Don Punset. Microrrelato de ficción

José Antonio Llanillo Veganzones

Debo reconocer que nunca había prestado mucha atención al Sr. Punset. Sus programas me parecían aburridos y soporíferos. Sin embargo, los brillantes artículos de Nacho Camino y Antonio Sánchez despertaron mi curiosidad por el susodicho, de modo que seguí sus peripecias (las del susodicho) a través de Internet, especialmente las relacionadas con la famosa reunión en Washington D.C. Nuevamente mi interés había declinado, cuando una serie de coincidencias me animan a recuperar al personaje. Hace unos días, en la prensa provincial, a página completa, encuentro a nuestro feliz sabio como reclamo de un Congreso denominado “El Ser Creativo” que tendrá lugar en Málaga los días 21,22 y 23 de octubre. Dirige el evento Joaquín Zulategui, parece ser que abogado, promotor inmobiliario y empresario textil afincado en Marbella. La inscripción cuesta 1.250 € del ala más IVA y se prevé una asistencia aproximada de 2.500 personas. Patrocinan el congreso la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Málaga y otras instituciones. Asistirán pensadores vanguardistas, líderes de opinión y científicos. En este selecto grupo se encontraba el ex presidente de la URSS Mijail Gorvachov (lo siento, Maximiliano, aplazo provisionalmente mi renuncia a las teorías conspirativas), aunque finalmente no asistirá. En la página anterior, el Presidente del I Congreso “El ser creativo”, Sr. Zulategui, ante la pregunta del periodista: ¿Por dónde se podría empezar a cambiar el mundo?, responde con esta perla:

“…mucha gente está de acuerdo en empezar el cambio desde el sistema educativo, preparando a los alumnos de una manera distinta: no en la acumulación de contenidos, sino en la perspectiva de la felicidad, la empatía y el altruismo. Hemos hecho al ser humano egoísta y eso lo debe cambiar la educación”.

¿Os suena esta cháchara? Éramos pocos y parió la abuela.

Días después, para rematarlo, recibo en mi correo una invitación del CEP Marbella-Coín para participar en un

CURSO DE FORMADORES EN “DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONALA TRAVÉS DE LA ATENCIÓN PLENA (MINDFULNESS)” dirigido entre otros a ( agarrarse al sillón):

Profesores interesados en aprender a gestionar sus emociones y en desarrollar en el aula – acción tutorial actividades de Inteligencia Emocional con el componente de la Atención Plena ( Mindfulness ) .Como parte de la formación, deberán enseñar a sus alumnos en el aula a gestionar sus propias emociones.

Además de gestionar mis emociones, tengo que enseñar a los alumnos a gestionar emociones y encima las propias. No tengo palabras. Están entre nosotros. Han tomado posiciones y no van a soltar la presa, léase los beneficios, tan fácilmente. Todo ello suelta un tufillo a montaje comercial descarado. Esto es lo que me ha impulsado a escribir el siguiente relato, sólo por fastidiar.

Don Punset

Microrrelato de ficción

Nada hacía presagiar el rumbo que iban a tomar los acontecimientos ;  la fundación “Inteligencia Emocional S.L.” había organizado un gran encuentro en la sala Unesco del Palacio de Congresos de Madrid con el sugerente título “Cambiar el cerebro para cambiar el mundo”.

¿Hacia dónde ha de evolucionar nuestro sistema educativo para formar a ciudadanos capaces de afrontar los retos de este siglo? Tanto la ciencia como la tradición contemplativa budista tienen mucho que decir al respecto. ¿Por qué no unirlas para que se enriquezcan mutuamente y aporten soluciones?“, eran algunos de los interrogantes planteados para el debate.

Dos grandes fotografías presidían la entrada; en la de la izquierda,  una imagen del popular divulgador científico Don Punset, con sus manos entrecruzadas, en actitud serena, compasiva y dialogante,  proponía la siguiente reflexión: “¿Por qué somos lo que somos y no lo que no somos?”. A la derecha, un  cartel reproducía un gigantesco cerebro humano bajo el título Anatomy of the Brain y en su interior, un monje tibetano sonreía tumbado en una camilla con la cabeza llena de electrodos.

Se trataba de reunir a relevantes personajes del mundo científico y educativo y confrontarlos con practicantes de la meditación budista.  La idea original era debatir sobre la confluencia entre la neurociencia y las prácticas contemplativas y su aterrizaje en el campo de la educación. Don Punset estaba seguro de que tradiciones milenarias como el budismo podían aportar su know how en el estudio de la mente, a través de técnicas de meditación e introspección desarrolladas durante siglos, además de una amplia batería de conceptos para describir un sinfín de emociones y estados mentales.

Don Punset había contactado con su amigo Tendzin Gyatso, XIV Dalai Lama, jefe espiritual del budismo tibetano y considerado por sus seguidores como la reencarnación del bodhisattva Avalokitesvara. Estuvo a un paso de conseguir el compromiso de su asistencia.  Sin embargo, y pese a la insistencia, su editor de cabecera desaconsejó  la presencia del Dalai Lama en Madrid, argumentando “la escasa implantación del budismo en nuestro país y la ausencia de líderes mediáticos identificados con el mismo”. Tras unos días de reflexión, Don Punset, que no quería renunciar a la presencia de representantes contemplativos, sopesó la oportunidad de convocar al Abad de Montserrat  para suplir la ausencia de Tendzyn Gyatsco.

La soledad posibilita el encuentro con uno mismo a la luz de la palabra de Dios; así se va progresando hacia la autoaceptación, la paz y la unificación interior”, le había confesado el Abad mientras degustaban unas copitas de licor “Aromes de Montserrat”. Don Punset creyó atisbar en estas palabras un puente de confluencia entre la oración cristiana y  la meditación budista y no dudó en proponer  al Pare Abat como participante en el gran encuentro. De nuevo su editor de cabecera arrojó otro jarro de agua fría sobre sus expectativas, desaconsejando su presencia “en base al bajo perfil del personaje”, según afirmó  rotundo,  dando por zanjado el asunto. Don Punset, lejos de desfallecer ante  la adversidad,  dedicó con renovados bríos sus esfuerzos  a la búsqueda  de  participantes  destacados en los campos científico y educativo. Al cabo de varios días de frenéticas consultas, tras cuadrar agendas repletas de citas y compromisos imposibles, consiguió reunir un elenco  de primeras figuras que contribuiría a dar brillo y categoría al encuentro.

El primero de sus invitados sería el conocido neuropsicólogo  valenciano Ricard Davidsoc, experto en la relación entre cerebro y emociones y un pionero en el desarrollo de técnicas para medir la actividad cerebral.

Davidsoc  había viajado en 1992 hasta el Tíbet para estudiar la mente de los monjes budistas. Llegó al Himalaya con un generador portátil de electricidad, un vetusto ordenador  y un electroencefalógrafo para analizar las neuronas de estos hombres en plena meditación. Desde entonces se ha hecho habitual ver en su laboratorio un desfile de monjes vistiendo túnicas púrpura o azafrán que meditan sin inmutarse con más de 250 electrodos adheridos a su cabeza o pasan dos a tres horas dentro de aparatos de resonancia magnética funcional que espían su cerebro. Para los budistas, la meditación permite entrenar la mente y alcanzar estados de plenitud, anular emociones negativas y cultivar estados emocionales positivos, como la compasión.

No poca sorpresa iba a causar la presencia en los debates del conocido Psicólogo Daniel Giliman, cofundador de la Sociedad para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional en el Centro de Estudios Infantiles de la Universidad de A Coruña (posteriormente en la Universidad de Pontevedra, en Galicia, donde es Jefe del Servicio de Emoción Intelectual), cuya misión es ayudar a las escuelas a introducir cursos de educación emocional. Es  autor del best  seller “Las emociones intelectuales”, traducido a más de treinta idiomas y cuyas ventas han alcanzado cifras millonarias.

¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta?” se pregunta Giliman.

El libro demuestra cómo la inteligencia emocional puede ser fomentada y fortalecida en todos nosotros, y cómo la falta de la misma puede influir en el intelecto o arruinar una carrera. En un lenguaje claro y accesible, Giliman presenta una teoría revolucionaria que hace tambalear los conceptos clásicos de la psicología, que dan prioridad al intelecto.

La  invitada estelar de Don Punset iba a ser, no obstante,  la prestigiosa psicopedagoga Gumersinda Dale-Jamón, gurú en otro tiempo de la gran reforma educativa española de los 90, ex asesora del principal impulsor y valedor de la misma,  Álvaro Marchesi y  en la actualidad  catedrática de Psicopedagogía de la Facultad de Ciencias de la Educación de La Rioja (España).

Está claro que si te limitas a impartir conocimientos no conseguirás nada. Tienes que aprender a observar a los niños con mucha atención, fijarte en cómo piensan, entrevistarlos, hablar con ellos sobre su manera de razonar”

La profesora Dale-Jamón imparte seminarios a profesores de todo el estado español. Su método para que niños y adolescentes aprendan técnicas de respiración y relajación y sepan administrar la ira o la frustración está implantado en más de un centenar de escuelas públicas de  España y otras tantas de Andorra. Un estudio de la Universidad de Calahorra constatando que “una hora semanal de aprendizaje de este método disminuye un 23% la conflictividad en el aula y mejora el rendimiento académico un 11%” resulta un buen aval para que el ministro Gabilondo se haya comprometido a debatir en el Congreso su generalización en el sistema educativo.

Rodeado de estas grandes personalidades, a las siete en punto de la tarde, en medio de una gran expectación, ante  un enjambre de micrófonos, cámaras de TV y periodistas acreditados, Don Punset abrió el debate:

Gumersinda, vivimos en una sociedad más compleja y, por lo tanto, también las aulas son más complejas. Pero a mí me parece que tu gran contribución es afirmar que tenemos que cambiar la formación de los profesores. ¿Cómo podríamos hacerlo?

Dale-Jamón fue desgranando sus  conclusiones ante un auditorio entregado, recordó que “los buenos profesores no analizan el contenido y se lo imponen al niño,  sino que, al contrario, analizan al niño y lo atraen hacia el contenido para así ayudarlo” y continuó afirmando con vigor que “la educación debe construir un mundo compasivo y considerado. El trabajo en la clase, en la escuela, debe revertir en el individuo y de él en la sociedad”. Don Punset, que con el paso del tiempo veía aumentar su sabiduría a la vez que menguar su concentración, dejó explayarse a Gumersinda y fijó su atención en un portafolios que reposaba sobre la mesa. Lo abrió y extrajo el contrato que la cadena privada de televisión Tele 5  le había ofrecido para trasladar su programa “Redes” desde TVE 2 hasta la cadena amiga, mediante la fórmula de tertulia televisiva, dentro del programa “La Noria”. “Tele 5 aviva la guerra entre cadenas robando a la 2 a Don Punset con un supercontrato”, había publicado la prensa nacional. Las negociaciones, entabladas por su editor de cabecera, habían llegado a buen puerto tras largas deliberaciones a pesar de que  pudieron fracasar cuando un directivo de la cadena tuvo la ocurrencia de proponer como contertulios a Pipi Estrada y a Yola Berrocal.

“ Inteligencia Emocional Berrocal, como cabecera del programa -sostuvo –, crearía una especie de oxímoron de singular belleza poética y estoy seguro –añadió– de que sería una sugestiva manera de encadenar al televisor a una gran audiencia”. El editor de cabecera de Don Punset hizo caso omiso de esta boutade y continuó la negociación con representantes serios de la cadena, hasta alcanzar un acuerdo respecto a los contertulios del futuro programa. Los nombres de Ramoncín y de Pilar Rahola darían a la tertulia un tono menos mundano y ligeramente intelectual. Aunque Don Punset receló en un primer momento acerca de las repercusiones que sobre su imagen pública podría acarrear esta elección, vista las cifras mareantes del contrato, resolvió que la divulgación científica bien merecía algún sacrificio personal.

Mientras tanto, Gumersinda Dale-Jamón había propiciado un largo y fructífero diálogo con los demás participantes y concluía diciendo que “Cambiar la formación de los profesores… es la gran reforma pendiente”, cuando un grupo de sujetos, identificados posteriormente como Nacho C., Antonio S. y Pablo L.G. interrumpieron su disertación protestando airadamente “por la intrusión de tantos impostores en el mundo de la enseñanza”, según manifestaron.

Don Punset regresó de pronto de sus divagaciones y quedó estupefacto ante el espectáculo que se desarrollaba ante sus ojos. Dale- Jamón, Davidsoc y Giliman defendían de forma considerada y compasiva la pertinencia de sus posiciones, mientras eran increpados y desautorizados por los activistas organizados que utilizaban cada intervención para apoyarse mutuamente y acorralar a los ponentes. Y fue un pequeño e intrascendente equívoco el que desencadenó los sucesos que fueron recogidos por todos los medios presentes y publicados al día siguiente. Se había referido el tal Antonio S., con el fin de apoyar su trasnochada defensa de la transmisión de conocimientos, al aoristo griego, cuando Don Punset tuvo un momento de vacilación y consultó al oído de su editor de cabecera:

-Escolta’m, Joan. Això de l’Evaristo Griego es refereix a un cognom o a una nacionalitat?

El editor de cabecera quiso pasar por alto la consulta del divulgador científico, pero una severa mirada de éste lo persuadió. Conectó su iPad y fue trasladando sus descubrimientos al oído del sabio: “San Evaristo era griego…; Evaristo, en griego, significa El Excelente…; Evaristo Carriego, poeta argentino fallecido en 1912…; Petros Márkaris, escritor griego, pero que tuvo la ocurrencia de nacer en Estambul… y, por último, Evaristo Jiménez, seudónimo de Eduardo Mariño, representante de la poesía venezolana y una de las voces firmes en las que la armonía, el caos y las memorias estructuran la imagen a través de un demiurgo”. Esto último terminó de desorientar a Don Punset, comenzó a provocarle una dolorosa jaqueca y lo sumió en una gran desazón. Conocía los síntomas. Estos estados emocionales provocaban en él una fuerte ansiedad; ésta lo conducía a la depresión y de allí a las fatídicas hemorroides, sólo había un paso. Notó cómo su sistema límbico se hacía cargo de la situación y cómo el hipocampo y la amígdala conectaban con la corteza cerebral, la materia blanca y el tronco encefálico. Trató de calmar su mente mediante la meditación Samatha, pero era demasiado tarde. Hubiera querido controlar de otro modo el trastorno sin tener que recurrir al prosaico Hemoal, pero  no pudo conseguirlo.

Entretanto,  los agitadores proseguían con sus exabruptos.  Ni siquiera el angustioso estado de Don Punset conseguía sacar a esa caterva de su propensión a la ordinariez y al mal gusto. Por fin, a un gesto del editor de cabecera, los miembros de la seguridad se aprestaron a reducir a los tres individuos y, pese al inútil forcejeo para tratar de zafarse de los vigilantes, fueron trasladados al exterior del Palacio de Congresos y puestos a disposición judicial.

Don Punset fue trasladado en una camilla hasta la ambulancia. El público, puesto en pie, despidió al sabio con una gran ovación y éste saludó agitando un brazo, sin abandonar en ningún momento su beatífica expresión.

El editor de cabecera tomó buena nota de lo sucedido. La próxima vez sería más cuidadoso en la organización del evento.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

Autor:José Antonio Llanillo Veganzones

Me llamo José Antonio Llanillo Veganzones. Trabajo como maestro de Primaria en Fuengirola (Málaga).

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29 comentarios en “Don Punset. Microrrelato de ficción”

  1. 24 septiembre 2010 a 22:25 #

    Gracias, José Antonio, por hacernos disfrutar en la ficción lo que la realidad nos niega… Me he reído mucho.

    Un saludo.

  2. Francisco Javier
    25 septiembre 2010 a 10:58 #

    El Señor Punset es un verdadero caso de peligro público. Lo más triste del caso Punset no está obviamente en el propio Punset, pues charlatanes iluninados con ansias de reconocimiento público los ha ha habido siempre. No, el peligro está en las masas de fieles que le siguen y que son la imagen del profundo desconcierto en que está inmersa la sociedad posmoderna. Hoy siguen a Punset, mañana -según estén los ánimos- puede ser Tamara seisdedos o Leonardo Dantés. Éstos tienen la ventaja sobre Punset de ser menos dañinos y hasta más “simpáticos”.

    Buen dardo, José Antonio.

  3. 25 septiembre 2010 a 14:07 #

    Lamento haberle cambiado el apellido al Sr Gorbachov. Vaya mi disculpa.

  4. MLL
    25 septiembre 2010 a 17:14 #

    Gumersinda Dale-Jamón!!!

    Ahí se ha pasado Vd.

  5. 25 septiembre 2010 a 17:18 #

    He escuchado a “educadores” de extrema izquierda usar sin empacho el término “gestión del aula”, lo que siempre me ha sonado término de márketing, y ahora esto de la gestión emocional me parece otra tontería supina para justificar el negocio de los psicopedabobos en la enseñanza, y el adoctrinamiento desvergonzado.
    Saludos.

    • Francisco Javier
      25 septiembre 2010 a 18:23 #

      Sí, a los educadores de “extrema” “izquierda” un día les da por el sexo libre en el aula (y no exagero), otro por hacer happenings, otro por el constructivismo, otro por el deconstructivismo, otro por las TIC, otro por las unidades didácticas y los contenidos (conceptuales, actitudinales y procedimentales -que esto me lo aprendí bien), otro por las competencias (esto me está costando un poquito más), otro por … ……-la lista es muy aburrida y tediosa-, y ahora en un giro tan enigmático como la política económica de nuestro inestimable Presidente ZP, toca la gestión (laboral y emocional). ¿No es sorprendente? ¿Qué nueva ocurrencia estarán ahora pariendo? …..

      Saludos.

  6. 26 septiembre 2010 a 1:21 #

    José Antonio, muchas gracias por el rato que me has hecho pasar. Lo del Punset y el abad de Montserrat es de traca. Y el Evaristo Griego, cojonudo. Si no nos quedase el cachondeo sería, como decía aquel periodista que en paz descanse, para sacar la escopeta y liarse a tiros. Yo llevo un principio de curso partido de risa. Eso sí, como me dé un yuyu lo mismo desempolvo la carabina del abuelo teniente y me busco una desgracia. Un saludo, compañero.

  7. sonia
    26 septiembre 2010 a 7:30 #

    Estimado Sr. Punset: Soy maestra de música y “lo que sea” según las nece(si)dades del centro, con lo cual, como mi horario es escaso (y eso que la música es terapéutica y ayuda a gestionar las emociones), me lo rellenan con las TICs, dando informática a todos los alumnos, más Educación para la Ciudadanía y Alternativa a Religión, total no es nada, tan sólo tengo que prepara clases para 20 cursos diferentes. Todo esto para que puedan tener 2 horas libres mis compañeros.
    Llega el gran día y me toca estrenarme con los alumnos de 3 años (algunos de ellos ni siquiera los han cumplido). Han pasado una semana escasa en período de adaptación, en el cual no estaban todos y estaban los padres deñamte. Yo, como no soy su maestra, no estaba invitada a tal evento. Cuando llega el gran día, voy a buscarlos y me encuentro en el patio una hilera de niños agarrados por las batas. Cuatro de ellos lloraban sin parar. Su maestra les decía: “Mirad, niños, es una profe nueva, os va a dar música e informática y lo vais a pasar muy bien con ella”. Así que, la pava me los suelta y me los tengo que llevar a otro pabellón que no conocen y encima subir dos pisos de escalera. En vista de que no había manera de que avanzasen, le dije a ella que me acompañase “por ser el primer día”. Me parece que es de cajón.
    Me acompaña. Seguían llorando. Los meto en el aula de TIC y la pava se va. Me deja sola con niños que ni conozco, ni me conocen, ni sabía cuántos eran, ni sus nombres. Tuve que ser rauda para que no se desmadraran, lloraba uno, lloraban los demás.
    “A ver, niños, ¿quién quiere ver POCOYÓ?” Ufff, mano de santo. Eso de tener una hija de 26 meses me ayuda mucho a conocer sus gustos infantiles. Empezaron a ver Pocoyó en la PDI, seguí con el clásico “Los tres cerditos” y así poco a poco empezaron a parar de llorar. Pero al poco, empieza uno y siguen los otros: “Quiero hacer pissssssssssss”.
    Señor Punset, se lo digo en serio, me gustaría mucho hacer ese cursillo mágico para gestionar mis emociones (para no coger del cuello a alguna pava que se cree que está en un IES y no se da cuenta de que está en un colegio, concretamente, en Educación Infantil, y que la referencia de los alumnos es ella, no yo, por lo menos, el primer día y el segundo, porque “como no es su obligación”, me suelta a los niños como si fuesen ganado), también para gestionar la de mis alumnos que lloran porque se encuentran en un sitio desconocido y su profesora se ha ido a su “hora de dinamización” (una forma de maquillar el tomarse un café y mirar el correo) mientras yo, me convierto por unos segundos en la cuidadora de esos niños. Enséñeme también cómo hago para llevar al servicio a 4 niños al mismo tiempo, sin abandonar la clase, bajarles los pantalones, sentarlos en los orinales, si son niños y niñas peor aún. No tengo el don de la ubicuidad ¿Cómo me dejo el aula sola? ¿Cómo los dejo ir solos si no saben dónde están los servicios? ¿Y si se me caen por la escalera?¿Cree usted que sería mejor llevarlos atados con una cuerda como si fuesen ganado? ¿Les llevo pañales para que no se hagan pis en la clase y así no tengo que abandonar ni a los meones, ni a los no-meones? ¿Y si le digo a mi compañera que en vez de estar tocándose …, se queda conmigo dos o tres días hasta que aprendan? ¿Usted cree que ella sabrá gestionar sus emociones, empleará el talante y la asertividad o me mandará lejos? ¿Sabe usted que soy maestra de primaria, no de educación infantil y que me tengo que “reinventar” a mí misma todos los días para lidiar con todo el colegio?
    Uyss, señor Punset, ¡cuánto me queda por aprender! Tantos años estudiando una carrera de música para verme limpiando pis y cacas y aún así, AUTOEMOTION.
    Ssshhhh, calla, que igual te contratan para relatora del cursillo mágico.

    • sonia
      26 septiembre 2010 a 7:32 #

      Fe de erratas: estaban los padres “delante”

    • Francisco Javier
      26 septiembre 2010 a 10:51 #

      Hola Sonia,

      yo también doy música, aunque en secundaria. Mis problemas son un un tanto diferentes a los tuyos, aunque la lista de incoherencias, estupideces y arbitrariedades no desmerece tampoco. No sé, pero creo que sería bueno que te plantases delante de tu director o directora, le explicases tu situación y que al menos te explicasen con toda claridad las pautas del centro. Por ejemplo, qué hacer con los flujos fisiológicos de los niños y niñas, cuáles son tus obligaciones al respecto (tienes que atenderles en sus necesidades higiénicas o eso no forma parte de tu trabajo.), etc. Por cierto, ¿qué pintan niños tan chiquitines en un aula TIC? Para distraerlos con el POCOYÓ ese del que hablas, ¿no es suficiente un vídeo y que se distraigan en la clase? La neura de las TIC es una de las mayores gilipolleces de nuestra mísera educación. Está llena de mitos, como por ejemplo el de que los chicos de hoy en día son unos fieras con el ordenador: falso. No tienen ni idea de informática. Chatear, bajarse pelis porno por la mula (el programa emule), ver un vídeo cutre en el youtube o recortar y pegar de la wikipedia al word, no supone ningún prodigio cibernético. Eso lo puede aprender cualquier abuelo en un par de tardes. Cuando hablamos de informática a un nivel más serio nos adentramos en programas exigentes, que entre otras cosas requieren conocimientos y esfuerzo: si quiero trabajar un programa de matemáticas tengo que saber matemáticas, si quiero componer música con un sintetizador tengo que saber música, etc. De verdad, protesta, protesta, y vete pensando un traslado de centro.

      Un saludo.

      • sonia
        26 septiembre 2010 a 12:12 #

        Da igual que proteste, es lo que hay. Los músicos somos los más desgraciados del sistema (des)educativo desde que se fundó la LOGSE. Una mísera sesión de música a la semana, mientras que de Religión o Ciudadanía tienen 2 sesiones ¿Cómo se come eso?
        Una vez se me ocurrió insinuar que no tenía obligación de dar clases a infantil y me saltaron a la yugular las susodichas, diciéndome que si no daba a infantil me harían itinerante, que qué me interesaba más.
        Es que en mi colegio las jóvenes vienen pisando fuerte. Tienen tantas leyes que, en vez de maestras deberían haber estudiado derecho. Te cronometran al segundo si te retrasas en ir a recoger a sus alumnos para que no pierdan ni un segundo en su “free-time”. Claro, que ellas como no tienen que acabar una clase, sacar a los alumnos, cerrar con llave, llevarlos a su respectiva clase, salir del colegio, irte al pabellón de infantil (mojándote en muchas ocasiones cuando llueve), recoge a los niños, llévalos en fila sin que se desmanden por el patio, súbelos dos pisos controlando que uno no se caiga, que otro no llore, que otro no se retrase, etc …., y encima, tienen la jeta de decir que si una vez se me descontrolaron 4.
        Lo que no sé es cómo no se me descontrolan más, porque la situación que tengo es aberrante. A todo esto, tengo que presentar las benditas programaciones de música e informática, ¡cómo no, en galego! Si no, me las echan para atrás.
        Eso es lo que hay, como las lentejas. Y que no se me ocurra protestar. Pero me imagino que como yo estamos muchos. Luego llega Halloween, Navidades, Carnavales, Día de la Paz, Día del Libro, Letras Galegas, Fiesta de fin de curso, y prepárales el teatrito correspondiente. Horas de ensayo, junta a varios cursos para hacer el coro. Si ahí tienen que perder clase para poderlos juntar, ahí no les molesta que me los lleve, pues ellas libran una hora. Todo eso con una sola sesión.
        Creo que lo mejor será que vea “Super Nani”, que ese programa está dentro de esa línea que nos propone Sr. Punset y aprenderé a manejar mis emociones y las de mis alumnos.

  8. 26 septiembre 2010 a 8:48 #

    Estimada Sonia:
    Su caso es extremadamente fácil; siga los siguientes pasos:

    – Iníciese y/o trabaje el aprendizaje dialógico y en grupos interactivos.
    – Desarrolle la innovación en las competencias lingüística, cultural y artística y para aprender a aprender.
    – Participe en el Plan Integral de Formación.
    – Informe a sus alumnos de objetivos, tareas y criterios de evaluación.
    – Ponga en marcha el Plan de atención a la Diversidad.
    – Plantéese la figura del padre/madre delegado de aula.
    – Favorezca la creación de grupos inclusivos.

    Si con esta batería de actuaciones no tiene suficiente, hágamelo saber: tengo más.
    ¡Y dejen ya de quejarse, por Dios!

  9. sonia
    26 septiembre 2010 a 10:24 #

    Ah, también hay que añadir que tengo que llevarlos a merendar a media mañana, pelarles la fruta y esperar a que se coman el yogurt, natillas, petit suisse, etc …, y si no quieren, pues con mucha mano izquierda intentar que se lo coman todito y después llevarlos al recreo y vigilarlos para que “falen galego aínda que non sexa a súa lingua materna”.
    ¿Quién da más?

  10. Ania
    26 septiembre 2010 a 13:00 #

    Hágase itinerante Sonia.

    A no ser que la puesta en práctica de los planes de Jose Antonio le dieran algún resultado…

    Paciencia: oooommmmmmmm……

  11. 26 septiembre 2010 a 23:42 #

    Bueno, José Antonio, me he reído mucho. Como en otro artículo tuyo, “Pedro M., maestro de escuela”, has manejado extraordinariamente la ironía contra el lenguaje, los tópicos y las memeces de la pseudocultura y la pseudoeducación hispanas. Quiero hacer una observación: has incorporado en el artículo una historia a la cual has titulado “Don Punset” y has subtitulado como relato de ficción, pero, de verdad, lo que hay por encima de ese título parece tan ficción como la propia ficción y es además mucho más disparatado. Y sin embargo, es real, por mucho que uno no dé crédito cuando le cuentan que se ha encargado a Punset un curso, un ciclo o lo que sea con el título “El Ser Creativo” y se van a cobrar 1.250 euros por participar, asistir, o lo que sea. Ya habéis visto todos que este José Antonio es un poco guasón,. así que, para comprobar hasta qué punto no nos estaba colando guasas en la parte teóricamente no ficticia de este artículo, he metido el hocico en Google, he buscado Joaquín Zulategui y me he encontrado un interesantísimo artículo de un medio llamado “El Observador”, el cual me confirma que, en efecto, la parte real de lo que cuenta José Antonio es del todo real. El artículo tiene un titular que dice: “Joaquín Zulategui organiza con su empresa y paga con dinero público el “Primer Congreso de Mentes Brillantes, Málaga capital del Saber””. Ahí es donde está embutido lo del ser creativo de Punset. Como el artículo de José Antonio, el de “El Observador” está muy bien escrito y no tiene desperdicio, de modo que os aconsejo su lectura, aunque solo sea para que veáis la seriedad, amor a la cultura, conocimiento y altruismo de este organizador de eventos culturales, el nuevo sponsor-compadre-gancho que se ha buscado don Punset para montar una de sus ferias pseudocientíficas. ¡Y pensar que los medios le están haciendo pasar por un gran sabio!

  12. Juan
    27 septiembre 2010 a 8:05 #

    Vamos a ver: las emociones que se las gestionen sus padres. La escuela está para lo que está. Y al que no le guste que no venga.
    Cuántas gilipolleces.

    Saludos

    • Francisco Javier
      27 septiembre 2010 a 8:29 #

      Llevas toda la razón, Juan. Y además creo que empleas el tono y el lenguaje más apropiado. Entrar en el terreno de las sutilezas con esta gente es una pérdida de tiempo, te quemas inútilmente enzarzado en discusiones bizantinas. Tal vez, la mejor estrategia es el ataque directo y el roman paladino:

      “Vamos a ver: las emociones que se las gestionen sus padres. La escuela está para lo que está. Y al que no le guste que no venga.
      Cuántas gilipolleces.” ¿Me entiende Ud. Sr. Punset? Pues eso.

  13. Mari
    27 septiembre 2010 a 15:41 #

    La escuela antes se encargaba de enseñar al alumno urbanidad y cortesía, además de matemáticas… Esto se enseñaba como la letra (lo mejor que se sabía, a veces con bofetada incluida, regletazo o… dependiendo siempre del tipo de maestro); ahora, yo entiendo (igual no entiendo nada, ni a unos ni a otros) que tanto el señor Punsset – qué cometerá pecados como todo hijo de vecino – como los pedagogos (a los que algunos llaman pedabobos) y otras personas del mundo de la ciencia… lo que vienen a decirnos es que los alumnos para llegar a ser buenos urbanos (ciudadanos que conocen sus deberes y derechos y actúan de forma crítica – constructiva…) y corteses (comedidos, correctos, respetuoso con las leyes democráticas y ciudadanos demócratas); ¿cómo?, pues… comprendiendo su necesidad y actual significado: ¿por qué es necesario ser buen y respetuoso ciudadano en una sociedad como la nuestra?, ¿qué conductas tenemos que controlar a veces para ello?, ¿qué sentimientos?, ¿cómo podemos gestionar la frustración que nos puede generar el tener que aceptar o tener en cuenta ideas, actuaciones, etc. diferentes a las que tenemos?, etc. Esto tienen que hacerlo los padres, claro que sí, pero y cuando los padres no pueden… Aún existen los internados, donde los papás pudientes llevan a sus hijos a educarse (a veces también los pobres van a internados, pero por otras razones); imagino que allí les enseñarán urbanidad y cortesía… Yo no digo que los centros educativos se encarguen de todo, entre otras cosas porque no pueden, pero los profesores sí pueden apoyar esta labor: hablando los tutores con padres y/o equipo psicopedagógico, siempre que se perciba que tal o cual alumno no es capaz de gestionar bien sus frustraciones, etc. y que la orientación en casa no parece ser la adecuada. No sé que de malo tiene esto…

    • 27 septiembre 2010 a 16:27 #

      Esas cosas se hacen, Mari, y en general, con buenos resultados, porque, en general -recalco-, las escuelas y sus profesionales estamos con los pies en el suelo y afrontamos la realidad diaria y los problemas educativos de nuestros alumnos, educativos en un sentido bastante amplio. La cuestión con el amigo Punset, a quien los deseducativos vamos a erigir un día una estatua en la Castellana (yo he puesto el primer euro en la hucha), es otra, o mejor dicho, son otras. En primer lugar, al contrario que nosotros, que ya te he dicho que nos movemos con los pies en el suelo, este señor tiene una impenitente tendencia a levitar, por lo que me figuro que debe de andar por la vida con un ancla en un tobillo para no acabar en la estatosfera. Esa tendencia a levitar le empuja a menudo a decir cosas y hacer propuestas que, a juzgar por su “realismo”, parecen propias de un extraterrestre: ¿no tendrá don Eduardo unos nietecitos que pasear por el parque? ¿Por qué no se ocupa de sus cosas? Digo esto último porque -en tercer lugar- otra de las impenitentes tendencias de este caballero en los últimos tiempos es la de bombardear con sus beatíficas sandeces al mundo de la escuela, mundo que desconoce de una manera sonrojante, pero ya decía mi abuelita que la ignorancia es atrevida. Sin embargo, a pesar de esa ignorancia, Punset, que a los ojos del mundo es un supersabio, se permite pontificar sobre la escuela con propuestas que ojalá se limitasen a ser sandeces, pero que lamentablemente no se quedan ahí, sino que además son postulados, ¡qué casualidad!, en la línea de los delirios pedagógicos que tan catastróficos han resultado en los últimos veinte años, bobadas como esta de la inteligencia emocional o la de la necesidad de formar (aunque yo creo que él en lo que piensa es más bien en reeducar, dicho en un sentido maoísta) al profesorado: ¿qué sabe este señor lo formado que está el profesorado? ¿Qué sabe de la cantidad de horas de estudio, carreras, cursos y cursillos que lleva encima cualquier profesor? ¿No habrá cogido esta matraca porque es la que usan para justificar su fracaso los pedagogos, entre los que parece tener bastantes amigos? ¿Por qué tiene la desfachatez de hablar, y no ya hablar, sino de sentar cátedra, acerca de lo que desconoce del modo más flagrante? Y aquí viene la cuarta razón por la que no somos incondicionales del señor Punset: por lo menos a mí, a pesar de ese halo beatífico del que se rodea, me parece que no es muy honesto, porque no es intelectualmente honesto quien pretende aparentar una sabiduría que no posee, porque se ha aliado con los sectores de la educación que menos confianza me inspiran, adoptando incluso su buenismo hipócrita y porque, además, a pesar de todos esos evangelios que suele largarnos, es reiterada su actitud mercantilista: siempre acompaña a su mensaje algún librito que promocionar, algún asunto de cash o, como en el montaje este de Málaga, algún negociete de a 1.250 euros la inscripción… para vender volutas de humo. Y, por cierto: qué bien cae en determinados círculos del poder político, ¿no?

      • sonia
        27 septiembre 2010 a 16:49 #

        La pela es la pela.

    • 27 septiembre 2010 a 17:09 #

      Completamente de acuerdo con su entrada.

      Resumen: Hay una tendencia en la filosofía actual a considerar que la realidad imita al arte, en el sentido de que si somos capaces de proponer discursos éticos bien construidos a la larga la realidad, el es, tenderá a asemejarse a nuestra creación, el debe-ser. La consecuencia primera de tal actitud es el peligro de ignorar la misma realidad hasta su completa aniquilación y sustitución por el lenguaje. Las aparentes ventajas de un discurso libre de ataduras materiales pueden llevar a una consecuencia no prevista ni deseada: la destrucción del mismo lenguaje, es decir, de la última realidad que nos queda para poder hablar del mundo, y por qué no, poder cambiarlo.

      Un cordial saludo.

      • 27 septiembre 2010 a 17:13 #

        Mi entrada era para Mari.

  14. Luzroja
    27 septiembre 2010 a 19:18 #

    Para Sonia:
    Los niños de tres años no pueden estar sin su tutora, cualquiera que entre en el aula sólo debe entrar a apoyar, si se larga porque tú entras lo debes comunicar al equipo directivo.
    En mi comunidad aún se va más lejos, no puede entrar nadie que no tenga la especialidad de Educación Infantil.
    Están cometiendo un abuso contigo, y a la postre un perjuicio en los niños (y entiéndeme, no porque se pierdan a su tutora, sino porque pierden el referencial, básico a esa edad)

    Los niños de tres años no deberían estar en la escuela… no sé dónde leí, que la edad para entrar en la escuela es aquella en la que pasando el brazo derecho por la cabeza (a modo de diadema) el niño consigue tocar sin dificultad su oreja izquierda. Esto se consigue a los 5 o 6 años, y esta simpleza que leí hace mucho tiempo (dentro de un libro no tan simple) me está convenciendo cada día más…y evidentemente tiene su porqué.

  15. Docente emocionado
    28 septiembre 2010 a 10:50 #

    ¿Era un relato de ficción? La realidad siempre supera a la ficción.

    http://www.cepdeantequera.es/index.php?option=com_content&view=article&id=82:inteligencia-emocional&catid=1:latest-news

  16. Mari
    28 septiembre 2010 a 14:39 #

    José Antº, me recuerda su intervención a la de mis profesores de filosofía, de antaño, que bonito nos parecían sus discursos, pero la verdad es que nos enterábamos de poco. Al menos yo. Reconozco que era y soy un poco lenta. Haciendo un esfuerzo, le diré que lo que es y lo que debería ser (según mi criterio, no sé según el suyo) es tan diferente que… Para mí el profesorado DEBERÍA pactar qué enseñar, cómo enseñarlo, cómo evaluarlo, etc. y coordinarse y sin embargo la realidad ES muy diferente: hay división, unos piensan y actúan, con respecto al qué, al cómo, etc., de una manera, otros, de otra y otros… la coordinación es ficticia. Se DEBERÍA tener muy en cuenta los éxitos educativos propios y ajenos…
    Tendencia, la realidad imita al arte… No sé, no estoy al día en estos temas, pero yo juraría que… ¿no incluye la realidad al arte?, estoy pérdida la verdad. Creo que la realidad podrá ser más o menos estética en un momento determinado de la historia, pero… en fin…
    Ignorar la realidad, aniquilarla, sustituirla por el lenguaje… ¿de qué realidad habla? de la amplia, la sesgada, de la del hambre, de la realidad de los países subdesarrollados, la de las fortunas más grandes, la de las grandes agencias de información, la de la iglesia católica, etc. la de nuestro país, la de mi pueblo y el suyo, la de ese compañero que no piensa como yo, la de ese otro que se está tocando todo el día las narices, etc. la del parado, la del parado que hace chapuzas, etc. la del inmigrante que recoge la uva y la aceituna, porque… No sé de cuál me habla, o lo que me quiere decir es que se habla mucho y se hace poco o, quizás, que con tanta palabrería camuflamos la realidad. No sé, se lo digo en serio.
    La destrucción del lenguaje… no creo que el lenguaje desaparezca, pero en tal caso… antes eran gruñidos, después palabras, la evolución sigue, con sus altibajos, imagino y deseo que siempre a mejor. Y no es el lenguaje, la lengua, por desgracia, el único que puede cambiar el mundo, pero sí debería ser el lenguaje 8lenguas) el que lo cambiara a mejor, la palabra sosegada, razonada, flexible…

  17. Carlos
    4 octubre 2010 a 13:42 #

    Me he quedado perplejo con los comentarios.

    En mi humilde opinión, Eduaro Punset es principalmente un comunicador. Se ha dedicado a ponerse en contacto con las personas que a él le han parecido más relevantes según qué disciplinas y las ha entrevistado para crear un programa de divulgación.

    En su programa número sesenta y cuatro, “La revolución educativa”, la entradilla incluye este texto:

    Las necesidades de un adulto para vivir en sociedad no son las mismas que hace cincuenta años, ni lo son tampoco las condiciones de vida de los adolescentes, ni las tecnologías que rodean a todos. Sin embargo, los programas educativos han cambiado muy poco en el último siglo.

    Esto, guste o no, me parece muy acertado. Luego habrá matices, como que esas personas que yo denomino relevantes sean sus amigos o tengan ideologías afines y también que aprovechando el tirón mediático publique libros o cobre por determinados eventos, pero en un país como España en el que la oferta televisiva tiene la calidad que todos conocemos es de agradecer que alguien se moleste en acercar la ciencia al pueblo. Después, detractores los habrá cuando hable de cualquier materia, pero si uno se documenta un poco acerca de las personas que invita a su programa puede ver que poseen currículos y trayectorias dignas de tener en cuenta.

    Sin embargo, el inmovilismo, la obcecación y las posiciones como “la escuela está para lo que está y al que no le guste que no venga” son las que nos sitúan a la cola de resultados académicos. Un colegio no es una universidad y Summerhill no es una solución. ¿De verdad Juan y Francisco Javier proponéis que vaya a clase quien quiera?

    • Francisco Javier
      4 octubre 2010 a 13:57 #

      Obviamente, en un colegio no. Pero en un instituto yo sí daría mayor libertad. Desde lueo que pasar lista en Bachillerato me parece una memez. Si se da cuenta, el problema está como siempre en la LOGSE. La mezcla en un mismo centro de alumnos que se están preparando para la Universidad y alumnos de la ESO en estado prelógico es absolutamente absurda y perniciosa. Dice Ud.:

      “Sin embargo, el inmovilismo, la obcecación y las posiciones como “la escuela está para lo que está y al que no le guste que no venga” son las que nos sitúan a la cola de resultados académicos.”

      ¡Pero si las posturas contrarias son las que han dominado! Y gracias a ellas estamos en la cola.

  18. 14 agosto 2012 a 18:58 #

    Fantástica entrada

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