Pactus interruptus: epílogo

Mariano

Con la que está cayendo sobre nuestras nóminas y nuestras futuras declaraciones de la renta hay noticias que envejecen de tal forma que parece que se hubieran producido en el jurásico. Sin embargo, la vida sigue, aunque ahora casi todos los ministros están escondidos. Somos más pobres, la ficción ya no es creíble para casi nadie. Y no es un momento dulce para aparecer en público como miembro o miembra del gobierno que ha protagonizado la mayor agresión social a los trabajadores en los últimos años y que está en horas bajas. Pero tras el sobresalto del decretazo, que puede que no sea el último hachazo a contribuyentes, asalariados y empleados públicos, no habrá más remedio que volver a mirar por dónde van a ir los tiros de la política educativa. Podemos esconder la cabeza debajo del ala. O volver a enfrentarnos con la cruda realidad de una educación estatal bajo mínimos, en un contexto general de putrefacción de la cosa pública.

¿Qué va a pasar en lo que queda de legislatura con la política educativa nacional? Claro que no sabemos ni cuándo va a terminar su mandato este gobierno, si llegará a 2012 o si esto no aguantará más. Mientras existan diputados que le voten los presupuestos, habrá Zapatero. Mientras las encuestas no le digan que él gana, habrá Zapatero. Ojalá este pronóstico fuera un error. El gran líder no va a adelantar las elecciones con el patio tan caliente. ¿De dónde saldrán los 1.500 millones de euros que anunció Gabilondo para financiar su malogrado pacto?

Tras el fracaso del pacto educativo, son muchos los que han puesto en duda que el ministro quisiera hacer cambio alguno. Que conste que no soy gabilondista ni nada por el estilo, pero creo que en un primer momento el ministro entró con un ánimo bien distinto con el que terminó el proceso de negociación. No es que el ministro me ponga, pero si leemos y oímos lo primero que decía, parecía que un aire nuevo había entrado en el ministerio. Y en Deseducativos alguien se hizo eco de ese hecho. Gabilondo estaba dispuesto a hacer cambios legales, era un outsider que no concebía el tinglado educativo como intocable. En seguida la guardia pretoriana le dijo que ni hablarEl Confidencial Digital de ayer cuenta algo al respecto. Por supuesto que detrás de este parón a cualquier concesión está Rubalcaba, secretario de Estado cuando se aprobó la LOGSE, quien no acepta que se ponga en cuestión la bondad de aquella nefasta iniciativa. Gabilondo no descartaba la posibilidad de recortar un año de comprensividad y hacer un bachillerato de tres años; o un cuarto de la ESO con itinerarios. Le dijeron que no hacía falta, que la diversidad estaba bien atendida. Ni siquiera pudo cambiar a la secretaria de Estado de Educación, antigua consejera del ramo en Aragón y que comparte la idea confederal de la política educativa. No en vano dejará el ministerio en breve para ser la candidata a la xunta aragonesa. Entre el búnker pedagógico y los consejeros y ex consejeros han hecho una presión que ha dejado al ministro convertido en un figurón. Lo dejaron solo como a la señorita de Trevélez. Lo suyo ha sido una tragedia grotesca, hoy olvidada con todo el ruido originado por los decretazos con los que vamos a tener que irnos de vacaciones con el pañuelo de cuatro nudos y haciendo auto-stop.

Gabilondo es ya una anécdota en la historia del sistema educativo. Políticamente es humo. Un personaje efímero en una deriva que ya se va a acelerar de manera imparable. Gabilondo ha perdido su voz propia para convertirse en eco, en la voz de su amo. No sé si será demasiado fuerte afirmar que como político aficionado ha exhibido cualidades de oportunismo y frivolidad, de seguir en el cargo como sea, que no son exactamente las que acompañan de autoridad moral a un discurso. Lo que sí se le puede reprochar es que si no estaba de acuerdo de verdad con el bluff del pacto, es que no haya tenido el coraje de presentar su dimisión. Pero desde luego, con todo lo que se le pueda criticar, fue una persona sincera que se creyó el encargo de su jefe, quien, sin miramiento alguno, ha distinguido a todos sus subordinados -para él no son equipo, son tropa- con un despotismo más propio de los tiempos aquellos que hay que tener en la memoria. Un jefe que nos trata a todos como sus súbditos. Consecuencias de la profesionalización de la política en la que los ciudadanos somos convidados de piedra, cuando no usan la ídem para lanzárnosla como arma arrojadiza.

Y todo este episodio del pacto fallido ha puesto de manifiesto varias realidades:

1. Un independiente no pinta nada si no tiene el apoyo del presidente o del aparato para llevar a cabo políticas que haya diseñado él mismo al margen de los grupos que detentan el poder real. ¿Se creían que sólo eran floreros ciertas ministras de cuota? Pues también lo es un catedrático de universidad en un gobierno de indocumentados.

2. Existe un búnker pedagógico, una guardia pretoriana, que lleva tiempo torpedeando cualquier atisbo de cambio de un sistema educativo público que quieren blindar a toda costa, aunque luego no sea el tipo de centro al que lleven a sus hijos.

3. Es patente el aumento del poder de los consejeros autonómicos del ramo, cuya capacidad de voto y veto es considerable, dada la anuencia del presidente. Los consejeros de Educación son los ministros paralelos en esta España confederal, en especial los de Cataluña, Aragón. Sin olvidar a los presentes y pasados de la Junta de Andalucía, que han sido el brazo tonto de la LOGSE. Todos han desafiado a un ministro que se ha desinflado como un buñuelo de viento.

4. La educación pública en sí no le interesa ni al actual gobierno ni a la clase dirigente. Es sólo un instrumento de PROPAGANDA inane. Absurdo y falso. Buena parte de los votantes leales y de los que se quiere conquistar ya no lleva a sus hijos a escuelas públicas. Sin embargo, hay que evitar una alternativa en educación para que no se pueda deshacer la ficción de que la enseñanza es la gran prioridad y el gran patrimonio de la izquierda.

Imprimir artículo

Share

Anuncios

Etiquetas:, ,

Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

Suscribir

Suscribirse a nuestros perfiles sociales y feed RSS para recibir actualizaciones.

11 comentarios en “Pactus interruptus: epílogo”

  1. 22 mayo 2010 a 7:42 #

    Mariano, las cuatro conclusiones finales exponen una realidad incontrovertible: no habrá nunca reforma educativa sin reforma política previa:

    1. Realidad política: no es posible hacer política al margen de los partidos, porque ningún político representa a sus votantes (sistema electoral proporcional de listas) sino que siguen los dictados de las cúpulas oligárquicas:

    Un independiente no pinta nada si no tiene el apoyo del presidente o del aparato para llevar a cabo políticas que haya diseñado él mismo al margen de los grupos que detentan el poder real

    2. Realidad política: no es posible el concurso ciudadano en las leyes, tampoco que éstas contradigan los designios del Ejecutivo (“inseparación” de facto y de iure de los tres poderes) ni, por lo tanto, que eviten el sectarismo ideológico:

    Existe un búnker pedagógico, una guardia pretoriana, que lleva tiempo torpedeando cualquier atisbo de cambio de un sistema educativo público

    3. Realidad política: no es posible llegar a un gran pacto por culpa de la vertebración territorial y política de España (taifas):

    Los consejeros de Educación son los ministros paralelos en esta España confederal

    4. Realidad política: la demagogia y la mentira forman parte de la partidocracia actual porque no existe ningún mecanismo de control de diputados y gobernantes (no hay libertad política: ningún ciudadano puede elegir, fiscalizar y deponer a su “representante”):

    La educación pública en sí no le interesa ni al actual gobierno ni a la clase dirigente. Es sólo un instrumento de PROPAGANDA inane

    Un abrazo.

  2. 22 mayo 2010 a 10:41 #

    ¿Qué nos espera ahora en Educación? Pues mirad esta noticia, Mariano, David y demás deseducativos carísimos en Cristo: “La Unión Europea reducirá el índice de fracaso escolar entre sus ciudadanos hasta el 10% para 2020, según se recoge en la propuesta de la Presidencia española respaldada hoy en el Consejo de Ministros de Educación de la UE.

    El encuentro fue presidido por el titular del ramo en España, Ángel Gabilondo, y sus resultados se trasladarán al próximo Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE de junio.” Esto es del día 11 y a mí se me pusieron los pelos de punta cuando lo oí e´se mismo día medio de refilón por la radio del coche, porque todos sabemos cómo se entiende aquí en España eso de reducir el fracaso escolar. Y ahora, cuando buscándolo en Internet he visto que además que el plan es de la presidencia española esa que iba a ser cósmica y se ha quedado en patético-cómica, ya estoy a punto de cortarme las venas. Ahí está Gabilondo, Mariano, extrapolando a Europa los planes demagógicos de España. Y siento contradecirte en algo que dices en este artículo por lo demás tan sólido como era de esperar: si hemos de basarnos en los borradores reales que presentó, NUNCA tuvo Gabilondo ganas de cambiar nada; tengo aquí delante el segundo borrador, que es prácticamente igual que el definitivo y en algunas cositas, hasta mejor, y lo tengo acribillado de anotaciones señalando que en aspectos de evaluación (tan cruciales) y de organización del sitema esto era pura LOE disfrazada; en concreto, lo de los supuestos itinerarios y medidas afines que proponía es un muestrario de lo que ya está funcionando de facto como parche al naufragio logsiano en muchos centros, por supuesto, con filosofía LOE y debidamente controlado por la secta. Como tú mismo dices muy bien, Gabilondo era y es un peón, y nunca ha estado fuera del control de los deseos del jefe, tan inclinados hacia la continuidad del desastre educativo. Así que, insisto: el objetivo ahora es 10% de fracaso escolar en 2020 y viene avalado por los valedores de la LOGSE; tiemblo solo de pensar en las presiones sobre el aprobado que se nos avecinan.

    • Borja Contreras
      22 mayo 2010 a 15:07 #

      Si no me equivoco andan con lo mismo que ya se propusieron para el “horizonte del 2010” en la cumbre europea de Lisboa del año 2000.
      ¡De éxito en éxito hasta el fracaso final!

  3. Fancisco Javier
    22 mayo 2010 a 11:18 #

    En efecto,

    que tenga un mínimo de dignidad y que dimita inmediatamente. Ahora mismo nuestro ministro filósofo no pinta nada, su propuesta era un timo, un caramelo envenenado. Y me alegro mucho que le haya ido mal. Para mí ha sido una enorme decepción, ya que de una persona formada y crítica me esperaba algo distinto.

  4. Juan Poz
    22 mayo 2010 a 14:39 #

    Ser una persona “formada y crítica”, como sin duda será el ministro -Savater en un debate de La Clave le recordó a un ministro que el nombre de su cargo venía de minister, pero que el de Savater, maestro, venía de magister, y que, en fin, mayor humildad y más saber escuchar “a los mayores”…- no garantiza en modo alguno que tenga ni la más repajolera idea de qué diablos sea un sistema educatiivo, un currículo y, por supuesto, cuáles hayan de ser las necesidades del alumnado, el presente y el por venir. Para eso están los tecnócratas, en efecto, que son seres cuyo conocimiento del alumnado no sale del plano teórico o de las columnas y pedazos de pastel de las encuestas imperfectas. Nadie en un asunto tan complejo como el de la enseñanza puede tener la última palabra, pero hay evidencias de errores capitales cuya negación va más allá de la ignorancia y se adentra en el fanatismo del no meneallo, éste sí que impropio del ministro y de cualquiera que tenga que ver con este mundo, aunque, desgraciadamente, esté lleno de gente así, como todos sabemos y sufrimos. Supongo que la ceguera ideológica puede más que las luces de la razón, pero, en el terreno de la enseñanza, se aspira a “diseñar” la sociedad del futuro y, sobre todo, qué pensamiento y qué valores habrán de ser los dominantes en la sociedad del mañana, si es que hayla… Entre ambos fuegos, el del interés partidista y el de la ceguera voluntaria, estamos, creo yo, todos aquellos que queremos aplicar cierta sensatez elemental al norrmal desarrollo de la actividad docente. Con independenca de que el pacto se haya logrado o no, no quiero dejar de señalar que la imperfección operativa de nuestro sistema permite burlar buena parte de las rigideces y sinsentidos de la legalidad vigente. Pondre un ejemplo. Desde la implantacion de la LOGSE, primero y, después la LOE, jamás me he atenido a la irracionalidad de los diferentes programas que se les han ocurrido a los necios programadores de turno, gubernamental o autonómico, y he hecho lo que he creído oportuno hacer, es decir, evaluar las carencias de los alumnos de cada uno de los grupos e intentar subsanarlas.

  5. David Arboledas
    22 mayo 2010 a 20:20 #

    ¿Pero sabéis lo mejor de todo? Que si al poder político se le mete en la cabeza que en España se va a reducir el fracaso escolar hasta unos mínimos del 10%, lo logrará. Es tan fácil como obligarnos a nosotros a evaluar cosas tan nimias que hasta un bobo aprobaría. Es cuestios de qué evaluar, jajaj. ¿Habéis sentido las presiones en vuestras carnes para aprobar cada vez a más? La programación da igual. Así que, compañeros de faena, habrá únicamente un 10% de fracaso en 2020 o menos. Tiempo al tiempo.

  6. 22 mayo 2010 a 20:38 #

    Varias apostillas:

    – Parece bastante cierto que el cambio educativo es imposible sin un cambio de sistema. Pero también es muy difícil sin una conciencia clara de su conveniencia por parte del profesorado y de los padres de las clases medias que aún quedan en la enseñanza pública.

    – Es necesario articular la contestación en el mundo de la enseñanza. Necesario y muy difícil. Una carrera de obstáculos y una travesía del desierto.

    – Gabilondo no quería un cambio, no es un deseducativo, desafortunadamente. Gabilondo quería un pacto con el PP y estaba dispuesto a hacer las concesiones que hubieran sido necesarias para pasar a la historia como el pacificador de la educación. No le han dejado ningún margen para negociar nada.

    – El ministro abrió el melón del debate en los colectivos organizados del entramado político sindical. Alguno de esos grupos de presión, con personas de cierta influencia, aunque casi todos ex-altos cargos ministeriales, propuso: más defensa de la escuela pública, reivindicar el papel director del MEC frente a las autonomías y se atrevió a calificar de “fallida” la comprensividad de 1990 por haber extendido la concertada hasta los 16 años. Este debate, muy interno, pero que llegó a trascender de forma críptica en la edición dominical de EL PAÍS, despertó las alarmas de los equipos que gobernaron el ministerio desde 1988.

    – Los poderes fácticos de la educación no le han dejado hacer al ministro. Si vamos a las hemerotecas, veremos que él aceptaba la posibilidad de cambios legislativos y de modificar la LOGSE-LOE. Gabilondo tuvo un discurso distinto del de Marchesi y compañía hasta que lo desautorizaron y empezó a recular.

    – Los documentos del MEC para el pacto por supuesto que siempre tuvieron un carácter netamente continuista y fueron redactados por los mismos equipos que hicieron la LOE. El ministro quería que el documento ministerial fuera un punto de partida y que se pudiera enmendar. Si no, ¿qué negociación y qué transacción? ¿Un trágala? La secretaria de Educación, ex–consejera de Andalucía, se puso al frente de una resistencia numantina, en colaboración con muchos de los que hicieron la LOGSE y hasta ¡casi todo el gabinete del ministro! Para evitar que se diera “marcha atrás” en las “conquistas”.

    – Lo más terrible de este episodio o de esta batallita, Alcalá Street Blues, ya caducada, es el inmenso poder político, mediático y sindical del magma pedagógico, los 5.000 hijos de San Luis del NO ES VERDAD. Que me consta que para esas firmas en algunos lugares “pasaron lista”-

    – Algún día habría que dedicar alguna “entrada” (post en spanglish) a eso del “fracaso escolar”. La LOGSE en su día proclamaba que su gran objetivo era luchar contra el “fracaso escolar”. El documento del Consejo de Ministros de la UE, redactado por la presidencia española, es obra de los mismos que controlan todo el tinglado. ¿Qué se puede esperar? Sé que es mucho atreverse a decir que eso de “reducir el fracaso escolar” sin más es una gilipollez superlativa, origen de numerosas falacias. Es obvio que los que todos sabemos intentarán utilizar esa mamarrachada como argumento de autoridad para que se regalen los aprobados. Esa peste llega hasta a ciertas universidades.

    – Respecto de lo que dice Juan Poz de que un profesor puede hacer lo que cree oportuno hacer cabe decir que es cierto, pero dentro de unos límites. Indiscutiblemente, cada profesor individualmente, pese al ambiente general, todavía dispone de la autonomía que le da su criterio y su personalidad. Pero el problema es que ningún docente a título individual está solo en el sistema educativo. Tiene que contar con las dificultades de los cada vez más reducidos saberes interdisciplinares, las carencias del currículum oficial en su conjunto, los malos hábitos académicos generados año tras año, la ola y la fuerte corriente que empuja hacia el mismo lado… Por tanto, hay todo un contexto hostil que limita seriamente la labor particular del profesor. Otra cosa es que existan todavía docentes que no se rindan y que en la parcela que les deja el sistema –que los gerifaltes quieren que cada vez sea menor- trabajen según su propio parecer, que seguro que será más beneficioso para sus clases y para sus alumnos que las horrendas consignas de la pedagogía oficial.

  7. 22 mayo 2010 a 20:46 #

    Fe de erratas: Donde dice “cree oportuno hacer” debe decir “crea oportuno hacer”

  8. Ana Belén
    23 mayo 2010 a 18:31 #

    Totalmente de acuerdo con los mensajes. No puedo comprender a las personas que no comparten la opinión de la mala situación que vive la educación en este país, intento comprenderlas porque cada uno tiene una visión determinada de las cosas, pero…
    Creo que la clave de que mucha gente siga pensando que el sistema no es malo es el concepto de Atención a la diversidad, hábilmente manipulado por los pedagogos y políticos. Al menos es lo que yo he podido constatar en los últimos meses, tanto en las opiniones contrarias que se manifiestan en este blog como fuera de él. Es como si la gente temiera manifestarse en contra de algo tan políticamente correcto como la Atención a la diversidad, y eso les hiciera negar la realidad echando mano del tan recurrente argumento de “es que ahora van a los institutos alumnos de todo tipo y antes no”, argumento que por otra parte tampoco es cierto. Resumiendo, hay un problema que mucha gente niega ver, no sé si de forma consciente o inconsciente…
    Cambiando un poco de asunto, ayer leí en la prensa una entrevista que me preocupó bastante, era un pequeño debate sobre la cuestión del reconocimiento a la autoridad del profesor, y uno de los entrevistados era un chaval que representaba al sindicato de estudiantes y que afirmaba que esto era una “propuesta de unos reaccionarios para limitar la libertad de los alumnos” y que si iba adelante los estudiantes irían a la huelga. Es decir, con todos los frentes abiertos que ya tenemos los que queremos que esto cambie, resulta que los estudiantes ¡quieren que esto siga así!
    Y una última cosa, un mensaje dirigido a todos los que no comparten las opiniones de todos los que nos expresamos en este blog clamando por un cambio educativo: No no mueve ningún tipo de interés personal, únicamente el deseo de que el futuro de este país sea mejor. Sólo hay una manera de que la sociedad de un país avance socialmente y es mediante la educación, no hay otro modo: desengáñense. Y eso es lo que no interesa a la clase política de este país. ¿Por qué a la gente le cuesta entender esto?
    Creo que Pablo López tiene razón. No habrá cambio mientras no pasemos de las palabras a los hechos.
    Un saludo a todos los deseducados y a los que no lo son también, esperando, eso sí, que lleguen a serlo, por el bien de este país.
    ¡Por una España con futuro!

  9. Francisco Javier
    23 mayo 2010 a 20:05 #

    El Sindicato de Estudiantes se caracteriza por decir chorradas muy fuertes. Al final, en contra de lo que pretenden, son un brazo tonto más de lo que hay.

  10. 23 mayo 2010 a 22:36 #

    Preocupante lo de los alumnos, Ana Belén. Pero no cabe esperar otra cosa. Lo que aquí proponemos es que se ganen el aprobado y el título. Que estudien, que se esfuercen. Vamos a tener en contra no sólo a la guardia pretoriana, también a los políticos de uno u otro color, a los padres… Una sociedad acostumbrada a la sopa boba y la subvención del victimismo, no cambia sus ideas de la noche a la mañana. Las políticas sociales son buenas y necesarias, pero no cuando su principal propósito es comprar votos. Regalar libros de texto, ordenadores, becas, ayudas, diversión extraescolar, aprobados y títulos es la política-soborno de una izquierda que necesita crear víctimas continuamente para hacerlas sus clientes y mantenerse en el poder. De modo que nos enfrentamos a un sistema en que el nepotismo, los subsidios, el soborno y la concesión de prebendas han conseguido que todas las partes implicadas en la enseñanza tengan algo o mucho que perder con un cambio radical como el que aquí propugnamos. Los padres, en el sistema actual, se sienten cómodos con una escuela tan blanda que les evita el fastidio de tener que preocuparse de si su hijo estudia o no: la promoción automática y la presión sobre el profesorado harán que éste firme el aprobado y el título. Y se sienten (no digo todos, por supuesto) importantes y poderosos al tener voz y voto sobre cuestiones académicas que sólo al profesorado compete. Es cojonudo no tener que educar el carácter y la voluntad del hijo para que éste adquiera su título. Es magnífico delegar –cada vez más- la educación de los retoños a los docentes, que para eso son los profesionales de la “educación”.
    ¿Qué decir de los políticos? Más cómodo que gobernar es sobornar; más que fomentar la eficacia, prometer la felicidad; más que exigir, dárselas de bueno y dadivoso. Y que siga la bola hasta las próximas elecciones. Oportunismo puro y duro. Demagogia, pan y circo.

    Me temo que una parte del cuerpo docente tampoco desea un cambio radical. Algunos porque forman parte de la secta demagógica, digo pedagógica. Y otra parte porque, en definitiva, se ha instalado en el pasotismo o en un abyecto colaboracionismo. Algo propio de quien acaba uniéndose al enemigo por no poder con él. Más de cuatro, agotados de intentar resistir a tantas presiones espurias, se dejarán arrastrar por el caudal más fuerte. Y nadie se engañe: en contra de lo que digan los nefastos pedagogos, una escuela exigente con los alumnos es también, por narices, exigente con los docentes. Un sistema que regala el aprobado y el título final permite que el profesor, rendido al fin, deje de formarse en los contenidos propios de su asignatura. ¿Para qué prepararme más y más si jamás me hará falta en clase? ¿Para qué, si sé mil veces más de lo necesario para enseñar a mis alumnos? ¿Qué sentido tiene que me prepare a conciencia la clase de mañana si nadie la aprovechará y hasta los más gandules pasarán de curso?…

    Todo está en contra de la excelencia. La misma clase magistral es un precioso recurso para que los chavales aprendan más vocabulario, centren su atención en un discurso complejo y sigan una argumentación exigente. Ello favorece la maduración de la voluntad y el intelecto. Pero la pedagogía la condena por elitista. Es difícil resistir ante una presión continua que dura ya larguísimos años. Esa parte del profesorado que ya le da igual ocho que ochenta, que está quemada y requemada, no están con nosotros ni deja de estarlo, pero no moverá un dedo. Algunos han aprendido a obedecer sin chistar, a no preguntarse nada para evitar el murmullo de la mala conciencia; la mala conciencia de quien colaboran con un mal que le supera, con un mal contra el que no osa levantar la voz.

    Una de las tácticas más eficaces del poder (y no importa que sea el poder de los necios en este caso) es lograr el envilecimiento de sus enemigos. Cuando bien por cobardía, agotamiento o escepticismo uno acepta las reglas del juego dominantes, el poder se sale con la suya. Cuando logras que el mandado haga lo que tú deseas, puedes estar seguro de que pronto será tu adepto: la mente humana está muy preparada para reducir la llamada “disonancia cognitiva”, para autoengañarse. Preparada para eliminar la discordancia entre lo que uno desea hacer y lo que realmente hace. Yo, en principio, puedo estar en contra de las bobadas pedagógicas, pero si al fin las acato, pronto idearé “razones” que me justifiquen. Antes de que me dé cuenta estaré cenando con el enemigo. Antes o después seré uno de ellos. Si haces lo que no quieres hacer, acabarás haciéndolo sin problemas. Si quieres que Fulanito deje de censurarte que robes, consigue que robe él también.

    Por todo esto, yo me descubro ante todos los deseducados que aquí escriben o que leen, pues intuyo la valentía de que han hecho gala para no hacer lo que no deseaban hacer, para no convertirse, aun sin quererlo, en uno de ellos.

    Este es el triste espectáculo a que asistimos día tras día. El triste espectáculo de un imperio de farfolla, de una bufonada sin término que tiene comprado el aplauso o la aquiescencia de (muchos) sindicatos, padres, docentes y alumnos. Aplausos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: