Las imposturas del misionero 1: juegos fatuos y petulancia categórica

(Nota de DESEDUCATIVOS: antes de leer el artículo vea, si tiene estómago, el siguiente vídeo)

Supongamos que José Tomás se planta en las Ventas a las cinco de la tarde delante de un miura provisto de un cubo y bien dispuesto para ordeñarle. Por mucho que el diestro intentase convencernos de que había inventado una nueva y más razonable forma de entender la tauromaquia todos pensaríamos que se había vuelto gilipollas, y que convenía apartarle de los ruedos por su bien y por el bien de las criadillas del astado. Habría pocas dudas en el respetable.

Pues bien, esto no ocurre en la enseñanza. El grupo X o el iluminado Y, aficionado espontáneo que salta al ruedo sin que intervenga la Guardia Civil, aterriza en un Instituto poniendo en práctica el primer despropósito que se le haya pasado por la cabeza y no sólo es jaleado por su afición, sino que se permite el lujo, como ocurre con el mozo del vídeo, de dar lecciones tajantes y segurísimas sobre lo que deba ser la educación, lo que deba ser el aula, la labor del profesorado, la superación de una supuesta enseñanza tradicional esperpénticamente descrita, la enseñanza universitaria y, si dura más el vídeo, nos acaba ofreciendo consejos sobre cómo aprovechar la fusión nuclear y las pinzas para alisar el pelo.

Reparemos no en la falta de corrección (lo de “empoderados” duele) que muestra este aficionado para expresarse en público (sin duda, corrección exigible a alguien que se dispone a decirnos a los demás qué es la buena educación) sino en lo que trasluce su discurso. Fijémonos en las intenciones. Son harto reveladoras.

1. El fragmento arranca con una profesión de fe: “yo confío plenamente en la educación“. No es sólo una profesión de fe. Es la creencia clave. Es la que va a determinar todo lo demás. Al decir “yo confío en la educación” el terreno queda abonado para cualquier cosa. Todos los criterios de rigor, la más mínima objetividad, desaparecerán del mapa, porque ante algo como la “EDUCACIÓN”, que puede significar lo que se quiera, que puede estar en todas partes, que puede ser atribuida a cualquiera, el más mínimo atisbo de duda o de precisión desaparecen. El espontáneo aficionado acaba de tirarse al ruedo con un cheque en blanco. Si ante la afirmación del cura párroco: “Creo en Dios Uno y Trino” enarcabas una ceja, te caía una hostia del Inquisidor General de Padre y Muy Señor Mío. Una vez encajado el guantazo y aceptado el preámbulo lo demás caía por su propio peso. Pues lo mismo ocurre con “yo confío plenamente en la educación” (atención a la cara de circunstancias que pone el aficionado cuando profiere su profesión de fe). Da igual qué sea “confiar”, qué se entienda por “educación” y para qué se confíe. Si este particular no importase un carajo no se podría haber utilizado el término tan en vano como las iglesias utilizan el nombre “Dios”. Gracias a que el término no significa nada, nada de nada, podemos hacer con él lo que nos venga en gana y constituir innumerables entes de ficción nihilista, porque no vamos a encontrar nunca ningún referente ante el que tengamos que dar cuentas, esto es, ofrecer razones. El justo educa en la bondad (y que alguien se lo discuta) y el chorizo en el arte del choriceo (ídem) con igual derecho y fundamento: el que se les pone a ellos en los cataplines.

El que se hable de “educación en valores”, “educación para la ciudadanía”, “innovación educativa”, “educación transversal”, “educación expandida”, “educación comprehensiva”, “educación laica”, “educación religiosa”, todo eso y mil más, es posible gracias a que el término “educación” no significa objetivamente nada, y por tanto permite transitar por los ámbitos de lo no razonable, de lo irracional, de lo injustificable, sin tener que darle cuentas a nadie. Una autopista hacia ningún sitio de una comodidad pasmosa. Sólo se requiere poner cara de circunstancias. Con lo cual, el discurso tan moderno y tan 2.0 de este aficionado se nos sitúa desde el principio en un terreno viejo e intransitable (la senda trillada por todos los confiados), el territorio de la creencia indiscutible por vacua y exenta de fundamento. Este payo demuestra nada más arrancar que lo que nos trae es una fe. Que es un creyente. Que está convencido de algo que no tiene explicación posible. Como veremos más adelante y en próximas entregas, estamos ante uno de los pilares que sostiene lo que nos pretenden hacer tragar, a fuerza de hostias, por enseñanza en los últimos tiempos.

