La emotividad naïf y la pedagogía canalla. Dos armas cargadas de miseria para el futuro

Antonio Sánchez

A lo largo de este trecho de existencia de “Deseducativos” hemos ido viendo cómo el asunto de la enseñanza no se encuentra circunscrito a una estrecha parcela en la que los protagonistas más estelares, alumnos y profesores, se bastasen, puesto que en tal territorio, poco a poco, han ido tomando posiciones todos los colectivos, grupos, estamentos, partidarios, partidos e instituciones del Poder que cabría imaginar. No hemos podido evitar las disquisiciones sociológicas, políticas o económicas. Al patio de Monipodio que hoy es la enseñanza han llegado para su solaz Asociaciones paternales, Sindicatos, Editoriales, Grupos de Renovación pedagógica, Expertos varios, Sociólogos orgánicos, Buscavidas de gran renombre, Demagogos profesionales, Empresarios píos o profanos, Rufianes manilargos, Psicoalgos, Catedráticos de la legua, Ministros salvíficos… Alcanzando el límite de lo más retorcido que nos podíamos imaginar el ínclito Eduard Punset (¡vaya verano que le vamos a dar, eh, Nacho!) nos pone de manifiesto el Foro más elevado donde podíamos reunir a tanto prohombre: Washington DC, “Mind and Life Institute”.

El título del programa ya te pone los pelos de punta: “Educar para fabricar ciudadanos”. Aquí no se corta nadie. Se va a tratar de la producción político-mediática de la ciudadanía. Desde Washington. Uno espera que no se utilicen las técnicas de que hacía gala la SA para fabricar ciudadanos fieles al Tercer Reich. Empezamos sobrecogidos. Pero sí hay algo interesante. La palabra “educar”. De pronto en tan breve espacio se revela su concreta utilidad: “fabricar” un prototipo especial de ser humano: el “Ciudadano”.

¿Qué será eso del “ciudadano”? ¿En qué consistirán las técnicas para que alcance el ser?

Voy a transcribir casi literalmente, porque no nos podemos perder ni un énfasis, ni un mohín. Para la afinación: Punset hablará durante todo el programa con ese tono de telepredicador-abuela-cebolleta que le ha granjeado el afecto de tanta feligresía.

Dice:

Se preparaban dos días de conversaciones entre dos mundos distantes: 1) la ciencia educativa (psicólogos, neurólogos, educadores, etc) y 2) los “contemplativos”, los budistas, representados por una de sus máximas autoridades, el Dalai Lama. (Sí, no leen ustedes mal). La intención es buscar estrategias para educar a los “ciudadanos del mundo” (¡ahí es ná!) para el siglo XXI. ¿Hacia dónde ha de evolucionar nuestro sistema educativo para formar a ciudadanos capaces de afrontar los retos de este siglo?

(Por supuesto el vídeo no nos va a aclarar en qué consisten tales retos. No se nos va a explicar si se trata de retos para la Lógica, la Política, la Poética o el Amor. Se da por supuesto que hay unos retos, que ni idea de cuáles son. ¿O sí?)

Dice:

Hay que replantearse la ciudadanía, los valores y las habilidades para dialogar en un mundo cada vez más diverso.

(Lo del mundo “cada vez más diverso” es uno de los tópicos de la ideología de nuestro tiempo, o sea, el humanismo híbrido. Los poderes totalitarios se han empleado enérgicamente en eliminar las diferencias y producir culturas cada día más planas, más uniformes, menos originales. Pero aun así el tópico es que vivimos en un mundo “cada día más diverso”, que la “sociedad ha cambiado mucho”, que somos “muy diferentes”, vaya. Mentira podrida. Por otra parte, se acude a otro tópico infecto: el “diálogo”, como instrumento de acción frente a las supuestas “diferencias”. Otra mentira podrida. El hecho es que cada día somos más lo mismo, y que queremos las mismas cosas, y de ahí el conflicto, que en realidad no se resuelve con un inane, estéril “diálogo”, sino con la competencia voraz y el afán de lucro. Como podemos observar, en el acontecimiento, celebrado en Washington, se evita cualquier referencia a la situación política, social o económica. El hoy no existe. La verdad es que no vamos a saber qué entienden estos grandes intelectuales o contemplativos por “siglo XXI”).

