Sumisión y obediencia

En la última reunión de la CCP me he quedado de piedra. En primer lugar, tengo que decir una cosa. En los institutos ya sólo se discute lo trivial. La democracia sirve para decidir calendarios de exámenes y poco más. Un barniz de democracia. Las cuestiones importantes vienen por decretazo de las consejerías y del ministerio. Los profesores poco podemos hacer. Además, en su inmensa mayoría están absolutamente adoctrinados. No tienen posibilidad de pensar. Se les ha extirpado.

El otro día, sin ir más lejos, un miembro del equipo directivo disertó sobre la evaluación de las competencias básicas a la que tenemos que ser sometidos. Lo gordo vino al final, cuando concluyó, literalmente, que esto es el futuro y que, como tal, hay que aceptarlo. Ahí es nada. Determinismo histórico, por un lado, y obediencia y sumisión al poder, por otro. Pero quizás lo más gordo fue el silencio de los jefes de departamento. Se asume lo dicho como una realidad inevitable. Es decir, que después de cornudo, apaleado. Yo no pude más que esbozar una sonrisa. Hace tiempo que desistí del diálogo racional con la inmensa mayoría de mis compañeros. Aquí solo queda la administración, la burocracia, el turismo barato (hay que ir a muchos sitios, estar siempre moviéndose para nunca estar consigo mismo), el comentario de la nueva película, que no se la puede uno perder porque entonces tendrá un tremendo vacío, el encanto y el castigo de los niños, la nueva receta de cocina; en fin, toda una tarea didáctico-investigadora de altos vuelos.

Curiosa contradicción. Han sometido al profesorado a través de la ignorancia. Victoria final del pensamiento único y de la tecnobarbarie. Y ahora nos acercamos a la nueva redención, el sistema con el que los niños-borricos definitivamente podrán aprender: los libros de texto electrónicos. ¡Venga ya! Ya está uno muy mayorcito para estas mariconadas. Pero se nos dirá que es el futuro. Que se sustituirán las pizarras por pizarras electrónicas. Que los que sigamos anclados en las antiguas artes educativas seremos anacrónicos y obsoletos. Se nos amenazará con el sambenito del disidente, del arcaico, insolidario, criticón, insatisfecho, aguafiestas…

Y mientras tanto, las nuevas pizarras relucirán en las paredes desconchadas de los IES, y no digo nada del deterioro de los cerebros de alumnos y profesores sometidos a la barbarie del sistema.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

Autor:Juan Pedro Viñuela Rodríguez

Profesor de ética y filosofía. Autor de Fin de milenio y otros ensayos. Una mirada etica a la tecnociencia y el progreso y Filosofía desde la trinchera. Director del seminario de CTS del IES MELÉNDEZ VALDÉS, y de la revista de ensayos Esbozos.

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15 comentarios en “Sumisión y obediencia”

  1. Mariano
    1 mayo 2010 a 10:00 #

    Desgraciadamente tienes razón en dos cosas: la enseñanza basura (disfrazada de modernidad con nuevos palabros y con juguetes electrónicos) y la sumisión o vampirización del profesorado son el futuro. Son el futuro que tienen programado para nosotros los que cortan el bacalao.

    Por supuesto, los arribistas, trepas que se instalan en los puestos de mando y asesoramiento educativo tienen el olfato de saber por dónde van las tendencias que ha marcado el poder. Y saben por experiencia que asentir es lo más rentable. Es una de las muchas herencias que el franquismo sociológico ha dejado en nuestra sociedad.

    Pero frente a este mensaje pesimista, a esa constatación de la mediocridad moral y del vacío frente a las huidas hacia adelante de los reformadores, creo que cabe una contestacíón que sea algo más que el desahogo y el derecho al pataleo en una página web o en un foro digital.

    Es necesario y posible, aunque sea difícil, articular la contestación. Porque, pese al barniz de las novedades (currículum por competencias, pizarra digital), los problemas de fondo del sistema educativo son tan agudos y estructurales, que el maquillaje no va a poder disimularlos.

    Hace unos años un asesor ministerial me hablaba eufórico de que estaban diseñando la enseñanza del siglo XXI. Ya estamos en el futuro. ¿Y qué? ¿Es que alguien puede ocultar todos los datos objetivos del desastre educativo?

    La ficción no puede durar indefinidamente. Y pese al poder de la propaganda, pese a la tupida red burocrática de las diferentes administraciones educativas dispuestas a consumar la apisonadora del Boletín Oficial, los hechos crudos es imposible taparlos.

    Y como el sistema no es sostenible, pese a los cómplices que tiene (por cobardía, por la búsqueda de un beneficio), sólo se sostendrá por inercia si nos damos por vencido.

    ¿O es que estamos esperando que alguien venga a salvarnos? ¿Que alguien levante la bandera que aún no se ha levantado para sumarnos a un cambio radical que es absolutamente necesario?

    • Juan Pedro Viñuela
      1 mayo 2010 a 16:15 #

      Efectivamente. No está todo perdido. Hay que analizar la estructura en la que se basa el sistema educativo. Pero, desgraciadamente, no es sólo un barniz. Está todo atado y bien atado. Muy requetepensado. Y, encima, la educación no se puede analizar sola. El nihilismo social que nos asola, basado en el hedonismo egoísta consumista, están en la base antropológica de la educación. La educación es la punta del iceberg del mal social que nos invade. La educación se ha convertido en una especie de fascismo doctrinario. Pero esto es lo que ocurre en la sociedad. No soy un derrotista. Y he analizado, creo, en otras ocasiones el fondo estructural y funcional del mal. También he propuesto vías de solución sencillas. Y participo del manifiesto que, incluso, me parece escaso en reclamaciones y propuestas. Pero mi razón me lleva al pesimismo.

      Gracias.

      • Mariano
        1 mayo 2010 a 19:46 #

        La verdad es que no soy optimista sobre el futuro de la educación. Tras décadas de deterioro sin apenas respuesta organizada del profesorado es muy difícil ver las cosas color de rosa.

        Pero lo que sí sostengo es que no se puede dejar todo el terreno a los que han diseñado toda estupidez.

        Hasta ahora el profesorado no ha tenido representantes ni organizaciones que hayan estado a la altura.

        Y sin embargo, uno por uno, a título individual, hay muchos profesores que no están de acuerdo.

        Por eso, al menos tiene que haber espacios de discrepancia con el statu quo, ámbitos donde se pueda respirar. Y, además, no hay que aceptar que la educación basura es irreversible. Por muy ardua que sea la tarea, por muchas raíces que eche en la propia estructura social.

        Hasta ahora los mandarines educativos, además de intentar controlarlo todo, en un sistema claramente pseudodemocrático, no permitían ni siquiera la existencia de voces discrepantes. Con la amenaza de cualquier anatema o descalificación. Ahora, poco a poco, al menos se oyen y se escuchan.

        Sé que el terreno perdido es inmenso y que las logses, loes y demás bodrios cuentan con muchas alianzas demagógicas en el tejido social, que, además, entienden que las reformas hay que blindarlas.

        Pero hemos llegado hasta donde hemos llegado porque no ha habido una oposición real ni se han formulado alternativas al actual sistema.

        El Manifiesto seguramente no es perfecto, pero ataca de forma explícita muchos de los males del actual sistema educativo, y propone soluciones. Que probablemente habría que discutir y analizar con más detenimiento.

        No podemos dejar a las futuras generaciones de profesores y estudiantes el lamentable legado de la educación pública que estamos recibiendo. Creo que es una obligación moral de los que pensamos que todo el tinglado es un timo. Y que a la sociedad en su conjunto la perjudica. Aunque pregone lo fáicl, lo inmediato. A largo plazo sólo es positivo para los que se lucran de él y viven del cuento.

  2. JGV
    1 mayo 2010 a 11:35 #

    Comparto todo lo que dices.

    Es triste que sea precisamente el borreguil cuerpo de profesores con su obediente sumisión uno de los principales baluartes del Mal: la estulticia perversa como forma eminente del Mal. Con la excepciones -que siempre las hay-, vengo observando en todos los centros por los que he ido pasando una falta total de inquietud política e intelectual, una mediocridad notable, la desidia, la debilidad de pensamiento, una frustración autocomplaciente, una carencia total de espíritu crítico. Siento decirlo, pero con su pasividad enfermiza y su anuencia mansa al poder (la pedagogía ha sido siempre uno de los principales aliados del poder), los docentes tienen en buena medida lo que se merecen, la justa justicia. Siento, pues, poca simpatía por la casta docente. ¿Por qué es tan raro poder mantener una conversación estimulante a nivel de pensamiento y sólo es posible hablar de recetas de cocina, niños y abuelitos o el tiempo meteorológico? Y es por ello que para mí ha sido un hallazgo ilusionante, comprobar queaúnexiste un rescoldo de esperanza y que allí estaban ocultos unos pocos “deseducativos” supervivientes del holocausto pedagógico. Ejemplos: un día decidí dejar unos cuantos ejemplares del MANIFIESTO -no sin cierto temor, ya que todos sabemos que aunque no lo parezca, se nos controla-, para ver si alguien tenía la curiosidad al menos de leerlo. Como podéis imaginar, acabaron seguramente en la papelera. A las personas que me merecían algo de confianza, se lo entregué en persona: ni palabra; también anuncié en un foro de un curso de bibliotecas (con un número alto de participantes), organizado por el CRIP de la Comunidad de Madrid, la existencia del MANIFIESTO y de esta página: ¡ni un solo comentario! Tan sólo un recorte salarial podría devolver la pseudovida zombie de los profesores en general -algo posible, a la vista de Grecia-, y no sé ni si tan siquiera eso lo conseguiría.

    • Juan Pedro Viñuela
      1 mayo 2010 a 16:18 #

      Efectivamente. Esa es la realidad en la que nos movemos.

  3. Ana Belén
    1 mayo 2010 a 18:46 #

    Hola!
    triste realidad, en efecto. Estoy de acuerdo con los comentarios y comparto especialmente el de JGV porque refleja totalmente mi experiencia: cuando he hablado del manifiesto con otros compañeros, la respuesta ha sido indiferencia o dar la razón pero no molestarse en firmar. Sólo puedo hablar de este tema expresándome como me expreso aquí con el compañero que me envió en su día el manifiesto por email; no es que no hable con los demás, hablo pero ellos pasan de esto. Les he preguntado a los compañeros que me sacan años de experiencia por qué el cuerpo de profesores no salió a la calle en su momento para impedir esto, pues estoy convencida de que si el profesorado no hubiese tragado, a lo mejor no hubiera podido impedirlo, pero al menos, habría podido cambiar algo y nadie me da una respuesta concluyente. Me han dado como razones que muchos centros recibieron importantes subvenciones, que no sé qué de la FP…y yo sigo sin entenderlo. Lo que yo he podido constatar es que el profesorado está dividido en: pro y antilogse, pero estos últimos miran para otro lado. Está claro que hay profesores que apoyan la ley educativa, pero ¿y los que no la apoyan? que no son pocos, pero no hacen nada, ¿por qué? ¿por qué no hay una organización a nivel nacional o de comunidad autónoma primero para, al menos, hacernos oir? ¿Por qué nos damos por vencidos?

  4. Seudopedabobo
    1 mayo 2010 a 20:12 #

    ” Tan sólo un recorte salarial podría devolver la pseudovida zombie de los profesores en general -algo posible, a la vista de Grecia-, y no sé ni si tan siquiera eso lo conseguiría.” ¡Touché!

  5. 3 mayo 2010 a 21:53 #

    Estano de acuerdo contigo en todo lo que dices, me atrevería a pedirte que cambiaras un calificativo, “mariconadas”. “Cojonadas, vulvadas, escrotadas, senadas… Como ves, hay un sinfín de posibilidades alternativas que permiten huir de la homofobia coloquial, siempre poco elegante. Que conste que a algunos de mis amigos y familiares homosexuales les oigo yo decir esa expresión, pero tengo para mí que ellos lo dicen de otra manera… Por lo demás, ya digo que suscribo de punta a cabo todas y cada una de tus quejas. Si algo me ha caracterizado a lo largo de mi vida profesional es haber estado “solo frente al peligro” en los claustros por los que he pasado. Aún recuerdo cuando se hicieron las huelgas contra lo que pomposamente la administración denominaba la “carrera docente” y fui el único profesor del Instituto que acudió a su puesto de trabajo… Amenazado por la dirección y sus secuaces con serme impedido el paso con la fuerza, sólo dije esto: advierto que contra más de cinco no podré, pero igualmente quiero dejar claro que los primeros con los que me líea a golpes muy probablemente se gasten un dineral en el dentista y en el urólogo, que yo tiro a dar… Entré, al dia siguiente, como Pedro por mi casa, y aun tuve alumnos… Sí, también tienes razón en que algunos, desengañados de que se haya impuesto el cerrilismo, el igualitarismo a ultranza y la mediocridad aplastante, estamos más pendientes del salvese quien pueda de la prejubilación que de plantar cara a un destino que parece inexorable: el de la degradación absoluta de la tarea de enseñar.

    • Juan Pedro Viñuela
      4 mayo 2010 a 7:48 #

      Ya sé que el lenguaje está cargado de valores y tiene sus significados sexistas y homófobos, pues así ha sido y es nuestra tradición cultural de base, fundamentalmente, cristiana. Pero cuando he utilizado este calificativo no quiero darle ningún significado de este estilo. Defiendo las diferencias y el derecho y la identidad de cada cual. Pero no podemos caer en la trampa de un lenguaje aséptico porque eso no existe, además, de ser otra forma ideológica de poder. Y eso es lo que está pasando con los libros de literatura infantil cuando son abrazados por lo políticamente correcto. De todas formas, estoy dispuesto a cambiarlo, aunque creo que es necesario fijarse más en los contenidos que en lo meramente formal. Pido disculpas si mi calificativo hace daño a algunos. Pero, insisto, hay que ir más al fondo…

  6. 4 mayo 2010 a 16:52 #

    Desde el fondo compartido es desde donde se pedía la corrección, porque con de quienes se disiente en lo esencial, ¿a qué molestarse? No ignoro, como es obvio, las pesadas cargas que el idioma acarrea consigo, obra, feliz y funesta, al cabo, de los hablantes, pero si algo está sujeto a cambio espontáneo es precisamente el idioma y lo que ayer ni siquiera nos llamaba la atención, hoy, cambiadas las circunstancias sociales o personales, puede hasta herirnos. Pongo como ejemplo el libro de Mendoza, “La aventura del tocador de señoras”, que mi compañera, devota del autor, no pudo acabar por sentirse ofendida con cierto humor como el insufrible de ciertas épocas del cine, y no muy lejano. En un artículo se recordaba hace poco el desparpajo despreciativo con que Almodovar ha abordado el tema de la violación en algunas de sus películas y lo que choca verlo ahora convertido en denunciador de maltratadores… En fin, que gracias.

    • Juan Pedro Viñuela
      5 mayo 2010 a 6:50 #

      Gracias a ti. Sobre todo lo que no me gustaría es herir sensibilidades. Es cierto que los que han sido excluidos son mucho más sensibles a las injusticias, en este cas que vienen dadas por la carga cultural del lenguaje, por lo que merecen el mayor respeto sin caer en lo aséptico y en la pérdida del buen sentido del humor. De nuevo gracias por tus sugerenias tan respetuosas.

  7. Jacobo
    8 mayo 2010 a 18:18 #

    Hay una obrita de teatro que satiriza con gran ingenio la situaciñon de la penosa situación. Acabas riendo por no llorar. Pasadlo y hacedlo llegar al máximo número de sufrientes profesores. Les puede servir de terapia de consolación. Se descarga gratis en: http://www.bubok.com/libros/7929/TEATRO-ANTIPEDAGOGICO

    • Juan Pedro Viñuela
      10 mayo 2010 a 9:25 #

      Gracias por la información.

  8. Delia
    11 mayo 2010 a 13:39 #

    Respecto a lo del mantenimiento de la democracia en los centros en temas “de calendarios de exámenes y cosas así” te diré que en mi centro hay gente que al votar a mano alzada en dichos temas se asegura de hacerlo cuando lo hace la mayoría para no destacarse, no molestar y no llamar la atención. El grado de miedo, sumisión y estupidez de gran parte del profesorado que me rodea es tal que , aparte de desahogarme o aportar algún testimonio anónimo que apoye a los más luchadores poco se puede hacer.

    La patronal aquí es mayormente mejor para nosotros los trabajadores de la enseñanza que los sindicatos, los directivos y muchos de los compañeros. Cuando la Conserjería y los Anpas lo decidan haremos lo que les dé la gana porque somos unos gallinas, apáticos y desunidos.

    Desde el Euskadi con amor.

    • Mariano
      11 mayo 2010 a 14:24 #

      En la dinámica de grupos que fomentan los aparatos organizados es muy normal que haya quien se plantee intimidar al discrepante potencial para imponer sus posiciones. Por eso el voto secreto y la existencia de un pluralismo institucionalizado son dos condiciones para que la libertad de expresión y de decisión no pasen de ser un desiderátum.

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