Alemania por las mismas fechas, y no se enrocaría en que tenemos el mejor sistema educativo de nuestra historia, que si no da más de sí es porque a los que falta formación es a los padres y otras memeces consistentes en echar balones fuera, o recurrir a incentivos salariales en función del número de aprobados.

      Hacer crítica del sistema social que se nos quiere hacer pasar por modelo de virtudes, o plantarse ante un sistema educativo como el que tenemos no sólo no es una forma de escapismo sino lo que corresponde a un ciudadano y un profesional que necesariamente ha de opinar sobre lo que le rodea.

      • 30 octubre 2010 a 11:56 #

        Claro, si no hay coordinación entre el profesorado, eso no es culpa de ZP ni del Ministerio de Educación. Hay centros que funcionan perfectamente en ese sentido. Y quien pretende ir “a su bola” no queda otra que aislarle. No se puede parar un centro por una ni por cinco personas que están ahí para cobrar una nómina a fin de mes exclusivamente.
        Para eso, precisamente, hago las programaciones, para coordinarme con los ompañeros de mi ciclo o departamento; para saber por dónde voy, para hacer un seguimiento de mi tarea-no porque me la pida inspección (a mí jamás me han edido nada de nada)- sino porque yo tengo que evaluar mi tarea y rectificar cuando sea necesario. No necesito que me lo mande nadie. Y si me lo mandan me da igual, lo tengo hecho.
        No puedo obviar que esos chicos pertenecen a una sociedad, la del s. XIX, no sé si mejor o peor que la del s. IX. Tengo que “deseducarles”- al igual que hace 40 años- de lo que traen de fuera. Y sé que eso forma parte de mi tarea. No puedo obviar los avances tecnológicos, ni científicos, y además no lo deseo. Por tanto, es tarea mía estar al día y prepararles para lo que se encuentran fuera, distinto a lo que se encontraban en la Edad Media.
        Insisto, si queremos que algo cambie, tiene que salir de nosotros. No hay gobierno tan interesado en ello más allá de las elecciones. Un saludo.

    • Ana Belén
      30 octubre 2010 a 13:29 #

      “Me sorprende que se culpe a los “demás” de todos los problemas de la educación. Bien es cierto que la LOE no es la mejor de las leyes; que los padres pueden y deben hacer mucho más y que la administración no es la deseable. Ahora bien, cuando yo entro en mi aula y cierro la puerta, no hay padre, ni ley, ni inspector que me impida hacer mi trabajo, al contrario de lo que sucede en otras profesiones”.

      Suerte que tiene usted entonces de poder hacer eso. Otros hemos tenido experiencias y situaciones en las aulas que no se solucionaban precisamente con cerrar la puerta. En fin, no continuo porque me parece que tenemos una visión absolutamente distinta del asunto. Y la sociedad en la que vivimos no es tribal. A ver si se enteran ustedes de una vez.

      • 30 octubre 2010 a 14:28 #

        Claro, si yo me hago maestro o profesor para entrar en un aula, ante niños que se comportan como monjitas, que no reciben estímulos del exterior, que pertenecen a familias modélicas y nacen con un manual de instrucciones bajo el brazo, entonces, posiblemente, me he equivocado de “oficina”. Quizás en un banco tendría más futuro, donde el personal va encorbatado, guarda exquisitos modales, los clientes guardan escrupuloso silencio…Quizás me fuera mejor en una cadena de montaje, donde todos los días hago lo mismo, y no necesito programaciones ni PAT, ni PEC ni LOGSE. También, sin duda, se puede ser feliz. El magisterio se elige voluntariamente y desde el principio de los tiempos exige de una elevada dosis de vocación. En Universidad tal vez tengan sitio todavía, como en la Edad Media, las clases magistrales. Desde luego, donde no tienen cabida es en Ed. Infantil, ni en Ed. Primaria, ni en ESO ni en Bachillerato.
        Un alumno de 1º de ESO no puede estar una mañana (5 horas) escuchando sermones, uno tras otro. Y digo yo que algo puede, y debe, hacer el profesor de turno, por mucho que la LOGSE sea una patata y ZP o Aznar sean el culpable del cambio climático.

  16. Luzroja
    29 octubre 2010 a 21:13 #

    Jose Antonio, si no fuera porque he visto nacer, crecer y multiplicarse Esta Enorme Estafa, me resultaría increible las orientaciones que nos ensartas en tu artículo.

    Yo, maestro hace muchos años, fui abducido por esa jerga inane, y creía a pies juntillas en aquellas sus primeras soflamas educativas.
    Pero me empecé a encontrar mal: la estupidez se abría camino, el desorden era constante, la pérdida de lo valioso era diaria… hasta que como por ensalmo, me tropecé con artículos aquí y allá leí a tal y cuál y pese a mi resistencia a dar por creíble lo que leía, no tuve otra que aceptarlo, aprendí qué era la falsa conciencia y sin lugar a dudas me desprendí de ella (o al menos estoy en ello).

    Tu escrito debería correr por la web con una importante misión: hacer que los maestros se empiecen a encontrar mal.

    • una lectora.
      31 octubre 2010 a 2:01 #

      ¿pero qué mierda es esta?

      • Jesús San Martín
        31 octubre 2010 a 8:33 #

        Esa mierda de la que todo está impregnado y casi nadie huele.

  17. Ana Belén
    30 octubre 2010 a 19:19 #

    “Un alumno de 1º de ESO no puede estar una mañana (5 horas) escuchando sermones, uno tras otro…”
    Esta misma respuesta la obtuve el curso pasado de alumnos de 3º de ESO cuando les pasé un cuestionario para conocer sus hábitos de estudio. Me parece increíble que alguien que se dedica a la docencia pueda decir algo así y quedarse más ancho que largo.
    “El magisterio se elige voluntariamente y desde el principio de los tiempos exige de una elevada dosis de vocación”.
    Me sumo a la opinión de D. Ricardo Moreno Castillo: la vocación para el sacerdocio.
    “En Universidad tal vez tengan sitio todavía, como en la Edad Media, las clases magistrales. Desde luego, donde no tienen cabida es en Ed. Infantil, ni en Ed. Primaria, ni en ESO ni en Bachillerato”.´
    ¿Que no tienen cabida en ESO y BAC? Su radical eliminación ha tenido precisamente bastante que ver con la degeneración actual del sistema.
    Le recomiendo que lea el artículo publicado en este blog “La magistral clase magistral”.
    “Insisto, si queremos que algo cambie, tiene que salir de nosotros. No hay gobierno tan interesado en ello más allá de las elecciones”.
    Precisamente porque queremos que esto cambie ha nacido Deseducativos. Por supuesto que al gobierno no le interesa, sea del color que sea. Pero a los políticos no les interesa intencionadamente, eso es lo grave. Les va muy bien así. Campando a sus anchas por este país y sin nadie que levante la vista ante tanto desmán. Eso sí, con sus hijos a buen recaudo de esta mierda de sistema en buenos colegios donde le aseguro que abundan las clases magistrales. Otro saludo.

