Qué papel tienen los sindicatos en la enseñanza y cuál ha de ser nuestro modelo de acción

 

 

Maximiliano Bernabé Guerrero

 

I

Los siguientes datos y cuestiones han pasado, al menos, alguna vez por nuestra cabeza:

-Fracaso de la huelga general del 29/09 pasado, estrepitoso en la Función Pública, especialmente en la Enseñanza.

-¿Para qué sirve un sindicato en su versión Enseñanza?

-Los sindicatos no nos representan, más bien son maquinarias que se retroalimentan. Son un fin, no un medio.

Si buscamos en cualquier diccionario la palabra “sindicato” encontraremos definiciones parecidas a esta: “Agrupación de trabajadores destinada a defender los intereses políticos y económicos comunes de sus asociados”. Vamos a ver cómo este propósito no se cumple en lo que afecta a la Enseñanza.

Si recordamos de manera breve la Historia, los denominados sindicatos generalistas “de clase” UGT y CCOO, a partir de su legalización en 1977, tuvieron una presencia muy escasa en el colectivo docente. Ambos abrazaron con fruición las teorías pedagogistas propugnadas por los llamados “movimientos de renovación pedagógica” con un propósito demagógico, falso y acorde con el aire de los tiempos de democratizar la enseñanza, que, en la práctica, se tradujo en una contribución muy importante en el desmontaje de un sistema basado en el mérito, esfuerzo y en el dominio de una serie de conocimientos. Paralelamente, surgió una constelación de grupúsculos situados en la Extrema Izquierda que con un lenguaje, aparentemente más radical y revolucionario, propugnaban en suma lo mismo. En principio como meras asociaciones profesionales desideologizadas (por ello fueron tachados inmediatamente por los otros de derechistas y “corportativos”) se constituyeron CSI-CSIF y ANPE. Al final todos ellos han acabado desempeñando el papel de marionetas del PSOE (del PP durante sus dos legislaturas) en el proceso de implantación de la llamada reforma educativa. La débil implantación de los sindicatos entre el profesorado experimentó un punto de inflexión durante la huelga de profesores de instituto de la primavera de 1988. Entonces CCOO, con bastante olfato político, resistió más que los otros convocantes y echó un pulso al entonces ministro de Educación, José María Maravall, que ganó y a la postre le costó el cargo a este último, empero, las políticas continuaron idénticas. Esto supuso dos cosas:

1.- Aumento del prestigio de los sindicatos, especialmente CCOO, como interlocutores de la Administración. La afiliación creció, pero no demasiado.

2.- Implicación total de los sindicatos en el desarrollo de la reforma a partir de 1990 (promulgación de la LOGSE), de las tesis de la “secta pedagógica” y del desprestigio del profesorado bajo la supuesta bandera de que todos (desde el que reparte las bebidas en la cantina del insti hasta los catedráticos) somos “trabajadores de la enseñanza” igualmente necesarios para el proceso de educación en un mundo cambiante, donde todo es relativo. etc.

El segundo punto no necesita un desarrollo especial. Todos sabemos que los sindicatos han sido patrocinadores gozosos de manifiestos e iniciativas siniestras del tipo “Manifiesto No es Verdad” o el borrador que remití a David hace unos días de otro que está fraguándose ahora. Por el contrario, en el punto primero sí es necesario incidir. Los supuestos foros de negociación Administración-Sindicatos no existen realmente sino que en realidad son estructuras que se basan en la vieja relación clientelar de un poder que reparte prebendas (empezando por las “liberaciones” sindicales) que luego estas organizaciones presentan ante sus bases (importancia de este término que muestra nuestra penosa proletarización) como conquistas. Con el traspaso de las competencias educativas a las comunidades autónomas esto se ha multiplicado y ha hecho renacer nuestro secular caciquismo al haber diecisiete poderes “pequeñitos” con sus contrapartes de “sindicatillos regionales”, lo que satisface el ego de unos y otros al sentirse, unos administradores, otros beneficiarios, de sustanciosos presupuestos. Diciéndolo claro, un dirigente sindical provincial cuando había un solo Ministerio de Educación no era nadie, ahora se codea con directores generales (igualmente “donnadies” antaño). El viejo dicho “Mejor cabeza de ratón que cola de león” ha cobrado plena vigencia. Los órganos de supuesta negociación son tres, además de la Mesa General de la Administración, que afecta a la Función Pública de las diferentes comunidades y de la residual Administración Central:

– Juntas de personal: Una en cada delegación provincial. Son el equivalente de los comités de empresa pero, en realidad, no hacen nada. Se eligen en las elecciones sindicales (se celebran ahora en Diciembre de 2010), y que básicamente sirven para ver la implantación sindical a la hora de repartir liberaciones. La participación en estas elecciones suele ser muy minoritaria, pero no por sentimiento antisindical, sino porque, simplemente, los profesores ni se enteran de la fecha ni de dónde está la mesa electoral. Si preguntamos a diez profesores qué es una junta de personal, nueve nos dirán que es la primera vez que oyen esa denominación. Nadie acude a ellas cuando tiene un problema.

Mesa Sectorial Consejería de Educación – Sindicatos.

Mesa técnica entre los mismos interlocutores para tratar algún asunto preciso.

Mi experiencia como negociador en las dos últimas, me dice que no hay negociación que merezca este nombre. La fórmula que suelen emplear los altos cargos consejeriles es la castiza de las lentejas “Si las quieres las tomas, si no las dejas”. No obstante las concesiones, bien salariales, bien de “conciliación vida familiar-laboral” se presentan como conquistas sindicales. ¿Para qué sirven pues los sindicatos? ¿Tienen alguna utilidad en la enseñanza? Sí, la tienen. Dos fundamentalmente:

  1. Son, en realidad, gestorías. El afiliado es efectivamente un mutualista o asegurado; paga su cuota para que cuando tiene un problema se lo resuelvan, se lo gestionen como se dice ahora. Todo esto es igual para todos los sindicatos educativos; a pesar de que ANPE se presenta como el contestatario, el que está fuera del sistema, participa del pastel como el que más. Por ello, no hay ningún sindicato mejor ni peor que otro; es cierto que CCOO y UGT son los que más medios tienen, lo cual puede redundar en una mejor asistencia jurídica, pero el que uno funcione mejor que otro depende mucho de la calidad humana y profesional de los liberados sindicales de un territorio. De hecho, conozco abundantes casos de unas siglas que en una provincia funcionan de manera aceptable, y en la de al lado son un desastre. Depende también de la habilidad de los dirigentes sindicales para llevarse bien con los de la Consejería o Delegación: si son amigos y medianamente capaces podrán resolver más problemas de sus afiliados que si no lo son. Y de este modo entramos en nuestro caciquismo y peculiar sentido administrativo hispano: La Administración hace dejación de muchas de sus funciones y las delega en asociaciones privadas como son los sindicatos. Entre ambos se deben mutuamente favores, con lo cual, tenemos reeditado el caciquismo, aunque con nuevas tecnologías.
  2. Gestionan la formación permanente del profesorado, eufemismo bajo el que se esconden los cursillos absurdos creados y señoreados por la “secta pedagógica”, en que ha devenido nuestra formación, la cual, en un país serio estaría encomendada a la Universidad. Los sindicatos reciben subvenciones para organizar estos cursillos además de las matrículas de los “cursillistas”, una de las fuentes de su financiación.

Premisa: A pesar de lo que viene a continuación, en DESEDUCATIVOS no negamos la razón de ser a los sindicatos. Son necesarios como contrapeso en una sociedad civil fuerte (la nuestra no lo es), si bien no en el modelo actual de organizaciones subvencionadas por el Estado, pseudo-ramas de la Administración, de hecho. Los sindicatos actuales, por su propio bien necesitan una “catarsis”, una limpieza que les pode de muchos accesorios, que ahora son una importante razón de su desprestigio. Por otro lado, considero que el trasladarnos un remedo de la estructura de los comités de empresa, bajo forma de juntas de personal, es ocioso y estéril. Los comités y los sindicatos  pueden funcionar en la industria, pero no en nuestro sector. Nosotros necesitamos algo más parecido a las asociaciones profesionales de los jueces.

¿Cuál ha de ser nuestra actitud ante los sindicatos de la enseñanza?

– Como Colectivo -como Deseducativos-, considerarles parte del sistema contra el cual luchamos.

– Como individuos, profesores, utilizar sus servicios sin rubor cuando tengamos algún problema. Muchas veces es la única forma de que nos lo resuelvan ya que si acudimos a la Consejería, frecuentemente no nos cogen ni el teléfono. Esta es la forma de actuar de los súbditos de una dictadura ante las ramificaciones del partido único. Ser razonablemente posibilistas no significa traicionar nuestro propósito.

 

II

¿Qué deberíamos hacer en este curso 2010-11? ¿Cuál ha de ser nuestro camino?

En primer lugar es obvio que los que nos oponemos al Logse-loesianismo somos muy pocos, como mucho unos pocos centenares en toda España. Es cierto que quienes creen sinceramente en él también son muy escasos, pero tenemos el hecho incuestionable de que han gozado del amparo del poder y eso hace que sus paniaguados y gente que simplemente se acomoda sean millares. Hemos de conseguir, si no que estos últimos se sumen a nosotros, sí que nos miren con simpatía. Utilizando una analogía simple, somos como un grupo guerrillero que se enfrenta con un poder que, aunque está en horas bajas, aún es bastante fuerte. Si se me permite la excursión por la estrategia y la táctica, hay tres tipos de grupo guerrillero:

  1. Los que no consiguen su propósito y son aniquilados – Ejemplo: la guerrilla antifranquista. O bien se enquistan, como le sucede a varias guerrillas sudamericanas.
  2. Los que derrotan al poder por sus propios medios. Ejemplos: El Vietminh y el Vietcong en Vietnam, o la guerrilla cubana en 1959.
  3. Los que derrotan al poder gracias a la ayuda de un ejército poderoso exterior. Ejemplo: movimientos de resistencia europeos durante la II Guerra Mundial.

Nosotros debemos evitar ser del primer tipo. Para ser del segundo, creo que los profesores españoles tenemos una serie de carencias que nos lo impiden. Debemos ser del tercero. El ejército en el que nos debemos apoyar y del que debemos ser auxiliares (por más que nos revuelva el estómago) es el cambio de gobierno que se producirá en España en los próximos meses. Da igual que quien lo protagonice sea un gobierno de concentración nacional o el Partido Popular en solitario. Es importante saber que ni uno ni otro, si les dejamos a su antojo, van a cambiar nada del panorama de la enseñanza española. Eso ya sucedió entre 1996 y 2004 cuando ya gobernó el PP. Lo que debemos hacer es forzarles a que lo cambien, y ahí es donde debemos estar, no dejándoles otra opción que emprender el cambio. Éste ha de consistir, al menos, en derogar la LOE y retirar a las comunidades autónomas las competencias educativas. Debemos propiciar esta situación  haciendo que, por todos los medios, se hable de la situación desastrosa de la enseñanza. Los caminos son varios y no se excluyen:

– Utilizar las tácticas que ya apuntábamos algunos en la primavera de 2010:

Defensa a ultranza de nuestra libertad de cátedra.

Técnicas de resistencia pasiva que ya expusimos.

Colapsar su “burrocracia”

– Difusión de nuestra revista de una forma lo más masiva posible.

– “Multiplicarnos” con todas las actuaciones se nos ocurran, de forma individual y colectiva. Es importante que estas acciones, aunque las haga unos solo, no vayan firmadas por su autor solitario, sino por una “marca” que bien puede ser COLECTIVO DESEDUCATIVOS.  Me refiero a que cuando nos enteremos de que en tal instituto a un profesor le están haciendo la vida imposible los del (H)AMPA, o que en tal colegio el director es un títere del orientador, les inundemos de correos electrónicos, creando cuentas de correo diferentes para cada acción.

– Utilización de los medios de comunicación. Sin rubor y sin complejos, por muy sensacionalistas que estos sean.

– Todo lo que se nos ocurra, asumiendo iniciativas individuales que habrán de parecer colectivas. Sí, somos pocos, pero no hemos de permitir que el enemigo lo sepa.

En definitiva, se trata de que la sociedad perciba que algo no marcha en la enseñanza española. Que también lo perciba quien asuma el poder. Cuando la alternancia se vaya a producir sería interesante que, venciendo nuestra timidez y reparo a mantener tratos con “la Derecha” nos pusiéramos en contacto con ellos y les hiciéramos sentir nuestro peso; aunque éste sea ficticio, el volumen de nuestra actividad ha de hacer parecer que somos muchos y que nos movemos. Nuestra actual “red de individualidades conectadas” es ideal para este modo de proceder. Es algo parecido a como funcionan los grupos que se integran en “Al-Quaeda”, por poner un ejemplo actual.

 

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Categorías: Diagnósticos, Rebelión, Soluciones

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37 comentarios en “Qué papel tienen los sindicatos en la enseñanza y cuál ha de ser nuestro modelo de acción”

  1. 12 octubre 2010 a 9:03 #

    De acuerdo. Hay que hacer algo. Pero me temo que lo que lo que usted plantea es intentar forzar AL ENEMIGO – y no lo digo porque sea el PP – a pactar y eso tiene una pega: el sistema les favorece y no tienen ninguna necesidad de hacerlo. De las tres formas de guerrilla expuestas, yo me quedaría con la del Vietcong aunque fuese como plan B, porque ya le digo que no creo que los políticos entren al trapo.

    Cuando se planteen la campaña electoral, las alusiones a la educación serán en formato guerra de cifras y ya se cuidarán ellos muy bien de no mojarse demasiado con grandes promesas. Ya lo han hecho en otras ocasiones, si no, no estaríamos así.

    Retomando el símil, recuerde que los que acudieron a potencias exteriores, fueron víctimas de las mismas después de guerra. Los movimientos guerrilleros que buscaron la complicidad del pueblo – ese sí es buen aliado – ganaron y no tuvieron que pagar intereses.

    En todo caso, su análisis es impecable y, desde luego, hay que hacer algo y pronto.

    Saludos desde la trinchera.

  2. Antonio
    12 octubre 2010 a 10:35 #

    ¿No podría ser interesante contactar con los partidos susceptibles de aceptar parte de nuestras demandas antes de que ganen las elecciones y “presionarles” para que incluyan en sus programas las valientes reformas que se plantean en Deseducativos?

    Una vez ganen, ¿para qué van a atender nuestras demandas?

  3. 12 octubre 2010 a 11:03 #

    Al punto al que han llegado los sindicatos, considero justo pedir que sean mantenidos por sus afiliados, al igual que partidos políticos e iglesias varias. No creo que haya de ser el ciudadano quien pague las creencias e ideologías de los demás, más cuando estas se cubren de excesos, privilegios y prebendas varias.
    El elevado número de liberados sindicales no se corresponde en ningún caso con los logros conseguidos, debido, seguramente, al apoltronamiento de muchos de ellos. Las descomunales cifras de mantenimiento de tanto personal “liberado”, cargos eclesiásticos con palacios incluidos, políticos por doquier – tantos de libre designación-, campañas electorales, vehículos de lujo, chóferes y escoltas varios…bien vendrían para salir de esta crisis que, en todo caso, el profesorado no ha provocado.
    Los sindicatos “ya han cumplido” con su particular paripé. Ahora seguirán –algunos llevan décadas-, “luchando por nuestros intereses”. Y nosotros, unos desagradecidos. Así no se puede.

  4. Maximiliano Bernabé Guerrero
    12 octubre 2010 a 11:09 #

    Gracias por vuestros comentarios. Más o menos, vengo a proponer lo que dice Antonio: Las disquisiciones teóricas no valen de mucho por sí solas. En ciertos momentos hay que bajar a la arena y mancharse de barro, si queremos que algo cambie. Naturalmente no cambiará ni del todo a nuestro gusto, ni tanto como queríamos, pero la perfección o no existe, o hay tantas como la piensan. Y espero que con esto no se me acuse de relativista. En cuanto a Soldado Desconocido: Puede que a algunos no nos guste el PP, o no nos guste del todo. Sabemos que en 1996 no tocó una coma de la logse, mantuvo al ejército de psicopedas en sus puestos… Todo eso lo sabemos, pero sigo pensando que puesto que es plenamente aceptado que ocuparán el gobierno dentro de unos meses, debemos tenerles en cuenta. De su motivo no nos ayudarán, tampoco les vamos a convencer de nada, de lo que se trata es de generar un debate sobre el mal estado de la enseñanza y que sea aceptado por el gran público que “algo debe hacerse”.

  5. 12 octubre 2010 a 12:03 #

    Somos un número indefinido pero me atrevería a decir que grande los profesores que creemos que el actual sistema educativo está agotado y es cada día más perjudicial (lo fue desde el principio). Estas valoraciones no me las saco de la manga, sino que vienen avaladas por datos incontestables y abrumadores: calificación en baremos internacionales, porcentajes de fracaso escolar oficial, el que podríamos llamar fracaso oculto (el no cuantificado número de alumnos que titulan si merecerlo), problemas de convivencia… Solo los incondicionales o los beneficiados por el sistema (que ya prácticamente son los mismos) se atreven a negar este fracaso. ¿Cuál es el reto al que se enfrenta Deseducativos, que es un colectivo que explícitamente manifiesta su opsición frontal al sistema? Que sus acciones sean efectivas para el desmantelamiento de ese sistema. Una acción efectiva ya la estamos realizando: alzar la voz, que no es poco. Otra acción efectiva sería generar propuestas: no estamos aún en condiciones de elaborarlas de gran solidez y alcance, pero ya hemos firmado alguna notable, como el ManifiestoMP. Y seguimos adelante, todo se andará. Otra, que sería extraordinaria, sería convertirnos en un referente y aglutinante de un amplio movimiento contrario a la LOGSE, es decir, en una organización en la que se incluyesen o con la que se sintiesen identificados un gran número de profesores partidarios del cambio de sistema. Un movimiento que elevase sus actos y sus propuestas a la categoría de la aportación al debate de un interlocutor válido avalado por un respaldo amplio que hiciese que su voz no pudiera silenciarse o despreciarse. Esa tarea sería la única que realmente nos conduciría al éxito, y en ella, creo que sería conveniente sumar, buscar a personas y colectivos que estuviesen de acuerdo con nosotros y que nos hiciesen grandes y respetables. En esta estrategia, creo que las alianzas, los acuerdos o las políticas comunes con organizaciones de otro tipo serían muu beneficiosas. Y aquí sí que podemos hallar a partidos o sindicatos que piensen como nosotros y actuar todos en una misma dirección. Quiero decir que el PP no me parece un posible aliado, porque ha dejado suficientemente claro que está muy cómodo conchabado con la secta. En cuanto a los sindicatos, creo que son necesarios, aunque solo sea porque hoy en día son organizaciones legalmente capacitadas para negociar acuerdos, cosa que no sería Deseducativos. Qu CCO y UGT hayan traicionado al profesorado y se hayan convertido en lamentables máquinas burocráticas y que ANPE, CSIF o CSIT se ajusten al perfil que tan bien ha elaborado Maximiliano, no quiere decir que los sindicatos sean perniciosos por definición.

  6. Francisco Javier
    12 octubre 2010 a 12:10 #

    Maximiliano,

    un análisis muy lúcido. Mi duda es que el PP tenga realmente un interés por cambiar la situación, que en gran medida creo que les beneficia. En especial, todo lo que que suponga un ataque a la liberalización de la educación no me parece que les vaya a hacer ninguna gracia. En el fondo, la función de la escuela pública como beneficencia engancha muy bien con la ideología conservadora (que también sostiene hipócritamente un amplio sector de la “izquierda”): los pobres, los anormales y los que dan guerra que se dirijan a la pública, que para formar a nuestros niños ya están los colegios de monjitas o los de élite. Jugar al posibilismo tiene sus ventajas, y aunque ir de puristas puede no conducir a nada, el deslizamiento a la prostitución tampoco es aceptable (es una opinión de alguien que no tiene tus tablas, ni tu experiencia en la arena política.) A mi me gustaría que desapareciese del mapa la concertada y la pena es que la izquierda no haya hecho nada en esta dirección (bueno sí, pero en dirección contraria) , traicionando sus principios (todos sus principios y muy en especial la política económica hace ya mucho que dejaron de existir.) Respecto a los sindicatos, suscribo lo que dices: son una vergüenza.

  7. El pobrecito profesor
    12 octubre 2010 a 14:21 #

    Coincido en el análisis del papel de los sindicatos y deseducativos, salvo en una cosa: confiar en el PP. Ese partido va a suponer la puntilla absoluta para la educación, y si no, al tiempo.
    En cuanto a ideas por la que luchar, insisto en estas, algunas ya expuestas:
    – Abrir los centros de Secundaria y Bachillerato: que quien quiera, que salga. El castigo sería no dejarles entrar en un tiempo.
    – Devolver los niños -hasta los 14 años- a los colegios.
    – Separar del todo las gestiones -leyes- que afecten a Primaria y a Secundaria. Son situaciones distintas.
    – Suprimir las tutorias en secundaria.
    – Suprimir las adaptaciones curriculares. Darlas en aulas de apoyo con especialstas -los orientadores, por ejemplo, para que trabajen con alumnos sus propias teorías-.

    • Francisco Javier
      13 octubre 2010 a 19:54 #

      A mi me parece que con solo eso habríamos avanzado una barbaridad. No todo se resolvería pero sí bastante. Habría que empezar, por cierto, por quitar las tutorías del bachillerato y abandonar prácticas ridículas como la de pasar lista (que ya son mayorcitos). Abrir los institutos también me parece genial. No hace tanto (antes de la LOGSE) era así y no pasaba nada. El lugar de los pequeñines de la ESO es el cole, no un instituto. Los maestros son los más indicados para atenderlos y es aquí donde los orientadores deberían llevar a cabo su tarea y ya de paso impartir clase, pues a decir verdad su labor en los institutos es en mubhos casos misteriosa (yo la verdad es que no sé muy bien a qué se dedican, pues incluso cuando hay reuniones de tutores o problemas con alumnos son los jefes de estudio y los tutores los que llevan prácticamente todo el peso, mientras el orientador observa ¿?) Un bachillerato de cuatro años es algo que cae por su propio peso. Es urgente. Y respecto a las adaptaciones, también de acuerdo. Sería necesario replantear desde el principio este tema, sin que desde luego eso signifique dejar de atender con todos los medios al alumnado con necesidades educativas especiales o establecer todas las medidas compensatorias que sean necesarias (es en Primaria donde habría que reestructurar todo esto y no en el instituto, donde ya no tiene mucho arreglo – al menos esta es mi experiencia). Lo que resulta extraño y desazonador es por qué algo tan obvio (en mi opinión) no se quiere reconocer y es motivo de tanta lucha estéril.

  8. Ana Belén
    12 octubre 2010 a 14:52 #

    Interesante análisis, Maximiliano. Es muy valioso contar con la experiencia de alguien que conoce los entresijos de sindicatos y administración desde dentro. Totalmente de acuerdo en que debemos empezar con las acciones individuales. Una cosa me ha dejado preocupada ¿se está preparando otro manifiesto en la línea del vergonzoso “No es verdad”? Si es así, debemos ir pensando en una respuesta al mismo. ¡Saludos!

    • 12 octubre 2010 a 15:41 #

      ¡Pues ahora la respuesta va a ser parda! Ardo en deseos.

  9. Raus
    12 octubre 2010 a 15:50 #

    Un excelente análisis de los entresijos sindicales y del proceso que los ha desvirtuado. Soy escéptico respecto de que podamos sacar algo en claro del próximo gobierno. En cualquier caso, es cierto que es a él a quien deben ir dirigidas nuestras reivindicaciones. Ojalá que podamos poner en marcha con éxito todas esas acciones de resistencia que expones. Comparto, por último, el miedo de Ana Belén: sólo nos faltaba una nueva ofensiva de los impenitentes. La demagogia juega con la ventaja de que cala fácilmente en las mayorías: ésas que entronan a ceporras de pesadilla o se desgañitan con vítores o imprecaciones futboleros. Como para echarse a temblar.
    Saludos.

  10. 12 octubre 2010 a 16:24 #

    Acertado y necesario el artículo de Maximiliano del 12 de octubre en DESEDUCATIVOS sobre el papel de los sindicatos en la enseñanza. Todo lo que dice es cierto, pero aún se podrían añadir muchas cosas sobre la representación sindical de los docentes, viciado y vidrioso asunto:

    Historia reciente

    – En 1977 los sindicatos eran muy débiles en la enseñanza. Fueron fagocitados primero por las asambleas de PNNs, que sí eran fuertes, y más tarde por otros colectivos y grupos de presión.

    – Los sindicatos de la enseñanza han formado parte del pesebre desde 1982. Tras la huelga del 88 y la llegada de Rubalcaba y el equipo que hizo la LOGSE a la Secretaría de Estado de Educación, CCOO desplaza a UGT en influencia dentro de la Administración. Los sindicatos han tenido sus cuotas de poder en determinadas unidades ministeriales y autonómicas; algunas las han controlado totalmente, como las subdirecciones de Ordenación Académica del alumbramiento de la LOGSE, en las que aparecen nombres y apellidos de toda la NOMENKLATURA.

    Oposición a la LOGSE

    – Los que expresan públicamente su oposición a la LOGSE y están dispuestos a organizarse a tal fin son pocos por ahora. Los que están en desacuerdo con la pedagogía oficial son una mayoría silenciosa, inerme, conformista y desguarecida. El statu quo representa las fuerzas organizadas, pero no a la generalidad de la profesión.

    – Los sindicatos “de clase” forman parte del búnker pedagógico y constituyen un grupo de presión brutal dentro de los poderes fácticos de la “izquierda”, que hicieron luz de gas a un ministro como Suárez Pertierra y que le han impedido a Gabilondo dar un solo paso autónomamente, fuera de los dictados del búnker.

    – Los sindicatos son una estructura burocratizada, con una gestión interna nada democrática y con unos intereses corporativos que nada tienen que ver con sus representados. Sus luchas y movimientos internos tienen sólo como fin la conquista o el mantenimiento del poder orgánico.

    – Los sindicatos dependen totalmente de la financiación directa o indirecta de las Administraciones Públicas. Si los 18 gobiernos de España decidieran suprimir todo el apoyo económico a las centrales sindicales en los presupuestos, estos morirían de inanición inmediatamente. No existe en nuestro país un sindicalismo independiente materialmente.

    – Existe el sindicalista profesional, que es quien rige los destinos de los sindicatos de clase. La mayoría de los dirigentes de cierto rango pertenece a esta casta hasta ahora intocable. Hay sindicalistas docentes que llevan más de 25 años consecutivos sin pisar un aula. Una de las razones por las cuales estos sindicatos no sirven es que los liberados, salvo honrosas excepciones, no se sienten representantes de un personal al que tengan que rendir cuentas y cuyas aspiraciones trate de defender.

    – Los sindicatos “de clase” están dirigidos por desertores de la tiza que aspiran a no volver a dar clase en su vida.

    – Los delegados de las juntas de personal se eligen en listas cerradas y bloqueadas. En una gran ciudad como Madrid casi todos son totalmente desconocidos para la inmensa mayoría del profesorado. El distrito electoral no coincide con el centro de trabajo. El delegado sindical está tan alejado del profesor de a pie como pueda estarlo el funcionario de la Consejería de Educación.

    – Los sindicatos de profesores “representan” a un colectivo heterogéneo, dentro del cual hay contradicciones. Pese a que ese sindicalismo “de clase” es presuntamente no corporativista, en la práctica ha defendido a unos colectivos frente a otros. Resulta insólito que los catedráticos estuvieran representados ante la Administración por los partidarios de destruirlos como categoría profesional. Los sindicatos han defendido con ahínco la promoción de los maestros a la enseñanza media, pero no han hecho absolutamente nada por la promoción del profesorado a la universidad. Los sindicatos no protestaron ante el fraude de ley que supuso la integración en un Cuerpo de Inspectores de los profesores que accedieron por ley a un concurso de adscripción temporal no prorrogable, pese a que es modelo era inicialmente el postulado por las centrales sindicales. En los baremos de méritos es común que los representantes sindicales hayan pedido que se rebaje el valor de los méritos académicos (la tesis, el expediente) y han exigido que se primen exageradamente los cursillos (en los que ellos participan o han participado).

    – La política de personal del MEC y de las CCAA, después de la ley 30/84 (ley ésta parcialmente contestada por el mundo sindical) ha sido inspirada en buena medida por las centrales sindicales “mayoritarias”.

    – El modelo de inspección, de dirección y de “carrera docente” han sido fruto de la influencia de los sindicatos.

    – Los sindicatos se suman en sus escritos al extraño, clasista y despectivo sintagma “enseñanza no universitaria”, que proviene de los tiempos en los que Adolfo Suárez separó Educación de Universidades.

    – Los sindicatos de clase, cuyos dirigentes ni dan clase ni quieren volver a ser profesores, hablan la horripilante jerga pedagógica.

    – Los sindicatos de profesores también incluyen entre sus afiliados a las Federaciones de Enseñanza a personal no docente, orientadores e inspectores, aunque en las juntas de personal docente sólo estén los funcionarios (de carrera o interinos) de los cuerpos de profesores.

    – El mundo sindical de la enseñanza (especialmente los sindicatos de clase) ha tendido a apoyar la pedagogía oficial, la mediocridad, la demagogia, ha sido enemigo de los principios de mérito y capacidad y ha defendido con cerrazón todos los principios de la secta pedagógica.

    – En el día a día los profesionales del sindicalismo son indiferentes frente a los problemas que sufren habitualmente los docentes (estrés, agresiones, degradación profesional, asignaturas afines, etc.). No forman parte de sus preocupaciones simplemente porque no las sufren en sus propias carnes.

    – Los profesionales del sindicalismo ven la relación con los profesores como clientes y no como representantes. No se sienten profesores, ya pertenecen a otra casta.

    – Los sindicatos de clase defienden el mantenimiento de los conciertos educativos porque una buena parte de su clientela trabaja en ese tipo de colegios.

    – Los sindicatos forman parte del sistema de “formación del profesorado y del personal” porque es una de sus principales fuentes complementarias de financiación.

    – Los profesionales del sindicalismo no trabajan para mejorar una profesión a la que se quieran reincorporar para disfrutar de las mejoras. Aspiran a permanecer fuera de la docencia “per saecula saeculorum”.

    – El sindicalismo profesional ha sido para los más ambiciosos de sus cuadreos un buen trampolín mediante el cual han saltado a la política o a la Administración. Son muchos los profesionales del sindicalismo que han pasado a Centros de Profesores (CEPS,CPRS,CAPS, etc..), luego a gabinetes ministeriales, después a asesorías en el exterior, luego otra vez al sindicalismo profesional, ampliando su red de contactos, conocimientos e influencias, eso sí, sacrificándose sin pisar un aula en pro de la nobilísima causa que defienden.

    – Las distintas administraciones están muy satisfechas con el papel de los sindicatos como parte del sistema. Si no existieran estos verticatos, habría que inventarlos. Es verdad que hay administraciones que favorecen más a UGT, otras a CCOO, otras a ANPE o a CSIF, también a ELA-STV, en función del color político o de las redes clientelares existentes en los distintos organismos oficiales. Prueba de esta “entente cordiale” es que las Consejerías y el MEC han concedido a los sindicatos más liberados que los exigidos en la actual Ley Orgánica de Libertad Sindical (aunque ahora Valencia y Madrid los hayan recortado como medida electoralista, pues los liberados sindicales están tan desacreditados que el coste en votos de esa medida es cero y sus beneficios serán superiores a las desafecciones).

    – El sindicalismo en la función pública docente tiene, por todo lo expuesto anteriormente, un carácter más vertical que democrático y representativo. La financiación pública por activa y por pasiva significa una cuota obligatoria que pagan todos los españoles para sostener un sistema pseudorrepresentativo que es más una terminal del poder y un pesebre para sus cómplices.

    ¿Qué hacer, pues, ante esta situación?

    Pues no tengo todas las respuestas, me temo, pero sí apunto alguna ideílla:

    El actual sistema de representación no es viable y la actual casta parasitaria docente sindical debe ser remitida de inmediato y de forma masiva a las aulas.

    Los profesores, como cualquier otro colectivo profesional, necesitamos tener representantes, pero modificando el actual sistema. Para ello se debería exigir:

    1) En las elecciones:
    Listas abiertas (con un sistema corregido que evite el modelo mayoritario puro), limitación de mandatos, limitación de años de liberación sindical, elección por colectivos docentes (te dirán que debilita al profesorado, lo cual es falaz teniendo en cuenta la experiencia de los últimos años), revocabilidad de los elegidos, sometimiento a referéndum de los “acuerdos” alcanzados con la Administración.

    2) Financiación
    Por otro lado, los sindicatos se tendrían que autofinanciar íntegramente, para no convertirse en unos súbditos subsidiados, un mero terminal del sistema.

    3) Otras organizaciones representativas
    Finalmente, la sociedad civil tiene que aparecer, manifestarse, expresarse y articularse frente a estructuras blindadas… Las Administraciones educativas deberían tener otros interlocutores, no una estructura esclerotizada, burocratizada, comprada, corrompida y nefasta como los actuales sindicatos.

    La convergencia y articulación todo tipo de plataformas o colectivos antisistema (no me refiero a salvajes descerebrados hooligans) es esencial para echar a las actuales cúpulas dirigentes sindicales. Con la limitación de mandatos y de número de liberados sindicales y tiempo límite de tres cursos en la “liberación” las actuales burocracias sindicales podrían empezar a desmantelarse. Porque ahora mismo nuestros representantes oficiales son más lejanos a nuestros derechos e intereses que los que están al otro lado de la mesa.

    En cuanto al modelo de acción, coincido con otros deseducativos en que además de las acciones individuales de oposición, crítica, resistencia, lo que hace falta es un nuevo liderazgo y eso sólo es posible cuestionando que el actual modelo sindical nos represente. Es un modelo diseñado por leyes políticas y destinado a favorecer a las grandes centrales, pero se ha pervertido y desnaturalizado de tal forma que ya sólo le sirve al poder para cercenar cualquier fuerza reivindicativa autónoma de los presuntos representados por estos sindicatos que tenemos.

    P.S. Si los del NO ES VERDAD amenazan con una segunda parte (EL BÚNKER PEDAGÓGICO ATACA DE NUEVO), que avisen, para que cuando la leamos, tengamos cerca un vomitorio.

    • 12 octubre 2010 a 21:26 #

      Mariano, esto en limpio y en un artículo, que no vendría mal leerlo en la sala de profesores. Por lo menos para incordiar. Y si es posible, cuando vengan “nuestros líderes” a pillar cacho, mucho mejor. Un saludo y nos tenemos que ver.

      • 12 octubre 2010 a 22:26 #

        Son notas esquemáticas para no enrollarme como de costumbre y apuntar algunos asuntos de interés.

        Lo de vernos, magnífico, para los papeles de la sociedad y para seguir la juerga.

        Un abrazo

  11. RM
    12 octubre 2010 a 16:43 #

    En Noviembre son las elecciones sindicales en la enseñanza.¿Qué postura propugnaríais como más positiva para las mismas?

    1)Votar a sindicatos un poco más alejados del poder que los grandes gubernamentales:podría ser por ejemplo CSIF

    2)Votar a sindicatos más críticos con el poder:ejemplo APIA en Andalucía.Aunque no sería votado por los maestros,al ser sólo de secundaria.

    3)No votar a nadie y abstenerse.

    4)Votar en blanco.

    Está claro que nos guste o no,en apariencia y legalmente,serán los nuevos representantes los que más votos obtengan.

    ¿Qué opináis ? ¿Qué haréis en las elecciones? ¿Planteará una postura concreta deseducativos?

    • 12 octubre 2010 a 17:16 #

      A juzgar por las pasadas “huelgas”, parece que el profesorado no se siente muy identificado con sus representantes sindicales. Como se ha dicho, los liberados pertenecen a otra casta y están situados muy lejos, en el lugar y en el tiempo,- algunos décadas- de los centros. Por tanto, en consecuencia, lo más correcto sería el voto en blanco. Es el modo de decir que sí consideramos necesarios los sindicatos, pero no estos. Por el mismo precio, también se puede optar por el voto nulo, escribiendo en las papeletas aquello que cada uno considere oportuno. P.e. Autofinanciación de los sindicatos; no a los liberados a perpetuidad,…

  12. 12 octubre 2010 a 17:56 #

    Me parece estupendo el análisis de los sindicatos que has hecho, que por otro lado ya te lo había escuchado, al menos, un esbozos de él. Lo que no sé es si un cambio de gobierno haría posible un cambio en la enseñanza a través de nuestra participación. El mal está hecho. Es europeo: Plan Bolonia, hunde sus raíces en la transformación de los valores sociales que ha habido y en el neoliberalismo, como sistema de producción e ideología que lo acompaña. Pero, aunque tenga mis dudas, Maximiliano, admito y creo que ésa debe ser nuestra acción, creo que es la única salida que nos queda. Saludos.

  13. RM
    12 octubre 2010 a 18:26 #

    Alonxo

    Quiero recordar que en Andalucía tuvimos un 45% de abstención más un 5% de voto en blanco,lo que no sirvió para nada,Los sindicatos no hicieron autocrítica con esos datos.

    Cuando la gente se abstiene los sindicatos le echan la culpa por ápaticos a los profesores;no hay autocrítica.
    El voto en blanco o es masivo o no es significativo,suelen decir que una pequeña minoría no quiere nada.

    El voto nulo,ni lo tienen en cuenta,lo desprecian.

    • RM
      12 octubre 2010 a 18:29 #

      Si hay un cambio de gobierno,a lo mejor habría que ir pensando en hacer un manifiesto de firmas on line y enviárselo,pidiéndole unos cambios mínimos básicos,para empujar su tibieza ante un importante cambio educativo.

    • 12 octubre 2010 a 18:55 #

      Yo creo que si no se vota se nos puede tachar de apáticos pero el voto en blanco tiene un significado concreto. Que los sindicatos no van a hacer autocrítica está claro, llevan muchos años sin hacerla, y ¿para qué la van a hacer si a ellos les va bien?
      Personalmente, no veo ningún sindicato a la altura que se les supone deben tener. Más bein veo liberados apoltronados- durante décadas algunos-, lejos de los centros y enfrascados en otros asuntos que no son los nuestros.
      Lo del cambio de gobierno no acabo de verlo. Y aunque fuera, tampoco el horizonte es muy optimista. Al menso yo no conozco ninguna propuesta desde ningún partido en relación a la educación.

  14. RM
    12 octubre 2010 a 18:40 #

    ¿Qué pensáis de los sindicatos menos logsianos por ejemplo CSIF o APIA en Andalucía?

  15. Gladiator
    12 octubre 2010 a 19:18 #

    CSIF lleva en sus propuestas cosas interesantes -rechaza la LOGSE-LOE- , apuesta por un bachillerato de tres años, rechaza la promoción automática, habla de discipina y autoridad para el profesorado, etc. El problema viene cuando se trata de luchar por ese programa. Esa lucha sólo se puede plantear a nivel nacional. En cada Comunidad autónoma se produce el “acomodo” del que habla Mariano y algunos de estos liberados sindicales -normalmente los dirigentes- utilizan su liberación para trepar por la administración, estableciendo redes de contactos para dar y recibir favores. Los liberados de a pie -que en ocasiones son gente honesta- muchas veces se encuentran con poco margen de maniobra para llevar a cabo una acción sindical limpia, debiendo luchar a la vez contra la administración y con los dirigentes de su sindicato. O aceptas esas condiciones o te vas -se quedan normalmente los que tienen algo que ganar: no irse a un mal destino, mejorar el horario de colegio, etc-. Poca democracia veo en general en todos los sindicatos.

  16. Limbania
    12 octubre 2010 a 19:55 #

    Yo no sería tan pesimista como algunos cuando afirman que el PP u otro partido no hará nada. Creo que pueden dan marcha atrás en muchas barbaridades, aunque no en todas.
    Un poco de esperanza sí que mantengo y , desde luego, a ellos hay que pedirles cuando elaboren el programa electoral. Yo creo que ya han cambiado bastantes cosas en el ambiente, a nivel de calle, para que los nuevos aspirantes a formar gobierno las capten.

  17. ESGOL
    12 octubre 2010 a 21:04 #

    Todo este lodazal se arreglará cuando un valiente grupo de profesores funde un sindicato SIN LIBERADOS. Mientras tanto… lo mejor es centrarse en la liga del futbol y en disfrutar de los amigos y la familia, intentando olvidarse del curro en cuanto suene el timbre, aceptando que todo empeorará inexorablemente con el beneplácito de políticos (logsianos y privatizadores) y los sindicatos subvencionados distanciados de la tiza.

  18. 12 octubre 2010 a 21:40 #

    Contertulios todos:

    apunto una estrategia si es verdad que los de “No es verdad” vuelven a darnos el coñazo con su pajolera verdad. Yo creo que es hora de no embarrarse ya en disquisiciones metapedagógicas (y esto lo dice un profe de Metafísica, eh, que estoy haciendo un esfuerzo). Sería más conveniente desenmascarar a los pájaros, poner de manifiesto quién les paga, dónde tienen el pesebre. Al fin y al cabo, como diría Carlitos Marx, se trata de darle a la infraestructura. Puede ser una labor de investigación interesantísima. Porque no hay nadie que haya predicado como Cristo y no esté viviendo como Dios. Y me acuerdo recientemente de uno que andaba de director de las nosecuantas viviendas y que ya ha subido a los altares… En mi Instituto los misioneros de pastoral de barrio ascendieron directamente al gabinete de una Ministro. Creo que ahí está en quid de la cuestión. Salud a todos.

  19. Juan
    13 octubre 2010 a 9:54 #

    Buen análisis. De acuerdo en que hay que hacer algo. Lo de confiar en el partido que gane las próximas elecciones. . . nada de nada: la experiencia nos dice que harán lo que les dé la gana. Mejor, como dice Antonio, intentar que algún partido defienda nuestras ideas antes de las elecciones; UPyD no parece tan alejado.
    Como estrategia en general, creo que deberíamos insistir en que lo que combatimos son las ideas, no a las personas; es decir, no hay hablar de aplastar a los profesores que defienden la LOgsE, sino a los principios que sustentan esas leyes. De esa forma evitaremos crearnos más enemigos.
    Saludos

  20. RM
    13 octubre 2010 a 11:04 #

    Si no apostamos por los sindicatos y partidos menos logsianos,aunque haya que forzarlos antes y después,creo que no mejoraremos ésto.

    Y si caemos en el pesimismo total de que ningún partido y ningún sindicato moverá ficha respecto a lo actual,pues entonces ¿para que debatir nada y proponer nada?¿Para qué deseducativos?

    Por milagro tampoco se arreglrán las cosas.

    Yo en CSIF veo cosas interesantes en su programa,que van a reformar la LOE y en UPyD lo mismo.

    En el PP algo menos;debería concretar y romper más,lo malo es que no se atreva por no enfrentarse a la izquierda pedagógica,sindical y política.

    Lo del voto en blnaco sería efectivo si fuese mayoritario,pero un 5 o un 10% de votos blancos no cambiará el panorama.

    Esgol¿:no rechazan la liberación total los sindicatos similares a APIA?.¿Cómo ves a los sindicatos y asociaciones de secundaria que han aparecido y se han asociado de cara a las próximas elecciones?

  21. RM
    13 octubre 2010 a 11:10 #

    Una idea para los coordinadores de Deseducativos.

    ¿No sería interesante enviar a los sindicatos y partidos menos logsianos (ANPE CSIF, APIA y similares ,PP y UPyD) un resumen de propuestas para la mejora del sistema educativo con el fin de que incluyeran algunas en sus programas electorales.Ir empujándoles antes de las próximas elecciones.

    Las sindiacles son en Noviembre.

    Enviarles el Manifiesto que se firmó on line y cuyo origen estuvo en Deseducativos.

    O pedir una entrevista personal co las directivas en Madrid y hacerle entrega en mano del mismo.

    ¿Qué opináis?

  22. Mari Cruz Gallego
    13 octubre 2010 a 18:05 #

    Bajo mi punto de vista, ni sindicatos ni partidos políticos. ¿Que son los únicos que pueden decidir, actuar y cambiar la situación? Posiblemente sea en última instancia decisión suya. Pero asociar Deseducativos a un partido (sea del ramo que sea) o a un sindicato tiene dos peligros fundamentales:

    1. Gran número de profesores que se bajarán del carro dependiendo de su orientación política, aun estando de acuerdo en las premisas que defendemos. Esto nos lleva a la dispersión de fuerzas y, en consecuencia, a un menor poder de actuación e influencia.
    2. Utilización, por parte de los partidos y sindicatos, del mensaje deseducativo, modificándolo a su antojo y necesidad, posiblemente apropiándose de nuestro nombre e idea para una campaña electoral que posteriormente, se difuminaría a la hora de ponerla en práctica.

    Deseducativos debe ser, en mi opinión, un colectivo que aúne al mayor númeor de profesores posible (la cantidad es la fuerza), con las ideas claras y presionando, desde fuera, con las diversas actuaciones que se planteen, a la clase política y sindical. Cuantos más seamos y más claras tengamos las ideas y las actuaciones, más podremos influir aunque sea como fuerza electoral ( si englobamos a un numeroso colectivo influyente en la sociedad, a cualquier partido político le debe interesar llevar a cabo reformas educativas para ganarse a ese electorado potencial -y digo reformas y no cambio educativo porque no confío en que esto vaya a cambiar de la noche al día-).

    Así que yo añadiría, a lo expuesto por Bernabé como acciones, la de buscar alguna forma para llegar a la sociedad y no quedarnos sólo en el ámbito docente. Convencer, al mayor número de gente posible, de que la enseñanza es problema de todo el país (todos somos padres o madres), no sólo de sus trabajadores. Si Deseducativos consiguiera esto, entocnes sí podríamos hablar de una fuerza lo suficientemente potente como para influir en las decisiones políticas.

    Un saludo a todos.

  23. Maximiliano Bernabé Guerrero
    13 octubre 2010 a 18:08 #

    Muchas gracias a todos por vuestras valiosas aportaciones. Especialmene a Juan Pedro por tu libro. Ya me ha llegado. Naturalmente que el PP no es la solución, sino otro problema, pero muchas veces para desbloquear una situación que amenaza con eternizarse hay que utilizar “herramientas” y sí, dejarse utilizar por ellas. Una especie de trato. Antonio cita a Marx. Yo voy a hacerlo con Lenin. El cifró sus expectativas para la revolución que deseaba en… ¡El Imperio Alemán! Que nada menos tenía que derrotar a su propio país. Y hasta aceptó que le pagaran el billete de vuelta a Rusia en un tren especial para él y sus amiguitos, y se hizo fotos con los oficialotes prusianos. Lo que quiero decir es que tenemos que ser pragmáticos y no caer en una cierta vocación de cuáqueros puristas.

  24. Tiritante
    13 octubre 2010 a 22:30 #

    Cada vez que alguien levanta una bandera me echo a temblar porque no sé si va a defender unos ideales o a hacer negocio levantando una pirámide de intereses.
    Así que mejor atarlos cortitos y que no puedan sacar tajada: ni liberaciones ni subvenciones. Parece cosa anacrónica pero [PIENSA]-VOLENS lo lleva en sus estatutos.
    Soy asociado, claro.

  25. Ania
    14 octubre 2010 a 0:30 #

    Como mi valentía es li-mi-ta-da le pido señor Sandoval tenga a bien retirar los cuadros-marca identificativos que salen al margen de los post. Sé que se puede aunque no sabría decirle cómo hacerlo.

    Muchas gracias de antemano.

  26. RM
    15 octubre 2010 a 16:41 #

    Resumo como veo yo el panorama sindical andaluz:

    -CCOO y FETE:de clase,progubernamentales,logsianos,colaboracionistas,poco defensoras del profesorado,más defensoras de intereses y leyes socialistas.Se han convertido en correas de transmisión del Psoe.

    -USTEA y CGT:logsianas,de izquierdas,críticas con el gobierno para que la utopía logsiana se cumpla con mucho más dinero.

    -APIA y PIENSA:antilogsianas,corporativas,muy críticas con el gobierno y con los sindicatos mayoritarios.Muy positivo lo de no aceptar liberados sindicales y subvenciones del poder.

    -ANPE:tradicionalmente independicente del gobierno,últimamente demasiado mansa y comprensiva con el poder,profesional(no de clase).

    -CSIF:profesional,crítica con la LOGSE y con la administración,más independiente que ANPE.Muy acertada en algunas de las reformas que pide de la LOE

    • 15 octubre 2010 a 21:43 #

      Sé que la pregunta es un poco insolente, pero a estas alturas (octubre de 2010), ¿qué significa el concepto de “sindicato de clase” en la enseñanza española?

      ¿De qué clase hablan? ¿De la clase obrera? De la clase de Lengua, Matemáticas o Inglés supongo que no, porque de esa llevan huyendo hace tiempo, al menos sus dirigentes.

  27. RM
    16 octubre 2010 a 7:25 #

    CCOO y FETE se llaman a sí mismos “de clase”,para ellos quiere decir que se integran dentro de una central general de trabajadores,rechazan el sindicato meramente profesional o corporativista.

    Efectivamente son sindicatos de clase,pero sin dar clase , sin prisa por volver a dar clase y desde hace tiempo con poca clase..

  28. RM
    16 octubre 2010 a 7:28 #

    Una matización:parece que APIA acepta la subvención pública y la existencia de cierta liberación sindical,mientras Piensa rechaza totalmente ambas.
    Las dos son de Andalucía.

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