Progresismo en la educación

La idea de una educación progresista se inspira en principios de la Modernidad. Entre los principales avances de la Ilustración ha de mencionarse la reivindicación de la Escuela Popular como elemento fundacional de la extensión universal de la Libertad, Igualdad y Fraternidad entre los individuos que conforman una sociedad. A través de la Educación como una  institución pública -una parte del Estado moderno-, se avanzaría en la Idea de un mundo liberado de prejuicios y fantasías ilusas: fin de la esclavitud, de la culpable heteronomía, de la múltiple variedad de modos de falsa conciencia. Entramos así en un proceso de infinita complejidad; entramos en el laberinto de lo que por obra de dos destacados pensadores –Theodor Adorno y Max Horkheimer-, se ha denominado “Dialéctica de la Ilustración”. Como no podía ser de otro modo, la educación se ha visto  de lleno inmersa en las antinomias del proceso histórico ilustrado.

Más próximo a nuestro tiempo, hemos de referirnos a ese extraño movimiento liberador, que fue el Mayo del 68. Entre sus principales protagonistas se encontraba el pensador Michel Foucault. Foucault penetró con profundidad en la dinámica oculta y contradictoria del proceso de institucionalización de la Escuela. Su tesis, radicalmente crítica, es que la Escuela, al igual que otras instituciones modernas como la Psiquiatría, la Cárcel o la Fábrica, fue desde sus inicios instrumentalizada por el poder como un modo real (y virtual) de ejercer la represión, infinitamente más eficaz, omnipoderoso y temible, que las antiguas formas de esclavitud y terrorismo despótico. ¿Qué es la educación? No otra cosa, sino la preparación de los cuerpos para la disciplina de las disciplinas: el sometimiento de los cuerpos (y de las conciencias) al TRABAJO. De ahí la crítica a los sistemas educativos tradicionales, aún vigentes después de la Segunda Gran Guerra, y la reivindicación de una transformación absoluta y radical de los paradigmas educativos. Se hacía necesaria una segunda revolución, que superase las perversiones ilustradas, para así provocar una Modernidad verdaderamente libre, igualitaria y feliz. Nace así una verdadera pedagogía progresista, situada en la izquierda del pensamiento, y cuyo objetivo no es otro sino hacer humano el Mundo deshumanizado. No es necesario insistir aquí en los terribles acontecimientos del siglo XX -los millones de muertos, la amenaza nuclear, la Shoah, los Gulags, el Hambre, la represión, la desertización de la Tierra…: el desierto avanza. Y ciertamente es en estos años Sesenta cuando aparecen una multitud de teorías radicales sobre la educación, que con mejor o peor suerte han constituido el subsuelo del que vagamente se nutren aún hoy nuestros teóricos de la pedagogía. Con mejor o peor suerte, porque la variedad de modelos teóricos ha ido cambiando de forma muy azarosa al dictado de las modas y de esa ciencia tan cuestionable -como todas las ciencias humanas, incluida la siniestra Economía-, que es la psicología. Así, el hoy tan denostado Freud, dio mucho que hablar e iluminó toda una pedagogía (muy interesante a mi juicio.); luego vino de América la revolución del Conductismo, aplaudida y seguida mayoritariamente por su carácter más científico (positivista); y por fin, el triunfo de Piaget con su Teoría Constructivista del Aprendizaje y el Cognitivismo.

La caída del Muro de Berlín marca el inicio de una nueva época, caracterizada por el avance con pasos de gigante del Neoliberalismo, la crisis de discurso de la Izquierda, la “derechización” europea, y la dispersión postmoderna. No deja de resultar un tanto irónico, que haya sido justamente el pensamiento de izquierdas el principal protagonista del desplome ideológico ilustrado, al socavar sin piedad y con una consecuencia ejemplar sus cimientos. No es otro sino el propio Foucalt el que dictamina el fin de la Idea de Humanidad, como un mero invento propio de una constelación histórico-epistémica y desde luego nada universal, ni necesario. El Sujeto fuerte de la Ilustración es un espejismo más de la metafísica occidental y como tal debe ser cuestionado, relativizado y superado. Lo que implica que los valores universales y los imperativos morales de la Razón, fundados en un modelo de Subjetividad fuerte ontológicamente, no se pueden ya sostener. Por otros caminos muy distintos, la Filosofía Crítica germana llega a conclusiones no del todo diferentes a las de los de-con-structivos franceses -después de leer el análisis demoledor de la “Dialéctica de la Ilustración”, uno se pregunta: “¿Qué es lo que queda entonces?”  El relativismo cobra una fuerza inusitada, recubriéndose de un aura positiva: ser relativista es ser permisivo, abierto, tolerante, respetuoso con la Diferencia y el Otro, incluso más feliz y libre. Nos adentramos poco a poco en el abismo sin fondo. Y la realidad refleja, de forma bastante fiel, aquello que los pensadores expresan concienzudamente; o al revés, el pensamiento es testimonio de la realidad que lo ilumina. Mientras tanto, el mundo se torna cada vez más competitivo, el trabajo deviene un “bien” escaso, la lucha por la vida se somatiza negativamente con un incremento imparable de las patologías mentales, la violencia y la xenofobia avanzan y el eclipse de las ideologías provoca el desconcierto universal, que tan sólo encuentra válvulas de escape en el consumo neurótico como figura de la existencia (Primer Mundo), la pavorosa radicalización de la Religión (Tercer Mundo), la proliferación de pseudo-religiones y todo tipo de gurús o simplemente el nihilismo acéfalo (Todo el Mundo).

Disponemos ya de todas las piezas del puzzle imposible de la educación. La tesis que trataré de mostrar es que la denominada educación progresista, tiene muchísimo menos de progresista de lo que ella predica. Volviendo a Foucault, hemos mencionado una definición de lo que es educar: disciplinar los cuerpos. Las legislaciones progresistas obvian aparentemente este pensamiento fundamental de uno de sus mejores y más consecuentes ideólogos. A la mirada de Foucault no se le escaparía que, bajo el discurso aparentemente trasgresor, lo que late es una vez más un profundo reaccionarismo: Ilustración insuficiente (o más bien, deficiente.) Ciertamente la idea de la educación como algo autónomo al margen de las profundas tensiones existentes en la sociedad, no puede sino dar lugar a profundas disonancias sin resolución posible. De ahí la insistencia obsesiva en la evaluación constante: todo debe ser evaluado; el énfasis en la eficacia de los resultados; el carácter positivo y cientifista de los modelos; etc. Ideas en el fondo no tan lejanas de los viejos modelos burgueses tan denostados. Si se quiere realmente hacer de la educación un verdadero ámbito de libertad y felicidad, ¿para qué tanta ley, tanta burocracia, tanta presencia del Estado, tanto control, tanta evaluación? ¿Por qué no tomarnos en serio la “libertad” del alumno, de sus familias, de la sociedad en su totalidad, para hacer lo que le parezca adecuado? ¡Disfrutemos de verdad!

Los polos de esta tensión imposible que se materializa en una dinámica claramente esquizoide son los del Capitalismo -la Bestia triunfante-, que requiere eficiencia e individuos bien adaptados (=trabajadores obedientes y máquinas deseantes), y el Populismo educativo de tintes “neoilustrados” (en sus versiones “socialista” y conservadora.)  Por mucho que se trate de encubrir, la educación hoy en día sigue siendo lo de siempre: el preludio del TRABAJADOR. O mejor dicho: algo infinitamente peor, en tanto que eleva la falsa conciencia a la segunda potencia. Fruto de esta tensión es la continua variación de mensajes tan arbitrarios como inoperantes, que tratan una vez y otra sin éxito alguno trazar la cuadratura del círculo. En medio del incesante flujo de una retórica carente de límites, tienen lugar las mutaciones más asombrosas. La escuela pública, modelo ilustrado en tanto que institución pública (igualitaria, libre, democrática), interioriza a marchas forzadas la dinámica de la empresa privada; la escuela privada intenta por el contrario aprovecharse de los fondos públicos en nombre de la libertad sagrada de los ciudadanos de elegir un modelo acorde a sus propias ideas (=ideologías). Como muestra de esta tendencia, mencionaré el caso sangrante en España de los colegios e institutos bilingües. Es llamativo, que nadie ponga el grito en el cielo ante la estupidez de semejante despropósito. Cuando los índices de analfabetismo funcional resultan tan preocupantes, se propone el bilingüismo como panacea. Pero lo realmente extraño es la situación de competencia a la que se someten de buen grado los centros públicos, situación que contraviene de forma flagrante los sagrados principios de “Comprensividad” e “Igualdad de oportunidades”. La brecha entre la escuela pública y la “concertada” vs. privada se reproduce en el propio ámbito del Estado. En esta línea tendremos dentro de no mucho auténticas escuelas de beneficencia (o tal vez, ya están aquí.). ¿Se dan cuenta de ello los partidarios de la Escuela del Progreso? No, porque no les interesa y bastante tienen ya con rumiar ideas delirantes; no, porque bastante tienen con dedicarse a la difícil tarea de enseñar a enseñar el aprender a aprender; no, porque a las contradicciones del sistema, se une un elemento de carácter local: la inoperancia y la estupidez crónicas de los responsables educativos españoles.

En general, todos los “esfuerzos” que hace la Educación Progresista por “mejorar” terminan por generar el resultado opuesto de lo que supuestamente promete. Cualquier intento de crítica es considerado, no obstante,  un ataque frontal contra la verdad, que tan sólo ellos ostentan. Este autoritarismo sin reservas es un resto de Estalinismo mal digerido; una forma de afirmar dogmáticamente la estupidez; una manifestación de lo que Adorno denominaba “carácter autoritario”; una forma de autolegitimar el espacio de poder, a base de producir una literatura retórica y vacía (hay que crear la ilusión de que la pedagogía es una ciencia); una forma de resentimiento, dada la insustancialidad teórica y la vacuidad de lo que en las universidades de Pedagogía se enseña. El llevar a cabo un desmontaje de todas las falsedades y contradicciones implícitas en la Pedagogía progresista es una tarea de tales dimensiones, que excede los límites de lo que me he propuesto en este escrito. Me limitaré por tanto a una sola.

Si una palabra resume a la perfección la situación de la educación en España, si bien extensible en mayor o menor grado a una mayoría de países europeos, es DEGRADACIÓN. El efecto devastador de la progresía educativa se traduce en unas cifras estremecedoras de fracaso, objeción, absentismo y abandono escolares, todo ello unido a unas cifras aún más alarmantes en los índices de conflictividad. El panorama desolador resalta especialmente en la etapa de la Secundaria, pero afecta igualmente a la Escuela Primaria, las Enseñanzas Profesionales y hasta la mismísima Universidad. La educación es fiel espejo de la barbarie colectiva de la que ella forma parte. Los intentos de extensión universal de la educación anunciados por la LOGSE y sus derivados, han conseguido justo lo contrario de lo que tan pomposamente prometían, no haciendo sino generar, por utilizar un concepto de Marx, un verdadero ejército de reserva, para regocijo del Capital-Estado (García-Calvo.) Durante los veinte años que se ha mantenido la actual estructura, vemos cómo los alumnos abandonan en cantidades ingentes las aulas en las que un Sistema paternalista y victimizador los ha recluido por LEY; constatamos cómo dejan los centros sin oficio ni beneficio, para engrosar las cifras del paro y con unas perspectivas terribles de inserción en un mundo laboral caracterizado por la competencia salvaje. Algo que no parece inquietar lo más mínimo a los predicadores del infantilismo pedagógico y la psiquiatrización de la educación, a juzgar por la ausencia total de discurso crítico y la soberbia persistencia en relativizar la Evidencia. A esta degradación ha contribuido de forma esencial el avance imparable de la Educación Concertada y Privada, que se perfila entre la población “normalizada” como salvación (falsa autorepresentación de clase) ante el panorama devastador de la Pública. Se trata de una de las maniobras más pérfidas y maquiavélicas llevadas a cabo por el Estado-Capital y en ella se basa la armonía que en esencia comparten la Izquierda Progre y la Derecha Populista y que encubren con ruido y polémicas estériles. El resultado no puede estar más alejado de la idea de progresismo: por un lado tenemos lo privado, que se orienta a formar individuos adaptados y la futura clase dirigente (y que, naturalmente,  no se toma en serio la retórica postmoderna o pseudomoderna de los pedagogos), y por el otro lo estatal, que en su fase más actual quiere parecerse a lo privado (la neura por el bilingüismo es un ejemplo) Ambos se caracterizan por la “degradación”. ¿Existe un discurso por parte de la progresía educativa que denuncie esta realidad? En absoluto. Más aún, la Izquierda Progresista se perfila como un verdadero amigo de la privada, a la que ha dado alas y legitima. De ahí, una vez más, el consenso virtual que mantiene con la Derecha en materia educativa.

Pero tampoco se cumple la buena nueva que prometía tan ufana la LOGSE de la felicidad, la motivación, la imaginación y la excelencia moral. También aquí, la dialéctica obra de modo perverso dejando tras de sí ruinas y más ruinas. Lejos de ser una Arcadia de libertad y gozo, la LOGSE ha dado lugar a un aparato represivo como nunca habían conocido la Escuela Pública: aparato represivo desarrollado para contener a un amplio sector de la población que, sencillamente, rechaza el Sistema al que la LEY le obliga. Que no es exageración lo que afirmo lo confirman datos objetivos los cuales se materializan en la burocracia abrumadora de tipo disciplinario, y que constituye una verdadera pesadilla para los encargados de gestionarla. Pero, ¿por qué el rechazo? A pesar de la retórica infinita de la Pedagogía Progresista, ésta no puede obviar la función primordial de la Educación, que como todos sabemos es la antesala del Mundo del Trabajo. Trabajo: instancia primigenia en la que se constituye la Identidad del Individuo. La preparación para el trabajo requiere un enorme esfuerzo, esfuerzo que se sustrae de la energía libidinal. La Cultura es fruto de un enorme esfuerzo. Freud hablaba de sublimación. He aquí el origen de esa gran antinomia de la Educación Progre: Placer-Eficacia. Ambas categorías son irreconciliables, siendo necesaria una palabrería delirante para  ocultar que, tras la superficie, la verdad es la que es: el individuo ha de ser evaluado y calificado de acuerdo a unos conocimientos, que quedarán reflejados en su currículo. Esos conocimientos, aunque reducidos a su mínima expresión, están muy lejos del alcance de un amplio sector del alumnado, algo que, bien sea difusamente, muchos perciben nada más entrar en un centro educativo. La respuesta no puede ser otra que la violencia. Envueltos en la maraña retórica de la pedagogía están los contenidos tradicionales -más o menos adulterados- que como una esfinge aterradora se alzan ante el alumno. ¿Pues qué, si no? Si la enseñanza no quiere verse reducida a un puro formalismo vacío y ridículo o a una serie de propuestas lúdico-exotéricas -a lo que apunta la teoría progre-, debe transmitir esos contenidos que históricamente constituyen el Saber y que son requeridos para avanzar en el escalafón de la promoción social. Contenidos que quedan muy lejos de las posibilidades reales de muchos individuos, cuyo “desfase curricular”, motivacional y actitudinal -ya gestados y consolidados en la Primaria- hacen inalcanzable la esperanza de llegar a obtener esos mínimos, que tras cuatro años de tortura habría que alcanzar por LEY. La rebeldía que se deriva de ello, se canaliza lógicamente contra el medio -ya de por sí embrutecido y embrutecedor- en el que el alumno se ve inmerso y del que trata por todos los medios de vengarse. Como se puede suponer el resultado global que de ello se deriva es lamentable y hace muy difícil que se den las condiciones mínimas de paz y tranquilidad que requiere todo proceso de aprendizaje.

Con la transmisión de valores llegamos al paroxismo de la contradicción y es aquí donde el Progresismo se muestra más débil y patético. En una operación sin precedentes, vemos cómo tiene lugar una auténtica inversión de los valores, que hubiese puesto los pelos de punta al aristocrático Federico Nietzsche. Ya no se trata, como pretendían los ilustrados, de elevar al pueblo a un estadio superior de la cultura por medio de su educación (moral y estética), sino por el contrario, de  elevar los supuestos valores de lo que Nietzsche denominaba “chusma” a la categoría de ideal. De ahí, el odio a los valores clásicos, el resentimiento compulso y el carácter iconoclasta de las propuestas más novedosas. La masa se ha puesto de acuerdo por obra de los medios propagandísticos (en especial la televisión) para celebrarse a sí misma y la progresía aplaude. Para mayor confusión, el relativismo al que avoca la crítica anti-ilustrada se contradice una y otra vez con el pseudo-Cristianismo-neoilustrado encubierto del que continuamente hace gala la Izquierda biempensante (políticamente impecable): tolerancia, solidaridad, respeto, libertad, etc. ¿Saben de verdad los apóstoles del progresismo educativo qué es un valor? ¿Podrían fundamentar con un mínimo de seriedad su clasificación de valores? ¿Qué valores? ¿En qué fundamentan su estimación? ¿Pero es que hay valores?…

Desmontar la enorme perversión, la enorme impostura de nuestro Sistema Educativo es una tarea sumamente sencilla. No hay ni un solo postulado que no caiga ante un análisis mínimamente inteligente. El porqué no obedece, sin duda, a razones tan poderosísimas y profundas como terroríficas, y que desde luego trascienden la esfera de lo meramente educativo. Tratar de despolitizar esta realidad compleja y llegar por un consenso basado en la buena voluntad de los agentes sociales a solucionar esta inmensa Porquería, sólo cabe en la mente del más ingenuo de los hombres. Tal parece ser el caso de nuestro actual Ministro de Educación. Y lo sorprendente es que es un filósofo. ¿Será discípulo de la escuela  de Tales de Mileto? Así pues, la Educación en su totalidad semeja un carnaval grotesco; una fauna execrable de vagos, advenedizos, fariseos, pancistas, filisteos, y sobre todo y, ante todo -éstos son los peores-, necios inconscientes de su propia necedad. No soy optimista respecto al futuro de la educación, ni creo que sean posibles grandes transformaciones al margen de una sociedad que es la que condiciona el tipo de sujeto, y que es la que es. No obstante, considero necesario, un deber moral golpear una y otra vez en la cara a estos personajes siniestros, hasta que su máscara caiga deshecha en pedazos, sus estructuras convertidas en ruinas, y resplandezca la verdad oculta: el más gélido de todos los monstruos, el Capital-Estado. Resistir ante la Estupidez y hacer pública esa resistencia: esa es la verdadera Ilustración, que aquí y ahora yo reivindico.

Nota de Deseducativos: Damos la bienvenida a Francisco Javier González-Velandia Gómez, profesor de Música en el IES Mariana Pineda de Moratalaz-La Elipa (Madrid).

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Categorías: Diagnósticos

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19 comentarios en “Progresismo en la educación”

  1. Luzroja
    8 mayo 2010 a 8:36 #

    Bienvenido, Francisco.
    Demoledora exposición sobre la impostura logsiana.

    Es de capital importancia fortalecer nuestro pensamiento e incrementar nuestro conocimiento en los argumentos que trituran este nefasto sistema educativo y aprovechar la plataforma “de poder” que cada cual tenga para esgrimirlos.