Dice:

Se pretende formar ciudadanos ecuánimes, compasivos, sabios, considerados y con discernimiento. (¡Unos caballeros, unos caballeros!) Y en este afán nos pueden ayudar los expertos sobre el cerebro, la educación y las experiencias contemplativas (¡Hostias!, ¿y por qué no han llamado a los Jesuitas?).

Las cuatro celebridades que Punset cita al principio del programa son:

Daniel Goleman, el divulgado divulgador de la noción de “inteligencia emocional”, Richard J. Davidson, notable neurólogo experto en emociones, Linda Darling Hammond, pedagoga de la Universidad de Stanford y (¡agárrate!) asesora de Educación en la campaña de Obama y, por último, Tenzin Gyatso, 14º Dalai Lama. No estamos ante unos cualquieras. La influencia mediática de estos cuatro personajes es planetaria.

Comienza su alocución Su Serenísima Majestad Contemplativa, el Dalai Lama.

Resumo (al loro que no tiene desperdicio): –Todo el mundo desea una vida feliz. Una vida exitosa. No hay necesidad de probar esto. No se necesita razonarlo. El principal motor de la evolución es este deseo: la paz, la no violencia. La amenaza nuclear ya no existe. Pero todavía existen ciertos conflictos. En muchos países lo referente a la educación se ha desarrollado mucho. Pero en esas sociedades el número de depresiones también se ha incrementado. Incluso los suicidios. Con una mejor educación la mente se vuelve más complicada, más sofisticada, y hay más visiones, esperanzas, dudas, más stress y angustia (¡Y esto lo está diciendo delante de un porrón de doctores y algún que otro premio Nobel!). Las emociones destructivas se vuelven más activas, el miedo, la angustia, las actitudes egocéntricas extremas. Hay más problemas, más divorcio, más sufrimiento. Es necesario que la educación se ocupe de las emociones, de las emociones positivas, desde el punto de vista de la salud, de la paz interior. Éste va a ser el siglo de la paz, de la compasión.

(Explicación del menda que suscribe: La educación te hace más complicado y más complicado te lías más, y te entra stress y lo mismo se te va la olla y acabas matando al canario. La cosa está clara: o menos educación, que ya se sabe que los niños y los tontos son los que mejor viven, o educación dirigida a la paz interior, no al cálculo diferencial ese que no genera más que matacanarios. Addenda: No sé si a los Dalais los elige directamente el príncipe Sidharta, que en el nirvana esté, pero que tiene que ser un espíritu guasón, vamos, esto sin duda).

Sigue Punset, y se nos va directamente a la cruda realidad docente. Asesinatos en los Institutos. Fracaso escolar en España. Profesores que piden más autoridad. Crisis de los valores, y económica. ¡Jozú! Entonces profetiza.

Dice:

Desde la nueva psicopedagogía se está promoviendo un acercamiento distinto al problema: la reforma educativa ha de ir más allá del contenido de los temas o la defensa del profesorado. Ha de apuntar al origen del problema, esto es, al individuo, ayudando a los estudiantes a entender y gestionar sus estados emocionales. No sólo mejoraría el rendimiento académico, sino la sociedad. Sin embargo (¡¡¡ Uyyy !!!) la reforma ha de comenzar por el profesorado, al que le han de dar espacio para desarrollar lo que enseña, implicándose tanto en su propio crecimiento personal como en el del niño. El maestro, además de mejorar como persona, recuperaría su vocación, y el sentido de su profesión, su propio sentido.

(La situación más o menos es la siguiente: estamos enfermos y necesitamos terapia. El problema es el individuo. Un verdadero neurasténico. La culpa es del profesor: no sabe ayudar a entender y gestionar estados emocionales. Sabrá del aoristo griego, pero de gestionar emociones ni puta idea. Los cientos de millones de horas que llevan los profesores gestionando emociones a grupos de 30 cada cincuenta minutos no cuentan para Punset. Nos debemos de haber estado rascando la barriga. Es más, que en los últimos tiempos lo del aoristo griego haya pasado a mejor vida y no hagamos más que gestionar emociones –con mucho éxito, por cierto, porque los alumnos no sólo no se suicidan, sino que se les ve encantados de no salir del Instituto– es algo que a Punset le ha pasado desapercibido. ¿No será porque no le han ayudado lo suficiente a gestionar sus emociones? ¿Estudiaría con los Jesuitas?)

(En este momento aparece la dama que tiene soluciones gringo-presidenciales para este gran problema del individuo: Linda Darling Hammond, Standford University, Universidad privada californiana considerada una de las más prestigiosas de EE.UU. y, por consiguiente, del mundo).

Dice:

La educación debe construir un mundo compasivo y considerado. El trabajo en la clase, en la escuela, debe revertir en el individuo y de él en la sociedad. El Presidente Obama dijo en su campaña que tenemos que funcionar con mayor empatía. Por ejemplo: hay Institutos que cierran la puerta y cuando un alumno llega tarde le expulsan. ¡Estamos rechazando a los alumnos! En otros en cambio las puertas están abiertas y son los alumnos los que se imponen sus propias normas asambleariamente en clase (¡Si lo oyese mi Director! ¡Viva California, coño! ¡Esa tierra que está llena de rubias operadas y pedagogas anarquistas libertarias! ¿Por qué sigo en este país? ¿Por qué?) Es necesario introducir cambios en el papel de los profesores y en su relación con los alumnos (¡Venga! ¡Viva el amor libre! ¡Despenalización de la marihuana, ya!). Se necesitan más profesionales cualificados (¿Para qué?). La sociedad es más compleja. Tenemos que cambiar la formación de los profesores, porque los profesores buscan la satisfacción de “poder ayudar” y las aulas están compuestas de alumnos muy diversos.

(Como vemos la cosa anda entre Paolo Freire y el movimiento hippie. Pura pedagogía de O.N.G. Me recuerda a las chorradas del Zemos’98. Pero Punset sigue a lo suyo. No entiende nada. No se da cuenta de la revolución libertaria humanista que tiene enfrente).

Pregunta, como un autista: –Se confirmaría esa impresión que se desprende de tu trabajo, según la cual la gran reforma pendiente es cambiar la formación de los docentes. ¿Cómo los motiváis para que miren al niño con otros ojos? (¿Eiinnn? ¡Cuidadín, Punset!) ¿Les decís que se olviden de los contenidos y que piensen en la gente? (¡Viva la gente! La hay donde quiera que vas. ¡Viva la gente! Es lo que nos gusta más…)

Doña Linda parece mucho más sensata que Punset, pero sólo a primera vista: –Contenidos y alumnos están entrelazados. (Aquí empieza la parte de la terapia). Tienes que entrevistarte con los niños, saber cómo piensan. Hace unos años era imposible hablar de emociones. ¿Teníamos derecho a tener emociones? (La dama de las camelias tenía un huevo. Y Lucecita ni te cuento) Los buenos profesores analizan al niño y lo atraen al contenido. Hay que averiguar en qué fase de la comprensión está el niño. Tienes que entender dónde está el grupo. Pero puedes tratar algunos casos en concreto. Mi trabajo como profesor no sólo consiste en hablar (en España consiste en chillar, más bien), sino que debo escucharte y escuchar lo que tú puedes aportarme, y darte la oportunidad de compartirlo con el resto de la clase (¡Bien! ¡La Asamblea! ¡La Asamblea!), escribiendo un diario, haciendo entrevistas o pidiendo a los alumnos que elaboren presentaciones y proyectos para el resto de la clase (¡Autogestión del conocimiento! ¡Socialización del saber! ¡Viva Obama! ¡Viva Bakunin!). De esta manera sé mucho más de ti, sobre quién eres. Tengo que ser capaz de no “alterizar” a las personas, porque como profesor necesito poder verte como lo que eres, por lo que puedes aportar. Tengo que buscar y encontrar los aspectos comunes, así como los puntos fuertes y las singularidades. Esto es algo que se puede enseñar. Los profesores pueden aprender a hacerlo. Es una llamada profesional.

La conclusión de Punset no se deja esperar: –Los padres tienen que conocer la importancia de la enseñanza. Los estudiantes tienen también algo que aprender. Pero los que más tienen que aprender son los profesores. (Con un par. Sí, señor. Si Espe oye esto vamos apañados. Porque si los profesores somos los que nos enriquecemos como personas, los que más tenemos que aprender, los que logramos realizarnos profesionalmente, alcanzar nuestra vocación, ser lo que somos, recuperar nuestro sentido, la clave de nuestra existencia, ¿por qué nos pagan por lo que hacemos si deberíamos de pagar nosotros por tan grandes dones?)

No sigo con el vídeo. Ya hemos tenido bastante. A vuestra disposición lo tenéis en los enlaces. Pero sí me gustaría acabar con la frase de nuestra pedagoga after-punk preferida, Linda, que abre el programa:

El antiguo modelo de enseñanza ya no es válido en una sociedad basada en el conocimiento” ¿Alguien podría decirme qué leches significa esto?

Enlaces (Educar para fabricar ciudadanos):

PARTE 1    http://www.youtube.com/watch?v=uiWMlWKibkQ

PARTE 2    http://www.youtube.com/watch?v=tdz-eMwo1g0

PARTE 3    http://www.youtube.com/watch?v=J8tcx3i-5S0

PARTE 4    http://www.youtube.com/watch?v=XCtYSQ2UW28

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

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18 comentarios en “La emotividad naïf y la pedagogía canalla. Dos armas cargadas de miseria para el futuro”

  1. Juan
    16 julio 2010 a 12:08 #

    Verdaderamente estamos apañados. Entre los expertos que no tienen ni puta idea, sí he escrito puta, ni puta idea de lo que se cuece en una clase de ESo, por un lado. Y por otro los políticos, que los siguen como gilipollas, sí he escrito gilipollas, y legislan bodrios y chapuzas como el nuevo Reglamento de Centros en Andalucía, aprobado el martes 13, la educación en este país no puede tener solución.
    Hay mucho, muchísimo que comentar; pero no tengo ganas de leer tantas sandeces. Necesito descansar para volver en Septiembre con ganas. No sé si me atreveré más adelante a ver esos videos del señor Punset, pero con los comentarios que ya he leído al respecto me parece que me iba a dar algo.
    Que les vayan dando. (sí, lo siento estoy negativo y harto hoy).

    Saludos

  2. Limbania
    16 julio 2010 a 12:38 #

    Estamos apañaos con estos lumbreras. Al Punset me gustaría verlo en una clase de 3º de la ESO en Pinos Puente, a ver cómo gestiona sus emociones cuando entre en una clase donde los “chungitos” se dedican to la clase a tocar las palmas.
    Mejor, me gustaría ver a cada uno de estos ínclitos expertos en emociones encerrados con un grupo de la ESO, de esos bien bonicos que hay, luego grabarlos por un agujerillo, y por último poner los videos en yoytube para que todo el mundo se enterara de lo que son: una panda de charlatames, vendedores de humo y machacaprofesores.

    • 16 julio 2010 a 16:42 #

      Limbania, esto de que una manada de faraones se dedique la mañana entera al lolailo por el careto y subvencionados por el Tesoro Público debe de ser un “universal educativo”. Ocurre en todas partes. No han aprendido nada de nada en ni se sabe los años de encierro patrocinado, y siguen con sus costumbres groseras, racistas y machistas. La Aído ni mú. Perdón, me equivoco. Sí han aprendido algo los príncipes calés: que los payos somos cada día más pringaos y más gilipollas. Mira, aquí sí que alabo el gusto a la concertada. Como no los pueden ni ver se los quitan de encima y así la concertada sale más barata. A ver si un día tenemos reaños y lo contamos alto y claro. Un saludo.

      • Ania
        17 julio 2010 a 15:15 #

        ¿Qué vamos a contar Antonio, mientras haya directivas de institutos públicos, orientadores y adláteres dispuestos a simular estar abducidos por la atención a esa gente que les provee de perfecta coartada para abandonar a su suerte a todos los demás mientras acumulan puntos para darse el bote y/o jubilarse?.

        ¿Qué vamos a hacer si el resto de Jefes de Departamento y Definitivos les siguen la corriente permitiendo reuniones y claustros interminables hablando de “ellos” y organizando la forma de que, aun dentro de la escuela, “otros”, casi siempre “otros”, se hagan cargo de ellos y los “contengan”?

        Desde luego que los payos somos muy pringaos y muy jilipollas con ellos, pero , como en tantos otros aspectos, “unos” más que “otros”, querido Antonio, y así nos va.

    • Francisco Javier
      27 julio 2010 a 10:20 #

      Yo chunguitos, palmeros, lolailos y fans de Camela y otros monstruos del cante, he tenido y sigo teniendo en legión. Y además como soy de música, no te quiero ni contar. A Punset, que como es muy cultito, seguro que ama el “arte de la fuga” de Bach, los Lieder de Schubert y los cuartetos de Beethoven, me lo imagino en uno de estos “grupos bonicos” (que son la inmensa mayoría), y me entra la risa. ¡Ay, si pudiésemos colgar del you tube las cosas que vemos!

      Un saludo.

  3. serenuszeitb
    16 julio 2010 a 14:43 #

    Parece que estamos todos liados en este caloroso julio con los sentimientos y el Punset.
    No dejo de admirar tu estómago, amigo Antonio. A mí no me alcanza para ver los vídeos.

    Saludos.

  4. 16 julio 2010 a 15:12 #

    Juan, Limbania, Serenus, ¡que no era mi intención agriaros las vacaciones! Sólo un poco de “California dreaming”. Además, os estáis perdiendo el vídeo del Dalai Lama que seguro que os hará mejores profesores y mucho más compasivos. ¡Si ej que con vosotros no se puede!

  5. Lozano Andaluz
    16 julio 2010 a 16:19 #

    Estimado Antonio,
    Gracias por compartir… pero en USA las asesoras acratillas viajan en business, mandan a sus hijos a los colegios m’as academicistas y tradicionales … son igual de hipocritas que los de aqui pero *ganan por emitir sus memeces mucho mas que aqui… Punset no es tonto … es catalan. Y se va donde hay pasta…
    La etica budoprotestante de un anglocatalan… Os regalo un titulo…
    besos

    • 16 julio 2010 a 16:25 #

      Me gusta el título Lozano. Pero quizás se puede introducir un matiz : “La ética budocaliforniana de un anglocatalán”. ¡Lo mismo nos patrocina Richard Gere! ¡Y con Charlize Theron quitándose la careta de monstruo y pintándose el cuerpo desnudo de todos los colores del arco iris! ¿Y si montamos una empresa de marketing? Concertada, por supuesto.

  6. Lozano Andaluz
    17 julio 2010 a 12:05 #

    Muy en su punto, Antonio… Espero de vuestras fuerzas para seguir desenmascarando a esos miserables…
    yo ando ahora en otros empe;os m’as urgentes y prosaicos.
    Os admiro,

  7. Limbania
    17 julio 2010 a 14:15 #

    Me gustaría saber qué métodos educativos y disciplinarios se usan en un monasterio budista tibetano.

    Cuando un pequeño aspirante a lama se distrae y llega tarde o se queda durmiendo en su cama, ¿qué se hace con él? ¿Se acepta su individualidad?
    Cuando tienen que apenderse los libros sagrados, ¿qué método se emplea? ¿Se escribe en la pizarra la sílaba “om” y se comenta entre todos?
    Cuando el pequeño lama no se sabe los mantras de memoria ¿se le promociona?
    Cuando unos padres pauperrimos entregan a su hijo pequeño a un monasterio para siempre,¿se tiene en cuenta las emociones del niño?

    No es por meterme con el Dalai Lama, que es el que mejor me cae, pero es que la cosa tiene mandanga…

    • Juan Poz
      17 julio 2010 a 14:54 #

      Tiene mandanga, no, tiene mandala…

  8. 18 julio 2010 a 18:49 #

    Ja ja ja, mirad el “oceano de tranquilidad”

    La disciplina británica es una fiesta a su lado

    Hay vídeos bastantes más salvajes donde se les enseña a soportar el dolor. Entre los enlaces que os ofrecerá youtube a la derecha encontraréis varios

    • Ania
      19 julio 2010 a 16:04 #

      Bah! Yo con un puchingball en la sala de profesores me hubiera conformado en su día.

  9. 19 julio 2010 a 0:06 #

    El nuevo profesor tiene que alcanzar un grado de relejación e integración cósmica que le permita ver la realidad del mundo educativo con estoicismo, paz y de espíritu y un carma específico de la función docente (algo único y específico, como los sexeniso).

    Los que leviten que asciendan a catedrático.

    Los que encuentren el camino en la meditación trascendental verán sus conflictos con alumnos, padres, orientadores y burócratas buscando con ellos formas de mediación que les lleven a percibir la armonía del universo.

    Aprenderán no aprenderán mucho sus alumno, lo más probable es que los alumnos conflictivos se rían de ellos. Que todo este camino, pequeño saltamontes, dirigirá las emociones de los adolescentes por donde a estos les salga de su libre albedrío.

    Pero lo que es seguro es que será una opotunidad única para hacer algo distinto de lo que hace un profesional en sus rutinarias y obsoletas clase. Y eso que hará el profesor educador emocional en nuestra lengua tiene un nombre admitido por la RAE desde 1992: hacer el gilipollas

    Y que la paz reine en nuestros corazones, respiremos hondo y busquemos el equilibrio armónico y panteista con los mantos tibetanos, sus cabezas rapadas y su “pietas” (también llamada cara de tonto), porque ese será el indicio que nos permita recnocer el encuentro entre la vida intensa.mística y sublime y nuestras propias existencias, tan ayunas de estos valores milenarios, que incorporaremos al aula para dinamitar cualquier actividad que con rigor pueda merecer el nombre de enseñanza.

  10. Francisco Javier
    27 julio 2010 a 9:58 #

    Hola Antonio,

    la vaguedad, lo etéreo, lo difuso, débil, son lo que caracteriza al discurso de nuestros iluminados. La poesía mística tiene infinitamente más rigor que el parloteo de estas criaturas que tanto proliferan en los departamentos universitarios. No es en ningún modo casual el que así sea, sino que es la única manera de encubrir el vacío más absoluto, la arbitrariedad y el caos mental. Bastaría con que todos nos preguntásemos qué coño quieren decir con cada una de sus genialidades, es decir: un poquito de reflexión, para desmontar todo el cúmulo de sandeces que predican -¡y tratan de imponer!, ¡¡¡y hasta lo logran!!! Por desgracia, la razón -como observaba David Hume- es un isla minúscula -cada vez más rara- en el insondable Universo.

    Tu artículo muestra, demuestra y sella esta verdad y además lo hace con gracia e ironía.

    Gracias y un abrazo.

  11. 27 julio 2010 a 11:31 #

    ¡Cómo me he reído con este artículo, Antonio!

    Pero tenemos que andarnos con ojo, porque una exposición prolongada al sol que más calienta de esta tropa de ídolos y turiferarios puede afectar seriamente a nuestra salud.

    Yo ya estoy tan curtido que uso un arriesgado factor 5… Tú, después de videoseccionar las entrevistas has de tener la piel como Pascual Duarte.

    A lo menos.

    Un abrazo desde Asturias.

    • 31 julio 2010 a 20:46 #

      Un saludo, Nacho y Javier. Perdonad que no os haya contestado, pero me he fugado unos días. A l’Alt Empordà. Que tengáis un muy buen verano. Nacho, ñeru, me hubiese gustado mucho aterrizar por Asturias este verano. Pero cambiaron los planes. Dale recuerdos al Eulogio (del horizonte).

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