    • Francisco Javier
      30 octubre 2010 a 20:42 #

      No podría expresarse con más claridad y evidencia. Totalmente cierto.

      Un saludo, Ana Belén.

    • 30 octubre 2010 a 22:11 #

      “Me parece increíble que alguien que se dedica a la docencia pueda decir algo así y quedarse más ancho que largo”. A mí me parece increible que a alguien le parezca increible que alguien critique el que los niños de secundaria reciban 5 sermones por día.

      Y sí, para mí esto no es un trabajo, es una VOCACIÓN. Sé hacer más cosas y en cualquier otro lugar ganaría más y trabajaría menos. Y si no estuviera convencido de lo que hago, ya me habría ido. Lo que no entiendo es como muchos compañeros, que entran el lunes al colegio quejándose siguen en la misma actitud hasta el viernes. Y aún seguirán el fin de semana. Seguro.

      No sé, si además de defender las clases magistrales en la universidad, también las defiende en ESO, Primaria e Infantil. ¡Como no especifica, no sé dónde está el límite!

      • Ana Belén
        31 octubre 2010 a 17:12 #

        ¡Otro saludo, Francisco Javier!

        Voy a seguir debatiendo, o intentándolo al menos, con Alonxo…
        “A mí me parece increible que a alguien le parezca increible que alguien critique el que los niños de secundaria reciban 5 sermones por día…”
        ¿Y el argumento? Ubi est? quia id non video nulla parte…
        Sigo sin entender a qué le llama usted sermones, ¿podría ser más específico?
        “No sé, si además de defender las clases magistrales en la universidad, también las defiende en ESO, Primaria e Infantil. ¡Como no especifica, no sé dónde está el límite!”
        ¿Qué límite? de verdad, no se lo tome a mal, pero no entiendo qué es lo que quiere decir.
        Me llama la atención que por si acaso no menciona la etapa de Bachillerato y sí hace hincapié en que las defiendo en Infantil y Primaria. No soy maestra de Infantil ni de Primaria, así que no puedo hablar de lo que no sé. Pero sí conozco la etapa de Secundaria y Bachillerato, donde sí defiendo la presencia de las clases magistrales. ¿De verdad cree que no hay ninguna relación entre el desprestigio e intento de desaparición de las mismas durante esta etapa y el gran fracaso en que se han convertido las susodichas etapas? Con respecto a estas clases,¿ha leído el artículo que le recomendé? Le recomiendo que además del artículo ya citado busque por el blog entre las entradas anteriores, hay artículos fantásticos que tratan sobradamente este tema de la desaparición de las clases magistrales, entre otras cosas, como una de las “medidas estrella” tomadas por la secta para cargarse la enseñanza: eso junto a la desaparición de los contenidos y del uso de la memoria, entre otras lindezas y acompañado de una jerga farragosa que nadie sabe lo que quiere decir han dado los resultados ante los que ahora nos encontramos. No hay enseñanza de calidad posible sin contenidos, trabajo personal (el “hincar codos” de toda la vida) y esfuerzo memorístico.
        Reitero que no sé a qué le llama usted sermones, pero el estudio no es una fiesta ni a los colegios ni institutos los alumnos van a pasarlo bien, ni a que los profesores los entretengan, o no deberían ir a eso. Deberían ir para adquirir una formación completa ganada a través del entrenamiendo intelectual que suponen el trabajo y el esfuerzo diarios. Y el alumno que no quiera tal cosa debe tener acceso a otra opción, (y cuando hablo de otra opción no me refiero al timo de la Diversificación ni al engaño de los PCPI). El único problema es que ya no se conoce hoy el significado de esos dos conceptos, los jóvenes no lo aprenden en casa y, por lo que se ve, en el colegio tampoco, si ya los propios docentes asumen tal cosa. En fin, a la vista están las tempestades que han traído semejantes vientos. Lamentablemente, sobre opiniones como la suya se sustenta una parte del fracaso de la educación en este país.
        Pregúntese, con honestidad y sinceridad, cuál es el nivel real de conocimientos de un alumno cualquiera en la etapa Secundaria e incluso en Bachillerato y a continuación, hágase la pregunta del millón, tal situación ¿a quién beneficia?. Ahí está la clave. ¿Ha oído hablar del concepto de “ingeniería social”?

      • uno mas...
        1 noviembre 2010 a 12:09 #

        Alonxo, el problema es que tú “exiges” que todo el que haga este trabajo considere que “va a misiones”, como el que iba al Mato Grosso, o algo así.

        Y no, no estamos en esos tiempos, ni en esas condiciones. O no deberíamos estarlo, tras las ya-no-me-acuerdo-nosecuantas modernizaciones, y yendo imparables (y sin frenos) hacia el precipicio.

        Si después de 30 años de democracia, imparabilidad y modernización, aún tenemos que considerar que para ejercer esta profesión se necesita poco menos que “despedirte de la familia”, porque te vas a eso, a las misiones…, apaga y vámonos.

        En una sociedad moderna, las cosas no deberían sostenerse en “el espíritu misionero”. Debería ser todo mucho “más normal”, ¿no crees? (y hago especial incapié, en tu caso, en el verbo “creer”).

    • Francisco Javier
      1 noviembre 2010 a 10:56 #

      Estimada Ana Belén:

      mencionas de pasada una expresión que hemos olvidado y que deberíamos desde ya resucitar:

      “HINCAR CODOS.”

      Ella sola contiene mucha más sabiduría que todos esos sermones pedantes y vacuos de los histéricos de la progresía. Desde hace miles de años el cerebro humano no ha variado sustancialmente. Entre el cerebro de Platón y el nuestro no existen diferencias, si exceptuamos que el suyo debía de pesar unos cuantos gramos más (que el mio.) Y el método de hincar los codos sigue siendo el correcto, el verdadero y más eficiente. Me da igual que el texto sea digital o esté impreso en papel: hay que hincar los codos. Pienso en esas imágenes clásicas de “il pensiero” o en toda la iconografía que representa la reflexión, el pensamiento ( esculturas grecorromanas, los grabados de santos sabios “hincando codos”, en lel precioso grabado de Durero que representa a San Jerónimo con el León y el perro descansando plácidamente a sus pies,…)

      También, se me olvidaba, hacías mención a Ricardo Moreno Castillo. Lo que este hombre ha hecho y sigue haciendo por la educación debería considerarse bien de interés público. Cuando hablé con él (una suerte) descubrí a un hombre inteligentísimo, con una educación exquisita, un sentido del humor refinado y una inquietud intelectual que ya quisieran tener esos que le critican (sin ningún éxito): me habló de cómo había aprendido árabe para así poder traducir textos de matemáticos medievales (era un proyecto que estaba realizando), de la colección que dirigía sobre historia de las matemáticas (monografías sobre grandes matemáticos), de su pasión por Chesterton y Torrente Ballester, … y daba gusto oírle.

      Un saludo.

      • Raus
        1 noviembre 2010 a 12:27 #

        Excelentes respuestas, Ana Belén y Francisco Javier. Los alumnos de hoy, salvo honrosas excepciones, no han hincado los codos nunca. Hay que entenderlo, amigos. Los niños de hoy, que son del siglo XXl, no están preparados para oír clases magistrales ni, por supuesto, hincar codos. Esas son cosas de antes. Muchas han sido las generaciones de alumnos que sí aguantaban las clases magistrales y empollar, dando como resultado profesionales preparados y competentes de todas las ramas del saber. Pero hoy los niños, como son del siglo XXl, ya no pueden con tales mortificaciones. Todo se explica diciendo que son del siglo XXl. Si es que no os enteráis, caramba. ¡Cavernícolas!

      • 1 noviembre 2010 a 13:21 #

        Yo también voy a seguir debatiendo, o al menos intentándolo con usted, Ana Belén.
        ¿Ahora me pregunta “a qué llamo sermones”, después de responder a mi comentario con el suyo del día 30, 19:19? Si no sabía a qué me refería, ¿por qué contestó? Y, si no lo sabía, ¿por qué no preguntó entonces? ¿Se trata de criticar por criticar, sin preocuparnos de lo que dice el otro? Ahm, vale, lo desconocía.
        Lo mismo respecto de su segunda cuestión. Primero lo critica y después pregunta qué quería decir con ello. ¡Incomprensible!
        Le invito, antes de responder a lo que desconoce, pregunte por ello.
        Efectivamente, no menciono la etapa de Bachillerato porque entiendo que si defiende los “sermones” en Secundaria, los defenderá en etapas superiores. No me he equivocado. Mi interés está en saber si también las defiende en las etapas inferiores, si considera que en Primaria e Infantil también son necesarias las clases magistrales.
        No, no creo que el fracaso escolar tenga que ver con la desaparición de las clases magistrales. Personalmente no las he conocido en toda mi etapa estudiantil, salvo en universidad. Menos mal.
        ¿La secta? Perdone, ¿podría especificar?
        Gracias por sus invitaciones a leer y releer artículos. Yo no le recomendaré nada, creo que no lo necesita.
        Yo creo que sí hay enseñanza de calidad sin clases magistrales. Es otro punto de vista, espero, tan respetable como el suyo. Por otra parte, el hincar codos no sirve de nada si no se ha comprendido lo explicado en clase, y la mejor forma de comprenderlo es manipular, poner cuantos más sentidos mejor en la tarea. ¿De qué me sirve hincar codos sobre un texto en chino si no lo comprendo? Atender-Entender- Asimilar.
        Atender, poner los cinco sentidos en lo que se trabaja en el colegio.
        Entender. Comprender lo que me están diciendo. Nada se comprende mejor que lo que se experimenta. Hay centros que hace tiempo abandonaron los apuntes, las fotocopias, los sermones…y trabajan desde la experiencia. Siempre se recordará mejor el ascenso que uno hace al Almanzor que leer como lo hicieron otros.
        Asimilar. Hincar codos, y también experimentar a nivel personal, indagar, descubrir…En definitiva, preguntarse.
        No, no necesito memorizar nada. Ahora, en medio kilo de plástico, gracias a la red, tengo todos los contenidos que jamás podré asimilar de forma memorística. ¿Para qué ese absurdo trabajo? Lo que necesito es plantearme preguntas continuamente que me inviten a buscar respuestas. Y eso, no es una fiesta, ni los profesores nos dedicamos a entretener a nadie. Es trabajar de un modo diferente, más práctico y más eficiente. Así de sencillo.
        Los PCPI y la Diversificación quizá no son lo que debieran, pero conozco muchos chicos que de otro modo jamás hubieran tenido acceso al mundo laboral. Y le aseguro que son muy felices trabajando en lo que les gusta, además, pudiendo ser independientes. El problema no es ese, el problema son los que abandonan del todo.
        Lamento ser partícipe del fracaso escolar en España. Mis alumnos, sus padres, mis compañeros y buena parte del mundo mundial no opinan lo mismo. Lo siento.
        Conozco perfectamente el nivel de los alumnos de ESO, no tengo que preguntarme nada. La pregunta es lo que estamos haciendo cada uno para cambiarlo. ¿Y usted qué hace?

        Un saludo.

  18. Jesús San Martín
    31 octubre 2010 a 18:26 #

    Ana Belén, das en la diana hablando del proceso de ingeniería social y haces la pregunta clave de a quién beneficia. Esta ligado al uso del lenguaje políticamente correcto e idiotizante, que busca desarmarnos. Si no podemos usar la palabra subnormal, que sólo significa por debajo de lo normal, entonces tampoco podremos usar la de incompetente, y nuestros ministro de industria ni será ingeniero ni tendrá carrera, y ¿cómo podremos decir que es incompetente, es decir, no competente para el puesto? Un pasito más allá el dinero público no es de nadie, y se lo pueden meter en el bolsillo sin que les llamemos ladrones, porque eso está muy feo y es políticamente incorrecto ¡ya que no es de nadie! ¡Bueno! ¡Bueno! Y ese alcalde que primero me endeuda de por vida a mí, luego a mis hijos y a continuación a mis nietos, si no puedo utilizar las palabras ególatra y sinvergüenza ¿cuáles utilizo? Pues si todo es normal, normal que lo hagan.

    • 31 octubre 2010 a 20:01 #

      Ana Belén y Jesús, magnífica argumentación. ¡Chapeau!

  19. 31 octubre 2010 a 21:22 #

    Algunas cosillas:
    -El problema de las metodologías en la enseñanza de hoy no son las clases magistrales o la enseñanza activa o la opción que se os ocurra; el problema es que cada día están más crecidos los enemigos de la libertad (de cátedra, de actuación, de pensamiento o de lo que sea) y quieren imponer hasta los métodos: mientras sean respetuosos con las personas, en enseñanza, de los métodos, lo único que importa es que sean eficaces para enseñar. Si hay algún elemento de la práctica docente en el que hay que ser particularmente flexibles, es el de los métodos (el viejo “cada maestrillo tiene su librillo” encierra más saber pedagógico que la pseudociencia de decenas de pedagogos tan ignorantes como soberbios). Yo lo tengo muy claro: cada vez que veo a uno que se empecina en imponer un método, pienso: aquí tenemos un liberticida más.
    -Por el mundo, existen personas que están encantadas de haberse conocido y se imaginan que, si son, por ejemplo, docentes, son los únicos que lo hacen bien y lo mejor que podrían hacer los otros millones de, por ejemplo, docentes del universo es mirarse en su benéfico espejo. De vez en cuando, en Deseducativos tenemos la dicha de ser agraciados con la iluminadora visita de algún ser así.
    -También hay lectores o lectoras que asoman sus narices y sueltan alguna repugnancia que ellos creen que son la supercondena, pero que lo único que hace es retratarlos.
    -A título personal: cada vez que veo la pobreza de argumentos y/o el estilo cutre de nuestros adversarios, la facilidad con que pierden los papeles y, a falta de razones, nos lanzan balbuceos o insultos, me digo: “Alguna razón tendremos”.

  20. Jesús San Martín
    1 noviembre 2010 a 14:44 #

    La memoria es un elemento fundamental, y lógicamente no el único, en el proceso de aprendizaje. Si no hay memoria no hay asociación y por tanto no hay creatividad. El Niño (http://es.wikipedia.org/wiki/El_Ni%C3%B1o) es un fenómeno climatológico al que recientes hipótesis de trabajo achacan la caída de grandes civilizaciones en la historia, por las gravísimas consecuencias que tiene sobre la agricultura. Sólo el científico que habiendo estudiado los registros fósiles de ese fenómeno, y habiendo memorizado en su día las fechas históricas, podrá haber asociado, y por tanto generado, la idea de que El Niño juega un papel fundamental en la historia. Sólo quien tenga memorizadas todas las propiedades de los elementos químicos puede crear una estructura tan maravillosa como la tabla de Mendeleiev
    Lo anterior en cuanto a la necesidad de la memoria como elemento fundamental en la asociación, y en la creatividad que conlleva. Por lo que respecta al uso de la memoria en el desempeño de cualquier oficio que busquen el post, no recuerdo de quién, que ponía a la parturienta en las manos de un médico que no confiaba en su memoria sino a lo escrito en los libros y a un vídeo de youtube, pero si no lo quieren ver así que prueben a tocar el piano.
    Esta mañana, siendo fiesta, y yo funcionario y por tanto vago redomado, he estado clavando codos, he estado estudiando inglés, y ese hincar codos no necesariamente supone memorizar (aunque también lo he hecho, porque por más que me he afanado en hablar en inglés todo el mundo se ha obstinado en contestarme en español), sino trabajar; y si no le meto horas todos los días, unas veces leyendo lo que no me apetece y otras viendo en la TV lo que no quiero, pues se me olvida, y si cambiar una preposición en el inglés hablado sólo conlleva que mi oyente sonría, si lo hago en un teorema escrito cambio el sentido del mismo, me rechazan el artículo, y me como tres meses de trabajo.
    Reducir el aprendizaje a sólo memoria es tan peligroso como suprimirla por completo.

    Estoy convencido de que si puedo experimentar algo lo comprenderé mejor que si lo estudio, pero hay muchas cosas que no puedo experimentar como persona: las situaciones históricas pasadas, el centro del sol, una explosión (o mejor no hacerlo), el Big Bang (si es que existió), el teorema de la función implícita, un fractal,… Y aún pudiendo experimentarlas no estar en condiciones de acceder a ellas: esta mañana cuando yo paseaba con mis apuntes de inglés en una ciudad española.
    La experimentación es un buen método, de hecho el único en algunas circunstancias, pero desgraciadamente no abarca todo lo necesario para transmitir la cultura.

    • Raus
      1 noviembre 2010 a 15:41 #

      Excelente reflexión, Jesús.

    • 1 noviembre 2010 a 16:00 #

      El centro del Sol.
      Un alumno se situa en el centro del aula, nueve más a su alrededor con elementos que caracterizan a los nueve planetas del sistema. Y giramos, y vamos explicando movimientos, estaciones, medida del tiempo, la vida en la Tierra,…¿Alguien cree que un alumno puede olvidar esto? ¿O mejor le ponemos a “hincar codos” en el libro de Sociales, como una grabadora de datos, para que nos lo cuente al día siguiente en un examen, saque un 10 y se le olvide, o peor, no tenga ni idea de lo que significa, por ejemplo, traslación? O peor, ¿se lo vamos narrando nosotros como un sermón y lo vamos depositando en su cabecita como si fuera una hucha que hay que llenar de contenidos? Eso no hay alumno que lo aguante; ni ahora, ni en la Edad Media ni en la Grecia clásica.

      • Luzroja
        1 noviembre 2010 a 18:18 #

        Alonxo, con todo lo que se debe aprender no siempre se puede montar teatros.

        Los alumnos de tu ejemplo no entenderán casi nada.
        No percibirán cómo los planetas están alejados unos de otros y en distintas elípticas. Centrándonos en la Tierra, se quedarán a dos velas sobre el porqué de la sucesión de las estaciones, ya que el niño que hace de sol, no podrá incidir con sus rayos luminosos sobre los objetos que los demás puedan llevar a modo de planetas y como la Tierra presenta una inclinación sobre el plano de su elíptica, inclinación que el alumno no podrá ni sabrá mantener, los chiquillos harán un acto de fe sobre el porqué de la sucesión de las estaciones. Es posible que se lo pasen bien, pero la lección se aprenderá mal.
        (El ejemplo que has elegido para ilustrarnos, muestra cómo tú mismo no tienes clara la traslación terrestre)
        Para este asunto es más válido el socorrido Internet.

        El peligro de aprender algo mal, es que se mantiene por muchos años y cuesta salir del error, en cambio, si se aprende incompleto o si se me apura, la explicación no se entendió, el alumno que sufre esta sensación, sabe, al menos, que lo que se le ha explicado encierra una verdad que él no ha entendido, pero percibe que hay otros horizontes.

      • 1 noviembre 2010 a 19:10 #

        Para el ilustre troll Sr. Alonxo (dice llamarse así al menos)

        Su idea de lo que es el aprendizaje y la memoria repite -paradójicamente- de memorieta las no muy brillantes consignas de la pedagogía oficial, cuyos resultados son conocidos por todos los que no quieren cerrar los ojos. La catequesis ha funcionado. Una memez repetida mil veces, quizá diez mil, en un cursillo se convierte en una verdad pedagógica, sólo contagiable al que esté predispuesto a escuchar tan infundadas y absurdas teorías, falsadas continuamente por la experiencia real.

        No deja de asombrarme cómo todos los pedagogistas infantilizantes y defensores de modelos educativos rotundamente fracasados se erigen en “defensores del alumno”. Digan lo que quieran, sigan predicando su espuria doctrina por doquier, pero dejen en paz a los estudiantes. ¿Son conscientes del daño que les ha hecho toda la didáctica errónea y disparatada? ¿Quién les da derecho a hablar en nombre de los discentes? ¿Se creen los defensores del alumno? ¿No son conscientes de que las pedagogías estultas han arruinado a promociones y promociones de alumnos en cuyo nombre -ilegítimamente- proclaman las simplezas y necedades que han convertido la educación en campo de experimentos de la idiotez institucionalizada? ¿Por qué no reflexionan un poco sobre las consecuencias de sus nefastos métodos y se dedican a otra cosa?
        Algunos llevamos décadas escuchando las mismas sandeces y luego observando sus nefandos efectos y estamos ya un poco hartos de la incorregible tendencia del pedagogismo ramplón al analfabetismo y a la demagogia.

      • 1 noviembre 2010 a 19:44 #

        El señor Alonxo es un profesor de Lengua que se llama Javier S. Sánchez (http://www.vueltaalcole.blogspot.com/) y que no tiene ni pajolera idea de cómo se debe enseñar lo de los planetas a ni siquiera un grupo de jubilados en el Club social de Cheyenne. Que se tire el rolllo con las maduritas del Centro de Día. ¡A dar lecciones a profesores a la puta vía! Y un besito. En los morritos.

      • Raus
        2 noviembre 2010 a 11:48 #

        ¡El lío que deben de montar algunos en clase para explicar la meiosis!

    • Jesús San Martín
      1 noviembre 2010 a 16:55 #

      Por el centro del Sol, que no del sistema solar, me estoy refiriendo a eso: al centro del Sol, donde transcurren los procesos de fusión (unos cuantos millones de grados kelvin) y no lo puedo experimentar.
      El movimiento de los planetas no los pudo reproducir Poincaré (teorema KAM), menos ninguno de nosotros. Intentar que sea reproducido, en primera instancia, con unas sencillas curvas cerradas, que ni siquiera cumplen las elementales leyes de Kepler, es devolver a los alumnos a la astronomía de Ptolomeo y engañarlos, algo especialmente peligroso ahora que los niños ven en los documentales que hay agujeros negros con 2.000.000.000 de masas solares (la masa de una galaxia), donde ni siquiera es válida la gravedad newtoniana.
      Cuando alguien intenté explicar el movimiento planetario, así con las manos, que le expliqué por qué la Luna tarda en dar una vuelta sobre sí misma el tiempo que tarda en dar una vuelta sobre la Tierra, el mismo fin que le espera a la Tierra: un día igual a un año.
      Para terminar, decir que e al sistema solar se compone sólo de 8 planetas.

    • Francisco Javier
      1 noviembre 2010 a 17:39 #

      Vamos a ver:

      1) que yo sepa el aprendizaje de una lengua consiste básicamente en memorizar un conjunto de reglas (muy amplio y complejo) gramaticales, sintácticas , ortográficas, fonéticas, además de un léxico amplio (semántica). Una vez interiorizadas en la memoria todas estas reglas, estructuras, ideas, sonidos, estamos en disposición -y sólo entonces- de comenzar a expresarnos en esa lengua, es decir que de lo que se tratará es de practicar hasta que la memoria automatice, sedimente hábitos en la conciencia y el habla fluya de modo espontáneo y con tanta mayor riqueza, cuanto mayor sea la información contenida en las profundidades del alma: nuevamente un milagro de la memoria. Pero una facultad, sea la memoria o sea el entendimiento lógico (o cualquier otra), ha de ejercitarse desde niños, para que no enferme y se atrofie (por eso los idiomas hay que estar con ellos -como bien dice Jesús, continuamente-. No se trata de optar entre un aprendizaje memorístico y otro digamos que lógico, sino que ambas potencias del espíritu están esencialmente ligadas en la mente -gnoseológica, psicológica y ontológicamente (en sentido trascendental, tal como emplea Kant o la fenomenología este término.)
      2) Incluso en la ciencia pura (la física, la matemática) es necesario tener siempre presente un montón de leyes, números, datos, con los que hay que trabajar de continuo y que por razones prácticas conviene memorizar (aunque también se sea capaz de fundamentar de modo lógico esos conocimientos, otras veces se trata de un dato empírico que sencillamente hay que memorizar.) Creo que esto lo explicaría mucho mejor que yo Jesús San Martín.
      3) De esto sí sé un poco más que de ciencia: es seguro que un músico desmemoriado, jamás pasará de ser un músico amateur (y ni eso). Un director de orquesta, un intérprete, un compositor (profesionales), deben de desarrollar una memoria prodigiosa, si es que quieren llegar a ser músicos de verdad. Hasta el mero ejercicio de leer una partitura sencilla requiere haber fijado en la memoria las posiciones de las notas en el pentagrama, conocer un grupo de signos rítmicos, agógicos, etc. (de forma automática-memorística.) Y eso se aprende estudiando (hincando codos.)
      4) Yo no me pondría en manos de un médico que para diagnosticar una enfermedad tiene que consultar en el ordenador una base de datos médica; que para recetar acude al Vademecum; y que cuando tiene que archivar el informe, tiene que mirar el manual de instrucciones del programa informático de la Seguridad Social.
      5) Por último: nos guste o no, nuestra sociedad ha establecido, que la forma de acceder a múltiples puestos de trabajo sea la oposición. Nos guste o no, sea absurdo o no (muchas veces lo es), el caso es que es así: y si quieres obtener una plaza de ordenanza, de bombero, de guardia civil, de juez o de lo que sea, nadie te va a librar de (aquí sí que de verdad) de HINCAR LOS CODOS como un descosido (si quieres aprobar, naturalmente.) Y estoy seguro que algunos de nuestros alumnos, desearán en un futuro acceder a alguna de estos puestos. ¿No os parece?

      • Ana Belén
        2 noviembre 2010 a 20:51 #

        Totalmente de acuerdo contigo, Francisco Javier. Se puede decir más alto, pero no más claro.
        ¡Un saludo!

    • Raus
      1 noviembre 2010 a 20:38 #

      Es decir, que cuando nuestro querido amonestador califica de “sermones” las clases magistrales, eso no es hacer uso de una “impresionante capacidad de calificación-descalificación”. Pero cuando Luzroja le advierte que “no con todo lo que se puede aprender se pueden montar teatros”, nuestro buen caballero, lágrima en ojo, sale a los tantos para lamentar la “impresionante capacidad de calificación-descalificación de Luzroja. Llórenos usted un poquito, hombre, háganos a nosotros un poquito de teatro, no se prive. Todos los días lo hace. Definitivametne, es lo suyo.

  21. Luzroja
    1 noviembre 2010 a 18:47 #

    Hay un odio y un desprecio hacia el aprendizaje de memoria, yo no intentaré razonar esta infamia.

    Aprender de memoria no está de moda y no porque sea arcaico, sino porque no es moderno, que no es lo mismo. Voy a pretender desarrollar mi punto de vista de por qué el aprendizaje de memoria debe ponerse de moda, en esencia, voy a intentar demostrar cómo “al niño pequeño le sienta bien”.

    El primer porqué, está, en el lenguaje.
    Cuando el niño pequeño aprende de memoria algo, aunque no lo entienda totalmente (no es esencial a la memoria) le aporta una expresión y un uso de la palabra que él no puede hacer de motu proprio, dicho de otro modo, él sería incapaz de decir lo que dice sin aprenderlo de memoria. ¿Quién no recuerda, por ejemplo, los versos de Lorca “el lagarto y la lagarta” que sabíamos de memoria y apenas entendíamos?
    Con el aprendizaje de memoria se hace uso del lenguaje con una propiedad que, si bien no está interiorizada, sí traza caminos.

    El segundo porqué, es, la “fijación”.
    Aprender de memoria fija en el entendimiento un mecanismo gramatical y estilístico que da rigor y belleza, dos cualidades a las que el ser humano no es impermeable. ¿Quién no ha repetido miles de veces algún sonsonete aprendido de memoria sólo porque le gustaba cómo sonaba?
    El aprendizaje de memoria permite fijar en la mente estructuras que de otro modo cuesta mucho adquirir.