    Pero la crítica argumentativa es exigente, precisa de un discurso de cierta extensión y complejidad, los “parcos de entendederas”, de pensamiento plano e instalados en un orden institucional, se pierden tras la primera o segunda idea, y terminan procesando que lo que se les dice son soflamas incendiarias radicales que no comulgan con el pensamiento mayoritario, que por ser el que mayor número de personas tiene, adquiere el valor de verdadero.

  2. Juan Pedro Viñuela
    8 mayo 2010 a 8:40 #

    Magnífico análisis, Francisco Javier. En breve te haré algunos comentarios. De momento, sólo decir, que estoy contigo en lo del pesimismo, pero que, como dices, a pesar de ello, hay que seguir luchando y desenmascarar al poder. En el fondo, no nos queda sino batirnos, pero no en retirada, sino heroicamente.

  3. Juan
    8 mayo 2010 a 11:10 #

    Brillante análisis, correcto y clarificador. Ciertamente resulta difícil ser optimista ante la situación de nuestro sistema educativo. Pero a pesar de los cambios sociales, en lo que insisiten los pedagogos de turno como justificación de sus teorías, y de las teorías postmodernas que no sólo quieren explicar esos cambios sino que se empeñan en hacerlos realidad, cabría una alegislación educativa que enfrentara los peligros y el desastre en vez de fomentarlo. Podría ser si los encargados de dicha política no hubieran creído al pie de la letra lo que contaban los Foucalut, Derrida, Lyotard, Baudrillard, etc. Podría haber cierta posibilidad si quienes se encargaran de una nueva ley de educación tuvieran el valor de coger el toro por los cuernos.
    Estoy de acuerdo en que, mientras tanto, lo único que nos queda es resistir y tratar de hacer ver a quien todavía no ha abierto los ojos.

    Saludos

  4. Raus
    8 mayo 2010 a 11:16 #

    Bienvenido, Francisco. Y enhorabuena por un análisis tan agudo y lúcido. Lo considero una aportación necesaria para desacreditar las bases epistemológicas (ideológicas) del búnker logsiano. Si te das cuenta, la mejor manera de neutralizar toda posible crítica al sistema (a culaquier sistema) es barrer de la memoria la história de las ideas (filosofía). No conocer el pasado de las ideas supone ser permeable a cualquier estupidez que se nos quiera proponer. Supone quedar indefenso e innerme ante la barahúnda del presente. Nadie conoce el presente sin conocer el pasado.

    La posmodernidad es un inmeso ejerccio de amnesia e ingratitud: desea barrer el pasado, repudiado como lastre de valores represores, y dedicarse a un “construccionismo” social “progresista” ajeno a la evidencia de que el ser humano no está libre de naturaleza. Pero negar ésta dogmáticamente deja expedito el camino para “inventarla”, “construirla”. En efecto, el sueño de todo diseñador social: partir de un forzado papel en blanco (tabla rasa) que él se encargará de rellenar según sus criterios. Ésta es el acariciado ideal de la “izquierda progre”. Y ya sabemos cuan totalitarios pueden llegar a ser los ideales que se forjan al margen de la realidad.
    Trataré de abundar en en todo ello próximamente. Excelente tu artículo.
    Saludos.

  5. Borja Contreras
    8 mayo 2010 a 11:27 #

    Magnífico y lúcido.
    Clarificas, como a mí me hubiera gustado hacer, esas antinomias que llevan a la confusión final en la que vivimos.

  6. 8 mayo 2010 a 15:57 #

    Javier, ¿mil sientes? Mira a ver si puedes leer un correo que te voy a mandar ahora mismo.

  7. Fancisco Javier
    8 mayo 2010 a 16:09 #

    “…la crítica argumentativa es exigente, precisa de un discurso de cierta extensión y complejidad, los “parcos de entendederas”, de pensamiento plano e instalados en un orden institucional, se pierden tras la primera o segunda idea, y terminan procesando que lo que se les dice son soflamas incendiarias radicales que no comulgan con el pensamiento mayoritario, que por ser el que mayor número de personas tiene, adquiere el valor de verdadero.”
    Es muy cierto esto que comentas, Luz Roja. Debemos ser exigentes en nuestro discurso y cuanto más lo seamos más estaremos aportando al bien común. Es por ello, que aunque sea difícil a veces, es necesario mantener la cabeza bien fría y no dejarse llevar por el odio que han ido fomentando años de frustración e impotencia. Un discurso gélido y bien fundado, sin renunciar a la ironía, es el adecuado. A mí a veces me pierde el cabreo. En segundo lugar, el momento crítico -del que tanto le cuesta a Occidente salir- tiene que dar paso a un discurso positivo que plantee soluciones. Fundamentar bien una Estructura distinta, tal como plantea Nuestro Manifiesto. Debo aclarar que pese a mi pesimismo, que más o menos todos compartimos, sí creo en el poder generador de las Estructuras para modificar la realidad. El Manifiesto es un buen punto de partida. Dos comentarios al respecto:
    1) Hablando con una persona X, me comentó al mirar con bastante escepticismo el texto, que simplemente se trataba de una vuelta al (superado -esto estaba implícito) PLAN 70. ¿Qué opináis?
    2) La gran ausencia del MANIFIESTO es a mi juicio el que no hace mención a la Escuela Concertada. En una respuesta se me dijo, que era así por una cuestión táctica. Yo creo que la concertada es una pieza fundamental del desastre, debido a que genera un dualismo sociológico muy injusto y que desestabiliza gravemente a la escuela estatal; por otra parte, coincido con un comentario que hizo recientemente Peces-Barba, en el que afirmaba que la Pública es “moralmente superior” a la Privada-Concertada. A mi juicio, aunque sea poco rentable, hay que defender y proclamar esta verdad, y si nos quedamos los que estamos, pues que así sea. Jugar a la rentabilidad ya lo hacen los otros. Al fin y al cabo, no tenemos nada que perder y estamos demasiado alejados de ser escuchados como para ponernos estratégicos.
    “En el fondo, no nos queda sino batirnos, pero no en retirada, sino heroicamente” , como dice Juan Pedro.

    Errata. “El porqué no obedece, sin duda, a razones tan poderosísimas y profundas como terroríficas, y que desde luego trascienden la esfera de lo meramente educativo.” Disculpad: sobra el “no”.

    Un saludo y buen fin de semana.

    • 8 mayo 2010 a 17:41 #

      Francisco Javier:

      1.- Lo que se ofrece en el Manifiesto es muy distinto al sistema de los 70. Principalmente por dos cuestiones: a) reválidas estatales y vinculantes al final de cada etapa educativa, y b) un itinerario de Iniciación Profesional a los 14 años para los alumnos que fracasen en Primaria y no puedan acceder ni al Bachillerato ni a la FP. Esto bastaría para acallar los argumentos de “la vuelta al pasado”, aunque, por otro lado, disiento profundamente de ese adamismo postmoderno que considera “lo pasado” como infinitamente peor que lo presente o lo que está por llegar. Supongo, en definitiva, que el gran pecado del Manifiesto es mentar la bicha de los 8 años de Primaria y los 4 de Bachillerato y FP. En una lectura superficial -esto es: una no-lectura- esto “suena a”, por supuesto. En fin, qué se le va a hacer.

      Otras propuestas que nadie menciona: Claustro soberano con competencias disciplinarias, absoluta libertad de los departamentos didácticos de los centros para organizar los contenidos, enseñanza infantil, conexión entre itinerarios…

      2.- No mencionar la ley de conciertos es una cuestión táctica, claro está: el manifiesto está dirigido también a los profesores de los colegios concertados y a los padres que llevan a sus hijos a dichos centros.

      Pero, sobre todo, es una cuestión de prioridades. Estoy en contra de los conciertos, me parecen una aberración, no porque, como dice Peces-Barba la escuela pública sea moralmente superior -esto, por cierto, me parece otra aberración, pero qué se puede esperar del papi de una constitución tan tan tan cutre-, sino porque jamás me entrará en la cabeza que el Estado subvencione iniciativas privadas, y mucho menos para rivalizar con la pública; es decir, no me parece de recibo que el Estado reparta alegremente el dinero público para financiar a cuatro gatos y a sus correspondientes gatitos (tampoco me parece de sentido común que el supuesto liberalismo español haga de la eufemística libertad de elección su bandera educativa). Ahora bien, ¿tiene la concertada tanta culpa del desastre educativo español? ¿Acaso en la concertada se están siguiendo planes de estudio diferentes? Vale, en el colegio de monjas de la esquina hay más disciplina y menos inmigrantes que en el público de enfrente. Ok. ¿Pero es que son la falta de disciplina y la inmigración causas del desastre? Yo creo que no. Tanto la disciplina como los problemas planteados en estos últimos años con el desfase curricular -con perdón- y la inadaptación de un porcentaje del colectivo de inmigrantes, son dos consecuencias más de los auténticos culpables del tinglado: una estructura educativa irreal y fracasada y el nefasto aliento fascista-pedagógico que hay detrás de las últimas leyes. Y esto, amigo, es así tanto en la concertada como en la pública.

      Los conciertos educativos tienen que desaparecer, por supuestísimo. Pero antes hay que dinamitar los cimientos -los auténticos cimientos- sobre los que se alza la ignorancia -pública y concertada- de este puñetero país.

      Un saludo y enhorabuena por el artículo.

      • Fancisco Javier
        9 mayo 2010 a 9:52 #

        Estimado David:

        Gracias una vez más por las aclaraciones. Lo único que quise decir es :

        Que la concertada influye negativamente en la pública al establecer una distribución desigual del perfil del alumnado y eso tiene su reflejo en las aulas. No se trata sólo de la inmigración -que también-, sino de todos aquellos alumnos nacionales menos integrados y que rechazan con violencia el sistema. No es el factor fundamental, sino una consecuencia, en lo que considero que llevas toda la razón.

        Por lo demás, comparto plenamente tu análisis.

        Gracias y un saludo.

      • Salao
        10 mayo 2010 a 8:19 #

        De acuerdo en casi todo David. Una puntualización:

        Albert Einstein: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.

        Mientras los funcionarios educativos no renuncien voluntariamente a la dualidad sanidad pública privada, ni contribuyan a la caja única de la seguridad social como los trabajadores privados( os recuerdo que parte de vuestras pensiones salen de los impuestos no únicamente de la caja única de la SS, cotizar como el resto os supondría una bajada de sueldo) nunca tendrá fuerza una crítica sobre la concertada tengáis razón o no, simplemente dará la impresión de que los señoritos no quieren para los demás alguno de sus privilegios.
        Un cordial saludo y te vuelvo a dar la enhorabuena por el blog,

      • Francisco Javier
        10 mayo 2010 a 11:17 #

        Totalmente cierto lo que dice Salao:

        No deberíamos tener ningún privilegio en la Sanidad. Hay que predicar con el ejemplo.

  8. Ana Belén
    8 mayo 2010 a 16:45 #

    Un artículo estupendo, enhorabuena a su autor.
    Me gustaría aprovechar esta ocasión para preguntaros una cosa a los creadores del blog:
    ¿por qué no os planteáis enviar a alguien con proyección pública o a algún político un escrito que recoja los principales puntos de tantos artículos aquí publicados: sobre la absurda situación de la enseñanza en España, desmontando los ridículos argumentos que sustentan la ley educativa vigente, dejando al descubierto las teorías que la inspiran y su trasfondo, ahora que el Pacto ha sido rechazado? creo que es un buen momento para atacar el búnker logsiano. Es que me parece imposible que la fuerza, la razón y la contundencia de todos los argumentos que se exponen aquí día tras día, pueda ser ignorada por alguien con dos dedos de frente. Un saludo de una deseducada dispuesta a apoyar y a participar en cualquier iniciativa.

    • 8 mayo 2010 a 18:03 #

      Estimada Ana Belén:

      Tanto el Manifiesto de MP como algunos textos de Deseducativos son enviados habitualmente a personajes de proyección pública y a partidos políticos. Pero debo decirte que este “spameo”, a pesar de ser continuado, se lleva a cabo, al menos por mi parte, con escepticismo. El compromiso intelectual en este país brilla por su ausencia, ¿y sabes por qué? Porque nadie está dispuesto a arriesgar esa proyección pública, ni aun los más “osados”, y porque muy pocos tienen los arrestos suficientes para comprometerse con la verdad. El compromiso -y la lealtad- les obligaría a atenuar dicha “proyección pública”, engordada a fuerza de solipsismo y egocentrismo. Y puesto que la verdad es siempre revolucionaria, saben perfectamente que lo que menos les conviene ahora mismo es una revolución. Por eso siempre permanecerán parapetados tras la mentira.

      Un saludo.

    • Fancisco Javier
      9 mayo 2010 a 9:24 #

      Hola Ana Belén:

      Llevas toda la razón y lo interesante de este foro es que entre todos estamos creando un material lo suficientemente amplio y consistente para hacer reflexionar a aquellos que tienen poder de decisión y a la sociedad en su conjunto. Y mira por donde, aquí no me muestro tan pesimista como David, al que por otra parte entiendo perfectamente y alabo por su trabajo de difundir el Manifiesto y nuestras ideas. Quiero decir, que a pesar de los pesares, estoy convencido que en este país hay gente muy valiosa y receptiva, que al igual que nosotros se encuentran en la resistencia; también hay un sector potencial muy amplio disconforme con la situación y que está esperando señales, un colectivo con el que identificarse al margen de los grupos de poder establecidos. Añadir que esta tarea no la debemos delegar y nos compete a todos y no sólo a los responsables de esta página. Todos podemos difundir el manifiesto y usar nuestra imaginación para ello.

      Un saludo.

  9. 8 mayo 2010 a 18:07 #

    En mi opinión no sólo conviene recuperar el espíritu de la Ilustración en el sentido en que lo recoge en su libro del mismo título Tzvetan Todorov, también la idea de la educación como emancipación, como instrumento que debe permitir a los alumnos forjar su autonomía como personas.

    En cuanto al falso progresismo de nuestro sistema quizá el mejor medidor lo constituya el fracaso y abandono escolar, el más alto de Europa, pero también el carácter sexista y clasista del sistema, de tal modo que los alumnos que tienen éxito son exclusivamente los de determinados sectores sociales y con preferencia por el sexo femenino.

    De todos modos donde quizá con más claridad se aprecia es por comparación con un sistema como el finlandés, donde no sólo el índice de fracaso es mínimo y donde tanto la procedencia de clase como el género del alumno no parecen incidir. Por lo demás y como recojo en la última entrada de mi bitácora se trata de un sistema que aplica una pedagogía tradicional y está completamente desburocratizado. En el ministerio se empeñan en negar que un sistema así sea posible pero el modelo finés está ahí para demostrarlo. Mientras tanto nuestras autoridades lo siguen intentando con experimentos fracasados.

  10. Mariano
    9 mayo 2010 a 22:10 #

    Enhorabuena por estre muy bien enfocado y desarrollado análisis. Como otros de DESEDUCATIVOS da en el clavo de la realidad educativa con gran pertinencia y acierto. Esta página siendo un oasis dentro del marasmo educativo español.
    Bienvenido al blog

  11. 11 mayo 2010 a 19:04 #

    Perdona Javier que haya tardado en darte la bienvenida pero ando demasiado liado. Me resultan muy pertinentes y gratas tus referencias filosóficas y, si me lo permites, me gustaría preguntarte si provienen de una afición por la vetusta sabiduría filósofica o de estudios de esos sesudos y académicos. El artículo, por otra parte, espléndido. Me parece que va a ser el comienzo de una bella amistad. P.D.: los madrileños deseducativos nos reunimos de vez en cuando para unas cañas. Si te place, te apuntamos en la próxima.
    Un saludo.

  12. Antonio Garía López
    18 abril 2011 a 22:10 #

    EL FRACASO DE LA ENSEÑANZA SE TRASLADA A OTROS MUCHOS FRACASOS, COMO POR EJEMPLO LA POLITICA, AHÍ ESTA PARA PODER VERLO, UNA SIMPLE POLITCA DE MUCHA MENTIRA Y MUCHA ACUSACIÓN.
    EL POPULISMO DE DERECHAS SI TRIUMFA ES SIMPLEMENTE POR DESCONCER EN DONDE DESCANASA SU TRAMAPA, DE CONOCERLA ESO SE CAE COMO UN CASTILLO DE NAIPES, CUANDO ,MENOS AQUELLAS CONDICIONES PARA FRENAR EL DESPERTAR POPULAR, ESO ES POCO HONESTO HUMANAMENTE.
    LAS IDEOLOGÍAS POLÍTICAS PROGRESISTAS FRACASAN PORQUE LES FALTAN LAS AUTÉNTICAS BASES DEL VERDADERO CAMBIO, DONDE LOS OPOSITORES, O DETRACTORES DEL PROGRESO HUMANO, A ESTOS SE LES CERRABAN LAS PUERTAS DE ESA CÍNICA OPOSICIÓN, ESTO ES QUEDARSE SIN ARMAS PARA PODER CEGARSE A SI MISMOS, PORQUE SU BASE ES CEGAR A LOS QUE NO SON DE SU REBAÑO, SOLO ESO.

    La base de todo conocimiento es la formación humana, basada en el despertar de la consciencia humana, pero esta de momento no aparece por ninguna parte, además que hay demasiadas trampas sociales para despistar su verdadera esencia. Cuando de por si en nuestra propia condición mental tampoco no son pocas las trampas que se oponen a nuestro despertar.

    Para realizar un verdadero cambio en la enseñanza establecida no queda otra alternativa de una resolución de NACIONES UNIDAS, porque de no ser así esta condición es una auténtica “torre de Babel” la confusión de entendimientos, ahí esta para poder verlo.
    Este modelo de enseñanza deja de burro a nivel humano igual el “licenciado como un casi simple pastor de ovejas”, y a pesar de ello no somos capaces de darnos cuenta. Pero que hay detrás de esta oscura trampa, ¿a caso se conoce?, y así una inmensidad de trampas humanas que nos tienen en un estado de semi-dormición a nivel humano, ¿porque y por quién?, a caso los que manejan los hilos invisibles se pueden escapar de este gran MATRIX, ¿DONDE ESTA LA TRAMPA?.
    Tengo un conocimiento científico para de una forma amplia demostrar esta auténtica trampa mental a nivel genral en los distintos niveles sociales y de poder. Cuando este conocimiento puede hacer desvanecer en gran medida este modelo de vida en el que vivimos la humanidad, ¿a caso tiene tanta verdad?, ahí estan los hechcos para poder verlos.
    Antonio García López Investigador de las trampas mentales, que no son pocas. metodoexpansionmente@gmail.com

    • Ania
      19 abril 2011 a 13:50 #

      Una “resolucion de naciones unidas” para cambiar las cosas

      Y de forma vertical y a golpe de “Decreto”añadiría yo ya que la cosa de la democracia en lo respectivo a la enseñanza me parece que está demasiado corrompida y coja para poder llamarla de esa forma y la poca que queda adolece del nervio necesario para aplicarla: la gente está demasiado cobarde y adocenada…

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