De la bondad humana

Que el hombre es bueno es una de las peores premisas de las que puede partir una concepción educativa. Falsa en su origen, y nefasta en sus consecuencias. De esta manera tan sentenciosa (ustedes me disculparán el estilo) acababa un comentario mío a un artículo sobre educación. Me gustaría rectificar: no es una de las peores, es la peor. Y me gustaría aportar una pequeña prueba para no resultar tan dogmático: “El gran Torino”.

Sí, ayer tocó compras, y de paso, la película de la semana. Me gustó la película, pero Dios mío qué doblaje tan nefasto: el del chico protagonista y el de todos los demás jóvenes pandilleros… ¿cómo se puede hacer tan mal?, ya saben que yo las cuestiones técnicas no las juzgo, pero es que el doblaje de la película de ayer roza lo delictivo -ya me lo cuentan ustedes si son cosas mías-. A pesar de los doblajes, la película es buena. Al menos para la reflexión educativa es interesante; la realidad de los barrios, de la segregación, la violencia, la injusticia.

Sé que muchos docentes creen que la escuela, la educación, son medios para cambiar la sociedad, que tienen esa función moral y que son instrumentos para corregir la injusticias. Ellos mismos como docentes se sienten con esa responsabilidad y la exigen de los otros. No comparto esa visión. No es que la considere utópica, ingenua o irrealizable; lo que ocurre es que la considero nefasta, y ni moral ni políticamente deseable. Mi posición es muy sencilla; el conocimiento es un bien y la función de la educación es trasmitirlo a los miembros de cada generación; y es responsabilidad del político, de los representantes del estado, el asegurar la posibilidad de la educación. No se trata, como les gusta grandilocuentemente decir a muchos, de que la educación se transforme radicalmente para llegar a toda la sociedad y transformarla, sino que la sociedad -el estado- debe poner las condiciones para que la educación sea posible. Porque la educación es lo que es, como lo es la medicina; una tiene como objeto remediar la enfermedad y la otra la ignorancia. Después podemos hablar de recursos, de medios, etc.

Y volviendo al Gran Torino, nuestro personaje no era bueno, pero hizo el bien. Era ruin pero acabó como un héroe. Hasta es posible que acabase siendo, si no bueno, mejor.

Para finalizar, una duda que planteo al lector que haya visto la película: ¿qué sentido tiene la confesión con el cura, puesto que su mayor falta no la revela? ¿Las cuestiones importantes se resuelven de tú a tú con Dios, sin intermediarios?

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Categorías: Panlogsianismo

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5 comentarios en “De la bondad humana”

  1. Adrián Begoña
    1 diciembre 2009 a 11:56 #

    Cómo asegura el político la posibilidad de la enseñanza, es decir, cuál es la tarea del político. En mi opinión:

    1. Establecer las líneas generales de lo que se debe estudiar, encargando la concreción a expertos en cada materia.

    2. Dotar al sistema de profesores excelentes y de
    las condiciones para que puedan desempeñar su función.

    3. Evaluar el sistema y modificar lo que no funciona bien.

    ¿Estáis de acuerdo?

    Por cierto, hay que verla en versión original.

  2. serenuszeitb
    1 diciembre 2009 a 15:57 #

    Adrián

    Creo que lo fundamental es el enunciado 2, en sus dos subdivisiones a y b.. excelencia en el profesorado y condiciones para desarrollar su labor. Esto es lo que en los últimos 20 años se ha descuidado.

    Los puntos 1 y 3 por supuesto.

    De todas formas dicho así resulta todo demasiado general y vacío. Queda toda la concreción.

  3. Adrián Begoña
    1 diciembre 2009 a 16:39 #

    Serenuszeitb,

    Gracias. Me interesa ser sintético para dejar claro qué debe hacer el político, pero también qué NO debe hacer (por ejemplo, decidir si la clase se da con pizarra o con ordenador.)

    Dejando para otro momento la concreción, ¿me he dejado algo fuera?

  4. serenuszeitb
    1 diciembre 2009 a 20:18 #

    Adrián

    Creo que no. Con esos 3 puntos tenemos para un rato.

  5. pericogonoperro
    2 diciembre 2009 a 9:59 #

    En mi modesta opinión, creo que uno de las principales causas de todo mal en la enseñanza viene por una sociedad del “que me lo hagan”, padres incapaces muchas veces de educar a sus hijos en ningún valor, esperan que los centros de enseñanza se conviertan en un “sustituto paterno” sin entender que si un niño hace lo que le vienen en gana en su casa, luego va a seguir haciéndolo en la escuela.

    Si el tiempo en las escuelas se gasta en “intentar” domar a estos “dictadorcillos caseros”, evidentemente luego no hay tiempo para impartir ninguna enseñanza, es claro, por mucho que “papa estado” intente taparlo con ordenadores para todos e instalaciones si la idea principal de la enseñanza se ha esfumado.

    Saludos.
    http://www.lacasadelarcerojo.wordpress.com

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