    El tercer porqué, es, la alegría.
    Cuando un niño pequeño se aprende de memoria cualquier cosa se le ilumina el semblante, irradia alegría, repite y repite lo aprendido porque es un gozo contagioso. ¿Qué padres no se han encandilado al ver a su hijito repetir sin error los versos en el recital de final de curso?
    El aprendizaje de memoria proporciona alegría, y todos sabemos qué buena medicina es para sentirse bien.

    El cuarto porqué, es, la satisfacción.
    Merecida sensación que se produce cuando algo que se resiste es atrapado de tal modo que ya te pertenece para casi siempre (en muchos casos para toda la vida)
    El aprendizaje de memoria en el niño pequeño le proporciona sus primeras dosis de satisfacción y todos sabemos de la enormidad de esta sensación, de su fuerza motriz.

    El quinto porqué, es, el orgullo.
    El niño pequeño se sentirá orgulloso de poder repetir lo aprendido, es tal su orgullo que no habrá vecino, tío, pariente o tendero que no tenga que soportar alguna de estas memorizaciones que tanto le hinchan el pecho al niño.
    El aprendizaje de memoria da orgullo, y sentirse orgulloso es empezar a darse valor.

    Y el sexto porqué, es el conocimiento.
    El aprendizaje de memoria actúa como una bomba de efecto retardado, el niño pequeño aprende las tablas de sumar, de memoria, sin gran conocimiento de causa, pero cuando se enfrenta a una serie de sumas, el asunto discurre como el río lo hace hacia el mar, y hacer doce sumas no es apuro, al contrario, es camino conocido.
    El aprendizaje de memoria da conocimiento porque le entrega al niño armas utilísimas con las que guerrear.

    Quienes desprecien el aprendizaje de memoria e impidan que un niño se sepa poesías, oraciones, historias, fórmulas, canciones, tablas…están mutilando en él esas emociones que he señalado y están entorpeciendo posteriores aprendizajes que le parecerán incomprensibles por pura pereza mental.

    Quien quiera inculcar “emociones” en sus alumnos, que les haga aprender de memoria cuanto considere oportuno y comenzará a ver resultados en muy corto plazo.

    Recuerdo cómo una alumna mía de 6 años, que se había aprendido de memoria las primeras páginas del libro “Platero y yo”, consiguió redactar, emulando a Juan Ramón Jiménez, una descripción de su gato que nos dejó a todos con la boca abierta.

  22. 1 noviembre 2010 a 19:34 #

    A LuzRoja
    “Alonxo, con todo lo que se debe aprender no siempre se puede montar teatros”. ¿teatros? Realmente impresionante la capacidad de calificación-descalificación.
    Sí, los alumnos de mi ejemplo lo entienden todo, porque lo viven. Pensaba que con un simple esquema serviría. Y no, el personal se piensa que con esa simple exposición ya se da toda la clase. Pues no, además se utilizan ilustraciones, luces y sombras, y un sinfín de recursos. Lo daba por supuesto.
    Sí, los alumnos perciben la distancia entre planetas, porque lo representan. Comprenderán las estaciones pues a medida que se mueven se les va explicando lo que ocurre en cada momento. Y si así “tienen que hacer actos de fe, imagínese la cantidad de actos de fe que tendrán que hacer si alguien se sienta y desde su mesa les habla, con un bonito sermón, del sistema solar.
    “El peligro de aprender algo mal, es que se mantiene por muchos años y cuesta salir del error”: Efectivamente, es lo que le ha pasado a usted, que ha leído mal, ha interpretado a su antojo y le cuesta salir del error. Y no, no soy muy inteligente pero a conocer el movimiento de traslación llego.

  23. 1 noviembre 2010 a 19:40 #

    Para el Sr. Mariano:
    Desconozco cuáles son sus consignas, sus cursos y cursillos. Mis consignas son mis años de experiencia, nada más. Eso sí, leyendo a unos y otros, formándome, aceptando que todo, en principio, puede serme útil. Y sobre todo, no calificar-descalificar a quien opina diferente, por muy extraño que me parezcan sus teorías.
    Empecemos por ahí, antes de exponer algo; si es que tiene algo que exponer, claro. Por ahora, nada de nada.

  24. 1 noviembre 2010 a 19:42 #

    Para Jesús San Martín
    Efectivamente, solo hay 8 planetas. De momento…A veces más, a veces menos.

    • Jesús San Martín
      1 noviembre 2010 a 21:25 #

      No señor. sólo 8 para siempre. Los nuevos descubrimientos serán objetos del cinturón de Kuiper y no planetas.

  25. 1 noviembre 2010 a 19:59 #

    Lo que en ningún momento he negado es que la memoria sea necesaria, faltaría más. Lo que, a mi entender, no procede es- y es el origen del debate-, que un grupo de alumnos de 1º de la ESO se pase 5 horas escuchando sermones. Esa era mi afimación, no otra.
    Quien defienda eso, si hay alguien, que nos explique por qué, cómo ayuda eso al aprendizaje y cómo previene el actual y grave fracaso escolar. Que una cosa es acudir a una lección magistral de un experto, y otra muy diferente llenarles a los chicos la cebecita, como si fuera una hucha, de contenidos a los que tienen acceso fácilmente. Y eso no excluye el trabajo en habilidades, ni el proceso de asimilación que debe hacer en su casita, incluído el “hincar codos”. Pero la tarea de asimilación será más llevadera, (no entiendo por qué ha de ser necesariamente plúmbea, cargante e insufrible), cuando el alumno haya experimentado, haya manipulado, haya manejado diferentes recursos, haya puesto los cinco sentidos en la tarea de aula, y no solo el oído.
    Tenemos que pretender que el alumno se haga preguntas, fomentar su curiosidad, crear hábitos. Precisamente porque las oposiciones se basan en una buena carga de memoria andamos como andamos. ¿De qué le sirve a un profesor conocerse el BOE o la Tabla periódica de memoria si no tiene vocación, si no tiene tablas para explicar un contenido? Los tribunales deberían valorar algo más que la capacidad para recitar de memoria un tema de decenas de folios. Afortunadamente, algunos no tuvimos que pasar por eso, pues el tribunal valoraba asuntos más importantes.
    En una ocasión, un tribunal de oposiciones de Música dijo: “no queremos músicos, queremos profesores de música”. Pues eso. Hay sitio para todos, pero cada uno debe estar en su lugar, y no todo el mundo puede ni debe estar en el magisterio. En Finlandia para esto son más serios, por eso la selección es más exigente y por eso los resultados son los que son.

    • Jesús San Martín
      1 noviembre 2010 a 21:29 #

      No sabe usted la información que lleva la tabla periódica, en caso contrario no opinaría así sobre aprenderla de memoria, Yo la aprendí en COU y me cuido de que no se me olvide, o tendría que estudiar muchos libros para recuperar la misma ciencia: un poco de memoria me ahorra mucha memoria,

  26. 1 noviembre 2010 a 20:01 #

    Antonio dice:
    1 Noviembre 2010 en 19:44
    El señor Alonxo es un profesor de Lengua que se llama Javier S. Sánchez (http://www.vueltaalcole.blogspot.com/) y que no tiene ni pajolera idea de cómo se debe enseñar lo de los planetas a ni siquiera un grupo de jubilados en el Club social de Cheyenne. Que se tire el rolllo con las maduritas del Centro de Día. ¡A dar lecciones a profesores a la puta vía! Y un besito. En los morritos.


