Yo leí “El Quijote” y disfruté

Así dicho, y depende de en qué ámbitos, puede sonar hasta como una provocación. Sí, lo leí, y sentí placer, a pesar de que era, en su integridad, una de las lecturas obligatorias en el tercer curso del B.U.P. de hace unos años. Una vez que lo empecé pocas cosas me hicieron interrumpir su lectura, con las dificultades lógicas que puede plantear un libro publicado a comienzos del s. XVII, pero tampoco tantas. En esto pensaba, y en muchos otros libros, mientras el otro día varios medios de comunicación hablaban sobre los planes de lectura que las autoridades educativas han emprendido para fomentar ese hábito entre los escolares. También al contemplar, en las paredes  del instituto donde trabajo, unas hojas de recomendaciones sobre cómo leer. Instrucciones enmarcadas dentro de estos plantes de lectura. Y algo no me cuadra.

Primero, porque este interés sucede y se superpone a otro de las autoridades educativas nacionales y autonómicas de erradicar de la enseñanza la lectura de obras completas y sustituirla por antologías y adaptaciones, con los años cada vez más antológicas, y más adaptadas. Y segundo, por la inanidad y vacuidad que emanaba de esas mismas normas. Empezaban casi diciendo cómo se tiene que sentar el chico, abrir el libro, la luz necesaria, cómo hay que hacer descansar la vista cada pocos párrafos mirando para otro lado, tomar zumos de vez en cuando para reponer fuerzas, etc. Todo muy obvio, y estúpido por lo evidente o excesivo. Al final, pensé, con este afán de burocratizar una materia del espíritu como es el proceso de aprendizaje, tras haber ahuecado de contenidos las diferentes asignaturas en que está compartimentado, van a hacer una asignatura de algo tan íntimo y connatural a quien se interesa por el saber como es leer un libro. Y así, hacer que el libro, un alargamiento de nuestro intelecto, que puede retener mucho pero no todo, quede lejano, burocratizado,  sometido a protocolos redundantes, “auditado”. Si se sigue por este camino, y es probable, quizá las autoridades educativas, hábilmente aconsejadas por sus psicopedagogos de cámara, nos acabarán explicando cómo cagar: “Se sienta usted de esta manera, se relaja… puede optar entre el papel y…” Y no sería raro que en este mundo educativo, donde ya se ha enseñoreado plenamente esa jerga de pleonasmos e incorrecciones inventada por los psicodemagogos para encubrir la falta de conocimientos a los que asirse; ese idioma oscuro trufado de palabros como “inclusividad”, “rol”, “disruptividad”, “ratio”, donde se construyen verbos como “ofertar”, “interactuar”, “aperturar”, se acuñase el neologismo “lecturar” para definir la acción de enfrentarse a un libro siguiendo todos los pasos y recomendaciones de los inútiles con carnet, para contraponerla a la necesidad y al placer supremo de leer, por los cuales incluso se ha llegado a morir: “Mamá, hoy no me lleves al centro comercial, que tengo que lecturar…”, “Me han dicho que lecture un libro para hacer un trabajo sobre la pizza”.

