Contra la pedagocracia

Esto es, el gobierno de psicopedagogos y demás expertos sobre el sistema de la enseñanza española, cuyo desmontaje progresivo llevan acometiendo, al menos, desde 1990, año de la promulgación de la LOGSE,  Ley orgánica de ordenación general del sistema educativo. La acción de estos modernos comisarios políticos, vicarios de la destrucción de un sistema educativo que no era, de seguro, el mejor del mundo pero que funcionaba, se ha acrecentado desde hace unos meses; tras la promulgación de la LOE, Ley Orgánica de la Educación, en 2007. Por ahora, el fatal rodillo que va arrasando nuestro sistema educativo y que ya dejó la enseñanza primaria con niveles culturales que rozan el subdesarrollo, está empeñado en la erradicación de cualquier atisbo de inteligencia de la  secundaria. En la obligatoria ya está casi totalmente conseguido, y se procede al asalto del bachillerato: ya se puede pasar de un curso al otro (sólo dos) hasta con cuatro asignaturas suspensas. La universidad será el siguiente paso. Tras el vaciado de contenidos ya efectuado en las diversas materias, ahora se marcha por el camino de la burocratización absurda, con el fin de alienar la actividad del profesor. Que pasen el tiempo rellenando documentos redundantes y en algunos casos ininteligibles, no vaya a ser que les dé por pensar en la utilidad de lo que están haciendo, o simplemente quieran estudiar, formarse, en disciplinas que no sean los cursillos  de risoterapia y similares, en algunos casos impartidos por empresas vinculadas a o poseídas por algunos de nuestros próceres de la Psicopedagogía. Aquí todo queda en casa.

Esta “burrocracia” ahora se concreta en los llamados “informes trimestrales”, que en la Enseñanza Secundaria Obligatoria son unos documentos que acompañan a los boletines de notas. En esos mamotretos de varios folios, los padres de los alumnos encontrarán muchas observaciones y recomendaciones sobre aspectos que en nada deberían competer al personal docente, desde la limpieza y olores que desprenda el alumno, a su grado de “interactuación” con sus compañeros, los “roles” que asume dentro de la clase de “ratio” variable, si se integra en grupos “inclusivos”. Sólo por citar algunos”palabros”. Esta acumulación de memeces, entre obvias y pedantes, podría resultar hasta divertida, si no fuera porque tiene un cierto tufillo de control orwelliano, de todo menos aquello para lo cual los chicos fueron al instituto, la formación, y porque en su elaboración se va ahora gran parte del tiempo de muchos departamentos didácticos. Éste es sólo un paso más hacia el predominio en las diferentes asignaturas de la doctrina sobre los contenidos.

Otro aspecto de esta burocratización es la implantación en la enseñanza de procedimientos hasta ahora circunscritos a la empresa: hay que “auditarlo” todo, que en la práctica se plasma en rellenar multitud de formularios de evaluación. Esto quizá pueda ser hasta útil para controlar la producción y mecanismos de una fábrica de embutidos, por poner un ejemplo. Sin embargo, en una actividad  de corte intelectual, como es la educación, a veces no se sabe lo que se evalúa si no es la pérdida de tiempo. Imaginen que cuando Julio II encargó a Miguel Ángel pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, éste hubiese tenido que pasar más de la mitad del tiempo asignado rellenando cuestionarios sobre los pasos en los que tendría que dividir su trabajo y los procedimientos para realizarlo, y luego, a la hora de la verdad hubiera pintado apresuradamente unos mamarrachos. Pero claro, los profesores son unos vagos que tienen muchas vacaciones y ahora van a tener algo en qué ocupar su ocio. Esto es lo que acostumbra a decir un inspector educativo que yo me sé, y es una idea que ha venido propagando toda esta progresía pija, que en el seno de varios gobiernos del PSOE -nacionales y autonómicos- ha programado el desmontaje del sistema educativo. No es que el PP hiciera mucho por remediarlo cuando gobernó, mas la paternidad del desmán no se la puede disputar nadie a estos pijo-progres que parece que tramaron su siniestra reforma tras ver “El Club de los Poetas Muertos”, o alguna otra película del subgénero del profe guay que interactúa con sus alumnos díscolos. Tampoco a la cohorte de pelotas y lametresillos que les rodea. Y sobre todo a los pedagogos y expertos de jerga bizantina y vacua. Todos ellos tienen en común que tras haber casi logrado el desprestigio total del sistema público de enseñanza español, llevan a sus hijos a centros privados. Puede que  lo hayan hecho todo para convertir los centros públicos en aparcamientos para pobres y quitar competidores a sus tiernos retoños. Luego, achacarán los problemas del sistema a la enseñanza de la religión católica y a la resistencia a la implantación de educación para la ciudadanía. Señores, esos son otros problemas. Uno de política exterior (renegociación de los acuerdos con el Vaticano) y el otro, de la implantación de una asignatura inane más, las “marías” de toda la vida.

Es interesante asistir a uno de los congresos que periódicamente montan estos expertos pedagogos. Esos saraos que a los sumos sacerdotes de la progresía educativa les organizan para que tanto espinazo-doblado les ría las gracias y las genialidades. Recuerdo uno al que asistí no hace mucho (tengo ese placer insano de ir a ver cómo piensa el enemigo), cuyas actividades son extrapolables a la mayoría de estos eventos. Ahora suelen comenzar con un coro que entona el tema central de “Los Chicos del Coro”.  Y luego vienen los expertos. Yo tuve el placer de escuchar a la lumbrera pedagógica de la Universidad de Murcia, fiel escudero de la secta pedagógica, quien en un tono avinagrado, perdonavidas, hasta chulo, comenzó soltando varias frases llenas de palabros de esos que no vienen en el Diccionario de la Real Academia, para justificarlos seguidamente con un “Es que soy de Pedagogía”. Con dos cojones, como se dice vulgarmente, pero que, por lo menos, es buen castellano. Luego continuó con un aire tétrico de comisario estalinista con que habría que plantearse poder separar del servicio a los profesores que no siguieran ciertos métodos pedagógicos. Más tarde vino la lumbrera del sindicalismo gallego progresista de la educación (algo así dijeron cuando le presentaron), adalid proletario-pacifista de la mediocrización de la enseñanza, el cual, como un dios airado, comentó elogioso la conducta de un alumno maleducado, rayana en el gamberrismo, hacia un profesor que se atascaba en la materia que impartía -sucede que debido a inadecuada planificación, en centros pequeños hay profesores que deben impartir asignaturas para las que no están debidamente preparados-. Aunque ninguno de estos cantamañanas es comparable a otro que recuerdo de ocasiones anteriores, lumbrera de la Universidad de Málaga, quien cual santo guerrero, tiene la querencia de predicar con parábolas sobre animales que deben trepar a los árboles y la obsesión de que profesores y alumnos han de compartir los mismos retretes. No sé qué trauma adolescente les habrá llevado a semejantes postulados; bien es cierto que todos ellos tienen una visión del profesor como un ser torvo que hace recitar listas de reyes visigodos, dice ya en septiembre que van a suspender todos y se pasea por entre los pupitres vara cimbreante en mano. ¿Qué les sucedería en sus años mozos? Luchando a duras penas contra el deseo de siesta, pues hay que decir que estos expertos que han hecho de la motivación la panacea que sustituya a estudio y esfuerzo, son mortalmente monótonos, escuché a las autoridades presentes, oscilantes entre la elocuencia del garrulo aventajado y el tedio de quien cita pasajes de libros que no ha leído. A continuación suele venir alguien que te cuenta las bondades de sistemas de otros países. Ahora está de moda el finlandés, sobre el cual pocos se han parado a pensar que lo que le hace funcionar es que emana y se asienta en una sociedad protestante, con ética del trabajo, que suele dedicar largas horas a la lectura, y que pasa mucho tiempo en casa. ¿Podemos mimetizarlo? Tras algún monólogo ingenioso de esos que están de moda entre los “modelnos”, en estos tiempos abundan las exposiciones sobre los maestros de la II República. Esto tiene la función, subliminal o no,  de evadirnos de los problemas actuales haciendo que sintamos empatía hacia una época en la que sí, puede que se hicieran esfuerzos por la enseñanza (aunque no fue la única), pero que no tiene ninguna similitud con la presente. El que estos mangantes se proclamen herederos de los maestros republicanos es una impostura. Lo mismo que lo fue justificar la invasión de Iraq apelando a la vieja película de la II Guerra Mundial. Esto también es una falacia. Como corolario viene la ocurrencia de achacar los malos resultados de nuestros escolares en informes internacionales a gente de otras épocas. Varios responsables educativos, no hace mucho, han cargado el muerto al franquismo ¿A quién si no? Ya puestos, podrían haber culpado a los suevos, o a los cartagineses. Claro, que mejor fue la genialidad de la ex ministra de educación, Sra. Cabrera, que dice que hay cosas en las cuales nuestros alumnos son buenos, como es el lenguaje de los mensajes de móviles. Sin palabras.

Así es como se escenifica el ataque directo al corazón de la inteligencia en el sistema educativo español. La iniciación en unos saberes milenarios, asentados sobre los peldaños de nuestra civilización  se ve sustituida por que el profesor (ahora convertido en educador, más adelante en animador juvenil, para pasar a ser llanamente un payaso) pase (“interactúe”) varias horas con sus alumnos manteniéndoles en unos débiles límites, no ya de corrección, sino de una difusa “no agresión”, pues la mayor parte de las asignaturas han sido despojadas de contenido. En bachillerato se introdujo una asignatura pomposamente denominada “Ciencias para el Mundo Contemporáneo” para chicos que no han aprendido ni Matemáticas ni Física. Como si un lego absoluto en música hubiera de convertirse en un gran intérprete pianístico simplemente oyendo dos o tres veces un disco de Chopin. Se está expoliando a los institutos de su capacidad  para que los alumnos intenten mejorar personal y socialmente a través del esfuerzo y el mérito. A esto lo llaman “elitismo”.Díganme señores pedagogos, lo que un hijo de familia de pocos recursos no aprenda en el instituto ¿dónde lo aprenderá? A lo mejor pasa que estos progres pijos, que llevan a sus hijos a colegios privados o al extranjero, lo que quieren llanamente es que los hijos de los que tienen menos euros que ellos estén ya destinados desde la adolescencia a acarrear ladrillos o poner cañas. Ante refutaciones como ésta, los expertos pedagogos y sus pelotas siempre acaban diciendo lo mismo: lo que pasa es que tú eres de derechas. No se preocupen quienes se sientan izquierdistas. Primero, ser de derechas no es un defecto ontológico, y luego, un progre es a un izquierdista lo que un dominguero a un explorador.

En cuanto a la correlación de fuerzas, no hay que ser optimistas; corre a favor de los partidarios de la secta pedagógica. Frecuentemente pensamos que hay muchos profesores y maestros que están por el sentido común. No tantos. Entre esos a quienes, legítimamente, absorben sus cargas familiares, y los preocupados por aprobar la oposición o los entregados a una vida social intensa (hay tantos), se restan muchos posibles partidarios. Sí, algo empieza a moverse contra tanta impostura pedagógico-destructiva. Se han publicado varios libros en los últimos años. Algunos desde posiciones ideológicas aparentemente lejanas. Están “El Panfleto Antipedagógico” de Ricardo Moreno Castillo (Ed. Lector)  y “La Enseñanza Destruida” de Javier Orrico (Ed. Huerga y Fierro) entre los más destacados, además de varios artículos de escritores señeros. Pero, ¿por qué no nos unimos en este combate? Las posibilidades y el destino de muchas generaciones, presentes y futuras están en juego. Sinceramente espero que no sea por ese vicio tan nuestro de querer ser todos generales. En esta empresa también hacen falta muchos capitanes, y, claro está, soldados entre los que ya engrosamos las “huestes antipedagógicas”, o del sentido común.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Panlogsianismo

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12 comentarios en “Contra la pedagocracia”

  1. Lozano andaluz
    13 enero 2010 a 13:19 #

    Querido Capitán,

    Este soldado se prepara para el desembarco (literalmente)… A sus órdenes.

    Un saludo cordial desde tierras americanas
    (donde quedan restos de sentido común) aunque los progres no se lo crean.

    • Maximiliano Bernabé Guerrero
      13 enero 2010 a 18:40 #

      La batalla será dura, pero merecerá la pena. No dudes de que vamos a ver el final de tanta indecencia, impostura y prepotencia. Y quizá no hará falta esperar a que caiga por su propio peso. Contamos contigo.

  2. 13 enero 2010 a 15:59 #

    Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Sólo un matiz, creo que el problema que tenemos los profesores de secundaria es, sobre todo, que arrastramos una especie de complejo de no ser expertos en enseñar, de no saber aplicar los conceptos pedagógicos que, supuestamente, deberíamos asumir. De crearnos este complejo se han encargado los mismos “pedagogós” para darse importancia y ser considerados imprescindibles, si no ¿para qué servirían? Yo estudié en mi carrera, filología inglesa, una asignatura que entonces era optativa, que se llamaba “Metodología de la Enseñanza del Inglés”, y después hice el CAP. Con estas dos herramientas tuve más que suficiente para hacerme una idea de lo que era enseñar y los recursos de que se dispone. Lo demás se aprende con la experiencia.

  3. 13 enero 2010 a 17:44 #

    Yo los llamaría complejos trampa. Intentan convencerte de que la culpa es tuya, y sobre todo a partir del concepto ‘motivación’ de la LOGSE. Es curioso que una ley apele a la motivación sin definirla ni describir en qué consiste. Hay que motivar, nos dicen, pero nadie ha dicho cómo, porque es un concepto, igualmente, trampa, que desvía cualquier problema hacia la capacidad o discapacidad del profesor. Si algo falla es porque “no se sabe motivar”, y eso es responsabilidad del docente.
    Aristóteles no hizo el CAP, Galileo tampoco, Tales de Mileto mucho menos, etc…

  4. 13 enero 2010 a 19:17 #

    Genial.
    Efectivamente ese es el problema, la unión, la unión de todos los disidentes. Somos muchos, pero también sabemos que son más los que están al otro lado, bien por convencimiento, bien por desidia, comodidad, y entonces nos gana el pesimismo.
    Tenemos que hacer el gran esfuerzo de conseguir un frente común contra el “espíritu LOgsE”, tenemos que ser capaces de ir dejando aparte los elementos que puedan desunirnos para conseguir el mayor apoyo posible, primero entre nosotros, los disidentes, y después lanzarlo al resto de nuestros compañeros, en Primaria y Secundaria para presentarlo al resto de la sociedad.
    Nos tenemos que animar unos a otros porque si no nos puede el pesismo y la inercia para no hacer nada.
    Saludos y ánimo

  5. Luzroja
    13 enero 2010 a 23:09 #

    ¡Magnífico escrito!

    Pero el espíritu logsiano ha calado muy hondo, por cada maestro de primaria que tímidamente empieza a darse cuenta de la tremenda estafa que está siendo el sistema educativo, existen 30 o 40 que insisten en mantener ese espíritu que se ha convertido en verdad incuestionable.
    Padres, maestros, inspectores, monitoras y demás feligreses logsianos, creen a pies juntillas el principio de la educación por intereses, y lo que es peor aún, creen que no se puede aprender lo que no interesa.
    Este principio alumbra cualquier actuación que hagan y fieles a él dejan de enseñar a los alumnos lo que no les interesa, que dolosamente suele ser lo que DEBERÍAN aprender.

  6. Maximiliano Bernabé Guerrero
    14 enero 2010 a 12:49 #

    Hemos de pensar que los “pedagócratas” no son muchos, pero están bien situados, cuentan con apoyo político y se apoyan en una gran masa inerte de docentes que piensan en el café de las 11:30, el próximo puente y poco más. No obstante, las cosas empiezan a moverse, la cuesta arriba es dura, pero así es como se gana el Tour.

  7. Mateo
    14 enero 2010 a 21:59 #

    Claro que reciben el favor político; les están sacando las castañas del fuego con su cruzada de difamación sobre el profesorado, con el único objetivo de distraer la atención sobre las verdaderas miserias educativas. Lo más gracioso de estos payasetes es su disfraz de independientes. Da angustia verlos presidiendo los congresos, especialmente si son de CCOO, de UGT, o de la miserable Juntá de Andalucía.

  8. 16 enero 2010 a 10:54 #

    “… tengo ese placer insano de ir a ver cómo piensa el enemigo.” eso es ´´util, pero no se exceda con la dosis de veneno. A m´´i me pilla con una edad en que prefiero mandarlos intelectualmente al lugar donde pic´´o el pollo. me parece que es en la conjura de los necios donde el inefable Ignatius J. Reilly le espeta a uno de sus profs que la ignorancia de lo que dice enseñar merece la pena capital. Pues eso, que no hay que agobiarse con las tonter´´ias (maldades) que sueltan. Alguien dijo tambi´´en que ya no es que no sepan nada (los expertos) sino que ni siquiera saben enseñarlo. es normal: la vaciedad intelectual no puede engañar mucho tiempo. A quien no quiere engañarse, eso s´´i.

    Alguien ha comentado que el concepto de motivaci´´on es un concepto trampa. naturalmente. Es como el pecado original (limitado a hora a los docentes, de secundaria). A m´´i me resulta equivalente a la buena conciencia que le viene a uno cuando ya ha abdicado de hacerse responsable de sus actos y de su cabeza (esfuerzo, voluntad, rigor y todas esas ideas fascistas). Es tan c´´alido que te pasen las manos por el lomo y te digan lo maravilloso que eres y que la culpa es siempre del/ otro! Ilustrarse, ped´´ia Kant, y deshacerse de espantajos ideol´´ogicos: de esp´´iritus, cosas en s´´i, y supongo que de motivaciones…

  9. 19 enero 2010 a 9:12 #

    vais por buen camino, ya estais despiertos, habeis descubierto las tretas del enemigo.
    ahora el camino se empina, o eso parece, tras ver las numerosas huestes enemigas que os rodean por doquier y no alcanzar el pensamiento a descifrar solucion mas alla de la critica y el insulto grupal. reaccion totalmente natural, pero aun demasiado instintiva y por ello descontrolada y con visos de volverse violenta.
    falta el ingrediente esencial para que la pocima alcance su magia, del que nadie ha hablado y sin el cual no hay empresa que triunfe, esto es, el amor.
    si, ya se que suena simple, pero que quereis que os diga, es la unica verdad que he llegado a alcanzar con este limitado entendimiento mio.
    lo que falta en la educacion, y en el mundo, es amor.
    a traves del amor, y solo a traves de el, conseguiremos materializar nuestros sueños de un mundo mejor, justo y humano, donde la creatividad no se vea aniquilada por cuatro “lametresillos”, (jejeje, me ha gustado eso).
    bueno, no les aburrire mas, solo amense a si mismos y con eso bastara, porque en verdad les digo que somos seres excepcionales, mucho mas de lo que creen.
    saludos.

  10. Lozano andaluz
    21 enero 2010 a 1:07 #

    Queridos deseducados,

    Eumelvi me recuerda la ingenuidad americana…
    O de cómo dos aficionados a las cometas hicieron volar
    un aparato más pesado que el aire antes que grandes ingenieros de fuste…

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  1. Contra la pedagocracia - 13 enero 2010

    […] Contra la pedagocracia deseducativos.com/2010/01/13/contra-la-pedagocracia/  por adriano hace 2 segundos […]

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