Hormigas soldado. La herencia del positivismo

(Nota aclaradora. Este artículo nació, en mi intención, como un comentario al artículo de Juan Pedro Viñuela Sumisión y obediencia”. Pero en él me extendí tanto que he decidido convertirlo en artículo. Baste esta nota aclaratoria para que se me excuse acondicionarlo a las formas más típicas de éste.)

Excelente, como siempre, Juan Pedro Viñuela. Otro dedo en el llagado sistema de enseñanza español. Aunque yo no estoy seguro de que todo este deterioro responda a un plan preconcebido, convengo en que la mejor manera de extender el poder de la demagogia es a través de guardianes ignorantes y poco o nada críticos. La tesis común (que puede ser muy cierta, aunque yo crea otra cosa) es que arriba (políticos, banqueros, empresarios…) hay personas muy capaces que mueven los hilos con alevosía y premeditación para conseguir una sociedad de necios consumidores.

Mi opinión es muy otra: que el poder se puebla de ignorantes e impone su ignorancia al resto valiéndose de los recursos del poder y sus mecanismos internos. ¿Cómo es posible este fenómeno? ¿Cómo es posible que los más cerriles e ignorantes ocupen puestos de máximo poder? Precisamente porque son los más ignorantes quienes con más ardor y entrega acrítica defienden un sistema o ideología beocio. Por selección natural, serán éstos los que acaben ocupando los más conspicuos puestos de mando, incluso los más relevantes y áulicos. Lo primero es la extensión sincera de una determinada ideología o forma de pensar, en este caso el constructivismo, que, como usted sabe muy bien, amigo Juan Pedro, tiene sus cimientos en el relativismo, el positivismo feroz, el igualitarismo, el roussionismo, etc. (es decir, la posmodernidad). Cimientos con los que se acaba montando una ideología intelectualmente endeble, pero, por ello mismo, muy atractiva para los intelectualmente mediocres, para los pseudo-filósofos (fobósofos), muy atractiva para los “culturetas” y las clases medias. Después viene la selección de los que defenderán desde los puestos públicos esa ideología. El resultado está a la vista de todos: los más ignorantes son los ocuparán los más elevados cargos. Es decir: los Marchesis iletrados, las Bibis Aídos de mil y una sandez, las Magdalenas Álvarez de incontables pifias, las Cármenes Calvo bochornosamente incultas, los Naranjos y Punset narcisistas y sentimentales, los ignaros presentadores de telediarios, la legión de psicopedagogos abstrusos… Ya no es un secreto para nadie el escándalo que supone que los más endebles de meninges se aúpen a los puestos de más relevancia y poder. Lo cual nos llevará, obviamente, al hecho inevitable de que éstos, a su vez, designarán a sus acólitos y seguidores más necios como sus sucesores o ayudantes.

LA FILOSOFÍA A LA PAPELERA

Quisiera poder hablar en los artículos que preparo (pero que no tengo tiempo de rematar, puñetas) sobre la nula preparación filosófica que reciben los psicólogos de este país. Al menos la que yo y los de mi generación recibimos. El más rancio y beocio empirismo dominó los programas de estudio de la época en que fue concebida la LOGSE. Y mucho más tarde también. Con la calamitosa consecuencia de “formar” a cientos o miles de psicólogos en un páramo intelectual que explica en gran medida que sean ellos y los pedagogos quienes con más candor y cerrilidad defiendan los miasmas de la LOGSE. Cuando se ataca a un psicopedagogo por su ridícula o contraproducente labor en los IES (y lo cierto es que éstos necesitan de ellos pero en otras labores diferentes a las que hoy desempeñan), se debería tener en cuenta los programas de estudio que se les impuso cuando hicieron la carrera. En ellos, bajo la batuta del más ciego empirismo y positivismo, no hay ni sombra de Plantón ni de Kant ni de ningún otro filósofo (ni siquiera de Hume y compañía, cosa que es irónica pero lógica); de modo que hay mucho que reprochar a la (de)formación cultural que esos alumnos de psicología recibieron de la Administración. Al final lo que tenemos es un sistema imbécil defendido a ultranza por vigilantes ingenuos y ciegos cual hormigas guardianes. Personas a quienes el sistema no necesita ni siquiera comprar con prebendas o privilegios porque, ya de entrada, son sus más fieles seguidores y más convencidos militantes. Guardia pretoriana vocacional y sin doblez. La erradicación de cuajo de todo vestigio de filosofía en la formación de los psicólogos y pedagogos (el conductismo, cognitivismo y demás hierbas) está detrás de las contraproducentes y dañinas intervenciones de los orientadores de turno. Créanme, lo sé bien.

ALGUNOS EFECTOS POSTIVISTAS NADA POSITIVOS

De esos programas de empirismo radical cocidos en los despachos y laboratorios de la psicología universitaria han salido los engendros ideológicos y programáticos del constructivismo:

  • Apego a lo útil.
  • Concepción ateórica de la ciencia (ojo, la APA, la American Psychological, la institución que marca el paso en la agenda psicológica de este país, se declara ateórica).
  • La reducción dramática de los contenidos.
  • La flagelación y escarnio de las letras.
  • La apología de la motivación y el desprecio de la voluntad. Es que en los laboratorios de psicología conductista se trabajaba (y trabaja) con ratas principalmente, no con personas. Y aquéllas, en efecto, se guían por motivaciones, no por la voluntad y la información en estado consciente. El carrusel de tonterías acerca de la necesidad de motivar a los alumnos se originó, en parte, en los laboratorios de psicología animal, tras ver correr a ratas hambrientas por sus pasillos. Sin comentarios.
  • El desprecio por la teoría de largo aliento y de todo apriorismo.
  • El apego a un relativismo epistémico y moral que conduce a la idiocia del sistema al negar lo universal (como hace poco explicó nuestro amigo Antonio Sánchez en un artículo magistral). De ahí la insistencia en que el profesor tenga en cuenta la concretísima singularidad del alumno y sus circunstancias personales, familiares, económica, sociales…

Botón de muestra:

“Todas las evaluaciones tendrán en cuenta los contextos y los recursos educativos, así como las circunstancias sociales, económicas y culturales de las familias y de los centros educativos, y otros factores que pueden influir en los resultados obtenidos.”

Características todas éstas no sólo de nuestro sistema de enseñanza, sino de la sociedad toda. Basta con echar un vistazo a la definición de posmodernidad dada por el RAE: “Movimiento artístico y cultural de fines del siglo XX, caracterizado por su oposición al racionalismo y por su culto predominante de las formas, el individualismo y la falta de compromiso social.”

Se puede decir más alto, pero no más claro. Individualismo y anti-racionalismo. Falta de compromiso social. Formas, no contenido. Estamos hablando de positivismo en estado puro. Basta comparar la definición de posmodernidad con la de positivismo para comprender la estrecha relación entre una y otra:

Positivismo:

1. m. Tendencia a valorar preferentemente los aspectos materiales de la realidad.

2. m. Afición excesiva a comodidades y goces materiales.

3. m. Actitud práctica.

4. m. Sistema filosófico que admite únicamente el método experimental y rechaza toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto.

La posmodernidad abreva en las oscuras aguas del positivismo, y las particulares estulticias que aquejan a nuestra escuela brotan de él.

Es decir, tras el igualitarismo pseudoprogre se esconden el relativismo y el positivismo anti-intelectuales anglosajones (¡y así les ha ido a los británicos!). Si no existen verdades para todos (cosa que es rematadamente falsa), entonces lo que queda es la visión de cada cual, que el sistema debe respetar como (falso) principio de la democracia. La opinión del hijo será tan valiosa como la del padre, la del alumno como la del profesor, la del padre como la del docente, la del paciente como la del médico, la del iletrado como la del catedrático… ¡Qué remedio queda sino apelar a la tolerancia cuando, barrido lo universal-racional, no se puede aspirar al entendimiento, a lo común! El conflicto permanente de nuestra sociedad es hijo del igualitarismo/relativismo/empirismo.

DIVISIÓN Y DESPILFARRO

No nos queda otra, estimados amigos, que desenmascarar los espantajos pseudofilosóficos en que se basan las leyes que han derribado la educación y la enseñanza de este país. ¿Por qué? Porque desacreditar el relativismo/positivismo que hoy impera en la política restablecería, por definición, la necesidad de regirse por un orden basado en la razón, no en la opinión; en las pruebas y los hechos, no en los deseos buenistas; en la lógica y el sentido común, no en el capricho e interés particulares.

El actual desgobierno (y ojo que no hablo sólo del socialista) obedece a la concepción relativista de intentar contentar a todo el mundo. Ello aneja el desastre que todos conocemos:

  • La división autonómica del país (cada pueblo tiene su idiosincrasia (relativismo)) y la consiguiente hemorragia de recursos;
  • El deseo demagógico de que sonría el padre y el alumno, tratados como clientes: APAS o AMPAS (relativismo: la opinión del padre vale tanto como la del docente…);
  • El deseo de contentar a todas las minorías o colectivos real o supuestamente desfavorecidos, como es el caso del feminismo de género (cuando son los alumnos varones quienes se llevan la peor parte del fracaso escolar), o los nacionalismo idiomáticos de minorías que se dicen marginadas.
  • La general lapidación de recursos públicos para atender a supuestas singularidades o identidades, lo cual, a su vez, favorece la búsqueda de la diferencia frente al otro y su intensificación interesada.