Tercero, porque en ésta nuestra sociedad española, la destrucción progresiva de la enseñanza que se viene llevando a cabo desde 1990 parece que tiene por fin formar ciudadanos acordes con la mediocridad imperante. No hay más que echar una ojeada a los medios de comunicación, o a las formas de ocio mayoritarias. Una persona que lea literatura, historia, filosofía de verdad, no esos folletos engordados que ocupan ahora muchas estanterías, difícilmente comulgará con muchas ruedas de molino. Para lograr este objetivo, la artillería de los mediocres buscó blanco en el libro mismo. Para leer hay que “digerir” el libro, y éste fue descuajado en adaptaciones y colecciones de parrafitos perpetradas por el psico-inquisidor pedagógico de turno, pagado por los politiquillos que marcan los diecisiete, o más, sistemas educativos con que ahora contamos. Es comprensible que, para quien se enfrenta por primera vez a ellos, se adapten textos antiguos, cuando la lengua era bastante diferente de la actual. “El Cantar del Mío Cid” y otras joyas de los inicios. Eso siempre se ha hecho. Sin embargo, el otro día casi me da un pasmo cuando vi que ya se adapta literatura de finales del s. XIX. Dentro de nada, se pasará “La Familia de Pascual Duarte” a lenguaje de móvil, ya verán, y hasta tendrá un prólogo de Don Ángel Gabilondo, Ministro de Educación. Y todo esto, en el caso de que los libros que se recomienden no sean esa llamada “literatura juvenil” con tramas entre lo inverosímil y lo tedioso, cuyos personajes desconocen el empleo de cosas tales como el subjuntivo o las oraciones subordinadas. Con estos mimbres, no es de extrañar el descrédito en el que actualmente se hallan las Humanidades en las instituciones de enseñanza: cuando se llega a la hora en que los alumnos deben elegir asignaturas, a los listos les “ofertan” las científicas, y a los menos aventajados, las humanísticas, las del montón. Y con razón; seguro que un chimpancé también podría enfrentarse dignamente a los contenidos que amenizan ahora a disciplinas como la gramática o el estudio de una lengua extranjera. Ya se empezó desterrando al latín y al griego. Las asignaturas científicas van aguantando el embate un poco más, un lapso que tampoco ha de ser muy largo si los fundamentalistas pedagógicos de la LOGSE y la LOE siguen con el control del sistema educativo español. Todo lo que tarden en encontrar un método para, por ejemplo, resolver ecuaciones eliminando todas las incógnitas (espero no estar dando ideas), y así igualar a todos en la misma ignorancia mediocre. Luego nos quejaremos del mal estado de la investigación en España, y algún esclarecido cargará la responsabilidad sobre otras épocas; pero para entonces ya habremos conseguido producir varias generaciones que provean de camareros y personal de limpieza a esos “resorts” que ahora se construyen en la costa mediterránea.

Como el oprobio nunca suele ir muy lejos del chiste, hace poco he leído que el alcalde de Noblejas (Toledo) ha propuesto que su ayuntamiento pague de sus arcas un euro por hora a los escolares que vayan a la biblioteca, aunque sea a calentar la silla. La lectura convertida en subempleo, fomentada por aquellos que nunca han leído. Por un lado da un poco de pena que esta labor de zapa mediocre la esté realizando el PSOE, cuando en otros tiempos los partidos socialistas se preocupaban de que los obreros dedicasen su tiempo libre a leer y estudiar, medios de conquistar la dignidad personal, y también la mejora social. Por el otro, da más pena todavía constatar cómo se dice que se emplea el dinero público en supuestamente fomentar la lectura después de haberse esforzado por erradicarla de la vida de los adolescentes. Es como cuando después de haber quemado un monte de robles lo plantan de eucaliptos, que crecen rápido, para transformarlos en pasta de celulosa. Recuerdo que en el musical “El Violinista en el Tejado”, el protagonista, en la célebre canción “Si yo fuera rico (If I were a rich man) dice que si tuviese mucho dinero pasaría el día discutiendo los libros con los sabios del pueblo. Los libros. No sólo entre los judíos de Europa Oriental fueron un objeto de veneración y deseo. Desde luego, si Don Quijote viviera ahora y fuese alumno de la E.S.O., no se habría vuelto loco por leer sus libros de caballerías, se volvería imbécil, pero loco no. Ahora, algún psicotonto español debe de estar maquinando mamotretos de instrucciones de mil páginas sobre cómo leer un libro.

Nota de Deseducativos: Damos la bienvenida a Maximiliano Bernabé Guerrero, porfesor de Francés en el IES Manuel de Guzmán de Navahermosa (Toledo), autor de artículos sobre educación en el diario El inconformista digital y de una novela de inminente aparición.

Bookmark and Share

Anuncios

Etiquetas:, ,

Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Panlogsianismo

Suscribir

Suscribirse a nuestros perfiles sociales y feed RSS para recibir actualizaciones.

4 comentarios en “Yo leí “El Quijote” y disfruté”

  1. Lozano andaluz
    6 enero 2010 a 23:28 #

    Querido Maximiliano,

    ¿Qué me dices de los autores de Literatura ¨espantojuvenil¨ que se permiten la osadía de criticarnos por mandar leer a los clásicos?
    Tuve que oír hace unas semanas a una (cataluza y progre, olé) de estas autoras echarnos la bronca por seguir con el Lazarillo
    – evidentemente un libro deleznable, como todos sabréis- e intentar buscar obras que desarrollen los valores humanos que un joven no encuentra en su entorno social.
    Luego mi hija me contó una de sus novelas y reproduce
    casi notarialmente la historia de la desaparición, secuestro y asesinato de una muchacha-pobre Lazarilla- en Málaga…
    Como me dijo mi hermano, una crónica de EL CASO elevada a género literario…

    Un saludo cordial y, como dice el prólogo de mi novela favorita, saldremos adelante pues somos de los que
    ¨con fuerza y maña remando salieron a buen puerto.¨

  2. pericogonoperro
    7 enero 2010 a 12:03 #

    Es curioso ver como “los progres” pueden descifrar los misterios de la teoría de supercuerdas leyendo entre líneas el prospecto de una caja de supositorios ¿Que quiero decir con esto? Que opinan que leer el Lazarillo de Tormes es una mala influencia porque expone un modelo picaresco y que, como los niños son tontos, los van a seguir al pie de la letra, y luego los chavales cuando llegan a casa por la tarde y encienden la tele se encuentran con “la tarde de pepa” o “hablando con Lola”, programas muy “culturales” en donde una señora nos expone unos temas tan educativos como que le pone los cuernos al marido con el butanero, o que ha descubierto que su marido le engaña también con el mismo butanero.

    La ignorancia es muy atrevida, y si hiciera un silogismo fácil y obvio, llegaría a la conclusión de que “el gobierno progre es muy atrevido”, metiéndose en terrenos que nada entiende, no quiere entender y bombardea a cualquiera que esté algo ilustrado.

    Para el gobierno socialista, cultura son las películas de los amigos de la Sinde, y las canciones de Ramoncín, y para de contar, que defiende a capa y espada con leyes represivas (SGAE).

    Saludos.

  3. Mari Cruz Gallego
    7 enero 2010 a 12:33 #

    Pues a mí me hace mucha gracia eso de las instrucciones para leer y lo de tener que descansar la vista cada no sé cuánto y tomar un zumo para reponer fuerzas…etc. Si yo tengo 15 años y leo eso, os aseguro que tendría terror a coger un libro, no vaya a ser que no me tome el zumo y me pase algo. En fin, a eso se le llama “Fomento de la lectura”.
    Por cierto, el otro día leía una entrevista (sin zumo) a un tal “reconocido especialista en didáctica” de Galicia que reproducía todos los tópicos pedagógicos tan de moda en nuestra asignatura pero hubo un párrafo que me llamó la atención: el tal especialista derrochaba retórica afirmando la necesidad de lecturas adecuadas al ámbito sociocultural del alumnado (por el rollo de la motivación) y entonces, a tenor de los clásicos, afirmaba que dependía del tipo de centro y alumnado, el que se leyeran o no: si se trataba de un ies de barrio o de pueblo, mejor lecturas que tuvieran que ver con la vida diaria de los chavales, pero si el centro tenía un alumnado de clase media – alta, sería positivo leer a los clásicos, pues los alumnos ya tienen un nivel cultural adecuado (se supone que en casa lo adquieren) para enfrentarse a ellos.

    Y lo llaman progresismo, democracia, igualdad, etc.

    Un saludo.

  4. Maximiliano Bernabé Guerrero
    11 enero 2010 a 17:10 #

    La explicación es simple. Muchas veces lo que sucede es que los fundamentalistas progre-pedagógicos no han leído nada y sienten un gran complejo de inferioridad por ello. De ahí tanto interés en impedir que alguien acceda a los clásicos; mejor que no pasen de prospectos o peor, de folletos donde se relatan las andanzas de jovencitos con lenguaje oligofrénico, y donde se repiten consignas de ecologismo de catecismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: