La crisis base

Ana Belén Ferreiro

Tengo un sueño. Tenía un sueño. Soñaba con que a lo largo de mi vida profesional  pudiera ver nacer un nuevo sistema educativo, un renacer de la cultura, una vuelta al Humanismo y a la Cultura Científica, una vuelta a un currículum académico en el que el saber no ocupe lugar…, mi sueño era contribuir a superar esta crisis educativa, cuando pensaba que la crisis era solamente educativa… Después vino la crisis económica, que destapó otra: la social; y esta a su vez otra: la de valores. ¡Cuántas crisis! ¿De cuál habría que  ocuparse en primer lugar para dejar al descubierto la podredumbre que hay tras cada una de ellas y tras todas ellas a la vez?

Difícil decisión, a juzgar por la disparidad de argumentos y pruebas que tal asunto requeriría manejar para poder analizar la situación social que vive este país con rigor y objetividad. Sí. Social. Porque esta es, bajo el humilde punto de vista de quien escribe este artículo, la raíz del problema, la crisis base, por llamarla de alguna manera, lo que ha llevado al país a la actual situación de bancarrota, a todos los niveles. En lo que a economía se refiere,  bancarrota en la práctica, lo saben bien los lectores que se han preocupado de buscar información veraz, acudiendo a medios informativos que no son las cadenas de televisión que emiten en este país, y casi habría que añadir ni la prensa ni la radio nacionales. No voy a hablar de los desmanes económicos llevados a cabo por los que conforman la casta política de este país,  en cuyas manos está, para nuestra desgracia y por nuestra obra y gracia, nuestro destino. De lo que sí me gustaría hablar es de lo que le ocurre a la sociedad española. Porque le ocurre algo, no se explicaría, si no fuera así, que con casi cinco millones de parados, el 20 % de la población en edad laboral, no se haya convocado hace muchos meses una huelga general indefinida para obligar a esa casta de políticos de medio pelo a cejar en su empeño por hundir la economía y la sociedad españolas por un único afán, en nada nuevo, un viejo conocido, tan viejo como el principio de los tiempos: el afán de poder, mientras a la sociedad se le vende una falsa vocación de servicio a la ciudadanía. Pero lo peor es que a la sociedad esto no parece importarle o le importa menos que el hecho de que un equipo de fútbol haya ganado la Liga, para lo que sí salen a la calle por propia iniciativa. Ya lo escribió Juvenal hace dos mil años: Panem et circenses: los clásicos, siempre de actualidad. Los primeros proscritos de las leyes educativas. ¿Por qué sería?

Pero hablaba de la sociedad, del estado de pasmosa estupidez de esta sociedad, una parte de la cual está llamada a una huelga el 8 de junio para guardar las apariencias, convocada por unos sindicatos que hace mucho tiempo que dejaron de representar a los trabajadores y de preocuparse por ellos. Si no, ¿por qué han aceptado los dieciséis millones de euros que les han sido inyectados por parte del gobierno tan sólo unos días después de anunciar “el tijeretazo”, cuando afirman que pueden mantenerse con lo que obtienen de las cuotas de sus afiliados? ¿Y qué me dicen de la intervención del ministro de Fomento en un programa de dudosa credibilidad, pero con un habitual índice de audiencia que a los gobernantes les debe de parecer en nada desdeñable? Si la sociedad española estuviera sana, simplemente sería insultante que uno de nuestros gobernantes acudiera a un programa de tal categoría, dudosa categoría, a justificar las decisiones tomadas. Pero esta acción no ha sido casual: como tantas veces ocurre, y más tratándose de maniobras políticas, las casualidades no existen: ¿el objetivo? Tratar desesperadamente de conservar los votos de los espectadores habituales de dicho programa, que, desgraciadamente, son muchos. ¿Y la oposición? ¿Qué hace la oposición? Contribuir a que continúe el estado de cosas en el que nos encontramos. Por eso, lector, apelo a ti y a tu sentido común, a ti que formas parte de la sociedad, que eres un granito de arena: todos somos granitos de arena, pero juntos podríamos cambiar esta situación, o por lo menos, intentarlo, por lo menos haríamos algo, pero el espíritu que hace falta para lograr tal unión, eso es lo que nos han arrancado, de cuajo. ¿Cómo es posible? Sólo hay una respuesta: la educación. Sí. Así de simple. Así de claro. No cambiará nada mientras no reaccionemos. Y para anular esa reacción es para lo que durante años llevan trabajando los mandamases de este país: nos hacen creer que somos libres, pero estamos vigilados. No, no hablo de la novela de Orwell. Hablo de lo que sucede en España en el siglo XXI. Y no cambiará nada si no tomamos las riendas. La casta política ha demostrado que, simplemente, no sirve para hacerlo. O no quiere hacerlo. O no le interesa.

Durante todo este tiempo te han engañado, han engañado a tus padres y están engañando a tus hijos: abre los ojos. Te han hecho creer que vives en un estado del bienestar, pero ¿estás seguro? ¿es esto un estado de bienestar? ¿Trabajar para mantener los privilegios de unos pocos mientras a ti te dan la limosna de unos servicios públicos de dudosa calidad? Te están estafando: durante todo este tiempo te han vendido, (nos han vendido), que vivíamos en una democracia. No, esto no es una democracia, esto es otra cosa: esto es una partitocracia, si se me permite la apropiación, por una buena causa, de este término acuñado por otros compañeros. ¿O acaso existe alguna duda de quiénes van a ser los próximos gobernantes? Todos sabemos lo que va a pasar, todos sabemos en manos de quiénes va a seguir nuestro futuro, nuestra vida. ¿O no?

Querido lector, la única intención de este artículo es que abras los ojos. Antes te decía que sólo eras un grano de arena, pero un grano de arena y otro y otro hacen una playa entera. Créeme que no exagero al afirmar que el grado de manipulación ideológica que se esconde tras esta crisis base, a algunas de cuyas causas he intentado acercarte, es muy peligroso. En este país huele a asentamiento de las bases de un totalitarismo basado en una ciudadanía carente de cualquier capacidad de hacer crítica o de pensar por sí misma y, por tanto, de actuar en consecuencia. Esa es la labor de la lamentable educación que desde hace veinte años se imparte en este país: erradicar el pensamiento crítico, evitar miradas al horizonte que deseen cambiar las cosas y puedan saber cómo hacerlo. Erradicar el espíritu necesario para ello. Y está surtiendo efecto. No hay más que mirar a nuestro alrededor para darse cuenta de ello.

Si puedo hacer con este artículo que pienses en todo esto, que se encienda en ti una chispa de la llama que otros han apagado, habré logrado mi objetivo.

Ese es, ahora, mi sueño.

¡Despierta!

Nota de Deseducativos: Damos la bienvenida a Ana Belén Ferreiro, profesora de Latín y Cultura Clásica en un instituto de la provincia de León.

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Categorías: Rebelión

Autor:Ana Belén Ferreiro

Profesora de Latín y Cultura Clásica en la provincia de León

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15 comentarios en “La crisis base”

  1. Francisco Javier
    31 mayo 2010 a 15:07 #

    Hola Ana Belén,

    haré entrega de tu artículo al representante de UGT que se va a pasar por mi centro en breve. Ya de paso le recordaré que ha habido un “debate social” en el que estaba en juego una “reforma educativa” y que no se han dignado a pasarse por aquí para solicitar nuestra opinión, ni para nada. De paso le diré que me alegro mucho de que el proyecto de inmortalizar la LOGSE-LOCE se haya ido al carajo. Y que a qué se dedica en su tiempo de trabajo, sólo por curiosidad.

    Tan sólo un apunte sobre lo que dices. Ciertamente en este país, siguiendo tendencias operativas en Europa, se están produciendo fenómenos preocupantes que cuanto menos apuntan talantes totalitarios. Lo cómico es que en España estas tendencias globales van acompañadas del esperpento, la chapuza, lo grotesco palurdo. Lo que nos distingue de otras expresiones totalitarias es la pandereta, la chulería castiza, la pertinaz idiocia hispana, la incompetencia absurda, el “Panem et circenses” (¿son los romanos los inventores del totalitarismo?):. Desde este punto de vista, hasta me parece menos peligroso. Los protestantes son eficaces y por eso más temibles.

    A proposito del “Panem et circenses”, el otro día en la tele un espectador decía que la convocatoria de elecciones generales dependería del resultado de la “roja” (la selección de fútbol). No le falta razón.

    Estupenda tu reflexión.

  2. Ana Belén
    31 mayo 2010 a 15:59 #

    Hola!

    muchas gracias por tu comentario. ¡Cuánta razón tienes en lo que dices de la pandereta y la chulería castiza!

    En fin, a ver si poco a poco vamos consiguiendo algo en lo que a conseguir mejoras en nuestro sistema educativo se refiere. Creo que lo más importante es que cada día somos más, y aunque sea poquito a poco algo me dice que vamos a conseguir avanzar, a paso lento, pero seguro. En algún blog de los que figuran como enlace leí esta mañana que quizá era necesario caer en una crisis como la actual para provocar cambios. Quién sabe, a lo mejor también en esto se cumple el refrán de “No hay mal que por bien no venga”. Yo tengo esperanzas. Además, he observado en los últimos días que aparecen nuevos comentaristas que expresan su agrado por encontrar un espacio virtual como este, algunos incluso afirman haber recuperado la esperanza. Y como ya se apuntó en otro comentario, creo que Deseducativos debería ir pensando en dar el salto de lo virtual a lo real. También aprovecho para recomendar un artículo que he leído esta mañana y cuya autora es Inger Enkvist, se titula “Hannah Arendt y la filosofía de la educación”. Para mí ha sido todo un descubrimiento la figura de Hannah Arendt. Este artículo puede leerse en la revista virtual “La Ilustración liberal”, donde pueden leerse muchos más artículos que dejan al descubierto el panorama de la educación en España. Recomiendo su lectura especialmente a todos aquellos que todavía creen que el sistema no es tan malo.
    Y termino con un doble agredecimiento: el primero, a David López Sandoval por la publicación de mi escrito, que no sé si merece ser llamado artículo. En cualquier caso, es la primera vez que escribo algo que es publicado y pido disculpas de antemano por los defectos que pueda tener. El segundo agradecimiento es para Deseducativos en general, por el noble fin con el que ha nacido y también por las aportaciones particulares de sus colaboradores, en forma de enlaces y que abren todo un horizonte de información y de pensamiento sobre tantos y tantos temas. Me refiero especialmente a la revista que cité anteriormente y a la revista de Filosofía A parte rei.
    ¡Un saludo!

  3. Fancisco Javier
    31 mayo 2010 a 16:51 #

    Hola otra vez,

    tu artículo está sinceramente muy bien. Ánimo y sigue escribiendo. Escribir es ya una acción: una acción vital. Lo de este blog es sin duda una idea genial por la que habría que felicitar mil veces a sus creadores. El artículo que mencionas de Arendt (esa pensadora absolutamente genial) lo voy a imprimir ahora mismo. Estoy convencido de que va a ser un hallazgo impagable. Muchas gracias por la referencia.

    Un saludo.

  4. 31 mayo 2010 a 17:14 #

    El artículo que citas, Ana Belén, es muy interesante. De Arendt había leído “Los orígenes del totalitarismo” y ese tesoro del pensamiento político llamado “On Revolution” -“Sobre la Revolución”- al que tarde o temprano siempre acudo para encontrar el oro de los filósofos. Desconocía el pequeño ensayo que menciona la señora Enkvist. Sus conclusiones me parecen luminosas -por lo sencillas- y absolutamente necesarias -por lo olvidadas que parecen estar-:

    1.- Los niños necesitan ser enseñados y exigirles esfuerzos y una buena conducta no significa ser autoritario.
    2.- Los maestros y profesores necesitan buenos conocimientos para poder enseñar y para cumplir su papel de líderes en la educación.
    3.- La escuela constituye una mini sociedad y, como la sociedad de los adultos, tiene sus límites y sus reglas.
    4.- La cultura, y en especial las humanidades, son la base de la educación porque nos permiten entender lo que es ser humano.
    5.- Para aprender a pensar, es importante aprender a informarse y a formar conceptos, a colocarse en el lugar del otro y a valorar.
    6.- El respeto por los datos y por la realidad constituye la base de la vida intelectual y social.

    ¿Hay algo más sensato en la teoría pedagógica que estos seis puntos? ¿De verdad Occidente está hoy, como algunos aseguran, tan ciego?

    Un abrazo y muchas gracias por el descubrimiento.

  5. 31 mayo 2010 a 17:47 #

    Bienvenida, Ana Belén. Considero que llevas toda la razón cuando encadenas unas crisis a otras. Es que es así. La que afecta a la enseñanza es un caso particular de la decadencia general y profunda de todas las disciplinas del pensamiento formal. Ese deterioro galopante de las letras, las artes, la filosofía y la ciencia sin que surja una reacción de alarma, es posible porque nuestras sociedades disponen de fabulosos recursos materiales que nos permiten vivir de rentas y de la ficción durante un tiempo. Si nuestros errores en enseñanza o en lo que sea tuvieran consecuencias inmediatas, otro gallo nos cantaría. Las gilipolleces fantasiosas de los pedagogos, las vainas de la prensa rosa, el arte de baratija, el lenguaje abstruso de los filósofos posmodernos… todo ese imperio de farfolla, naderías y parásitos sociales se mantiene en vilo gracias a que se dispone de recursos que ninguna otra época ha conocido. Pero lo malo, estimada Ana Belén, es que entre la aparición y establecimiento de la sandez y el batacazo a que conduce (por ejemplo, crisis económica, paro, hambre, malestar) pasa demasiado tiempo, de modo que mucha gente no es capaz de entender que entre la sandez y el batacazo hay una relación clara de causa-efecto. Esa demora entre la causa y el efecto impide ver su conexión y evita, así, una adecuada reacción del ciudadano no especialmente ilustrado. Si la tontería que dice y piensa el pedagogo (o el político, o el fobósobo…) lo dejara sin cenar, ya verías que pronto habría una selección de las mejores ideas (las más eficaces para sobrevivir).

    Pero riqueza e incultura unidas dan el peor de los resultados posibles: gente que vive de rentas o en claro parasitismo y que no tiene capacidad para entender cuál es el origen de la nube de golpes que se le viene encima. Excelente artículo.

  6. Juan Poz
    31 mayo 2010 a 17:54 #

    VOTA EN BLANCO: LIMPIA EL SISTEMA

    Los centros de educación han dejado de ser centros de cultura para devenir centros represivos donde se controla a los alumnos hasta los 16 años, con la particularidad, sin embargo, de que son ellos, junto con sus padres, quienes han acabado dictando las leyes de esos centros, con la colaboración de los gestores políticos del sistema educativo,de modo y manera que los profesores, en numerosas ocasiones, acabamos siendo los reprrimidos, cuando no agredidos. Ejemplo real:
    -¿Señor X? Le llamo porque su hijo W le ha tocado las tetas descaradamente a la alumna H.
    -¿Usted lo ha visto?
    La diiversiidad de situaciones y el grado desigual de las mismas impide la homogeneidad suficiente como para convertir determinadas reivindicaciones en una bandera que arrastre al colectivo a la lucha, pero no cabe duda de que la difusión del malestar de los profesionales, y, sobre todo, las bien trabadas razones con que aquí, en este foro se expresan, acabarán ganándose las energias renovadoras de quienes aún sufren a solas y en silencio su infinita decepción pedagógica.

    • Francisco Javier
      31 mayo 2010 a 19:04 #

      El caso hipotético que expones es desgraciadamente algo más que una posibilidad. A un antiguo compañero mio se le sometió a un verdadero nfierno por un caso análogo al que mencionas. El caso es muy simple. Una alumna de 1º de la ESO acusó al profesor en cuestión de “tocamiento”. Naturalmente se montó todo el tinglado legal y de papeleo (inspector incluido). La acusación resultó ser totalmente falsa e infundada. Como os podéis imaginar a la niña en cuestión no le sucedió nada especialmente grave, a pesar de la enorme gravedad de los hechos. No se puede decir lo mismo de la salud y el honor de mi colega.

  7. 31 mayo 2010 a 20:12 #

    Me sumo a la bienvenida a Ana Belén, a la enhorabuena por su entrada y a los comentarios, muy enriquecedores y muy ilustrativos que la acompañan.

  8. 31 mayo 2010 a 22:04 #

    Bueno, Ana Belén, después de muchos comentarios, por fin te has lanzado a la piscina de los articulistas. Me alegro mucho y te felicito por tu bonito artículo. Querida amiga, has venido a este mundo para sufrir: ¿dónde vas tú con tu latín, tu Grecia y tu Virgilio frente a las fiestas del pueblo, la selección y el carné de conducir a los dieciocho años y en cochecito a los diecinueve? Pues exactamente igual de lejos que yo con mi sintaxis, mi Quijote y mi Lorca. Si miras toda la corrupción, toda la grosería, toda la estupidez y todo el materialismo embrutecedor que hay a nuestro alrededor, te entrará todo el pesimismo de tu artículo y gritarás: “¡Basta ya!”, que es lo que haces. Y nos llamarás a rebelarnos, cosa que me parece muy bien: ya te habrás dado cuenta de que el mero hecho de participar en esta página de locos peligrosamente aquejados de quijotismo es rebelarse. O sea, que ya nos estamos rebelando. Y dices otra cosa en tu artículo: que la educación es el único camino para cambiar este estado de cosas tan detestable. Quiero mostrar un pequeño desacuerdo contigo. Me da la impresión de que tú concibes la educación como el motor del cambio de la sociedad en su totalidad. Si lo que persigues es eso, no lo vas a lograr nunca; otra cosa es que pienses que en España hemos llegado a un nivel de atocinamiento impropio de nuestro nivel como país y que quizás debiéramos dar una sacudida colectiva para tratar de reconducirnos un poco, en esto sí que estoy de acuerdo. No obstante, voy a terminar esta epístola con una observación: el buen profesor siempre es revolucionario, porque despierta el afán por conocer y el pensamiento crítico, de modo que también aquí, con el mero hecho de estar dando bien una clase dentro de este sistema surcado por tiburones bunkerianos, ya estás haciendo una revolución. El otro día me dijo la madre de un alumno mío que, tras este año dando clase conmigo, su hijo había empezado a leer a Baroja y a Cela: o sea, que hice una pequeña revolución sin enterarme y sin salir de clase. Y seguro que habrá otras. Somos una bomba, basta con que no nos callemos.

  9. Leticia
    1 junio 2010 a 7:53 #

    Hola, muy buenas a todos,
    antes de nada: enhorabuena por tu artículo, Ana Belén, me ha encantado.
    Llevo un tiempo leyendo este blog. Soy opositoria -de las que aspiran a ser profesora al margen del funcionariado-, he procurado leer bastante (teorías educativas, estrategias pedagógicas, psicología evolutiva…) y he preguntado mucho para saber a lo que me enfrento realmente. Pero hay ciertos puntos que aún no me han quedado claros y me gustaría si no os importa, ya que no va al hilo del artículo, que me las aclaráseis:
    1. ¿Para qué sirve un pedagogo y por qué tienen tan mala fama?
    2. ¿Realmente hay tanta violencia en las aulas como los medios nos quieren hacer creer?
    3. En las prácticas en el instituto, me dio la impresión de que había unas rencillas bastante insanas entre parte del profesorado, ¿esto es así normalmente? Supongo que como en todas partes pero aún así me impresiona, no veo que pueda llevar a nada bueno.
    Y nada más, muchas gracias.

  10. pedro rotili
    1 junio 2010 a 11:38 #

    Puesto que se ha citado a Hannah Arendt, creo que quizás sea interesante recomendar el número 224 (julio y septiembre de 2009) de la revista Antropos, íntégramente dedicado a la autora. Se puede leer un ínteresante ensayo de Fernando Bárcena titulado: ”Una pedagogía del mundo. Aproximación a la filosofía de la educación de Hannah Arendt”.

    En dicho artículo se exponen todos los puntos mencionados por David, donde la defensa y necesidad de los conocimientos en la enseñanza viene de la clara distinción de responsabilidades que hace Arendt entre instrucción y educación. La instrucción corresponde a la escuela (lo público), la educación es una cuestión privada: “La escuela ha de enseñar a los niños cómo es el mundo y no instruirlos en el arte de vivir”.

  11. Xoia
    1 junio 2010 a 15:07 #

    Estupendo estreno como “articulista”.

    Es evidente que la crisis económica no es más que el reflejo de la crisis de valores. Y lo malo es que la crisis de valores dudo que tenga arreglo. Si salimos de la crisis económica, que es muy posible que no salgamos, no tardaremos mucho en volver a recaer en ella.

    Porque la inmundicia moral que nos invade volverá a hacer de las suyas, y en cuanto la economía vuelva a remontar, la corrupción a todos los niveles se encargará de volver a limpiar todas las arcas impunemente. Así que la situación no tiene visos de solución.

    Por cierto, tal vez simplemente asistimos al final de la sociedad occidental tal como la conocíamos. Tal vez le ha llegado el turno a otra civilización. ¿Cuál será la siguiente sociedad dominante? ¿China? ¿El mundo islámico? Poco a poco van escalando posiciones, al mismo tiempo que la sociedad occidental se derrumba. Se admiten apuestas…

  12. Ana Belén
    1 junio 2010 a 15:43 #

    ¡Muchas gracias a todos!

    • 1 junio 2010 a 18:38 #

      Felicidades por el artículo y bienvenida, Ana Belén.

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