¿Está todo el pescado vendido?

Maximiliano Bernabé Guerrero

No, de ningún modo. En la enseñanza española, no. Vamos a echar una ojeada a cómo está el panorama, la correlación de fuerzas ahora que se aproxima el fin del curso. No sólo que nada está perdido, sino que las cosas comienzan a moverse para quienes propugnamos un cambio radical y profundo en el sistema de enseñanza español. La presentación de dos iniciativas, el Manifiesto de Maestros y Profesores y el Manifiesto por una vuelta al sentido común en la enseñanza, el primero con propuestas más netas y el segundo con más vocación de transigir, puede dar lugar a hacer cálculos sobre las adhesiones que han tenido, y a compararlas con el No es Verdad del año pasado, lanzado por los sectores pedagocráticos progres, partidarios del desastre en el que ellos mismos han convertido nuestra enseñanza. Ése es un camino errado. Para ser sinceros, ninguno de los tres ha tenido una respuesta masiva. El No es verdad tuvo un lanzamiento a toda página, con presentación de bambalinas, como corresponde a un manifiesto del poder, del mismo sistema que ha dinamitado pacientemente la formación de niños y jóvenes. Los de los que nos oponemos a esto han sido un poco más artesanales, por decirlo de algún modo. Espero no ser temerario si digo que el número de firmas no importa tanto; de lo que se trataba era de echar a andar la máquina que ha hecho posible que se hable de unos problemas negados desde el poder. Y ya se dicen cosas que hasta hace unos meses eran, como mucho, cuchicheos de pasillo o de foro de internet, no sea que me vayan a oír. Y luego hay que considerar que llevamos más de veinte años de desmontaje sistemático de lo que era un andamiaje educativo basado en el mérito y el esfuerzo. Esto no es que deje huella, es que ya ha formado varias generaciones de ciudadanos y profesores con su horizonte en el vacío con el que un grupo de trepas y vividores ha sustituido el cultivo de la responsabilidad humana. Ya es un logro que alguien quiera salir de este lodazal, a veces a trompicones, medio confundido, en ocasiones dando palos de ciego, mezclando conceptos claros con otros viciados por la secta pedagógica. No es extraño que oigamos a un compañero indignado hablar de autoridad, respeto, excelencia, y al rato de la escuela inclusiva. Como le sucedía a Winston Smith, el protagonista de 1984, que no había conocido otra cosa que el horror gris y, sin embargo, sentía un impulso que le empujaba a elevarse y rebelarse. El que compañeros, que hasta hace unos pocos meses seguían sin rechistar la doctrina del orientador de turno, estén dando esos pasos es muy importante. Ahora mismo tampoco hay que ser excesivamente exigente. Si hago un recuento de a cuántos allegados he pedido que firmen el Manifiesto de Maestros y Profesores, y cuántos lo han efectivamente firmado, llego a un 10%. Y sólo se lo pedí a quienes estimaba receptivos a estas tesis. Lo eran. Y lo son. ¿Por qué no se adhirieron, pues? Diversas razones, sin duda. Desde la pura desidia del perpetuo dejarlo todo para mañana, hasta el “estoy muy ocupado, luego lo leeré”, a la propensión de algunos a sacar objeciones de cada coma, cual frustrado teólogo bizantino. Y así hasta llegar al puro miedo “No sea que vayan a ver mi nombre”.

Hemos de pensar que quienes defendemos un cambio radical en este sistema de enseñanza somos una minoría muy pequeña. Los pedagócratas convencidos también lo son, aunque un poco más abultada y engrasada al calorcito del poder todos estos años. En medio de los dos polos hay una masa más o menos indiferente de la que ahora algunos están saliendo. Esto no debe descorazonarnos. La gran mayoría de los miembros de la Resistencia Francesa se unieron a la misma en el verano de 1944. Antes sólo estaban dando el callo cuatro locos. Nosotros no nos jugamos tanto, ahora bien, estoy seguro de que muchos indiferentes se nos acabarán sumando. Incluso algunos que todavía nos miran de reojo. Así es como están las fuerzas en este final de curso 2009-10, en el que ha fracasado el llamado pacto educativo y han comenzado los recortes en lo público. Debemos congratularnos del hundimiento de esta propuesta de pacto, balón de oxígeno ya desinflado para quienes perpetraron el desastre. A ello hemos contribuido no poco nosotros, con nuestros dos manifiestos. Si los partidos y sindicatos hubieran sacado adelante el “pacto de los montes”, el supuesto giro para que todo siga igual, a la hora tan deseada en que un gobierno emprende por fin el desmontaje de la infamia pedagocrática, aquél lo tendría ahora mucho más difícil, aunque sólo fuese frente a una opinión pública fácilmente maleable y movilizable tras la raída bandera de tres o cuatro conceptos (Ay, libertad y democracia ¡Cuántos desmanes se cometen en vuestro nombre!) y siempre sensible a eso que llaman consenso. ¿Qué actitud hemos de tener los maestros y profesores ante la coyuntura en la que nos encontramos? Tranquilos pero alerta. Los cambios históricos parece que nunca llegan, sin embargo, a veces sí que lo hacen. Y dentro de poco, el deterioro de la situación social y económica va a actuar como circunstancia propiciatoria. En lo que al cambio en la enseñanza se refiere hay varias maneras de asumirlo, de esperarlo:

