Un camino

Nacho Camino

Quienes sean lectores asiduos de esta bitácora habrán encontrado suficientes argumentos como para convenir que su autor intenta ser un liberal. Y digo “intenta”, porque las oposiciones a un pensamiento de este tipo son cada vez más agresivas en un mundo que se ha acostumbrado a la tutela e intromisión del Estado allá donde pueda extender sus larguísimos tentáculos.

La primera objeción a este planteamiento vendría dada por una pregunta  que, pareciendo lógica, es sólo tendenciosa: ¿Por qué un liberal es funcionario del Estado? Quien formula tal interrogante tiene una idea limitada de lo que es el liberalismo, por cuanto éste no demanda el desmantelamiento total de las instancias  políticas o administrativas, sino su limitación a los ámbitos que la sociedad civil no puede satisfacer con suficientes garantías.

Por otra parte, el monopolio estatal de la Enseñanza es tan grande que apenas hay resquicio para aventurarse en una carrera docente que escape a su control. La desproporción entre escuelas privadas y estatales es enorme, y los mejores profesionales optan por la pública por la sencilla razón de que las condiciones laborales y económicas son muchos más ventajosas. Pura praxis.

Dicho esto, no dejo de maravillarme por la tenacidad con que muchos defienden la enseñanza pública más allá de los beneficios personales que aquélla les reporta. En este punto, la praxis desaparece y se impone una obstinada creencia en un ideal que no hace otra cosa que difuminarse en el horizonte de las utopías colectivistas.

Por más que la realidad nos devuelve la imagen de un enseñanza pública ineficiente y manipulada, muchos aún se aferran a unas virtudes que rara vez se verifican en la práctica. Hayek pensaba que la economía es una disciplina cuyo principal propósito es apartar de los hombres la pretensión de que puede hacerse algo así como “diseñar una economía”. Tal pretensión era, para el pensador austríaco, otro síntoma de  la “fatal arrogancia”.

Si sustituimos “economía” por “educación” la máxima no pierde un ápice de  realismo. Durante años, algunos profesores hemos hecho el diagnóstico de los males que aquejan a la enseñanza pública. Nos empeñamos tanto en localizarlos que no fuimos conscientes de estar sopesando el diferencial de un muerto. Unos pusieron el acento en las desigualdades socioeconómicas, otros en el caos legislativo, los de más allá en la ineficiencia de los docentes, los de más acá en la permisividad de los padres. Causas que no son excluyentes, pero cuyo análisis no ha contribuido a que la situación mejore.

Del mismo modo, nadie se pone de acuerdo en cuál debe ser la función de la escuela: formar demócratas, instruir ciudadanos o promover la felicidad y la autorrealización. Fines que, de nuevo, tampoco se excluyen mutuamente. Lo mismo sucede con los medios: constructivismo, escuela inclusiva, comprensividad, meritocracia, selección, comunidad de aprendizaje, etc.

La historia de la escuela pública es un permanente debate sobre la validez de los medios y fines que debe incorporar y perseguir aquélla. Y las diferentes posturas parecen cada vez más irreconciliables. Un pro-logsiano concibe laeducación en el sentido etimológico de la palabra: del latín “ducere”. Conducir, guiar (de ahí procede, asimismo, “Duce”). Mientras que un anti-logsiano suele preferir la palabra “enseñar“, por lo que tiene de mostrar un camino a seguir, de señalar un rumbo.

A partir de ahí, el encuentro entre ambos es imposible. Como lo es trazar un diseño educativo que satisfaga todos y cada uno de los conceptos que sobre la educación tienen los individuos. Cuanto mayor sea el número de personas obligadas a ceñirse el corsé ideológico de una casta dominante, mayor será, en buena lógica, el número de disensiones.

Quizá hubo un tiempo en que la enseñanza pública fue posible. Lo explica, bien y sucinto, Juan Antonio Rodríguez Tous en El Mundo de Andalucía:

“La enseñanza pública en la España de entonces (años 70) era muy eficaz. El bachillerato era duro, pero preparaba muy dignamente al alumno para los estudios superiores. La formación profesional, aunque socialmente poco apreciada, era también muy exigente. En ambos casos, los estudios garantizaban el ascenso social. Aunque eficaz, el sistema no era justo con quienes no podían completar sus estudios por falta de recursos. Sí lo era, en cambio, con aquellos alumnos que, de modo voluntario, renunciaban a su formación: simplemente se les indicaba la puerta de salida”.

El Estado de Bienestar y el pensamiento único que se instaló a su amparo no se preocuparon de compensar la escasez de recursos de unos pocos, sino que quiso garantizar a todos una fraudulenta variedad del éxito. A los que querían y, en especial, a los que no querían. De hecho, el cliente predilecto de la institución educativa es el niño-Ubú: indolente, caprichoso, dictatorial, maleducado, refractario al conocimiento y condenado a la ignorancia. También para éste había un paraíso prometido en las mentes planificadoras de políticos y pedagogos. Como dice Pascal Bruckner en La tentación de la inocencia, el niño es el reflejo de la irresponsabilidad que los adultos quisieran para sí. Su inmadurez es su valor supremo, inconmovible. Y en lugar de procurar su emancipación, el Estado pretende guiarlo por las sendas  incluidas en su mapa ideológico.

Este paraíso colectivo es el sueño de la “fatal arrogancia”.

Pero la realidad es una pesadilla. Las estadísticas dicen mucho menos de lo que la experiencia diaria puede constatar. Para el gobierno se trata de un problema de cifras: tantos titulados, tantos abandonos. Para el profesor que conoce de cerca la escuela, el problema es incomparablemente mayor. Éste sabe que los títulos no son el corolario de una formación sólida, sino que los atajos para obtenerlo se multiplican exponencialmente. A día de hoy, sabido es que ostentar un título, ya no de la ESO, sino de Bachiller, apenas garantiza otra cosa que disponer de un precario salvoconducto en el mercado laboral. Lo que hay detrás del legajo es irrisorio.

Tan es así, que la Junta de Andalucía restringe el acceso a los resultados académicos en su portal informático.

Los padres pueden consultar exclusivamente los datos de su hijo, pero los globales les están vetados, y el personal directivo que los controle estará sujeto al secreto profesional “(El Mundo, 23 de Junio de 2010).

Esto contrasta con la transparencia exigida en otros países, donde los resultados se hacen públicos para conocimiento de los padres y de la ciudadanía en general.

Un Estado, pues, que se caracteriza por extender derechos sin preocuparse por los deberes, que desvaloriza títulos hasta extremos risibles, que escamotea los datos de su propia gestión, que persigue los usos lingüísticos de sus propios ciudadanos, que incorpora asignaturas inútiles o doctrinarias, que abomina del conocimiento genuino, que pisotea los derechos de sus trabajadores, que improvisa onerosas y muy cuestionables políticas pedagógicas (ordenadores a granel, educación en “valores”…, pro-pa-gan-da), y que, con todo, no consigue maquillar las escandalosas cifras de fracaso escolar; un Estado así, digo, ¿cómo consigue preservar el mito de que lo público es, en todo caso, preferible a la iniciativa privada?

Esta situación no puede sostenerse de forma indefinida. Y todos los síntomas apuntan a que el poder estatal ha renunciado a su antiguo objetivo de procurar una formación integral a sus súbditos (sí: súbditos). Si, como dice Von Mises, “la acción consiste en pretender sustituir un estado de cosas poco satisfactorio por otro más satisfactorio”, quizá sea el momento de plantearse qué papel ha de jugar el Estado en la Enseñanza.

Como liberal, creo que la desestatalización y su devolución a la sociedad civil es un camino que podría transitarse. El sistema de cheque escolar, sin ser perfecto, seguiría garantizando el acceso universal a un servicio básico y fomentaría la pluralidad de métodos educativos dentro de los principios constitucionales.

Es, como siempre, una cuestión de libertad. Cuando la sociedad considere que debe demandar ese derecho, el más preciado de todos, el Individuo estará ahí para brindar su apoyo.

Entretanto, seguirá defendiendo su trabajo y el no menos importante derecho de sus alumnos a convertirse en ciudadanos autónomos y librepensadores.

Vale.

Dos enlaces sobre el bono escolar:

http://www.pedroschwartz.com/dynamicdata/flash/Bono%20Universitario.pdf

Cheque escolar

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55 comentarios en “Un camino”

  1. 30 junio 2010 a 9:37 #

    Errata al comienzo del cuarto párrafo: debería decir “No dejo de maravillarme..”

  2. Juan Poz
    30 junio 2010 a 14:40 #

    Aquí en Cataluña, desde donde escribo, esa desestatalización se está cumpliendo rigurosamente: aumenta la demanda de la escuela concertada y a éste se le permite abrir nuevas líneas de ESO e inaugurar de Bachillerato, privando a los centros públcos de las mismas, porque las autoridades, finalmente, han conseguido que la educación pública se identifique con la inmigración, el retraso, la desestructuración familiar, los conflictos y el fracaso escolar de casi el 40%. De hecho, lo primero que hace una familia inmigrante, a la que mejora su condiciónb social, es buscar una concertada para sus retoños, porque entiende que pagando garantiza una “selección” del alumnado, una mejor integración y una educación de calidad. Sí, el problema de la pública y la privada es, ya, un problema de clase. También de alienación, por supuesto. Los planteamientos neoliberales de nuestro Consejero, Maragall, van, sin duda, un poco más allá del liberalismo al que se adscribe el autor, porque, en el fondo, no es sino una dejación de sus responsabilidades. Autonomía de centro significa para él, “alla os la compongáis”, ahí tenéis un presupuesto de miseria, un alumnado que no voy a repartir entre pública y privada, y que el JEDI -jodéos, enseñanates di merda- os acompañe…
    En este país es tan rarisimo un auténtico liberal, sobre todo en la dimensión económica, que debería de estar en un museo para poder ser visitado. El subditismo y la picaresca son los rasgos caracteriológicos propios del paisanaje: el aprovechado y el menor de edad que reclama la acción salvadora del paternalismo.
    Propuse no hace mucho resucitar la Institución Libre de Enseñanza, en cada capital, en cada provinia, y estrehar los lazos educativos entre todas ellas, crear una verdadera red de libertad y hacerle la competencia a la concertada subsidiaria y a la pública desconcertada, pero de lo prropuest a lo hecho media el trecho del capital indispensable, porque candidatos a profesores de dichos centros seguro qque nos ofreceríamos, incluso cobrando menos, muchos de cuntos sufrimos el actual sistema deplorable.

