Sin rumbo hacia el desastre

Caso real. Un alumno de 12 años, en el instituto. Está en clase y percibe un olor a quemado. Se lo comunica al profesor que, al buscar el origen del humo, se encuentra a tres chavales, dentro del aula, fumándose un porro. El maestro se inhibe; sólo pide que se apague el canuto. Para los tres fumetas no hay consecuencias. Pero el chaval que, sin intención de chivarse, había avisado del fuego, se encuentra a la salida del colegio con un grupo de estudiantes que le da una paliza que exige hospitalización. El colegio apenas toma medidas y es la familia de la víctima la que tiene que acudir a la justicia.

Éste es sólo un ejemplo más del mal ambiente que se respira en muchos centros educativos españoles. Los políticos andan peleados sobre ese pacto educativo que nunca ha llegado en la historia española ni nunca llegará en un cercano futuro. Pero, entre la eliminación del mérito y la disciplina en las aulas y el clima de molicie social, muchos jóvenes crecen sin tener una mínima moralidad.

Más allá de los contenidos del plan de estudios, que son mínimos, la gran causa generativa de jóvenes amorales, violentos y abusadores es la atmósfera de nada intelectual y ética que se respira en nuestra sociedad. Vivimos para y por la comodidad. Y el camino de la disciplina es duro. Muchos padres le dan todo a sus hijos para evitar problemas y no perder parte de su tiempo, tan escaso en esta vertiginosa época. Así los niños se acostumbran a conseguirlo todo sin esfuerzo ni méritos, camino que suele conducir hacia la tiranía. De ahí que muchos padres, profesores y escuelas terminen esclavizados por unos chavales que no conocen ningún límite a sus deseos. ¡Si por lo menos supieran quién es Nietzsche!

El caso anterior es uno más de muchos. Hace unos meses un grupo de chavales forzó a unas adolescentes que viajaban en un autobús escolar sin que el conductor hiciera nada. A una profesora de Canarias una alumna la agredió y el colegio aconsejó a aquella que no hiciera nada. Lo lógico sería reaccionar, actuar con rigor y tomar medidas drásticas para frenar este aumento de violencia en el mundo juvenil. O comenzamos a buscar soluciones para evitar que los amorales se aprovechen de los morales -débiles según el autor de Así habló Zaratustra– o pronto esto devendrá en una anarquía ingobernable.

En lugar de este camino, ahora nos enteramos de que en la universidad de Sevilla los profesores no podrán expulsar a un alumno al que pillen copiando sino que deberán dejarle terminar el examen y luego iniciar un proceso que terminará en un tribunal formado por tres profesores y tres alumnos. Y en La Sexta, canal de Zapaterolatría y PPfobia, crean un programa, Generación NiNi, donde las estrellas son unos chavales que roban a sus padres, salen mucho de juerga, cometen todo tipo de excesos, no respetan a nadie pero luego creen que no son malos. Puros hijos de la LOGSE, amorales hasta un nivel insospechado.

Siempre han existido grandes canallas. Desde Alcibíades a ‘El Bizco‘ de La busca, pasando por Yago o Mister Quilp de La pequeña Dorrit, seres inmorales que hacen el mal tan sólo por satisfacer su voluntad. Pero, antiguamente, cuando no existía siquiera el concepto de educación universal, casi todo el mundo dominaba cuando menos un rudimentario código moral de respeto al otro. Sobre todo a los propios padres. Ahora, aún más en España, cuando todos los niños pasan por el sistema educativo, salen numerosos presuntos ciudadanos cuya única regla moral es “el todo vale”. Además, por si fuera poco, son incapaces de valerse por sí mismos. ¿Qué demonios estamos haciendo?

Por supuesto, no todos los alumnos de los colegios españoles son así. Hay buenos, muy buenos chicos, sobre todo cuando tratas con chicos cuyos padres tienen un mínimo interés en educar a sus hijos con un mínimo de disciplina. Pero esta sociedad donde impera la corrupción moral se está alimentando cada vez más de individuos humanamente deplorables. Y nadie está haciendo nada para evitar las causas ni depurar las consecuencias. En lugar de actuar con diligencia y rigor, seguimos dejando hacer e incluso convertimos en estrellas a auténticos sociópatas. Por ejemplos, en Madrid tienen más prestigio los ‘okupas’ de Maravillas que cualquier político, policía o profesor. Las cosas se están haciendo pésimamente y comenzamos a notar los efectos de los errores pasados. Lamentablemente, no se ven signos de reacción por ningún lado. Sólo queda la indefensión y, cuando la orquitis torna en insoportable, la defensa propia. Mal asunto éste.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

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6 comentarios en “Sin rumbo hacia el desastre”

  1. goliardo
    24 enero 2010 a 14:53 #

    En mi instituto los peores alumnos, los más crápulas, faltones y ventajistas son representantes de los alumnos en el Consejo Escolar.

    Más te vale”no ver” nada de lo que ocurra porque, aún siendo profesor, te pasará lo mismo o parecido que a ese chaval( no llegarán a pegarte pero te harán impunemente la vida imposible!!) Y luego el hipócrita del director pidiendo que denuncies e intervengas en caso de porros y acoso y cuando lo haces, dejándote colgado sufriendo en solitario las consecuencias de haberlo hecho!!

  2. 24 enero 2010 a 15:01 #

    Sin duda, la época que atravesamos tiene bastantes lagunas en cuanto a respuestas sociales o políticas contra los violentos o los simples gamberros. Ése es el problema general, pero, en el caso particular que abre esta entrada, creo como profesor que el profesor debió hacer algo más. No podemos negar que las respuestas individuales también cuentan.

  3. Mateo
    24 enero 2010 a 23:13 #

    Totalmente de acuerdo con Pablo. Y si el director no quiere tomar medidas… se llama a los padres y se les dice, y de paso se les da la dirección de la fiscalía de menores.

    Ese es el único protocolo de convivencia que hay que seguir.

  4. 25 enero 2010 a 9:45 #

    Hemos creado una sociedad en donde ser malo es guay, los héroes de nuestro tiempo son los delincuentes, los maleantes, los que le dan una colleja al profe. Solo hay que ver la televisión para darse cuenta de ello, parece ser que desde la transición, el modelo “vaquilla” robando coches, drogándose hasta las trancas, era lo que “molaba más”.

    Luego vinieron las series de adolescentes, los “al salir de clase” y compañía, donde se daban unos valores absolutamente distorsionados, adolescentes que hacían de todo menos estudiar e ir a clase, y ese tipo de “alumno virtual” es en donde muchos de nuestros chicos se fijan como modelo, las niñas por ejemplo siempre se van a sentir atraídas por el malo de la clase, y nunca harán caso al empollón, porque no mola, no es guay.

    Todo esto mezclado con una generación sin educar, unos padres que han fracasado como educadores, pequeños dictadores de 4 años que hacen y deshacen como ellos quieren, sumado a una ley del menor que les da patente de corso para hacer lo que les venga en gana, ha generado esta situación que de grotesca resulta indignante, mocosos de 15 años que agreden compañeras y profesores y todo lo que se les ponga por delante porque han aprendido que el menor, es intocable, han aprendido que tienen el poder de la denuncia falsa y automáticamente la sociedad se echará encima del tutor, profesor, o simplemente cualquier adulto que sea presa de esta “trampa social”.

    ¿Cuántos casos de profesores denunciados y poco más que dilapidados en plaza pública porque cuatro niñas le denunciaron por violación simplemente por hacer la gracia? ¿Cuántos niñatos adolescentes llegan a pegar a sus profesores simplemente porque saben que el profesor no puede defenderse? ¿Dónde se ha ido el respeto a la figura del maestro? Y como muy bien decís, los políticos preocupándose si les damos un ordenador o les damos una gaita.

    Son muchas cosas las que han de cambiar para acabar con esto, no es cuestión de una sola, pero ya lo dice en refrán “entre todos la mataron y ella sola se murió”.

    Saludos.

    http://www.lacasadelarcerojo.es

  5. Jacobo
    13 marzo 2010 a 19:51 #

    Hay una obrita satírica que trata muy bien el desastre educativo. Te ríes por no llorar constantemente. Se descarga gratis: http://www.bubok.com/libros/7929/TEATRO-ANTIPEDAGOGICO

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  1. Sin rumbo hacia el desastre - 24 enero 2010

    […] Sin rumbo hacia el desastre deseducativos.com/2010/01/24/sin-rumbo-hacia-el-desastre/  por profeleng hace 2 segundos […]

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