Los objetivos del pacto por la educación (I)

Aunque no sé si ese documento a estas alturas ya se ha quedado viejo (capaz que sí), voy a dedicar unas cuantas entradas a analizar el borrador para el pacto por la educación que el MEC avanzó hace unas semanas. Con el fin de organizarme de algún modo, empezaré por hacer un comentario de los objetivos que marca para la educación en España para la década 2010 – 2020, los cuales se encuentran entre las páginas 7 y 8 y constituyen las diez primeras de las 108 propuestas del documento. Empiezo.

1. Que todos los estudiantes finalicen la educación obligatoria con los conocimientos, competencias básicas y valores necesarios para su desarrollo personal y profesional, para su continuidad en estudios posteriores en el marco de la formación y el aprendizaje a lo largo de la vida.

A primera vista, esta objetivo parece irreprochable, porque ¿quién podría no desear algo así? Decirlo, por lo tanto, resulta una obviedad: todo sistema aspira a la consecución de sus logros máximos. No obstante, en el hecho de formularlo en voz alta y en primer lugar veo cierto peligro. Primero, porque es un logro voluntarista, ya que no depende sólo de las excelencias del sistema, sino también de la amable colaboración de las  personas que entren en él, muchas de las cuales, bien sabido es, no podrán o no querrán prestarse a alcanzarlo. Por tanto, es también utópico e imposible de lograr. Y aquí es donde veo el mayor inconveniente: comprometerse a un objetivo maximalista e imposible de alcanzar es un pésimo comienzo: demuestra un exceso de confianza en nuestras aspiraciones y falta de realismo, representa orientarnos al fracaso desde el inicio y nos aboca a la frustración de no conseguirlo y quién sabe si a la tentación de falsear datos o forzar los hechos para aparentar que se consigue. Los más viejos del lugar ya habrán caído en que todo esto ya ocurrió con la LOGSE, y estamos donde estamos.

2. Alcanzar una tasa de graduación en estudios postobligatorios (formación profesional de grado medio o bachillerato) del 85%, con especial incidencia en el incremento de titulados en formación profesional de grado medio.

Este objetivo se debe a las previsiones de necesidades de mano de obra cualifcada que se calculan para el país, según aclara el propio documento. Es inteligente adaptarse a las previsiones, aunque, después de lo vivido, me asusta lo que puedan querer hacer nuestros políticos cuando se enfrenten a este porcentaje estando en el poder, le toque a quien le toque. Que se haga hincapié en la formación profesional me parece muy digno de elogio: en España debemos sacudirnos cuanto antes la obsesión con que todo lo que no sea la universidad es un horrible destino.

3. Introducir las tecnologías de la información y comunicación como instrumentos ordinarios de trabajo en las distintas áreas de conocimiento de todos los niveles educativos.

Las nuevas tecnologías son imprescindibles para la vida moderna, dentro y fuera de la educación. No obstante, a mí me asustan los ecos que capto desde nuestros políticos, colectivo al que todos sabemos que le encantan la tecnocracia y el ir de guays superavanzados, porque, como está claro que están manejando este mensaje con unos fines electoralistas y de imagen, me estoy temiendo que nos las van a querer colocar a porrazo limpio y por narices, sin el menor resquicio para la libertad de elección ni la flexibilidad e imponiendo el ordenador personal o lo que sea con criterios de político y no de profesor hasta donde no se necesite o no convenga. Sólo espero que alguno de ellos se haya enterado de que, en países donde la enseñanza funciona muy bien, no les conceden un papel esencial.

4. Promover un conjunto de medidas en el ámbito escolar y social con el fin de garantizar que todos los jóvenes se expresen con corrección, al menos, en un idioma extranjero, especialmente en inglés. Otro noble fin, el cual, por desgracia, está sufriendo ya un proceso de disparatización me temo que irreversible, esa neura de la enseñanza bilingüe a la que todos los partidos se han precipitado con más alegría demagógica que reflexión sensata. Las objeciones que tengo contra este “avance” son largas y las desarrollé en uno o dos artículos de mi blog difunto, pero diré las básicas: que no todo el mundo va a necesitar el inglés, que, a un respetable número de niños, el colocárselo a puro decreto desde pequeñines les va a representar un absurdo y dañino sobreesfuerzo en su formación y que los paladines de la medida deberían reflexionar sobre el hecho de que en el mundo no hay un solo gran país que tenga una gran lengua y que haya universalizado en sus sistemas la enseñanza bilingüe.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

Autor:Pablo López Gómez

Hola amigos. Me llamo Pablo López y abro este blog porque me parece extraordinario estar integrado en un sitio como TEXTOS DESEDUCATIVOS, al que está conectado y que sirve de pantalla y plataforma para quienes pertenecemos al mundo de la educación y no nos levantamos todas las mañanas repitiendo tres veces: "Si Álvaro Marchesi no existiera, habría que inventarlo". Puede que algunos me conozcáis ya, porque soy el único responsable ante Dios y ante la Historia de ese blog que se llama La garita del guachimán.

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2 comentarios en “Los objetivos del pacto por la educación (I)”

  1. Mariano
    19 febrero 2010 a 11:33 #

    Se ha traspapelado un documento del gabinete del Ministro de Educación en el que aparecen los verdaderos objetivos del llamado pacto por la educación, que se pueden resumir en este decálogo:

    1. Marear la perdiz. Crear expectativas ante un marco vacío y continuista, pero que presenta el producto como nuevo: es un detergente que lava más blanco.
    2. Presentarse en Europa diciendo que se está haciendo algo tras el calamitoso resultado del Informe Pisa.
    3. Justificar la existencia de un Ministerio de Educación en un país donde la enseñanza está transferida a las Comunidades Autónomas, en lugar de cumplir con las atribuciones de la inactiva Alta Inspección del Estado y de asumir la dirección de la política educativa de acuerdo con la Constitución de 1978, frente a los reinos de taifas.
    4. Mejorar las estadísticas con todos los artificios contables, trucos profesionales y manipulaciones varias, de forma que los resultados de los informes oficiales no reflejen los datos negativos que reflejaría cualquier informe real.
    5. Negarse a aceptar que el modelo de enseñanza comprensiva y de promoción automática es una de las causas del fracaso del sistema educativo.
    6. Enredar a los que puedan picar el anzuelo para garantizar el blindaje de las reformas educativas. En caso de que no piquen, culparles de todos los males del sistema educativo, de su presunta inestabilidad.
    7. Desviar la atención sobre un diagnóstico riguroso y honesto del fracaso del sistema educativo en España.
    8. Crear una noticia de la que se hable periódicamente en la prensa y otros medios, con gran protagonismo para el señor Gabilondo, cuando en realidad el Ministerio de Educación no hace nada.
    9. Blindar las LOGSES-LOES, consolidando el protagonismo de unas entidades pseudorrepresentativas (sindicatos burocráticos y semiverticales, asociaciones de madres, padres, padrastros y familias monoparentales) en la toma de decisiones para evitar que una mayoría parlamentaria alternativa se sienta legitimada para modificar leyes orgánicas con la mayoría parlamentaria establecida en la Constitución. Es decir, establecer mecanismos de democracia orgánica y sindicalismo vertical que hagan imposible un cambio legislativo sustancial en materia educativa.
    10. Constituir una comisión negociadora, que elaboraría un informe, de cuyo estudio se encargaría otra comisión, que a su vez redactaría otro papel, que a su vez daría lugar a un documento lleno de vaguedades y grandes pronunciamientos retóricos. Todo ello en un marco de numerosas reuniones con interlocutores sonrientes, fotógrafos, comparecencias ante la prensa, grandes proclamas, frases altisonantes. Demostrar algo que nadie que trabaje en el sector se podría creer nunca, visto lo visto: que la educación es la gran prioridad nacional.

    • Juan
      19 febrero 2010 a 13:34 #

      Toda la razón. Y muy buena la crítica que aparece en el artículo. En cuanto a lo del bilingüismo y la enseñanza del inglés, totalmente de acuerdo. Llevo años diciendo lo mismo: están obsesionados con la enseñanza de otro idioma cuando en España no se puede estudiar español an algunos sitios; además se insiste en el inglés, cuando se podría pensar en otros idiomas comunitarios; se olvida de que hay gente que no va a necesitar saber otro idioma; se olvida que hay gente que no puede aprender otro idioma; se olvida de que hay gente que no quiere ser bilingüe; usan un concepto de bilingüismo muy especial, devaluado y mediocre.
      Saludos

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