El castellano (vehi)cular

Andan los medios de comunicación afines o serviles al Gobierno -casi todos los que existen en España– haciendo un remedo de campaña sobre la vigencia de las viejas ideologías izquierdistas -algo parecido al viejo ejercicio de nostalgia que hacían los carlistas- y sobre cuál debe ser el futuro de España, ya que el Estado de las Autonomías no termina de funcionar como debiera ni de encajar con las querencias, los deseos y los caprichos de aquellos que (des)gobiernan nuestros destinos.

Así, si un periódico regala cada sábado algún ejemplar de la literatura roja más clásica –Gramsci, Bakunin, Rosa Luxemburgo, Reed, etc.- otro publica una serie de artículos sobre su peculiar y parcial perspectiva de lo que es la realidad española y hacia dónde debería dirigirse. La semana pasada uno de sus artículos, a toda página, afirmaba que, para regiones como Cataluña, sólo caben los caminos del federalismo o la autodeterminación, siendo aquel más apetecible y cercano a las palabras que suele teñir de falsa inteligencia nuestro José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que no sé muy bien es si alguien sabe que cualquiera de nuestras comunidades autónomas, aún más las que han reestrenado Estatuto, tienen bastantes más competencias que cualquier Estado federal alemán o norteamericano.

Respecto a esta supuesta campaña, me preocupa especialmente lo que tiene que ver con la necesaria reforma educativa que, según los medios de comunicación españoles, irá hacia los lugares menos necesarios, valga la paradoja. Prensa, radio y televisión hablan mucho del fracaso escolar, poco del nivel de aquellos que alcanzan el “éxito” (?), y se centran sobre todo en la enseñanza de la lengua, como si fuera la única rama humanista que cabe en nuestro sistema. Esto nace porque somos un país con varios idiomas oficiales y eso supone un grave problema a la hora de afrontar una enseñanza moderna, útil, profunda y con vocación internacional.

Paradójicamente, sobre el idioma que menos dudas existen es el inglés; tiene que aprenderse por cojones. Esto no se discute ni en Cataluña. El problema es cómo debe enseñarse el castellano, especialmente en las mal llamadas comunidades bilingües. El jueves pasado, El País publicó un amplio reportaje sobre los modos de afrontar el bilingüismo en Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad Valenciana e islas Baleares. La primera y casi única conclusión general que se puede sacar es que el castellano siempre sale perjudicado.

El sentido común dicta que el castellano es, después del inglés, el idioma más internacional del planeta. El auge de lo hispánico en Estados Unidos invita a pensar que su peso será aun mayor en los próximos tiempos. Sin embargo, en varias regiones españolas se le margina a niveles insospechados, ridículos, temerarios, como ocurre en la extremista Cataluña, donde sólo se dan, por obligación legal y sin otra posibilidad, dos o tres horas a la semana.

El resto de comunidades autónomas también empequeñecen la importancia del castellano en el currículo. Y no critico tal postura por antiespañola, sino porque resulta nocivo impedir que los niños y jóvenes de nuestro país aprendan un idioma que les resultará más útil cuando sean mayores que gallego, vasco o catalán. Evidentemente, es bueno que las distintas lenguas maternas se puedan usar con libertad, pero no menos cierto es que ése es un derecho frente al deber constitucional de saber bien, fiable y ágilmente el castellano. Hasta para algo tan simple habría que cambiar la actual Constitución y así conseguir que los nuevos Estatutos quepan en ella.

Esta situación conduce a una evidente ventaja de aquellas comunidades de una sola lengua oficial porque, después del inglés, pueden educar a sus chavales en francés, alemán o chino. Esto sería completamente cierto si la enseñanza de la lengua siguiese caminos inteligentes y humanísticos y no los actuales, tortuosos y a menudo ininteligibles de la lingüística y la filología contemporáneas. Pero por muy mal que se enseñe, estos estudiantes tendrán ventaja sobre aquellos que, independientemente de la naturaleza de su lengua materna, tengan que estudiar un idioma minoritario.

Bajo todo este asunto, aparte de los tangibles intereses nacionalistas e independentistas, subyace el interés de las comunidades bilingües en crear una clase funcionarial propia que les diferencie del resto de España y sirva para que sus jóvenes retoños aniden sin competencia extraña. Como somos un país de paisanaje aspirante a un empleo público, el que un chaval sepa vasco le permitirá opositar en Bilbao o Sevilla, algo imposible para un andaluz. Así, debajo de todo este asunto aparentemente ideológico corren las tumultuosas aguas de la endogamia egoísta y excluyente.

Así las cosas, esta campaña de los medios afines o serviles al Gobierno nos dibuja cómo será España en los próximos tiempos. El sistema educativo, en lugar de mejorar, empeorará. Y en muchos lugares pronto desaparecerá hasta el auténtico bilingüismo para dar la vuelta a la tortilla que se construyó en el franquismo. Bien pensado, aparte de en el Senado, pronto harán falta traductores de gallego, catalán y vasco en todas las instituciones nacionales. Provincianos hasta decir basta, pero no tan estúpidos como podrían parecer a primera vista.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

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8 comentarios en “El castellano (vehi)cular”

  1. Luzroja
    15 enero 2010 a 23:08 #

    De mantenerse en el tiempo esta educación en y para la lengua del terruño, las administraciones nacionalistas sólo conseguirán formar a seres serviles, a los que poderles pedir café en vasco, bable, catalán, español, inglés…porque estarán adiestrados lingüísticamente para servir.

  2. María
    16 enero 2010 a 19:25 #

    Siempre se habla de Cataluña como referente del “sinsentido” educativo, amigos míos lo que está ocurriendo en Baleares eso si que tiene tela, y eso que os hablo después de haber estado resistiendo numantinamente a la inmersion por razones que sería largo de explicar, pero ya ha llegado y está arrasando (con el castellano),a los profesores de las nuevas hornadas que salen de la UIB (hablo de priamaria), debería prohibirseles enseñar castellano, es tal la cantidad de faltas de todo tipo que cometen que yo me paso el día entonando requiems por el idioma de Cervante. Podría explicar tantas cosas de lo que está ocurriendo por aquí….¡Ay pena penita pena!

  3. 17 enero 2010 a 12:03 #

    Yo también os hablo desde Baleares, desde la perspectiva de alguien que tiene el catalán como lengua materna y que estudió hasta el bachillerato con todas las asignaturas en castellano (excepto el catalán) y luego al revés. Mi realidad es que soy 100% bilingüe, y eso no me ha hecho “servil” como dicen por ahí arriba, sino más rico y más libre. Pero ya volveré sobre ese tema.

    La idea original y genuina de la educación en una comunidad “mal llamada bilingüe” como dicen por ahí arriba era que a la práctica los alumnos llegaran a ser 100% bilingües. Esto se ha intentado -es verdad que quizá no de la mejor manera- usando una discriminación positiva hacia el catalán, tras muchos años en que la educación había sido única y exclusivamente en la castellano. ¿Qué había entonces de las quejas de quienes querían que sus hijos recibieran una educación en su propia lengua? Nada, porque para entonces uno no podía quejarse de esas cosas.

    Bien. Como digo, quizá esa discriminación positiva no sea el mejor camino. Quizá deberíamos ver de qué manera hacer llegar a los alumnos (y a la sociedad) una lengua que es la lengua propia de esta tierra, la que hablaban mis padres y abuelos, y sus padres y abuelos. Una lengua que tiene el mismo prestigio y el mismo derecho que el castellano de ser usada en este territorio (además de ser legítima), y que tristemente, con su politización, se ve cada vez más arrinconada como “lengua de aula” y no como verdadera lengua de uso en la calle.

    Pero hay gente que aún cree que enseñar en “la lengua del terruño” es de pueblerinos. El catalán no es un dialecto de un valle perdido de paletos. Es una lengua que tiene millones de hablantes y se habla en tres comunidades autónomas españoles (cuestiones de nomenclatura aparte). El que viene a vivir aquí tendría que saber eso y mostrar cierto respeto por la lengua que se ha hablado aquí durante cientos de años. Quien decide quedarse a vivir aquí, tendría que tener la suficiente sensibilidad hacia la cultura que le acoge como para entender esto.

    Luzroja, ¿así que la lengua de mis padres, según usted, sólo sirve para pedir un café en mi comunidad? Me parece muy triste esa forma de pensar. Su comentario sobre lengua y servilismo no tiene sentido, porque se podría decir lo mismo respecto del castellano y la actitud de servilismo de sus hablantes hacia el gobierno de la Villa y Corte.

    Lamentablemente hay reflexiones que una mente monolingüe no puede hacer, esto también hay que entenderlo. Yo tengo el catalán como lengua materna y soy licenciado en Filología Hispánica. Ejerzo de profesor de castellano en Secundaria. En la universidad me llegaron a llamar “facha” por estudiar la “lengua invasora”. Si no hice Filología Catalana fue porque el tema de la lengua está sumamente politizado en las Islas y hacer Catalana era casi sinónimo de militar según qué ideas, a lo que me niego en rotundo.

    Todo el rollo que he soltado es para decir que, sin querer ser pedante o engreído, me gustaría que la gente tuviera una perspectiva más abierta de la situación, que las cosas no son blancas o negras como se pintan aquí cuando se abre un debate de este tipo, que entiendo a la gente enfadada con la importancia del catalán en la educación, pero que también entiendo las demandas de una lengua que si no se hace algo para prestigiarla, terminará por dejarse de usar. El catalán no es el problema, el problema es su instrumentalización ideológica por parte de unos y otros, las ideas connotadas que terminan adhiriéndose a catalán o castellano en la educación. Si pudiéramos dejar esto de lado otro gallo cantaría.

    María: antes de entonar tantos réquiems por los demás, quizá te convendría revisar la ortografía de tus propios comentarios…

    • María
      17 enero 2010 a 18:37 #

      Cisne Negro: pues podría decirte que ha sido fallo de escribir rápido, o decirte que no manejo el teclado,o….da igual, para tí serían excusas de mal pagador. Ahora bien todo un licenciado en Filología Hispánica no puede permitirse según qué expresiones en un perfecto castellano como podría parecer que maneja quien, como tú, se atreve, osa,corregir a otras personas….

  4. O Ghaio
    17 enero 2010 a 19:48 #

    Dice usted “los medios de comunicación afines o serviles al Gobierno -casi todos los que existen en España-” … (sic)
    Verdaderamente, después de tamaño disparate, no sé como he seguido leyendo. En fin, otro artículo de las cavernas…

  5. Luzroja
    18 enero 2010 a 23:43 #

    Cisne negro: ¿no será esa escolaridad en castellano la que te ha hecho bilingüe y ahora se le quiere negar a los catalanes?

    Limitar la enseñanza del español para que no entre en rivalidad de uso con el catalán, es, lamentablemente, condenar a los catalanes a tener un dominio del español que sólo les sirva para ir tirando.

  6. 19 enero 2010 a 7:14 #

    Luzroja, eso no es así exactamente. De hecho, el problema con el catalán a mi modo de verlo (o al menos en Baleares) es que si no se cambia de método va a quedar fosilizado como una lengua de uso dentro del aula y nada más.
    ¿De dónde es, Luzroja? Sea realista: el uso del catalán no va a “condenar a los catalanes a tener un dominio del español que sólo les sirva para ir tirando”, porque el castellano lo tienen por todas partes a todas horas: la gran mayoría de medios y de publicaciones está en castellano. Por eso, no se preocupe.

  7. gonzalo
    19 enero 2010 a 18:30 #

    uno de los grandes éxitos de los nacionalistas en la redacción de la Constitución del 78 fue conseguir que se excluyera el nombre de español para denominar la lengua común. Los papanatas de turno no se dieron cuenta del enorme poder que da poner nombre a las cosas. Así castellano es un nombre que automáticamente lo declara como extraño – e impropio- en amplísimas zonas de España, con lo que es una ayudita…
    En su afán de medievalizar España han conseguido esta baza importante que nos retrotrae a la etapa previa a los RR Católicos.
    ¿cómo no se da cuenta nadie de que hay que denominar a nuestra lengua común como español que es como es conocida en todo el orbe menos en España?

    Para reflexionar

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