(INCISO: Los profesores no tendríamos que haber tolerado que para caracterizar nuestro oficio se utilizase el término “educación”. Tendríamos que haber reaccionado como los maestros de lo taurino reaccionarían si a algún imbécil se le hubiese ocurrido llamarles “ordeñadores de astados”. Pero entre el profesorado, mal que me pese, también hay mucho alelado).

2. La continuación es si cabe más esclarecedora. El aficionado no sólo es un creyente, sino que, sabiéndose en la verdad, pretende salvarnos y reparar nuestros errores. El aficionado es un activista de la creencia, un misionero. Y, gracias a los medios actuales de propaganda, no predica únicamente aquí o allá, sino católicamente, por todo el orbe. El aficionado es como San Pablo pero a lo bestia. El ideario de su secta así lo indica:

ZEMOS98 es un colectivo de creación y producción cultural, de ámbito internacional, que desarrolla su actividad en Sevilla desde el año 1995. Está compuesto por un equipo de comunicólogos y tecnólogos de la imagen y el sonido que habitan la red Internet como un espacio más de comunicación, aprendizaje y creación”.

Ese ideario constituye a la secta como colectivo virtual, esto es, como ente meramente lingüístico, Espíritu Santo, razón por la cual, como ello mismamente indica, se define relativamente a una serie de conceptos, siendo algunos sólo aptos para iniciados:

ZEMOS98 -dice ello- se relaciona con conceptos como: arte, audiovisual, blogs, cursos, comunidades, comunicación audiovisual, cortometrajes, creación, copyleft, diseño, DIY, documental, educomunicación, educación, encuentro, escritura, etc, eventos, exposiciones, festivales, formación, instalación, inteligencia, intercambio, internet, imagen, mediateletipos, medios, música, multimedia, opensource, pensamiento, podcast, publicaciones, radio, redes, reflexión, remix, sociología, software libre, tags, televisión, video, videoarte, videoclips, voluble, ZEMOS98″.

El principio de identidad lo tiene claro porque podemos ver que ZEMOS98 se relaciona conceptualmente consigo mismo. Es el pensamiento que se piensa a sí mismo. Es el Dios de Aristóteles, para que se entienda mejor.

Pero no querría que se me malinterpretase. No tengo nada que objetar al ente ZEMOS98 como tal. Me parece incluso muy riguroso en su espiritualidad. Además, no corren tiempos para ponerse, por ejemplo, marxista. Y menos con un ente configurado, como él mismo indica, por sujetos con una edad media de 25 años. Lo que me interesa es lo que subyace. Como veremos poco a poco, si las fuerzas no me abandonan y el gentil lector no desfallece, lo que aquí se pone de manifiesto es algo en lo que coinciden multitud de entes: la FERE, los hacedores de libros de “Educación para la Ciudadanía”, las Escuelas Católicas, los eurocívicos, los diversos partidos que gobiernan las diversas instituciones estatales, los Cristianos Socialistas (liderados por Gregorio Peces Barba), los profesores misioneros (entidad que más adelante me ocuparé de precisar), la Conferencia Episcopal, el progresismo socialista obrero (especialmente las Juventudes y los Sindicatos adeptos), los profesores happy (entidad que también definiré), los pedagogos, las Fundaciones Católicas propagandistas (SM, Bruño, etc), la Fundación Santillana, los directores orgánicos, los innovadores neotecnológicos, o sea, todos esos que desde hace ya unos cuantos lustros han hecho todo lo posible por convencernos de que nuestro país es un país tercermundista integrado por jóvenes desarraigados y con escasas posibilidades vitales e intelectuales, con los que únicamente se puede practicar una labor evangélica y alfabetizadora, más basada en la pedagogía que Paulo Freire ideó para los parias de las favelas que la que pudiera tener en mente Balladur cuando propuso su modelo de “sociedad del conocimiento”. Ni siquiera podemos citar como ejemplo a Freire, porque él se ponía a enseñar a leer y se lo tomaba en serio. A éstos de aquí hasta eso ya les importa una mierda. Se trata más bien de utilizar a los jóvenes (¡a los menores, uyuyuy!) como medio de la propia satisfacción. Servirse de ellos para realizarse, para disfrutar. Se trata de obtener la plenitud existencial del misionero que predica entre los bárbaros aun cuando los bárbaros no se lo merezcan ni tengan posibilidades de entender nada. Se trata de que los bárbaros se vayan contentos y nosotros también. De vivir la vida como una fiesta del Espíritu. ¡Ole, Zevilla! Tener a los negritos estos de los españoles contentitos y bien encerraditos en su escuelita. Y con un paro del copón bendito.

Intentamos, en otras palabras, entender, por ejemplo, cómo es posible que un grupo supuestamente progresista, laico y simpatizante del Socialismo Obrero, como la Fundación Santillana (¡es que te tronchas!) encargue su libro de “Educación para la Ciudadanía” a doña María Ortega Delgado, trabajadora del Colegio Diocesano San Francisco y Santo Domingo de Vilamarxant y a doña Carmen Pellicer, teóloga catequista, asesora de la FERE (Federación Española de Religiosos de Enseñanza), experta en “didáctica de los valores” y “metodología de la participación”. No me resisto a transcribir la forma en que a doña Carmen nos la presenta una publicación pía (los subrayados son míos):

Inquieta, con curiosidad intelectual y vital, esta valenciana, casada, con cuatro hijos adolescentes, profesora de religión en un instituto de secundaria de la periferia de Valencia, contagia su pasión por la educación. Ella es fundamentalmente maestra (en el sentido profundo del término), educadora. Volcada en la catequética y en la pastoral, ha realizado diferentes servicios a la Iglesia. Ha sido profesora en Oxford, en la Universidad de Valencia y es una de las personas más solicitadas en diferentes foros para hablar sobre interioridad, ciudadanía y pastoral juvenil. Con el ruido de fondo de los niños, tenemos la oportunidad de entrevistar a Carmen Pellicer, en el Colegio Paraíso SS.CC., de Madrid, en el descanso de una jornada de formación para equipos de pastoral de las Hermanas de los Sagrados Corazones”.

3. El aficionado nos propone una segunda argumentación digna de consideración:

La enseñanza establece una relación de poder ilícita con la que hay que acabar. Los profesores manifiestan una supremacía jerárquica que no les corresponde elevándose en las alturas de las tarimas. Como esa altura no tiene un fundamento real, no posee un verdadero valor, eliminadas las tarimas se acabará con esa falsa supremacía”.

No nos fijemos en lo idiota que es el argumento. Tampoco atendamos a que hace ya mucho tiempo que en las aulas no hay tarimas (¡no cabe ni un alfiler, cómo para poner escenario!). Ni siquiera pensemos que en las Universidades la relación espacial suele disponerse al revés (los alumnos arriba, los profesores abajo) lo cual no quita que se sigan manteniendo unas relaciones de desigualdad que, al contrario de lo que piensa este aficionado, no están basadas ni mucho menos en la ubicación espacial. Tampoco recordemos que esto es más viejo que la Tarara. Reparemos sólo en el presupuesto credencial que subyace a este discurso. En lo que él entiende que hay que hacer en el aula no puede darse una diferencia de status entre el profesor y el alumno, pues, sólo sintiéndose el alumno un igual puede prosperar en su educación. El alumno se integra cuando se da cuenta de que él ya está capacitado para enseñar. Porque no se trata de estimular su deseo de saber más, sino de curar su frustración de ignorante, en definitiva, de aumentar su autoestima para que sea un pobre desgraciado feliz. Ignorante, pero feliz. Es todo lo que se merece este paria. No será ingeniero, pero lo mismo se gana el cielo, o se enchufa a Internet a escribir con ortografía de majadero. El aficionado no se va a poner a enseñarle al alumno nada porque ni falta que hace. Él sólo se dispone a curarle. Su labor es espiritual. El aficionado es realmente un cura, un telepredicador. Se sumerge en la vida de los desventurados de las 3000 Viviendas para ayudarles a superar sus desgracias, que el profesor no hace más que agravar, porque con su actitud desigualitaria las pone de manifiesto.

Pero lo interesante es que este miembro de ZEMOS’98, como otros pertenecientes a grupos de parecido ideario espiritual, no restringe su acción misionera a espacios claramente necesitados (3000 Viviendas, Bombay, el Salvador, Etiopía, etc.). No, ni mucho menos. Pretenden extender sus grandes principios educativos a la totalidad de la población, a la Humanidad entera… Lo que es verdad para nosotros es verdad universal. Al fin y al cabo el sujeto educativo actual, en el humanismo híbrido que disfrutamos es la Humanidad toda. Ya había ocurrido algo parecido con predicadores como Freire o Montessori, cuyas intenciones, aunque surgidas en contextos muy determinados (de depauperación social), pronto traspasan fronteras y se convierten en Grandes Verdades del Género Humano (en un principio tanto Mussolini como Hitler, como el presidente Wilson aceptan el método Montessori; de Freire para qué contar: ¡citan frases supuestamente suyas las porteras y los torturadores!). Además, a los educadores cristianoides les ha venido de perlas este apostolado postcolonial: ya no tienen que desplazarse a remotos territorios para “ayudar” a los pobres niños desvalidos. Con coger un rato el coche y recorrer en unos pocos minutos el camino que les separa de su Instituto ya pueden dar rienda suelta a su vocación, que no es la de profesores de esto o lo otro, sino la de salvadores de almas, con la conciencia tranquila y el bolsillo intacto, porque ya sabemos lo reacias que son nuestras autoridades a pedir cuentas del dinero que nos pagan (si no fuera por el informe PISA no tendríamos ningún indicador del estado de la enseñanza en España, y aún así algunas Comunidades Autónomas se resisten a aceptar los resultados o a considerarlos dignos de interés).

El totum revolutum en el que cabe cualquier cosa con la única condición de que suene a diferente o a libertario (aunque lo que se proponga sea más carca que el canalillo y esté más obsoleto que el hacha de piedra) llega a ser de impresión. No hay más que atender a la presentación que hace el grupo ZEMOS’98 de uno de sus ejercicios espirituales:

Entre nuestros referentes e inspiraciones a la hora de diseñar este simposio nos encontramos con el concepto de educación de Paulo Freire y Mario Kaplúnreformadores católicos hispanoamericanos-, las escuelas racionalistas de Ferrer i Guardiamasón librepensador-, el cine de Jean Vigoanarquista de entreguerras– y la relación con el anarcosindicalismo político y la educación libertaria (Escuela de Summerhill –una panda de pijos-, Paideia, Escola da Ponte…), el vídeo como herramienta de transformación social, los medios de comunicación comunitarios, las radios libres, la Wikipedia, las telestreets o el teatro del oprimido”.

4. Llegados a este punto nuestro gentil aficionado nos va a desvelar qué tipo de trato se piensa tener con el alumno, el cual, como ya hemos explicado, ha dejado de ser alumno para convertirse en otra cosa.

(INCISO: Que el alumno se haya convertido en otra cosa es mentira. El alumno siempre sabe quién es el profesor y quién el alumno. Todas estas experiencias tan educativas se apoyan en una impostura. Hacemos que no somos profesores y los alumnos hacen que no son alumnos. O sea, se trata de mentirnos. De fingir. Y no hay nada más patético que un profesor que en su clase finge con convicción que él es “alumno”. Salvo que no sea, o no quiera ser, realmente profesor, esto es, que sea realmente un meapilas. Un aficionado).

¿A qué nos exhorta este telepredicador? Muy sencillo. A retornar a la sociedad de bandas de cazadores y recolectores. Es decir, a la vuelta hacia un modo de relación social pre-agrícola, pre-neolítica, la que más o menos desarrolló el homo sapiens antes del 10.000 a.C. Él mismo nos lo va a explicar con un ejemplo: los muchachos escriben en papelitos de un color que se pegan lo que quieren enseñar y en otros de otro color lo que quieren que se les enseñe (sería interesante saber si alguno puso en su papelito algo así como: “cálculo diferencial”). Entre ellos se reparten el saber, se lo redistribuyen. Se trata de aplicar un ancestral sistema económico a los conocimientos supuestamente de hoy en día. Los muchachos salen así fortalecidos en sus relaciones personales y además intensifican sus lazos de pertenencia a la banda, frente a cualquier tipo de conocimiento ajeno que les pudiese trastornar, que les obligase a pensar más allá de la tribu. La satisfacción que procura este tipo de gestión económica la expresa con claridad el antropólogo Marvin Harris:

En bandas y aldeas casi todos los intercambios ocurren entre parientes o al menos amigos íntimos, para los que dar, recibir y usar bienes está impregnado de un significado sentimental y personal”.

Es por tanto normal que los muchachos estén tan contentos con los métodos educativos del aficionado. Teniendo en cuenta que la mayoría de los alumnos de un Instituto viven en grupos cerrados, en barrios marginados (de pijos o de parados -antes obreros-), esta didáctica del papelillo recíproco (“banco común de conocimientos” dicen rimbombantemente) les pone en su sitio: la tribu de la que ni quieren ni pueden salir. En el caso de aplicar la didáctica del papelillo a miembros de etnia gitana el éxito puede ser estremecedor: la suficiencia que ponen de manifiesto, su chulería para demostrar que ya lo saben todo, que no merece la pena aprender nada, y mucho menos lo que diga un payo, esta prodigiosa paletez les hace firmes candidatos a la didáctica del papelillo. Además, cuando oigan “papelillo”, se van a alegrar un montón.

La abundancia de grupos cerrados, endogámicos, en estos tiempos que corren, constituye un formidable caldo de cultivo para el triunfo de estas pedagogías paleolíticas: las bandas de “Latin”, los grupos barriobajeros (reducidos ya a escoria social por obra y gracia de un sistema de enseñanza segregacionista), los grupos nacionalistas, los conciliábulos religiosos, los ultrapijos… Al fin y al cabo, lo único que quedaría al margen de esta pedagogía tan maravillosa sería una clase media creativa, abierta, permeable, inquieta, cosmopolita, deseosa de aprender, pero resulta que da igual, porque esa clase media ya no existe (si alguna vez existió tímidamente en nuestro país). Se la han ido cargando los partidos políticos para constituir grupúsculos de votantes cautivos, acéfalos (los tontos impunes), que les legitimen con sus votos la parcela de poder que pretenden dominar.

Clausura, cerrazón, aislamiento, endogamia mental, tribalismo, dictadura de la ignorancia, paletez, estrechez de miras, rechazo de lo Otro, de los Otros… Pedagogía de Juan Palomo, atribuible no sólo a un grupo humano específico sino en general a todo el país. Enseñamos en nuestra lengua autonómica lo circunscrito a nuestro territorio autonómico. Y lo hacemos intercambiándonos papelitos entre nosotros mismos, como en una especie de masturbación didáctica en grupo. Los canarios eliminaron de un texto lo referente al tren en la Revolución Industrial porque en Canarias no hay trenes (deberían haber eliminado todo, porque en Canarias tampoco hubo Revolución Industrial). Los estudiantes madrileños se pasan la mitad de su vida repitiendo la importancia hidrográfica del Manzanares, del Jarama y del Alberche. Geografía de la boina calada. Pedagogía de la caspa.

Y se preguntará el sufrido lector a estas alturas: ¿pero cómo casa todo esto con la Red, las nuevas tecnologías, los actuales sistemas de comunicación, todo eso que parece tan global, tan abierto, que obliga supuestamente a la multiplicidad idiomática, cultural, intelectual, social, etc.? Pues de manera harto sencilla, le contestaremos. Reduciendo las posibilidades de la Red a su más zarrapastrosa expresión, convirtiéndola en “Red social de ayuda y terapia”, para compartir “nuestras inquietudes y nuestros miedos”. Red social emotiva, messenger-facebook-twitter de petardeo, de mesa camilla, de confesión sentimentaloide, primaria, infantil, pulsional. El aficionado no nos trae una Red 2.0 sino una Red 10000.0. Una Red en los albores del desarrollo de la inteligencia. Para que se entienda, pongamos que de la televisión nos quedásemos únicamente con esos programas en los que una caterva de personajes habla histéricamente de sus miserias mutuas. Parecería entonces la televisión especialmente apta para mostrar terapias de grupo, reuniones de vecinos, broncas de pareja… La clase tendría que repetir este modelo, y así copiaría el estilo del psicodrama, del talkshow… (Claro, y puede parecer una gilipollez lo que estoy diciendo, pero esta gilipollez fue el modelo innovador que muchos grandes pedagogos defendieron en su día. Acordémonos del estilo psicodramático aquel de Robin Williams en El Club de los poetas muertos. A mí me llegó a llamar alguien de innovación pedagógica al Instituto preguntándome qué me parecía la película. Y estoy seguro que algún profesor enaltecido por aquel gran descubrimiento didáctico se llegó a subir a las mesas para gritar: ¡Capitán, mi capitán! La estupidez en materia de invención pedagógica -postulada como siempre beneficiosa no sé por qué- ha rozado las más altas cimas de la imbecilidad en innumerables ocasiones).

(Continuará)

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Categorías: Crónicas del País de las Maravillas, Panlogsianismo

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9 comentarios en “Las imposturas del misionero 1: juegos fatuos y petulancia categórica”

  1. 21 noviembre 2009 a 9:13 #

    Chapeau, maestro! Le cito.

  2. 21 noviembre 2009 a 10:00 #

    Creo que el enlace al vídeo está mal; al menos yo lo he seguido y me ha ido a uno que hablaba de otra cosa. Creo que el que citas es éste (al menos a los quince minutos sale lo de los papelitos):

    http://www.zemos98.org/spip.php?article1396?rubrique=23

    Y muchas gracias por tu brillante reflexión.

  3. Adelantar el trabajo
    21 noviembre 2009 a 10:49 #

    ..Tranquilos que esto está chupao, no hay que hacer nada de momento porque todo sigue el curso previsto: peleas de partidos e instituciones al margen de las necesidades ciudadanas, que incrementarán paulatinamente la mala leche del personal, aunque en términos menos vulgares diríamos elevará el nivel de conocimiento popular acerca de la política; justamente esto último, lo único necesario para arreglar la Nación y requisito sinequan se puede empezar a pensar en otras cosas. Será durante unos meses, porque una vez que empieza las cosas van muy rápidas… y, somera o tímidamente, ya ha empezado. El nivel de conciencia político es muy bajo hablando por término medio y en la actualidad. No subirá más de donde está, hasta que la calle no haga de escuela, no hay otra forma de aprender en estas condiciones. Pero una vez desencadenadas las acciones, la escuela actuará a la velocidad del AVE. No hay ni habrá respuesta desde la política oficial, sólo escaramuzas, tal vez elecciones para entretener y enseñar más lecciones al público, nuevos engaños y al final una resistencia casi anecdótica. La gente, una vez que comience el baile, deberá elegir a sus representantes de la forma que inventen y con los nombres que gusten, a partir de sus objetivos inmediatos y aparecerán miles de líderes que deberán encontrar la fórmula para la representación social y política. Está todo controlado y previsto desde los centros internacionales del Nuevo Poder de los Ciudadanos Mundiales..
    19-3-09

  4. 21 noviembre 2009 a 11:02 #

    Gracias MLL. He visitado tu blog y lo enlazaré a mi punto de encuentro.

    J. Oliver, tienes un blog estupendo. El vídeo al que nos referimos es el que se cita en la cabecera, pero hay que tener paciencia y aguante, porque el asunto de los papelitos y de las tarimas se menciona hacia el final. De cualquiera manera, en la dirección que tú has indicado también se puede apreciar más de lo mismo, pero esta vez con musiquita e imágenes bucólicas. ¡Vamos, de un cursi…!

  5. pericogonoperro
    21 noviembre 2009 a 11:15 #

    Muy buena exposición. Es gracioso ver como algunos sectores “progres” pueden hacer cátedra de la exposición técnico-avanzada de las relaciones sicológicas traumáticas en la relación alumno-profesor a través de la “o” con un canuto.

    El tema en España con la enseñanza es el mismo que ocurre con muchos frentes abiertos, la politización, el dejar cosas en manos de incompetentes solo por ser del partido, y luego estos encargando “estudios millonarios” a asociaciones “sospechosas” que, bueno hacen unos disparates de morirse.

    Recientemente ha llegado a mis manos el “panfleto” sobre la “presunta” campaña de educación sexual en Extremadura (40.000€ tirados a la basura), para echarse a temblar, encargado a 2 señoras que dirigen “un sexshop”, y después de leerlo piensas “¿de donde han salido estas señoras? dando un claro ejemplo de como NO se deben hacer las cosas.