  • Quienes, o bien absorbidos por sus cargas familiares, o porque sólo piensan en el café del recreo, en su fascinante vida social o en el próximo puente, deambulan, puede que atareados, puede que ociosos, esperando que el cambio venga del cielo. Haciendo uso de la alegoría, son los que cuando oyen que la Historia anda suelta por su barrio siguen encerrados en casa.
  • Hay quien espera que tanto los psicopedabobos que imparten doctrina como los mariachis que cantan a su alrededor, al igual que los miembros del gobierno central y de los gobiernillos autonómicos, acaben por convencerse de la coherencia lógica de nuestras sensatas propuestas y salgan del error. Algunos esperan que los políticos un buen día se levanten llenos de luz y decidan volver al sentido común en la enseñanza. Otros, más voluntariosos, escriben en blogs y alguno hasta juiciosos artículos y libros. Y se quedan ahí. Éstos son los que sacan la silla al portal de su casa y se sientan a esperar a la Historia.
  • Están aquellos que saben que para que el cambio llegue, y en ello nos va mucho -para empezar, parte del porvenir de nuestra nación, España-, es necesario que la sociedad civil haya empujado, propiciado si se quiere, que quien ocupe el gobierno en la próxima alternancia emprenda los cambios necesarios, derogue prácticamente todo lo que se ha legislado en Educación desde 1990 y lo sustituya por normas basadas en el mérito y en el esfuerzo como motores del progreso individual y colectivo. Volviendo a nuestra alegoría, son los que se echan a la calle a buscar a la Historia y se llevan de paso a alguno de los que esperan en los portales. Casi nunca la encuentran, alguna vez sí.

Ahora vamos a prepararnos para descansar durante el próximo verano, que el otoño nos pille frescos porque vamos a necesitar las fuerzas durante el curso que viene. Vamos a necesitar mucha energía.

Imprimir artículo

Share

Anuncios

Etiquetas:,

Categorías: Rebelión

Suscribir

Suscribirse a nuestros perfiles sociales y feed RSS para recibir actualizaciones.

20 comentarios en “¿Está todo el pescado vendido?”

  1. Juan
    11 junio 2010 a 10:31 #

    Bien. Me parece bien que nos animemos unos a otros, al fin y al cabo, un poco de optimismo nunca viene mal. Pero con la idea, a mi parecer acertada, de que somos de verdad una minoría en medio de la desgana y los convencidos logsianos el panorama no es precisamente alentador. En cualquier caso, ante esta situación, yo me he preguntado muchas veces qué hacer, y lo único que se me acaba ocurriendo es seguir haciendo lo que ya estamos haciendo: escribir y publicar artículos, seguir con nuestros blogs, colgar escritos y artículos en los tablones de anuncios de nuestros claustros y. . . y poco más. Ojalá pudiéramos hacer algo más.
    Por cierto, en Crisis Educativa propusimos otro Manifiesto que llegó a alcanzar 1936 firmas:
    http://crisiseducativa.wordpress.com/2009/02/21/los-abajo-firmantes/
    O sea, que manifiestos disidentes son, al menos, tres.