    Interesante comentario. Sin palabras.

    • 1 noviembre 2010 a 22:25 #

      ¡Ay, bandido, que ya sabía yo que te iba a parecer interesante el comentario! Sin palabras, sí señor. Pero con mucho sentimiento…

  27. 1 noviembre 2010 a 20:57 #

    Después de toda una tarde trabajando, me meto en este foro y me encuentro con que alguien que lleva ya algún tiempo permitiéndose dar lecciones de profesionalidad, se ha debido de pasar de polémica esa misma tarde entera: ¿no tendrá otra cosa que hacer? Va a resultar que las lecciones de cómo ser una hormiga nos las está dando una cigarra. Y hablando de lecciones: se ha metido en el sistema Solar a dar lecciones de pedagogía y de astronomía y… ha salido achicharrado (cigarra… chicharra… ¿lo cogen?) con la serie de severas y razonabilísimas puntualizaciones que le han hecho a sus “demostraciones de saber”.. Y cuando Jesús San Martín le deja en evidencia con el asunto de los planetas… ¡sale con que son ocho de momento, y unas veces más, y otras menos! ¿Pero este señor se cree que los planetas son como los asistentes a partido de fútbol, que cambian según el día? Realmente, tengo que felicitar al dador de lecciones, el ilustre don Alonxo: hoy no ha podido dar mejores muestras de lo que se puede esperar de su pedagogía y de los que la defienden: ignorancia, superficialidad, cinismo, prepotencia e incoherencia. Y no demasiada vergüenza, por cierto.

    • Raus
      1 noviembre 2010 a 21:14 #

      Y teatro, Pablo, mucho teatro. Pero del malo.

  28. 1 noviembre 2010 a 21:03 #

    Pablo López Gómez dice:
    1 Noviembre 2010 en 20:57

    Otro para enmarcar. ¡Qué pena!

  29. Jesús San Martín
    1 noviembre 2010 a 21:41 #

    Sería deseable, para el aprendizaje de los alumnos, que quien cuelga en su blog las aportaciones que hace en otros blogas también añada las contestaciones que recibe, no tengo ningún problema en que sean las mismas que yo le he dado y con mi nombre y apellido.

  30. 1 noviembre 2010 a 21:51 #

    Jesús San Martín dice:
    1 Noviembre 2010 en 21:41

    En mi blog, concretmente, aparecen mis intervenciones en otros foros. Si alguien desea que aparezcan las suyas lo tiene muy facil, que las exprese allí, las puertas están abiertas. Un saludo.

    • 1 noviembre 2010 a 22:46 #

      Los abajo firmantes, lectores y autores de Deseducativos, recibimos esperanzados las siguientes aportaciones que de manera precisa, aunque un poco prolija, contribuyen de una manera sustancial al debate sobre la educación en España:
      A) ZP no tiene la culpa del cambio climático.
      B) Aznar casi que tampoco, aunque la Cospedal …
      C) Algunos se empeñan en separar, como antes a niños y a niñas.
      D) Los Consejeros de las Comunidades gobernadas por el Partido de los Trabajadores impiden el acercamiento a las TIC de esos alumnos.
      E) Seguramente pretenden volver a la Enciclopedia Álvarez, el pizarrín y la leche en polvo. (Me permito añadir el queso enlatado)
      F) Somos docentes vocacionales.
      G) No culparemos a los “demás” de los problemas de la educación.
      H) Cerraremos la puerta de nuestra clase y haremos bien nuestro trabajo.
      I) Antes la abriremos para coordinarnos con nuestros compañeros.
      J) Haremos un PAT; es esencial.
      K) No improvisaremos ni iremos por libre.
      L) Dejaremos un informe al profesor que nos siga.
      M) Educar es tarea de toda la tribu.
      N) Las TIC no tienen ninguna culpa del fracaso educativo.
      O) No rajaremos del compañero de al lado.
      P) No nos miraremos el ombligo.
      Q) No criticaremos con una caña en la barra del bar.
      R) No lanzaremos balones fuera ( ver G ).
      S) Nos pondremos las pilas para no seguir tragando. ( Por incómodo que parezca).
      T) No seguiremos sintiéndonos el mejor (Por supuesto ).
      U) Las clases magistrales no deben tener cabida en Ed. Infantil, en Ed. Primaria,ni en ESO, ni en bachillerato.
      V) En la Universidad tal vez tengan sitio , como en la Edad Media.
      W) Es tarea nuestra estar al día y prepararles para lo que se encuentran fuera, distinto a lo que se encontraban en la Edad Media.(Otros, claro).
      X) Los PCPI y la Diversificación permiten el acceso al mundo laboral de muchos chicos y además los hace felices.
      Y) Si alguna de las propuestas queda descontextualizada, nos comprometemos a modificarla adecuadamente.

      • Alfonso Salas
        2 noviembre 2010 a 16:52 #

        Excelente resumen, pero. . .

        ¿Existe el punto G? (Porque lo has puesto dos veces, ?)

        Lo del PAT ¿No eran unas pastillas de parafina para encender la estufa de leña?. Lo otro también sirve para encenderla. ¿verdad?

        Nota Bene : Con internet no se necesitan estufas de leña.

        En clase hay mejores ombligos a donede mirar. El de cada uno lo tenemos muy visto.

        Con lo de la tribu he acabado de entender la causa de los “piercings”. Gracias.

        Hablando de teatro nos convendría la asimilación, pues con pocos años cotizados y muy jóvenes se pueden retirar. (Buscar con Google).

        Salud y paciencia.

      • 2 noviembre 2010 a 18:05 #

        Se ve que progresas adecuadamente y has captado el mensaje. !Lo que ha costado que lo captéis!

      • 2 noviembre 2010 a 21:27 #

        ¡¡¡Enhorabuena, José Antonio!!! Ni yo lo hubiera hecho mejor. Parece que ya vas pillando de qué va esto. Otro pasito y lo consigues. Siga jugando….

  31. Jesús San Martín
    2 noviembre 2010 a 8:19 #

    No le encuentro nada de particular, porque no podría ser de otra forma, a que el monstruo pedagógico esté defendido por quien con una total falta de coherencia científica, y un absoluto desprecio por el magisterio, habla de lo que no sabe. Ese espíritu irracional, y de la noche más oscura del saber humano (la opinión sobre la tabla de Mendeleiev es espeluznante), que llevó a Giordano Bruno a la hohuera. ¡Qué tiempos más tenebrosos!

  32. Raus
    2 noviembre 2010 a 11:41 #

    Pues yo me encuentro que no me encuentro, no sé vosotros. Cuando por fin me había resignado a ser un hombre prehistórico, un cavernícola como Pedro Picapiedra, viene alguien con la buena nueva de que soy del siglo XlX. Imaginad cómo se le queda a uno el cuerpo: ¡menudo adelanto en poco tiempo! Esto sí que es “progresar adecuadamente”. Sólo dos siglos de retraso en mi ser. Nada, eso con un pequeño saltito transmigratorio se arregla, y en un visto y no visto me coloco a la altura de los tiempos… Ah, pijo, pero qué poco dura la alegría en la casa del pobre. Según he podido leer, y me consta, hay razones fiables para pensar que me he transmutado en un hombre medieval, así, de repente. No obstante, creo que me queda el comodín de la “promoción automática” y es posible que acabe recibiendo el Título de “hombre del siglo XXl”. Favor que se me hace, desde luego. Lo necesito para buscar trabajo en una época que nada comprendo, tal es su complejidad, o mi simpleza, que todo es relativo, como por ahí me informan.

    Me retiro a descansar a mis aposentos, mis graves y zarandeados amigos. Vive Dios y cómo me pesa la armadura. Y mira que la pedí prêt à porter .

  33. Ana Belén
    2 noviembre 2010 a 20:48 #

    A ver, para concluir este debate que no lleva a ninguna parte.
    “¿La secta? Perdone, ¿podría especificar?
    Gracias por sus invitaciones a leer y releer artículos. Yo no le recomendaré nada, creo que no lo necesita.
    Yo creo que sí hay enseñanza de calidad sin clases magistrales. Es otro punto de vista, espero, tan respetable como el suyo. Por otra parte, el hincar codos no sirve de nada si no se ha comprendido lo explicado en clase, y la mejor forma de comprenderlo es manipular, poner cuantos más sentidos mejor en la tarea. ¿De qué me sirve hincar codos sobre un texto en chino si no lo comprendo? Atender-Entender- Asimilar.”
    Sus amagos de argumentación no tienen pies ni cabeza, definitivamente. Termino haciendo la aclaración sobre la secta, no vaya a ser que se piense usted cosas raras. Cuando por aquí vea que se menciona “la secta” se hace referencia a la turba de pedagogos y politicastros que “dirigen el cotarro” en lo que a educación se refiere.
    Con respecto a la expresión “hincar codos”, claramente confunde usted dicha acción con lo conocido popularmente como “chapar”. Se ve que usted no lo ha hecho en su vida.
    Su ejemplo del chino es delirante. Perdone la pregunta, pero ¿es usted tonto? o ¿me toma a mi por tonta? ¿quien tendría la intención de estudiar chino poniéndose a mirar un papel escrito en dicha lengua? muchos codos hay que hincar precisamente para aprender chino, dado que la escritura china es ideográfica, monosilábica y cuenta con más de 5000 signos que hay que memorizar precisamente, uno a uno. En fin, de sus afirmaciones yo personalmente sólo deduzco una cosa: que usted no ha estudiado una lengua extranjera en su vida y comienzo a dudar seriamente que haya estudiado algo en serio. Pero en fin, que sí, que respeto su opinión. Y por último, acusa usted de descalificar cuando es usted el primero que en sus intentos de defensa de sus opiniones responde con sorna a los demás.

    • 2 noviembre 2010 a 21:37 #

      Claro, es que uno vista diferentes foros donde se habla, supongo, de diferentes sectas. Al parecer, por tanto, el término tiene diferentes significados. Fíjese qué equivocado estaba que pensaba que se hablaba en todos los casos de lo mismo. Gracias por la aclaración. No, sigue sin gustarme la palabra…
      Tiene razón, jamás he hincado todos, mis títulos me tocaron en una tómbola; la oposición, ¡qué le voy a contar que usted no sepa!, la aprobe gracias a un amigo del primo de un vecino de la sobrina del vocal 2º del tribunal. ¡Para que luego digan que es dificil aprobar!
      Efectivamente, jamás he estudiado lengua alguna, ni extranjera ni española. Basta con dejar caer los dedos sobre el teclado y salen libros enteros, oiga.
      Oh, si. Yo soy el primero y yo más…Mire más arriba y observará la retahíla de descalificaciones que algunos se dedican a sí mismos. ¿Verdad? Porque eso más parecen rasgos de su propia firma que intento de insultar a nadie, ni para eso sirven algunos. Sea feliz.

      • 2 noviembre 2010 a 21:41 #

        Uyssss, además con erratas:

        Donde dice “hincado todos” debe decir “hincado codos” o, si lo prefiere, “hincado todos los codos de todos los modos”. Bueno, ya me entiende.

    • Jesús San Martín
      2 noviembre 2010 a 22:34 #

      Ana Belén, se demuestra matemáticamente, usando el segundo lema de Borel-Cantelli, que basta dejar caer las manos aleatoriamente sobre el teclado para escribir cualquier texto. Errar es humano y de necios porfiar en el error. Mi consejo es que no pierdas el tiempo con quien tan obcecadamente habla de lo que no sabe, y con ello arrastra por el fango la actividad del magisterio.
      Un saludo.

  34. Ana Belén
    3 noviembre 2010 a 12:14 #

    Ya, Jesús, será mejor dejarlo, supongo. No hacemos más que dar vueltas y más vueltas sobre lo mismo y no llegamos a ninguna parte. Como en sus demás respuestas este hombre se va por los cerros de Úbeda, plantea cosas y cuando se le piden aclaraciones o argumentos sobre dichas cosas responde con otras que poco tienen que ver.
    Por si me está leyendo, Alonxo, me refiero al comentario sobre la secta, que no sé qué quiere decir. Le voy a recomendar otra lectura, esta vez un libro: “La secta pedagógica” de Mercedes Ruiz. Para que vea que no me lo he inventado yo ni es cosa de los que formamos parte de este blog.
    En cuanto a lo del chino, ¿puede, por favor, explicarme de qué forma podría aprender chino si no es estudiando? Es por si usted tiene algún fantástico método desconocido para el resto. Y por último, si aprobó usted una oposición habrá hincado codos, ¿o no? si la respuesta es no ¿qué hizo en su lugar?

    • Raus
      3 noviembre 2010 a 12:37 #

      Ana Belén, déjame que te devuelva el buen consejo que me diste no hace mucho: no hagas mala sangre. Hay una cosa clara en todo esto. Los obtusos son inexpugnables en cualquier discusión. Cuando se discute con una persona mínimamente racional, siempre cabe la esperanza de que perciba el error en que vive. Pero si no es racional, todo será en vano. En cualquier caso, eso, no hagas mala sangre. Todos sabemos aquí quien desbarra.

      Saludos.

    • 3 noviembre 2010 a 18:53 #

      Efectivamente, para aprender chino hay que estudiarlo. Gran novedad. ¿Y? Creo que ni comentario iba en relación a que debe de ser complicado leer en chino si no se sabe chino. Y que de poco sirve que un alumno se pase horas delante de un libro si no ha prestado atención en clase. Recuerde: Atender- Entender- Asimilar (hincar codos). Y mi aportación es que en la fase de “entendimiento” cuantos más recursos utilicemos, mejor. Pues eso. Así de sencillo. ¿Qué es lo que propone usted? Porque veo muchas, demasiadas “opinines” sobre mis post pero, oiga, nadie me dice cómo da sus clases. Me muero por saberlo.

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