  3. 30 junio 2010 a 15:12 #

    Suscribo su comentario, Juan, aunque me gustaría matizar alguna cosa:

    Eso que me cuenta de Cataluña no es “desestatalización” sino un ejemplo más de los efectos desastrosos que provocan la injerencia y la “in-gerencia” estatales.

    Llamar al Consejero “liberal” (lo del prefijo neo es algo que jamás he entendido) es un chiste. Y dudo que considere en serio el parecido razonable entre el planteamiento del artículo y el escenario que usted describe.

    Y, sí: encontrar un liberal auténtico es como toparse con un ornitorrinco. Todo el mundo dice amar la Libertad, pero, por lo que yo sé, acaban acostándose con otra.

    Un saludo.

  4. Mariano
    30 junio 2010 a 15:26 #

    Se puede replicar a esta entrada con argumentos ya mencionados en DESEDUCATIVOS.

    Algunos defendemos que debería ser obligación de loslor poderes públicos garantizar una enseñanza gratuita que cumpliera unos mínimos de calidad, para hacer efectivo el derecho a la educación.

    El gasto educativo no tiene por qué aumentar. Es preciso suprimir asesores, liberados, fondos para programas estúpidos, etc… Sí hace falta reducir las ratios, tener mejores instalaciones, gastar, en suma, sólo en lo que repercute directamente en el aula.

    Hemos defendido que ese derecho a la educación tiene que ir acompañado de una educación en la responsabilidad y en la exigencia. Hay que exigir a los alumnos esfuerzo académico y disciplina. Y también hay que exigir a los padres que cumplan con su papel. Todo derecho debe implicar una responsabilidad. Y eso hay que inculcarlo en la escuela.

    La enseñanza existente antes de 1990, no digamos antes de 1970, presentaba en su haber unos resultados y un rendimiento aceptables, que convertían a la escuela en un instrumento útil para formarse y tener más oportunidades de promoción social.

    La extensión y universalización de la educación se ha hecho muy mal en España. Se ha hecho degradando la calidad, el plan de estudios, la selección del profesorado, el valor y el contenido de la escuela… Se ha hecho de forma clasista, porque la comprensividad ha sido en términos generales muy segregadora: la pública asume casi siempre los alumnos con mayores problemas y dificultades, lo más marginal, etc.. A la concertada se le permite la selección socioeconómica y académica. Es una guasa que la izquierda (PSOE, Comisiones y otros) haya defendido con tanto empeño ese modelo.

    En un país donde existe una ideología liberal para algunas cosas, como es Estados Unidos, la enseñanza subvencionada, concertada es un eufemismo, no existe, es inconcebible. El liberalismo, con el que sólo me siento identificado en algunos aspectos, implicaría el fin de la enseñanza de titularidad privada que recibe fondos del Estado.

    La Institución Libre de Enseñanza sería necesaria ante todo el panorama educativo español. ¿Pero quién aceptaría cobrar menos, aun estando más satisfecho con su trabajo? Con lo apático y conformista que ha sido el profesorado en su mayoría desde que los bárbaros iniciaron su terrible labor de destrucción.

  5. Mariano
    30 junio 2010 a 15:27 #

    Se puede replicar a esta entrada con argumentos ya mencionados en DESEDUCATIVOS.

    Algunos defendemos que debería ser obligación de loslor poderes públicos garantizar una enseñanza gratuita que cumpliera unos mínimos de calidad, para hacer efectivo el derecho a la educación.

    El gasto educativo no tiene por qué aumentar. Es preciso suprimir asesores, liberados, fondos para programas estúpidos, etc… Sí hace falta reducir las ratios, tener mejores instalaciones, gastar, en suma, sólo en lo que repercute directamente en el aula.

    Hemos defendido que ese derecho a la educación tiene que ir acompañado de una educación en la responsabilidad y en la exigencia. Hay que exigir a los alumnos esfuerzo académico y disciplina. Y también hay que exigir a los padres que cumplan con su papel. Todo derecho debe implicar una responsabilidad. Y eso hay que inculcarlo en la escuela.

    La enseñanza existente antes de 1990, no digamos antes de 1970, presentaba en su haber unos resultados y un rendimiento aceptables, que convertían a la escuela en un instrumento útil para formarse y tener más oportunidades de promoción social.

    La extensión y universalización de la educación se ha hecho muy mal en España. Se ha hecho degradando la calidad, el plan de estudios, la selección del profesorado, el valor y el contenido de la escuela… Se ha hecho de forma clasista, porque la comprensividad ha sido en términos generales muy segregadora: la pública asume casi siempre los alumnos con mayores problemas y dificultades, lo más marginal, etc.. A la concertada se le permite la selección socioeconómica y académica. Es una guasa que la izquierda (PSOE, Comisiones y otros) haya defendido con tanto empeño ese modelo.

    En un país donde existe una ideología liberal para algunas cosas, como es Estados Unidos, la enseñanza subvencionada, concertada es un eufemismo, no existe, es inconcebible. El liberalismo, con el que sólo me siento identificado en algunos aspectos, implicaría el fin de la enseñanza de titularidad privada que recibe fondos del Estado.

    La Institución Libre de Enseñanza sería necesaria ante todo el panorama educativo español. ¿Pero quién aceptaría cobrar menos, aun estando más satisfecho con su trabajo? Con lo apático y conformista que ha sido el profesorado en su mayoría desde que los bárbaros iniciaron su terrible labor de destrucción.

  6. 30 junio 2010 a 16:07 #

    Estimado Mariano:

    No estoy muy seguro de que su comentario sea, finalmente, una réplica.

    Estoy de acuerdo en que el Estado “garantice” el acceso universal a la Enseñanza. No de que lo gestione.

    Coincido en su gusto por el ahorro. La medida del cheque lo promueve.

    Responsabilidad, exigencia… Diría que también suscribo esto.

    Los políticos no tienen ningún interés en volver a la escuela de 1990. Y, menos aún, a la de 1970. Lo que está de moda es la escolarización masiva, aunque los frutos de la misma sean inexistentes. De hecho, extensión y degradación están estrechamente unidas en los ambiciosos planes colectivistas.

    Totalmente de acuerdo con que el Estado es clasista y que la de la concertada es una competencia desleal.

    Vamos, que no encuentro un solo argumento que replique al artículo y que yo no comparta.

    Lo cual me alegra.

    Un saludo.

    • 1 julio 2010 a 10:31 #

      Estimado Nacho:

      Mi comentario no es una réplica, sino una puntualización o una matización de lo que tu entrada pudiera dar a entener.

      Un saludo

      • 1 julio 2010 a 10:43 #

        Mis disculpas. Al empezar tu comentario: “Se puede replicar a esta entrada…” lo leí todo con ese sesgo.

        Saludos.

  7. Francisco Javier
    30 junio 2010 a 17:03 #

    Mi espíritu jacobino se espanta ante tales propuestas. Con toda humildad, no me siento empero capacitado para hacer una crítica de principio. Sería algo desmesurado y que, tal vez, nos alejaría demasiado adentrándonos en el pensamiento político, algo de lo que no sé gran cosa. En cualquier caso, la propuesta que planteas tiene a mi entender algunas cosas que necesitarían ser aclaradas:

    En primer lugar, una ausencia total del Estado en la educación me parece problemática. Algún tipo de control se hace necesario tanto en aspectos de gestión, como de objetividad en las titulaciones. Por ejemplo, ¿cómo se llevaría a cabo el proceso de selección de alumnado?, ¿cómo evitar abusos, injusticias, arbitrariedades?, ¿qué exigencias debería cumplir un docente?, ¿quién sino el Estado se encargaría de hacer cumplir la obligación de escolarización?

    Dos. ¿Cómo se gestionaría el cheque escolar y cómo se financiarían estos centros privados? Me gustaría que especificases este punto.

    Tres. Y sobre todo, ¿qué se hace con los funcionarios? ¿Todos a la calle?

    Cuatro. ¿No está más bien el problema, como dice Mariano, en lo mal que se ha llevado a cabo la extensión y universalización de la educación en España?

    Lo que sí es verdad, y más ahora con la crisis, es que la dejación del Estado en de la educación va a más y más; y también que este sistema es inviable. Tal vez lo mejor que podría pasar es que se derrumbase del todo.

    • 30 junio 2010 a 18:01 #

      Uno. Una propuesta liberal no implica necesariamente la “ausencia total del Estado”. De hecho, el establecimiento de unos criterios de homologación podría ser una de sus funciones. El Estado no debe seleccionar a los alumnos, sino que éstos deben poder elegir la escuela que sea de su agrado. “Abusos, injusticias y arbitrariedades” se cometen todos los días en la Enseñanza estatalizada. Sólo hay que echar un vistazo a esta página. Los requisitos para ser docente los pondrían las escuelas encargadas de su contratación. El Estado, por supuesto, debe encargarse de hacer cumplir los deberes que exige a sus ciudadanos.

      Dos. El cheque escolar se entregaría a los padres teniendo en cuenta el valor medio del mercado. Los centros privados se financiarían con sus propios ingresos.

      Tres. Nadie ha dicho que se amanezca un buen día “desestatalizado”. Éste es un proceso lento que, en primer lugar, necesita de apoyo social para ponerse en marcha.

      Cuatro. Desde luego. Y no tiene visos de mejora. Entre otras cosas, porque al poder no le interesa tanto la formación de sus ciudadanos como las estadísticas que enmascaren su profunda ignorancia.

      El Estado, en mi opinión, no hace dejación en la cosa educativa. Interviene masivamente, como puedo comprobar cada día en mi trabajo, o leyendo el BOE. Y el sistema ya se ha derrumbado. Está en ruinas y millones de alumnos van a visitarlas cada día.

      Me gustaría ser más prolijo, pero en un comentario no creo que proceda. Quizá un próximo artículo. En cualquier caso, la idea del cheque puede leerse en “Libertad de elegir”, de Rose y Milton Friedman, que es el señor de la caricatura que encabeza esta entrada.