    Saludos

  2. David Arboledas
    11 junio 2010 a 10:40 #

    Estoy de acuerdo contigo en que algo está cambiando. Los comentarios a pie de pasillo no sirven más que de terapia de grupo; pero el salto a la acción, ese que tanto cuesta y que sólo unos pocos hemos dado, es cuestión de tiempo que se produzca en más gente. No hablo sólo de nosotros como docentes, sino también de padres. Muchos están, y me incluyo, preocupados por qué se enseña a sus hijos y qué se les exige. Yo, sinceramente, tengo alguna esperaranza, Todo proyecto cuesta, es el esfuerzo lo que puede permitirnos llegar más lejos. Triunfar ya no dependerá tanto de nosotros como de la idea que cale en la opinión pública. Y tengo esperanza porque muchos interinos jóvenes y funcionarios de carrera que pasan por mi centro han dicho ¡basta! Así que la Nacional Psicopedabobía aún no ha hecho suyos a los que van llegando y en ellos está el futuro de nuestro “movimiento”. Así que tendremos que recuperar fuerzas y plantear idear para comenzar el septiembre con ganas nuestra “pequeña revolución”.
    Saludos

  3. Maximiliano Bernabé Guerrero
    11 junio 2010 a 12:05 #

    Compañero Juan, no conocía el manifiesto de Crisis Educativa, lo he leído y de acuerdo. Mi ignorancia viene en apoyo de lo que quería decir ahora. Por muy coherentes e incisivos que seamos en nuestros escritos en ésta y otras web, mucha gente no lo leerá nunca. Si damos el siguiente paso y los difundimos en el tablón o en la mesa de la sala de profesores, lo leerán unos cuantos más, y, como mucho, nos convertiremos en el rarito del instituto. “Sí, cuánta razón tiene, pero yo no me meto, no vaya a ser que… Total, me pagan…” Lo que quiero decir es que si continuamos hasta la eternidad limitándonos a nuestra lógica y coherencia irrebatibles corremos el riesgo de convertirnos en una rareza de zoológico, inofensiva, que, si acaso, sólo ruge ante los visitantes. Como esos liberalotes viejos de los relatos de Galdós y Clarín, que enseñaban a los forasteros como curiosidad. “Aquí está el profe antipedagógico. Uy ¡Qué gracioso!” ¿Qué hacer? Y con esta pregunta no caigo en el leninismo, siempre he estado bastante lejos del comunismo, aunque no vendría mal aprender de la teoría del tal Vladimir Illich Ulianov sobre cómo pasar a la acción. Audacia ante todo. Hacer lo que no se espera que hagamos, y empujar, que el muro no es tan sólido como parece. A partir de Septiembre vamos a ver cómo el deterioro de la economía y de la vida política hace que se cuestionen algunas cosas, entre ellas nuestro modelo educativo. Va a ser el momento de actuar: Afirmación de nuestra libertad de cátedra, negativa a burocratizarnos, no regalar aprobados a nadie, y todas las medidas de resistencia pasiva y desobediencia (en el filo de la alegalidad) de las que venimos hablando desde hace un mes más o menos.

  4. Francisco Javier
    11 junio 2010 a 13:11 #

    Estimado Maximiliano,

    te doy toda la razón. Propongo la elaboración de un dcumento, algo así como un “manual de resistencia” en el que queden reflejadas todas las propuestas que han ido apareciendo de modo disperso y que son muchas. Se trata, en efecto, de medidas de acción algunas al borde de la ilegalidad, pero perfectamente asumibles.

    Por lo demás, hay que tener paciencia y estar alerta para aprovechar el momento oportuno. De momento, a mí me parece de suma importancia el seguir haciendo la labor de llevar a cabo una reflexión crítica demoledora y profunda. Cuanto más seria y fundada, más daño hará. Las transformaciones sociales son de tanto mayor calado, cuanto más profunda es la base sobre la que se sustentan. No olvidemos tampoco, que propuestas de acción ya han sido sugeridas en este foro y que estamos a la espera de su realización.

  5. Pepe
    11 junio 2010 a 14:05 #

    frikiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

  6. Atticus
    11 junio 2010 a 16:06 #

    Cuánta razón tiene Pepe: está página está llena de frikis. Lo que no sé si sabe es que dicha palabra proviene de la castellanización de “freak”, que el diccionario Collins define, entrre otras acepciones, como fenomeno y suceso anormal. En 1932, Tod Browning rodó una magnífica película con ese título. Pero tal vez eso sea mucho pedir a ciertas mentes, que ignoran el castellano, el inglés y el deseo de saber en general (esto es lo más peligroso). Aquí, pues, hay mucho friki: gente que piensa, que no está dispuesta a seguir la corriente, a masticar el pienso dulce y adormecedor del correspondiente boletín oficial de la cosa “heducativa”.

