Enseñanza on the Roc (prima puntata)

I.

Presentación global de las metas político-militares del nuevo reglamento

A pesar de que la trayectoria en educación durante los últimos años ha estado gobernada por una entropía galopante, estamos ante una reforma de un calado probablemente sin precedentes. Se trata de un ataque frontal a lo que representan y han representado históricamente los centros de enseñanza, a su vocación de transmitir conocimiento en un contexto educativo y democrático.

En primer lugar se opta por un modelo de dirección plenipotenciario y monócrata. No es cierto que se inspire en el modelo profesional de algunos países europeos, pues, a diferencia del que emana del ROC, en éstos el director jamás invade competencias técnicas. Es como si un ministro de Sanidad decidiera la manera que tienen que operar los cirujanos de todas las especialidades médicas o los reconocimientos académicos para sus profesionales.

Un personaje de Luces de Bohemia exclamaba: “la democracia no excluye las categorías técnicas”. Pero este modelo rocoso y directocrático emanado de la Consejería indudablemente sí lo hace. Una suerte de divisa sobrevuela todo el documento: [con respecto al director] nihil docendi a me alienum [puto].

Tenemos así una figura nueva: un híbrido entre inspector, guía espiritual, fiscal, líder pedagógico… Un “Dios mortal” por decirlo con Hobbes.

Algunas voces críticas ya denunciaron en su día la conversión del cuerpo de inspectores en una suerte de comisariado político, pero ahora la cosa adquiere otra dimensión al colocarlo dentro del propio centro educativo, como integrante de éste.

Toda una tupida red de apetencias y penitencias se ponen en manos del director. Tiene potestad sancionadora, asigna discrecionalmente materias o módulos a departamentos, crea perfiles específicos para vacantes en su centro, puede instaurar nuevos departamentos no contemplados en la norma (hasta siete), concede la gracia de la jefatura de departamento, igualmente nombra y desnombra a su ant(e)ojo a personas que desempeñen funciones estratégicas en el Instituto, y lo mismo respecto a los jefes de los departamentos-Pope (Policía del Pensamiento), que tienen la misión de vigilar la ortodoxia oficial y quedan ahora integrados en el equipo directivo.

En definitiva, el sueño de todo oligocarca: nada se hará en el Instituto sin su super-visión y tiene disponibles una variedad proteica de medidas disuasorias, persuasorias y palo-zanahorias. Cuántas vocaciones de capitán Memo y escretarios adj-untados nacerán a la llamada de las nuevas hostias de tan reglamento ácimo transubstanciador.

De esta forma se consuma la metamorfosis de la enseñanza en un instrumento a merced de los que gobiernan. Conseguir ahora las estadísticas de titulados o promocionados que se decidan políticamente deseables será algo muy fácil, pues la cadena de servidumbres voluntarias e involuntarias queda untadísima. Todos estaremos obligados a bailar el Roc de la clase bajo la vara-batuta de donoso-donante director on the roc.

Es paradóxico que esta involución se haga en nombre de una enseñanza progresista y democratizadora, pues resulta evidente que en muy pocos ámbitos se dan condiciones más propicias para la gestión democrática que las que existen en un claustro de profesores:

-está integrado por personas con competencia cultural.

-se dedican a una tarea, como todas las relacionadas con bienes simbólicos, nada susceptible de ser protocolizada en rígidos códigos, sino que requiere libertad, creatividad y compromiso personal.

-su labor recae sobre un asunto controvertido, que siempre admite pluralidad de enfoques y perspectivas.

Educar para la democracia, id est, en valores de autonomía y participación libre, deviene tarea imposible si los encargados de hacerlo se les priva de ambas. La libertad de cátedra, pilar básico de una sociedad libre y derecho fundamental reconocido en nuestra Constitución, se reduce a simple quimera sin ningún suelo firme donde apoyarse.

Si se instaura un sistema político-militar (sólo en lo referido al control del profesorado) desde luego no es por la naturaleza de la cosa misma, sino por intereses ajenos a ella. Dejar algo tan delicado y trascendente como educar en manos de un cabecilla, es algo profundamente anti-educativo y propio de quienes no creen en la democracia (ni en la educación más allá de escaparate o ancillaje).

Es un hecho que la Consejería, a pesar de sus muchísimos velos y desvelos, no ha conseguido doblegar el espinazo docente de tantos profesores que todavía creen que lo suyo es enseñar. Resuenan en Torretriana los rotundos `Noes´ de los claustros contra la Orden de incentivos. Y por ello la Consejería decide que ha llegado la hora del `fujimorazo´ en versión micro-física y macro-clónica.

Una de las consecuencias que acarreará es el incremento de la `selección negativa´ en la dirección. Cada vez son menos los docentes comprometidos con la enseñanza que aceptan liderar democráticamente un centro, por las fortísimas presiones que le llegan de todas partes. Con este ROC el escenario quedará dominado abrumadoramente por aquellos que sólo tengan aspiraciones “metaeducativas”. Su principal misión será ahora colaborar con la Administración en el triunfo definitivo de la omniburocracia estéril (educativamente) y disuasoria (para lograr el mayor número de aprobados posibles sin pasar por el trámite del aprendizaje).

Genera bastante desasosiego imaginar los Karajan de la a-Tiza que darán ahora un pisotón al frente para, con amplitud de mirras y perfectamente enrocados, dirigir ubri et borne desde la empi-nada atalaya curri-cular. Lo mejor de cada c@sa. Seguro.

El profesorado tendrá que decidir si consiente la metástasis de esta red clientelar ubicua o se pone manos a la obra en la urgente rebelión cívica contra las “caenas” que nos trae este Glorioso Alzamiento Curricular.

Si lo primero, nuestra profesión -como decía Foucault al final de Las palabras y las cosas– se borrará como un rostro dibujado en la arena, a la orilla del mar.

Si lo segundo, la reacción ha de comenzar pronto pues ellos tienen muy avanzados sus planes de demolición. Quizás el hecho de que tengamos el Abismo tan cerca pueda servir de impulso para erigir el fundamento arquimédico de otra enseñanza y otra Administración. Como decía aquel verso de Hölderlin: “Allí donde esté el peligro / crece también la salvación”.

Ésta es la esperanza que debemos invocar ante t@nta Normativa de Pandora y Pandereta.

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Diagnósticos

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5 comentarios en “Enseñanza on the Roc (prima puntata)”

  1. serenuszeitb
    7 diciembre 2009 a 9:05 #

    Tremendo. Cuánto totalitario hay suelto, apenas les quitas un poquito de maquillaje y tienes un energúmeno propio de la antigua DDR. No sé si habrá reacción. Pero artículos como el tuyo deben difundirse.

    Saludos

  2. pericogonoperro
    7 diciembre 2009 a 11:13 #

    Leyendo cosas como esta se te ponen los pelos de punta. Está claro que los políticos quieren convertir la enseñanza en un método de adoctrinamiento para futuras generaciones, olvidándose de la materia académica.

    Será que piensan que para ir a sellar al INEM y votar no se necesita más que saber leer y escribir (aunque sea mal), y lo demás no importa.

    La politización de la enseñanza es solo otra de las cabezas de esta hidra que se está comiendo la democrática de este país, cada vez más y más bananero.

    http://www.lacasadelarcerojo.wordpress.com

  3. Manuel
    7 diciembre 2009 a 11:46 #

    La verdad es que el asunto pinta negro, pero, ¿tu sabes lo que van a hacer la mayoría de compañeros? Nada. Se van a quedar sentados tragando y dejando que el barco que se hunda. La verdad es que los profesores tenemos una gran parte de culpa por lo que está pasando porque sabemos desde hace mucho tiempo lo que ocurre mucho mejor que nadie y, ni hemos asbido comunicarlo al resto de la sociedad, ni nos hemos levantado para detenerlo a tiempo. Ahora, personalmente, creo que es muy tarde, pues se han perdido un par o dos de generaciones.

    En fin, el tiempo dirá…

  4. 7 diciembre 2009 a 12:03 #

    Siniestro panorama pero extraordinario análisis.
    Va a haber más entregas, ¿no? Las espero impaciente.
    A ver si el profesorado despierta de una p… vez.
    Enhorabuena al autor.

  5. Jorge Matute
    8 diciembre 2009 a 18:21 #

    Hola David,me presento brevemente, yo estudio bachillerato on-line y de pura casualidad he llegado aquí desde el blog de juanjo Muñoz, sólo quería comentarte que en Dos Hermanas no te puedes hacer una idea la que han liado los inspectores en la educación primaria, acaba de empezar el curso y ya han dimitido dos directores a cuenta del horario adaptado, me he quedado sorprendidísimo, porque aunque no soy profesor y evidentemente no me muevo en este mundillo, si que me he enterado que les ampara la ley para poder aplicar ese horario, que ami hija por cierto d tres años le ha ido de fábula.
    Es decir la sensación que tengo es que esto se parece un poco a la edad media, depende el Señor inspector que te toque, puedes estar tranquilo…..o no.
    Teniendo en cuenta que hablo desde el desconocimiento de este mundillo, la verdad es que cuanto menos, llama la atención el poder que estos señores pueden llegar a tener.
    Bueno un saludo a todos.

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