Jubilaciones docentes. ¿Sobran los profesores tradicionales?

Mariano

Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver
Rubén Darío

Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.
Jorge Manrique

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Antonio Machado

Un asunto que suele ser tema de conversación habitual entre docentes que ya han pasado de los 50 tacos es el de la jubilación. Desde 1990 existe para los niveles “no universitarios” la opción de jubilarse anticipadamente y en los últimos años esa posibilidad también se ha extendido en ciertas universidades para los profesores de la enseñanza superior.

Como todo el mundo sabe, esta modalidad de jubilación para los profesores, que lleva casi veinte años en vigor, es un retiro incentivado del que se puede disfrutar a partir de los 60 años de edad si el interesado reúne determinados requisitos de servicios prestados y de antigüedad.

El abandonar la vida laboral provoca entre los asalariados con una cierta cualificación sentimientos encontrados. No así entre los trabajadores de la industria y los servicios, que la perciben en su mayoría como un beneficio y entienden que tener que trabajar hasta los 67 años es una lacra y un recorte de derechos. Entre los “intelectuales” no hay unanimidad al respecto. Para unos dejar de trabajar es una liberación de una carga demasiado pesada, mientras que otros la perciben como un trauma y una expulsión de la vida activa.

Cuando se aprobó en 1984 la ley/30 de Reforma de la Función Pública, jueces, catedráticos de universidad y numerarios de altos cuerpos del Estado denunciaron como una ominosa agresión la jubilación forzosa a los 65 años. Que duró menos que un spot y sólo afectó a un reducido número de profesionales, pues pocos años después se estableció para los funcionarios la eventualidad de prolongar el servicio activo voluntariamente hasta los 70 años. Reposición legal que se logró tras numerosísimos recursos, cartas de protesta y presiones corporativas de quienes no querían verse desposeídos precozmente de su condición de trabajadores en activo.

Pero desde entonces ha llovido mucho y entre el funcionariado docente poder retirarse de los ruedos antes de tiempo ya no se percibe como una marginación ni un envío al ostracismo.

Sólo tenemos que ver a nuestro alrededor cuántos “enseñantes” se han acogido a las llamadas jubilaciones LOGSE y LOE para constatar que cortarse la coleta, colgar los guantes o tirar la toalla ha sido la salida elegida por un porcentaje significativo de profesores nada más cruzar la frontera de la edad sexagenaria.

Los funcionarios docentes no se pueden quejar de las condiciones de acceso a la jubilación existentes hasta ahora. Otra cosa es la propia condición del profesor, que el sistema ha ido degradando y que quiere convertir en un mero pelele de la estúpida pedagogía oficial. Lo cierto es que el colectivo de los profesores del sector público es de los pocos que en este momento tiene una jubilación “a la carta”, privilegio del que no gozan otros trabajadores y profesionales, a los que o bien reconvierten por imperativo categórico o no les permiten la retirada previa cuando ellos quieren, según los casos. La jubilación anticipada e incentivada específicamente destinada a los funcionarios de la enseñanza no sabemos cuánto va a durar con la que está cayendo en la economía.

También es patente la simpatía con la que los más veteranos han ido viendo que la jubilación incentivada se fuera prorrogando legislatura tras legislatura. Cuando en las conversaciones para sellar el malogrado pacto de la educación fueron llamados los sindicatos, no es extraño que la prórroga de la jubilación LOE figurara en el primer puesto de sus reivindicaciones. En este enlaceen este otro podemos constatar la importancia que al asunto conceden los “representantes” del profesorado.

Es verdad que en la actual coyuntura, con los tijeretazos presupuestarios y con los globos sonda sobre una posible prolongación del servicio activo hasta los 67 años, la prórroga de la jubilación incentivada está en el aire. Son tiempos de incertidumbres y de recortes. Y si hay coherencia con las medidas presupuestarias, la jubilación especial para los docentes pasará a la historia y ya no podrán acogerse a ella los profesores que quieran salir pitando antes de tiempo. Pero, como en la política española hay tantas incoherencias, a lo mejor la mantienen un año hasta las elecciones, como una medida desesperada para luchar contra las encuestas electorales. Quién sabe.

Tengo que decir, por otro lado, que he firmado cuantas peticiones me han pasado a favor de que se mantenga la jubilación incentivada que han elegido como salida profesional tantos y tantos profesores. Y he firmado por solidaridad con muchos compañeros que sé que no aguantan más. Y que tenían esa expectativa de que les quedaban ya pocos telediarios. Y que ahora se les revuelven las tripas ante la posibilidad de pensar que tienen que estar cinco años más de los que pensaban. No digamos siete.

Nos dicen los propagandistas del discurso oficial que los jóvenes de hoy son la generación más preparada de la historia de España. Entonces ya lo voy entendiendo. Hay que echar a los profes más talluditos, los sustituimos por jóvenes, que están más al día. Debemos llenar las aulas de profesores de la generación más preparada de la historia de España. ¡A ver si se entierra de una vez la enseñanza “tradicional”!

Que conste que no tengo nada contra los jóvenes (accedí por oposición libre a los 22 años) ni contra ningún segmento del cuerpo electoral al que se quiere tratar con esa perversión de la “discriminación positiva”. Pero sí estoy en contra de la existencia de esa misma discriminación positiva, que es una plaga antidemocrática del esnobismo posmoderno. Lo lógico es que se tuviera en cuenta sólo la valía, sin mirar el sexo, la edad, la raza u otras circunstancias que nada tienen que ver con la adecuación a un cargo o a una responsabilidad. Pero entonces no estaríamos en España. Además, el marketing político se mueve por la connotación y por la creación de divisiones artificiales en la sociedad. Recuerdo que cuando era director de un instituto con 28 años y tuvimos una reunión tensa con un inspector, éste para relajar, intentó halagar al equipo directivo comentando que “estaba muy bien eso de que hubiera un claustro tan joven”, a lo que respondí con la espontaneidad propia de la edad: “¡Qué estupidez!”. Ahora seguramente me habría callado por prudencia, aunque seguiría distinguiendo con el mismo epíteto la sagaz frase del mencionado inspector.

La posmodernidad hortera que ha protagonizado el núcleo duro de la generación dirigente, con su presidente a la cabeza, ha agudizado una tendencia que vive en los sectores más pendientes de la venta del producto. En el mundo empresarial, mediático y cinematográfico se traslada al ámbito de la fecha de nacimiento la barojiana y darwinista lucha por la vida: la discriminación por razón de edad. Maduros y pasaditos fuera, abran paso a los jóvenes leones que acaban de tomarse su Cola Cao con cereales.

Lo joven es lo que mola y a partir de una edad las personas son invisibles, ya no pueden salir en la foto. Este culto mediático a la juventud guarda un estrecho parentesco con lo nuevo, con la innovación. Todo se tiene que renovar, ser juvenil. El diseño es joven, como la noche. Las nuevas tecnologías pertenecen al universo vital de las nuevas generaciones, que son quienes las dominan. Los clásicos de la literatura y la filosofía no deberían tener lugar en la enseñanza del siglo XXI. Sólo sirven para coleccionistas jubilados y para la feria del libro antiguo y de ocasión.

La biología es la biología y el hombre intenta luchar con el apoyo de la ciencia para tratar de modificar la ley natural. Y justamente en un momento en el que la esperanza de vida aumenta y en el que sociológicamente tener x años no es lo mismo que hace medio siglo, parece que cuando cumplen ciertos años, las personas ya están de más. No pueden desfilar delante de la pasarela de la moda ni en la fashion week ni en el spot electoral. Y lo peor es que algunos mayores de 45 interiorizan la propaganda del enemigo y empiezan a sentirse no sé si culpables, pero sí algo acomplejados por haber sobrepasado ya una determinada edad y carecer de ese glamour que te da la tersura del rostro y la fotogenia de la juventud.

De ahí que una de las tres ideas que más ha repetido sobre la educación el presidente, amén de la conveniencia de gastarse un pastón en las tecnologías en las aulas y de programas bilingües en idiomas modernos (de los que, por cierto, no tiene ni puta idea), es “el rejuvenecimiento de las plantillas”. Es que es un hortera con transistor. Su estética está a mitad de camino entre la españolada casposa de un López Vázquez que se quiere quitar de golpe la represión y el pelo de la dehesa y la pseudomodernidad de Almodóvar, con unos toques de jefe de planta de El Corte Inglés, que es el máximo puesto al que podría haber optado nuestro gran timonel si este fuera un país serio. Cierto es que él ha tenido una especial obsesión por liquidar a la generación política precedente, especialmente a sus propios correligionarios. En su subconsciente soñaba con ser un Kennedy que abriera una nueva frontera y sentirse como las burbujas de la Coca-Cola, sensación de vivir y la chispa de la vida. También es verdad que se ha rodeado de una efebocracia netamente indocumentada que lo reconoce como su líder natural. Y es que el jefe sólo quiere animadoras, cheerleaders, no gente que piense. Y ha despreciado la experiencia previa de quienes le precedieron y que su adanismo le ha llevado a entender que con él empezábamos una nueva era. Aunque de vez en cuando recupere por conveniencia a algún dinosaurio amortizado que le saque las castañas del fuego.

Pero el asunto que merece un análisis particular es: ¿por qué se ha ofrecido al colectivo docente desde la promulgación de la LOGSE la posibilidad de una jubilación anticipada?

Entonces, en 1990, el MEC no era una empresa que perdiera dinero ni iba a contratar a profesores nuevos con un salario sustancialmente inferior. Al contrario, la jubilación LOGSE era un invento que le salía bastante caro al sistema y suponía una carga para el erario público y las cuentas de la previsión social. Es decir, que se hacía por otros motivos muy distintos de los que inspiran los ERE’s del sector privado que han generado prejubilaciones a edades en ocasiones escandalosamente tempranas.

Tenía uno 32 años cuando se perpetró la LOGSE y veía el asunto del retiro como un horizonte muy lejano desde el punto de vista personal. Siempre me pareció que las jubilaciones anticipadas de los docentes implicaban que el Ministerio deseaba deshacerse de un profesorado tradicional para dar paso a un profesorado formado en una nueva doctrina. Me sonó, pese a que a no me consideraba personalmente aludido en aquel entonces, a algo parecido a la reforma de Narcís Serra con los militares: se les da un puente de plata a los uniformados que vienen de la oprobiosa para depurar elegantemente a tantos y tantos jefes y generales que en el fondo simpatizaban con los golpistas y eran nostálgicos del régimen anterior. Tuve la sensación de que el legislador pensaba que había profesores que sobraban. ¿Por qué? Y me hacía estas preguntas: ¿Es que un profesor ya ha perdido sus cualidades intelectuales a partir de cierta edad? ¿Es que la que se viene encima con la reforma es una tarea tan dura que hay que dar una vía de escape a la gente porque no se va a poder soportar?

Han pasado veinte años desde que se llevara acabo la reconversión educativa, cuyos estragos son del dominio público. Hemos pasado por tiempos posmodernos en los que la juventud vuelve a ser un valor en alza, aunque tengamos una generación de mileuristas precarios. Con sus héroes efímeros, como los yuppies, ya olvidados. Y que en España, que somos un poco más cutres, fueron los héroes del pelotazo. La exaltación de la juventud fue explotada por los fascistas italianos, los falangistas y la militancia prebélica de los partidos socialistas y comunistas en el Frente Popular. Eso sí, en tiempos convulsos. En la empresa privada se entiende que hay una lógica basada en la rentabilidad y la explotación de la mano de obra: personal más eventual, que traga carros y carretas, no tiene una experiencia de una situación anterior y está dispuesto a trabajar por salarios más bajos… ¿Pero en la enseñanza pública? ¿Para qué?

Pues si leemos y oímos dos documentos sindicales sobre el asunto, a lo mejor salimos de dudas. Juzgue el lector los siguientes documentos de la propaganda sindical, que combinan “reivindicaciones muy sentidas” entre los profesores con doctrina pedagógica de la línea dura sobre el profesor que necesita la educación en España.

Tras leer y oír a los representantes oficiales del profesorado, ¿no está claro qué tipo de profesor sobra y quién hace falta?

Dejemos al margen las faltas de concordancia, los anacolutos y la escasa calidad lingüística de locutoras y sindicalistas. El vídeo tiene su miga, su “mensaje”, como decían los progres del tardofranquismo. Y aunque los nacionalsindicalistas que pontifican circunscriban los beneficiosos efectos de deshacerse de los profes más viejos al nuevo sistema educativo andaluz, las enseñanzas de estos grandes líderes sociales son extrapolables a toda España. E incluso al mundo mundial. Son una verdad pedagógica universal.

Si el lector y espectador aguanta los casi cinco minutos del vídeo del Canal2 de Andalucía, en connivencia con el sindicato de clase CCOO, podrá sacar sus propias conclusiones.

Con el visionado podrá deleitarse con la “mejora y modernización del sistema educativo andaluz”, con una banda musical marchosilla y alguna imagen de profesores jóvenes entremezclados con docentes cuya fecha de caducidad está próxima.

Y podrá instruirse sobre cómo CCOO ha salvado -en solitario- a los docentes. Y de paso han contribuido a renovar la docencia. Lo ha dicho el NO-DO.

Un pequeño test de aprovechamiento:

¿Qué les ha parecido el vídeo?

a) Excelente, refleja muy bien las necesidades de renovación del sistema educativo andaluz.

b) Sin comentarios.

c) El exabrupto es tan fuerte que no se puede publicar.

d) Una razón de más para pedir que no se dé directa ni indirectamente ni un duro más a los sindicatos neoverticales que pagamos todos con nuestros impuestos.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

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23 comentarios en “Jubilaciones docentes. ¿Sobran los profesores tradicionales?”

  1. 3 junio 2010 a 5:38 #

    d)

  2. Limbania
    3 junio 2010 a 6:57 #

    d)

  3. Tiza Presa
    3 junio 2010 a 7:13 #

    d)

  4. Fancisco Javier
    3 junio 2010 a 10:28 #

    Parece que hay un problema informático en las respuestas. Sale una d), ¿?

  5. Tiza Presa
    3 junio 2010 a 11:19 #

    Es nuestro voto 🙂

  6. 3 junio 2010 a 16:13 #

    Mariano, un excelente artículo, tal como nos tienes acostumbrados. Voto por la C).

  7. Fancisco Javier
    3 junio 2010 a 17:05 #

    Disculpas por mi anterior lapsus. Hoy no es mi día. Bien, ya he podido acceder a toda la información.

    Voto: d)

    Por cierto, el artículo es excelente en todos los sentidos. Gracias al autor.

  8. 3 junio 2010 a 18:37 #

    c y d son ciertas. Vista aquilina la suya, Mariano. Gracias.

  9. 3 junio 2010 a 18:57 #

    1.- En cuanto a la consulta popular, elijo la respuesta “a” (Excelente, refleja muy bien las necesidades de renovación del sistema educativo andaluz), porque este vídeo refleja que el sistema educativo andaluz necesita urgentemente renovarse tirando a la basura (el que desde hace años debería ser su sitio natural) al sindicato que ha medrado (y mucho) traicionando al colectivo docente. Y no perdamos de vista a otros, particularmente, UGT.
    2.- Extraordinario artículo, Mariano.
    3.- Te contradigo en una cosa: no dejemos al margen la incompetencia expresiva de locutores y verticalistas, porque es un síntoma harto significativo, el síntoma de las credenciales que sirven hoy en día para entrar, ganarse el pan y hasta ser alguien en la plural y democrática televisión autonómica andaluza y en CCOO (andaluza y española).
    4.- El plan renove ha sido tan brutal que, como sabes muy bien, a quienes no querían irse, ahora la jubilación anticipada les parece una tabla de salvación, ya hemos hablado de esto. ¿Qué profesor hay hoy en día que no mire con fervorosas esperanza hacia esos 60 años que le permitan huir de la quema? Ni uno solo que no sea un paquistaní. He conocido a bastante gente que, antes, estaba en su instituto como en la propia gloria y que, a los tres o cuatro años de disfrutar de la LOGSE, ya estaba deseando jubilarse: bochornoso. Si nuestros gobernantes tuviesen ese par de cosas que les faltan (ética y responsabilidad), hace tiempo que esto les debería haber llevado a actuar muy en serio. Tiene que ver en parte con esa anécdota que cuentas del inspector y de tus años mozos: ahora en los centros se han instalado el miedo, la falta de libertad, el ¿pensamiento? único y otros productos igual de benéficos para la transmisión del saber. Y esto lo padecemos los talluditos y los jóvenes, porque, y aquí introduzco un destello positivo, en esto va bien jodida la secta: es muchísmo el profesorado joven que rechaza su penosa propuesta educativa. Ya sabes lo que dijo aquel: vencerán, pero no convencerán.

    • 3 junio 2010 a 22:52 #

      Realmente la entrada tiene un fondo que son las conversaciones que hemos mantenido sobre la cuestión en nuestros paseos y en nuestras cañas, Muchas de las cosas que digo en DESEDUCATIVOS pertenecen al acervo colectivo, no son ocurrencias exclusivamente personales,

      Otro punto al hilo que de lo que dices. ¿No es un síntoma evidente de que algo muy grave que tanta gente se quiera jubilar antes de tiempo en la enseñanza media y en la universidad? Porque los trabajadores intelectuales que están ilusionados y motivados por su trabajo quieren seguir en activo.

  10. Xoia
    3 junio 2010 a 19:00 #

    Sí, ser joven es un valor añadido hoy en día, aunque no sepas hacer una O con un canuto. Y el manido argumento de que hay que rejuvenecer la plantilla en los centros cala bien en los padres, vende mucho, los políticos lo saben.

    Además la gente joven entra con ganas y e ilusión y es, por tanto, fácilmente “explotable”. Lo sé por propia experiencia, menos mal que una ha aprendido la lección y ya empieza a negarse a todo tipo de “bobadas” extraacadémicas y de “buen rollito”.

    Por cierto, en el fondo, sería estupendo que todos nos pudiésemos jubilar a los 60 años. Pero no para quitarse a los “objetores pedagógicos” de encima, sino porque en esa edad la gente normalmente aún goza de salud suficiente para disfrutar de la vida y hacer todo aquello que durante la vida laboral no ha podido. Y eso debería ocurrir en todos los sectores, no sólo en la enseñanza: todo el mundo debería poder jubilarse a los 60 años. Desgraciadamente los vientos soplan en otra direccción, y más bien parece que tendremos el mercado laboral del futuro lleno de gente más talludita de lo normal y las colas del INEM llenas de jóvenes a los que se les negará la posibilidad de trabajar… ¡Paradojas del neocapitalismo!

  11. Francisco Javier
    3 junio 2010 a 20:30 #

    El mensaje de que la vejez es fea (ademá de torpe e inutil laboralmente) y no tiene lugar en el mundo del espectáculo ha calado muy hondo en la masa. Se trata de un sintoma inquietante. La tendencia a la gerontofobia es un fenómeno creciente -sobre todo entre la juventud. Ya no se trata sólo de la pérdida de respeto al anciano, sino de una pulsión latente protofascista. Los comentarios del impresentable sindicalista del vídeo son necios, groseros e insultantes. Un gilipollas en toda la regla.

  12. 3 junio 2010 a 21:39 #

    Muchas gracias por los comentarios a esta entrada. Toca un tema peliagudo que forma parte del discurso no siempre explícito de la “renovación pedagógica” en su contexto social.

    ¿Lucha o solidaridad generacional? Curiosamente, los partidarios de “cooperar” en lugar de “competir” defienden un modelo social que enfrenta a las generaciones. A propósito y con muy mala leche.

    Podemos plantearnos una sociedad en la que los jóvenes sean solidarios con los ancianos y los veteranos sean a su vez también solidarios con los más noveles. O podemos ir a una lucha generacional, en la que en la superestructura sea preciso desplazar y arrumbar a ciertas generaciones mayores para trepar más rápido. A la vez que en la base se utiliza a los chavales becarios precarios como carne de cañón del sistema productivo.

    Las palabras de los sindicalistas partidarios de “rejuvenecer las plantillas” son lo que algunos pensábamos que era el discurso oficial latente, pero que no se atrevían a decir de forma explícita, pues es muy “heavy” y zafio. Y aquí se expone un vídeo de CCOO y un muy reciente cartel de UGT que van en esa línea de que “hay profesores que ya no sirven para los nuevos retos”. La mayoría del aparato sindical oficial forma parte del entramado que quiere imponer una ingeniería social dentro de la cual está la destrucción de la enseñanza y su sustitución por las supercherías de la pedagogía imperante.

    Los “representantes” del profesorado no sólo apoyan la pedagogía establecida, sino que son en buena medida sus impulsores. Por eso deben ser deslegitimados como presuntos representantes. Porque odian y desprecian todo lo que sea talento y mérito. Porque no se conforman con ser profesionales de la deserción de la tiza, sino que además quieren mangonear imponiendo su mediocridad intelectual y moral a todos los niveles.

    La tesis que yo sostengo es que la jubilación LOGSE-LOE, que será un beneficio del Estado de Bienestar y que muchos profesores han recibido como una liberación (y que la disfruten con salud) no se hizo para premiar al profesorado, sino para llevar a cabo una auténtica purga. Una depuración que incluía otras medidas como la desvalorización de todo mérito objetivo, imprescindible para imponer un modelo pedagógico que no contara con las resistencias del profesorado.

    Y una vez destruida la tradición liberal e ilustrada del sistema educativo español (o lo que quedaba de ella), sería más fácil imponer la estulticia y la superficialidad de todas las majaderías de las LOGSES-LOES. Con gente nueva, presuntamente más manejable.

    Vemos con satisfacción que hay profesores jóvenes con una gran conciencia de lo que es su dignidad profesional y que no asumen acríticamente el papel que les quieren asignar los diseñadores de currículos y los gerifaltes de hogaño.

    El sistema educativo debe ser una síntesis de la experiencia de los veteranos y de la ilusión de los más jóvenes, que deben aprender los unos de los otros. Enfrentarlos, dando entender a los más noveles que su papel es ir echando a los dinosaurios porque estos sobran es una idea tan mezquina y reaccionaria que parece mentira que la haya fomentado una chusma que presume de progresismo y de izquierdas, cuando lo que hacen contradice los principios que en su día inspiraron a las organizaciones a las que representan.

    • 4 junio 2010 a 4:10 #

      Fe de erratas. Donde dice “dando entender” debe decir “dando a entender”

  13. Luzroja
    3 junio 2010 a 22:50 #

    Buen vídeo, sí señor.
    La experiencia está vista para sentencia.
    Juzgados y condenados estamos por los años (y no es una cita de Shakespeare aunque lo parezca)
    Somos unos inútiles que no aprendemos a aprender a enseñar.
    Los nuevos profesores saben enseñar a aprender y así los alumnos aprenden a aprender.
    ¿No es esto lo que busca la nueva ley de educación?: hay que aprender a aprender a aprender a aprender a aprender a aprender….
    Este fin educativo lo entiende cualquiera, es cojonudo, incluso se muestran extrañados si les pides que por favor te lo expliquen, y como lo tienen tan claro te dicen: ” pues hombre, aprender a aprender es aprender a aprender, es que tú aprendes cómo aprender y así aprendes.
    ¡¡¡Toma ya, para que aprendas!!!

    Entonces es cuando conviene decirles: te voy a enseñar a montar en bici, coges al sujeto, lo sientas en la bicicleta, le sujetas el sillín y el manillar, le pones los pies en los pedales y le dices mueve los pies hacia delante, la bici empieza a rodar, cuando coge velocidad sueltas el manillar, sueltas el sillín y aquello sigue rodando hasta que se da el pozarro, entonces te acercas y le dices: – mira yo ya te he enseñado, ahora tú tienes que aprender, coge la bici, siéntate de nuevo y pedalea, hazlo tantas veces como necesites y cuando ya sepas me llamas y te veré montar en bici sin caer…entonces ya sabrás, habrás aprendido.

    Existe el aprendizaje autónomo, aquel que consite en coger la bici por uno mismo y darse más porrazos de los necesarios hasta que se aprende a montar sin caer.

    La enseñanza es eso, ahorrarle al sujeto porrazos inecesarios, y siempre lo hará mejor quién más veces se haya dedicado a este menester.

    Para enseñar a resolver ecuaciones, mejor será que lo haga quien haya enseñado a cientos, proque sabrá sujetar el manillar y el sillín, y soltarlo a tiempo.

    Para operar de cataratas, mejor lo hará quien lo haya hecho cientos de veces, porque sabrá sujetar el bisturí y cortar cuando sea preciso.

    El maestro no envejece.

  14. 3 junio 2010 a 23:35 #

    Hay que tener mucho cuidado con los mensajes, con sus mensajeros y con sus intenciones ocultas. El discurso logsiano siempre ha sido vacío educativamente y perverso a la hora de argumentar; sus mensajeros nunca han sido nobles ni fiables, porque a menudo ocultaban intenciones bastante indignas. En lo que se refiere al profesorado, siempre han sido absolutamente inicuos; en su carencia de argumentos, los defensores de la LOGSE han utilizado tradicionalmente el argumento “ad hominem”, que por regla general se concretaba en una descalificación del profesor, mirad:
    -¿Cuántas veces los pedagógicos se han defendido llamado fascistas, reaccionarios, gandules, atrasados y otras lindezas a los profesionales que no pensaban como ellos? En este mismo blog hemos tenido ejemplo de ello.
    -¿Cuántas veces Marchesi y otros próceres han achacado los desastres de su sistema a la falta de aceptación y, sobre todo, de preparación, del profesorado?
    -¿Qué son sino descalificaciones del profesorado que les disgusta los cartelitos y el vídeo de este artículo? Y otra vez lo de siempre: los viejos, los caducos, los que no conocen las nuevas tecnologías, los que no están en la onda de los tiempos… Y eso te lo dicen una gavilla de burócratas sindicales que no saben ni hablar. ¡Seguro que ellos conectarían con el alumnado que daría gusto verlos! La particular indecencia en este caso es que enganchan a los jóvenes y quieren instrumentalizarlos como arma arrojadiza. ¿La ética? Era verde y se la comió un burro.

  15. 4 junio 2010 a 5:08 #

    A mí me da que hay un tufillo político en las intenciones y palabras de estos impresentables. Barrer del sistema a los docentes de cierta edad es para ellos un ejercicio de depuración no sólo educativa, sino también política. Dicho a las bravas: lo que quieren es eliminar lo que ellos entienden como resabios del franquismo (y a los sabios, más en general). Quitar de en medio a los maestros que se formaron en los colegios y universidades del régimen. Sin duda, acusan a esos docentes de carcas, de inadaptados y enemigos de la democracia. Se ejercitan en el bello arte de la venganza. Qué plebeyez la de este Patrizio (la z es, supongo, prueba de su gusto por la innovación).
    Pero no me hagáis mucho caso, que quizá peco de malpensado.

  16. Juan
    4 junio 2010 a 21:43 #

    d)

  17. Carmen
    27 agosto 2010 a 11:00 #

    Cuando cumpla 60 de edad tendré 40 años trabajados. Esta profesión quema mucho (otras ya sé que también). Creo que a la hora de jubilar a una persona, sería más justo tener en cuenta los años de vida laboral más que la edad cronológica (Esto para todo el mundo, no solo para los profesores)

  18. maestro
    29 marzo 2011 a 15:10 #

    Un mestro/a de primaria ¡ y ánda que de infantil! con 65 o 67 años NO VENDE a los padres. Por esto no se impondrá la jubilación a lps 67. Lo mejor es que se tengan en cuenta los años de servicio. Una persona con 63 años y con 42 de servicios en su haber me parece que algo cansada sí que estará. Los 63 años con 40 o más de servicio me parece una buena edad, pero sin quitarle ni un euro, pues ya cotizó más que suficiente y los anteriores se han jubilado con 60 y 30 años de servicio y más pensión que él.La injusticia se ve a la legua. Ya le vale a los políticos, me parece

    • soyo
      2 julio 2012 a 22:09 #

      Con argumentaciones amigas como la tuya los partidarios de prolongarnos la edad de jubilación, de recortarnos los derechos no necesitan enemigos. Si es que no cabe un tonto , insulso, individualista, envidioso y obtuso más en esta nuestra profesión.!

  19. jose antonio
    30 junio 2012 a 15:11 #

    Una sola pregunta, si he entendido bien los primeros comentarios ¿el mensaje es que con los vientos que corren hay que retrasar las jubilaciones? Porque si es asi no tengo duda lo razonado aqui esta´en linea con eso que alguno acetadamente han llamado “revolución de los ricos” que significa empobrecimiento general y enriquecimiento de un numero muy reducido es decir estariamos dandole la razon a establecer recortas es decir estafa para beneficiar banqueros inmobiliarias ejecutivos politicos corruptos (los que no hacen nada por la especulación y se vuelven locos recortando derechos)

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