    Me agrada la reflexión que haces porque yo la hago en voz alta en cada Comisión de Coordinación Pedagógica (otro contrasentido llamarla así). Mis compañeros miran hacia otro lado. Algunos hasta dicen cosas como “Antes era peor: tabajábamos por la tarde y hasta teníamos claustro los sábados”. Pues vale. Pero a la hora de decir “Ya basta”, vamos a hacer las cosas de otro modo, nos quedamos solos. Bueno, pues bien, los acomodados, los que esperan la jubilación o la licencia por estudios, los alérgicos a la tiza, los fatalistas, los contaminados por ese lenguaje asignificativo, etc., son muchos, mayoría. Pero no es antidemocrático decir que se equivocan: se trata de preferir un buen argumento a una mala instrucción. Hay que seguir dando la murga, con razones, siempre, al borde de la desobediencia, sí, incluso desobedeciendo, pero nunca escaqueandonos, siempre dando la cara. De hecho, somos un colectivo en el que podemos plantarnos ante los poderosos sin que nos echen (eso sí, gratis total no es).

    He de decir, en descargo de mis orientadores (tenemos dos) que son lo mejor que me he encontrado en mis 23 años en las aulas: tienen los pies en el suelo, no nos atosigan con papeleos inúitiles, nos ayudan, nos solucionan problemas. A veces hasta nos piden perdón por “instrucciones” que llegan de arriba y que no pueden ignorar, pero que saben necias e inútiles. Sirven para eso, y se lo agradezco. No siempre es justo el epíteto de “pedabobos” aplicado a todos ellos.

    En resumen, audacia, sí, acción, imaginación, no ceder, no conformarse.

    Lo que no veo, David, es que los nuevos profesores que van llegando estén en esta línea. Más bien al contrario, pero puede ser una percepción subjetiva o simplemente que me he topado con todos los que “creen” (porque se trata de fe) en este tipo de “sueños de la razón”. Ya sabemos lo que producen.

    • David Arboledas
      11 junio 2010 a 16:29 #

      Evidentemente las percepciones son, por definición, subjetivas. Yo al menos he tenido la suerte de encontrarme con “nuevos” en contra de este absurdo modelo. Claro que, mi instituto es tan tan penoso que todo el mundo quiere salir corriendo. De hecho, fíjate, el pasado año llegó un funcionario en prácticas de matemáticas (de los que aprueban a la primera y sin haber sido interinos) y en mayo lo dejó. Renunció a su plaza porque no imaginaba lo que es meterse en un aula. Yo no hubiera renunciado, claro está, pero eso de que todos los nuevos están anducidos por la nacional pedabobía, al menos en mi instituto, no. De todos modos sería lo más normal, pues vienen de este modelo, pero no aguantarán mucho la soplapollez educativa que nos quieren hacer creer que es de lo bueno lo mejor. Y ahí también está nuestra función. Si el sicólogo de turno hace apología de su logse, yo la hago de lo contrario: del sentido común. Por último, reivindicar nuestra libertad docente en la metodología, no aprobar a nadie que no se lo merezca por resultados o pausar tanto los trámites burocráticos que no de tiempo a hacerlos (mi tiempo libre es libre y lo dedico a mis hijas, que no me pagan por trabajar en casa, ¿o sí?) no es ilegal, desde luego. Además, con la nueva bajada de sueldo ya son muchos los funcionarios y no sólo docentes que me han comentado que van a ralentizar al máximo el ritmo de trabajo. Así que hagámoslo. Yo ya desde primeros de septiembre he decidido, unilateralmente, claro, dejar de hacer fotocopias a mis alumnos. Me cuestra mucho esfuerzo (seleccionar, fotocopiar, rellenar los papelitos al secretario, ordenar las copias, repartirlas…); así que he abierto una web donde iré colgando cosas para que el que tenga interés pueda imprimirse las susodichas y, el que no, nos permitirá ahorrar papel. ¡Pobres árboles!

