Bolonia o la reforma pedagógica de la Universidad

El Proceso de Bolonia estuvo un tiempo levantando ampollas, aunque de nada hayan servido y todo, como es previsible, haya vuelto a su cauce de normalidad y pasividad una vez instaurada la reforma (¿Bolonia? ¿Es que hubo algo antes de Bolonia?).

Cada época ha dejado su sello en las aulas de enseñanza y las ha modelado a su imagen y semejanza: la Edad Media con el Trivium y el Quadrivium, el Renacimiento con los estudios humanísticos…No es de extrañar, por tanto, que en nuestra época, dominada por el valor de lo útil y lo práctico, la reforma universitaria ponga el acento, no en el saber, sino en las actitudes y en las capacidades para adaptarse al mundo laboral.

El proceso, sin embargo, se inició bastante antes de lo que conocemos como Bolonia. Hoy día nadie se cuestiona si ciertos títulos universitarios son tales; nadie, o muy poca gente, se ha parado a pensar en la diferencia existente entre una carrera universitaria y una carrera profesional, pues las dos aparecen cogidas de la mano hasta tal punto que ciertas “profesiones” se han convertido en “carreras”, eximiendo a la Institución Universitaria de su lema: la transmisión del conocimiento y la sabiduría (tan utópico como suena). El cambio, hemos dicho, se inició antes: lo que se conoce como Universidad Napoleónica, que sustituyó la concepción que desde el medievo se tenía de de ella, como insitución transmisora de un gran compendio del saber, y la transformó en  facultades “especializadas” en una profesión útil a la sociedad. Hoy podemos ver cómo esta concepción ha sido exagerada hasta tal punto de incluir dentro de las aulas universitarias los títulos de “cocinero” o “bailarina” (y no hablo irónicamente, sólo hace falta consultar un periódico de hace un par de días, donde se podrá encontrar la noticia que confirma este hecho). Ahora bien, no nos preocupemos, todo está supeditado a la gran mano maestra de la pedagogía y el igualitarismo: ¿por qué no puede tener todo el mundo un título universitario? Pues eso.

El cambio nunca es malo, siempre hay esperanza en la renovación y en la mejora, pero sería conveniente plantearse qué o quiénes están detrás del actual cambio y para qué ese cambio. No se busca una Universidad donde se enseñe conocimiento, sino donde se enseñe “aprender a aprender; no se busca una Universidad donde se forme una capacidad crítica, sino de adaptación; no se busca una Universidad que forme en igualdad de condiciones, sino donde unos pocos puedan acceder al coste económico de los títulos de máster (y si no pueden, siempre estará la ayuda sagrada de las becas-préstamo); no se busca una Universidad que acoja el saber humanístico, sino el saber empresarial y técnico. Qué lejos quedan las palabras de Humboldt: El paso de la escuela a la Universidad supone un corte en la vida del joven, de modo que la escuela, si ha desarrollado su tarea exitosamente, coloca al joven en una pureza tal, que puede ser abandonado física, moral e intelectualmente a la libertad y a la autonomía de acción, liberado de toda coacción, sin que esto suponga un paso hacia la ociosidad o a la vida práctica, sino que lleva consigo un ansia de elevarse hasta la ciencia que hasta entonces le había sido mostrada, por decirlo así, sólo de lejos[1].  Qué lejos queda esto, cuando hoy día, con Bolonia, la Universidad se ha convertido en una prolongación del instituto, donde la bibliografía ya incluye una programación didáctica y va encabezada de los malditos “contenidos”, “objetivos”, “procedimientos” y “aptitudes” (sólo hace falta ver un manual de la UNED).

No hay que sorprenderse ni poner el grito en el cielo. Son los tiempos que nos han tocado vivir.

En su origen, a la Universidad se le aplicó la denominación de “Alma Máter”, que viene a significar algo así como la madre que alimenta, nutre y hace crecer interiormente a sus hijos a través del conocimiento. Éste es el concepto que rodeó a una de las primeras universidades, Bolonia, y es paradójico que reciba el mismo nombre el Proceso que ha terminado con él. Resulta curioso que la crisis de nuestra sociedad y de nuestro modelo económico coincida con una de las generaciones peor preparadas de la historia en cuanto a conocimiento. Seguramente no sea una coincidencia, quizá sea lo que se viene buscando: adaptación y no crítica.

La Universidad, en su origen independiente de todo poder económico y político, es un arma, y como tal, la separación original no puede más que inquietar y desasosegar: si no puedes con tu enemigo, únete a él. Eso se ha hecho: la universidad, la enseñanza en general, como reguladora social y económica. Aunque todo se disfrace bajo la utopía del progreso, la igualdad y la solidaridad.


[1] Humboldt, “Sobre la organización interna y externa de las instituciones científicas superiores en Berlín”, en Logos, Anales del Seminario de Metafísica.

Anuncios

Etiquetas:, ,

Categorías: Diagnósticos

Suscribir

Suscribirse a nuestros perfiles sociales y feed RSS para recibir actualizaciones.

7 comentarios en “Bolonia o la reforma pedagógica de la Universidad”

  1. Fernando José
    4 noviembre 2009 a 15:38 #

    El paso próximo será convertirlas en saberes científicos. Así oiremos hablar de ·”Ciencias de la Cocina”, “Ciencias de la Danza”, “Ciencias de la Tauromática”, “Ciencias del Cante Hondo (léase jondo).Etc.

    No faltarán quienes propongan y consigan la creación de sus correspondientes facultades con sus decanos, catedráticos, adjuntos…

  2. Fernando José
    4 noviembre 2009 a 15:58 #

    Volviendo sobre el mismo tema. Hace no mucho vi en la televisión un programa superprogre en el que un colectivo de mentalidad abierta y actual defendía el carácter de actividad laboral de la prostitución y reivindicaba para sus trabajadoras -algunas presentes- sus derechos labores.

    Me pregunto cuánto tiempo se tardará en incluir su formación en el catálogo de titulaciones y el carácter y alcance que se dará a las mismas. ¿Formación Porfesional, Diplomatura, Licenciatura, Grado, Master).Todo se andará.

  3. 4 noviembre 2009 a 16:16 #

    Hace unos años leí en la página del MEC un documento que trataba sobre la atención a la diversidad en la Universidad, y lo hacía como si fuera una exgencia que habría que asumir en el futuro. Lo vi tan ridículo que enseguida me olvidé del texto. Luego, con esto de Bolonia, intenté recuperarlo, pero ya no estaba en la página del Ministerio. Pensé entonces que lo había soñado…

    Aunque el día día me está convenciendo ahora de lo contrario.

    Estupendo artículo, Mari Cruz.

  4. 4 noviembre 2009 a 16:17 #

    Por cierto, compañera: ¿qué hay de la foto?

  5. Borja Contreras Ortiz
    7 noviembre 2009 a 11:34 #

    De acuerdo en casi todo.
    De hecho, la Uiversidad para ser honesta debería cambiar de nombre y hacer visible así que no se trata de un mero cambio de organización, sino que todo esto va mucho más allá.
    En alguna universidad han eliminado el tope de convocatorias y en todas se ha impuesto el modelo de gestión “de calidad”, que considera al alumno “cliente” y considera prioritaria su “satisfacción”.
    Eso es algo a lo que estamos también abocados en la enseñanza secundaria, tal y como establece sin dejar lugar a dudas la LOE, y esto es algo en lo que van de la mano los dos partidos mayoritarios. Lo van a hacer sí o sí, al margen de lo que podamos pensar quienes trabajamos en la cosa esta. Como ejemplo, Andalucía.
    ¿El cambio nunca es malo? En ocasiones es no sólo malo, sino definitivamente destructivo.

  6. 7 noviembre 2009 a 16:26 #

    Estimado Borja:

    Los dos partidos mayoritarios, en contra de lo que se cree, consideran la enseñanza una cuestión de Estado. El pacto ya está firmado desde hace años. Esto que vemos son los primeros resultados de ese pacto.

    Un afectuoso saludo y gracias por dejarse caer por aquí.

    P.S.: ¿Ha visto usted la pestaña de “Contacto”? No dude usted en pincharla, enviarnos un mensaje y participar con sus textos como autor de esta web. Le esperamos.

  7. Mari Cruz Gallego
    8 noviembre 2009 a 17:11 #

    Podría haber ilustrado el artículo con ejemplos concretos de lo que está ocurriendo en la Universidad: a la mala calidad docente e investigadora que, desde hace años, la acompaña y al claro enchufismo que rige su selección de personal, ahora con Bolonia se suman las ideas pedagógicas que sólo vienen a facilitar la adquisición de los títulos: por ejemplo, en el Grado de Arte en la UNED suman dos puntos a la nota del examen por realizar unas supuestas “prácticas” que sólo constan en contestar a unas preguntas sobre el temario del tipo “Resuma las ideas principales de la página 120”. Más aún: en la Guía Didáctica de algunas asignaturas se insiste en “no estudiar datos y fechas (asignatura de Historia Antigua) e intentar aprender a aprender la historia de manera significativa”. ¿Qué significa esto? Nadie lo sabe, lo único que vemos claro los matriculados en dicha asignatura es que ahora es más fácil que en el antiguo plan de la Licenciatura. Gracias a todos por vuestros comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: