El nudo gordiano

David López Sandoval

Hoy no existen argumentos que intenten explicar la realidad de la crisis, sino auténticos pogromos dialécticos. Se buscan culpables de lo que sucede porque la culpa siempre procura sosiego al alma confusa de la plebe. El gobierno señala al todopoderoso contubernio de escualos bursátiles; la oposición, a un presidente cuya sonrisa cheshireana se parece cada vez más a la del clásico tonto de pueblo; la derecha mediática, a los sindicatos paniaguados y al apparatchik de la izquierda; los liberales, al Estado; los socialistas, al Mercado. Y, en fin, una parte de Europa apunta ahora con su dedo acusador a otra por no haber hecho los deberes como el Dios cuáquero manda. Lo cierto es que, aquí en España, este tipo de gimnasia delatora nos la conocemos tan bien y nos mola tanto que ya se ha convertido en uno de los recursos más socorridos del poder para mantener al personal entretenido. Los romanos tenían el pan y el circo. Nosotros nos conformamos con la cerveza y la tertulia de la TDT.

Pero a mí me gustaría que, de vez en cuando, alguien dijera una miaja de verdad, que enseñara la patita por debajo de la puerta para que pudiéramos descubrir realmente el horror de lo que tenemos y de lo que se nos avecina. Y es que, en ciertas ocasiones, basta con unir los cabos sueltos de la historia para que nos salga ese nudo de Gordias que, si bien puede dar explicación a todo, nada termina, ay, por resolver.

Una parte del lazo nos retrotrae a los últimos años del franquismo y a los primeros pasos de aquel González sin chaqueta de pana. Todos recordarán cómo fueron cayendo, cual fruta madura arrancada de cuajo, las industrias que décadas antes habían nacido a la sombra del INI, y tendrán en la memoria lo que aquello supuso y de qué trágica manera marcaría el futuro laboral del país. Le sonarán al lector los Altos Hornos de Vizcaya y del Mediterráneo, las legendarias HUNOSA y ENSIDESA. Reconversión industrial lo llamaron, pero lo cierto es que aquello supuso el fin de la industria pesada nacional, y que dicha reconversión fue en realidad el tributo que debimos pagar a los coleguis Kohl y Miterrand para que nos llevaran, a través de la vasta Estigia, al otro lado del progreso. Se nos vendió enseguida que España tenía que ser un lugar de servicios y que el pasado industrial, además de no estar a la última, tampoco era propio de una sociedad cuya sombra se proyectaba en el glorioso futuro de una Europa de la hostia. El final lo conocemos muy bien: con sector servicios se referían a las letrinas de los chiringuitos kartofen que se construyeron a lo largo de la costa mediterránea y a las tazas de váter marca Roca que el ladrillazo sembró en las mil y una Seseñas mesetarias. Sí, amigo, el llamado Eje Franco-Alemán, ese mismo que ahora nos oprime las gónadas mientras nos ordena que le chupemos la punta de la bota de cuero, nos subvencionó hasta el papel higiénico a cambio de colonizarnos industrialmente -inversión extranjera, dijeron- y de condenarnos a ser lo que somos hoy día: un país semiperiférico sin tejido industrial apenas y con nulas posibilidades de levantar el vuelo. Así que, endeudados hasta las cejas, cada vez que oigo a alguien hablar de cambiar el sistema productivo español no puedo evitar preguntarme: ¿de qué cojones está hablando este tío?

Otra parte del meollo tiene que ver con el lavado y centrifugado político al que nos hemos estado sometiendo desde los setenta. El salto de altura que pegó Carrero Blanco puso fin a la desmedida ambición de ser un no alineado con proyecto atómico incluido. Como hasta el más tonto sabe, la piel de toro se extiende en un lugar privilegiado del hemisferio que ninguno de esos países a los que llamamos amigos se ha tomado jamás a risa -por eso los de la pérfida Albión nos devolverán Gibraltar cuando las ranas críen pelo-. Ni a Brandt, ni a Kissinger, ni mucho menos a Giscard d’Estaing, les interesó nunca una España a su aire. Los dos primeros tutelaron nuestra sagrada Transición cargándose toda posibilidad de una ruptura democrática e inspirando, cual santos espíritus, en nuestros próceres el cacao maravillao de la Constitución, de las Autonomías y de un sistema electoral proporcional que Isidoro -la voz de su amo- puso como condición al inefable e inextricable Fraga antes de pasar por ventanilla. El gabacho, por su parte, inauguró esa tradición que dice que debemos cerrar centrales nucleares y comprar energía atómica a la Grandeur, mientras destrozamos el medio y el paisaje con molinos -¡si Don Quijote volviera, ay, yo sería su escudero!- y hacemos funcionar las placas fotovoltaicas con gasoil. De todo este tinglado salió el Hispanistán que todos conocemos, aquel que en su día olió a pelotazo y a crimen de estado, este que hoy ha añadido a ese mismo hedor el de las azucenas marchitas, efluvio que, según mis amados Philip Marlowe y Toni Romano, desprenden los cadáveres en descomposición.

Ahora, sin embargo, parece que las hormigas del norte se han cansado de las cigarras del sur. Existe en la prensa, desde que comenzó esto de la crisis, un afán por demostrar que aquí la brisa mediterránea sigue causando estragos en la voluntad de las personas. Nada que ver, se asegura, con la férrea disciplina del brumoso septentrión, más acostumbrado, desde que Lutero expusiera sus noventa y cinco tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg, al trabajo, al progreso y a la disciplina. Nuestra perspectiva, no obstante, anda algo corta las últimas décadas. A veces uno no sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina, si Weber o Europa. Hasta las narices estoy de oír hablar de que con el sirtaki, la paella o los fetuccini resulta casi matemáticamente imposible asimilar las lecciones más básicas del capital, de que la genética del alma contrarreformista -¡y olé!- impide el esfuerzo y la diligencia. Las cabezas de los PIIGS -así nos llaman- serán las primeras en caer bajo la espada de la Gran Ramera porque no han sabido aprovechar el oro de aquella Bruselas que antaño -lo que son las cosas- comiese en la mano de nuestros Tercios. Y ahora somos un lastre, un grano en el culo de Merkel, una pierna gangrenada que será necesario cortar. Por ahí se oyen voces que anuncian una vuelta de Alemania a su marco über alles, o incluso la creación de un euro para cerdos y otro para arios. Lo cierto es que, llegados a este abismo, un servidor, que ha perdido su capacidad de asombro, necesita que alguien cambie de discurso, y no para salvar el honor -si es que les queda alguno- de esos seres bajitos, morenos, peludos y algo cabreados que anteayer llevaron una cosa a la que, aun hoy, seguimos llamando Europa a un lugar muchísimo más grande que terminó por conocerse como América, sino con el objetivo de saber de una vez por todas qué coño está pasando y, sobre todo, si es cierto que no está todo el pescado vendido.

Pero no se crea el lector que estoy lanzando aquí una arenga contra una conjura judeomasónica. No, no se crea que me guía cierta nostalgia resentida ni que me olvido de los actores principales de este drama: los españoles. Y no piense que me queda todavía alguna que otra indulgencia que repartir. Todos estamos metidos en este ajo que apesta a España y nadie se salvará de la quema. Lo que ocurre es que aquello de ser los héroes de nuestra propia historia con nosotros no sirve. Ya no. Es inútil. Porque, arrojándonos gustosamente a la guadaña de Saturno, hemos desaprovechado uno de los periodos más propicios que se nos han brindado. Y si a alguien le queda todavía la duda de que esto no ha sido así o que, de serlo, se ha actuado inconscientemente, mecidos por el vaivén de los acontecimientos y sin ningún plan establecido, deje que termine con la tercera trabazón de este gigantesco nudo, aquella que, a pesar de las consabidas influencias, ha sido sublimada en los laboratorios patrios, esa que completa, y sobre todo explica, la añagaza de país que disfrutamos.

Me refiero a la educación, a la destrucción concienzuda, disciplinada, del sistema de enseñanza. Ya he mencionado en numerosas ocasiones de dónde vienen sus lodos. He nombrado hasta la saciedad a Villar Palasí. He mencionado hasta la náusea la presencia del nuevo espíritu pedagógico en la ley que da su nombre. He explicado hasta el vómito -y no sólo yo; otros lo han hecho, sin duda, muchísimo mejor- en qué consiste la LOGSE y la LOE, sus evoluciones naturales. Pero nunca hasta ahora me había atrevido a integrar el desastre educativo en el contexto histórico donde surge y se desarrolla. Porque, para mí, la cosa está clara: tanto la contumacia de las sucesivas reformas como, sobre todo, el hecho de que ciertos valores pedagógicos hayan sido considerados axiomas indubitables -aun por los políticos más críticos con el sistema- denotan una voluntad más que evidente y una intención que hay que entenderla como un ingrediente más del potingue social que se ha venido fabricando.

El cambio en el paradigma educativo es necesario, por tanto, para completar las otras dos transformaciones -la económica y la política- antes citadas. Y lo es porque revela por fin qué demonios han estado maquinando los mengueles de turno y qué futuro nos aguarda a la vuelta de la esquina: un país destinado a un sector económico muy preciso, con un régimen político que no permita grandes sobresaltos y poblado por trabajadores de baja cualificación; un reino de camareros, albañiles, burócratas y prostitutas que jamás ponga en cuestión que los bebés vienen de París y que la Tierra, en efecto, continúa siendo plana; una nación de naciones a cuyos habitantes se podrá exprimir hasta que no les quede ni una maldita gota de sangre.

Este es el nudo gordiano al que nos enfrentamos en Deseducativos. ¿Hay por ahí algún Alejandro Magno?

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Categorías: Diagnósticos

Autor:David López Sandoval

Profesor de Lengua Española y Literatura. Administrador del blog.

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28 comentarios en “El nudo gordiano”

  1. Francisco Javier
    16 junio 2010 a 7:36 #

    Hola David,

    viniendo hoy a mi instituto, venía pensando en las nulas posibilidades de que los que hemos firmado el Manifiesto y (bastantes menos) de los que estamos dispuestos a mover el culo por hacer algo (además de escribir algún artículo) lleguemos a algún lado más allá de habitar este espacio digital. Las fuerzas que operan en la sombría realidad de España ( y de toda Europa) son de tal magnitud que uno se siente como una pulga encaramada a lomos de Leviathan. Serenidad, desapego, distanciamiento de la realidad, ironía y una resistencia cínica: al menos nos quedará esto.

    La educación se enmarca en un movimiento más amplio, de ahí la enorme tontería de nuestro ñoño Ministro, al querer debatir sólo sobre educación, como si la santa educación no tuviese que mancharse con la mierda política. El intentar comprender es siempre loable. Y por ello tu interpretación abre un nuevo espacio de reflexión y es invitación a pensar.

    Un saludo.

  2. 16 junio 2010 a 10:17 #

    Tomar conciencia del problema es el primer paso. Las conquistas vienen después.

  3. Maximiliano Bernabé Guerrero
    16 junio 2010 a 10:43 #

    Magnífico artículo, David, que mira más allá de las anteojeras educativas que tantas veces nos encaminan al corral. Recuerdo aquellos años en que se desmantelaba la industria nacional, la llamada revonversión, en realidad “desconversión”, porque mi padre trabajaba en ENASA, sí , la fábrica de los camiones Pegaso, luego convertida en una colonia de Fiat, de Italia, a la que íbamos a sobrepasar hace poco. Aquellos tiempos en los que nos tragábamos con alegría ruedas de molino, nos quitaban los palos del gallinero pero nos llenábamos la boca con términos de bolsa, fusiones bancarias, yuppismo, pelotazos, y luego a bailar sevillanas. Sin complejos, que ya éramos “uropeos”. Yo, poco de todo, porque era un niño y un adolescente, con vistas al 92, eso sí. Aquellos libros de Historia que nos empezaban a llegar al instituto, donde se equiparaba en importancia a Felipe II y a la movida madrileña. Todo ello piezas de un rompecabezas. Y no caigo en teorías de la conspiración. Yo creo que en España nunca hemos tenido perspectiva histórica ni estratégica: Mientras no asimilemos que nuestros intereses siempre chocarán con Francia y Reino Unido, no lograremos asumir nuestro papel, por modesto y periférico que sea. Lo primero que deberíamos hacer es superar nuestro pasmo paleto ante los extranjeros ricos; a los pobres los despreciamos. Fuimos muy grandes durante 150 años y esa misma grandeza la quemamos con la misma locura que nos hizo triunfar de empresas imposibles. Y en nuestra caída, franceses e ingleses se han encargado de que moralmente no levantásemos cabeza nunca más, no fuera a ser que infundiésemos pavor otra vez. Primero fueron los relatos de viajes llenos de bandoleros, frailes y gitanas contrabandistas, y luego el papel, asumido por nosotros con gusto, de fiesteros de Europa. Nosotros, que antaño pasábamos por caballeros graves y lacónicos. La llamada movida fue la canonización de esto último.
    Respecto a lo que dices, David, de buscar un Alejandro. Pues no sé si aparecerá. En mi admirada Francia (a pesar de todo) han estado a punto de hundirse muchas veces: 1789, 1815, 1870, 1914, 1940, 1958, las más recientes. Y siempre, casi milagrosamente se han detenido al borde del abismo y han remontado vuelo. El piloto de las dos últimas fue Charles de Gaulle, quien por cierto no tuvo reparos en cargarse dos constituciones en 20 años, las cuales amordazaban la vida política francesa. Podemos aprender, sin pasmarnos en genuflexión ante lo franchute, y sin autoflagelarnos. Ya estamos un poco resabiados para otro 98.

  4. 16 junio 2010 a 11:39 #

    No sé si me queda claro el sentido de tu artículo que desborda el marco educativo. Sostienes que nuestra integración en la UE supuso la desactivación, en favor de las potencias del norte, de nuestro tejido productivo industrial del franquismo y que la Logse puso la guinda en que nos convertiríamos en una nación de servicios prescindible y superflua. Tremendo. Esto da para reescribir la historia y fundar un partido político. ¿Tal vez no debimos mendigar nuestra integración en Europa como Noruega? ¿Tal vez debimos -si hubiéramos podido- negociar más fuerte en una transición en que el ejército se lanzaba a las calles. Europa fue un remanso para nuestra política interna. No sé si debimos pagar un peaje excesivo. España en 1979 estaba sumida en una crisis mayúscula con millones de parados y amenazas militares y terroristas cada día. ¿Pudimos ser más fuertes? ¿En un contexto en que todo valía contra la UCD por parte del PSOE, la prensa, la opinión pública y el refundado partido AP neofranquista?

    Me parece muy aventurado lo que sostienes. Aventurado y controvertido porque habría que haberse visto en aquel contexto desestabilizador y al borde del golpe de estado para razonar con la grandeza que reclamas.

    En cuanto a la LOGSE, sabes que soy muy crítico con ella, pero es similar si no idéntica a todos los sistemas educativos de occidente. Sus bases ideológicas vienen de muy atrás. Pero no es muy diferente la situación en Italia, Francia, Suecia o Estados Unidos. Atender a toda la población escolar supone contradicciones que no hemos sabido resolver. Sin duda un sistema educativo eficaz ha de ser selectivo y riguroso, y dejar cadáveres por el camino. Cadáveres o elementos no adaptables. Para que unos suban hace falta que otros dejen de dar el coñazo. Y esto la ideología democrática no lo acepta, pero sí acepta que quien pueda lleve a sus hijos a colegios donde los principios de la Logse son absolutamente orillados.

    La derecha ha de hacer examen de conciencia, también la izquierda, pero nadie está por la labor.

    Pero tu interpretación de la historia me sume en la mayor de las incertidumbres. Creo que pretendes ir más allá de lo que significa este blog. No sé.

  5. 16 junio 2010 a 13:33 #

    Estimados todos:

    El artículo pretende abrir otras vías de interpretación del desastre educativo, en este caso enmarcándolo en el contexto político-económico de nuestra historia más reciente. Por supuesto, nunca ha existido una voluntad superior que nos haya marcado el camino hasta nuestros días; las teorías conspiranoicas las dejo para todos esos Dan Brown que saben sacar rendimiento al invento. Pero eso no significa que tengamos que comulgar con la rueda de la versión oficial. Y esta no se cansa de decirnos que España ha vivido el periodo de mayor prosperidad de su historia y que, internacionalmente, hemos sido la pera limonera. Lo bueno de las crisis como las que empezamos a vivir es que, al final -y con sacrificios dolorosísimos-, pone las cosas en su sitio y termina por descubrir el pastel. Y el pastel es el siguiente:

    a) España, económicamente, está en las últimas. Su sistema financiero -el que fuera el más fuerte del mundo, según nuestro Presidente- hace aguas por los cuatro costados, el nivel de endeudamiento y de morosidad es insostenible, por mucho que la prensa habitual -en la ruina también (mucho ojo con esto) y a la que el gobierno rescató hace poco más de un año a cambio de su complicidad- nos dé una de cal y otra de arena y, en general, nos pinte un panorama bastante normalito del que podremos salir con un cambio de gobierno. Otrosí: el sistema productivo español -entendido como creador de riqueza- no existe. Y lo repito: no existe. Si existiera, nuestra caída habría sido mucho más honrosa, y, sobre todo, habríamos podido echar mano de él, como están haciendo otros países. Y ahora, yo me pregunto: ¿es esto nuevo?, ¿surge, por generación espontánea?, ¿nada tienen que ver las políticas económicas emprendidas durante las décadas pasadas? Echemos, de nuevo, un vistazo. ¿Cuáles son los hitos económicos a los que la sociedad ha asistido desde los años setenta?: 1: reconversión industrial; 2: pelotazo financiero y corrupción generalizada; 3: crisis de los 90; 4: burbuja inmobiliaria; 5: crisis internacional. Todos y cada uno de estos puntos poseen, desde una perspectiva histórica, una explicación política tanto internacional como nacional. Y esta explicación, en España, pasa por nuestra entrada en la UE. Como bien ha dicho Maximiliano, por mucho que la monserga europeísta hable de un continente unido, al final prevalecen los intereses geopolíticos de cada nación -¿no lo estamos viendo con mayor claridad ahora?-, y tanto Francia y GB como Alemania y USA nunca se han podido permitir una España ni completamente aislada ni absolutamente a su aire, pues enseguida nuestros intereses entrarían en conflicto con los suyos. La UE nos llenó de dinero, permitió que se invirtiera en obras públicas, nos hizo creer, en definitiva, que éramos una potencia mundial. Pero insisto, la crisis nos ha dado tal hostia de realismo que aún no nos hemos levantado del suelo.

    b) No voy a entrar aquí en el tema de la Transición. Sólo diré que la tutela de Kissinger y de Brandt en los últimos años de la dictadura es algo que está constatado y probado históricamente. Y nuestra dependencia energética de Francia es un hecho incontestable. Si queremos ver en eso el fruto caprichoso del azar estamos en nuestro derecho. Yo, sin embargo, creo que en aquello hubo algo más.

    c) El cambio de paradigma educativo empieza en los 70 con la LGE de Villar Palasí. Tanto en su preámbulo como en su articulado residen los principios pedagógicos que hoy tan bien conocemos. Las leyes no son un capricho ni una ocurrencia de quienes las promulgan. Todas poseen una intención muy muy muy clara. Que el constructivismo haya penetrado en otros países no nos salva a nosotros de haber sido conejillos de indias de esa labor de ingeniería social; simplemente demuestra que la cosa estuvo y está bastante globalizada. Ahora bien, nosotros comenzamos a sufrir la nueva pedagogía cuando en los demás países ya estaba en retroceso o aun había desaparecido. Tradicionalmente lo hemos achacado a esa cruz de ser un país de frutos tardíos. Pero eso queda muy bien con la épica de los cantares de gesta, en una época en la que no existía el conocimiento inmediato del mundo que hay hoy día. Que la LOGSE naciera en 1990 y que ningún gobierno posterior a ese año haya hecho nada, absolutamente nada por derogar sus principios quiere decir que aquí hay gato encerrado. Quizá nos estemos equivocando en nuestros planteamientos al otorgar al búnker pedagógico un poder tan bestial sobre los designios de la sociedad. ¿Y si fuera dicho búnker sólo la típica cabeza de turco? Y, por otro lado, lo que está claro es lo siguiente: no hay que sobrevalorar la estupidez de los políticos, ¿o es que acaso ya hemos olvidado la relación que existe entre los sistemas productivos de los países y sus sistemas de enseñanza? Está muy bien, insisto, eso de decir que nuestros políticos son gilipollas o que están cegados por la ideología, ¿pero alguien sería capaz de negar esa relación entre sistemas que acabo de mencionar? Bien, si no es así, por favor, que alguien me aclare qué sistema productivo se puede esperar de una sistema educativo como el que disfrutamos.

    Un saludo a todos.

  6. Maximiliano Bernabé Guerrero
    16 junio 2010 a 15:56 #

    Por supuesto que casi todos los países de nuestro entorno (no obstante, en Alemania es ligeramente diferente) tienen sistemas de enseñanza constructivistas, inclusivos, etc. También es cierto que estos sistemas en 1990 ya estaban en crisis y han sido corregidos posteriormente, mientras nosotros no sólo que no los hemos corregido sino que los aumentamos (competencias básicas). Ahora bien, aquí interviene una variable sociológica o, si se quiere, de inconsciente colectivo: la ingenuidad inherente a todo lo hispano, con su correlato, el desengaño. En Estados Unidos o Reino Unido se han cargado la autoridad del profesor, las clases están abiertas, otros profes entran y salen, hasta los padres. Lo que sucede es que ellos, en el fondo de su alma, no se creen esta pantomima. Saben que en una serie de centros (no sólo privados) se exige esfuerzo y el constructivismo es sólo una máscara. Lo mismo sucedía en la URSS: la fachada muy bonita e inclusiva, pero la verdad es que su sistema era selectivo y muy exigente. Aquí nos lo hemos creído, o muchos al menos lo han asumido como religión. Pero tampoco debemos obcecarnos con Marchesi, Santos Guerra, Fernández Enguita… En el fondo son muñecotes del pim pam pum, los que manejan la feria están detrás, y eso es lo que hay que cambiar como requisito ineludible. Por eso es importante y oportuno el artículo de David.

  7. Xoia
    16 junio 2010 a 16:15 #

    Además del desmantelamiento del tejido industrial español, no debemos olvidar el claro impulso que se ha dado desde la política al abandono del campo. No sé, yo soy una gran ignorante en temas económicos e históricos, pero sigo sin entender que dejemos de cultivar garbanzos y, en cambio, los importemos de Mexico. Tampoco entiendo que se subvencione el arranque de viñas (en mi zona está pasando) y sin embargo cada vez veamos más vinos de Chile, de Sudáfrica, de Australia, etc, en los supermercados. Por cierto, parece ser que en Alemania, a orillas del Rhin, cada vez se produce más y mejor vino. Tampoco entiendo que se haya hecho todo lo posible por arruinarles la vida a los ganaderos españoles y ahora compremos tantísima leche y tantísima mantequilla de Francia.

    No tengo nada en contra del flujo de productos por todo el mundo. Es estupendo poder encontrar a la vuelta de la esquina, en mi supermercado habitual, productos de cualquier país. Pero no me parece aceptable que destruyamos lo que tenemos y luego nos veamos obligados a importar cosas que aquí siempre se obtuvieron “de casa”. Una cosa es fomentar el libre comercio, otra cosa es fomentar la destrucción del campo de un país a golpe de subvención o incluso de multas por… ¿sobreproducción?

    Y otra cosa que ha ocurrido y sigue ocurriendo en España y arruinando nuestra economía es la privatización de lo público. Son muchas las empresas que se crearon con fondos públicos para luego regalárselas al sector privado. Lo costoso, lo caro, que es crear la empresa, que lo asuma el estado. Y los beneficios, mejor que se los lleve algún amiguito de algún ministro… Y el españolito medio aplaude esa privatización y cree que así las empresas funcionarán mejor (ya se sabe, los trabajadores públicos somos unos vagos, en el sector privado se trabaja más y mejor, ése es el discurso oficial y oficioso de nuestros gobernantes). Los políticos se encargan de fomentar la idea de que lo privado es más eficaz, y los contribuyentes se lo creen. La luz, los carburantes, el agua, la telefonía… todo eso era controlado por el estado. Ahora muchos sectores han pasado a la gestión privada y yo sigo sin ver que eso haya significado ni un abaratamiento de los servicios, ni ningún tipo de mejora, más bien todo lo contrario.

    En fin, algo de culpa tienen Europa en todo esto, mucha culpa. Algo de culpa tiene el neocapitalismo imperante, esas teorías de que el mercado se autorregula. Pero mucha culpa han tenido los políticos que hemos sufrido, que no han sabido defender nuestro sector industrial, ni nuestro sector primario. Y mucha culpa hemos tenido también los españolitos, que estamos siempre más ocupados en despellejarnos unos a otros, en pisar al vecino, que en trabajar de verdad y salir adelante mediante el esfuerzo y la inteligencia.

  8. Francisco Javier
    16 junio 2010 a 19:18 #

    España arrastra un complejo desde hace ya largo tiempo (los que saben historia podrán seguramente fijar los orígenes). Por eso todo lo que viene de Europa es aceptado sumisamente, como estamos viendo ahora mismo. Europa es en el imaginario del español de a pie símbolo de progreso, modernidad, riqueza y felicidad. Este sueño atraviesa un momento delicado. Lo invertido aquí pasa factura y España vuelve a ser la de siempre, la que en el fondo siempre ha sido. En la economía, en el campo, la agricultura, la industria, …, en la educación, se ha obedecido sin ningún criterio, sin previsión, sin sentido. No se ha hecho nada o muy poco por evitar la situación desastrosa que ahora padecemos. Llegan malos tiempos: la bajada del sueldo de los funcionarios es el inicio, pero se avecinan nuevos ataques: aumento de horas lectivas, clases más abarrotadas, disminución de programas de compensatoria y apoyo escolar, mayor presión laboral,….

    • JGV
      17 junio 2010 a 7:56 #

      Corrijo: creo que la compensatoria desapare.

  9. 16 junio 2010 a 19:48 #

    ¿No os dais cuenta de que es la misma Europa la que está puesta en cuestión? Intuyo añoranzas de tiempos de autarquía o del aznarato cuando nos codeábamos con los Estados Unidos. Pero hoy hasta Obama y todo lo que representa está en crisis. ¿O no habéis oído hablar del declive americano? No sé si estoy en una tertulia de viejos noventayochistas o en alguien consciente del mundo complejo que estamos viviendo en el que España es un eslabón, no es la clave fundamental. No somos tan importantes, ni tan abajo ni tan arriba como se aspira con cierto aire neofranquista y nostálgico de grandeur imperial. Europa, su sentido, está en crisis y ni la misma Alemania se siente segura de sí misma. El mundo es ancho y ajeno. Y sí vienen tiempos difíciles para la educación porque los presupuestos van a restringirse. Tendremos que echar más imaginación. Igual no viene mal.

    • 17 junio 2010 a 5:10 #

      Ya estamos:

      Intuyo añoranzas de tiempos de autarquía o del aznarato cuando nos codeábamos con los Estados Unidos.

      Tu quoque, Joselu?

  10. Luzroja
    16 junio 2010 a 22:00 #

    ¿No será que TODO OCURRE PARA BIEN tal como filosofaba Pangloss en el Cándido?

    Nos rebajan el suelo, nos aumentarán las ratios, se liquidarán los programitas educativos, se suprimiran la dotaciones presupuestarias para “experimentos” docentes, se aparcarán las TICs para evitar tener que mantenerlas a costa del presupuesto…

    Confiemos que con 40 alumnos en clase no quede otra que imponer disciplina, porque de lo contrario no habrá ser humano (en este caso profesor) que aguante tanta pamplina, tanto niñato opinador, maleducado e ignorante (aunque la ignorancia es lo que mejor se aguanta), confiemos que la desaparición de los programitas y las actividades ñoñas nos permitan aterrizar en la enseñanza de lo que le compete a la escuela, que la ausencia de “experimentos docentes” aleje de las aulas a los incompetentes y oportunistas, y que el uso cautelar de las TICs, nos permita usar la palabra, que a fin de cuentas es la herramienta del docente.

    Zapatero es el mismísimo personaje de Voltaire hecho carne.

  11. Salao
    17 junio 2010 a 7:23 #

    Excelente artículo David.
    Nadie quiso leer los informes que decían que una unión monetaria sin una única política fiscal y económica común estaba abocada al fracaso.
    La gente no entiende la magnitud del problema, piensan que un 11% de déficit significa que hemos gastado un 11 % más de lo que hemos ingresado cuando este porcentaje es sobre el PIB. En 2009 el gasto público fue de 205.714 millones de € y los ingresos de 105.929 millones de €, gastamos el doble de lo que ingresamos y ya nadie quiere financiar la broma. El recorte aprobado pretende recortar 15.000 millones de € y ya nos están pidiendo 17.000 millones más para el 2011. Los ajustes mayores serán en 2012 y 2013 para lograr el objetivo de un 3% del PIB. Lo peor está por llegar, vivir en un país intervenido es un infierno aunque vivir en uno al que dejan caer es aún peor. Nuestra suerte es que si debes un millón al banco tienes un problema, si debes mil millones el problema es del banco.
    Un saludo,
    P.D. Recomiendo la lectura a quien no lo haya hecho de la propuesta que lanzaste en el post de los motivos de Xoia. Muy valiente y con muchos puntos de encuentro para todas las opiniones.

  12. 17 junio 2010 a 7:47 #

    David, no sé si ego quoque pero pienso que darte un aguijonazo es bueno y estimulante. A todos nos viene bien que alguien nos dé caña. Me gustan los debates de ideas y los estados de contradicción. Tu artículo sobre la reciente historia de España me pareció en exceso pretencioso. Pensé que lo único que te faltaba era fundar un partido político para la refundación de España. Como si fuera tan sencillo enjuiciar nuestra fragilidad histórica y proponer algún sistema para salir de ella teniendo en cuenta de dónde venimos, quiénes somos y en la situación en que estamos. Y estamos mal, muy mal. Tenemos por delante una década o quince años en que las vamos a ver de todos los colores. Le pasó a Japón en los años noventa. Tras un crecimiento acelerado, entró en crisis y deflacción -incluida burbuja inmobiliaria-, y desde entonces no ha vuelto a ser el que era. En tu análisis -bueno pero una pizca suficiente- quieres simplificar cuestiones que son muy complejas, como si pasar por encima de la historia -como un deus ex machina- pudiera redimirnos de cometer errores y salvarnos de nuestro carácter nacional. Como dijo el poeta “Nosotros somos quien somos, basta de historia y de cuentos, que allá los muertos entierren a sus muertos”.
    Pienso que el mundo global está en crisis, que Europa como idea y realidad está en crisis (cada vez somos más marginales) y sobre esto no dices nada, como si España fuera una pieza solitaria o pensaras que es sencillo haber no cometido errores.

    Y cuando pareces añorar Hunosa y Ensidesa, el INI, tal vez Iberia, Telefónica, la España centralizada frente a la diversificación autonómica en que nos debatimos, no cuentas con nuestra realidad que es irreversible. Aquello no podía ser. Estaban en pérdidas cuando lo reconvirtió el gobierno socialista y respondían a los monopolios del franquismo. Para bien o para mal, nos hemos convertido en lo que somos y es difícil volver atrás. A veces también a mí me dan ganas de cambiarme de país. Hacerme francés y olvidar que soy español. La españolidad es algo cargante, y la catalanidad no veas, y la aragonesidad (soy aragonés) también. Pero esto es así. No hay vuelta atrás, y tu análisis merece una crítica razonada y no simplemente aquiesciencia confortable.

    Un cordial saludo.

    • 17 junio 2010 a 9:03 #

      Europa entera está en crisis, dices. Por supuesto, amigo, y no sólo Europa, sino el modelo occidental actual. No entiendo mucho del tema, pero supongo que estamos en ese “tiempo de nadie” previo al vuelco geopolítico. China, Brasil e India esperan su turno. Lo que ocurre es que yo no quería hablar de Occidente en mi artículo, sino de España, y ofrecer otra perspectiva, como ya he dicho, de nuestra historia más reciente. A mi modo de ver, la UE, que se nos vendió como la panacea, está mostrando su auténtico rostro, el que ha tenido siempre: un tinglado pseudodemocrático montado a mayor gloria e interés del eje franco-alemán, que no sólo ahora nos dicta las medidas económicas a llevar a cabo, sino que nos las ha impuesto siempre.

      España tenía industria, sí; ¿aseverarlo me convierte en un nostálgico de glorias pasadas? Esa industria necesitaba una reconversión, sí, ¿pero también su aniquilación? Esta aniquilación fue uno de los tributos que tuvimos que pagar para entrar en la antigua CEE, por supuesto; ¿soy un fan de Aznar por afirmar tal cosa -por cierto, lo del Aznar respondón ante Europa fue una pantomima; no olvidemos que aquel “segundo milagro económico español” de sus legislaturas jamás planteó un cambio en el modelo productivo sino que se basó en en el ladrillo y en los Pocero(s) y Del Rivero(s) que en el mundo han sido-? España -y Europa y USA, claro está, pero ni quiero ni estoy preparado para hablar de ellos- está al borde del abismo, en efecto; ¿denunciarlo me convierte en un tertuliano de casinillo noventayochista?

      Joselu, me gustan los agujonazos. Y, como ves, no he respondido a tu otra crítica, la de la pretenciosidad -no estoy de cuardo con ella, pero sí me parecería verdaderamente pretencioso por mi parte centrar la discusión en cuestiones estilísticas-. He saltado, sin embargo, ante tu alusión al franquismo y la nostalgia aznarista ya que considero dicho argumento un triste tópico hispánico de los tiempos que corren. Cansado estoy de que, ante cualquier desvío de la historia oficial, aparezcan tales calificativos.

      Un abrazo.

  13. 17 junio 2010 a 12:15 #

    Un abrazo, siempre desde la heterodoxia y la disidencia.

  14. Fancisco Javier
    17 junio 2010 a 18:32 #

    Para que España crezca industrialmente es necesaria una apuesta seria por el desarrollo tecnológico, la investigación, la ecología y la educación. Lo cual se ha hecho pobremente, mal y sin un plan racional. Mientras no se apueste decididamente por fomentar la creatividad científica (en vez de amargarle la vida con burocracia, becas paupérrimas y unas infraestructuras científico-tecnológicas pobres e insuficientes) y el desarrollo de la investigación, estaremos muy por detrás de los países del Norte. En relación a países como Austria, Holanda, Francia, .., nuestro número de laboratorios, de patentes, de producción científica, está muy por debajo y por eso nuestro tejido económico es muy débil, a lo que hay que sumar las imposiciones en el campo de la Agricultura, la Pesca y la Ganadería, que escapan a mi comprensión. Nuestro modelo educativo desde luego no favorece nada a que se creen las condiciones que hagan de España un país decididamente europeo.

  15. 19 junio 2010 a 7:27 #

    Queridos amigos:
    No me cabe la menor duda de que el mal sistema educativo es una pieza más -nada casual- del sistema económico-político, el cual a su vez es un eslabón más de la cadena político-económica mundial. Tal vez, como dice David en las últimas líneas de su artículo, lo que se pretenda sea convertir a España en un país de camareros, albañiles, burócratas y prostitutas; en tal caso, mi propuesta sería la siguiente: acabemos con los burócratas, que parecen ser los únicos del cuarteto que no producen nada positivo. Ya fuera de bromas, he visto reflexiones muy atinadas y otras con las que estoy en desacuerdo, pero, reiterando lo dicho de que cada vez estoy más convencido de que la perversidad de nuestro sistema educativo no es casual, me agrego a los que piensan que la reflexión política excede los límites de este foro y pienso además que estamos hablando de hechos y fenómenos muy complejos, para los cuales a veces es necesario decir mucho y retrotraerse mucho para expresar una postura de manera ajustada. Como ejercicio de intercambio de pareceres está bien, pero, si lo tomamos en serio, quizás deberíamos ir pensando en abrir un Deseducativos II: política y economía.

    • 19 junio 2010 a 13:17 #

      Pero si no hay otra manera de tratar el tema educativo en España, Pablo. Si hablamos de la nueva pedagogía, hay que citar la labor de los sucesivos gobiernos que la han hecho posible. Si hablamos de la enseñanza en Cataluña, Andalucía o Madrid, ya estamos sacando el tema de las comunidades autónomas… Y así con todo.

      ¿Hemos de abandonar el análisis de las causas y de las consecuencias del actual sistema educativo? Todo el articulado de las últimas leyes, desde el 70, posee una clara intención política e ideológica. ¿Hemos de obviarla?

      Un saludo.

  16. Ana Belén
    19 junio 2010 a 15:12 #

    Deseducativos II: Política y economía… suena muy interesante. Pues teníais que animaros. El artículo es estupendo, David. El problema de fondo es de una complejidad… casi inabarcable. Lo dicho, necesitamos un Alejandro, pero no dejaremos de buscarlo. Yo tengo la esperanza de que aparezca. Un saludo!

  17. 19 junio 2010 a 17:52 #

    David, la política y la educación van inevitablemente unidas; si tenías dudas, échale un vistazo a la bronca que se ha montado en el artículo de Gregorio Luri, bronca que, como a menudo ocurre, ha empezado cuando a alguien se le ha ocurrido insultar sin pensárselo dos veces antes de hacerlo. Estoy, pues, absolutamente de acuerdo en que no podemos perderla de vista y los ejemplos que pones en tu último comentario son superajustados: ¿se puede hablar de educación y LOGSE eludiendo la política? ¿se puede hablar de los desaguisados educativos de cada particular comunidad autónoma eludiendo la política? ENE O: NO. La organización educativa de la Generalitat está lastrada por una serie de razones políticas de carácter nacionalista, pero, sin ser nacionalistas, los gobiernos de Murcia, Andalucía, Madrid o la inocente Rioja también inoculan su veneno puramente político a la educación. La cesión de competencias educativas a las autonomías ha tenido este efecto perverso. ¡Y las leyes generales, por favor! La LOGSE y sus secuelas están contaminadas por unos preconceptos político-ideológicos que las invalidan de base. Lo que yo te digo es una cosa: ¿de qué habla tu artículo, de política o de educación? Me concederás que habla más de lo primero, lo cual a mí me parece bien, estaría bueno que yo te dijera a ti de qué tienes que hablar, pero sí te hago notar una cosa: cuanto más nos alejemos de nuestro tema y nuestro interés de profesores metidos en un foro de profesores, más en el vacío nos movemos, más difuminamos nuestras reivindicaciones y más a merced de críticas que podríamos ahorrarnos nos ponemos, solo tienes que repasar los comentarios a este artículo. A ver si estás de acuerdo conmigo en esto: en una reunión de veinte profesores que no se conozcan, encontrarás un gran acuerdo o un acuerdo incluso total en temas educativos o en temas políticos que afecten directamente a la educación, pero, tan pronto como rebases ese límite, las diferencias se irán agrandando paulatinamente. Yo pienso que nuestra mejor manera de hacer política es defender cosas como el no al paidocentrismo, la evaluación de conocimientos o la conveniencia del retorno de las competencias educativas al estado. Eso nos convierte en unos personajes muy incómodos.

  18. 19 junio 2010 a 18:56 #

    La reflexión que plantea David López Sandoval es muy sugerente y suscita un debate que va mucho más allá del hecho educativo, un debate de carácter superestructural que a algunos nos desborda. Además, se basa en un análisis de fondo sobre el que habría mucho que discutir.

    Es obvio que el desastre en la enseñanza -que es un hecho para mí indiscutible pero que no está admitido aún en el mundo educativo ni en las altas esferas como una verdad incontrovertible- se encuadra dentro de un contexto social, político e histórico más amplio que el de los problemas particulares de la escuela. La realidad de la enseñanza no es un hecho plenamente autónomo, no es una isla. Coincido con el análisis de David en el diagnóstico de las políticas educativas, culturales, de degradación de la participación democrática, de la desindustrialización, del modelo de crecimiento, al que habría que añadir la corrupción y la endogamia de la clase dirigente y otros males estructurales que condicionan la educación y toda la vida social y política.

    Sin embargo, no estoy tan seguro de que se pueda dar una explicación de lo que nos está pasando a partir de una deslegitimación de todo el proceso de transición democrática, de la influencia de los líderes internacionales en los cambios de la España contemporánea y de nuestra integración en Europa. Es un hecho conocido que Willy Brandt, Olof Palme y el Departamento de Estado de los EE.UU., entre otros, ejercieron en su día una fuerte presión para que el cambio político que se veía venir en los estertores de la dictadura franquista se hiciera de manera controlada y evitara ciertos “peligros”. Concretamente, existía por aquel entonces el temor de que toda la Península Ibérica se viera bajo la hegemonía del “eurocomunismo” en la izquierda y que ese fenómeno repercutiera en una polarización como la que vivía entonces la Italia de Aldo Moro (DCI) y Enrico Berlinguer (PCI). Preocupaba igualmente en las cancillerías occidentales más influyentes que la España posfranquista fuera antiamericana y antiatlantista. En el fondo, los observadores internacionales de mitad de los setenta se tragaron la propaganda del PCE (cuyas fantasías retroactivas todavía las siguen creyendo muchos) al que atribuían una fuerza y un potencial mucho mayor del que realmente tenía. También es verdad que la negociación para la entrada de España en la entonces CEE, hoy UE, nuestro país tuvo que achicarse ante los intereses industriales y agrícolas de los países que podrían haberse visto perjudicados con nuestro ingreso y de las naciones que resultarían beneficiadas con la entrada de España en determinadas condiciones. No soy, a pesar de estos penosos costes, euroescéptico, pues sería justo hablar de la inversión europea en infraestructuras y del impulso a nuestro crecimiento. A España le afectaron de forma rotunda las crisis de 1929 (hundió económicamente la Dictadura de Primo de Rivera, agudizó la pobreza en los años 30, radicalizó al movimiento obrero y a los pequeños propietarios) y 1973 (paro, inflación…), pese a que nuestro país no formaba parte de ninguna institución europea.

    Pero no me consta, o no sé, o no veo, una gran trama dirigista en la superestructura que trazase un plan perfecto que se haya ido cumpliendo paso a paso, con sus repercusiones sobre el sistema educativo. Personalmente no lo creo. Aunque no tengo formado un juicio rotundo sobre el particular ni tampoco soy un experto en la materia.

    Lo que sí tengo muy claro es por qué en política, en economía y en educación hemos llegado hasta donde hemos llegado. Ha sido la conjunción de diversos intereses creados, en los que ha influido una clase política cada vez más oligárquica y con tendencia a la mediocridad. Una clase empresarial con poca tradición emprendedora, más amiga de la subvención, el oligopolio y el beneficio rápido, especulativo. Y un crecimiento del fenómeno nacionalista y autonómico, que es un cáncer para la convivencia, para la democracia, para la unidad de mercado, la eficiencia en el gasto público y para articular un sistema educativo eficiente.

    La crisis educativa tiene una relación con el contexto político, por supuesto, pero el hecho de que seamos un país con una mano de obra menos cualificada que en 1990 no es un hecho buscado. Pienso que es el resultado de la incompetencia de unos cuadros que han ido eliminando la brillantez y el espíritu crítico y la consecuencia de un paradigma educativo equivocado y de unos dogmatismos pedagógicos que desconocían la realidad. Quizá yo esté en el error. Pero no creo que el poder haya estado buscando una sociedad más analfabeta, aunque lo haya conseguido. No creo que el diseño de las reformas buscase los efectos que luego se han producido. En este punto disiento de otros análisis que se han hecho en DESEDUCATIVOS. Villar Palasí, además de defender que España necesitaba más titulados (de hecho los necesitaba; otra cosa es cómo aumentar la población escolarizada sin cargarse la calidad y los conocimientos) tenía una fe ciega en el modelo norteamericano: copió 8 años de primaria y 4 de bachillerato, porque era lo que había en la mayoría de los distritos escolares de Estados Unidos. Luego su equipo fue introduciendo una perversa penetración de la pseudociencia frente a la ciencia porque ese innombrable grupo de presión no tiene razón de ser si la enseñanza se dedica a transmitir el conocimiento y los que lo hacen son buenos especialistas de las respectivas áreas del saber.

    Mi interpretación sobre las políticas educativas, en las que la izquierda gobernante se ha basado más en los principios de la ley 70 que en la tradición republicana –algo de esto hemos dicho ya en DESEDUCATIVOS- es un análisis menos mítico y con perdón, más garbancero. Me da apuro decirlo, pero mi tesis es que el triunfo de la pedagogía sobre la ciencia, las artes y las humanidades es el resultado de la conjura de los necios (tesis que le plagio a una amiga mía, que me perdone). Creo que se han conjugado las visiones más ramplonas de unos tecnócratas nefastos, desde Villar Palasí, que han despreciado el carácter cultural de la educación y que han tenido una visión más instrumental, con muy poca altura de miras. Que se han constituido en un grupo de presión que está por encima de los partidos y los sindicatos, porque está infiltrado en todos los sectores que tienen poder sin excepción. Estos grupos, por desgracia, han contado desde hace décadas con la complicidad de una parte sustancial del profesorado, que ha aplaudido todo lo que supusiera recortar el mérito, el esfuerzo y el conocimiento. En nuestra profesión todas las reformas degradadoras –en la enseñanza media y en la universidad- han contado con el apoyo de los colectivos más opuestos a las oposiciones libres, a la libertad de cátedra, a las categorías profesionales basadas en el mérito, a la excelencia. Hay quien tiene verdadero miedo al conocimiento y al pensamiento libre. Incluyo en ese conjunto tanto a burócratas y políticos como a profesores.

    Los dirigentes de la alta política que han avalado la LOGSE y la LOE no eran conscientes de lo que estaban haciendo. No digamos la LODE, ley cuyo espíritu fue traicionado por los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP. Finalmente fue el triunfo de los mediocres sobre los profesionales y la preponderancia de los tecnócratas sobre los políticos. A ellos les vendieron que se iba a extender la educación, que iba a aumentar el número de titulados, que se iba a cualificar más la mano de obra, que iba a prestigiarse la formación profesional, etc. Detesto toda la pedagogía que subyace a las reformas educativas como el que más. Pero mi tesis –admito que puedo estar equivocado- es que la educación se les ha ido de las manos. El nivel de ignorancia y de frivolidad y las entelequias ideológicas de los grandes dirigentes políticos es inimaginable.

    Hay bastantes cuadros políticos de izquierda de cierto nivel –ex altos cargos y otras personas influyentes- que empiezan a ser conscientes de la debacle. Hemos traído al foro del Manifiesto las declaraciones del exsubsecretario de Educación del primer gobierno socialista en las que critica abiertamente el carácter “fallido” del modelo comprensivo. Hay que entender que si se admite como verdad oficial que la LODE, la LOGSE y la LOE han supuesto un fracaso en términos de escuela pública, igualdad de oportunidades y resultados educativos, quedan deslegitimados todos los que la inspiraron. Y eso supondría un “Big Bang” en las élites educativas. Por eso el búnker se resiste a aceptar la realidad. Porque Javier Solana era el ministro de Educación cuando se perpetró la LOGSE y Rubalcaba el secretario de Estado. Si aparecen como los responsables de un desastre, no pueden ser referentes de solvencia frente a un Zapatero desacreditado. Esa es una de las claves. Y en España en las organizaciones políticas y sindicales hay miedo a hablar con libertad. Esa tendencia se observa, incluso, en algunos claustros.

    Y de nuestro esperpento nacional no podemos echar la culpa al pobre Willy Brandt, que no creo que haya sido un personaje históricamente nefasto, más bien al contrario. Ni al indigno Henry Kissinger. ¿Tienen la culpa la Fundación Ebert (del SPD) o los servicios de información de la Embajada de EEUU de que tengamos 17 taifas educativas con un diseño curricular de risa, una enseñanza comprensiva absurda y una escuela de la ignorancia?

    Por otro lado, conviene tener en cuenta que no todos los sistemas educativos occidentales son tan lamentables como el del Reino Unido, modelo de desigualdad, violencia escolar y resultados desastrosos. Y modelo de inspiración para genios como el inefable Marchesi. Es cierto que el pedagogismo y el funcionalismo anglosajón, tan bien analizados por otros autores de este blog, han sido la receta facilona para los políticos en el poder, con algunos matices en individualidades que sí han tenido conciencia del desastre. También es verdad que muchos de los males de la educación no son exclusivos de España y las tendencias de la pedagogía imperante han arraigado más allá de nuestras fronteras. Si comparamos el nivel de cualificación de los universitarios de otros países de la Unión Europea, vemos que los datos son desiguales. En Inglaterra, patria de la escuela comprensiva, hay una élite minoritaria, formada en colegios de pago, y una masa con un bajo nivel de cualificación. No es ese el modelo de toda Europa, aunque el utilitarismo, la crisis de las humanidades y la escuela-guardería sean tendencias muy extendidas en todo el mundo occidental.

    Volvamos a la relación entre política general y educación. Es un debate imprescindible. Una buena parte de la educación está –o ha estado desde 1981- en manos de partidos nacionalistas o regionalistas que han utilizado la escuela para adoctrinar, crear opinión y trasladar su fantasiosa visión del mundo a toda la población. Por otro lado, tenemos una derecha a la que le interesa mantener los conciertos educativos y dejar a la escuela pública como elemento subsidiario de la enseñanza privada, su válvula de escape. Una derecha, cuyos cuadros han sido en su origen más meritocráticos que los nacionalistas, los socialistas o los de IU, que ha rechazado estética y visceralmente la LOGSE, pero a la que le ha venido muy bien el modelo generado por conciertos + comprensividad. En la otra orilla, una izquierda política y sindical en la que se han instalado la incompetencia y el clientelismo, unidos al dogmatismo de los que profesional e intelectualmente no podían hacer grandes cosas al margen de las estructuras pesebriles de la casta parasitaria. Y ese es un condicionante de la política profesional que no podemos olvidar. La lucha política ha favorecido la selección de los peores, de los que tenían menos escrúpulos, de los que se apuntaban a las estructuras organizativas para medrar al margen de los principios de mérito y capacidad, de los que han despreciado la cultura y el nivel porque no podrían justificar su estatus si a todos los popes se les pidiera que supieran leer y escribir.

    No creo que haya habido ninguna ingeniería social en las reformas educativas. Puedo, por supuesto, estar equivocado. Mi opinión, por el contrario, es que unos ciegos y necios y otros jetas y aprovechados están muy cómodos en el sillón. No quieren ver el precipicio. Por eso no les importa seguir dando pasos adelante en la misma dirección.

    P.S. Comparto el análisis de Pablo: es más fácil aglutinar a grupos de profesores en su rechazo al sistema educativo imperante que hacerlo en torno a una alternativa política de altos vuelos, por muy meritoria, interesante y necesaria que ésta sea.

  19. Francisco Javier
    19 junio 2010 a 20:49 #

    Muchas gracias, Mariano, y muchas gracias a todos por vuestros análisis y vuestra sabiduría. Es un placer aprender con tan buenos maestros.

  20. Fancisco Javier
    21 junio 2010 a 15:29 #

    ¿Qué os parece esta noticia?

    ANDALUCÍA IMPULSARÁ UN PLAN PARA LA IMPLANTACIÓN DEL ÁRABE COMO SEGUNDA LENGUA EXTRANJERA.

    “Esta medida se recoge en el III Plan Integral para la Inmigración en Andalucía 2009-2013, actualmente en fase de borrador, que también contempla la implantación del árabe en algunas Escuelas Oficiales de Idiomas que actualmente no lo tienen autorizado o la inclusión de la material “Español para extranjeros” en una Escuela Oficial de Idiomas aún por determinar.
    El Plan, que cuenta con actuaciones en las áreas de Acogida e Integración, Enseñanza del Español y Mantenimiento de las Culturas de Origen, cuenta con un presupuesto inicial de casi 2.500 millones de euros, que supone casi el doble de lo invertido en el II Plan Integral (2001-2004). ”

    (Fuente: http://www.aprendemas.com/Noticias/DetalleNoticia.asp?Noticia=6352 )

    Transcribo el comentario de “Lokare”, que puede consultarse públicamente en el foro de la página citada de la web Aprende más.com:

    “Para más INRI, este “maravilloso” plan de estos Descerebrados, tiene un presupuesto estimado de 2500 Millones de Euros hasta 2013. Y resulta que con la reducción de sueldos de funcionariado y congelacion de pensiones se han “ahorrado” 1500. Esto es una verguenza. Saquemos a estos Inútiles del Gobierno antes de que hundan del todo nuestro país, cultura y costumbres. Y a la cabeza un tío de León, manda Huevos. Si nuestros ancestros lo viesen”

    Un saludo.

    • julian esteban balbi
      25 marzo 2011 a 3:02 #

      soy argentino y hemos vivido las mismas circunstancias , parece increíble al menos para mi descubrir que les pase a ustedes , acá cuando nos pasaba lo mismo nos refregaban el ejemplo de España. a nosotros nos quieren relegar a ser una nación bananera, podemos darle de comer a 400millones de personas, si siempre y cuando no sean argentinas porque acá tenemos chicos muriendo de hambre y la gloria de la que nos hablaron nunca llego, nuestra industria desapareció el buen trabajo quedo para los hijos de… y la educación nos sumió en la incultura y la penetración cultural. nuestros jóvenes son clones de si mismo no hay pensamiento , y mucho paco (droga que mata en pocos días ) en fin me gustaría seguir en contacto me identifico con sus ideas organisense y hagamos algo desde su patria hija saludos, y vamos hombre que mas testarudos que ustedes tio no hay ningun latino.

      • Jesús San Martín
        25 marzo 2011 a 9:23 #

        Gracias por el apoyo Julian. A ver si salimos, y ojala seamos tan testurados como dice, pero nuestros clones son muy debiluchos y no veo que tengan fuerza.
        Un saludo

  21. Maximiliano Bernabé Guerrero
    25 marzo 2011 a 7:28 #

    Muchas gracias, Julián. Me alegro mucho de que alguien confíe en España. Precisamente desde Argentina. Yo también tengo alguna confianza de que no acabaremos yéndonos al carajo del todo, aunque, cada vez, el hilo de la esperanza se hace más fino. Y eso es lo peor que nos pasa, mucho peor que los gobernantes ineptos de que nos hemos dotado, que aquí la mayoría de la población da la batalla por perdida antes de comenzar. A veces creo que los únicos españoles auténticos que quedan son algunos habitantes de nuestras naciones hermanas de América y los judíos sefardíes.

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