    • Ania
      11 junio 2010 a 18:50 #

      Los “nuevos profesores”, sobre todo si son interinos, practican mayormente el donde estuvieres haz lo que vieres. Si topan con un Deparatamento “deseducado” pues se muestran “deseducados”; si , por el contrario, sus Jefes y definitivos cercanos son logsianos , pues ellos…también. Salvas las excepciones claro y, como dijo algún compañero más arriba, no sale del todo gratis.

    • Francisco Javier
      12 junio 2010 a 19:17 #

      1) Muy acertado tu comentario sobre los orientadores. Es cierto que no son todos iguales y es de justicia señalarlo. Yo hasta ahora he encontrado las siguientes versiones: la soberbia pedaboba, la histérica pedaboba, el estricto anodido burócrata pedabobo y un orientador como los que mencionas (que no te daba trabajo absurdo, te dejaba en paz y se tomaba con distancia su terbajo.)
      2) Respecto a las nuevas hornadas de profesores hay que tener en cuenta que la experiencia es determinante y que en los primeros años todavía uno está despistado, es más iluso.

  7. 11 junio 2010 a 20:32 #

    Buen análisis el de la correlación de fuerzas respecto a las adhesiones y oposiciones a la enseñanza basura logsiana. Con un pequeño matiz, los talibanes de la secta están mejor situados en los puestos de mando e influencia.

    Durante décadas algunos estábamos descorazonados y decepcionados porque el desastre pedagógico no había tenido la contestación que se merecía. Salvo individualidades esporádicas.

    Sin embargo, con la educación termina pasando lo mismo que con la economía: ya no podemos ocultar que el rey está desnudo. La ruina es tan obvia que aferrarse a su negación resulta ridículo.

    Y aunque no esté articulada la alternativa educativa, sí se detecta un crecimiento de una actitud crítica respecto del orden establecido. Cuando apareció el infumable manifiesto NO ES VERDAD quedó claro que el búnker percibía que empezaba a circular un estado de opinión que constataba lo obvio y ponía en cuestión la ficción de un mundo educativo feliz y armónico, en constante progreso.

    Se han sucedido libros que analizan muy bien el desastre educativo y que han sido bien acogidos y leídos (El panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo; La secta pedagógica de María Ruiz; La enseñanza destruida, de Javier Orrico; Progresa adecuadamente, de Xabier Pericay). Ese discurso antipedagógico ha empezado a calar en la sociedad, aunque todavía insuficientemente. Y no eran sólo colaboraciones en la prensa “de derechas”. La percepción de que la enseñanza se ha degradado hasta límites insoportables es ya un secreto a voces en todas partes, en las universidades, en amplios sectores de la opinión pública y en menor medida, de la opinión publicada.

    Coincido plenamente con las ideas expresadas en DESEDUCATIVOS de que todo lo expuesto en el párrafo anterior no es suficiente. Y comparto la idea de que hay que pasar a la acción.

    Pero por acción se pueden entender muchas cosas.

    Una de las acciones es ya el contribuir a crear y extender un estado de opinión. El discurso oficial no ha tenido enfrente nada articulado hasta hace dos días. La creación de opinión topa con la distinta receptividad de los medios a un discurso crítico con la pedagogía imperante. Hasta ahora el único discurso extendido era el oficial, que sigue siendo mayoritario pese a haber perdido su casi monopolio. El asociar absurdamente cualquier crítica a las pedagogías logses-loes con posiciones de “derechas”, “fachas”, “nostálgicos”, “segregadores”, “reaccionarios” y otros argumentos ad hominem tan intimidatorios como espurios ya no cuela como antes.

    Aparte de aunar todas las iniciativas (los que hemos firmado el manifiesto de Ricardo Moreno y el de Deseducativos, Crisis, Piensa, etc…), tener altura de miras y no entrar en bizantinismos y traducir el malestar, el espíritu crítico y la oposición en una fuerza real con capacidad de influir, es importantísimo llegar al mayor número posible de gente. Y deslegitimar a la secta pedagógica, a los pancistas clientelares y a todos los que han vivido del cuento sosteniendo de forma tan infame el chiringuito.

    Ojalá esta coyuntura tan negativa en lo económico sirva para hacer estallar una protesta eficaz contra la pedagogía establecida. Exigir que se acabe el despilfarro alrededor de la educación, pero que no es un verdadero gasto educativo y debilitar a los sindicatos como pseudorrepresentantes carentes de legitimidad de ejercicio, son pasos que pueden favorecer un avance en la dirección adecuada. Se les quitarían medios que tienen con los que juegan con ventaja.

