El imperio de los agresivos

Suele ocurrir que las personas más agresivas acaban, antes o después, sin obtener respuesta de nadie que se precie de tener un mínimo de educación autocontrol. Entrar al trapo con señores o señoras que apenas son capaces de decir cuatro palabras seguidas sin insultar u ofender (cavernarios, retrógrados, fascistas, desvergonzados, rentistas llorones…), no es plato de gusto para nadie. Ante ellos no suele haber término medio: o estás con ellos o contra ellos. Como los matones de barrio, exhiben su insólita agresividad y mala educación como forma de imperar sobre los demás. A tal extremo llegan, que no es raro que ellos solitos acaben saboteando una discusión civilizada, un encuentro de opiniones enfrentadas, una reunión apacible… o una clase de secundaria. Obran, en efecto, como esos alumnos a quienes no se les ha enseñado a comportarse con un poco de respeto hacia nadie. Para desesperación de quienes desean avanzar en la discusión o en lo que sea, estas personas, expertos en confundir su rabia con indignación, jamás pararán de reventar y sabotear el libre y fructífero intercambio de ideas establecido en un foro de gente más o menos culta. Cederá, por lo común, el que más conocimiento tiene, el que no tiene cuerpo para escenas desagradables de insultos y acusaciones rocambolescas. El que comprende que si secunda las maneras de su agresivo interlocutor, la cosa acabará muy mal. Y no, no quiere. Cede, se retira, calla. O, quizá, esforzándose por aguantar la provocación, torne a responder a su agonista interlocutor con palabras musicales de conciliación con tal de amansar la fiera que aquél lleva dentro. Pero no, la fiera seguirá rugiendo y despotricando, y todo habrá sido en vano. El agresivo reiterará sus insultos, ciego a todo intento de conciliación del otro. Se quedará solo, luciendo colmillos y garras. El resto, que sólo deseaba discutir y avanzar dentro de los cauces de la buena educación, sentirá la frustración que siempre siente aquel que ve truncado un proyecto de muchos a manos de unos cuantos intrusos que, en su inapelable absolutismo, ni hacen ni dejan, ni viven ni dejan vivir, ni aprende ni dejan aprender.

Y es éste un gran peligro para la consecución de fines buenos o bienintencionados. El saboteador es más saboteador que nunca. Hoy, cuando nadie tiene muy claro qué debe permitirse y qué censurarse; hoy, cuando no está claro si censurar los insultos y las malas maneras sea algo admisible en una sociedad que quiere ser libre y democrática o presume de serlo, hoy, digo, el saboteador encuentra en ese interregno su mejor caldo de cultivo, su oportunidad para quedarse solo dando codazos, insultando a diestro y siniestro, calumniando y acusando sin fundamento.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Si se deja al insultador-saboteador libre para campar por sus respetos –pero sin ningún respeto- los integrantes de un proyecto acabarán crispados y, al fin, agotados ante las exhibiciones de agresividad de aquél. El proyecto acabará en agua de borrajas. Habrá muerto antes de nacer. Si, por el contrario, alguien decide poner coto a toda esa agresividad desbordante, no faltará quien acuse al acotador de censor infame, de enemigo de la democracia y la libertad. El dilema está servido. Si no se censuran los insultos y las ideas ofensivas, el proyecto amenaza con irse al garete. El revienta clases o revienta foros se habrá salido con la suya. Si se censuran, también: el censor será acusado de enemigo de la democracia. Y es así como en los foros de Intenet, los platós de televisión, las calles, las aulas de los colegios, etc., se van poblando de los ejemplares más agresivos y belicosos, de aquellos que no dudan en desenfundar el primero con o sin ocasión, que no dudan en insultar e intimidar a quienes no les bailan el agua o no bajan la cabeza, que no dudan en levantar la voz, soltar tacos, palabrotas, acusar, difamar y vilipendiar a cuantos se crucen en su camino.

Es esto lo que, me temo, ocurrirá aquí, una vez más, en contra de la civilización, el progreso y la verdadera democracia. Salvo que no lo consintamos, salvo que digamos basta a todas aquellas personas, jóvenes o adultos, que vienen a insultarnos a nuestra propia casa, que revientan foros, proyectos civilizados o clases de secundaria. No lo consintamos.

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Categorías: Diagnósticos, Rebelión, Soluciones

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22 comentarios en “El imperio de los agresivos”

  1. David Arboledas
    19 marzo 2010 a 20:25 #

    Estoy contigo, Antonio

  2. 20 marzo 2010 a 0:49 #

    Muy bien, Raus. Los que se han cargado la educación en España, ahora vienen contra la libertad de pensamiento a golpe de insulto y de anatema. Estoy contigo: no debemos permitírselo.

  3. Juan
    20 marzo 2010 a 6:37 #

    Estoy de acuerdo. Por eso sugerí que se eliminaran los comentarios esos. En mi opinión ni siquiera es la página del manifiesto el lugar para el debate; yo la entiendo como algo que ya está hecho, planteado, meditado y por tanto no es más que una presentación a la sociedad de algo ya elaborado. El debate, insisto, en mi opinión y no trato de convencer a nadie, debe darse en otro lugar. En fin, saludos.

  4. 20 marzo 2010 a 10:54 #

    Gracias, David, Pablo y Juan. Es posible –es seguro- que nuestros acérrimos detractores, aquellos que se precien de tener la exclusiva del espíritu y las formas democráticas, los grandes amantes del diálogo y que, no obstante, tanto empeño ponen en erizar y dinamitar cualquier diálogo vía insultos y desprecios, es posible, digo, que aprovechen este pequeño artículo mío o el de cualquier otro compañero para hacerse un guiño entre ellos. ¡Ah!, caramba, lo veis, lo que piden estos cavernarios es una vuelta a la censura y todo eso. Pero la censura de la que yo hablo no es aquélla que hace recortes de las libertades básicas, sino, precisamente, de aquélla que, de no implantarse, hará imposible cualquier ejercicio de libertad y racionalidad. Lo que hace un acomodador de cine cuando un espectador se dedica a importunar e impedir ver la película a los demás es ejercer de censor: reprueba al alborotador que, con su comportamiento, coarta el derecho de los demás espectadores. Y, si es necesario, lo “acomoda” en la calle.

    En nuestras aulas pasa lo mismo. Si un chaval se dedica un día sí y otro también a reventar la clase, debe haber alguien con la autoridad suficiente como para censurar los comportamientos que mutilan el derecho de sus compañeros a aprender de lo que explica el profesor. Y censurar es decir: “No voy a consentir insultos, ni palabrotas, ni intimidaciones, ni exhibiciones de agresividad ni de nada que coarte el derecho de tus compañeros a estudiar y a aprender”.

    En mi opinión, en los foros civilizados debería pasar lo mismo: debe haber alguien que administre; que censure. De modo que a los participantes les quede claro que allí no se va a permitir palabras intimidantes, insultos descarados, calumnias, difamaciones, procacidades, groserías y cualesquiera lindezas de este jaez. No, porque si nosotros permitimos todo eso en nuestra propia casa, no estamos dando el ejemplo deseado. Si yo entro en una casa donde sus miembros se insultan de continuo, se dicen groserías, etc., y no veo que allí nadie censure y sancione todas esas cosas, yo acabaré pensando que esa casa no es un lugar civilizado. Saldré espantado de allí. El que se gaste esas maneras debe saber que aquí no las podrá emplear, que serán inmediatamente mutiladas, porque aquí exigimos el mínimo orden necesario para que todos puedan exponer libremente sus ideas y sus críticas, sin el temor a recibir una grosería, un insulto o algo por el estilo. Si eso no lo podemos garantizar en nuestra propia casa y hablando entre adultos, ¿estaremos dando muestras de poder garantizar que en nuestras aulas nosotros no permitiríamos que los revienta-clases contumaces se salieran con la suya?

    El temor a “censurar” lo que yo creo que es siempre censurable en una civilización (la agresividad, el insulto, la calumnia, la ofensa…) es la causa de que, al fin, los más agresivos del cotarro se adueñen de foros, barrios, aulas, carreteras y hogares. Porque se transmite la idea de que “ancha es Castilla” y aquí hay barra libre. Oiga, pues no, usted exponga sus ideas, pero con educación, para que nadie salga espantado de aquí si le lee a usted. Para que el que quiera participar no se inhiba por miedo de que el matón o “matona” del foro le endilgue un insulto o una ofensa.

    Yo estoy con Juan. El manifiesto está discutido, revisado y firmado por nosotros. Es admisible, por supuesto, la crítica y la discusión INTERNAS. Es decir, la discusión de DETALLES, pero no la discusión de la ESENCIA. Si nos avenimos a discutir aspectos fundamentales con los amantes o simpatizantes de la LOGSE estamos perdiendo tiempo y energía. Otra cosa es que alguien de los que firma el manifiesto apunte ideas o haga críticas asumibles con la intención de perfeccionarlo. Pero, caramba, no de cambiarlo. Ese foro yo lo entiendo como un punto de encuentro para celebrar que, por fin, hemos podido concretar algo entre unos cuantos disidentes del sistema. Sí, celebrar he dicho. ¿Por qué no? Si resulta que celebramos los cumpleaños con champán y mil efemérides más de poca monta, ¿cómo no vamos a celebrar el nacimiento de algo que nos ha costado sudor, trabajo, mucho esfuerzo y que, al cabo, lo consideramos como un paso necesario para mejorar enormemente la enseñanza de este país?

    Ya sabemos lo que van a decir los otros: “lo ves, no admiten la crítica”. Y no, no es eso, sino que YA NO estamos para discutir cosas fundamentales: es que ya están discutidas. Y si ahora nos ponemos a discutir con quienes están en nuestros antípodas, ya me diréis cuándo tiramos para adelante con nuestras ideas y convicciones. A todos no podemos conformar. De hecho, el manifiesto carece de algún punto que a mí me parece esencial para conseguir una enseñanza de calidad. Pero, caramba, unos y otros tenemos que ceder, empezar por algo, tomar una decisión en aras de la eficacia.

    Quienes estén en los antípodas de nosotros, pues que formen su propio grupo y organicen su propio manifiesto y que allí nos pongan como la hoja de perejil. Si nada se lo impide. Pero lo que no podemos hacer nosotros, a mi juicio, es seguir discutiendo con quienes nos insultan porque defendemos la disciplina, la autoridad el profesor, la excelencia, los itinerarios, la sanción proporcional a la falta, el aprendizaje de contenidos, la vigorización de la memoria…

    Hay varias posibilidades para el foro:
    – Discutir con quienes nos insultan. Yo la descartaría. Quien insulte, a la calle.
    – Discutir con quienes están en desacuerdo en lo fundamental pero no nos insultan. Yo también la descartaría, por lo ya expuesto. No obstante, es admisible o discutible. Pero, insisto, ¿llegaremos a algo discutiendo, aun con educación, con quienes defienden la LOGSE a capa y espada? No creo que NUESTRO foro sea el lugar adecuado. En otros, vale. Yo reservaría nuestro foro para hablar y discutir ENTRE los firmantes.
    – Discutir con quienes están de acuerdo con nosotros (los firmantes) para tratar asuntos de detalle, no de esencia. Me parece la más conveniente PARA hacer avanzar esto.

    No obstante, y ni qué decir tiene, yo daré por bueno lo que aquí se decida. Porque ceder y transigir forma parte inevitable de cualquier proyecto mancomunado, y éste lo merece.

    • 20 marzo 2010 a 11:51 #

      Estoy totalmente de acuerdo Raus. Me ha costado mucho morderme la lengua en los comentarios al “Manifiesto” y sólo he contestado a Jesús, que entiendo pide aclaraciones. Los otros, para hacer siniestros ejercicios de paternidad responsable o proclamar patrañas psicopedagógicas tienen muchos espacios. Un saludo, Antonio.

  5. 20 marzo 2010 a 12:53 #

    Sí, tocayo. Yo entiendo que es admisible, si acaso, la discusión con quien pide aclaraciones con buenos modos, pero fuera de eso, nada. Imaginemos un equipo de ingenieros que ha currado un montón para diseñar un modelo de fórmula uno. Al fin se ponen de acuerdo y diseñan su modelo. Lo que está más claro que el agua es que ese grupo de ingenieros debe trabajar por sacar ESE diseño adelante, y que no va a permitir que ingenieros de otras escuderías vengan a decir que con ese modelo no se va a ganar ninguna carrera. Vale que haya una discusión interna permanente para perfeccionar el modelo, pero no para volverlo como un calcetín. No necesitamos intrusos. Entre nosotros ya vamos a discutir bastante sobre detalles y no detalles. Y menos aun necesitamos intrusos que, como tales, no tengan otro afán que sabotear nuestro proyecto a base de insultos y groserías.

    Yo tengo amigos que han leído algunos comentarios insultantes del manifiesto y me han dicho que ahí no entran. Que no, que no quieren que el mantón o “matona” del foro les suelte una fresca y se quede tan tranquilo. En un principio pensé –y así se lo comenté a mi amigo Pablo- que quizá era bueno dejarles participar a estos que insultan, porque de esa manera se retratan ellos solos ante la gente. Pero no, eso es un error: hay muchas personas de bien que se inhiben, que no están dispuestas a vérselas con el camorrista de turno. Esa gente lo que pide es que haya una autoridad que impida la camorra y los insultos taberneros. Y si esto no se remedia, os aseguro que habrá mucha gente que por miedo o asco a los camorristas y provocadores, deje de participar y aportar ideas afines a nuestro proyecto. Si no debemos consentir al revienta-clases, tampoco al revienta foros o revienta- proyectos, porque eso perjudica nuestra imagen de gente seria y civilizada. Es lo que creo.

    Un saludo, Antonio. Y ánimo a todos.

  6. 20 marzo 2010 a 14:54 #

    Queridos compas:
    Ayer hablaba con David y me mencionaba la posibilida de vernos las caras en unas jornadas en Madrid. No hay que hacerle ascos a esa propuesta, de hecho, es casi el único paso razonable si no queremos quedarnos en un foro de intercambio de pareceres: vernos las carass y llevar propuestas de desarrollo y de debate y hasta de discrepancia para concretar el manifiesto en una propuesta de mayor profundidad y alcance. Sería buen que, ese encuentro se produjera, para entonces fuéramos ya algo más que unos semi-desconocidos. La pregunta es: ¿cómo logramos salir del anonimato?

  7. serenuszeitb
    20 marzo 2010 a 15:35 #

    Raus y demás amigos.

    No seamos tan melindrosos, hemos conseguido casi seiscientas firmas y apenas han venido cinco individuos con sus insultitos, aunque es mucho arriesgado y díficil poner tu nombre y apellidos en internet que vomitar insultos desde el anonimato.

    Raus dices:

    “Yo tengo amigos que han leído algunos comentarios insultantes del manifiesto y me han dicho que ahí no entran. Que no, que no quieren que el matón o “matona” del foro les suelte una fresca y se quede tan tranquilo.”

    Pues si uno desea cambiar el sistema de enseñanza español tiene que estar dispuesto a entrar en barrios peores. Debido a tanta timidez, tibieza , conformismo , “distinción” e “hidalguismo” han llegado a imponerse la necedades que hoy denunciamos.

    Hay casi 600 firmas y lo que hay que hacer es pensar en nuevas estrategia, para conseguir otras tantas.

    Un saludo.

  8. Borja Contreras
    20 marzo 2010 a 16:52 #

    Estimados todos, creo que Raus hace un diagnóstico impecable en su artículo.
    Serenus pone un contrapunto muy interesante.
    Yo estoy un tanto confuso salvo en una cosa: los insultos deben ser excluidos. Y eso no vale sólo para nosotros. Entiendo de sobra los esfuerzos a que se ha tenido que someter Antonio. Por cierto…¿conocéis el Gran Libro de los Insultos de Pancracio Celdrán? No está nada mal. Hasta para insultar se puede tener más o menos clase.
    Es lamentable que esto haya que plantearlo, pero la realidad es así.
    Lo de la reunión en Madrid… Organizado con tiempo puede ser posible. Aunque no fuera operativa, sólo por el gusto de conoceros resultaría más que gratificante.
    Un cordial saludo para todos.

  9. Libertad
    20 marzo 2010 a 20:08 #

    Don Borja Contreras, en su “Declaración de un profesor cavernario” en contestación a un a comentario contrario pero sin lenguaje altisonante se despacho conmigo de este modo:
    “…Su onanismo polemizador es peculiar cuando menos…”
    Real Academia Española:
    onanismo
    1. m. masturbación.
    masturbación.
    1. f. Estimulación de los órganos genitales o de zonas erógenas con la mano o por otro medio para proporcionar goce sexual.

    La Wikipedia asocia al término un curioso significado:
    “La palabra onanismo procede del personaje bíblico Onán, quien obligado por la Ley del Levirato a tomar por esposa a Tamar, la viuda de su hermano, practicaba el coito interrumpido con ella para evitar que ésta concibiera unos hijos que le serían asignados a su hermano muerto. De ese modo, impedía que la herencia de su padre se repartiera.”
    Yo cometí el gran error de no vencer la tentación de ponerme a su nivel y pido disculpas humildemente a la audiencia. Pero alguien me puede explicar, a lo mejor el señor Raus, porque nadie comentó el lenguaje grosero del señor Contreras y algunos se escandalizaron del mío. Nunca he empleado el insulto directo contra nadie, sin embargo en este foro algunos deseducados no se cortan. Un cavernario platónico llamaba “garrulo destripaterrones” a un disidente y el entrañable Luz Roja, tan anónimo como yo, me suele dedicar apelativos cariñosos.
    Quisiera contextualizar mis críticas a los planteamientos de los deseducados. Estoy tan en contra o más de este sistema educativo que los patrocinadores del foro. Deseo el orden, la buena conducta en clase y el trabajo exigente más que nadie. Y me considero a través de mis hijos mucho más perjudicado que los docentes salvadores que se juntan aquí. Mi punto de vista es tan válido como el de ustedes o más. Participaré en este foro cuando me parezca oportuno o hasta que apliquen la censura. Hasta ahora nunca han censurado mi participación y cuando lo hagan recorreré todos los foros de educación revelando el talante de “deseducativos”. Si no quieren disidencia cierren el foro. Si no lo cierran yo me aprovecharé de su canal de difusión para que quién les lea sepa que hay padres que tienen opinión que no coincide con la suya.

  10. 20 marzo 2010 a 20:45 #

    Estimados todos:

    A pesar de que comprendo perfectamente lo que argumenta Antonio Raus, opino que no debemos obsesionarnos con el tono de los comentarios adversos. Esto ya lo sabíamos. Era previsible.

    Así pues, yo creo que no deberíamos filtrar ningún comentario por ahora, pues todos los que se han mostrado en contra del Manifiesto nos están haciendo el impagable, el maravilloso favor de descalificarse a sí mismos por el tono maleducado y los pobres argumentos que utilizan. Una lectura atenta del texto revelará que nada hay allí de lo que dicen ellos que aparece. Y, qué diablos, yo aún confío en el género humano, sé que las personas ajenas a Deseducativos, las casi 600 firmas que apoyan el Manifiesto ya tienen un criterio forjado a prueba de gritos, insultos y, sobre todo, sandeces. En cierto modo, las intervenciones ruidosas son un aliciente para firmar.

    Estimo que ha llegado el momento de pensar, como dice Serenus, en otras estrategias. A pesar de que, muy lentamente, parece que se van abriendo grietas en el muro de silencio de los medios de comunicación, tenemos que poner a funcionar la cabeza para hacer de nuestras escasas herramientas de difusión lo más parecido a una virtud. Y esto significa que además de “spamear” las listas de correo de conocidos, de mandar notas de prensa a diarios y cadenas de radio o de dar el follón en las salas de profesores, hemos de ser imaginativos…

    ¡Coño! Somos veintitantos los autores del blog y unos 300 lectores diarios, eso significa que aquí hay la suficiente materia gris como para que empiecen a surgir las ideas. Por eso os animo a que dejemos a un lado el duelo dialéctico con los que jamás se bajarán de esa burra que les vendió Marchesi años ha y nos pongamos neuronas a la obra.

  11. 20 marzo 2010 a 21:13 #

    Y, aunque no haga falta decirlo, lo que he escrito arriba va por todos ustedes, lectores y visitantes de Deseducativos. La verdad es que, sobre todo, pensaba en ustedes, los aguerridos, los incombustibles, los leales, los valientes 300 de estas Termópilas.

  12. Borja Contreras
    21 marzo 2010 a 0:59 #

    Ahí seguimos, amigo David.
    Y o es tontería pensar en lo de Madrid.
    Un abrazo cordial.

  13. Raus
    21 marzo 2010 a 8:55 #

    Gracias, Borja Contreras. Estimados compañeros, no voy a insistir en esta cuestión. Bueno es, creo yo, que haya servido como ocasión para reflexionar sobre cómo, en demasiadas ocasiones, muchos agresivos o maleducados se hacen dueños del cotarro. Cuando yo me refiero a “agresivos” no estoy señalando a aquellas personas que, en un momento dado, desbarran o dicen alguna cosa fuera de lugar o de poca fortuna. Todos podemos tener una mala tarde. Señalo a auténticos revienta-foros. Señalo a quienes, desde su primer comentario hasta el último, no dejan de malmeter, incordiar, insultar y calumniar. Yo, personalmente, no tendría miramientos con éstos, no los tendría con quienes no los tienen con nadie. El que revienta la clase un día, o varios, tiene pase; pero el que la revienta todos los días, no. A mi entender, claro. Dicho esto, que cada cual juzgue si pertenece al grupo de los que en ocasiones, y muy humanamente, metemos la pata o, por el contrario, al grupo de los que no la sacan nunca.

    Por supuesto, firmar es fácil, estimado y admirado Serenus, por eso no hay nada que temer. Pero a lo que yo me refería es al peligro que corremos si dejamos que camorristas vocacionales despotriquen contra diestro y siniestro. Mis amigos han firmado. Pero uno de ellos ha mostrado su reticencia a contar sus experiencias como profesor de secundaria. ¿Por qué? Por lo ya dicho. Quien más quien menos tiene deseos de hacerse oír por gente que la va a comprender. Tiene necesidad de contar lo que le pasa cada día en clase y de reclamar la autoridad que hoy se le niega. Pero si manifiesta este deseo en el foro, si manifiesta el deseo de que haya disciplina, orden y autoridad, no faltará, con seguridad, el mordisco, el insulto y la bravata de los camorristas vocacionales, a quienes les permitimos campar por sus respetos con total impunidad. Y se lo permitimos, seguramente, por miedo y complejo. Por miedo a ser acusados de censores de la libertad de expresión y enemigos de la democracia. Y para mí eso sí que es andarse con melindres. Nos decía Ricardo Moreno Castillo que si los padres y docentes tienen escrúpulos en emplear la autoridad ante los chavales, éstos se refugiarían en las tribus callejeras. Aquí pasa lo mismo: si tenemos escrúpulos en utilizar la autoridad contra los provocadores y camorristas vocacionales, caemos, por nuestra cuenta y razón, en el mismo error de “laissez faire” que nos impuso la LOGSE.

    A mí me hubiera gustado que el foro fuera, principalmente, un punto de encuentro de partidarios y firmantes del manifiesto. Un espacio para que cada cual pudiera, libremente y sin miedo a recibir un improperio o una ofensa, contar sus experiencias como docente, porque ello ayudaría a muchos “salir del armario”, a tomar conciencia de una situación que lleva años siendo insoportable. Un espacio, también, para que cada cual apuntara ideas sobre cómo hacer avanzar nuestro proyecto. Ese “salir del armario” de una manera pública y masiva aceleraría sobremanera todo el proceso de toma de conciencia necesario para que los docentes descontentos con la LOGSE se percataran del verdadero alcance de su fuerza. Y ello los volvería más decididos y emprendedores.

    No obstante todo esto, admito y acato lo que aquí decidan ustedes. Ciertamente, también hay buenas razones para dejar hablar a quienes tachan a los profesores de “payasos”, “fascistas”, “cavernarios”, “amigos de unir letra y sangre”, etc. Ellos mismos se retratan ante quien tenga dos dedos de frente. Y como dice David Sandoval, todo esto animará a firmar a muchos. Confiemos, pues, en que todo discurra por buen cauce.

    Un abrazo.

  14. Lozano andaluz
    21 marzo 2010 a 14:45 #

    Primer sistema educativo del mundo occidental
    (que funciona, razonablemente bien):

    Insulto o mala palabra reiterada. Pulsa el profesor un boton tras su mesa y una persona aparece en la pueRta y se lleva al discolo AL DESPACHO DEL DIRECTOR.

    ?? estan dispuestos los directores de ADIAN a asumir esa funcion y trabajo ESENCIAL para que las clases fluyan y seaprenda algo en ellas??

    Libertad et alii, ?? estais dispuestos a dejar que la clase sea un lugar protegido donde los chicos crezcan en conocimiento y respeto, a pesar de sus padres y del entorno??

    Un abrazo ultramarino.

    Sois lo mejor de Espana.
    Os quiero para educar a mis hijas …

    • Libertad
      21 marzo 2010 a 23:24 #

      Claro que estoy aquí, yo no me voy. A mi sí que me obliga el sistema educativo a quedarme hasta que el menor de mis hijos cumpla 16 (ó 18). Al docente que no le guste su trabajo o que no de la talla se puede ir cuando quiera.
      Pero me pregunto para qué quiere llenar de alumnos díscolos el despacho del director. Con la solución del botón va a necesitar uno de 200 metros cuadrados. Debe ser que lo del botón no lo llego a entender, además el bedel va a hacer surco de los paseos por los pasillos que se va a dar acompañando a “predelincuentes”.
      No es que esté dispuesto a que la clase sea un lugar como plantea Lozano andaluz, es que lo exijo. No me cabe en la cabeza que no lo sea. ¿Qué hacen esos profesionales que no encuentran la manera de pacificar el lugar de estudio y aprendizaje?. Un padre necesita saber que cuando asisten sus hijos al instituto lo hacen con garantías de seguridad, que hay alguien ahí que se responsabiliza de que su educación va a discurrir en condiciones de normalidad. Si mis hijos provocan problemas deseo saberlo al día siguiente, no quiero que me digan por sorpresa que mis hijos llevan 6 meses molestando. Quiero discutir con su tutor las soluciones posibles y que su tutor se implique y no simplemente espere que lleguen ya educados de casa. La familia tiene que desarrollar su parte, si no sabe o no puede, debe recibir apoyo del centro, del trabajador social del EOEP o de donde sea. Si la familia se niega a educar a su hijo en la responsabilidad, esa actitud se puede asimilar a maltrato y ser perseguida legalmente. Siempre hay que defender al menor.
      Y si un hijo mío fuera molestado por el típico matón en el recreo, en clase o en cualquier momento del horario lectivo. Deseo saber que docente ha fallado en atender el normal funcionamiento del recreo o del aula. Deseo saber qué medidas van a tomar para que no se repita.
      Hay escuelas donde se ponen en marcha sistemas, protocolos y planes de convivencia. He leído sobre ello y he escuchado a sus docentes, han conseguido reducir los problemas de comportamiento. Lo que no cabe es decir que con la LOGSE-LOE los problemas no tienen solución hasta que nos den el estatus de “beneméritos”.
      Tengo la sensación que donde se enquistan estos problemas no es porque la ley no les dé a los docentes la posibilidad del calabozo. Creo que cuesta menos llevar las cosas con cierta indolencia y que los problemas pasen de primaria a secundaria y luego al tutelar.

    • Ania
      1 abril 2010 a 16:50 #

      “Insulto o mala palabra reiterada. Pulsa el profesor un boton tras su mesa y una persona aparece en la pueRta y se lleva al discolo AL DESPACHO DEL DIRECTOR.”

      En mi instituto habría que poner otra persona para OBLIGAR al director a cumplir con dicho ESENCIAL trabajo con alguien que no sea de su camarilla.

  15. Luzroja
    21 marzo 2010 a 15:46 #

    La grandeza de la crítica está en el argumentario que se entreteja para desmontar las tesis expuestas y por ende, si aquél es zafio, la crítica se desacredita, y sólo se obtiene con ello el refuerzo lo que se pretende criticar.

  16. Lozano Andaluz
    22 marzo 2010 a 0:51 #

    Querido Libertad,

    Existen sociedades donde se nace con unas responsabilidades y ser padre es la mayor. Si uno la abandona o ejerce mal la paternidad SIEMPRE es mal CONSIDERADO. socialmente..
    Nuestras dos hijas NUNCA han perdido la consideración debida a ningún adulto ni sus padres hemos desacreditado la labor, profesionalidad, vestimenta, orientación sexual o apariencia física de sus profesores… Nunca los hemos ridiculizado, vejado ni chantajeado. Hemos tenido y (amistado con) profesores de 30 nacionalidades y de TODOS LOS CONTINENTES.
    Con estudios y culturas diversas.

    Me parece muy extraño (y síntoma de cierta locura colectiva
    española) que usted no pueda ver con empatía el paisaje ruinoso en el que se desenvuelven paisanos, vecinos, gentes que han ido con Usted a la escuela y que han decidido (honor y respeto social a ellos) ser profesores e instruir a nuestros hijos.

    Llevamos tres países vividos y sólo en España campan sin control el insulto, la descalificación y el desprecio…de menores y adultos al profesor… Y el desinterés a los que no les afecta el problema AÚN.

    Mire, en la comunidad en que vivo, no pueden creer lo que leen de la realidad española. Ni el lechero, ni el policía ni mi ayudante en clase… Y lo que pasa en las clases aquí no es muy diferente, pero hay consecuencias (lea CASTIGOS) y hay profesionales que las aplican (directores) …
    Ergo, nuestra labor es una migajilla más fácil.

    Cariños y agarimos gallegos.

  17. Ex-buscavidas
    1 abril 2010 a 15:57 #

    En un intercambio con un instituto alemán los chicos germanos alucinaban del griterío, la suciedad y la falta de respeto de los alumnos españoles con sus profesores, comenzando por comportarse en los pasillos y permitirles el paso. En Alemania es inconcebible que los alumnos se empujen entre sí mientras pasa un profesor.

  18. Ana Belén Ferreiro
    1 abril 2010 a 19:19 #

    Suscribo el comentario anterior. ¡Ojalá se llegue aquí a eso algún día!. En Alemania es sencillamente inconcebible el tuteo (pero no sólo en el ámbito académico) y mucho menos la falta de respeto a un profesor, no existe esa preocupación en un aula. Aquí la ley educativa “disculpa” ese tipo de comportamientos por parte de los alumnos y la culpa… como no! la tiene el profesor, que no motiva o no tiene empatía. Es deprimente. ¿Cómo luchar contra eso?

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