El escandaloso trato del idioma

En plena crisis, de manera apresurada, parcial y sin consenso, escandalosa, se aprueba en el Congreso una nueva forma de financiar las Autonomías, otro paso más para que nuestros dirigentes continúen malgastando el dinero público a su antojo y sin control. Aquí los presupuestos son asunto menor, pero nadie mueve un dedo para quejarse, protestar y acabar con el derroche. Como he escrito en numerosas ocasiones, si en España todo resulta posible es, sobre todo, culpa de un pésimo sistema educativo.

Efectivamente, y aunque a muchos se les llene la boca repitiendo lo de que los actuales jóvenes son “los mejor preparados de la Historia“, ahora los estudiantes saben menos que los de hace 20 años, por no hablar de los de hace medio siglo. Esta afirmación es fácilmente observable si comparamos la capacidad comunicativa, escrita u oral, de cualquier persona de menos de 25 años. La debacle educativa es aún más evidente en el trato docente que se da al castellano. Nos quejamos de que en Cataluña sólo se dan dos o tres horas a la semana, pero en el resto de España tampoco se enseña ni se aprende a leer, escribir, hablar… en definitiva, a pensar.

Las causas son numerosas. Entre otras:

La dictadura de lingüistas, gramáticos y filólogos ha llenado la asignatura de Lengua de extraños términos como sintagma, hiperónimo, antropónimo, suplemento, enlace, locución preposicional, prosopografía, etc. A veces parece que, en un arrebato marxiano, en la clase de Lengua se hable de todo menos castellano.

Tengo mis dudas sobre si esta es la mejor manera de afrontar el estudio de un idioma. Estructuralismo, generativismo y demás zarandajas quizás tengan su sentido desde determinadas perspectivas. Pero en ningún caso es una manera correcta, coherente ni inteligible de afrontar la enseñanza de un idioma, fenómeno de tal riqueza y magnitud que sólo se puede comprender si se estudia de manera directa, sin axiomas, estructuras ni términos confusos y abstractos, con paciencia y detenimiento, potenciando siempre la capacidad comprensiva y creadora del castellano en el alumno. La dictadura lingüística de la docencia de la lengua ha convertido a esta asignatura en algo incomprensible, la más trágica paradoja de nuestro sistema.

-Paralelamente, la enseñanza del castellano ha ido perdiendo peso dentro de los planes educativos. Son muchos los colegios en donde se dan más horas de idioma extranjero que del propio.

Por si fuera poco, la LOGSE combinó en una sola asignatura Lengua y Literatura, con lo que hay que dar el doble de materia durante las mismas horas que antaño, lo que equivale a aprender menos de ambas. Además, la convivencia de las dos no siempre es sencilla, porque, para más inri, a menudo los clásicos desdicen esas teorías lingüísticas que quieren imponer sobre la viva realidad del idioma.

-Si esto hubiera servido para fomentar y mejorar la lectura, perfecto. Pero todos los estudios reflejan que los alumnos actuales tienen una comprensión muy inferior a la de hace tan solo un cuarto de siglo. Como bien decía un viejo profesor, durante el franquismo no se podía leer La Celestina por prohibición, y ahora no se puede leer por incapacidad.

-A todo esto se une la pésima calidad de los libros de texto, en especial los de Lengua y Literatura, escritos en un idioma aproximado, grueso, inexacto, con continuas ambigüedades, medias verdades, manifiestas falsedades y chorradas inmensas. Por otro lado, el lucrativo negocio de los libros infantiles y juveniles, que se leen y mucho, da constantes patadas a la gramática, al idioma, para desesperación de maestros y perjuicio de alumnos.

El resultado es que el actual dominio de la lengua española por parte de los escolares españoles es pésimo. Se habla mal, se lee a medias, se escribe con dificultad, incorrección y nula claridad, lo que revierte en serias dificultades para el razonamiento profundo y el consiguiente nacimiento del espíritu crítico en los futuros ciudadanos. Y, mientras se continúa alabando -no sé si con hipocresía o temeridad- las virtudes de los nuevos graduados, lo cierto es que estos -los castellanoparlantes; desconozco qué ocurre con las lenguas cooficiales- desconocen casi por completo los rudimentos de su propia lengua materna. Si a esta, como Unamuno, la denominamos sentido común, no hace falta decir mucho más.

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5 comentarios en “El escandaloso trato del idioma”

  1. pericogonoperro
    25 noviembre 2009 a 11:51 #

    Cierto, yo tenía una vecina que a sus 16 años me costaba Dios y ayuda entenderla, pero no solo eso, se me ponían los pelos de punta cuando me di cuenta que era incapaz de reconocer en un mapa mundi donde estaba Australia o Canadá, eso sin contar el día que, a sus casi 17 años le tuve que explicar lo que significaba “la autonomía de un coche”, porque no lo entendía.

    Una juventud (no toda gracias a Dios) que su vocabulario consta de menos de 1000 palabras y muchas mal dichas, y casi voy a decir que eso no es lo peor, lo peor es que son incapaces de leer un texto y comprender lo que en él se dice, y yo me pregunto ¿como va esta gente a hacer una carrera o estudiar?

    Recuerdo mi primer año de universidad, todo eran palos en la cabeza, te tenías que amoldar, tenías que coger el “espíritu universitario”, allí no iba a estar “mama profe de EGB” dictándote la lección para que tranquilamente tomaras apuntes, aquello era un señor soltando el rollo y tu tomabas apuntes como podías, y acababas curtiéndote, y acababas buscándote la vida… y acababas siendo un universitario, de biblioteca (ya que por entonces no había Internet), de apuntes de repetidores, de exámenes de otros cursos, de indagar “que le gustaba al catedrático que iba a poner el examen” para intentar adivinar la tendencia del mismo, no se, creaban un estudiante que al final de su carrera, en su trabajo, sabía agarrar cualquier toro por los cuernos y, aunque de entrada no supiera de un tema, en breve tiempo saber como el que más.

    Ahora en la universidad no se como estarán las cosas, pero los universitarios que conozco parecen más estudiantes de bachillerato, se me caía el alma al suelo al ver a un catedrático de la universidad de Salamanca que conozco como estaba “haciendo unos apuntes a sus alumnos” con dibujitos, de un “Pinta y colorea” que espantaba… ¿a este nivel hemos llegado? y me miraba, y asentaba con la cabeza y me recia “mira, y aun así tengo que suspender a la mayoría”.

    No quiero ni pensar en la empresa española dentro de… 10 años, porque luego hay otra, si sobrepasas los 45 años, en este país ya no existes para el mercado laboral, te ponen en la calle y te sustituyen por un chaval de 25, si todo titulado, en mi caso con su súper título de Ingeniero Industrial que cuando hablas un poco con él, te das cuenta que sabe más tu amigo de toda la vida, ese que hizo FP y ahora se dedica a instalar placas solares.

    Y yo me pregunto… ¿que sucederá con la siguiente generación? con esa cuyos maestros sean los que ahora nos escandalizan, miedo me da.

    http://www.lacasadelarcerojo.wordpress.com

  2. Chico Fusion
    25 noviembre 2009 a 20:08 #

    “Una juventud (no toda gracias a Dios) que su vocabulario consta de menos de 1000 palabras y muchas mal dichas, y casi voy a decir que eso no es lo peor, lo peor es que son incapaces de leer un texto y comprender lo que en él se dice, y yo me pregunto ¿como va esta gente a hacer una carrera o estudiar?”

    Pericogonoperro, reflexione sobre la coherencia de este párrafo, porque yo no lo acabo de entender. Por cierto, será “cuyo vocabulario”, ¿no?

  3. pericogonoperro
    26 noviembre 2009 a 1:36 #

    Aceptamos “cuyo” como corrección, queda más bonito y posiblemente más correcto.

    Con respecto a la coherencia del párrafo, creo que se entiende perfectamente.

    Saludos.

  4. 28 noviembre 2009 a 23:57 #

    Hoy precisamente hablo de esto en mi blog. Ya veo que en todos los niveles educativos constatamos la lamentable falta de conocimiento de nuestra lengua. Es cierto que los universitarios no saben expresarse, ni los alumnos de Bachillerato o de ESO, o de Primaria… ¿Por qué? Todos los docentes podemos apuntar causas y soluciones. En mi caso os puedo hablar del destrozo que está causando el bilingüismo. El inglés está comiendo terreno a pasos agigantados al castellano y a nadie parece importarle. Yo soy profesora de ingles, pero cada día me alegro más de no haberme sumado al proyecto bilingüe. Es una barbaridad dar Conocimiento del Medio en inglés. Cuando lo dábamos en castellano trabajábamos muchísimo el vocabulario, los resúmenes, los esquemas, el subrayado… Ahora todo eso se ha perdido. Es imposible profundizar en los temas en una lengua extranjera. Quienes somos conscientes de esto somos considerados algo así como traidores, pero no hacemos más que velar por el interés de nuestros alumnos. Claro que queremos que se manejen en inglés, pero “además de” no “en vez de”. En fin, qué negro panorama…
    Un saludo.

  5. 29 noviembre 2009 a 15:32 #

    Estimada Yolanda:

    ¡Cómo nos gustaría tenerla a usted entre los autores de esta Web! ¡Cómo nos gustaría que una voz de Primaria tan sensata como la suya se escuchara por aquí!

    Piénselo, querida amiga, y escríbanos un correo a desducar@gmail.com

    Un saludo

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