    “Derogar prácticamente todo lo que se ha legislado en educación desde 1990”. Es en el fondo una oración desiderativa que algunos compartimos y aplaudimos a rabiar. ¿Realmente los que sucedan en el poder a los que están quieren llegar tan lejos?

    El problema de la eventual alternancia en el gobierno es que la herencia es tan complicada y la pedagogía instalada está tan blindada que no va a ser fácil la tarea. No va a ser fácil defender la escuela pública porque los que vienen defenderán el fortalecimiento de la concertada. No va a ser sencillas tampoco luchar contra las taifas educativas (una de las peores perversiones de nuestro sistema), pues los nacionalismos son fuertes y hasta en los dos grandes partidos tienen mucho peso los califas y caciques regionales.

    Sólo el convencimiento de que la educación necesita un nuevo impulso que rectifique veinte años de necedad podrá permitir algún avance. Y para ello se necesitan interlocutores en la sociedad civil. ¿Sirven de algo los actuales partidos, sindicatos, asociaciones de padres, expertos, periodistas especializados en educación y burócratas y asesores de la administración? ¿Quién puede ser el sujeto del cambio necesario?

    • Francisco Javier
      12 junio 2010 a 19:35 #

      Articular ese discurso, que apenas se había dado de forma expresa, es una tarea fundamental. El arma ha de estar bien afilada para la batalla. Articular el discurso crítico con todo rigor y difundirlo ya es una forma de acción. Es cierto, yo también deseo pasar a la acción real, esa que sentimos en nuestros cuerpos, pero hay que tener paciencia. Tus comentarios, estimado Mariano, me parecen muy acertados y la cuestión qué planteas sobre el quién del sujeto del cambio expresa con exactitud nuestro problema. Pensar en una transformación radical de la estructura férrea bipartidista y del emporio sindical es de momento difícil de pensar. Pero ir calando en la opinión e influir en la realidad (con nuestro pensamiento y nuestros actos), sí que es posible y lo vamos a hacer.

  8. Ynllino
    11 junio 2010 a 21:47 #

    Oficialmente, me “convertí” en profesor de secundaria hace siete años, aunque había querido serlo desde casi que tengo consciencia, sobre todo porque admiraba profundamente a mis maestros. Tengo treinta y tres años y me la repampinflan los psoes, pepés, ius, etc. Nunca he comulgado con la Santa Iglesia Lógsica, pero hasta hace poco la herejía no me había tentado. Cada día siento crecer en mi interior un rabia incontenible que no sabía que existía; meditando mucho, he llegado a la conclusión de que está provocada por el engaño que he recibido, esto es, cuando decidí ser profesor, creía que la enseñanza era otra cosa, lo que yo había vivido, y no esta porquería, esta tortura diaria, esta decepción a ojos vista, esta descomposición a cámara lenta que todos vemos y casi nadie denuncia. Por todo ello, considero este foro una isla en el océano donde respirar el aire de la contestación, aunque a veces pueda parecer simplemente una terapia de desahogo. Quiero que sepáis que no estáis solos, que -aunque pocos-, cada día se os unirán más. Es más, si miro alrededor, veo la llama del “basta ya” sobre todo en los de mi edad, y no tanto en los más viejos, a los que parece habérseles agotado el magma y de los que ya parece salir sólo humo y ceniza pesimista. Un saludo.

    • 11 junio 2010 a 22:58 #

      Colega, un abrazo muy fuerte.

    • 12 junio 2010 a 9:32 #

      Alentador comentario. Que las nuevas promociones de profesores no caigan en el conformismo. Un saludo cordial.

    • Ana Belén
      12 junio 2010 a 14:38 #

      Ynllino, me identifico totalmente con lo que dices.

  9. Luzroja
    12 junio 2010 a 21:31 #

    El problema del espíritu “deseducativo” es que precisa del uso de la razón, la crítica y los argumentos para abrirse camino.
    Desplegar semejante arsenal ante un determinado número de personas que se creen sabedores de la verdad, es tarea de “frikis”, como muy bien dice Pepe (sin saber muy bien lo que dice).
    Es ese presunto saber que nos dice Ortega el que tapona el lugar por donde podría penetrar la auténtica verdad.
    La Verdad exige argumentos y cuesta darlos, exige atención y comprensión y cuesta prestarlos, implica reflexión y asunción y cuesta llevarlas a cabo.
    Es, en definitiva, saber colocar en el lugar de tiempo, espacio y oportunidad precisos, la potencia que tiene el conocimiento de las cosas sobre la mera opinión.

