La cabra

El Domingo de Ramos hizo un día buenísimo. Fue una verdadera pena que el parque estuviera en obras, porque no pudimos ver la procesión rodeados de palmeras, sino de edificios modernistas por la Avenida. Ver el trono parado frente a La Montillana, otro mito,  resultaba chocante pero a la vez sociológicamente atractivo. Llenaba de matices el sentimiento y la esperanza, como quien dice. Sin embargo, desde la esquina en la que nos habíamos colocado, no pude ver a la cabra de la Legión. Tanto es así que pensé que no habría salido, que estaría repasando Ciencias Naturales o haciendo un trabajo pendiente de Educación para la Ciudadanía. Al día siguiente la vi en el periódico. Ya me extrañaba a mí, pensé.

Reflexiones parecidas bullen en mí desde que me invitaron en Facebook a formar parte de un grupo llamado “Si matriculas a una cabra en 1º de ESO, seguro que llega a 4º”. Desde entonces, cada vez que veo a estos animales, a alguna oveja o algún borrego, no puedo evitar hacer cábalas sobre el curso que estarán haciendo o el centro en el que estarán matriculados. Es, ciertamente, lastimoso. Siempre he respetado a los animales y no me gustaría dañarlos ahora. Sé que es ofensivo, para las cabras, relacionarlas con nuestro actual sistema educativo.

A los incrédulos, a quienes estén leyendo esto y digan que exagero, les propongo que hagan la prueba. En Primaria solo se puede repetir una vez. Ya se puede suspender el resto de cursos en su totalidad que  el alumno, o la alumna,  llega a sexto sin tener que haber aprobado ninguna, y como ya no puede volver a repetir, pasa a 1º de ESO. El niño o la niña y la cabra empiezan a estudiar en Primero de Primaria. Los dos repiten, porque han suspendido todo. Al año siguiente, vuelven a quedarles tropecientas pero pasan automáticamente. En los años sucesivos, como ya no se les puede frenar, a pesar de que no saben leer, ni sumar, ni restar, ni se han aprendido las tablas de multiplicar, siguen escalando cursos y cursos y más cursos, hasta el punto que la cabra y el infante, ya hombrecito y mujercita, aparecen una mañana en un Instituto de Enseñanza (¿?) Secundaria después de llevar cinco años sin hacer nada. Ambos repetirán, ahora sí, 1º de ESO, porque la ley lo permite, pero después volverán a promocionar automáticamente. La pobre cabra, que no sabe en dónde se ha metido y que sólo ha aprendido en estos años a mascar lápices y comerse los libros que su Comunidad Autónoma le ha regalado, se encuentra de pronto en 2.º de ESO. Lleva, como podrá comprobarse, dos años de retraso (1º de Primaria y de ESO), motivo por el cual ya no puede perder otro, siempre según la ley, y al año siguiente nos la meten en un PCI o en un Programa de Diversificación Curricular. Total, que si ha llegado hasta tercero, aunque sea por otro itinerario, que de caminos sí que saben estos animales, no la vamos a dejar en la calle y sin título, dicen desde Orientación, cuando eso es lo que querría la cabra, la pobre, y, por tanto, la mandan a 4º el curso próximo.

En fin. Así Fulanita, que está en mi tutoría, me dice, mascando chicle como si fuera una cabrita, que repitió 2º de Primaria y que no ha vuelto a repetir hasta 1.º de ESO, es decir, cinco años después. Que en el colegio se vivía mejor porque sin hacer nada te pasaban de curso. Ilusa, pienso sin decir ni mu, sin decir ni beeeee, aquí te ocurrirá lo mismo pero te lo pasarás mejor.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

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20 comentarios en “La cabra”

  1. Libertad
    21 abril 2010 a 7:04 #

    Señor García, me gustaría mucho que me aclarase un punto. ¿Sería usted partidario de que los alumnos alcanzaran los 16 años en primero de la ESO repitiendo tres veces? ¿Es esa la propuesta?
    Si un alumno repite primero y al curso siguiente le aplican el mismo currículo con la misma docencia pues me parece que el resultado no va a mejorar. Puede ser conveniente perder un año de vida académica pero eso debería suponer que se van a poner los medios para no perder más. Si luego resulta conveniente repetir otro curso debería ser por otra razón distinta que la que hizo necesario perder el curso anterior.
    A partir del primer trimestre, supongo que hay casos en que se ve claramente que un alumno no va a alcanzar el nivel necesario a fin de curso. Si no existe un problema de capacidad intelectual no se debería renunciar a alcanzar ese nivel. Su tutor debería esmerarse en buscar y aplicar soluciones para que el chico mejore. Si su familia no colabora debería al menos ser apercibida a través de los servicios sociales. Todo antes de renunciar a evitar el fracaso del alumno. Frivolizar con este tema no creo que ayude demasiado.

    • El pastor
      21 abril 2010 a 11:15 #

      Diga usted que sí, doña Libertad, que a este paso, me dejan a las cabras sin título

      • Libertad
        21 abril 2010 a 11:53 #

        Reunión de pastores, oveja muerta.

  2. Juan Ramón
    21 abril 2010 a 9:52 #

    ¿Y qué puede hacer un tutor para conseguir que quien no quiere estudiar, estudie? ¿Fuera, claro está, de apercibirlo y detallarle las consecuencias de sus actos, de informarlo de las posibilidades que se le abre o cierran y de informar a sus padres o tutores regularmente? No puede hacer nada más; el resto es retórica pedagógica, un mantra, teología de la motivación, delegación de la responsabilidad.

    • Libertad
      21 abril 2010 a 11:12 #

      “¿Y qué puede hacer un tutor para conseguir que quien no quiere estudiar, estudie?”
      Don Juan Ramón, entiendo que usted es docente, debería saberlo. Yo no lo soy pero creo que esas ideas que ha aportado no están nada mal. Ahora bien, le puede dar un folio escrito con las indicaciones al chico y a los padres mandarles un correo electrónico, o puede, según mi lógica, hacer correcta y eficientemente su trabajo asegurándose de que el chico entiende su situación y sus perspectivas. Si de partida a usted le importa un bledo a donde le vaya a llevar su futuro a su alumno es difícil que sea convincente su explicación. Si usted cree que ahí esta para impartir matemáticas en exclusiva no creo que se esmere en trasmitir la información. Si no se asegura que la familia conoce el problema difícil será implicarles en la solución. La familia no sabrá las consecuencias que acarrea su irresponsabilidad. Puede que las responsabilidades de esos padres no sean cometido del docente pero en la medida de que suponen hacer fracasar a uno de sus alumnos, ese paso informativo le corresponde al docente. Los siguientes pasos deberían continuar con los servicios sociales pero el tutor no debería de dejan de estar al tanto.

  3. 21 abril 2010 a 10:48 #

    La ley en sí ya es una frivolización, señor Libertad. Por supuesto que me permito frivolizar, habida cuenta de lo que contemplo diariamente. Cuando alguien no sabe hacer una cosa, la repite hasta que la aprende. Así lo ha hecho usted para aprender a hablar, a comer, a caminar y a manejar la lavadora o acceder a Internet. No entiendo por qué ese miedo a repetir lo que no se ha estudiado convenientemente. Los conocimientos se adquieren por interés, de un lado, y por repetición, de otro. Lo que a mí si que me parece frívolo, delictivo incluso, es que sin saber absolutamente nada se pueda llegar a 1.º ESO y que la ley lo permita con la estupidez de la promoción automática. ¿Desde cuándo una ley determina lo que se sabe? Así después nos encontramos alumnos en cuarto que no saben las reglas básicas de la ortografía, porque no las han necesitado aprender para seguir escalando cursos y cursos. Y qué decir de las tablas de multiplicar y demás conocimientos matemáticos.
    Frivolizo y frivolizaré todo lo que crea conveniente mientras el Estado y las Comunidades Autónomas estén tomándole el pelo a los profesionales de la enseñanza (ojo, de la enseñanza) y a las propias familias. Para eso es mejor darles a todos su título en primero de Primaria y tan contentos.

  4. 21 abril 2010 a 10:51 #

    Además, lo olvidaba, yo no estoy proponiendo nada. Pero desde luego que conocimientos y edad no van de la mana. Tener 16 años no puede suponer estar en 4.º de ESO. Ese planteamiento es deleznable. Es lo que permite que un inmigrante que no sabe nada de español esté en 3.º de ESO porque tiene 15 años. Sin embargo no podrá afrontar ese nivel de estudios. Eso sí que me parece frivolizar.

    • Libertad
      21 abril 2010 a 11:44 #

      Yo decía que frivolizar no ayuda, no que no se pueda. La promoción automática sin plantear medidas correctoras es una irresponsabilidad. Meter una cabra en un instituto para ver si llega a cuarto de la ESO es una frivolidad, un chiste malo.
      “…Para eso es mejor darles a todos su título en primero de Primaria y tan contentos..”. ¿Y que tal poner todos los medios para que alcancen sus objetivos académicos?
      Si un niño con 8 ó 9 años pasa de tercero de primaria sin saber la tabla de multiplicar algunos adultos no han cumplido con su obligación. Y siempre “se van de rositas” a pesar de su gran irresponsabilidad. Aquí comienza el maltrato para el menor.

  5. Juan
    21 abril 2010 a 14:21 #

    Muy bueno, José María. Es la pura verdad, comprobable y verificable al cien por cien. Es de pena, lamentable, una barbaridad, de locos. . . pero así está el tema por la ley. En cuanto a esos argumentos de sobra conocidos, como los de Libertad, mejor ni contestar. Mientras muchos profesionales de la educación piensen de forma parecida la educación en este país estará perdida.

    Saludos desde Crisis Educativa

  6. 21 abril 2010 a 15:00 #

    Original en: http://www.magisnet.com/noticia/5935/INFORMACION/“los-institutos-colapsarían-estuvieran-orientadores”.html

    INFORMACION
    Entrevista

    “Los institutos se colapsarían si no estuvieran los orientadores”, Narciso García Nieto, catedrático de Orientación en la Universidad Complutense de Madrid

    Por Adrián Arcos

    García Nieto considera que hay situaciones en los centros que necesitan una intervención altamente especializada a través de un técnico con conocimientos no sólo generalistas.

    Con toda una vida dedicada a la orientación, Narciso García Nieto, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, nos recibe en su despacho de la Facultad de Educación, totalmente repleto de libros sobre orientación, muchos de ellos escritos por él mismo. Él defiende, ante todo, la necesidad de la tarea orientativa para el buen funcionamiento del centro.

    ¿Cuál es el papel de los orientadores?

    La orientación debe aportar cuatro cosas: informar, formar, prevenir y ayudar a tomar decisiones. Me refiero a informaciones de tipo académico, de elección de asignaturas, tipos de Bachillerato, carreras, profesiones, cómo conseguir una beca, o un problema hacia quién se deriva. Pero también sabemos que las actitudes, valores, normas de los jóvenes son decisivos. Por tanto, hay que tratar de que adopten posturas frente a la violencia, al sexo, al consumismo, a la desigualdad de género. Con respecto a prevenir, muchas veces cuando desde la orientación actuamos es cuando el niño tiene ya un problema de aprendizaje tremendo. Lo ha suspendido todo, está desilusionado, desmotivado y queremos entonces arreglarlo. Es muy difícil. Lo bueno es singularizar el aprendizaje para que los problemas no se produzcan. Por eso la orientación tiene que empezar desde Primaria e incluso desde Infantil.

    ¿Se llega demasiado tarde a los problemas?

    Tenemos un tipo de orientación que sigue siendo más remedial y terapéutica que preventiva. No nos adelantamos a los problemas, sino que los solucionamos cuando ya se han dado. Lo mejor sería prevenir para no tener que curar. Los muchachos están en una época donde el tipo de currículum por el que se encaminan va a tener mucha trascendencia para ellos en el futuro. Entonces hay que ayudarles a tomar decisiones con técnicas adecuadas, y no el último día de 2º de Bachillerato diciéndoles entonces las carreras que pueden elegir, que casi lo improvisan.

    ¿Puede servir la orientación también para prevenir el fracaso escolar?

    La orientación es, ante todo, una medida de calidad, porque contempla al alumno en su totalidad, no sólo como un individuo que tiene que aprender, examinarse y cursar un currículum, sino como un ciudadano, hijo de una familia, compañero de un grupo, etc. Hay que analizar los aspectos cognoscitivos, pero también los afectivos, emocionales y sociorrelacionales, y el mundo de valores, actitudes y normas que le rodea. Por otra parte, va a dar sentido de unidad. Cada profesor tiene sus opiniones y criterios en torno a un grupo de alumnos. Entonces los muchachos a esta edad pueden sentirse muy dispersos. El profesor tutor es quien va a dar unidad a ese proceso. Se trataría de individualizar el proceso de enseñanza-aprendizaje en cada alumno, sabiendo quién es, diagnosticando sus posibilidades, sus limitaciones, sus propensiones y sus riesgos. Hay que saber quién es ese alumno, qué es capaz de aprender y dónde tiene sus dificultades.

    Sin embargo, un trabajo que puede resultar de ayuda, es visto con recelo por parte del profesor.

    Hay una cierta resistencia en el profesor a aceptar la presencia de un técnico que parece que le va a dar lecciones o que va a decirle lo que tiene y cómo lo tiene que hacer. No debería ser así. Tiene que ser una tarea colaborativa, apoyándose mutuamente. Hay problemas, situaciones, niños que necesitan una intervención altamente especializada. Y hace falta un técnico con conocimientos no sólo generalistas, sino alguien preparado en el ámbito de la psicopedagogía. Ha habido un cierto recelo, pero va a menos. Hoy creo que los orientadores han sabido ganarse un campo y la gente ha percibido la necesidad que tienen de ellos. Tan es así que los IES se colapsarían si no estuvieran los orientadores. Tienen a alumnos, padres y profesores a la puerta permanentemente porque hay muchas ganas de asesoramiento, incluso en temas íntimos y problemáticos a los que son capaces de dar luz, y no sólo con la buena voluntad y el buen consejo, sino con su preparación científico-técnica.

    Y toda la formación pedagógica del nuevo Máster de Secundaria ¿va a suponer quitarle carga al orientador?

    Vamos a ver primero lo que resulta de este Máster de Secundaria. Los orientadores se formaban en dos años. Ya se suponía que eran maestros y que habían hecho tres años de pedagogía o tres de psicología, y después en dos más se les formaba en psicopedagogía. Aun así, yo creo que la preparación no era lo suficientemente exhaustiva y profunda. Si ahora esto lo reducimos a un Máster que va a ser –hablando en términos generales– de un año, muy bien tiene que funcionar para que ese profesional salga bien formado. Tengo mis reservas, pero esperemos a ver lo demuestran los hechos.

    ¿No cree que falta diálogo y coordinación entre profesores y orientadores?

    Siempre va a haber gente que crea en esta ecuación: saber es igual a saber enseñar. Una cosa es saber química para investigar en un laboratorio y otra cosa es saber química para enseñársela a unos alumnos que quizá no sean muy motivados hacia ello. Entonces el orientador tiene que desarrollar una tarea de equipo y eso cuesta bastante y mucho tiempo. Y sobre todo el mayor problema es que tenemos un orientador en un IES de 1.000 a 1.500 alumnos, por lo que está desbordado absolutamente. Sólo puede atender las cosas más urgentes que a veces no son las más importantes. Ni puede trabajar con el profesorado ni dedicarle el tiempo que sería necesario.

    ¿Cómo ve el futuro de la orientación?

    Yo diría que ha abierto un campo esperanzador. Los centros piden y necesitan orientador y en muchos casos funcionarían difícilmente sin orientador. Pero con pocos medios no se pueden hacer grandes cosas. No se puede reducir su tarea a tres charlas a los alumnos o a cuatro profesionales que les acompañan a la universidad para enseñársela y decirles lo que allí se estudia.

    OTRAS REFLEXIONES

    Trabajo de equipo

    “La orientación es una tarea de equipo y donde no se trata de ir unos contra otros sino de unir fuerzas y ver cómo se pueden solucionar los problemas del alumno, en su familia o en una asignatura concreta. Es malo pensar que la orientación es algo que necesariamente lleva al distanciamiento o al enfrentamiento. Hay que pensar siempre en la colaboración”.

    Apoyo al profesorado

    “En muchos centros el orientador ha sido el que ha detectado carencias formativas del profesorado en estilos, técnicas de aprendizaje o en metodología, y es el que al ver esas necesidades ha recomendado un curso, o le asesoran a la hora de programar el currículum, cómo hacer una secuencia de aprendizaje, cómo evitar dificultades, qué textos son mejores, o qué medidas metodológicas o tecnológicas serían más utiles”.
    Labor con los padres

    “Los padres tienen muchos problemas en la Educación de sus hijos, por incertidumbre, por dificultades de relación familiar, limitaciones económicas, paro u hogares desestructurados, y casi todo eso va a caer en manos del orientador antes o después”.

  7. Responsabilidad.
    21 abril 2010 a 15:21 #

    Totalmente de acuerdo con Jose María. Al señor o señora Libertad, frente al cual (o a “la cuala”, que ya sabemos que hay que ser políticamente correctos), le comentaré un ejemplo.

    La enseñanza y la sanidad no son iguales, ni mucho menos, pero como en ambos campos se trata con personas, sí hay cosas similares en los dos.

    Pongamos por caso que un menor está demasiado gordo. Sí, gordo, dejémonos de eufemismos. Y el médico, cumpliendo con su obligación profesional, le prescribe una dieta y un programa de ejercicio diario. Los padres o tutores legales del chaval en cuestión no se molestan en hacer que se cumpla la dieta (porque les supone un engorro a la hora de preparar los menús cotidianos).

    Y mucho menos se preocupan de obligar (sí, obligar, nada de motivar, hay cosas a las que hay que obligar a los niños) al niño a hacer el ejercicio recomendado porque les resulta más cómodo dejar al niño tirado en el sofá delante de la tele o encerrado con el ordenador y la videoconsola.

    Así continua la situación durante años, pese a la insistencia del médico y las advertencias a los padres o tutores del peligro que el exceso de peso le supone al niño. Y años después, cuando el niño en cuestión ya es adulto de treintaypocos años y tiene una obesidad crónica incurable, muere de infarto al intentar jugar una pachanga de fútbol con unos amigos en un domingo de comida campestre.

    ¿Tiene la culpa el médico? No señor, el médico cumplió con su obligación. Fueron los padres del señor gordo los que no cumplieron. Y más tarde, cuando el señor gordo era adulto, tuvo la culpa el señor gordo, que ya era mayorcito para saber lo que estaba haciendo.

    Pues si un profesor acude regularmente a su trabajo, prepara convenientemente sus clases, indica a los alumnos las tareas que deben realizar, resuelve sus dudas, corrije los deberes, plantea los exámenes correspondientes y los devuelve corregidos, etc… Y aun así los padres no se dan por enterados, ni el alumno en cuestión se molesta en hacer nada… ¿Tiene el profesor culpa de que el alumno acabe siendo un inculto y un ignorante? No señor, no la tiene.

    • Igualdad y Fraternidad
      21 abril 2010 a 19:51 #

      Si UN niño pasa, no de un curso a otro, si UN niño pasa de un día al siguiente sin saber la tabla de multiplicar, no es culpa del docente. Lo siento . Otra cosa es que pasen 33 niños de la misma clase sin haber visto nunca la tabla (no sin haberla “aprendido”. Digo “visto”. Ojo). Entonces hablaríamos.

      Ayer le expliqué a UN alumno de primaria que tenía que hacer él solito los ejercicios. Normal. Es muy pequeño. Es mi deber.

      Lo malo es que a la madre le tuve que explicar que no se trataba de estudiar con él, sino de preguntarle qué ejercicios tenía y de qué asignaturas. Le dije: ¿tú le preguntas por los deberes cuando llega? Y me contesta: no. Yo, de matemáticcas no sé. Así estaba el chico, que ni sabía dividir. No le pasaba nada de nada. ¿La culpa? De la madre, no por no enseñarle a dividir, sino por no preguntarle ¿qué te ha dicho el profesor que hagas?, y obligarle a hacerlo. Si se lo dejan todo al maestro en su clase y le discuten todo (porque es mal profesor, como todos) y luego se lavan las manos porque ellos de eso no saben, estoy convencida de que ningún niño aprende ni tablas ni capitales ni nada.

      No es en clase donde se asientan los contenidos sino EN LA SOLEDAD DE LA HABITACIÓN. El estudio es una actividad ÍNTIMA. El mecanismo para recordar, para aplicar reglas, se puede explicar por mil métodos pero el método elegido por la persona se debe INTERIORIZAR y en ese proceso el maestro puede estar poniendo muletas todas las que quiera durante su hora. Y la madre también. Pero los pasos los tiene que dar él solo, en casa, concentrado sobre una sola cosa, tras el estrés del cole y los juegos y toda la cantidad de estímulos recibidos por todas partes.

      LOS PADRES SON EL 100% DEL ÉXITO Y DEL FRACASO EN EL APRENDIZAJE. Y para serlo, para ser causante del éxito, no hay que ser docente ni saber latín. Es lo mismo que cuando aprenden a andar. ¿O tienen que ser los padres fisioterapeutas y saber de anatomía? ¿Qué hacen exactamente para que el chico camine? ¿Llaman a una enfermera y la despiden cuando el chico tropieza y se cae?

      Lo de la madre de este chico es de una irresponsabilidad tremenda, pero muy generalizada. Pero lo más terrible es que las indicaciones de los profesores no se sigan porque los padres, docentes también por el mero hecho de ser padres, tengan su propio criterio. Es como si me dieran un medicamento que no conozco y yo, que para eso es mi cuerpo mío, decido que me tomo dos aspirinas con el argumento de que todos los médicos son unos incompetentes, y si no me curo la culpa es del médico que tenía que haberme insistido más en la importancia de mi enfermedad pero me dejó a mi libre albedrío sin explicarme bien que las pastillas eran para esto y lo de más allá. La culpa es suya. Y así estoy. Lo malo es que en este caso los padres creen que los hijos son una extensión de su cuerpo y toman a los profesores como si fueran sus médicos. No los médicos de sus hijos. sino los suyos propios. Y así están las extensiones: fastidiadas y con unos padres que sólo quieren “tener razón”, y si para tener razón hay que hacer que el niño no se entere de nada y pase sin enterarse de nada, lo mejor es que no haga “esos deberes tan poco pedagógicos que le han puesto estos funcionarios sólo buscan estar de vacaciones”.

      • Libertad
        22 abril 2010 a 11:31 #

        “LOS PADRES SON EL 100% DEL ÉXITO Y DEL FRACASO EN EL APRENDIZAJE.”. Los niños pasan 5 horas diarias en clase con su maestro. Vamos a suponer con mucha generosidad que las tareas en casa tienen una duración media de 2 horas. Pues bueno, las 5 horas primeras no valen para nada según “Igualdad y la Fraternidad”. Vamos ya no es necesario ni el teletrabajo del docente, en realidad este supone en el éxito y el fracaso en el aprendizaje el 0 %. Esto supongo que es una broma del redactor, como una licencia poética. Partiendo de una idea evidente sobre la importancia del trabajo individual se llega a decir cualquier cosa.
        Si este trabajo individual se tiene que realizar en el hogar familiar es responsabilidad de los padres que se efectúe y con esto hemos descubierto el huevo de Colón. Pero ¿y si no se realiza?, ¿si fallan los padres en su responsabilidad?. Quiero pensar que la respuesta de “Igualdad y la Fraternidad” no es “que se aguante el crío”. ¿Se puede transigir con una familia que es prejudicial para el menor?, ¿solo transigir en el caso del bajo aprovechamiento académico pero no con el maltrato físico?. ¿Las propuestas de ”deseducativos” no tienen nada previsto para estos habituales casos?, ¿Es una irresponsabilidad la inacción del tutor cuando UN alumno no es capaz de multiplicar al acabar tercero de primaria?. Sí.

    • Libertad
      22 abril 2010 a 11:01 #

      “…o a “la cuala”, que ya sabemos que hay que ser políticamente correctos…” basta con ser correctos, tener un poco de (buen) estilo y no pegarle patadas al diccionario. En ningún momento he empleado lo que llaman lenguaje no sexista. El que es machista lo es, aunque emplee unas formas u otras.

      “…La enseñanza y la sanidad no son iguales, ni mucho menos, pero como en ambos campos se trata con personas, sí hay cosas similares en los dos…” Toma¡, también el régimen penitenciario y el deporte. El ejemplo es malo. La similitudes las ven algunos docentes que les gustaría ver a los alumnos como los médicos a los pacientes. La Seguridad Social determina una media de 3 minutos por visita y, “vuelva usted en 3 meses para ver si le han sentado bien las pastillas”. La función del médico de “familia” es diagnosticar y prescribir un tratamiento. En ningún caso aplicar la terapia.
      Al docente cargado de “Responsabilidad” le gustaría a principio del trimestre diagnosticar que tipo de ignorancia adolece el alumno, prescribir las lecciones que le hacen falta. La presencia en clase no hace falta, que le aguanten sus padres durante el trimestre. Nadie se queda en la consulta del médico mientras se cura el resfriado. Al final del periodo evaluarían con toda profesionalidad si le habían ido bien las pastillas-lecciones. Seguro que si han fallado ha sido culpa de los padres, ellos no estaban allí.

      El niño gordo a causa de la mala alimentación recibida a pesar de los consejos médicos y la dieta prescrita es responsabilidad de los padres ya que normalmente la alimentación de los hijos es asunto de los padres. Pero una paciente aquejada de anorexia y bulimia que es tutelada por un equipo médico de un sanatorio, que finalmente muere por que falta de diligencia de sus supervisores médicos, la “Responsabilidad” es de sus “docentes” sanitarios. Merecen cárcel por homicidio por negligencia.
      “…Pues si un profesor acude regularmente a su trabajo, prepara convenientemente sus clases, indica a los alumnos las tareas que deben realizar, resuelve sus dudas, corrije los deberes, plantea los exámenes correspondientes y los devuelve corregidos, etc…”
      ¡Que buena noticia! Ya es posible el tele trabajo en la escuela pública, sobra lo de “acude regularmente a su trabajo”. Todas esas tareas se pueden hacer con el ordenador. Desde la casita del docente, no tiene ni que ver la cara al adorado alumno. Es más, se puede programar una praxis completa con inteligencia artificial y el profe no tiene más que pretar el botón correspondiente a principio de curso y ya está. Algo así ya existía (CEAC, CCC, …) y ahora los politicos se arman un taco con la logse, loce, loe, loa, lea, … En Aragón ya existen las aulas Mentor, lo que falta es aplicarlas a educación infantil.

      “…Y aun así los padres no se dan por enterados, ni el alumno en cuestión se molesta en hacer nada… ¿Tiene el profesor culpa de que el alumno acabe siendo un inculto y un ignorante? No señor, no la tiene…”
      Pues sí. ¿Han oído hablar de la “acción tutorial”?
      Decía don José María “…¿Que la nueva situación requiere de un nuevo concepto de docente? Pues que lo digan para que, todos los que estamos en contra, nos busquemos las habichuelas de otra forma. Es como si a un neurólogo lo pones a arreglar zapatos. Acabáramos…”
      Pues es que sí que ya lo decían. Está en la LOGSE, pero estaba en la LOCE, y está en la LOE. Se podrá no estar de acuerdo, pero decirlo, ya lo creo que lo decían. Lo malo que ni se buscan las habichuelas en otro sitio, ni se realiza la praxis conforme a lo que se pide. Te quedas en medio y el que sale perdiendo es el alumno.
      Señores, es indudable que la responsabilidad de la desatención y el maltrato de los padres es responsabilidad de ellos. Pero en las pocas, muchas o muchisimas ocasiones en que esto se produce, ¿qué respuesta debe dar el sistema educativo? La culpa de que un niño de 9 años no sepa la tabla de multiplicar al pasar a cuarto de primaria será de alguien, este el principio del fin, ¿qué hacemos?, ¿qué debe hacer el sistema educativo?

      • 22 abril 2010 a 20:52 #

        Pero vamos a ver, si es mucho más sencillo de lo que parece. La culpa, si es que hay que usar esta palabra, de que un niño no se sepa las tablas es del niño, esto es, el responsable de saber más o menos es el individuo. Donde está la labor del profe y de la familia es en inculcarle una disciplina, un hábito de trabajo. Tal y como están las cosas, es obvio que el fracaso escolar aumente, puesto que para inculcar hábitos face falta que las familias estén comprometidas con los mismos. Esta nueva pedagogía de justificar siempre a los alumnos es nociva. El alumno es responsable de su esfuerzo. El docente lo es de otras cosas, por supuesto. Aquí cada uno tiene su labor. La mía es enseñar, explicar, resolver dudas, facilitar la labor de estudio. Pero indudablemente yo no puedo hacer nada si lo que explico no se memoriza y se interioriza en casa. No habrá nada que hacer mientras en los hogares no se les pida cuenta a los chicos y chicas de su trabajo. Sólo así esto podrá encauzarse.

  8. 21 abril 2010 a 16:16 #

    Evidentemente. Nuestro trabajo llega hasta donde comienza el del alumno. Contra el ‘No’ poco puede hacerse. Hay quien quiere estudiar y quien no. Así de sencillo. Todo lo demás es literatura pedagógica de kiosco. Aquí no hay que conseguir que se estudie o no. Lo que el chico o la chica tiene que traer de casa asumido es que es su obligación estudira si va a estar en un centro educativo. Otro debate es el de si todo el mundo tiene que estar escolarizado y hasta qué edad. Y en cuanta a impartir la materia, por supuesto que nuestro trabajo consiste en transmitir, porque es así como se enseña. Y para transmitir, el buen profesional se prepara sus clases e intenta mil y una maneras de llegar mejor a sus estudiantes, pero simpre desde y para la materia. Lo demás, esto es, la educaicón básica, se mama en la casa, con su familia, que ya está bien de delegar en el Estado las incapacidades y las irresponsabilidades de las familias. Es tu hijo, lo educas tú. Yo le enseñaré lengua, que es para lo que me he preparado yo y para lo que me ha examinado y preparado el Estado. Nada más y nada menos, que se dice pronto.
    ¿Que la nueva situación requiere de un nuevo concepto de docente? Pues que lo digan para que, todos los que estamos en contra, nos busquemos las habichuelas de otra forma. Es como si a un neurólogo lo pones a arreglar zapatos. Acabáramos…

  9. Ana Belén
    21 abril 2010 a 21:26 #

    Totalmente de acuerdo con el artículo y con su autor. Parece mentira que sigan existiendo personas obstinadas en negar la realidad y en seguir culpándonos de un desastre cuyas consecuencias recaen directamente sobre nosotros (y, ojo, no olvido que los primeros afectados son los alumnos, pero me refiero a nivel profesional, para que nadie diga que me olvido de los alumnos). Definitivamente, la sociedad de este país vive ese sueño, o más bien pesadilla, de Matrix.

  10. Raus
    21 abril 2010 a 22:11 #

    Muy acertado el artículo. Y mucho también los comentarios de Juan Ramón y de Igualdad y Fraternidad, que ponen el dedo en otra de las muchas llagas del sistema. Si los padres no saben o no quieren presionar y obligar a su hijo a hacer los deberes y estudiar, el fracaso está casi cantado, por más que se esfuerce el docente. Por eso he dicho, y no me cansaré de repetirlo, que el fracaso escolar de este país no comienza en secundaria ni en primaria, sino en los mismos hogares. Cambiar la ley es neceario, pero no suficiente. El laissez faire practicado por muchos padres es el mismo laissez faire de la LOgsE. Ambos tendremos que combatir si queremos que la cosa cambie de verdad. Suena abrumador, pero es así. Y esto no es cargar las culpas al colectivo de padres. Muchos son víctimas de de las sandeces psicopedagógicas de marras. Las intenciones de la mayor parte de los padres serán buenas, pero basadas en ideas erróneas.

    Saludos.

  11. 22 abril 2010 a 9:33 #

    Original en: http://www.magisnet.com/noticia/5936/INFORMACION/17-modelos-orientación-diferentes.html

    INFORMACION

    En clave educativa

    17 modelos de orientación diferentes

    La ratio orientador/alumnos es distinta en cada autonomía

    Encontramos IES con dos orientadores en Madrid, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura o La Rioja. En Primaria, Navarra, Castilla-La Mancha y Galicia tienen las mejores ratios.

    Si la transferencia de las competencias educativas ha producido 17 sistemas educativos distintos, lo mismo podríamos decir del modelo de orientación. Las directrices generales las marca el Gobierno central, pero después cada comunidad concreta a su modo esas disposiciones. Además, la importancia que cada autonomía confiere a la labor de los orientadores queda de algún modo reflejada en el número de estos profesionales que trabaja en cada centro. Y aunque hay comunidades que disponen de más de un orientador por centro, todas están lejos del mínimo que plantea la Unesco: un orientador por cada 250 alumnos.

    Según Narciso García Nieto, catedrático de la UCM, “en todas las comunidades la orientación tiene como componentes cuatro ámbitos fundamentales: apoyar los procesos de enseñanza-aprendizaje; apoyar al profesor en el currículum, la metodología, etc.; las medidas de atención a la diversidad del alumnado y las necesidades educativas especiales; y la orientación académica, personal, profesional y familiar del alumnado”. De estos cuatro campos, en cada comunidad va a prevalecer uno u otro dependiendo de los medios que dispongan y de su propia tradición orientadora.

    Con respecto a la ratio, según Juan Antonio Planas, presidente de la Copoe (Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación), “poco a poco se está produciendo una mayor sensibilidad de las distintas administraciones a la hora de dotar con dos orientadores a los IES de mayor complejidad”. Por ejemplo está ocurriendo en Madrid, Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha o La Rioja. En esta última, por ejemplo, se ha aprobado el aumento por curso de medio orientador en cada instituto, de forma que en el 2008-09 había un orientador más en centros superiores a 650 alumnos, y este curso hay otro más en los centros superiores a 550 alumnos.

    De todas formas, es precisamente en la Educación Secundaria donde encontramos mayor uniformidad en cuanto al modelo de orientación, ya que, a excepción de Cataluña, existe un Departamento de Orientación en cada centro con mucha similitud en las funciones asignadas. Además, en todas las comunidades, excepto en Andalucía, los orientadores en Secundaria tienen asignadas funciones docentes.

    Por el contrario, es en Infantil y Primaria donde encontramos mayores diferencias. En estas etapas existen dos grandes modelos de orientación. Uno se basa en una orientación externa desde los Equipos de Orientación, y otro en una orientación en el centro más vinculada a la dinámica de cada colegio. Este segundo modelo está implantado en Navarra, Galicia y Castilla-La Mancha, pero también se está implantando experimentalmente en Asturias y Cantabria.

    Para FETE-UGT “la orientación pasa por combinar la existencia de la actual estructura en Infantil y Primaria como sistema mixto, que realiza una intervención externa atendiendo a las necesidades del distrito o sector, pero también que trabaje de forma interna en los centros educativos el día de atención preferente y presencial en los centros”.

    LA LLAMADA “POLICÍA POLÍTICA DE LOS CENTROS”

    “Policía política de los centros” o “inspectores ideológico-políticos”. Son algunas de las denominaciones referidas a los orientadores que han realizado algunos lectores en nuestra web http://www.magisnet.com. Los comentarios, bastante duros, realizados por profesores en algunas noticias sobre orientación, hablan también de que “estos profesionales están atribuyéndose competencias que no le corresponden”, que “se dedican a pastorear reuniones vacuas y marujiles con tutores repartiendo material obsoleto e inaplicable” o que “se dedican a hacer la rosca a alumnos y padres problemáticos desautorizando a los profesores ora, pedagógicamente, ora disciplinariamente”. También llegan a decir que “en las reuniones de evaluación y orientación intentan imponer su criterio LOE-Logsiano, abogando por rebajar contenidos, trabajo por grupos y aprobado general disfrazado de metodologías progresistas. Los profesores tienen la culpa de todo”.

    Una orientadora intenta defenderse de los comentarios anteriores: “No sé qué clase de orientadores trabajan en vuestros centros, pero yo intento que mi trabajo sirva para aliviar el vuestro, y me consta que los centros que atiendo aprecian mi labor. Yo también conozco a algún profesor que no se gana el sueldo. Supongo que inútiles hay en todos los trabajos”.

    Para el catedrático de la UCM, Narciso García Nieto, “puede haber orientadores que sean como los tentáculos de la Administración en ideología, porque la Educación no se mueve en el vacío, sino hay una filosofía y una visión detrás de ella”. Aunque él advierte que “no es algo general, ya que hay muchos muy críticos con el sistema, que han trabajado desde dentro porque las cosas evolucionen y cambien”. El problema, según él, es que “el profesorado lo percibe como alguien que viene a mandar y decir lo que hay que hacer”.

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  1. El costat clarobscur de les TIC | XarxaTIC - 27 abril 2010

    […] molt interessants algunes de les seves propostes i articles (entre ells el de la famosa “cabra“, el qual m’ha semblat genial). Tanmateix l’anterior, també he de comentar que […]

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