    La política hace que por sistema, el que gobierna destruya lo que el anterior ha hecho, yo soy hijo de la EGB, BUP y COU, y creo que como sistema no era nada malo, ahora como hay que ser progre pues me cargo todo, hago una LOE, luego una LOGSE y luego un cubo para ordeñar toros… y así nos va.

    Y yo creo que es imprescindible en cualquier ámbito que se marquen jerarquías, no puede ir un padre con su hijo de “coleguita” porque te perderá el respeto, y un profesor no puede ir de “coleguita” con los alumnos porque le tomaran al pito del sereno, lo mismo que en el trabajo no puedo ir de “guay” con el director de la empresa y decirle “eh que pasa tío”.

    Saludos.

  6. 21 noviembre 2009 a 20:45 #

    Jajajajajaaj, esto se parece ( de forma figurada y solo entendible quizás en mi cabeza) a cuando vi en Arco un habitación blanca con luz al fondo, la obra se llamaba habitación blanca con luz al fondo y creo que le dieron un premio como pedazo de obra de arte. ¿Estamos locos?, todo vale?. La verdad es que el titulo de la obra no engañaba a nadie, pero ¿y las risas que se está echando el autor a nuestra costa?, ¿ se estará también riendo a pecho partido este muchachito del video de nosotros?.

  7. Eratóstenes
    21 noviembre 2009 a 21:22 #

    Quizás les interese como artículo esta crítica del crítico cinematográfico Fej Delvahe sobre la película LA CLASE (Entre les murs), de Laurent Cantet (Francia 2008), la cual refleja muy realistamente la actualidad de lo que está pasando en muchas aulas y como no pocos profesores van más de “buenistas pendejos” que de autoridades dedicados con orden, seriedad y disciplina a la enseñanza:

    «
    EDUCAR BIEN ES MUCHO MÁS CANSADO Y DISPLICENTE QUE EDUCAR MAL

    Es una película interesantísima porque trata sobre un maestro de estos que ahora se llevan tanto y gracias a quienes el hecho docente en Francia, España y otros países parecidos, se ha convertido en un hecho muy problemático, dificultoso y tremendamente degenerado.

    Es decir el filme narra el día a día de un maestro que va de “demócrata-simpático en el aula”, de esos que se la dan de más creativos, magisteriales y pedagogos que nadie, que establecen en el aula una «relajación amistosa» con los alumnos en lugar de una relación de «docente-discente», «autoridad-subordinados», de «guía-guiados», de «especialista que debe enseñar su asignatura a quienes asisten entre esos muros para aprenderla».

    Pero no, cualquiera puede ver que Francois Bégaudeau en lugar de dedicarse a ejercer de docente en el pleno sentido de la palabra, se dedica principalmente al intento de caer bien, caer simpático y ser considerado bueno o amigo por sus alumnos (en esto se creen algunos, como el maestro Francois Bégaudeau, que consiste lo principal de la educación académica); así, en vez de emplear su clase magisterial al completo en la asignatura y los conocimientos propios de su especialidad y para lo que está contratado y se le paga, él permite y se pone a responder todo tipo de cuestiones que no vienen al caso, incluso preguntas personales las cuales no son ese el lugar donde debe contestarlas (p.ej., si él es o no homosexual), para mayor gloria de sus maleducados alumnos.

    Es obvio que este profesor siembra él mismo su propia falta de autoridad y les pone en bandeja a sus educandos las chispas con las cuales encender el fuego del irrespeto, del cachondeo, del desorden; en consecuencia el propio preceptor contribuye a que el espacio escolar construido para la enseñanza, no sirva exactamente para tal fin; el propio maestro es el causante consentidor de que la clase, donde ha de reinar el silencio, la atención y el clima imprescindible de aprendizaje, se convierta en un salón donde los colegiales más aviesos e incívicos den rienda suelta a sus chulerías, groserías e incivismo; esto es: “dándoles cuerda para que con ella le ahorquen”.

    En definitiva, el maestro Francois Bégaudeau, demuestra a todas luces en el interior del aula una praxis académica poco solvente, contraproducente y fuera de lugar. Como docente está SUSPENDIDO, porque él es el primer causante, el principal fomentador de los problemas que surgen en su clase, desde el desorden a los brotes de irrespeto que sus alumnos le dedican; porque demuestra ser una autoridad que carece de autoridad y siembra entre sus escolares la continua desautorización. Como educador da suficientes motivos para, una vez acabado el curso del que somos testigos, calificarle con un REPROBADO magisterial.
    (El resto de la crítica puede contar partes de la película) Ver todo
    spoiler:
    Obviamente como Francois Bégaudeau va sobrado de instructor que busca en el aula el “democratismo irrelevante”, en vez de la autoridad docente (que debería ser su auténtica función y deber), la mayoría de los alumnos que son muy avispados, le toman hasta el hombro de la mano que él previamente les ha dado, tratándolo como a un amigacho en vez de como a un docente-autoridad; no le guardan el respeto debido y le hacen casi inviable las horas lectivas. Pero él erre que erre, como va de “supercomprensivo” y encima no se hace caso de las advertencias de otros compañeros docentes más serios —que son los que siempre suelen aparecen como antipáticos y rigurosos cuando en verdad son los verdaderos maestros que saben lo que hacen—, pues trata de ser el profesor con más “talante pedagógico” en el aula, sin comprender que su actitud es pedagogismo nefasto, carente de disciplina y de autoridad, el cual provoca degeneración en cuanto a transmisión de conocimientos se refiere o educación académica en sí misma.

    Como sea, aconsejo ver esta película, resulta muy valiosa por dos cosas primordiales:

    1ª) Porque pone de manifiesto algunas de las razones latentes de por qué en ciertos países de
    Occidente se ha perdido el respeto a los maestros. Sí, éste es un filme de lo más realista y actual, que revela el día a día en un aula, lo que sucede cuando un maestro, una supuesta autoridad magisterial, busca a toda costa más que educar e instruir académicamente a los alumnos, el caerles bien en el sentido de ganarse ante ellos la etiqueta de “tipo buena gente”, “tipo amigo”, “tipo dabute”, “tipo supercompañero mayor”. Así les va.

    2ª) Porque deja entrever, no sé si queriéndolo o quizás en contra de las propias intenciones del maestro autor Francois Bégaudeau, aquella máxima de Bruno Bettelheim, la cual indica con plena sabiduría que «demasiada poca disciplina puede, a la larga, [al menos entre los muros de las escuelas e institutos de enseñanza media] ser más perniciosa que un exceso de la misma».

    Por último, ¿vieron la asamblea de profesores aguantando como si no fuese con ellos el provocativo, irrespetuoso y bajuno comportamiento de las dos alumnas delegadas de clase? ¿Qué se puede esperar de un director y de un claustro de profesores que permiten tales necedades en medio de una importante toma de decisiones?

    Es evidente que en este colegio se cosecha lo que se siembra por parte del mismísimo director y la mayoría de los profesores, quienes en conjunto hacen gala del contemporáneo “democratismo majadero” que han impuesto los fracasados “progres de la educación” en el marco escolar, donde según parece son ellos los que han inventado: qué es pedagogía, qué es tolerancia y qué es educación por excelencia (históricamente antes de ellos y sus métodos, parece ser que la transmisión académica de conocimientos no servía).

    Fej Delvahe
    »

  8. Luzroja
    22 noviembre 2009 a 0:13 #

    Lo que dice el muchacho del vídeo es una majadería detrás de otra, la crítica que le hace Antonio Sánchez es como para quitarse el sombrero. Ésta muestra la estupidez de todo el argumentario del niñato “locuaz”.
    Ya al empezar el vídeo, el muchacho nos habla de que no hay que penalizar la capacidad artística “de todo quisqui” de alterar, cambiar, transformar las producciones de otros artistas y entrar en competencia de mercado con ellos. Es decir, pone en el mismo plano al que crea la obra que al que la recrea.
    En el fondo, en toda su exposición, se hace patente la idea de que la puesta en escena de vulgaridades sin cuento tiene tanto valor como el esforzado trabajo en busca del conocimiento

  9. 22 noviembre 2009 a 10:13 #

    Muchas gracias por vuestras aportaciones. Quizás todo el artículo se podría resumir en una frase de “Luz roja”: “la puesta en escena de vulgaridades sin cuento tiene tanto valor como el esforzado trabajo en busca del conocimiento”. Vivimos en la noche en que todos los gatos son pardos. Y esto, en la enseñanza, viene a ser como un acto terrorista. Propiciado por la propia Administración que pagamos todos. Puro terrorismo de Estado.

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