El conflicto y el victimismo afloran por doquier en una sociedad que es incapaz de ordenar con un mínimo de sentido común la escala de valores éticos, estéticos y epistemológicos con que regirse. Barrizal de interregno éste en que, como cada visión particular es, por decreto relativista, igual de valiosa que cualesquiera otras, todo el mundo entra en lid para reclamar visibilidad, recursos, atención, prebendas

No deja de ser sorprendente, en fin, el inquietante abanico de consecuencias nefastas que ha traído consigo la penetración del positivismo y el relativismo en nuestras sociedades, de cuyas relaciones consanguíneas quisiera hablar en otro momento.

Share

Anuncios

Etiquetas:, , ,

Categorías: Diagnósticos, Panlogsianismo

Suscribir

Suscribirse a nuestros perfiles sociales y feed RSS para recibir actualizaciones.

14 comentarios en “Hormigas soldado. La herencia del positivismo”

  1. Juan Pedro Viñuela
    6 mayo 2010 a 7:05 #

    Gracias Señor Antonio por tu reflexión. La comparto en su totalidad y me resulta interesante esa relación entre positivismo y relativismo posmodernismo. Yo mismo en otros artículos he hablado de esto como el origen epistémico de la LOGSE. Me alegro que mi breve nota sobre “sumisión y obediencia” haya dado lugar a un artículo tan profundo e interesante. Elaboraré uno en la que intentaré abundar en la temática que tratas.
    Gracias.

  2. Raus
    6 mayo 2010 a 9:54 #

    Gracias de nada, querido amigo. Gracias a ti por tus amables palabras. Por lo de siempre, por las apreturas del tiempo, no he podido tratar aquí con el detalle necesario (mejor dicho, no la he tratado) la relación entre positivismo y relativismo. Intentaré ocuparme de ello en el siguiente artículo. La sumisión y obediencia de que hablaste me llevó a la necesidad de explicar cómo la formación anti-racionalista que reciben los psicólogos está detrás de su, en general, endeblez crítica y la ceguera con que montan guardia para custodiar los engendros de la LOGSE. Estoy seguro que el afán positivista de centrarse en lo “útil”, lo “´básico” y lo “pragmático” (competencias básicas), en detrimento de la reflexión profunda (la especulación en su acepción original), ha invadido muchas otras disciplinas universitarias. Y ha afectado, claro está, a la programación de la enseñanza obligatoria. El encanijamiento de los contenidos académicos ha sido devastador y, como digo, tiene, a mi entender, su origen en esa corriente positivista que abomina de la teoría y la presenta como “rollazo” ante el mismo alumnado. Desalojar los contendidos profundos supone desalojar la memoria y la reflexión de los programas de estudio, con el desastre anejo que ello supone. No sólo las letras han sido acribilladas por la moda positivista de “lo útil”: también, y mucho, las ciencias. En fin, de todo esto hay que hablar y pensar para comprender mejor el pasmoso empobrecimiento intelectual que ya sufrimos. Estaré muy atento a tus reflexiones al respecto. Yo sigo en ello.

  3. 6 mayo 2010 a 14:49 #

    Imposible atender a todas las sugerencias que despierta tu artículo, Raus, de modo que me centraré en algunas de las que más me inquietan. La primera: el poder. ¿Quién lo obtiene? ¿El más listo? ¿El más bueno? ¿El más preparado? ¿El más inteligente? ¿El más preparado para la lucha? ¿El mas hijo de puta? No es fácil la respuesta, porque al poder (en sus distintas magnitudes) han llegado millones de personas en millones de situaciones, pero el hecho de que sujetos como Hitler, Franco, Stalin, Calígula, Mao o el señor Maciel hayan llegado a situaciones de gran poder, no impulsa a ser optimistas. Segundo: el relativismo en la escuela. Tú te extiendes acerca del relativismo en los conocimientos, que ya se las trae, pero mencionas una norma que abre la puerta al relativismo en la evaluación, esa que dice que para calificar a un niño hay que tener en cuenta hasta la marca del coche de su vecino: a la hora de la verdad, ésa es la que ha matado a la enseñanza.

  4. Xoia
    6 mayo 2010 a 15:25 #

    Estupendas reflexiones, tanto esta como la de “Sumisión y obediencia”.

    Y respecto a las hormigas soldado… En los institutos cada vez hay más, y muchas ni siquiera se han parado a reflexionar sobre sus actos.

    Está el soldado-orientador , que no sirve para nada más que para agudizar los problemas, pero que ha estudiado la carrera que se supone que le capacita para el puesto y ha ganado su plaza por oposición. Incluso puede que haga su labor lo mejor posible, aunque eso para mí sólo ocurriría si su labor fuese otra muy distinta a la que desempeña actualmente, no sé bien cuál, mi cabeza no da para tanto. Muchos orientadores tal vez no comulguen con la LOGSE LOE y sean prisioneros de su propio trabajo, a saber…

    Pero hay más soldados.

    Están las legiones de soldados que se apuntan a planes de mejora, grupos de trabajo, etc, y que invierten horas y horas de su tiempo personal en elaborar estudios, pegar carteles, organizar magostos populares… Y todo gratis total, sin percibir ni un céntimo por esas horas extras, recibiendo a cambio de su tiempo nada más la íntima satisfacción de creer que “algo quedará en los chavales”. Y seguramente lo harán con la mejor intención del mundo. Pero desde el punto de cualquier trabajador, realizar horas extras sin cobrar y encima porque te da la gana, no porque te presione el jefe, es algo que sólo lo hace un tonto. Yo al principio era un poco de esas profesoras, creía que había que “implicarse” con el centro… Pero afortunadamente ya se me ha caído la venda de los ojos. Ahora sólo me implico con mis clases, con mi labor académica. Respecto a las labores de animación sociocultural, ya va siendo hora de que nos demos cuenta de que no nos corresponden a nosotros.

    Y hay otra hormiga soldado interesante: el coordinador de convivencia. Ese profesor que no tiene ninguna preparación específica (al menos el orientador es psicólogo). Es seleccionado a dedo. Y ahí está, con su halo de prestigio, con su reducción horaria, diciéndonos cómo debemos tratar tal o cuál problema, cómo debemos adular a un imbécil que se empeña en reventar nuestra clase para que el pedazo de borrico se vea valorado por nosotros, se motive, vea lo guays que somos y se porte un poquito menos como un energúmeno. No dudo que muchos coordinadores de convivencia habrán aceptado el puesto con la mejor de las intenciones… pero, ¿se han dado cuenta de lo inútil que es su labor? ¿Cuándo vamos a dejar de darle la razón a la administración y de ofrecernos voluntarios para sandeces como esta?

  5. Raus
    6 mayo 2010 a 16:11 #

    Ciertamente, Pablo. La cuestión de quién alcanza el poder es realmente intrincada. Por mi parte no deseo cerrarme a ninguna posibilidad. Pancistas, arribistas y demás fauna de oportunistas son perfectamente compatibles en cualquier idiocracia. Precisamente, el astuto tiene especial hueco en el poder de los mediocres. Se cuelan en él y, crean o no en lo que defiendan públicamente, alcanzan puestos de relevancia y perpetúan la ideología beocia por propio interés. Especialmente me interesa el tipo de poder que hoy tenemos y creo se corresponde con el de hormiga soldado: fanático en sus creencias, incapaz de ver más allá de sus narices, bobo de manual. Esto no es mejor que estar gobernado por personas muy inteligentes y astutas. Con todo, al margen de qué podamos pensar de la capacidad de quienes nos gobiernan, sí podemos coincidir nosotros en que la ideología (o la “filosofía”) que manejan aquéllos es extraordinariamente beocia. De hecho, cada vez más. Los disparates que se les ocurren a nuestros ministros son como para echarse a temblar. Y lo peor: ante la pasividad marmórea de una población adocenada, conformista, individualista, insensible. Ni siquiera viendo las barbas del vecino griego remojar somos capaces de reaccionar. El problema que tenemos en España no es de modelo productivo exactamente. El problema es de modelo formativo. Pero aquí no se moverá nadie hasta que le veamos los colmillos al lobo. Entonces vendrán las prisas, y los reproches y el malestar de una población que las ha visto venir sin mover un dedo. O qué se yo: quizá ni las ha visto venir.
    Cuando barres lo universal de tu mente, sólo queda lo particular, Pablo. El relativismo que hoy asola la escuela está inspirado en un positivismo tan radical que coquetea con el solipsismo. Intentaré abordar esto más adelante. Y sí, llevas toda la razón: el relativismo incorporado a la evaluación del alumno es lo que ha decapitado la enseñanza de este país. Ese relativista “yo soy yo y mis circunstancias” ha sido el arma con que el igualitarismo (la faz política del relativismo) ha penetrado en nuestro sistema académico. Una ideología de destrucción masiva cuyos efectos ya sufrimos. El igualitarismo no habría sido posible sin la previa labor de desbrozado del relativismo en las universidades. Un relativismo de ascendencia positivista terriblemente letal para el pensamiento. Una ideología tan estulta que todo el mundo puede manejar con desparpajo. Relativista puede ser todo el mundo. ¿Se sabe de algún relativista que haya descubierto o creado algo de importancia? Decir que “cada cual tiene SU verdad” es muy fácil, y supone el aborto de la curiosidad y la investigación. Otra cosa es descubrir verdades para todo el mundo; es decir, leyes universales. ¿Qué relativista podría descubrir una ley universal sin caer en la contradicción? Ser ministro en este país es muy fácil si lo único que se te exige es que comprendas los pueriles dogmas del igualitarismo relativista en boga. Así cualquiera, chico.

    Gracias, Xoia, por sus palabras y por la aportación que hace apoyándoles en su experiencia académica. Luego intentaré decir algo al respecto.

    Saludos.

  6. JGV
    6 mayo 2010 a 16:55 #

    Excelente artículo.

    Yo también comparto la idea (muy sugerente) de que entre el positivismo y la posmodernidad hay mucho más en común de lo que parece. Lo curioso es que hayan sido pensadores muy radicales de izquierdas (en especial franceses) los que hayan hecho posible nuevas formas de legitimar aquello que ellos trataban de destruir. Así les va.

  7. Luzroja
    6 mayo 2010 a 17:44 #

    Sobre el “yo soy yo y mis circunstancias” conviene apostillar que Gasset añadió “y si no las salvo a ellas no me salvo yo”, y ahí no hay relativismo, sino profunda reflexión sobre uno mismo sus posibilidades, su capacidad y voluntad para obrar sobre la realidad que le haya tocado en suerte, hasta el punto de concluir que sólo podremos alcanzar aquel ser en potencia que somos si obramos y actuamos sobre nuestras circunstancias.
    ¿Qué otra forma hay si no?
    El uso popular (diría vulgar) de esa frase hecha: “yo soy yo y mis circunstancias” (castrada en su esencia y por lo tanto mal interpretada), que relativiza mi “hacer” en función de lo que me ha tocado en esta vida, no es en absoluto la verdadera enseñanza que Gasset nos destila en su obra “La rebelión de las masas”.

    (Conviene señalar que no tengo ningún conocimiento filosófico y por lo tanto soy un atrevido. Es pues una necesidad higiénica que si he escrito una soberana barbaridad, me lo hagáis saber).

  8. Raus
    6 mayo 2010 a 18:39 #

    Gracias, JGV. Es cierto lo de los autores franceses. Intentaré explicar por qué el positivismo y el relativismo anejo han servido para construir la ideología de la izquierda “progresista”. Espero conseguirlo.
    No, Luzroja, yo le agradezco el apunte. Lo que ocurre que yo, en efecto, he expuesto únicamente la interpretación vulgar del aforismo de Ortega y Gasset, la interpretación que ha llegado al común de las gentes y de que se han servido ciertos autores de medio pelo para inocular su visión relativista del mundo. He citado la frase en el mismo sentido en que podría citar eso tan manido y falso de que “todo es relativo”, basando esta afirmación en el hallazgo de Einstein de que tiempo y espacio son relativos. No poca gente hace esa interpretación fácil y vulgar de la teoría del gran físico alemán. Ciertamente, las enseñanzas de Gasset no son las que nos ofrece la interpretación superficial que se ha vulgarizado. Saludos.

  9. Ana Belén
    6 mayo 2010 a 22:04 #

    Hola!

    Un artículo interesantísimo. Espero que pronto tengáis los otros que profundicen en los aspectos que se han puesto sobre la mesa en este. Un saludo y encantada de leeros, como siempre.

  10. Raus
    7 mayo 2010 a 10:49 #

    Muchas gracias, Ana Belén. Muy amable. Creo que es esencial desacreditar y poner en evidencia todo el falaz discurso argumentativo en que se inspiraron los fundadores de la LOGSE, o, más en general, los absurdos de la posmodernidad. Aquí lo está haciendo ya con brillantez mis compañeros. Intentaré aportar mi modesto grano de arena. Encantado de quenos leas. Un saludo.

    Oxia, su testimonio es importante en la medida en que confirma la existencia de esas “hormigas-soldado” de que hablo. Tanto el orientador como el que se apunta a planes de mejora o el coordinador de convivencia puede que obren de buena fe. Ya sabemos de qué está empedrado el infierno. Y todos esos profesores y maestros que defienden la necesidad de que la escuela eduque a los chavales, se les motive, etc., no actúan con doblez necesariamente. Ni mucho menos. Al revés, están convencidos de lo que hacen. Como apuntaba Viñuela: no hay sentido crítico en ellos, se tragan la papilla sin chistar. Y esto no significa exactamente que todas estas personas sean tontas. Que va. Seguro que nos encontramos con personas estudiosas y bien cualificadas de elevado cociente intelectual. Da igual: simplemente andan imbuidos y atrapados en ideas falsas desde la más tierna infancia. No es difícil ver que la historia humana está plagada de estos sinsentidos: es el caso de pueblos cultos y talentosos cuya potencia crítica sucumbe ante el machaqueo de la ideología de quienes detentan el poder, los cuales pueden, a su vez, estar fanáticamente convencidos de lo que dicen y defienden. O sucumben ante determinadas circunstancias vitales. Pero hay esperanza. Antes o después hay que rendirse a la evidencia de los hechos. Las personas podemos llegar a aceptar que hemos vivido en un error. El problema es que el tiempo acecha, que quizá la reacción llegue demasiado tarde.

  11. Mariano
    12 mayo 2010 a 21:49 #

    He leído con placer este magnifico artículo de Raus. Impecable el análisis de cómo ocupan el poder los más mediocres con justificaciones ideológicas poco sólidas. Cómo extienden su dominación.

    Al fin y al cabo, al poder no le interesan ni los principios de mérito y capacidad ni la selección de los mejores, porque esa lógica fomenta el éxito individual y sobre todo la autonomía de la persona. Y el poder prefiere ciudadanos que dependan de él hasta para respirar; ser como el señor feudal medieval al que hay que volver para hincarse de hinojos. El poder sueña con que los ciudadanos se dividan entre borregos y creyentes enfervorizados, o untados, si su precio es barato. Al poder le interesa una grey acrítica, expectante de la prebenda para mantener una jerarquía piramidal basada en el vasallaje, pese a que el feudalismo terminara tiempo ha. De hecho, en el caso de la enseñanza, quienes más han movido y alentado desde dentro todas las reformas han sido los que han buscado y encontrado en la política y el sindicalismo la vía más aviesa y transversal para el ascenso. La nota que no sacaron en su expediente, o en su oposición, el artículo científico que no escribieron o el título académico que había que obtener trabajando los sustituyeron muchos de los que querían hacer carrera mediante atajos por su destreza para reptar o trepar con habilidad.

    Promocionarse mediante la adhesión a la pedagogía oficial ha generado réditos evidentes entre algunos que han llegado a inspectores, asesores y hasta profesores de universidad. No se trata de una legítima ambición basada en competir, ser competente y competitivo, y en el placer por la obra bien hecha, por una superación personal, es la vía intelectual y moralmente más barata de lograr un estatus que no hubieran conseguido si de verdad existieran en el mundo educativo español (y no sólo educativo) esos principios constitucionales de mérito y capacidad, hoy sólo retórica un tanto hueca y hasta un sarcasmo cínico frente a los criterios reales con los que se seleccionan las élites políticas, escasamente dignas de tal nombre.

    El espíritu de la LOGSE extendió esa negación del mérito no sólo entre los alumnos, lo que desincentiva a los que quieren estudiar, que no se ven respaldados por los gerifaltes, quienes, en su perversa estupidez, lo han llegado a entender como desigualitario y discriminatorio.

    Es que también la amplió a los profesores, con la degradación de la siempre imperfecta carrera docente. Sólo que se haya valorado más en muchos concursos de “méritos” un cursillo de catequesis pedagógica que una tesis doctoral o unas publicaciones serias es ya un síntoma muy evidente de que la Administración no quiere a profesores verdaderamente formados, sino que quiere adictos (Sumisión y obediencia + pancismo, que dirían dos articulistas del blog).

    Se habla en el artículo de la nula formación filosófica de los psicólogos. Honestamente, desconozco este asunto. Pero tengo que decir que los que estudiamos Filología hace ya algunos trienios tampoco teníamos ninguna asignatura de Filosofía en nuestro plan de estudios. Sólo una Lógica para lingüistas en 1º. Y nada más. Luego, lecturas de filosofía del lenguaje más bien autodidactas. La superespecialización desde muy pronto mutila una verdadera formación humanística, fenómeno que afecta a muchas carreras. A este empobrecedor hecho han contribuido los corporativismos y los intereses gremiales, que han dominado la universidad española desde hace demasiado tiempo.

    Sin embargo, sí hay una diferencia con los psicólogos que promovieron la LOGSE, los de la banda de los reformadores oficiales. Ellos despreciaban la filosofía, o tenían algún resentimiento contra ella. ¿Por qué? La inquina de Marchesi y parte de su tropa contra la filosofía rayaba en la patología y en la irracionalidad más visceral. Otros lamentamos nuestras carencias o lagunas formativas y no nos jactamos de ellas. Al contrario, defendemos que no se estreche el horizonte desde muy jóvenes: postulamos que haya un bachillerato más generalista (y más largo que esta birria que tenemos) y unas carreras humanísticas y científicas con un tronco común de mayor solidez para dar una formación más amplia al estudiante. Le beneficiaría, sería más versátil, más enriquecedora. Que se especializara después. Sé que desgraciadamente los tiros no van por ahí.

    Justamente por esa formación filosófica coja que algunos sobrevellevamos no estoy seguro de la relación entre positivismo, relativismo, posmodernidad y el actual estado de cosas de la educación. El positivismo fue la base del estructuralismo lingüístico, cuyas aportaciones a la investigación de la lengua fueron muy notables, aunque su dogmatización y su cerrazón a ampliar el campo de estudio de la lingüística lo dejaran en una vía muerta. Y su aplicación a la enseñanza idiomática estuvo lastrada por un exceso de teoricismo y de desprecio, erróneo, de la tradición educativa de la retórica y de la gramática normativa. El estructuralismo en lingüística, un hijo del positivismo, no está totalmente superado en todos sus presupuestos y resultados, pese a que la ciencia del lenguaje sí ha sobrepasado el estrecho corsé que éste definía para delimitar los hechos de lengua.

    De la posmodernidad decía Vázquez Montalbán que eran chucherías del espíritu. Algunos logros estéticos parece que sí ha tenido. Elevada al dogma de la indeterminación moral y epistémica absoluta –que sería una contradicción semántica- sí nos ha proporcionado efectos nocivos en la vida educativa, donde ha sido un apoyo esencial de los destructores de la enseñanza (así los llama con acierto Javier Orrico).

    Tengo algunas preguntas para usted

    Creo entender más o menos lo que es el relativismo. Aunque no sé si del todo. ¿El relativismo moral lleva al todo vale? ¿Niega toda axiología?

    Yo lo que no entiendo entonces es por qué los dogmas pedagógicos son verdades absolutas, innegociables. Los padagogos y asimilados no aceptan un debate democrático: usan eslóganes y descalifican, llegan a vilipendiar y marginar al discrepante. Al menos en España su autoritarismo e intransigencia los asemejan a la Inquisición, a Stalin o a una secta (así reza el libro de Mercedes Ruiz, La secta pedagógica) ¿Eso es relativismo?

    Tampoco entiendo que la clase dirigente –caracterizada por su ligereza de cascos en la moral pública, por no hablar de corrupción endémica, su escaso apego a la verdad y su cinismo lacerante- hable luego de “educación en valores”, elevando tal paparrucha a la categoría de lo sacrosanto. No me cuadra. ¿Valores morales dentro del relativismo?

    Y, sin embargo, los temas trasnvsersales del currículo presentes en todo eran un signo de identidad de la LOGSE. La educación en valores era una de las mercancías que nos vendían estos pollos como la expresión de que la escuela estaba trabajando por y para la sociedad. Es verdad que ahora hablan más de competencias que de temas transversales. Pero, ¿qué valor tienen las palabras en manos de unos trileros de la propaganda?

    Traigo a colación un interesante artículo de José Penalva , curiosamente, profesor de Historia de la Educación en la Universidad de Murcia, sobre nacionalismos, pacto escolar y relativismo. Como sé que a algunos lectores y autores de este blog les interesa este asunto del relativismo, lo inserto para su posible lectura. Que conste que no comparto su análisis de la cocina del pacto educativo, pero es un texto sugerente y creo que coincide bastante con las posiciones de muchos deseducativos sobre la relación entre relativismo y educación.

    Por otro lado, siempre he pensado que el demócrata tendría que tener algo de flexibilidad y no dogmatismo, un cierto relativismo intelectual, valga la expresión, tolerancia y apertura mental. Lo cual no es sinónimo de carecer de principios y aceptar una anomia superlativa, sino que equivale a no creerse en posesión de la verdad absoluta. Y pensar además que la verdad absoluta ni existe ni la tiene nadie. Que cada persona individualmente a lo sumo puede tener percepciones más o menos parcialmente acertadas de la realidad, condicionadas por su perspectiva y por sus circunstancias.

    En cuanto al relativismo moral, si lo he entendido bien, sí lo veo muy peligroso en sus versiones más extremas.

    Quizá las ideologías en las que se han inspirado nuestros próceres son las que se señalan en este artículo de Raus y en otros que inciden en una línea similar. No lo sé. Habrá que seguir leyendo.

    Sinceramente, desconozco en profundidad cuál es la etiología del mal educativo, en sus raíces más sociológicas, éticas y filosóficas. Aunque identifico claramente sus síntomas y no hace falta tener dotes especiales para ver el diagnóstico. Sólo los que se obcecan y los que se niegan no lo ven.

    Pero a lo mejor algunos hablan en prosa sin saberlo. Me refiero a los que han ido a la catequesis didáctica y se han aprendido las primeras lecciones del manual del buen profe enrollado y actualizado. Esos no creo que sepan qué es positivismo, emprismo, posmodernidad, aunque puedan estar manipulados por superiores jerárquicos que sí partan de esos principios.

    Tengo que decir que si conocía la fe del carbonero en el utilitarismo que tiene la pedagogía anglosajona. Interpretada en plan hooligan, con la sensibilidad de un zopenco brutal, puede llevarnos a cuestionarnos todo lo que se hace en la escuela.

    – Veamos, ¿para qué sirve la gramática? ¿Y la ortografía? ¿Y hacer ecuaciones o polinomios? ¿Y leer a Cervantes? ¿Educan para la vida?

    El utilitarismo así a lo bestia aboca a la necedad y a la desvalorización de la sensibilidad, de la sutileza y de los conocimientos cuya aplicación práctica no es inmediata. Un cocinero puede aprender a manejar una nueva heladera en una tarde. Y a partir del día siguiente ya la puede usar. Lo mismo puede suceder con un empleado de banca que recibe un cursillo sobre el último programa de ordenador.

    Lo que sucede es que no se puede confundir preparación con cultura.

    Porque el conocimiento humanístico, científico y artístico no funciona así. Es un sedimento cuyos frutos se van recogiendo a lo largo del tiempo. La pregunta incisiva, muy del mundo educativo anglosajón, con perdón: ¿Para qué sirve el latín? Hombre, no vas a entrar de director ejecutivo en Coca-Cola al día siguiente de haberte aprendido las conjugaciones y empezado a traducir a Julio César. Pero el desarrollo de tus capacidades verbales, la práctica de la lógica del lenguaje y la posibilidad de entender el vocabulario culto del inglés, lleno de latinismos es la inversión a largo plazo. El utilitarismo tiene que desembocar siempre en una axiología y en una teleología.

    Lo útil no se define sin más de forma intransitiva. Lo útil es útil para algo. Y ese algo es el fin que se persigue. Si uno lo único que quiere en su vida es ganar unas pelillas, esperar al fin de semana. Fiesta. Botellón. Marcha. Moto. Intoxicación etílica, entonces, posiblemente casi nada de lo que se ha estudiado sirva para nada.

    La distinción entre saberes útiles e inútiles siempre me ha planteado preguntas para las que no tengo respuesta inmediata.

    Lo que sí puedo decir es que la programación, las competencias básicas, la taxonomía de objetivos de Bloom, la adaptación curricular y los contenidos actitudinales en la atención a la diversidad me parecen conocimientos inútiles, antiestéticos y contaminantes. No sirven para nada. Rectifico. Son nocivos y corrosivos. Son conocimientos superfluos sin los que un profesor puede vivir sin despeinarse.

    Bueno, me he enrollado más de la cuenta. Pero sí rogaría una respuesta a las preguntas que están subrayadas.

  12. 13 mayo 2010 a 3:56 #

    Estimado Mariano, gracias por tan interesante reflexión. Se ha empeñado usted en hacer joyas de inteligencia cada vez que habla (o escribe). Estaré encantado de contestar a cada una de sus preguntas, y espero que le resulten convincentes. Estoy preparando un muy largo artículo sobre estas cuestiones. En él trataré específicamente las preguntas que usted me hace. No sé cuánto me llevará. Sólo puedo decir que estoy trabajándolo con algún ahínco. Si le contestase aquí, replicaría los argumentos inútilmente, que son bastante largos.
    Saludos.

    • Mariano
      13 mayo 2010 a 6:47 #

      Gracias por su amable contestación. Su comentario me abruma. Como le dije a David, el administrador del blog, sólo busco en Deseducativos una trinchera desde la que disparar después de tantos años de chocar contra el muro de la educación.
      Espero que me aclare esa contradicción que parece darse entre relativismo y dogmatismo, que tienen algunos posmodernos empeñados en mangonear el sector de la enseñanza.

  13. 13 mayo 2010 a 11:16 #

    No deseo abrumar a nadie. Ocurre que es “absolutamente cierto” que disfruto y aprendo mucho leyéndole. Prometo ser más mesurado, no obstante. Aunque reservo la contestación a sus preguntas para el artículo que he anunciado, sí deseo decir aquí algo al respecto:

    1. Muy brevemente sobre el resentimiento de Marchesi hacia la filosofía: los psicólogos tenían (y tienen) “envidia de la física”. Ya lo explicaré con algún pormenor.
    2. Dentro de la psicología, el conductismo (de prosapia positivista) también ha dado notables resultados en el tratamiento de ciertos trastornos mentales. Y sería excelente la aplicación de sus métodos para cuestiones de educación y de enseñanza. Esos logros, sin embargo, habrían sido alcanzados dentro de un paradigma más comprensivo y racional; y otros más se habrían producido sin duda. Quiero decir con esto que no niego la existencia de logros positivistas… aunque si me pongo un poco quisquilloso acabaré diciendo que no han sido logros exactamente positivistas, pues sus seguidores no procedían de acuerdo con los principios del positivismo (hablo de lo atinente a la psicología). Pero da igual, estoy dispuesto a aceptar pulpo como animal de compañía.
    3. Cuando tenga listo el artículo, Mariano, espero ser capaz de explicar con claridad que el relativismo es autocontradictorio; es decir, irracional. Y lo irracional se defiende a través del dogma. Son muchas las antinomias que de él se desprenden.
    4. He leído con agrado el artículo de José Penalva. Coincido con él en lo referente al relativismo. Gracias por insertarlo.
    5. Si logro explicarme bien, verá usted que el objetivismo no aneja dogmatismo. Al contrario, es el relativismo el que sólo se puede defender arbitrariamente.

    En fin, insisto, a ver si consigo rematar el artículo y ya intercambiamos pareceres y argumentos.
    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: