Los palos de ciego de Ángel Gabilondo

Pablo López Gómez

El actual ministro de Educación accedió a su cargo envuelto en la vitola de gran figura, de hombre de prestigio y experiencia en su sector, capacitado por tanto para resolver los problemas que lo aquejaban, y de hecho se presentó señalando que su principal propósito sería acometer esa tarea, para lo cual anunció que abriría un gran proceso de pacto al que estaban llamados todos los sectores políticos, profesionales y sociales relacionados con la educación. Desde aquel 7 de abril de 2009 hasta este 10 de septiembre de 2010, su gestión ministerial ha constituido un rosario de palos de ciego, palos con los que nos ha llenado la cabeza de chichones y la espalda de cardenales, bueno será si no acaba un día saltándonos un ojo.

En febrero de 2010, su anunciado proceso de pacto empezó a concretarse en forma documental con un primer borrador de lo que sería la propuesta educativa del MEC para el periodo 2010 – 2020. En marzo apareció un segundo borrador y, finalmente, el 22 de abril, llegó a nuestra manos el definitivo, bautizado con el nombre estremecedor y un tanto peliculero de “Documento final”. Como en aquellos días analicé por extenso en mi blog y en Deseducativos todos estos textos, no voy a entrar ahora en profundizaciones que serían tediosas y no vienen al caso y me limitaré a decir lo que todo el mundo sabe: que aquellos tres grandes palos de ciego consecutivos,  que pretendían aparentar reformas pero no tocaban ni una coma del sistema LOGSE-LOE, constituyeron un lamentable fracaso. El pasado agosto, en unas significativas declaraciones, Ángel Gabilondo pronunció estas palabras: “Parece que son malos tiempos para escenificar los acuerdos, casi hay que teatralizar las diferencias”. Se percibe en ellas el desaliento por no haber logrado el perseguido consenso sobre sus propuestas, pero también y quizás inconscientemente, al insistir en sinónimos como “escenificar” y “teatralizar” Gabilondo nos está señalando que su intención no fue tanto alcanzar un pacto como aparentarlo. Mal asunto; la política de la mera imagen o es estéril o da frutos hueros.

A principios de mayo, aprovechando que España ostentaba la presidencia de la UE, se descolgó con el plan de buscar el apoyo de los 27 para reducir el fracaso escolar en la UE al 10% para 2020. Esto sonaba muy bien, pero si tenemos en cuenta que procedía del representante de un país cuya presidencia estaba siendo seriamente criticada y cuyo fracaso escolar es del 30% (más el 10 o el 15 por cien oculto), no era más que una cortina de humo, una tomadura de pelo y su cuarto gran palo de ciego.

A finales de junio, presentó el Plan de Acción 2010 – 2011. Este documento es la formulación definitva de la propuesta educativa del MEC, el fruto de las negociaciones y propuestas que se habían ido produciendo entre febrero y abril. Es, pues, la confirmación de un gran fracaso, pero el ministro la adornó con un alto contenido en demagogia. Lo que al principio fue cultura del esfuerzo, lo cambia por cultura de la evaluación (para dejarnos bien claro quiénes mandan en el MEC), miente al hablar de un consenso mayoritario y un apoyo generalizado, y al decir (la más clamorosa de las mentiras) que en este proceso está y ha estado toda la sociedad: falso, porque al menos hemos faltado los profesores (que él se empeña en confundir con los sindicatos), que algo tendremos que decir cuando se habla de pactos educativos. El delirio se alcanza en el formato del documento: 142 páginas en las que los doce objetivos se desarrollan en unas fichas que parecen sacadas de un libro de primaria, lo que revela que el pedagogismo ha perdido el sentido del ridículo. Basta ver a Gabilondo en su intervención para explicar el proyecto ante el consejo de ministros, su manera de hablar y de actuar, para entender que ni él mismo se cree su famoso plan de acción, su quinto palo de ciego.

El sexto y de momento último, lo ha dado a principios de septiembre, cuando ha vuelto a aparecer, ahora, para deslizar la propuesta de adelantar a julio los exámenes de septiembre. Demostrando que ya tiene completamente aprendida la lección, esta pildorita ha intentado colarla envuelta en la apolillada retórica pedagógica y la presenta como una necesidad educativa y un beneficio para el tratamiento individualizado y no sé qué monsergas más, sin otro fundamento que el soltarlas porque a algo hay que agarrarse. A nadie se le escapa el auténtico motivo de este nuevo disparate, que no es otro que el intento desesperado de un político fracasado por ganar apoyos y aplausos aunque sea a base de sonrojantes guiños populistas, como decir: “Miren ustedes, soy ese ministro tan progresista que se ha atrevido a hincarles el diente a las vergonzosas vacaciones de los profesores”. Pero no, eso no vale, porque ese no es para nada el problema de nuestra enseñanza; los problemas de nuestra enseñanza son otros que Ángel Gabilondo no solo no ha resuelto (aunque los conoce), sino que ni siquiera se ha atrevido a mirarlos de frente en sus insípidas propuestas. En apenas año y medio, Ángel Gabilondo se ha quedado sin credibilidad y sin proyecto, por no haber afrontado la verdad elemental: que no se pueden resolver los problemas de la educación en España manteniendo la LOGSE, haciendo enjuagues con las autonomías, sindicatos y partidos que se avienen a ello, sometiéndose a la secta pedagógica, preservando sus privilegios y asumiendo su discurso, porque todas estas cosas son, precisamente, algunos de los principales problemas de nuestra enseñanza. A base de huidas hacia adelante y palos de ciego o de pseudosoluciones como hincarle el diente al mes de julio, lo único que se consigue es perpetuar el desastre. Gabilondo y Zapatero deberían darse cuenta de que ya no vale ocultar la ineptitud y la falta de programa en darle toquecitos a la chistera con una varita mágica, porque, desde hace ya bastante, en lugar de salirles un precioso conejito blanco que encandila al auditorio, lo único que sacan son patatas podridas y raspas de sardina. Es lo que tiene el empeñarse en políticas vacías y ajenas a la realidad.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

Autor:Pablo López Gómez

Hola amigos. Me llamo Pablo López y abro este blog porque me parece extraordinario estar integrado en un sitio como TEXTOS DESEDUCATIVOS, al que está conectado y que sirve de pantalla y plataforma para quienes pertenecemos al mundo de la educación y no nos levantamos todas las mañanas repitiendo tres veces: "Si Álvaro Marchesi no existiera, habría que inventarlo". Puede que algunos me conozcáis ya, porque soy el único responsable ante Dios y ante la Historia de ese blog que se llama La garita del guachimán.

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14 comentarios en “Los palos de ciego de Ángel Gabilondo”

  1. Maximiliano Bernabé Guerrero
    14 septiembre 2010 a 11:57 #

    Muy bien expuesto Pablo, todos estos palos de ciego sólo “escenifican” el vacío que siempre arrastró el hermano Gabilondo, incluso en sus tiempos de rector mediático y progre de la Universidad Autónoma de Madrid. Pensar que era un personaje de fuste, como hacían muchos hace una año era una impostura más. En fin, un ministro típico de la Generación Zapatero.

  2. Raus
    14 septiembre 2010 a 13:54 #

    Fenomenal, Pablo. Lo malo es que todavía es peor. A un ciego le queda el oído para orientarse. Éstos están como tapias.

    • 14 septiembre 2010 a 15:03 #

      Antonio, esto tuyo es una pildora de sabiduría oriental. Aprovecho para felicitarte por tu último artículo, en el que no metí el cucharón por dos cosas: no tenía nada que añadir y andaba bastante ocupado con lo del encuentro deseducativo. ¿Cómo es que no te apuntas? Un abrazo.

    • Francisco Javier
      14 septiembre 2010 a 17:52 #

      Es verdad, Antonio, ¿por qué no te animas y podemos verte en el encuentro? A mí me encantaría conocerte.

      • Raus
        14 septiembre 2010 a 21:57 #

        De verdad, chicos, es que ese día no puedo. A mí también me encantaría conoceros. Confío en que haya más ocasiones.
        Un abrazo.

  3. Raus
    14 septiembre 2010 a 15:48 #

    Gracias, Pablo. No es que no me apunte, es que me resulta imposible ir. Me hubiera encantado poder veros a todos. Sin duda, será emocionante. A ver si en la próxima pudiera, pijo.

    Un abrazo.

  4. Francisco Javier
    14 septiembre 2010 a 15:52 #

    Por favor, Señor Ministro, ¡váyase!, ¡Tenga un poco de coraje, saque algo de esa mala leche que suelen albergar los filósofos (¿o es que Usted no es un filósofo?)! Mande toda esta mediocridad a la basura y dimita. Es lo mejor que podría hacer para salvar su dignidad. Ya que no ha tenido la valentía y la honradez de hacer algo verdadero, por lo menos abandone en silencio la poltrona ministerial y vuelva a sus lares. Escriba otro libro sobre Foucault, organice seminarios llenos de consenso o haga lo que le de la gana, pero déjenos en paz, ¡por favor!

    Estupendo, Pablo, Llevas más razón que Dios (y mira que esto es difícil).

  5. 14 septiembre 2010 a 21:20 #

    Gabilondo es otro ilustre olvidable empeñado, como los anteriores, en blindar el conglomerado logse-loe, sin pasar por alto que las competencias educativas están transferidas, y que este señor pinta muy poquito. Lo de los exámenes de julio quizás sea su “medida estrella” para reducir el fracaso escolar machacando a los profes. Pero fracasará, por prescindir de la realidad. Es la misma actitud de muchos miembros de la secta que te piden responsabilidad sin criticar una coma de la funesta legislación vigente.
    Aviados estamos.

  6. 15 septiembre 2010 a 16:31 #

    A este paso, acabaremos creyendo que Villar-Palasí era un genio de la pedagogía… Estoy completamente de acuerdo con el artículo excepto en un punto, Pablo, en el que malentiendes, supongo que no intencionadamente, al melifluo Gabilondo. Cuando él habla de que es tiempo de escenificar desacuerdos se refiere a la actitud teatral del PP para rehuir cualquier acuerdo con la “oposición”, pues se ven ya como ganadores “de hecho” y en situación de poder “dictar”, de aqui a poco, sus propias normas, por lo que pueden desairar y pasar del ministro con toda suerte de aspavientos teatrales. La ingenuidad también se paga. Y los delirios de grandeza. Lo que está claro es que ha llegado la hora ya de elaborar uno de esos famosos “libros blancos”, en este caso sobre el estado de la situación de la enseñanza en España, elaborado por quienes esuchen a todos los sectores y sensibilidades, y recojan datos empíricos, no los amañados por las diferentes administraciones educativas, porque el mal atroz de este asunto es ¡que ninguna de ellas es fiable! Se ha fiado tanto todo a la ideología, a la captura del voto, a las medidas electoralistas y a otras veleidades irracionales que nada de lo que de ellas provenga es fiable. ¿Para cuándo ese Libro Blanco? ¿Se podría ofrecer como propuesta de trabajo a las autoridades de la UE? No me importaría en absoluto ser comisionado para ello…

  7. 15 septiembre 2010 a 19:17 #

    Querido Juan:
    En las actuales circunstancias, el libro blanco tendría que ser negro, así que, o te avienes al cambio de color, o tardarás en ver llegar ese libro.

  8. Ana Belén
    15 septiembre 2010 a 19:42 #

    Hola! me ha encantado el artículo por dos razones: la primera, porque deja al descubierto al hermanísimo y a sus intenciones o pretensiones, (que al final consistían en no hacer nada, básicamente) y la segunda, porque me he reído un montón con los chichones, los cardenales y las raspas de sardina. ¡Qué gran sentido del humor!

  9. 19 septiembre 2010 a 18:15 #

    Pablo:
    La verdad es que después de que no le dejaran ningún margen de maniobra, Gabilondo es ya un zombi. En lugar de dimitir, que hubiera sido la única salida digna, el ministro de la España de las diecisiete taifas deambula de forma patética para tratar de tener un discurso con el que tapar su absoluto fracaso. En este enlace vemos cómo intenta exculpar al gran líder de una iniciativa que fue el propio presidente Zapatero quien frustró. De Gabilondo no podemos esperar nada. Ni él mismo espera ya nada. Un cadáver político que aguanta como sea en una legislatura perdida para la educación.

    • Francisco Javier
      19 septiembre 2010 a 20:14 #

      Junto con Zapatero y todo su séquito forman ya desde hace tiempo una horda de zombies, de cadáveres vivientes. Su futuro se encuentra en el cine de terror. La tendencia suicida del socialismo -especialmente acusada en el socialismo español- hace estragos. ¡Hasta la guardia civil se revela! No es solo la crisis, sino la regresión a esa España triste, borrica, enemiga de la cultura, furiosa y ruidosa, que esperábamos ir dejando atrás definitivamente. Es preocupante, muy preocupante.

  10. 30 mayo 2012 a 0:17 #

    Es muy interesante y enndrtetieo el video, ademe1s sirve para reforzar muchas cosas de las que hemos visto en clase ya que recoge mucho de los aspectos tratados sobre la educacif3n en el contexto actual.En primer lugar, siendo credtica me gustareda resaltar en especial el momento de la entrevista de c1ngel Gabilondo, en el que afirma que la formacif3n profesional se ve de una forma muy distinta que hace unos af1os, esta afirmacif3n bajo mi experiencia no es del todo cierta, afan en nuestros dedas una educacif3n universitaria tiene mayor reconocimiento social que una formacif3n profesional y esta faltima se sigue viendo como una veda alternativa de estudios para personas que no consiguen llegar al nivel de la universidad. Quize1s esta visif3n credtica de este tipo de estudios se haya suavizado en los faltimos af1os, pero lamentablemente sigue existiendo en nuestra sociedad.En segundo lugar, la afirmacif3n de que la sociedad necesita personas activas con razonamiento propio, que no queden a merced de manipulaciones me ha llamado especialmente la atencif3n, pues en cierta medida, la introduccif3n de los medios en la vida cotidiana ha dado paso a una ampliacif3n de la visif3n social, ya que cualquier persona puede acceder mucha informacif3n y por tanto conocimiento, aunque sigue siendo importante que cada vez me1s personas se eduquen y reflexionen sobre el entorno para poder mejorarlo.Ased mismo, con la intervencif3n del profesor se sef1ala la importancia de educar a trave9s de los medios, y no solo en las aulas, pues somos responsables de los contenidos emitidos a trave9s de los medios, y estos deberedan servir para aumentar conocimientos de una forma entretenida.

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