Tinta de calamar

La tecnología no puede resolver ni un solo problema educativo. Es sencillamente un recurso. Un ordenador, una conexión a Internet, un aula con las mejores y más avanzadas tecnologías puede ayudar a camuflar durante unas semanas una mala práctica docente. Pero un buen profesional lo es con independencia de los recursos materiales, porque es capaz de adaptar su práctica a los recursos de los que dispone y, por el contrario, un mal profesional lo seguirá siendo aunque le proporciones los mejores recursos materiales.

Personalmente me inclino a pensar que no existe ninguna “enseñanza tradicional” como algo que posea alguna esencia. La tradición es lo que viene ocurriendo desde Atenas con Sócrates, Platón… lo que más tarde se hizo en cortes y abadías, y después vendría el renacimiento y la ilustración y la deconstrucción y el posmodernismo, es decir cosas muy diversas. Lo que se quiere ver como nuevas pedagogías no son más que nuevas -y las más de las veces viejas- ideas, métodos o enfoques que en tanto que se muestren eficaces se sumarán a la tradición. Pero no se es mejor enseñante por profesar uno u otro enfoque. Ni se enseñan mejor las matemáticas, ni la historia, ni la filosofía por ser un experto conocedor de la psicología evolutiva, del psicoanálisis o de la pedagogía de la liberación.

Lo que llamamos nuevas tecnologías se incorporará, sin ninguna duda, a la práctica docente, de la misma manera que nadie escribe hoy con plumas de ave. Pero esa incorporación no resolverá ningún problema educativo. Ni en sí misma supondrá ninguna mejora en el sistema educativo. Sabemos que todo fluye y nada permanece, la realidad cambia y el tiempo no se detiene. Pero el movimiento no es necesariamente una mejora. No se escriben mejores novelas con un potente MAC que con BIC de punta fina.

Y volviendo al aquí y al ahora, nuestro sistema educativo tiene muchas deficiencias, pero estas no se resuelven con grandes ni bonitas palabras, con nuevas o viejas pedagogías, ni con intoxicaciones políticas o ideológicas. Tinta de calamar.

Pero se me ocurre una forma de mejorar nuestro sistema educativo: valorar el correcto hablar y escribir, la literatura, la historia, el arte, la gimnasia, las matemáticas, la filosofía, la física, la biología… eso más un poquito de prudencia y otro de empatía. Con todo esto, creo quedaría más que bien educada la ciudadanía.

Y acabada la jornada escolar estaría bien que se le facilitase al ciudadano el que pudiese acudir a la iglesia, al club de ajedrez, a la sinagoga, a la autoescuela, a la asociación de senderismo, al Ejército de Salvación, a Génova o Ferraz, a la playa, a la mezquita, al parque de atracciones, al cine, al pediatra y al psiquiatra, al homeópata y al dietista, a la comparsa y al casal, a la verbena o a pescar. 

Anuncios

Etiquetas:

Categorías: Soluciones

Suscribir

Suscribirse a nuestros perfiles sociales y feed RSS para recibir actualizaciones.

2 comentarios en “Tinta de calamar”

  1. 30 octubre 2009 a 18:18 #

    Prefería que apareciese serenus. Que cosas hace el google…uno no se conoce ni a sí mismo.

    http://waldenland25.blogspot.com/2008/11/tinta-de-calamar.html

  2. 30 octubre 2009 a 18:49 #

    Entonces, Serenus, abre otra cuenta de correo con Serenus como nombre. Envíamela al correo y lo cambio en un momento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: