A pie de aula

El lector audaz puede preguntarse con total legitimidad qué se le ha perdido a un artista desencajado en una web como Deseducativos, más allá del prefijo negativo de sus morfologías respectivas, pero a la hora del De pane lucrando…  de algo han de vivir los artistas, desencajados o encajonados, sobre todo cuando se ha tenido el infortunio socioliterario de ser un escritor sin éxito en un país sin lectores.  La enseñanza, ecosistema natural de una gran variedad de especies, también admite a esos seres para quienes la profesión no pasa de ser un sufrido destino con el que cumplen, por otro lado, y en la mayoría de los casos, con exquisita profesionalidad, como a mí me sucede. No es el mío un observatorio privilegiado, por lo que mis aportaciones a esta página se limitarán a expresar mi visión, a veces distante y a veces apasionada, de la realidad en la que habitualmente me siento atrapado contra mi deseo y muy a mi pesar, salvo, ¡ah!, cuando estoy dentro del aula y, como por arte de birlibirloque, me trasvisto en un profesor que ofrece a su alumnado una relación completa: profesional y humana, haciendo abstracción de la mediocridad gubernativa que condiciona nuestro desempeño profesional.

Hechas las presentaciones –a los lectores de Deseducativos ya los conozco por sus inteligentes comentarios–, quisiera iniciar estas colaboraciones con un tema relativamente menor, pero que pone de relieve la insensatez y la penuria teórica e ideológica de quienes nos gobiernan. Me refiero a las oposiciones a la condición de catedrático, convocadas por tercera vez  en Cataluña –tras 11 años de retraso sobre las del resto de España por la ineptitud administrativa típica de esta autonomía–. Quiero poner de relieve un sinsentido que, a mi parecer, es síntoma de la desorientación educativa  de quienes  se aplican a pergeñar leyes que consiguen justo lo contrario de lo que pretenden.

No ignoro que es complicado establecer un baremo de méritos que satisfaga a todo el mundo por igual, pero de ahí a lo que aquí se ha aprobado hay un abismo. Lo que quiero destacar, al margen de folclorismos varios como el premio excesivo por dominar este o aquel nivel de una de las dos lenguas de la autonomía, pero no de ”la otra” –cuya inclusión en el currículo escolar es contemplada por el actual tripartito y por CiU como una imposición centralista– es que el hecho de tener una segunda licenciatura, cursos de doctorado o el propio doctorado marque la diferencia para poder acceder a dicha condición en el concurso de méritos. Todo menos el trabajo desarrollado en las clases, que sólo se evalúa si el aspirante no reúne los puntos necesarios en el apartado de la antigüedad.

Es decir, lo que se nos lleva la vida día a día, donde nosotros podemos demostrar el nivel auténtico de nuestra valía profesional ni siquiera es considerado por la administración para la concesión de esas condiciones de catedrático. Lo propio, para la Administración, es que quien ha descuidado la práctica profesional para “hacer currículo” se lleve la recompensa salarial, al margen de cuál sea su competencia en esa batalla para la que se requiere algo más que ciertos estudios complementarios o superiores. ¿Cómo es posible que quien aspire a la condición de catedrático no pase un examen riguroso de la inspección educativa para practicarle una evaluación seria y  objetiva que acredite su capacidad? Aún me acuerdo de la inspección que sufre el director de la escuela de la película Hoy empieza todo, que me dejó clavado en el asiento y lleno de un pánico profesional  total. “Si a mí me hacen una inspección así me echan de la profesión”, me decía. Se ve, pues, que para esto de la educación, aún existen los Pirineos. Y hasta me atrevería a decir que el río Ebro…

Nota de Deseducativos: Damos la bienvenida a Juan Poz, profesor de Secundaria y Bachillerato en un instituto público de Barcelona, y autor del blog Diario de un artista desencajado.


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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas

Autor:Juan Poz

Profesor de Secundaria y Bachillerato en un instituto público de Barcelona, y autor del blog Diario de un artista desencajado.

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3 comentarios en “A pie de aula”

  1. Ana Belén
    20 abril 2010 a 23:11 #

    Con la Administración hemos topado! mucho ánimo y que se anime usted a escribir aquí muchos artículos para que los lectores de Deseducativos podamos disfrutar de ellos! Un saludo!

  2. Jordi
    21 abril 2010 a 7:10 #

    Home, la inclusió de l’espanyol en el curriculum del nostre país no és que estigui contemplat com una imposició per alguns, és que simplement ho és.

  3. Mariano
    21 abril 2010 a 9:15 #

    No crec que l´estudi de la llengua parlada per la majoria dels ciutadans de Catalunya sigi una imposició.

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