    Por esto, hablar diciendo algo, suele ser difícil.

  10. Jorge
    15 junio 2010 a 19:06 #

    Una pena encontrar compañeros que huyen del debate sin crucificar las opiniones de otras formas de educar. Abandonamos la ciencia cuando caemos en descalificar no ya los argumentos sino a las personas que argumentan. Abandonamos la educación cuando abandonamos el respeto por las personas y por las ideas. Vuestras críticas quizás con argumentos de razón se pierden entre el odio. Así no podemos ser educadores.

    Jorge

    • Ana Belén
      15 junio 2010 a 23:09 #

      ¿Odio? indignación en todo caso. Y si esa es tu opinión (y de paso la del siguiente comentarista) es que no has dedicado mucho tiempo a leer los muchos artículos de este blog. No hay ni uno que emita una crítica gratuita a la pedagogía que lleva la batuta de la educación en este país que carezca de sólidos argumentos. Aquí no se critica a la pedagogía y los pedagogos sin más, sino a aquellos que dirigen el búnker logsiano (al abrigo de los políticos) en el que absolutamente nada es cuestionable. Ellos y sus seguidores son los que están en posesión de la razón, y mientras, la educación pública en España está en quiebra, por no decir directamente que está muerta. Y contra eso es contra lo que nos manifestamos los que aquí escribimos. Podéis estar o no de acuerdo, pero eso no hace que el estado de cosas de la educación en este país sea el que es. Y hay evidencias que no se pueden ya negar ni esconder ni disfrazar.

  11. Juan
    15 junio 2010 a 19:33 #

    Pues me parece que no tiene ni pies ni cabeza lo que dices. No creo siquiera que hayas leído el Manifiesto NO es verdad. ¿De qué poder hablas? Me río por llorar. Estás haciendo todo lo que criticas de los demás. Intenta encontrar a dos más como tú y el mundo está salvado. Con la crítica absurda y burda sólo consigues desacreditar el poco crédito que tuvieras. ¡Anda que no te queda nada por aprender, estudiar y vivir! Yo no me atrevería ni criticar a mi vecino, más aún a toda una sociedad, o un colectivo de pedagogos, psicopedagogos y otros profesionales. ¿Realmente te ha dado la vida para conocerlos a todos? Tío, eres un genio!

    Abrazotes

  12. Luzroja
    16 junio 2010 a 19:37 #

    Jorge escribe: “Abandonamos la educación cuando abandonamos el respeto por las personas y por las ideas”.

    Considero que la verdadera educación y la completa formación del ser humano está precisamente en el debate y en la crítica de las ideas. Las ideas no son respetables por el mero hecho de que sean formuladas, miles de ideas nutren los códigos de comportamiento de muchas culturas que atacan de lleno a las más elementales dignidades del ser humano: la idea de la virginidad genera la ablación del clítoris, la idea de la “belleza” llevó a reducir a muñones deformes los pies de millones de chinas durante miles de años, la idea de la tradición lleva a miles de niños a ser “niños camelleros” cruelmente vendidos, y sistemáticamente maltratados, la idea de una raza superior llevo al exterminio de los judíos…y así un largo etcétera.
    En educación, hay ideas que atacan a la más elemental de las razones: la idea de la “igualdad”, que desprecia la natural y soberana diferencia entre todos, la idea rousseauniana, que carga el mal sobre el conjunto social sin considerar la voluntad humana, la idea pedagógica logsiana, que determina que aprender es algo ajeno al sujeto y está completamente supeditado a los métodos pedagógicos despreciando lo más elemental del acto aprendiz, que es practicar, ejercitarse, estudiar hasta dominar el asunto a aprender…

    No todas las ideas son respetables, y podríamos decir que es un ejercicio de decencia intelectual y de respeto al otro, el tomarse la molestia de confrontarse con él esgrimiendo la más valiosa de las armas con las que se pelea en los debates: el razonamiento.

    Por ello, Jorge, te reto a un debate en el que podamos confrontar nuestras ideas y la primera podría ser precisamente ésta: NO TODAS LAS IDEAS SON RESPETABLES.

    Es tu turno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: