Los padres y el sistema educativo

Ser docente no es fácil hoy en día, pero a veces se nos olvida que tampoco lo es ser padres informados y conscientes.  Ser las dos cosas al mismo tiempo puede tener sus ventajas, en el sentido de que sabes las carencias y problemas del sistema y puedes compensarlas mejor, pero a cambio resulta aún más frustrante conocer la realidad desde dentro y no poder cambiarla para que tus hijos no la sufran.

La mayor parte de los padres de nuestros alumnos, o bien no son conscientes de los problemas actuales de la educación, o bien no les interesa serlo. Suena duro decir esto, pero no creo que ningún compañero pueda contradecirme con datos en la mano.  En realidad, esto no es nada nuevo, siempre ha sido así. La diferencia no está en la concienciación de los padres, sino en su importancia e influencia en cada momento.

En el pasado, no se esperaba de ellos ningún tipo de colaboración en los centros: bastaba con que educaran a sus hijos en casa y controlaran su manera de comportarse en sociedad, tanto dentro como fuera de los centros escolares. Las cuestiones directamente relacionadas con la enseñanza y el aprendizaje eran cosa de los maestros y profesores, y a nadie ajeno a la profesión se le ocurría cuestionarlos ni pedirles explicaciones sobre su metodología o criterios de evaluación.  Todos los alumnos sabían lo que tenían que hacer para aprobar, y sus padres también. Sólo una pequeña minoría de ellos, normalmente de familias con intereses intelectuales, iba más allá y trataba de completar la enseñanza que se daba en los centros escolares con la lectura o clases especiales en sus horas libres.

¿Cuál es la situación ahora? Todo el mundo se cree con el derecho, e incluso con la obligación, de opinar sobre la educación y la enseñanza, aunque no tenga ni la menor idea, y de considerar al profesorado como un mero instrumento que debe poner en práctica lo que la sociedad (principalmente los políticos) le diga.  Actualmente, los problemas del sistema educativo están en boca de todos y se han convertido en un arma arrojadiza entre partidos políticos y sectores sociales. Entre ellos, se encuentran también los padres, representados principalmente por las federaciones de AMPA’s de distinto signo ideológico, que son utilizadas por unos y otros, aunque en realidad sólo participa en ellas una ínfima minoría.

¿Qué pueden hacer los padres que realmente se preocupan por la situación que vivimos? Hay que reconocer que no mucho. Las asociaciones de padres de los centros públicos, si existen (en muchos han desaparecido) han sido también invadidas por la política. Ya no les interesan las condiciones en que se encuentran los centros o exigir a la administración recursos y servicios para sus hijos. Ahora son una forma más de hacer méritos para quedar bien con los partidos y medrar en la política, como todos los cauces de participación ciudadana que existían en el pasado y que han sido contaminados y corrompidos por “personajillos” dispuestos a lo que sea por una pizca de poder.

La única solución que se me ocurre es la unión de todas las personas verdaderamente conscientes de la grave situación de la Enseñanza en España, sean padres, profesores de cualquier nivel educativo, intelectuales, periodistas e incluso alumnos, en una estrategia común de lucha contra la mediocridad,  la desidia y la falta de ideas de los políticos y la sociedad en general. La forma más lógica de hacerlo sería mediante una asociación, fundación o cualquier otro tipo de organización, donde tuviera cabida todo aquél dispuesto a aportar algo que ayudara a cambiar de raíz el sistema educativo que sufrimos actualmente.

Nota de Deseducativos: Damos la bienvenida a Begoña Canivell Achabal, profesora de Inglés en el IES El Arenal de Dos Hermanas (Sevilla).

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Categorías: Diagnósticos, Soluciones

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13 comentarios en “Los padres y el sistema educativo”

  1. 7 enero 2010 a 15:36 #

    Totalmente de acuerdo; es así porque eso es lo que tenemos y va a resultar muy difícil cambiar la situación, entre otras razones porque tenemos que luchar contra corriente, contra la TV, contra la administración, contra casi todo.
    Por eso precisamente es necesario hacer algo, esa unión de la que hablas, ser capaces de aunar esfuerzos de todos los que estamos convencidos que se hace cada vez más necesario un cambio radical del sistema educativo.
    Saludos

  2. Mateo
    7 enero 2010 a 17:09 #

    Efectivamente, begoña, tenemos sobradas pruebas que desde el profesorado no conseguiremos nada. Se necesita un movimiento global de la ciudadanía al margen de tufos políticos.

  3. DePaso
    8 enero 2010 a 9:09 #

    Como parece, habla Ud. de la situación de los centros públicos de enseñanza.

    Debe Ud. recordar que, en la mayor parte de los casos, los padres que se dan cuenta de lo que se juegan con la enseñanza llevan sus hijos a centros privados. De pago -si pueden- o concertados si no les llega la “contabilidad”.

    Esto es así incluso entre profesionales de la enseñanza pública. Pocos llevan a sus hijos a centros públicos.

    Y ya entre políticos qué le voy a contar.

    En mi opinión la solución a la mayor parte de los actuales problemas sería la eliminación de la enseñanza pública y la instauración del cheque escolar.

    Gracias por dejarme opinar en su blog.

    • 8 enero 2010 a 11:37 #

      De nada, estimado DePaso.
      Creo que se queda usted un poco corto. Puestos en éstas sería mucho mejor cerrar todos los Centros y entregar directamente la enseñanza al Gobierno francés (que nos llenase el país de Liceos) o al finlandés (que son la hostia en esto de la enseñanza como usted sabrá), porque, ya puestos, (cada uno en la droga que le apetezca), para qué quedarnos con los del “Sagrado Corazón de Jesús y todos sus sufrimientos”, que al fin y al cabo tampoco es que últimamente los muchachos del crucifijo hayan inventado la pólvora…
      Total, nos olvidamos de que hace cuatro días teníamos una enseñanza pública presentabílisima, les damos a los cabrones que han hecho todo lo posible por cargársela un apretón de manos, mandamos a tomar vientos instituciones como el Ramiro de Maeztu, el San Isidro o el Beatriz Galindo, y matriculamos a nuestros hijos en un buen Instituto finlandés en España, habida cuenta de nuestra total incapacidad para gestionar como Estado el sistema de enseñanza. Nos reconocemos por fin, de una vez, definitivamente gilipollas, y que lo sepa todo el orbe.
      ¿Mucho mejor no?
      ¡Ah! Se me ocurre otra solución. ¿Y por qué no mandamos a nuestros hijos directamente a Finlandia? ¡La cantidad de problemas que se iban a quitar de encima esos pobres padres que trabajan todo el día para pagar el cochazo y el chalet, y que no tienen más remedio que meter a los niños en un privado de los que te los sacan por la noche casi dormidos, cenaos, lavaos, meaos y con el pijama puesto! ¡Sería una solución magnífica! Además los liberales estarían encantados, porque la enseñanza de nuestros retoños se parecería a aquélla que practican en las altas esferas de Inglaterra, que metes al niño en el King’s College y te lo devuelven Ministro de algo sin que te hayas tenido que preocupar lo más mínimo. Y es que no hace falta ni siquiera el cheque escolar ese de las narices, porque les pasamos directamente una pensión a los finlandeses, descontada de nuestros impuestos por supuesto, y tan ricamente que nos quedamos. ¡Y a vivir, que son dos días!

  4. DePaso
    8 enero 2010 a 22:59 #

    Debo pedirle disculpas, D. Antonio.

    No me podía figurar que se lo iba a tomar de esa forma.

    Por un momento he estado tentado por responder en serio, pero no parece que sea la mejor opción.

    De todas formas gracias por dejarnos ver “tó lo que lleva entro”.

  5. 8 enero 2010 a 23:22 #

    ¡Uy! ¡No ha visto usted nada entoavía! ¡Soy como un pozo sin fondo!
    Y no hace falta que se disculpe, por favor. Si quiere incluso abrimos los dos un blog que lleve por título: “Como acabar de una vez por todas con la enseñanza pública” y le pedimos al Presidente de la CEOE que nos lo apadrine. Y que nos monte unas líneas aéreas baratas para poder ir a ver a nuestros hijos al Instituto de Helsinki el día de Navidad.
    Un cordial saludo.

  6. Profesor Insipiente
    9 enero 2010 a 20:39 #

    ‘DePaso’, leí con interés y agrado su argumentación hasta llegar al último párrafo, donde…:

    “En mi opinión la solución a la mayor parte de los actuales problemas sería la eliminación de la enseñanza pública y la instauración del cheque escolar.”

    Creo, más bien, que lo que debe hacerse es eliminar todo concierto educativo y dedicar la totalidad de los recursos públicos a la escuela pública. Muchos padres que hoy tienen a sus hijos en la concertada, con la desaparición de ésta, volverían a la pública y, estando interesados por la instrucción/formación real de sus hijos, exigirían a las administraciones una escuela pública de calidad. Claro que eso -una escuela pública de calidad- permitiría la competitividad de sus alumnos y el lógico progreso desigual según las capacidades y esfuerzos individuales, capacidades y esfuerzos de los que dependería la promoción social futura de los alumnos. Pero, claro, hay muchas personas a las que un sistema así no les interesa -y no digo que usted sea de esos-.

  7. Salao
    10 enero 2010 a 13:29 #

    Estimado Profesor Insipiente,

    dejando de lado discusiones sin sentido, no existe en ningún sector ni en ninguna economía un monopolio minimamente eficiente, me gustaría hacer una apreciación crítica a lo que Ud. opina.

    Parece primar en sus opiniones un concepto “izquierdista” de la sociedad. Es decir favorecer un supuesto “interés general” en detrimento del particular lo cual es un gran error. Vayamos a lo particular, Ud. propone que mis hijas abandonen el concertado donde estudian y con el que estoy relativamente satisfecho para que sirvan de conejillos de indias en una supuesta presión sobre la educación pública. En caso de conseguir Ud. sus objetivos a medio plazo mis hijas obtendrían a cambio una educación peor de la que reciben actualmente. ¿ No ve lo irracional del plateamiento?

    Creo que ya he comentado que los padres de la concertada son los más firmes defensores de una mejora educativa pero muchos profesores parecen más empeñados en añadirles más problemas de los que ya tienen en lugar de intentar solucionar los existentes.

    Un saludo,

    P.D. D. Antonio: Si los vendedores del corte inglés trataran a los padres como hace Ud. no volverían a comprar en él, supongo que de ahí el interés a que sea la única tienda abierta y que la compra sea obligatoria.

    • Profesor Insipiente
      10 enero 2010 a 17:09 #

      Estimado Salao, no me interesa lo más mínimo hablar de discusiones sin sentido, como izquierdas o derechas, o monopolios. Hablo, sencillamente, de que usted tenga el derecho a llevar a sus hijas a donde le dé la gana, en España o fuera de ella, pero que si decide llevarlas a un sistema privado, se lo pague usted de su bolsillo. Por supuesto, sin la trampa del “cheque escolar”.

      Cuando de los impuestos que usted paga se emplea una parte en la educación pública, no tiene usted derecho a pedir que se le devuelva dicha parte por no usar el servicio público de educación. Es igual que si yo no tengo coche y pido que se me devuelva la parte correspondiente de infraestructuras. O igual que si no uso el sistema público de salud y pido que me den mi cheque-salud.

    • 10 enero 2010 a 18:31 #

      Por alusiones:

      Respetando sus términos, incluso ateniéndome a ellos, siguiendo el criterio expuesto de efectividad (rentabilidad económica, presumo), no creo que llevar hasta el absurdo la propuesta de eliminación de la enseñanza pública sea muchísimo más hiriente para la sensibilidad del comprador que la propia propuesta. Yo también me puedo sentir terriblemente dolido ante la propuesta de supresión de un servicio público al que contribuyo y del que en una buena medida soy responsable, perdón, vendedor. Si la reductio ad absurdum, con la ironía que conlleva (los de mi calaña nos hemos criado leyendo al Sócrates de Platón) les incomoda, lo siento en el alma, pero en aras de la libertad que de manera tan grácil usted propugna, me puedo arrogar el derecho de usar el tipo de argumentación que considere más conveniente.
      La venta, desde el principio, parece que la tengo perdida, porque si hay que aceptar, como aquí se ha indicado:
      1) que los padres de la concertada son los más firmes defensores de una mejora educativa;
      2) y que la solución a la mayor parte de los actuales problemas sería la eliminación de la enseñanza pública,
      entonces cerramos la tienda y para qué vamos a seguir hablando.
      Tanto Begoña como Profesor Insipiente han ofrecido buenas respuestas al hilo del discurso sin entrar en las convicciones que subyacen, tarea que parece molestar (uno las tiene y las coloca, pero se siente agredido si se ponen de manifiesto. Se llama “vender con ventaja”).
      A mí, volviéndome a arrogar el derecho de usar el tipo de argumentación que considere más conveniente, me interesa reparar en los presupuestos del discurso:
      1) ¿Quién ha demostrado que “los padres de la concertada sean los más firmes defensores de una mejora educativa”? ¿de dónde ha salido esta convicción? ¿quiénes son “los padres de la concertada”?
      2) ¿Por qué la solución a la mayor parte de los actuales problemas sería la eliminación de la enseñanza pública? ¿qué hay además de la pública fuera de las grandes urbes? ¿qué hay más allá de lo público, salvo cuatro Colegios de élite, en el resto de Europa? ¡Si hasta el Gobierno de Sarkozy se atreve a abrir estos Colegios al acceso público mediante el sistema de becas!
      3) ¿Por qué tenemos que hablar de la enseñanza como si fuese un bien de mercado? ¿A qué delirio hemos llegado para equiparar a un profesor a un vendedor de El Corte Inglés? ¿En qué consiste “monopolizar” la enseñanza? ¿Cuál es el beneficio que procura tal monopolio? ¿Quiénes son los que se enriquecen?

      Es obvio que si estuviésemos encantados con la situación de la enseñanza pública no habríamos abierto este blog. Pero de ahí a pensar que lo que pretendemos es denostar la enseñanza pública hay mucho trecho (el que media gracias a una falacia) Y de ahí a pensar que los apaños torticeros que han crecido a la sombra de este mismo sistema infausto son dignos de alabanza va un trecho más largo. Porque son hijos del mismo cutrerío. Desde la mismita ley Maravall.

  8. 10 enero 2010 a 14:52 #

    Juan, Mateo, Profesor Insipiente, gracias por vuestro apoyo, se ve que estamos en el mismo barco.
    De Paso, aunque usted no lo crea, en la enseñanza pública también hay muchos padres conscientes que quieren lo mejor para sus hijos y que participan en lo que pueden, y le aseguro que todos los profesores de instituto que conozco, llevan a sus hijos a centros públicos. De los políticos yo sólo espero lo que hacen siempre: que sus actos contradigan sus palabras.
    No sé por qué tiene usted una visión tan negativa de la enseñanza pública, pero lo que sí le puedo decir es que el profesorado es igual o yo diría que mejor, puesto que han aprobado unas oposiciones, que el de la privada y concertada. Si usted cree que el problema está solamente en la enseñanza pública, se equivoca de lado a lado, el problema es el sistema educativo en sí, y éste se imparte en todos los centros públicos, concertados y privados.
    Salao, usted parece olvidar que los más acérrimos defensores de la LOGSE y sus principios y los que le dieron el primer impulso, provenían sobre todo de la concertada. Sus hijas no tendrían una educación peor en un centro público, tendrían la misma. La diferencia está en las “relaciones”, y esto es lo que venden estos centros. En uno público, sus hijas se relacionarían con personas a las que usted valora menos que a las de los centros que, según usted, dan una mejor educación, cuando quizás sólo den una “mejor compañía”.
    La concertada vive gracias a las aportaciones de todos nosotros, los que tenemos a nuestros hijos en la pública y los que los tienen en la concertada y privada, Y los problemas del sistema educativo son de todos también. ¿O cree que sus hijas no los sufren porque estén en un centro concertado? No se engañe, la calidad de la enseñanza que nos da este sistema es mala en sí, independientemente del tipo de centro en el que se estudie.

  9. Salao
    10 enero 2010 a 15:20 #

    No defiendo la concertada, defiendo el cheque escolar. Defiendo la libertad de elección.

    La concertada depende de L.O.E., L.O.G.S.E. o lapróxima parida que se les ocurra. Creo que D. David va por el camino correcto cuando habla de autonomía de los centros, públicos o privados añado yo. A partir de eso que cada padre lleve a sus hijos donde le dar la real gana. Lo que no me parece lógico es obligar a determinados padres a pagar dos veces, una vía impuestos, otra si desean llevarlos a un privado por razones educativas, morales o porque les pilla al lado de casa.

    En todo lo demás de acuerdo.

    Un saludo,

  10. Salao
    10 enero 2010 a 19:35 #

    Estimado Profesor,

    si ha pedido su cheque salud en el momento en el que puede optar entre sanidad pública y privada.

    Algo que no pueden hacer el común de los mortales.

    Yo pago las dos.

    No deseo seguir profundizando en el tema.

    Un saludo,

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