  8. Juan
    30 junio 2010 a 20:05 #

    Recuerdo que ya ha aparecido esta problemática antes en Deseducativos. Se necesita más que un pequeño espacio como comentario para hablar de esto.
    En resumen hay que decir que el Estado es probablemente el único garante del derecho a la educación de todos. A una educación, enseñanza, que ha de ser ofrecida igual para todos. Lo siguiente, y que la LOgsE y sus principios desvirtuan hasta extremos, es que hay que respetar los logros de cada uno: se debe garantizar que todos empiecen igual (en la mayor igualdad posible de partida) y a partir de ahí respetar el esfuerzo personal. Lo que es absurdo es decir que hay que conseguir el mismo logro para todos, cuando eso sólo debe depender del esfuerzo de cad uno.
    Los cheques son una mala idea y hay bastante escrito sobre eso. Salta a la vista que lo primero que podría pasar es que se acabaran vendiendo y comprando cheques en los mercadillos, como pasa ahora con los ordenadores regalados. También sucede que los hijos de padres más formados contarían con mucha ventaja sobre los hijos de los padres que ni tienen idea, ni preocupación por la formación, la educación y la cultura.
    En fin, que se está haciendo tan, tan mal ahora no debe implicar que todo, es decir, el concepto mismo de enseñanza pública, por ejemplo, esté mal. Es sólo que estos desgraciados se están cargando el sistema. Pero nada más. Basta un cambio radical, una nueva ley y normativas, no la idea de enseñanza pública entendida como un servicio público dirigido a todos los ciudadnos por igual.
    Saludos

    • 1 julio 2010 a 10:09 #

      ¿Qué estudios serios hay sobre el cheque escolar en España? Me gustaría conocer esas fuentes que dicen que el cheque es una “mala idea”.

      Para mí no es obvio que ese mercadeo sea lo primero que podría pasar. Quizá una minoría tuviera la tentación de canjearlo por otra cosa. Sólo habría que poner los medios para hacer imposible ese tipo de transacciones. En cualquier caso, el Estado, como tú dices, ha de ejercer aquí el papel de garante, puesto que obliga.

      El mundo siempre será desigual, Juan. El hijo de padres formados tiene ventaja, con cheque o sin cheque. A esos hijos de padres como los que tú describes, sin preocupación por nada, no veo que los esté ayudando mucho la enseñanza estatalizada. Más bien se convierten en objetores o absentistas. Tú crees que el cheque aumentará esas desigualdades. Yo creo que no. Precisamente, la variedad de oferta educativa podría hacer que determinados alumnos acudieran a la escuela, cosa que, con el sistema actual, no ocurre.

      El cheque no es la solución a todos los males. Habría que emprender otras reformas que afectan a los planes de estudio y que ya están expuestas en Deseducativos. El cheque es, simplemente, traspasar el poder decisorio al ciudadano. Eso es todo.

  9. 30 junio 2010 a 22:04 #

    No entiendo cómo va esto del chequecito. A ver si me podéis aclarar unas dudillas:

    1 ¿Podría la pública pedir más dinero del que se ofrece en el cheque?

    2 Si la respuesta de la pregunta “1” es que “sí”… ¿quién se encargará de ofrecer una enseñanza gratuita de calidad para quien no pueda costearse “más” para sus hijos? ¿No acabaremos formando guetos descarados?

    3 Si la respuesta de la pregunta “2” es que “no”… ¿dónde está la diferencia con los concertados actuales, aparte de que ya podrían exigir más pasta “libremente” además de meterse los 3000 euros estatales en el bolsillo?

      • 1 julio 2010 a 17:11 #

        Nacho, siento decirte que no hay una sóla respuesta a mis preguntas en tu enlace. Me temo que jamás obtendré respuesta alguna. Gracias, pero ya me torean desde arriba con la p… Logse, mandándome que me lea absurdos artículos que evaden mis preguntas.

        Eso sí, veo que la bandera de la libertad ondea alto detrás de esas tesis, que tanta campaña y atención reciben últimamente. ¡Qué pánico, otra vez que acabaré siendo un facha!
        🙂 🙂 🙂 🙂

        Al final, el problema no es nunca el café para todos, obligar a estudiar al que no quiere, ni la segregación descarada de la privada que nos obligan a costear. No, es la pública, la Religión, la ciudadanía, la tele…

        Mis felicitaciones a esa campaña mediática de Libertad Digital. Es lo que me faltaba por ver. Otro velo mediático a los problemas principales de la enseñanza.

        Feliz verano.

      • 1 julio 2010 a 18:13 #

        Tiza, siento que no te haya servido de nada el enlace. No es una campaña mediática de Libertad Digital, sino la opinión de un articulista al que, por cierto, he visto en algún debate con el señor Javier Orrico defendiendo posturas muy semejantes.

        Todos los problemas que tú planteas están ahí, y los denunciamos constantemente. Esto es sólo una propuesta que, en mi opinión, reduciría la perniciosa influencia del Estado en la enseñanza. Pero es sólo una opinión.

        Feliz verano a ti también.

      • 2 julio 2010 a 7:39 #

        Nada, que no hay respuesta. Puestos a defender la libertad… seamos libres de no dar respuesta.

        Sinceramente, Nacho, chequecitos y otras leches tienen la culpa de que jamás nos unamos para arreglar esto. Crean desconfianza. La pública tiene defectos por culpa de los políticos, no por el profesorado; me sorprende que te haya seducido tanto ese “plan” y que ataques al ROC simultaneamente, cuando es otro mazazo a la libertad de cátedra basado en la “incompetencia” (no se someten a las competencias) del profesorado funcionario.

        Comprende que muchos profesorados veamos detrás de esos planecitos, lanzados en nombre de la libertad, otro plan oportunista de desmantelar el servicio educativo público aprovechando el destrozo de la enseñanza de los “liberales de izquierda”, con los que sí podríamos llenar miles de portaaviones.

        Aprovechemos el veranito para reflexionar. Un saludo.

  10. Francisco Javier
    1 julio 2010 a 11:59 #

    Hola Nacho,

    muchas gracias por tus aclaraciones. Tan sólo querría insistir en el punto sobre el futuro de los funcionarios docentes -entre los que nos encontramos- y que por su número no son precisamente un problema baladí.

    Respondes: “Tres. Nadie ha dicho que se amanezca un buen día “desestatalizado”. Éste es un proceso lento que, en primer lugar, necesita de apoyo social para ponerse en marcha. ”

    Por lo que entiendo, contando con el apoyo social necesario, se iniciaría un proceso lento de desmantelamiento del funcionariado. Tal vez, dejar de convocar oposiciones, dejar que nos vayamos jubilando y que la privada se implante lentamente. ¿….?

    Respecto a la selección de personal de acuerdo a los criteros de contratación que determinen los centros, no cabe duda que con ello abrimos un terreno abonado sumamente fructífero para que el enchufismo, el amiguismo, la mafia, la endogamia, los intereses de familia, etc., proliferen como hongos. Y más si tenemos en cuenta la tendencia crónica de este país a tales prácticas (no somos los EEUU) unido al paro estructural que sigue caracterizándonos. ¿No es evidente que la sobrinita del director que acaba de realizar sus estudios x y que, por lo demás es una absoluta incompentente, tendría todos los puntos para el puesto por encima de fulanita, que posee un currículo excelente pero carece de todo contacto?

    Un saludo.

    • 1 julio 2010 a 13:35 #

      Hola Francisco Javier:

      De nada.

      Para la cuestión funcionarial, te remito al enlace que le he dejado más arriba aTiza Presa:

      http://www.libertaddigital.com/opinion/alvaro-vermoet-hidalgo/el-cheque-escolar-en-cinco-sencillos-pasos-37016/

      En cuanto a la selección de personal, coincido contigo en que se pueden dar muchos casos de enchufismo, nepotismo y demás hierbajos. Esto diría mucho de la madurez y responsabilidad de una sociedad como la nuestra. Quizá es que merecemos que nos controlen, puesto que somos infantiles y tribales. En cualquier caso, quien se arriesgue a tales prácticas no estará exento de rendir cuentas. Y si el nivel medio es el de la sobrinita inútil, a esa escuela no le auguro un brillante porvenir.

      En fin: los retos de la libertad.

      • 1 julio 2010 a 17:17 #

        “Quizá es que merecemos que nos controlen, puesto que somos infantiles y tribales. En cualquier caso, quien se arriesgue a tales prácticas no estará exento de rendir cuentas. Y si el nivel medio es el de la sobrinita inútil, a esa escuela no le auguro un brillante porvenir.”

        Nacho, ¿tú no eres el mismo que ataca el ROC por fascista, por defender un modelo autoritario de la dirección, por ser un intento de control de los IES por la Administración? Me tienes absolutamente desconcertado.

        Espero que no pienses que otro gobierno, de otro signo político, nos iba a controlar de mejor forma, abandonado sus sucios intereses particulares.

      • 1 julio 2010 a 18:23 #

        No creo haber escrito que ese engendro llamado ROC sea “fascista”, aunque todo es posible. Pero sí es un sofisticado instrumento de control político, tan burdo y con tan pocos augurios de eficacia como un plan quinquenal. Precisamente, de lo que se trata es de impedir el control ideológico o académico de los IES por la Administración. Especialmente en lo que se refiere a asuntos tan delicados como la libertad de cátedra.

        No entiendo la comparación del ROC con el cheque, pues son escenarios completamente distintos. Cierto es que alguien debe gestionar los centros, y se trata de comprobar si la iniciativa privada es tan monstruosa como algunos sugieren o si puede contribuir a mejorar los niveles de enseñanza. Lo privado no es necesariamente autoritario, y el empresario que no entienda los conceptos de libertad de cátedra y horizontalidad del claustro no tendrá una escuela, sino una especie de madrassa coránica. Esto no me interesa. Y confío en que a los potenciales usuarios tampoco.

      • 1 julio 2010 a 18:28 #

        Por cierto, la frase que entrecomillas pretende estar escrita con ironía. No soy lo que se dice muy amigo del control político.

        Y no, no espero que el PP (si a ellos te refieres) hagan otra cosa que repetir los mismos errores de cualquier partido colectivista.

      • 2 julio 2010 a 7:56 #

        Me sorprende tu confianza en la escuela privada, sobre todo teniendo en cuenta de que el 80-90% es católica. Supongo que eso no la convierte, para nada, en una “madrassa coránica”.

        Soñar con una escuela “independiente”, con el ejemplo que tenemos en la prensa, me parece un ejercicio de ingenuidad asombroso. Donde se pueda adoctrinar o alinear… allí llegará poderoso Don Dinero. Y si descubres un centro privado de enseñanza que respete la libertad de cátedra… compra lotería en el acto.

        Para evitarlo se instauró un servicio público, exento de enchufismos, con libertad de cátedra. Eso es lo que hay que defender. Y quien quiera eliminarlo podrá usar la bandera que le dé la gana, pero te aseguro que la de la libertad, y con tanta insistencia… va a sonar tremendamente sospechoso.

  11. Xoia
    1 julio 2010 a 13:45 #

    Pues a mí no me gusta nada de nada la idea del cheque escolar. Creo que es de sobra conocida por todos mi opinión al respecto de este tipo de asuntos.

    Respecto a eso que dices, Nacho, de que es difícil encotrar apoyo en la sociedad para las personas “liberales”, permíteme que discrepe. A lo largo de mi relativamente corta vida he ido viendo avanzar a pasos de gigante el liberalismo. Tal vez mal entendido, pero liberalismo al fin y al cabo. Lo realmente difícil hoy en día es defender ideas de cierto corte “comunista”, eso sí que es difícil, por no decir imposible.

    Servidora todavía conserva reminiscencias de sus ideas comunistas de juventud y te aseguro que eso sí que es extraño hoy en día. Y no sé si se debe al romanticismo de esas ideas que permanecen en el desván de mi cerebro, o si tal vez es porque asistimos desde hace años a la privatización de todo tipo de servicios sin apreciar por ello ningún tipo de mejora, pero el caso es que no me gusta el avance descomunal de las teorías basadas en la libre competencia y el libre mercado sin ningún tipo de control estatal.

    Estamos sufriendo en nuestras carnes el imperio de las ideas liberales y no le veo la ventaja. Hace tiempo que desaparecieron los aranceles en virtud de la libertad de mercado… ¿Nos ha beneficiado en algo como país a España? Lo dudo seriamente, cada vez resulta más difícil competir con países como China donde los derechos de los trabajadores simplemente no existen. Se nos ha vendido que la libre competencia haría mejorar el servicio en sectores como las telecomunicaciones, la televisión, los carburantes, la electricidad. Pues que me perdonen, pero las televisiones nunca han sido tan penosas como ahora, la libre competencia entre las empresas energéticas no se aprecia en las facturas, no noto que mi ciudad esté más limpia desde que el ayuntamiento cede este cometido a una empresa privada, la piscina climatizada privada que hay en mi ciudad no funciona mejor que la pública (es más, funciona peor…)

    En fin, que no creo que dejar las cosas en manos privadas sea necesariamente mejor que gestionarlas por el estado. La gestión privada puede ser muy, muy penosa, sobre todo cuando lo único que se busca con esa gestión es hacer caja.

    Eso a nivel general. Y ahora hablemos a nivel de enseñanza.

    ¿Por qué debe ser necesariamente buena la idea del cheque escolar? ¿Es que no puede ser igualmente buena la idea de nacionalizar todos los colegios, que todos pasen a ser controlados por el estado? Ahora me criticarán de radical, de “comunista”, de simpatizante de Chaves y Evo Morales… ¿Ves por qué digo que lo difícil hoy en día es defender ideas no liberales?

    Pues a mí no me gusta la idea del cheque escolar porque lleva implícito el concepto del alumno como cliente. Y yo creo que no podemos considerar que trabajamos con clientes. Hay ciertos sectores en los que no se puede hablar de ganancias, sectores que simplemente deben ser considerados un servicio a la sociedad, en tal caso una inversión a largo plazo, pero nunca sectores con márgenes de beneficios, pues siempre van a generar “pérdidas”, a menos a corto plazo: sectores como la enseñanza y la sanidad. Ahí nunca deberíamos pensar en clientes, porque eso puede llevarnos a pensar en darle la razón al cliente cuando en realidad no la tiene.

    Los liberales defienden su libertad para elegir el tipo de enseñanza que quieren para sus hijos. Yo defiendo que ningún padre debería elegir por sus hijos, simplemente el estado debería ser capaz de proporcionar una enseñanza igual de buena para todos. Deberíamos darle a los chavales una buena preparación humanística, científica y técnica. Y eso podría asumirlo el estado perfectamente si hubiese intención de hacerlo. En los años 70-80 la enseñanza pública funcionaba dignamente, no veo por qué ahora no debería ser así si realmente se quisiera. Lo que pasa es que para ello el estado debería simplemente establecer una ley con sentido común (y no las paparruchas que aguantamos ahora), una ley igualita en todas las comunidades autónomas, una ley que fuese EXCLUSIVA. Sí, exclusiva. Enseñanza gratuita de calidad proporcionada por centros públicos para todo aquel que lo mereciese, es decir, todo aquel que la aprovechase. Y el que no la quiera aprovechar, a otra cosa, mariposa. Y eso debería ser igual para todos, ricos, pobres, católicos, musulmanes… Bastante ventaja tiene el hijo de un rico con la herencia que va a heredar. El progreso académico debería estar controlado por el estado debería ser el reflejo de la capacidad intelectual del alumno, nada más. Los títulos deberían ser igualmente difíciles de conseguir para todos, igualmente exigentes para todos. El cheque escolar podría llevarnos a que en algunos centros el título se obtuviese con mayor facilidad que en otros simplemente para captar alumnado (algo que ya se empieza a dar sin cheque escolar, por desgracia, algo en lo que caen muchos centros concertados y también ya bastantes públicos).

    El problema de la enseñanza ahora es que el estado no trata de ofrecer una enseñanza de calidad, sino de adoctrinar. ¿Acaso mejorará la situación si en vez de adoctrinar el estado es la iglesia la que adoctrina? Estaremos en las mismas. ¿Acaso creemos que los padres que mandan a sus hijos a colegios privados lo hacen porque la enseñanza allí es mejor? ¿O tal vez lo hacen porque el cliente siempre tiene la razón y si yo pago, también puedo presionar para que mi hijo apruebe aunque no lo merezca? Hay padres que prefieren determinado colegio simplemente porque les garantiza un servicio de guardería mayor gracias a toda una serie de actividades extraescolares. No se paran a pensar si el nivel con el que salen de allí sus hijos es mejor o peor, simplemente les interesa (y en parte es normal) saber que van a tener a sus hijos guardados más tiempo. Muchos padres no están capacitados para saber dónde se enseña mejor a sus hijos. Un profesor no es mejor profesor porque el niño le diga a su papá que “el profe es guay”, y en muchas ocasiones, ésa es la única referencia que tienen los padres para saber si un profesor hace bien o mal su trabajo, la opinión subjetiva de un niño que no está capacitado para discernir sobre la calidad de la enseñanza que recibe.

    No, no me gusta la idea del alumno como cliente.

    • 1 julio 2010 a 18:01 #

      Estimada Xoia:

      Creo que era Garrigues Walker quien decía que, en España, los auténticos liberales caben en un taxi. Si lo que has visto avanzar a paso de gigante es un “liberalismo mal entendido”, entonces quizá no sea liberalismo. Lo que es seguro es que la sociedad actual está intervenida a todos los niveles por el Estado. Basta echar un vistazo a los boletines: cada día gastan más celulosa.

      No creo que defender ideas “comunistas” sea más difícl, aunque, en fin, esto no es una competición de heterodoxia. Yo sigo viendo en las facultades decenas de carteles con la estrella roja y la soflama anticapitalista. También muchas camisetas del Che Guevara y ninguna de Hayek. De hecho, muy pocos saben quién es Hayek.

      No es cierto que hayan desaparecido los aranceles. Lo que parece obvio es que si nuestra preocupación por los países subdesarrollados es algo más que un lamento hipócrita, debiéramos desear que puedan vender sus materias primas en igualdad de condiciones, y no subsidiar sectores nacionales improductivos por la única razón de que sus trabajadores se apellidan Carmona o Pérez.

      Me parece tan exagerado decir que todas las iniciativas privadas son deficientes como lo contrario. Hay de todo. Por ejemplo, el Sony VAIO en el que tecleo estas notas es un buen ejemplo de un sector que funciona. ¿Con sus inconvenientes? Por supuesto. Sólo los totalitarismos de uno y otro signo prometen el paraíso en la tierra, aunque hasta ahora hayan traído una variante pagana del infierno.

      La gestión privada puede ser muy penosa, sí. Como la pública. Pero suele ocurrir que la penosa gestión de lo privado acarrea la quiebra de la empresa, mientras que la penosa gestión pública se eterniza a costa del ciudadano. Muchos de esos servicios deficientes que mencionas responden a una de las rémoras del Estado del Bienestar, como es la virtual eliminación de la libre competencia por medio del clientelismo y el nepotismo políticos. Me refiero a todas esas empresas parasitarias que se arriman al poder para gozar de los favores que sólo éste puede otorgarle.

      La consideración del alumno como cliente debe ser, en todo caso, restringida. Supongo que si se le ofrece un servicio, tendrá derecho a quejarse si éste no responde a sus expectativas. Si los profesores no dan sus clases, si no hay calefacción en invierno o si las instalaciones permanecen en un estado deplorable (¿has oído hablar de las “caracolas”?). En este sentido, todos los alumnos son clientes. A menos, claro está, que se crea que la educación es gratis, lo cual es falso. En el ámbito estrictamente académico, el alumno no ha de sobrepasar esa condición si quiere convertirse en un sujeto de aprendizaje. Por experiencia te digo que la actual escuela pública da constantemente la razón a sus clientes. La semana pasada supe que diez alumnos de PCPI (Planes de Cualificación Profesional Inicial: una filfa) habían titulado y que tendrían preferencia para entrar en un ciclo formativo por delante de sus aplicados condiscípulos de 4º. Te hablo, Xoia, de gente que no sabe hacer la O con un canuto, que se enfrentan a sus maestros y que, en definitiva, no han abierto un libro en su vida. ¿No es eso darles la razón? ¿No se les dice: para titular no hace falta que hagáis nada excepto lo que ya se espera de vosotros?

      ¿Que los padres no deberían elegir para sus hijos? Francamente, este argumento está tan alejado de mis planteamientos éticos que apenas sé qué contestar. Ése es el mejor modo de favorecer el adoctrinamiento. Guardias rojos, Juventudes Hitlerianas. El Estado no puede presumir de un pasado educador brillante, humanista y objetivo en todos los casos.

      Me asombra que puedas saber lo que quieren todos los padres que llevan a sus hijos a la privada. ¿De verdad crees que en todos esos centros se aprueba desde el momento en que pagas el importe de la matrícula? ¿De verdad crees que hay más actividades extraescolares que en la pública? ¿Que son tantos los padres incapaces de discernir qué escuela les proporciona un buen servicio?

      Creo, Xoia, que pecamos de una excesiva fe en el Estado. Al fin y al cabo, es el culto que reemplazó al de la Iglesia Católica.

      Y que tenemos muy poca en el individuo.

      Que pases un buen verano.

  12. Xoia
    1 julio 2010 a 15:24 #

    Por cierto, creo que donde escribí “Chaves” quería escribir “Chávez”, no estoy muy segura, como prácticamente se pronuncian igual y como la política me da en general bastante asco, me confundo unos nombres con otros. Debe ser por aquello de que todos son más de lo mismo…

    • Xoia
      1 julio 2010 a 15:58 #

      Segunda rectificación…¡Cómo está una a estas alturas, voy de mal en peor! Donde escribí “excluxiva” quise escribir “excluyente”, que no es lo mismo. Creo que una enseñanza totalmente controlada por el estado no debería ser sinónimo de enseñanza-basura, sino todo lo contrario, debería ser garantía de objetividad, rigor y máxima exigencia. Y el que no cumpliese las normas o no tuviese capacidad intelectual ni se esforzase lo suficiente, pues debería mostrársele la puerta de salida. Eso no significa que se le echase a la calle sin más. Simplemente creo que hay gente que no vale para estudiar, por el motivo que sea. Y a esa gente, que además es muy necesaria en la sociedad, habría que proporcionarle una salida digna y un futuro profesional decente, y eso también debería ser responsabilidad del estado. Es tan simple como adelantar la formación profesional, acortar el período de enseñanza obligatoria y fomentar la figura del aprendiz de un oficio.

      Y este ha sido mi último comentario. Voy a desconectar de “Deseducativos” un tiempo. Voy a desconectar de todo lo que tenga que ver con enseñar a los demás y voy a dedicarme a aprender, que necesito estudiar un poco. Y también, como no, voy a dedicarme a hacer algo de ejercicio y a relajarme, que falta me hace.

      Feliz verano a todos y suerte a los opositores. Nos vemos en septiembre.

  13. Francisco Javier
    1 julio 2010 a 15:52 #

    Coincido con Xoia. Ahora mismo, un modelo único de enseñanza para todo el Estado, con un programa de estudios común (no currículo, por favor), unas exigencias comunes y sin la ideología estupida que nos domina, significaría una verdadera revolución (buena). Para ello no es necesario, desde luego, tender hacia un sistema marxista. Lo triste de Europa es que el Estado de Bienestar, tal como se dio en los países de Norte, en las décadas que van de los Setenta hasta los Noventa (en que entra en Crisis el modelo con el empuje del Neoliberalismo, la Globalización, etc.), esté en trance de desaparecer. Y más triste aún, la anuencia socialista ante tal retroceso (nuestro socialismo es sencillamente colaboracionista del Capital).

    Por cierto, la piscina cubierta de mi barrio, que es del Ayuntamiento, pero gestionada con capital privado, funciona peor que las que gestiona directamente el propio Ayuntamiento (más limpitas, cuidadas y con mejor ambiente). Lo mismo digo de las bibliotecas y centros de cultura (que Esperanza Aguirre ha puesto en manos de empresas privadas, en las que en vez de ordenanzas -mi esposa era una, hasta que la echaron-, ahora hay guardias jurados con unas jornadas bestiales, unos sueldos de mierda y que además no tienen la preparación ni el perfil adecuados para esta tarea). Y ¿por qué no? Muchos coles e institutos del Estado funcionan bien, a pesar de tener todo en contra.

  14. Xoia
    1 julio 2010 a 16:40 #

    Ah, y por cierto, siguiendo una idea vertida antes por Francisco Javier, persona con la que parezco coincidir bastante en opiniones… No me parece buena idea eso de que la contratación del personal se deje en manos privadas. No si al fin y al cabo se le va a pagar con dinero público, aunque ese dinero venga en forma de cheque escolar.

    Y no me gusta esa idea porque en España las cosas son como son y los empresarios no siempre se basan en la valía del individuo para contratarlo, pesan más razones familiares y amistosas. Lo veo normal en una empresa “de verdad”: Yo soy el empresario, yo arriesgo mi dinero, yo controlo la empresa y, por tanto, contrato a quien me viene en gana, pues lo hago con mi dinero.

    Pero en una “empresa” de enseñanza gestionada por manos privadas gracias al cheque escolar, donde el empresario prácticamente no arriesga ni un duro, pues no invierte, simplemente recibe dinero gracias a esos cheques, no veo bien que pueda contratar a dedo a su familiar o a su amiguito. Pues ese familiar o ese amiguito va a estar pagado con dinero de nuestros impuestos, así que quiero un sistema de elección del profesorado objetivo. Y no olvidemos que en un centro de enseñanza no se producen bienes “tangibles”, no hay beneficios, no hay ventas, no es fácil saber si el profesional es bueno o malo, un profesor estupendo puede tener unos resultados penosos en una clase y otros estupendos en otra, pues el factor humano es algo muy complejo… Así que la única forma de asegurarse de que ese profesor es el mejor posible es seleccionándolo con rigor, no a dedo.

    La selección del profesorado por parte de gestores privados conseguiría que tuviésemos que invertir más tiempo en “hacer contactos” que en estudiar y formarnos…

    Y ahora sí que me despido. Un abrazo para todos y feliz verano. Visitaré el blog alguna vez más, por si hay novedades, pero ya no opinaré más, hay que descansar…

  15. Mari
    1 julio 2010 a 19:16 #

    No sólo es esto que comentáis, también hay que tener en cuenta otras cosas ¿Podríamos opinar en la privada tanto como en la pública? ¿No iríamos a la calle a la primera opinión en contra del “ideario” del centro? No sé igual me equivoco. ¿No conocéis a docentes de la privada? En caso afirmativo, ¿están tan satisfechos como pudiera pensarse? Yo creo que no, creo que trabajan más y cobran menos, que tienen más reuniones y menos autonomía que nosotros, pero esto es sólo una creencia. ¿No escribe en este blog nadie que trabaje en la privada y pueda sacarme de mi equivocación si es que estoy equivocada?.
    Quizás uno, entre otros,de los beneficios y, al tiempo, perjuicios, según se mire, que tiene la pública es éste, todos podemos opinar.
    En los centros concertados imagino que, acogiéndose a la autonomía pedagógica, enseguida se pondrán de acuerdo, nuestras normas y métodos son éstas y éstos y todos parecen estar en la misma onda, pero ¿será así?
    La ley contempla la autonomía pedagógica de los centros, aunque esto no sirve para mucho en los centros públicos, ya que es dificilísimo poner de acuerdo a personas que piensan distinto y que no están dispuestas a ceder lo más mínimo, al menos es lo que pienso. Los centros educativos, que os voy a contar que no sepáis, suelen estar divididos en diferentes culturas, amén de los egoísmos personales que hace poco mencionaba alguien en este blog, sino recuerdo mal, y esto es un problema importante.
    A todos nos gustaría imponer nuestra idea porque creemos que es la mejor, pero sino tenemos en cuenta las de los demás poco podremos cambiar. Pedimos cambio y quizás el comienzo del mismo lo tengamos al alcance de nuestras manos, en cada centro, poniéndonos de acuerdo con los compañeros de cada grupo sobre qué hacer para que éste grupo de alumnos mejore su actitud, etc. qué los de arriba no quieren tantos suspensos, pues que los examinen ellos otra vez a ver si alcanzan los contenidos mínimos. Pero cualquiera es el guapo que propone esto en un centro, se tomaría como más trabajo, etc.

  16. Francisco Javier
    1 julio 2010 a 19:40 #

    Un enfoque crítico respecto al neoliberalismo

    “Nacimiento de la biopolítica” de Michel Focault. Muy recomendable, ahora que vamos a tener algo más de tiempo para la lectura.

    !Felices (y merecidas) Vacaciones¡

  17. 1 julio 2010 a 19:53 #

    Agradezco la recomendación, Francisco. Quizá alterne su lectura con “La acción humana” (Ludwig Von Mises). 😉

    Felices vacaciones.

  18. Luzroja
    1 julio 2010 a 20:02 #

    El cheque escolar se olvida de los pueblecitos con 5 o 12 niños, que tienen una escuela con un maestro y los especialistas que andan dando cochazos por carreteras pintorescas (nevadísimas en invierno).
    ¿Qué haríamos con estos alumnos? No habrá atrevido, en este blog ,que me diga que una “empresa escolar” abriría en ese pueblecito una escuela para que le paguen su cheque escolar los padres de los 5 o 12 niños.

    ¿A partir de qué número de alumnos resultará rentable montar un centro escolar?

    40 alumnos, 50, 60, 90….qué se yo, lo cierto es que miles de pueblecitos con alumnado entre 5 a 30 verían desaparecer la escuela.

    Quien no haya estado nunca en una escuela unitaria tenderá a no entender bien la tremenda libertad que el maestro y los alumnos tienen en ella. Los alumnos tendrían que ser transportados al pueblo más cercano que tuviera escuela “rentable” y de un plumazo se terminaría con una forma de vida, el desarraigo sería la enseñanza a recibir.

  19. Tineo
    2 julio 2010 a 6:47 #

    Bueno, bueno….esperaba un poco para entrar en el barullo, pero me da la impresión que o Uds no tienen hijos o los mandan a la privada (aunque sean docentes de la pública, si se que es así)
    Que los padres no pueden decidir sobre sus hijos? Vale cambie el código penal donde dice que son responsables y ya está: Eso se llama fascismo y alguien que piense así se autodefine como fascista.
    Vale ya sé que Nacho ha intentado dulcificar esa respuesta (versión pagana del infierno) pero es así.
    Los alumnos clientes? Error, son los padres los clientes, a quien hay que convencer es a los padres. O…………es que hay que convencer a un alumno de ¿preescolar?
    Tanto el cheque escolar, como otras facilidades o inconvenientes quien los sufre? La familia, vale que haya personas que prefieran la revolución cultural china, vale pero yo me opondré a la esclavitud se llame esta como se llame.
    Que proliferan los concertados en las grandes ciudades sean religiosos (estos en retroceso por la falta de vocaciones y terminan convirtiéndose en cooperativas) o laicos?
    No busquen en ningún otro sitio, más que en el nivel paupérrimo de la docencia en este país. Al calor de un puesto de trabajo fijo han acudido profesionales sin vocación, absolutamente ideologizados y con bagaje didáctico nulo.
    En uno de los post he visto una frase “España no es Estados Unidos” que lástima creí que los españoles ya habíamos ascendido a la categoría de ciudadanos de primera, pero parece que seguimos (para la docencia ) siendo inferiores, claro así me explico que como ciudadanos con minusvalía haya que tratarnos de un modo especial (¿que clase rayo convertirá a los docentes en superiores?…..porque venimos del mismo sitio.).
    No les canso con los problemas de una familia con adolescentes, una ya está en un campamento (lo he podido elegir ¡chincha rabia!). Con el otro creo que hoy toca post-película, vimos el Nombre de la Rosa (le encanta el periodo medieval) y ahora se leerá la novela, él seguro que sabrá apreciarla; otros con nulo saber religioso se perderán una , otra más, gran obra de la humanidad.

    • Francisco Javier
      2 julio 2010 a 9:22 #

      Algunos padres y madres de este País están tan llenos de soberbia que tal vez no les vendría mal un poco de disciplina china (si nuestros alumnos tuviesen el respeto y la voluntad y la educación de los chinos, nos iría bastante mejor, que con los insolentes y requetevagazos españolitos).

      Estoy ya hasta las narices de gente resentida contra los que ejercemos la docencia en la pública. Para su información el nivel de los docentes no es paupérrimo en ningún modo. Cuando aprobé mi oposición tuve que hacer un esfuerzo muy serio: En la primera prueba me examiné de un amplio temario, que cubría un espectro completísimo de mi especialidad (historia de la música, musicología, estética, acústica, armonía, contrapunto, composición, danza, nuevas tecnologías, didáctica musical,..); además (2ª parte) el temario de la LOGSE, Currículo, etc. La parte práctica se componía de cuatro pruebas: 1. audición analítica (cualquier obra de cualquier estilo de cualquier época); 2. análisis de partitura (desde un motete isorrítmico hasta una obra contemporánea); 3. comentario musicológico de un texto musical; y 4) interpretación de una obra (en mi caso fue el piano). Final (tercera prueba): encerrona: exposición oral de un tema del temario (eran cerca de 80 temas) y presentación de una unidad didáctica sobre el tema en cuestión. ¿No le parece a Usted suficiente? Debo seguir justificando mi competencia. Los problemas de la educación en España no radican, como se ha dicho mil veces en este blog, en la incompetencia de los profesores, sino en unas políticas destructivas (en las que la mierda de la concertada tiene mucho que ver) (y en un entorno social embrutecido.)

      ¿Fascistas? ¿Ideologizados? Ni contesto.

      ¿Vocación? Los hay con más y otros con menos. Yo hago mi trabajo y punto. (Algunos con verdadera vocación e ilusión la van perdiendo en la podredumbre logsiana.)

      ¿Problemas de familias con adolescentes? Es su problema. El mío es darle unas clases con unos contenidos serios y rigurosos (que lo hago) y evaluarlos. A partir de ahí, no me inmiscuyo: respeto total hacia la libertad de los padres para que hagan lo que les dé la gana.

      España no es EEUU. No saquemos de contexto la cosa. Lo que dije (lea bien) es que en España la picaresca, el enchufismo, la falta de escrúpulos de muchos y el mamoneo nos distingue de otros países más serios en este sentido. ¿Qué quiere que le haga?

  20. Tineo
    2 julio 2010 a 9:42 #

    Vale tenemos un problema:
    Los dirigentes del mañana,………….(si porque uds los sabios se jubilarán), son unos vagazos y unos insolentes. (eso me recuerda a lo que decían en otras épocas, otros profesores ¿autoritarios?) y serán los que les ¿paguen la pensión?, o su dinero lo tiene en una caja fuerte. Con ese concepto ¡exiliesé!
    Los padres y madres unos soberbios, a los que habría que someterlos a una disciplina (ejercicios espirituales?). De donde salen los salarios públicos? Del aire? de los impuestos de los soberbios parece que no.
    Ya me suena sí, creí que habíamos abandonado esas actuaciones, veo que solo han cambiado los collares.

    • Francisco Javier
      2 julio 2010 a 9:48 #

      En cierto modo, ya vivo en el exilio.

  21. Salao
    2 julio 2010 a 10:01 #

    Un artículo excelente Nacho y muy apropiado en estos momento en los que lo keynesianos vuelven por sus fueros. Recordemos que ni el mismo Keynes apoyaba las medidas que ponían en marcha en su nombre aunque tampoco El capital de Marx contiene lo que el Marxismo afirma. Marx se revolvería en su tumba si conociera lo que se ha hecho en su nombre.
    De Hayek recomiendo a los críticos Camino de servidumbre, no es necesario ningún conocimiento de economía para seguirlo. Una crítica demoledora del socialismo escrita en 1944 cuando hasta en EEUU se consideraba el socialismo como el futuro del desarrollo económico, un libro muy criticado en su momento al cual los hechos le han ido dando la razón.
    Copiado de la Wikipedia porque no tengo el libro a mano y creo que viene al caso en el objeto principal de blog, la educación y las leyes educativas:
    “Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución “más justa”, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales?”

    Un cordial saludo,

  22. 2 julio 2010 a 16:33 #

    Gracias, Salao, por tus palabras.

    Creo que, en alguna ocasión, mencionaste estudios de FAES sobre el cheque escolar. A riesgo de seguir ganando amigos, me parece oportuno colgar aquí este enlace:

    http://www.fundacionfaes.org/es/documentos/show/00916

    No es obligado leerlo, claro está, pero creo que el texto de Mauricio Rojas sobre la reforma sueca puede resolver algunas dudas al respecto. Sobre todo aquéllas referidas a la igualdad de oportunidades y la confesionalidad de las escuelas. También a lo que ocurriría con los funcionarios públicos.

    Rojas es, quizá, muy entusiasta, pero los datos que aporta son como para invitar, al menos, a un moderado optimismo. Claro que en un país tan cainita y maniqueo como éste el desarrollo de tales ideas se encontrará con obstáculos mucho mayores.

  23. 2 julio 2010 a 17:42 #

    Creo que convendría matizar algunos términos que pienso se están usando de manera harto atropellada. La oposición “Estado” (se supone, según lo expresado, totalitario) versus “política liberal” no genera más que malentendidos. Primero porque el “Estado” puede perfectamente practicar una “política liberal” y, por tanto, parecer que abandona el “totalitarismo” y, segundo, la “política liberal” puede aprovecharse de las estructuras estatales para medrar, puede incluso llegar a dominar el Estado y, de esa manera, extenderse como régimen total e incontestable. Puede darse por tanto el caso de un Estado liberal (al fin y al cabo, la socialdemocracia zapateril pretende serlo) y un liberalismo estatal (aquí en Madrid disfrutamos de doña Espe, que es liberal a golpe de Boletín y chulería).

    Al fin y al cabo no es un asunto ideológico, es más un asunto referente a quien tiene el poder. Que es lo que se suele hurtar en las discusiones sobre política, y máxime en las que atañen a la parte de la política que se ocupa de la pedagogía. Hace bien Javier citando a Foucault, porque para arrojar un poco de luz sobre el caso conviene dar un paso atrás y, antes de abrazar notables “ismos”, echar un vistazo a lo que contienen hoy en día. Para no envenenarse, vamos.

    En el caso concreto que nos atañe, si conviene la gestión pública de la enseñanza o la gestión privada, rápido habrá que andar con pies de plomo, pues la gestión pública no ha dejado de someterse e inclinarse ante los poderes particulares (la burguesía catalana, la Iglesia católica, el nacionalismo vasco, la aristocracia madrileña, el populacherismo andaluz y extremeño, la Banca, etc) y, por su parte, los poderes privados dominan un trozo tan considerable de la tarta estatal que suponer en ellos una pretensión decididamente “liberal” es como para desternillarse de risa (no creo que haga falta señalar la parte del Estado que gestionan los arriba mencionados, algunos, incluso, de modo totalitario y déspota).

    Puestas así las cosas, manteniendo los actuales términos, nos da igual plantear una gestión pública de la enseñanza (que acabará desembocando, como sabemos, en la intromisión de interés particulares y espurios, “liberales” para algunos, por ejemplo, los Marianistas, gracias a la “concertación”), o una gestión privada, que batalla por mantenerse con fondos públicos (la “concertación” o la mierda esa del “cheque escolar”), sin atenerse ni por asomo en ningún momento al interés público (escolarización de emigrantes, integración, formación profesional, alumnos indeseables, etc), optando (con mucha aquiescencia de los padres ultrasatisfechos de haberse conocido a sí mismos sin recoger uva en Burdeos) por ofrecer una enseñanza de “calidad” basada en doblegar el espinazo con lo que hay ministerialmente mientras no nos quiten el concierto que nos permite mandar a nuestros hijos con gente de Bien, y no con esas criaturas del Averno.

    Da asco. En estos términos no veo que el hilo ofrezca más posibilidades que las que permite para que algún padre de familia “liberostanilista” desbarre a sus anchas, o Salao se tire el rollo de la “libertad jeta”. Me parece todo muy “¡¡¡como molo!!!”. Con todos mis respetos. Es más, la “Lógica de los dos mundos” de Alain Badiou (que otros leemos otros libros, tamaño interesantes), no viene mal.

  24. 2 julio 2010 a 18:02 #

    ¡Ah, se me olvidaba! Efectivamente los funcionarios de este país (profesores, carteros, médicos, enfermeros, jueces, fiscales, conserjes, administrativos del Ayuntamiento, de Hacienda, de Tráfico, de la Seguridad Social…) somos unos canallas. En cambio el Presidente de la CEOE, Díaz Ferrán, y sus secuaces, liberales de la hostia, son unos santos. ¿Se trata de extender este maniqueísmo ñoño, no?

    • 2 julio 2010 a 18:19 #

      ¿Quién dice tal cosa?

      • 2 julio 2010 a 18:35 #

        Tal vez tú no. Pero los que se lanzan sí. Y si los intereses privados no tienen por qué ser “liberales” y los intereses públicos (estatales) sí lo podrían ser, entonces menudo sopicaldo. Y efectivamente el “cheque escolar”, tal como fue concebido en Suecia, es una mierda liberal enorme para intentar maquillar la otra mierda estatal enorme que fue la reforma “educativa” que vendieron los suecos al resto de las socialdemocracias más pobrecitas (Inger Envist, dixit). Caer en el error de copiar lo que a otros les ha ido como la almorrana es una costumbre tanto estatal como liberal de nuestro país. A propósito, los “liberales” en España eran los que apoyaban a la Reina Isabel II, frente a los tradicionalistas, que pretendían a un pretendiente carlista. Y de ahí Pérez Galdós y Pío Baroja. Y lo que yo digo, sin más ánimo que el de esclarecer en la medida de lo posible, es que con esos términos, ahora, no vamos ni a la siguiente manzana de nuestra casa. Ni a la esquina a por tabaco, vamos.

  25. 2 julio 2010 a 18:16 #

    Estimado Antonio:

    El liberalismo no presupone la aniquilación del Estado, por lo que la convivencia de uno y otro no sólo es posible, sino necesaria. Si lo que dices es que Zapatero es un liberal disfrazado de socialista, no lo comparto. Que haya defraudado a los socialdemócratas no significa que complazca a los liberales. Los grupos de presión, empresarios e instituciones que blindan sus intereses a la sombra del poder no pueden ser calificados de liberales. Que en España se confundan esos “poderes particulares” con las tesis del liberalismo dice mucho de lo poco liberal que es el país al que se debe el término. De hecho, para un empresario siempre será una tentación eliminar toda la competencia posible si el poder político consiente en legislar en su beneficio. Ergo, hay empresarios nada liberales, del mismo modo que hay políticos -pocos-muy liberales.

    Pero tal discusión excede, quizá, las pretensiones de esta bitácora. Supongo que el debate estrictamente educativo que plantea el artículo queda cerrado, por lo que a ti respecta. Algo que consideras una “mierda” es lógico que te dé asco. Te aseguro, Antonio, que no pretendo “molar” en absoluto. Es más: dudo, tanteo, busco respuestas. Poco importa donde se hallen éstas si sus argumentos me satisfacen provisionalmente.

    Más allá de quién gestione, me interesa la Enseñanza.

    Un afectuoso saludo.

  26. 2 julio 2010 a 18:54 #

    Hay algo que no entiendo en la teoría política liberal. O mejor: sí lo entiendo, pero lo considero un error de planteamiento que la acerca a su rival, el socialismo. Ese error alcanza la categoría de ontológico si se tienen en cuenta los dos supuestos en los que se fundamenta:

    1. El gigantesco poder del Estado es diferente al mucho más modesto poder de la sociedad.

    2. La libertad política -la libre capacidad de elegir y deponer a los representantes y gobernantes- únicamente aparece como un recurso defensivo ante el poder del Estado.

    En ambos supuestos no sólo reside la idea de que el ente sociedad es la parte más débil y virtualmente perdedora -Sartori-, sino la convicción -y aquí está el error- de que Estado y sociedad civil son dos realidades separadas. Que el individuo social haya de liberarse de algo que le oprime supone que, antes de la opresión, era ajeno a ese poder, y después, cuando ya ha sido liberado, continúa siéndolo, aspirando únicamente a que se le siga respetando su nueva libertad. Esta es la base de la teoría política liberal, y en ella, aparece -paradójicamente- el reconocimiento, no sólo de la superioridad del Estado, sino de que este es ajeno al individuo, del mismo modo como se deduce de la teoría socialdemócrata. Y es que en ambos postulados hay algo que los reconcilia: el Estado es algo de lo que el individuo debe defenderse, ora limitando su campo de acción -liberalismo-, ora robándole más libertades personales en forma de derechos sociales -socialdemocracia-.

    Pero en realidad el asunto es bien distinto y tiene una solución bastante más lógica. Lo que ocurre es que ni a liberalismo ni a socialismo se les ha ocurrido pensar que el Estado y la sociedad no están separados y que la libertad política es “el modo de apropiación por la sociedad de ese poder ajeno del Estado” -García-Trevijano- en forma de reglas de participación auténticamente democráticas.

    Esto, aplicado a los sistemas de enseñanza de los países, nos descubre un tercer camino distinto de la educación pública tal y como se entiende ahora, y de las pretensiones de reducir la mediación estatal -cheque escolar, por ejemplo-. Un tercer camino que evitaría, por un lado, el monopolio, la injerencia y el adoctrinamiento del Estado, y, por otro, el peligro de poner fin a la igualdad de oportunidades, entendidas estas como el derecho de los sectores más desfavorecidos de la sociedad a adquirir una educación con las mismas garantías que los sectores más favorecidos. Un tercer camino, en definitiva, que ilustraría a la perfección ese “modo de apropiación por la sociedad de ese poder ajeno del Estado”.

    El camino ha sido esbozado por un servidor aquí.

    Es un placer debatir con vosotros. Feliz verano a todos.

    • 2 julio 2010 a 21:22 #

      ¡Eso, David, el tres! Si logramos el tres en la enseñanza lo lograremos también en la política, y al revés. Lo inusitado, lo de repente, lo inaudito, el acontecimiento. El concepto de Deleuze, la verdad de Badiou. Llevamos más de sesenta años, desde el final de la Segunda Guerra, pensándolo. Ahora sí que un feliz verano.

  27. 2 julio 2010 a 23:31 #

    ¡ Música, para empezar las vacaciones !

  28. 3 julio 2010 a 0:11 #

    ABC, Libertad Digital y FAES defendiendo el chequecito.

    -Libertad de concierto: Todo centro privado podrá captar los 3000 euros públicos asignados a cada alumno (quizás se conformen con 2500, una vez que puedan exigir más dinero con absoluta “libertad”).

    -Libertad de selección: ¿Qué iba a privarles de hacerlo en este entorno tan “liberal”? ¿Cómo ibas a exigirle criterios de admisión a empresas privadas que no reciben subvención pública, sino que simplemente cobran un cheque “nominal de un alumno”? ¿Qué criterio le ibas a poner? ¿cuál es el precio mínimo para librarse de la chusma?

    -Libertad para exigir más dinero, excepto para la pública, que tiene que cumplir su función subsidiaria; la pública que se quede los pobres, o con aquellos “padres” que pasan de sus hijos.

    Libertad, libertad, libertad, libres, libres, libres… como las gaviotas.
    🙂 🙂 🙂 🙂

    Lo siento, no valgo para decirlo más amablemente. Me siento gravemente insultado por esa oleada de libertaria.

  29. mentor66
    8 julio 2010 a 9:29 #

    Para mí, el objetivo del proceso educativo es conseguir individuos que puedan perpetuar un proceso democrático real. Es decir, que todos los individuos alcancen tal nivel de conocimientos que permita que nadie cuestione por principio si el voto mío vale más que el de otro individuo. Dicho así, puede parecer un argumento facilón (de estos tan al uso hoy en día), pero una vez propuesto como objetivo general , ya todo lo propuesto a nivel operativo hacia abajo, tiene más sentido.

    El argumento liberal (purista a lo Hayek) nos seduce en su argumentario a casi todos los que hablamos de autonomía del individuo, del concepto de libertad. Dicho esto, en mi opinión, tiene dos principales rémoras :

    a/ Su individualismo metodológico, frente al individuo como ser social que es . El incorporar esta premisa en su argumentario (que como dije anteriormente en cierta forma nos seduce a casi todos por naturaleza tendente al egocentrismo) me parece que no es más que una especie de huida ante la complejidad de la gestión de lo colectivo, y que yo creo que es en la que tenemos que seguir trabajando por mejorar. En lo que no estoy de acuerdo es con el punto base en esta teoría de que la suma de los egoismos individuales, mejora el bien común……..no voy a dudar de que esa creencia ha tenido una incidencia positiva en los avances de mejora en los últimos dos últimos siglos, pero creo que estamos en momentos donde como consecuencia de esos avances ha llegado el momento de hacer que esos avances nos lleguen a todos. No entiendo que haya gente que no tenga agua potable en el mundo, mientras otros se compran un “ordenador incrustado de diamantes” (como leía hace un tiempo en la BBC). El que esta situación nos parezca aceptable solo puede venir de la creencia en que estamos predestinados a cumplir un guión preconcebido desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, y por suerte o por desgracia (algunas veces así lo creo) no tengo esa convicción

    b/ Ya en un aspecto más práctico y aplicado al campo educativo más en concreto………tenemos que hablar del “poder”. Una salida de lo público del ámbito educativo, implica que entran las fuerzas del mercado en liza. Si estuviéramos hablando de un mercado competitivo como tal con las premisas que se conocen en economía (muchos oferentes, muchos demandantes, información completa, absoluta racionalidad – no solo en su lado instrumental – de los agentes) no dudo de la bondad de este sistema como el mejor asignador de recursos. Pero es que no hay tal, eso no existe………y no solo porque el Estado siempre que interviene distorsiona esa libre competencia (que efectivamente está ocurriendo), ni porque las situaciones de partida sean desiguales (lo que hablábamos de “poder” y que siempre se olvida a los economistas “mainstream”) sino por algo que es consustancial al principio del libre mercado que es la tendencia inherente a la concentración del capital en cada vez menores grupos de empresas (al fin y al cabo, creando organizaciones burocráticas privadas en vez de estatales). Ya sé, me dirás que el mercado acabaría con ellas por ineficientes, pero eso es en la teoría, porque en la práctica las enormes barreras de entrada que supone querer luchar contra organizaciones monopolísticas hacen que esto sea muy complicado (mira otros sectores privados, en el momento en que aparece una innovación significativa por parte de una pequeña empresa esta tiene unas posibilidades muy, muy altas de ser “merendada” por una grande). Pues no, no quiero entrar en el gobierno de las “Big educational”. Yo, en estos ámbitos, siempre pregunto : ¿Tienes alguna solución contra esa tendencia inherente del capital hacia el monopolio? Porque esa es la gran maladie de la teoría del libre mercado…….

    Para acabar, yo abogo por lo público (en necesidades básicas del individuo, sanidad, educación, vivienda…….100%) tanto en titularidad como en gestión. Eso sí, con una fiscalización exhaustiva de ello por parte de los individuos. Sería una especie de “fascismo inverso” (aunque suene mal el concepto), donde el control de toda gestión pública fuera auditado desde el individuo…….Eso es un cambio de percepción de la función del individuo muy potente , dificil, duro, complejo……..con innmumerables implicaciones (para poder hacer eso el individuo necesita tiempo, el bien más escaso en nuestro sistema socioeconómico actual) , pero creo que ahora empezamos a tener todas las herramientas necesarias para ello. El tipo de individuo capaz de actuar en consonancia con eso es el que yo pondría como objetivo del proceso educativo; en función de eso, se podrían llegar a consensuar los contenidos y actitudes necesarias para alcanzarlo.

    Un poco a modo de apunte final, si no nos definimos personalmente con los objetivos que pretendemos alcanzar con la educación estaremos dando vueltas para arriba, para abajo debatiendo sobre instituciones, métodos , instrumentos,sin llegar a las raíces del tema. Creo que yo ya lo he hecho, mi principio es el democrático regenerado……..y esa es para mí la tarea pendiente que tenemos como individuos y sociedad. Perdón por el rollo

    • 8 julio 2010 a 10:59 #

      Una aclaración excelente, Mentor. Cordiales saludos.

      • Salao
        9 julio 2010 a 9:00 #

        “En lo que no estoy de acuerdo es con el punto base en esta teoría de que la suma de los egoísmos individuales, mejora el bien común……..” Esto es Adam Smith, no Hayek. No confundamos la clásica con la austriaca.
        “Para acabar, yo abogo por lo público (en necesidades básicas del individuo, sanidad, educación, vivienda…….100%) tanto en titularidad como en gestión”, entiendo que mil millones de muertos que ha causado el comunismo no han sido suficientes. Volvamos a tratar obreros como elementos productivos, cercenemos las libertades individuales con el fin del bien común (¿quién decide cual es? ¿las autodenominadas mentes intelectuales?). Nunca, repito, nunca el comunismo ha desarrollado ninguna sociedad. Nunca ha mejorado la vida de las personas, solo ha dejado un rastro de miedo, hambre y muerte en todos, repito, todos los sitios donde se ha aplicado.
        ¿Qué el liberalismo no es perfecto? ¿Hay aspectos que hay que corregir? A diferencia del comunismo nunca se ha pensado en su inefabilidad, con la diferencia que se trata de corregir sobre situaciones concretas y reales no sobre como deberían ser las cosas.
        Propiedad privada e imperio de la ley. Nunca se ha desarrollado una sociedad que no se asentara sobre estas dos bases.
        Repito a Hayek:
        “Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución “más justa”, tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales?”

        A D. Antonio nunca ha parecido gustarle demasiado el imperio de la ley.

      • 10 julio 2010 a 0:19 #

        No es que no me guste el imperio de la ley. Es que me aterra. Para ser justos, ya que estamos utilizando términos tan grandilocuentes y abstractos, tendríamos que emplear las mayúsculas: el “Imperio de la Ley”. Con Leyes Imperiales se han logrado grandes proezas políticas, y grandes fechorías totalitarias. Legislaba la República florentina y legislaba, con igual desparpajo, el Tercer Reich o Stalin. Legisla el Parlamento español leyes con el rodillo socialista o con el rodillo pepero. Legislaba Churchill y legisla Hugo Chávez. El “Imperio de la Ley”, de puro variopinto en su indeterminación, no tiene ningún sentido, no apunta a nada. Es una mera “flatus vocis”. Las “simples voces” dan miedo, porque normalmente se utilizan como armas. En España la Ley se usa frecuentemente contra el otro. Sirve de artefacto bélico. De productor de conflictos gratuitos. Sócrates demostró paradójicamente la insensatez de acatar la Ley injusta: me someto a las Leyes de la ciudad y, por tanto, me matan. Q.E.D.

  30. mentor66
    9 julio 2010 a 10:23 #

    Salao, y a qué viene identificar mi propuesta con el comunismo? De todas formas, me parece innecesario entrar en ese debate porque es evidente que no propongo eso………pero joer, siempre poniendo “el fantasma del comunismo” como argumento a mí al menos ya me resulta cansino, la verdad.

    Cierto que es Adam Smith y no Hayek………pero vamos, lo que viene a decir Hayek es más o menos lo mismo que eso (soberanía del consumidor), pero con el punto que tu correctamente mencionas…….nunca pensando en su inefabilidad para la mejora como un todo, sino para ir corregiendo situaciones concretas y reales, Pues vale, ni más ni menos que no entrar a intentar manejar el conflicto entre individuo y sociedad (tú -individuo-, te lo guisas y te lo comes siempre bajo el imperio de la ley – pero ¿quién legisla?-)……. Déjame hacerte un apunte………..a mí me parece la teoría económica austriaca una herramienta excelente (su teoría del capital y como consecuencia de ella, especialmente su teoría monetaria). Y es válida (de hecho es la que mejor explica la crisis actual), pero su huida sistemática de la problemática social me parece que solo puede ser defendida desde una postura cuasi-religiosa (de salvación o justicia en otra dimensión), porque sino no entiendo que moralmente se abandone al individuo al albur de unas condiciones de partida q

    Hace ya unos años , cuando encontré esta teoría liberal purista, me interesó muchísimo. La primera pregunta que me surgió y que hice en esos foros de “liberalismo.org” fue ……..”Oye, muy interesante, ¿y que tratamiento se hace en la teoría con el tema de las sucesiones?”, porque si damos la primacía al valor del esfuerzo individual se debería hacer algo para que se partieran de unas condiciones lo más cercanas posibles. Conoces perfectamente la respuesta, ¿verdad? Ante esa reacción mi pensamiento es que esta teoría (como ya he dicho, excelente para el análisis económico pues pone su afan en el capital productivo procedente del ahorro) es una mera coartada para que los fuertes se sigan haciendo más fuertes, y los débiles piensen y se afanen creyendo que algún día llegarán a ser fuertes (y el hecho es que hay algunos que lo consiguen como consecuencia de su esfuerzo- y no siempre tiene porqué ser a costa de esfuerzo sino de otras artimañas que pueden llegar a ser menos éticas- , sin duda), Y ésto es lo mismo a nivel individual con lo que te comentaba del monopolio a nivel mercado………..¿por qué he de preferir un monopolio privado a un monopolio público si en ambos ya no hay mercado y tienden de la misma forma a unas estructuras burocráticas e ineficientes? Al menos al segundo, si hiciera realidad mi papel como ciudadano de una democracia real tendría posibilidad de cuestionarle su gestión, al primero no.

  31. mentor66
    9 julio 2010 a 11:11 #

    En lo que sí estoy de acuerdo, es que la situación actual no se puede catalogar ni mucho menos de liberal (con lo cual entiendo vuestro malestar cuando se la etiqueta así, aunque se le ponga el “neo”, por delante). Precisamente esas macrocorporaciones son las que están en colusión de intereses con los Estados ( a mí este Estado también me parece un “Leviathan” aunque yo considero que son más o menos marionetas de los poderes económicos – y no porque sean malos, malísimos, ok? no soy nada conspiranoico : ) y entre los unos y los otros mueven los hilos a su antojo ( unos 15,000 lobbystas más o menos en Bruselas, ni se cuantos en Washington, hay páginas estupendas en los USA donde se detalla las grandes corporaciones que financian a los partidos políticos, y como se puede presuponer no lo hacen de gratis). Este contubernio es el que genera el actual imperio de la ley Lo que nos tenemos que preguntar es cómo salir de esa rueda, y creo firmemente que no es a través de la lucha individual competitiva de unos contra otros. ¿Qué como es? Pues no lo sé, pero creo que anda en la idea de “empoderar” al individuo como sujeto político que fiscalice la gestión de lo público y se sienta responsable de ella ; al fin y al cabo que defienda su propiedad privada pero en este caso que es de muchos, no solo individual. Y por supuesto, esto tiene que ver con consensuar límites : del Estado (que los tiene y muchos), del mercado (que los tiene y muchos), y , por supuesto, del individuo (para que te voy a contar). Y en ello, hay que arremangarse en currar porque es muy, muy complejo, pero creo que ahora tenemos unas herramientas estupendas para al menos empezarlo a debatir entre muchos.

    Como digo la solución individual me parece una huida fácil (y que por cierto, en nuestra sociedad actual cada vez se vende mejor pero ese es otro tema también complejísimo en el cual sin duda la educación tiene un punto importante) ante la complejidad de la gestión de lo colectivo.

    Me encantaría que continúe el debate (la mejor forma de ver las rémoras del argumento propio) pero en un par de horas salgo de vacaciones, y no podré seguir el hilo. Una pena

  32. Salao
    15 julio 2010 a 14:33 #

    D. Antonio,
    Ud mismo se contesta cuando habla de Hitler, Stalin, Chavez… cuando se legisla en función de unos “ideales” a favor o en contra de ciertos grupos de población en función de su raza, si son ricos o pobres, de izquierdas o de derechas,… se conduce al país al desastre. Las leyes han de ser iguales para todos desde el Rey hasta el último ciudadano, si no entiende esto mal vamos.

    El respeto a la propiedad privada y la seguridad jurídica es la base del desarrollo occidental.

    De todas maneras no puse la cita de Hayek para hablar de política ni economía. Me parecía significativa en el tema objeto del foro, la educación, por la existencia de normas o leyes tendentes a proteger a los peores y más problemáticos estudiantes. Cuando empiezas a legislar a favor de determinados grupos siempre destrozas lo que intentas “hacer más justo”.

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